Albur, año 3, n. 11, mayo, 1990 (Número especial: Virgilio Piñera) · Archivo Rialta /

Albur, año 3, n. 11, mayo, 1990 (Número especial: Virgilio Piñera)

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albur
11-1990
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11-1990

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VOLVER A PÍNERA
Volver a Piñera es regresar a uno mismo.
Su proteica obra (poesía, cuento, novela, ensayo, crítica,
periodismo y sobre todo teatro)
nos afecta en algún sentido, nos sitúa en un espejo
donde la imagen se transfigura.
Y esto es posible por la profunda cubanía de su creación,
por su parbdico sentido del choteo criollo,
por su belicosa honestidad intelectual,
y por su absoluto desprecio a categorías, modelos o convenciones.
Toda su escritura,
toda su perenne experimentación que denota una voluntad de estilo,
es un abierto desafío que nos enfrenta a nuestra propia imagen.
Por eso volvemos siempre a Piñera,
a Virgilio Piñera,
al iconoclasta de los cuarenta,
al exiliado cultural de los cincuenta,
al maestro de los sesenta,
al marginado de los setenta,
al redescubierto de los ochenta,
al eterno Piñera.
Creo que aún hay mucho que editar de su obra,
mucho que estudiar en sus textos,
mucho que aprender de su estilo,
mucho que indagar en sus libros,
pero sobre todo plantearnos su abordaje de lo cubano
que fue para él, y lo es para nosotros,
el deslumbramiento de la isla.
Lo magistral es que si Piñera fue para los hombres de mi época
algo así como un mito y al mismo tiempo una realidad
(molesta para algunos
para otros una fiesta del espíritu)
para los jóvenes que conocen sólo una parte de su amplio opus
la atracción de Piñera crece en la medida en que sus textos se leen
y sus obras son representadas.
Recuerdo que en una aciaga ocasión me dijo:
"sblo los muertos gozan del respeto ajeno"
y creo dolorosamente que tuvo que desaparecer en 1979
para que sus palabras se cumplieran.
Y para dejarnos una obra a la cual es necesario volver
una y otra vez
en busca de uno mismo, del descubrimiento interno.
Por eso saludo este número especial de ALBUR,
concebido,
ideado,
realizado,
auspiciado,
por jóvenes que piensan con cabeza propia
que es la mejor y más legítima manera de ser joven.
El lector podrá encontrar poesía, cuento, ensayo, piezas teatrales,
su inesperada traducción de Opereta de Gombrowicz,
fragmentos de sus Memorias,
y correspondencia con figuras fundamentales de nuestra cultura.
No se trata de una antología sino de un homenaje multiple
a un escritor que fue igualmente multiple,
y que cada día va ganando un sitio en las letras universales.
Buena parte de este material me era desconocido
y su publicación representa un aporte al conocimiento de la obra de
Virgilio Piñera Llera.
Gracias al celo y al amor de sus hermanos
Luisa y Juan Enrique,
al cuidado de la Biblioteca Nacional José Martí,
estos textos esperan impacientes su cuidadoso lector.
Porque leer a Piñera es siempre volver a uno mismo.
Rine Leal.
SOLO PUEDE SER CONSUMIDO CON POSTERIORIDAD A SU COCCION

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MINARIO (ESTE ES EL MÍO)
País
Poemas
IV
Traducción de poemas
XXII
¡Escriitos varios?
XXIII
Cuentos
XXVII
Opereta. Wito Ld Gombrowicz.
Traducción Vizqilio Piñera XLV
Clamor en el pental
LXXXVI
Esencias
CXXV
Monólogo
CXXVI
Obras inconclusas
CXXVII
de teatro
CXXXIX
Ensayos
CXXXIX
Mis memorias
(fragmentos)
CXLVII
Cartas
CLVII
De Electra Garrigo a La
boda ... BÁDEARA RIVERO. CXXXV
Estudio en Blanco y Negro ...
Raquel Carrió
CLXXXV

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Ingríctita liga americana il neoncolo
dende la tundra en que mi bug riece
im leme gato ayer difijen c bromlue
y cani arfe yu
Grenadía un silencio decanciones
Drenada de mi bug melle lata yo
Grenadía de bala deisplancia diso
Trenadía mordir fue la lo somnio
Cuaderno
bimensal
DE
POESIA
DIRECTOR
VIRGILIO PINERA
HABAMA
POESIA

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LAS PLAÑIDERAS
¿Qué lloráis plañideras?
¿Qué tejido comienza en vuestras lágrimas?
¿Qué rigidez pesáis o qué destino?
A quién nombrais con vuestro llanto duro?
Y esa pequeñas fraguas, esos ojos
en qué campo sus bestias va sembrando?
Dónde empieza el dolor y donde mora?
En qué agua lava sus impurezas
a fin de no enturbiar vuestros cristales?
¿Qué cuerpo lamentais éticamente?
Entre vosotras y esos cuerpos fijos,
¿Qué comedia, que dialogo, que pausa?
! Oh comediantas, ¿ no sucede el mundo?
Os prefería en círculo. Esto apenas ofenderos podía. ¿ No hubo cuerpos como ademanes, suma lenta, por vuestro llanto en rueda, conquistados?
Los días, los trabajos, los racimos una vuelta completa, un ciclo helado su madura estación correspondían.
! Qué dulce hierro y qué soplado espejo; venid aquí promesas ya cumplidas, mis sonoras gigantes, avisadme las preciosas señales, esas lágrimas.
! Oh memoria, ¿ supe lo que la frente pide?
No miran vuestros ojos sólo lloran.
Lloran y la montaña se desploma.
La única embriaguez me procurasteis: agradecido son mi cuerpo suena.
Crezco y caigo al compas de vuestras lágrimas como la esfinge crece y se procura.
! Rompa este brazo, hermana al otro brazo; ese espacio ya libre me sostiene y la sangre cayendo me dibuja!
Ahora os oigo rugir. ¿ Acaso empleza el despedazamiento? Conozco el son exacto, el fuelle, hermana. Más deprisa tejed esas señales. Mirad que oscila el cielo y con el cielo el capitel romano.
Ya escucho sonatrices terribles elamarillo paso de las hienas y su canonizado olor que levanta.
Más aprisa, ¡oh figura! A sepultarme con mis cenizas voy. ! Estoy delante!
Más abajo y aún siempre vuestras lágrimas.
Esto, maestras, hace mi destino.
Si no vosotras, ¿ quien el llanto espeso?
El bosque de llorar sin un pañuelo.
Empapad ya esa frente, que una estatua atandonada al sol cugrtea y muerde.
Si no vosotras, ¿ que mojado aviso?
¡qué molida memoria de mis días?
Pesa en mi frente el mundo su plañido?
Sea vuestro plañido mi dureza.
Su terremoto la dureza hace y yo mi cuerpo hago destruido.
Maestras de plañir no mas la forma que me acostumbra al paso y al recuerdo: manera fiel pensarme dividido.
Nadie podra vaciar mi estatua. ! Tiemble el tiempo feroz. Ahora mi frente como la suya ignora su medida!
Sin medida se ignora y se define.
Como lo extenso en su apatia muerde.
! Oh cadáver, estatua, espectro, polvo...
Al fin grados o llamas secamente.
Pero caer. No quiero vuestro llanto sino este orden, este itinerario.
Después sus tramas urde un esejismo y en su medida nos reconstruimos y en su montira nos purificamos.
! Oh purificaciones y mecida!
Suave el modo de hacer el mismo juego.
Una prudencia impone administrado la cantidad de llanto y su mentira: sabia contradicción de vuestros vidas.
Este secreto y lágrimas nos tiene;
¿ quién rehusa este lazo si sus ligas aprisionando, el cautiverio rompen?
Todo en cautividad o arquitectura dispuesto en reínos rigidos se asienta; y no hay coloso para sus columnas-impías madrastras del funereo edificio.
Sucede el acto en engañoso oficio y edificados somos a medida.
Entre la rapidez de la serpiente y la melancolía de unas ninas,
! Sólo cuerpo de alarmas te edificas!
! Oh qué engaño ese fuste sustentando el suelo de los dioses! Oh que rabia esta columna vertebral! ¡ Y a esto llamas entelto? Pero serpiente eres como la serpiente y reptas.
Eguido estas la duración del chorro, caido estás la eternidad de un tunel.
Mezcla de chorro y túnel, dime, cuerpo, son tus alteraciones un aviso?
¿ Qué lloráis sino un túnel, plañideras?
A un escuro avisado vuestras lágrimas.
¿ Qué por un túnel sino lloró y musica saliendo por su boca en terrremoto?
¿ Qué region anegais, qué aguas crociendo conducen este tunel a que puerto?
En que llanto que risa o qué demencia?
! Oh armonia tus numeros suspende...
! Cuidado, plañideras, esta dureza trenza: Llorad aquí desafinadamente!
Virgilio Pilar
La Habana. 1942

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UN INTERROGAMUEROFUE
Fue por inter y salió muero
en el rogamuero del fuega
entre tanto inter rogó
y mué y fué y se sidolvió.
Vivía en una azo de la ca Campanario,
esbiacrí cosas desas cástrióripas;
al vuelo de las moscas y más que eso.
con las manos perlasima guíaségenes
como todo un estratega imaginativo.
ESTOY LLORANDO...
Esta mañana desperté muy contento:
había soñado que me besaban
y aunque en la esquina yo me la encuentre
con el rechazo a flor de labios
pasaré un día bienaventurado.
Pero en la puerta de mi vecino
un papelito me dejó helado:
"Estoy llorando,no me molesten,
nadie podría consolarme".
Yo no quería desalegrarme.
Es que ahora sueño con mi vecino
que no lo besan,que no lo aman...
Y mientras sueño abro la puerta
y adentro veo mi propia cara
bañada en lágrimas.
Virgilio Piñera
DESTROZOS CAUSADOS POR EL IMPACTO DE UNA MIRADA
Como un ave sin alas en un crepúsculo humedo
aquí me tienes roto, deshecho, dividido,
destrozado, caído, en suspiros cambiado,
ruinoso, desplomado, repartido en olvidos.
En la helada vitrina del lívido museo
con su perpetua lágrima cayendo en la ceniza,
clavado y rotulado tal un insecto insigne,
miro pasar del brazo los amantes.
Mis trémulas miradas van hacia los amntes,
mis ojos en sus ojos suspensos se detienen,
y el brillo de sus almas palidece un instante
al chocar con la fría mirada de la muerte.
Como una bestia augusta el museo se ofrece
con sus muertas memorias y sus glorias marchitas.
Allí me tienes roto, deshecho, dividido
haciendo de tu sol mi noche padecida.

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ESTANCIAS DE LOS CUATRO ELEMENTOS
LA TIERRA
a Emilio Bellagas.
Aun sabe este sabor detsueño seco.
Pímpanos y pisadas contra el viento
sospechan la sustancia de la ollera
que al cometa conduce sus cabellos;
antorchas de cabellos donde muestra
volutas verdes y sandalias suaves
que marcan el instinto de la tierra.
Esta sordera sabe sus matices.
Hacedle un canastillo de hojas vivas
a su mudo jubón de adormideras.
Pero no, que ella sabe sus rumores
cuando arena y escarcha, simulada,
pulsa su lira de gargantas ciegas.
!Oh compases de tierra bien medidos!
Después el viento juega con la música
y tus espaldas pliega cual la obra
de solcitas damas de tus tumbas
que el aire duermen con su olor austero.
Después es imperioso tu deseo
de alisar en tu espejo los cabellos;
En ese espejo donde el beso muerde.
Jamás sonreirá porque ella es grave
como sus dioses que al espacio insultan.
Cae ahora en su vientre de azabache
el aire último de aves desplomadas
en estilos de tiempos tejedores
que exactas alas detuvieron falsos.
!Mirad que bajo el mar la tierrasaguarda!
Esto es así de sombra y fresca sombra
modelando su centro de columnas.
Que pequeña distancia indescifrable
está haciendo que venza el vuelo inmóvil
al vuelo alado desde su distancia.
!Oh gravedad de dioses, elevados
con un vuelo de abejas al espacio!
Así modulan las volutas verdes
al sonando de sonoras sombras
en fuga de las formas de silencios.
Mas humedos descienden los colores
donde la luz divierte aquellos ojos
puestos a ver un tránsito de rosas.
!Oh propicia cisterna de pisadas!
Virgilio Piñera Llera.
La Habana. 1939.

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SOLO DE GUITARRA
Yo estov solo
-solo como una silla,
como un salón sin muebles,
como un solo de cuitarra.
Yo estov solo,
mas sin embargo amo la compañía,
pero es el caso
que el azar o lo que sea
(y no sé qué es)
me ha ordenado estar solo.
For tanto estov solo
v si en mi casa
la leche que está al Queo se derrama,
es porque estov solo.
O si en las tardes interminables hablo solo,
es porque estov solo.
Cuando tenía diez años
mi abuela decía:
"A este muchacho no le gusta estar solo,
se me pide todo el santo día,
creo que será muy enamorado".
Abuelita,
te reverencio en tu tumba
nor tu inocencia,
nero abuelita,
no rodías saher que vo era un solo,
v sin saherlo todavía
yo aprovechaba esos años de niño
para negarme a tu falda
y sentir tu calor.
Porque abuelita,
yo no elegí estar solo:
cuando estaba en la harriga de mamá
no tenía boca nara gritar!
¡Oigan, cuando nazca
noQUIERO estar solo!
Quiero que me quieran.
Pero abuelita,
en la harriga de mamá
no era más que un óvulo, un embrión,
y después un feto,
que es algo horrible,
pero con una cierta forma,
v aún así tamoco nodía elecir,
y mira que muchas veces
le daha natadas a mamá,
la que después me contaba:
"Tú me dahas rataditas de alegría".
La nobre, después suño
que nunca hubo tal alegría.
Estov solo,
como las camas históricas en los museos,
v tan solo
que la soledad del cementerio
es un juego de niños
comparada con la soledad de mis noches.
Abro mi nuerta solo
v solo prendo la luz,
y todavía más solo
me tiro en la cama.
'engo miedo,
porque todo solo dehe esperar lo neor.
Entonces el miedo es tanto
que uno cuisiera ser la cama histórica,
norque al menos ella,
que está entre cuatro naredes,
soza de la pública estimación.
Fero uno,
que no es histórico,
sino tan solo un solo,
nuede ir a dar entre otras cuatro naredes...
Socorro, socorro!
Oiga, seor, no se descañite!
usted no tiene quien lo salve.

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FIN DE FIESTA
Un día que la mar estaba gruesa
tomé un barco con cien espadachines,
no encontré a la sirena enmudecida
y di vueltas y vueltas con mi lira.
El aire circulaba sin piedad:
¡Marinero! Préstame tu pipa...
No sabes cuanto añoro las mañanas
en que envuelto en el capote gris
hacia volutas pensando en María Elena.
Bandazos van y vienen como peces,
la ola salta en el sueño que me traga;
aquí me quedo entre algas y corales.
No volveré a ser un niño absorto
en el recuerdo de la tempestad.
De pie marcho aunque acostado esté;
si no vivo estaré frío eternamente.
Quedo con las astucias y los sueños,
y aún salvándome tendré perecer.
Virgilio Piñera
1962
LA BOMTO ABAMICA
No vayan a tocarla
Diszafrada de cordero pascual
queda mejor en el papel lilial
xíxíxí es un cuerpo don ejecutoria legal
SILENCIO
Por alta muerte mi silencio escucho
!Oh muda carne, vivo mausoleo!
Donde habita mi ser sin el deseo
Y el deseo sin ser donde yo lucho.
Por alta muerte mi silencio vela
La sombra horizontal de mi figura;
Sin danza conducida hacia la oscura
Presencia sustancial que me rewela:
Perpetuo vigilante de mi espejo,
Espejo cauteloso de mis ojos,
Cfendido mirar de su reflejo;
Elastico animal indefinible,
Ser que piel distiende en la impatiible
Figura silenciosa de su enojo.
Virgilio Piñera.
1940.
PAPREFUENMEDELOQUECANUNGA...
En Pocito tre Evabarajera Baró
te dice el padosa, el pretesen y el nornirvé
telodícelotecideyolosedigegoñor
sale/
aqui murujerbia desconfié y que
come cocholate con arroz pa que usted flamné
YO BAJO LA LLUVIA
Mientras la lluvia me empanaba,
y el viento se enroscaba en mi alma,
y el fango subía hasta mi corazón
para encharcar el fuego que lo devora,
mientras yo, perdido, ya era otro,
todavía seguía viéndote,
adivinando tu cara en medio de la lluvia
secándome la cara con tus manos,
oyéndote decirme: te llevo de la mano
como a un niño...
SOLO ME QUESA PENSAR
He soñado tanto contigo,
tanto he caminado, y tanto hablado,
amado tanto tu sombra,
que ya no me queda nada de ti.

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LOS NIÑOS
En la tarde deslumbradora
los niños juegan con tierra
para recordarnos el figal
sus pequeñas cabezas
vistas desde un campanario
semejan ágiles gusanos
que, con fruición, devoraran
nuestras cabezas.
En la tarde deslumbradora
los niños transportan la tierra
y sobre nuestro corazón
retumban las diminutas paletadas
de sus jugos inocentes.
Los niños,
demonios tentadores de un mundo ruinoso
emiten sus gózósos chillidos
que resuenan en nuestros tímpanos siniestramente.
Y de vez en cuando dicen cosas incomprensibles
como para recordarnos que también nosotros
nos ileñamos minexorablemente de confusión
en tanto que nos encaminamos hacia la sordidez.
Virgilio Piñera
Buenos Aires, 1954.
EL FONDO
Hundido en el trono destronado,
en el trono legado por mi padre,
padre patético,
incrustado padre,
hijo agarrotado con su padre,
lvído hijo bajo entre los bajos,
caigo en partes, en pedazos,
más bajo que lo bajo,
perro sin lengua ya,
lengua devorada
por las partes del cuerpo y del alma,
sol enfriado,
astro cambiado en perro,
perro en cuatro ayes arrastrándose,
fúnebre mirándose perro,
estos ayes que minan la razón,
cadalso de perros,
amor que cercena la cabeza del amor,
que rueda entre sus patas;
tumba que sueña a su propio muerto
y lo decapita fríamente.
Cadalso de mis sueños
lo sueño que me sueña
cercenándome el cuello;
cadalso soñador
me hunde en su marasmo,
me besa con su boca de cadalso,
me aprieta con sus frías molduras,
me empapa con su sangre,
su tajo se levanta a interrogarme:
!Oh juez que hablas
en el preciso instante
que la cabeza rueda hacia lo bajo!
Virgilio Piñera
Buenos Aires, 1955.

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POEMA DE SOBRENESA
Entre la esterilidad y el miedo
como dos fórceps metiéndome en la vida
me siento a la mesa...
Un ritual donde el vómito es la culminación
coloreado con la frase que se pierde en otra frase
apuntalando, ¿qué cosa tú?
Ella con su problema y todo eso
con su lástex y sus pulseras,
se sienta y me dice:
aqui estoy...
Desde otra mesa alguien dice:
Aquí estoy...
Y desde otra más alejada:
Aquí estoy...
Y desde el fondo,
en una para niños:
aqui estoy...
Es la salsa cotidiana,
servida con tal aburrimiento
que se aparan las luces del salón.
Contra todo lo esperado,
nadie grita,
porque...
¿para qué?
Entonces brilla con luz propia
-semejante a un astro-pavo relleno de palabras-
aqui estoy... aquí estoy...
María, Luis, Jaime, Rebeca, Jorge...
frituras de seso, sopa de fideos y gateaux a la creme...
Eres un falso, qué vida ésta,
mañana será otro día.
A Rebeca le nació un niño deforme
- ¡qué ricas estan las frituras!-
Tengo que ir al velorio del primo de mi nuera
- No eches tanta sal a la ensalada.
¿Quién dijo miedo? dice el miedo
con los ojos desorbitados y una
albóndiga atravesada en la garganta.
¿Quién dijo miedo? ¿Quién esta hora de tinieblas,
se olvida de alisar la raya del pantalón
y con sonrisa encantadora de un golpe seco
con la yema del dedo gordo se cuita un grano de arroz
caído en la solapa del saco?
¡Qué manera de comer! Estoy reventando...
Y tú crees que el miedo... sí... el que viste y calza
nuestros actos,
el mismo que sienta a la mesa con nosotros y
también dice: Aquí estoy...
salga, junto con las albóndigas, el arroz, las frituras (¡pero qué ricas estaban!),
expulsado por todos y cada uno de los años?
Yo... a la verdad... no sé...
Pón un disco, luz indirecta, empieza a acariciarme,
dime que soy tu niño, arrópame, cuéntame el cuento
de los pies que hablaban y de la cabeza que caminaba...
recuérdame aquel sol que vimos juntos,
otra vez con el dedo señálame aquel barco,
de nuevo llévame a hacer pipí detrás de la caseta,
dime otra vez: "Esta noche iremos a ver al
ratón Mikito...""
Asi... derivando.
Suave, suave...
¿A qué distancia estamos de ahora,
cuánto nos falta para llegar a antes?
Deslízame, tén cuidado,
que voy a piesar la fritura que el señor
de la gardenia en la solapa
ha dejado caer torpente,
suave, mi amor,
suave, mi nena,
ya no sigas contándome...
ahora no hace falta,
Ahora... ¡Prontó!
¡Sácame el rabito,
que me hago pipí!
El tiempo fué colmando mi medida,
infliando fué sus velas una a una,
me fué gastando en sus heladas lunas
y fué restando sumas de mi vida.
Huyendo a su mirada di en sus ojos,
evadiendo su boca oí sus voces,
por hurtarme a su fuego di en sus hoces
y por no someterme caí de hinojos.
El tiempo me hizo lunas enfriadas,
me hizo temblor, tristeza, impedimento,
me vació en su marmol náchea,
hizo de mí parálisis, reproche,
flautas mis huechos,ddíde los lamentos
me disolvían entre puras nadas.
Virgilio Piñera
junio de 1960

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LA SEMANA
para Fina, en su cumpleaños.
LUNES
El mar está como un plato...
Hoy es lunes. Anda y hazte tu retrato.
Que no se parezca en nada
a tu cara atribulada.
Deja que se acabe este día muerto.
Dispónte a recibir a un martes incierto.
MARTES
Hoy no te hagas el retrato:
el mar está furibundó;
en cada martes el mundo
se parece a tu retrato.
Es un mundo desdibujado,
en el que sólo hay ahogados.
MIERCOLES
Pasa el miércoles cantando,
no cocines, no te canses;
alli, en la mata de mango
tómate una limonada...
Meja que el martes, sin prisa,
se vaya haciendo ceniza.
JUEVES
El jueves haz lo que gustes...
Es un día que no existe :
Asi lo llaman por pura fórmula.
Flota en el día, callada,
Casi no eres nada, nada...
VIERNES
El viernes veneral umbramiento
del sábado. Ya tienes que darte prisa,
lava y plancha tus ventidos,
tén cuidado no hagas trizas
tu sueño reparador, por que...
SABADO
el sábado es esplendor,
amigos, champola y risas...
El sábado se discurre
bajo pplantas trepadoras:
te/
asi se irán las horas;
oficiarás en la misa
del pintor y el escritor :
el sábado es esplendor,
amigos, champola y risas.
DOMINGO
Final del fin de semana. ¡Qué fastidio!
Como un soplo este domingo se irá...
Apenás si tiempo habrá para cruzar dos palabras.
Nos vamos con el domingo...
¿ Dónde nos quiere llevar?
en su fuga de las horas?
Pues al lunes, sí señora,
ya el lunes va a comenzar.
(para Julita)
Soy tú mismo en el sueño
pero infinitamente más perfecto y monstruoso.
Yo sé que tú, en la vida,
ayudas a bien morir
y también, matas con mano despiadada;
pero los que mueren mis brazos,
rodeados por el cristal del sueño
pueden, después de muertos, despertar
para llenar tus miembros de un frío sudor
y abrir tus ojos empavorecidos.
Sé que eres monstruoso,
que entre dos luces surge tu animal
con pezuñas y pelos alucinantes,
bramando escaleras arriba
hasta que el cuerpo de la victima
cae en el abismo que separa la vida del sueño.
Pero yo en el sueño grito tus crímenes,
cuento las monedas, revuelvo el erizado cabello de la
victima,
que se me escapa hecha otra cosa
desconocida para los humanos,
y lleno de horror, gimo y me retuerzo,
atravioso inexploradasgalerias
para caer en tus propios brazos
y de nuevo surjo en tus ojos empavorecidos.
Soy tú mismo en el sueño,
hermano tuyo que no puede confiarte
el desenlace de mi figura:
de la mancabena en los pies
cuando en la mañana venturosa
vuelvo a ocultarme entre tus párpados.
Déciembre 31 de 1953.
Virgilio Pifera

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Virgilio Pihera.
A un muerto desconocido que está en la morgue expuesto y que sabe que nadie lo reconocerá.
A Hans Magnus E.
Nadie.
Cada vez que el empleado levanta la sábana que cubre tu cuerpo, el que te mira exclama:
Nunca le he visto.
Sin embargo, tuviste amigos, mujeres, una esposa, hijos, jefes y subordinados.
Todos desfilan, escrutan tu cara, y sabiendo que tú podrías ser el que amaron u odiaron se consternan ante tu calculada inescritabilidad.
Para obtener este efecto muertemataste tu vida y la clave que servía para reconocerte se perdió.
Tus amigos, tus amantes, tu esposa, tus hijos, tus jefes, tus subordinados sabían que en ti todo era secreto; te ocultabas detrás de las ventanas de ti mismo, pero como la máscara -traidora -dejaba ver tu cara te la sacaste para siempre:
ahora en la morgue sólo ven la máscara
Has instituido un nuevo regocijo popular: el baile de máscaras sin máscara.
Las máscaras romanas te miran con envidia, al verte desbailar con los desenmascarados ese nuevo anti-ritmo que se llama Dexistenciar.
En fin.Bien.Correcto.Tableau.
Que se vayan y te dejen guerra; otros mil deben desfilar, pues en cada mirada se encierra la engañosa pretensión de reconoverte.
En fin.Bien.Correcto.Tableau.
Acaben de fotografiarlo.
¿Ya...? ¿Todavía...? ¿Algunas fotos más...?
Victorieusement fui le suicide beau...
Por su cara invicto su máscara arrojó.
1969.
ONDEAN LAS LARGAS BANDERAS...
Ondean las largas banderas...
Ha nacido el caballo salvador de los hombres.
Las largas banderas hinchadas de brisa...
Su crin se eriza y las vírgenes saludan.
¿Quién puede desconfiar en esta hora solemne?
El pez hirviente rechina en los estanques para los incrédulos.
El caballo caracolea, se sienta en la mesa y las vírgenes le cubren con sus túnicas.
Las damas dan de mamar a los caballeros; pero he ahí que el caballo dice:
Comed de mi carne "...y el corazón muestra por entre las túnicas; Bebed de mi sangre"... y todo el mundo se vuelve la inflamada porcura de su lengua.
Ondean las largas banderas...
Y el caballo ha suprimido la vida eterna.
Entre las frutas pisoteadas, las bandejas de plata piafa y pita.
Piafa y pita entre los tabernáculos gigantes y cabezas de obispos
Sus cuatro cascos sacando chispas de la cúpula enana
que por la noche lame el papa para virilizarse.
Flamean los gallardetes que salen por la sala del trono
colmada de monos calzados con elegantes zapatos y guantes muy blancos.
El ancla del arca sale por su boca llena de risa
de una risa que es un cauterio para las vírgenes.
Entre las aves muertas y los grandes asados,
entre los barcos con ojos de mujer y piel de tigre,
más abajo del mantel repleto de cristaleria que se pone en la cabeza
la enorme negra asomada a la ventana;
arriba, en las conchas que forma el fango que ahoga a la ciudad siempre su lomo llevando a las vírgenes salva el mundo y ondean las largas banderas...
Ha nacido el caballo salvador de los hombres.
Atrás el gori y las ánimas del purgatorio.
El caballo porta un espejo y todo el mundo se mira en el espejo; el brillo de su aro mata a las ánimas y el caballo, esparrancado, se come una catedral.
Las largas banderas hinchadas de brisa...
Todo el mundo se convierte en un caballo, en un caballo portador de la mortalidad más deslumbrante; en un caballo traspasador de vírgenes en un caballo perfectamente mortal y humorístico.
Alguien se pone a gemir pero el caballo devora al instante y enseguida se ve como dos caballos marchan por la calzada; con grandes penachos y tiaras de arzobispos difuntos, con coronas fúnebres cubiertas de hojalde, con lápidas funerarias empapadas de vino.
Y ondean las largas banderas...
por encima de las crines de los caballos humorísticos.
Virgilio Pihera.
La Habana, 1944.

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EN EL DENTISTA
Te vi en el dentista
y no quisiera meter miedo,
pero encontrarse con el amor
a los cincuenta
es como el fin del mundo.
¿Qué puede hacerse contigo a esta edad?
¿Qué podría encontrar tu frescura
en mi piel ajada?
¿Qué tú levantarias de mi en vilo?
Te engalanas para el amor,
gimes por el amor,
te hundes en la noche del amor,
pero no conmigo.
Tu risa se oiría en el infierno
si supieras que te quiero,
y el infierno mio
te convirtiría en cielo.
Muy probablemente no sepas
quién fue Baudelaire
ni la señora Sabatier, ni lo que ente ellos cavario,
pero es muy divertido
(por no decir otra cosa)
ponerme a escribir estos versos
dedicados a ti, que para mi
no eres que un fantasma.
Virgilio Pinera
1965
- EL AMOR -
Virgilio Pinera.
Cualquier amor:
el más abrasador,
aquel quema y reduce a cenizas
el cuerpo de los amantes;
esecamor hecho de lágrimas tan ardientes
que fecundan la tierra de la desesperación
de la que brota la rosa del amante feliz...
Ese amor, y el que tiembla y el que mata,
o el que se detiene al borde del abismo,
cualquier amor
tiene en su fondo hielo.
Ahora que estamos satisfechos
y que las músicas resuenan alegremente en la tarde;
ahora que el amor nos quema
mientras los regimientos se encaminan a la batalla
en medio del sol levante con sonoras fanfarrias;
ahora que, con su coraza de llamas los amantes
empiezan sus delíquios entre las ramas
ranza;
y estalla con enorme detonación el canto de la espe-
ahora, no más ahora,
no después ni antes;
en este momento en que te amo y me amas,
surge compacto, terso, reluciente
el hielo del fondo del amor,
y un grito ahogado con chillidos de pájaros acompañan-
se deja gir entre las frondas prometedoras,
en tanto que el viejo del bosque
arrastra lentamente las ilusiones de los enamorados.
Buenos Aires, 1954.
Si yo a ti dormido
pudiera, yo dormido,
acercarme sin el temor
que al desdichado impone
la violenta luz de la existencia;
para confiarte que condenado estoy
a remar solo en tempestuoso lago.
Si a ti dormido
confiar pudiera
que ese lago,
infinito como mi propia angustia es,
y que sus aguas,
mas extensas que el tiempo de mis días
jamas me llevaran hasta tus playas.
Si yo, dormido,
a ti, dormido,
mi condena confiara,
acaso al juez mi gracia pedirias.
Virgilio Pinera,
1955.-
Muerte dás con tus ojos,
Amor niegas matando;
Reza por el que muere
Indigno de tu boca.
!Oscureceme, oh Sol!
Virgilio Pinera,
Mayo 23 de 1954

Página 16

NO ES POR ESAS VENTANAS ?...
¿No es por esas ventanas que entra el aire y la música y las algas del sueño próximo a fundirse en los ojos del caballo?
¿No es por esas ventanas que puede un poco la desdicha de entre las grandes plantas de estas salas vacías; para que el impalpable oro de los días se deposite?
Las negras tendidas esperando el raro olor de las bestias por las ventanas sin arcos, a través de los rífones azulados; esperando una imperiosa luz que venga a definir su contorno y su lenü tut de madreporas entrelazadas, esperando el vertigo de los días. Aquí en la mano sin un espejo.
Paramos, y tú tejes con los juncos al borde las aguas las cabezas dembradas de senos acribillados de lanzas. Incansable diosa de los parajas con una púrpura en las costillas, diosa perpetua con el ojo colmado de avispas. Debajo de las aguas atraviesas la tierra regando el oro impalpable de los días.
Hundida tú, la diosa, entre aquellas actinias y los poliedros amargos del último relato precipitas el dernumbe del castillo de naipes. Es como si la existencia cristalizaras sus modos bajo el legamento del incontible río de la disolución.
Las negras en la pesada atmósfera con sus muslos abiertos, negras paisajes de una suave luz cenital-músicas olvidadas, dodecaedras, poligonate: todo eso que hace no pensar sino ver para que el hombre teja la malicie del mundo.
En esos balcones, en esas suaves aerrazas adonde las ortigas bajan hasta pinchar la punta de la nariz del toro, me acostumbro sin una vacilitación, sin un suspiro, en tanto los grandes falos discurren su crujir, de aquí para alla, cabalgando en los enormes globos de la carne; y el tejido geométrico del deseo, divinamente, bajo las aguas, dispara sus flechas sin una mitología, sin un tribunal.
Virgilio Piñera.
La Habana, 1945.-
Por supuesto, del pueblo se trata;
de mi pueblo,
que no bien puse los ojos en este mundo,
empecé a ver.
Mi padre decía:
vamos a dar una vuelta por el pueblo...
¡Vamos! decía yo, y el pueblo era las casas, los árboles, la ropa tendida y los hombres y mujeres cantando y peleando entre si.
Cuantas veces he mirado a las estrellas, temiendo que su inhumana atracción me arrebatara hasia sus limbos, flotando solitario en los espacios mientras abajo Cuba perpetuaba su azul donde la muerte se detiene.
Entonces pellizcaba a la criada, olíe las rosas, me iba a la reta la voz desafinada del cante
me sumía en delicias celestiales
- Nunca los dejará- decía en voz baja;
aunque me claven la cruz, aunque me escupan me quedaré entre el pueblo.
Y gritaré con ese amor que puede gritar su amor hacia los cuatro vientos,
eso que nuestro pueblo dice a cada instante:
"Me estan matando pero estoy gozando".
Virgilio Piñera
1962
XIV

Página 17

Pequeño poema de Navidad.
(para Graziella)
Naciste ya, Señor;
o todavía esperas
la señal del dolor para saltar al mundo?
Tu cuerpo, sin mundo todavía,
se estremece y se doblas como el dolor del hombre?
Naciste ya, Señor,
eres ya humano y triste?
tu, Señor, jadeante y perruno
chocas con las paredes del templo de tu padre?
Y tu, Señor también, a tu padre le pides
la venida a la tierra de un salvador del mundo?
Virgilio Piñera.
24/12/53.
LA DECLARACIÓN
Si apenas indicando el recorrido de los pies con su inconcebible,
si el sintoma estira la perplejidad
y resbala hasta caer en el guiso de laañoranza
donde sumido está el pie
metido en las mentiras de las bocas
pugnando por descorrer el telon
para que el alma su parte
de rodillas, sin ludibrio, haga.
Gran escenario
en donde las tinieblas ocultan la nostalgia
puede caer de golpe en la desconfianza.
Impacto azul: como si el cielo
de golpe cayera en el corazon
asalta su asombro y entrega
el primer quejido.
El peso de su fiebre
lastra los designios,
metido en su mudez perpetúa
la indecision con magnificencia.
Un sonido no emite,
repliégase, midiendo la pared
de la posibilidad que odulta,
del dique diamantino
que al llanto impide hablar.
Hablar...
Si hablar no fuera otra mordaza mas!
Dueño y señor de su boca
para quitarsela de la cara
y ahogarla en el conosimiento.
Boca bojido, bola de nieve
coloso contra el firmamento,
habla rectilinea pero
embrolla el alma. Púnebre amasijo al fin.
Virgilio Piñera -1954.-
XV

Página 18

No quiero que despierten este sueño
no quiero que despierten este sueño
donde yo fuedo amar conespendido;
donde yo me namen el puerto
en el mundo, despierto, muy venido
en el mundo, conespendido, venido
di en aque
Si en este yo no fuedo tener sueño
pague mi alma aunta a los despiertos
en ere mundo de los cani mueritos
oho me transfurció
me ponen a vivir que yo te muerito.
Sollando
No quiero que despierten este sueño
donde yo fuedo amar conespendido;
en el mundo, despierto, venido
en el mundo, dormido, estoy despierto
Si en este mundo no fuedo tener sueño
pague mi cara expanta a los despiertos,
en ere mundo de los cani mueritos
me ponen a vivir que yo te muerito.
En otro mundo te mueris de este mundo,
con otra boca a la tuya conespendido
en otro corazón el tuyo inflamto;
mis ojos de soar en tu ojos mundo.
para que me avoide más hurto
muertes más te muerte anmo.
V. Llorea
Vancadero
mayo 163
XVI

Página 19

IMAGINACIONES DE UN MONSTRUO.
Es aquí, el lugar elegido para confesarte.
Mira bien,
escrita la negrura,
sondea la negra,
espesisima tinta de tu alma.
Mirar debes con negra vista
el negro paño del conflicto
y en lo negro introducirte.
Aquí tendrà lugar la confesión
de un monstruo y sus imaginaciones.
Confesión de lo negro a lo negro
cuadrado con la noche.
Aquí,
entre estas paredes nocturnas
- sempiternas nocturnas -
plantadas en la negrura
de lo negro afirmándose en lo negro,
serà monstruosamente negra la confesión.
Péro si negra, tan negra
que su suelo con su techo se junte,
y no sepas si por arriba o por debajo caminas,
o si en lo negro vuelas,
o si a lo negro tapas o el te tapa.
Porque la confesión debes hacerla
en todos los sentidos:
dimanando de lo negro,
levantándola en vilo desde la negrura
hasta el techo que en la misma emerge
contemplativamente.
Columbro el deslumbramiento del negro acontecer.
Peso negro me siento
mecido en la balanza de la noche.
A punto negro estoy
y a negra confesión me debo.
Serà portentosamente inexplicable.
Como tu misma alma
sin pies ni cabeza.
Sabes que en vano,
tratè de hacer cabeza y pies a esta alma;
porque yo creía que el alma
cabeza y pies debían tener,
cuando lo cierto es que el alma
cabeza ni pies tiene,
pero negrura estòlida.
Negrura de negrura es,
confusión de partes,
lanzadas contra la ola,
no perfectas ni eternas como el tiempo,
monumento descabellado,
ave enfriada en medio del espacio
deja caer su hombre
en la linde azul deseo vidrioso.
Y sabes,
en las tardes lujosas
con terrazas y te bien definidos
ella ennegrece los votos que formulas
por la preservación de tan amable hora;
mordiéndote en la duda
te obliga a escupir la felicidad.
Magnifico crela ser,
pleno de llamas
que propagàbanse hasta el infinito
imaginando en cada una de ellas
mi alma crepitar en el silencio.
Un ser enjoyado por el tiempo,
consagrado en cada segundo del tiempo,
en sus ciclos mecido,
azur y música de esferas...
Bellos discursos
tachonados con el negro excremento
de tu negra alma,
vanas palabras muertas al nacer,
colosal imaginación,
globo cautivo,
se desinfla peando en la palma de tu mano.
Yo en lo rosado,
metido en el azur,
constelado y recamado,
metido en la pompa de jabón de la vida
mi verde imaginación haciendo el mundo
hasta que mi castillo salía
volando por los espacios.
Verde...
Un brazo en el sitio de la pierna,
un ojo en la nariz,
otro en la boca,
tú pesando el alma en la balanza del cuerpo
tú colosal, tú cilindrico,
tú escribiendo SI en todas las paredes.
Virgilio Piñera.

Página 20

TIENES QUE AMARME.
Mi Dios me ha dicho: Hijo mio, tienes que amarme. Tú ves mi costado herido, mi corazón que resplandece y sangra, y mis pies ofendidos que Magdalena baña de lâgrimas, y mis adoloridos brazos bajo el peso
de tus pecados, y mis manos! Y tû ves la cruz, ves los clavos, la hiel, la esponja, y todo te enseña a no amar en este mundo amargo en que la carne reina más que mi Carne y mi Sangre, mi palabra y mi voz.
¿No te he amé yo mismo hasta la muerte, ¡Oh mi hermano en mi Padre, oh mi hijo en el espíritu!, y no he sufrido yo, como estaba escrito?
¿No he sollozado yo tu angustia suprema y no he sudado yo el sudor de tus noches, amigo lamentable que donde estoy me buscas?
2
Le contesté: "SeMor, habéis dicho mi alma. Es cierto que te busco y que no te encuentro. ¡Pero amarte! Mira cuán bajo he caldo, ¡Amarte a ti cuyo amor sigue ascendiendo como la llama!
A ti, la fuente de paz que todo sediente reclama, ¡Ay! ¡Mira un poco todos mis tristes combates! ¿Meatrevería a adorar la huella de tus pasos, sobre estas rodillas sangrantes de un arrastraese infame?
Y sin embargo te busco tanteando en las tinieblas, Quisiera al menos que tu sombra revistiera mi verguenza, mas tú no tienes sombra, ioh tú cuyo amor asciende, oh tú, fuente tranquila, solamente amarga para los amantes de su condenación, oh tú todo luz, salvo en los ojos en los que un pesado beso sostiene el párpado!
3
- ¡Tienes que amarme! Yo soy el Beso universal, yo soy ese párpado y yo soy ese labio del que hablas, o caro enfermo, y esa fiebre que te agita, ¡isiempre soy yo! ¡Tienes que atreverte a amarme. Si, mi amor asciende sin vacilar hasta donde no trepa tu pobre amor de cabra, y te arrebatará, lo mismo que un águila a una liebre arrebata, hacia los tomillos que un cielo amadísimo riega!
¡Oh mi clara noche! ¡Oh tus ojos en mi claro de luna! ¡Oh este lecho de luz y de agua entre el oscurecer! ¡Toda esta inocencia y todo este refugio!
¡Amame! Estas dos palabras son mis verbos supremos,
pues siendo yo tu Dios todopoderoso, yo puedo querer, mas yo no quiero más que poder que tó me ames.
4
- SeMor, ¡es mucho! En verdad, no me atrevo. ¿Amar a quién? ¿A ti? ¡Oh, no! Yo tiemblo y no me atrevo. ¡Oh, amarte! ¡No me atrevo! ¡No quiero! Soy indigno de ti. Tú, la Rosa inmensa de los purísimos vientos del Amor, ioh, vosotros, todos los corazones de los santos, oh, tû, que fuiste el Celoso de Israel, tû casta abeja que en la única flor de una inocencia semicerrada ¡Cbmo! Yo, yo, ¿poderte amar? ¿Estás loco?
¿Padre, Hijo, Espíritu Santo? Yo, este pecador, este cobarde, Este soberbio que hace el mal como su trabajo y no tiene en todos sus sentidos, olfato, tacto, gusto,
vista, oldo, y en todo su ser - ¡ay! en toda su esperanza y en todos sus remordimientos, más que el éxtasis de una caricia en la que solo el viejo Adàn se abrasa?
5
Tienes que amarme. Soy esos Locos que tó nombrabas, Yo soy el nuevo Adàn que se come al hombre viejo. Tu Roma, tu Paris, tu Esparta y tu Sodoma, lo mismo que un pobre libertino entre platos horribles.
Mi amor es el fuego que por siempre devora toda carne insensata, y la evapora como un perfume - es el diluvio que consume en su estela todo el mal que yo sembraba,
para que un día la Cruz en que muero fuera izada y por aterrador milagro de bondad te tuviera un día para mi tembloroso y domado.
Amame, Sal de tu noche, Amame. Es mi pensamiento dia por día, eterno, pobre alma abandonada, ¡que tó debas amarme, a mi que me he quedado contigo!
6
- SeMor, tengo miedo. En mi alma toda tiembla. Yo veo, yo siento que tengo que amarte. ¿Pero cbmo yo, me haría, oh tû, Dios, tu amante, oh Justicia que la virtud de los buenos teme?
Si, ¿cómo? Pues he ahí que sacude la bóveda en que mi corazón cavaba su enterramiento y que siento fluir en mi el firmamento, y te digo: ¿de ti hasta mi cuál es el camino?

Página 21

Tiéndeme tu mano para que yo pueda alzar
esta carne encogida y este espíritu enfermo.
Pero recibir jamás el celestial abrazo,
¿es posible? Un día, poder encerrarla
en tu seno, en tu corazón que fue el nuestro,
el lugar donde descansó la cabeza del apóstol?
7
Ciertamente, si quieres merecerlo, hijo mío, sí.
Y te digo deja que vaya la ignorancia indecisa
de tu corazón hacia los brazos abiertos de mi Iglesia
lo mismo que la avispa vuela hacia el lirio abierto.
Acércate a mi oído. Derrama en él
la humillación de una franca sinceridad,
dimelo todo sin una palabra de orgullo
y ofrèceme las flores de un sincero arrepentimiento.
Luego abiertamente y simplemente ven a mi mesa
y te bendeciré con una cena deleitable
y beberás del vino de la viña immutable
cuya fuerza, cuya dulzura, cuya bondad
harán que tu sangre germine en la inmortalidad.
¡Después, ve! Conserva una fe modesta en este misterio
de amor por el cual yo soy tu carne y tu razón,
y sobre todo vuelve a menudo por mi casa,
para en ella participar del vino que sacia la sed,
del Pan sin el cual la vida es una traición,
para suplicarle a mi Padre y a mi Madre
que te sea concedido en el exilio de la tierra,
ser el cordero sin gritos que da su vellón,
de ser el hijo vestido de lino y de inocencia,
de olvidar tu pobre amor propio y tu esencia,
en fin, de llegar a ser un tanto parecido a mí
que fui, durante los días de Herodes y Pilatos
y de Judas y Pedro, igual a ti
ipara sufrir y morir de una muerte infamante!
Y para recompensar tu celo en esos deberes
tan dulces que todavía son delicios ineffables,
yo te haré gustar en la tierra mis primicias,
la paz del corazón, el amor de ser pobre, y mis noches
místicas, cuando el espíritu se abre a las dulces esperas
y cree beber, siguiendo mi promesa, en el Cáliz
eterno, y que en el cielo piadoso la luna se desliza,
y que resuenan los ángelus rosados y negros,
esperando la asunción en mi luz,
el despertar sin fin en mi caridad habitual,
la música de mis alabanzas para siempre,
y el éxtasis perpetuo y la ciencia,
iY de estar dentro de mi entre la amable irradiancia
de tus sufrimientos, míos por fin, que yo amaba!
8
- ¡Ah, Señor!, ¿qué me pasa? ¡Ay! hème aquí llorando
de un gozo extraordinario: tu voz
me hace como bien y mal a la vez,
y el mal y el bien tienen los mismos encantos.
Yo río, lloro, y es con un llamado a las armas
de un clarín para los campos de batalla en donde veo
ángeles blancos y azules llevados sobre escudos,
y ese clarín me rapta en altivas alarmas.
Tengo el éxtasis y tengo el terror de ser elegido.
Yo soy indigno, mas conozco tu clemencia.
¡Ah! ¡Qué es esfuerzo, pero qué ardor! Y aquí estoy
lleno de una humilde plegaria, aunque una inmensa turbación
vela esperanza que tu voz me reveló,
y aspiro temblando.
9
- ¡Pobre alma, eso es!
Virgilio Piñera.

Página 22

LA BALADA DE TI... (*)
Ruta de adormideras y oros de hilandero
hilando sobre el viento sus tapices de fuego.
Lengua de los silencios distrayendo el paisaje
que persigue inmutable en la caza de siempre
formas desesperadas en su imagen de muerte.
Fresca risa de piedras al rodar sus sonidos
sobre el viento de madre de la tierra perdida
en convulsión perpetua de ovario estremecido
y en explosión intensa de grito enloquecido.
Yo tenía del humo las sandalias informes
y el pecho atormentado de su aliento infecundo
y los brazos de viento que solo abrazan viento
y los ojos en sombra de mirarme yo mismo.
Tu sonrisa en canción de niño divertido
florecía sonrisas en los pétalos pálidos
y avanzaba ligera como heraldo de oro
pregonando la música de tu cuerpo sonoro.
Clamaba al agua negra su túnica de fango
y al viento de la noche su ancla ennegrecida
cuatro colas de sombra al gris hermano humo
burlador infinito de amarillos destinos.
Tus remos agitando la laguna del viento
impulsaban tu barca a mi barco de mi frío
Canción desesperada me danzaban los ojos
Canción desesperada me negaba tu olvido.
El imàn de los siete metales azulados
unió tu canto marinero a mi silencio niño.
Virgilio Piñera.
BALADA DE TU MUERTE ALEGRE...
Sin temor fue todo,
sin temor ni ansias.
Que júbilo en tu cara
al llegar la quietud del soplo grave.
La casa, las vidrieras, las pinturas
se iniciaron en fuga de razón que no es ya.
no hacían falta los ojos
y las luces eran tintas negras
que no alumbraban nada.
Como cantaba la alegría su canto ancho
y en escalas de risa el viento,-juguetón profundo-
nos besaba el alma.
Lo que es y será siempre:
abismación total de siglos
en vinculación trágica o cómica,
final tornado a ser principio de un final
que se nutre de muerte,
vino hecho luz a mí,-que no era yo-
fugado de un latir hostilizado
a plegar dulcemente su armonla,
ofrecimiento inmenso de mensajes lejanos.
Que alborozo de voces infantiles tu muerte alegre,
jocunda diàfana,
sin convulsión de làgrimas
ni gentes aspirando tu aliento
que sólo para mí tû lo brindabas.
Como corremos ahora en la ola que canta
o en un vuelo de alas asustadas,
-y ser espiga en flor cuando se es niebla,
candor de niño y suavidad de nardos.
Y la única oración lanzada a la noche en misterio inmortal
es ésta del retorno,
Ni al barro ni a la arcilla en forma humana.
Virgilio Piñera.
(*) Estos dos poemas fueron ofrecidos gentilmente
publicación en Albur por la investigadora Bárbara Rivera.

Página 23

SUEMO DE JACINTO.
Un monumento de coral y lirio
entrega tu memoria.
En punta el viento
sostiene las sonrisas, las pisadas
y el oscuro deseo de los dioses.
La mitad de la muerte solicita
frescas ramas de menta, frente pálida
donde la luz ofrece su secreto.
Con breves pies de saltos como flechas
llegan suspiros de nevadas voces;
llegan astas de ciervos, soledades
y el pico de los pájaros que tiembla.
El viento es una lanza que sostiene
el oscuro deseo de los dioses.
Furiosos animales vigilaban
el hechizo de olor de las manzanas;
si es grave el fruto su embriaguez aspira
a las altas regiones donde mora
la mitad de la muerte que se embriaga.
Veladas alusiones entregaban olvidados olores;
huellas de alas áureo son cumplían;
ràpida suerte delfín que gime
resbalaba en el aire con sonido.
¡Què bosque de columnas se labraba en la mitad del aire!
¡Què esbeltos fustes de orientadas lineas!
Un gran sueño de aire por el aire
presidía Jacinto en punta vivo.
¡Què dormido cortejo de morados presagios convocaba
la mitad de la muerte y su designio!
Un gran sueño de aire por el aire
sostenía Jacinto entre las manos;
sostenía su cuerpo, su sonrisa
y los perros que ladran sin sonido.
¡Què sordera en el aire de letargos!
Pero escuchan los dioses el silencio
de la bola de oro cautelosa.
Nieve y sangre conspiran, se estremecen.
Esta muerte en mitad, morada sangre
y golpes de cera solicita.
Sueña moradas flores por el aire Jacinto.
Un polvo negro y mirtos determinan
heladas actitudes y labios que la tierra aspira
Jacinto por el aire con su sueño
la muerte entera en una flor lucla.
Estoy sin corazón, estoy exangue,
estoy sin huesos, estoy fanatizado,
estoy lejos de mi, estoy marcado,
estoy vacío y estoy desesperado.
Los pies en la cabeza encaramados
las lágrimas metidas en el sueño (1)
las manos desbocadas por hallarte
y la boca pugnando por besarte.(2)
Estoy vuelto al revés, estoy restado,
Nado sin agua, vuelo sin vacío,
sin pies camino, sin sentidos vivo
y sin ojos me miro enamorado.
Virgilio Pihera.
Variantes:
(1) las lágrimas metidas en el alma,
(2) y la boca pugnando por hablarte.
MANSA PALOMA.
A la hora de dormir, el ingenuo
se olvida de sus actos cotidianos.
Un silencio profundo lo adormece.
Virgilio Pihera.
VIRGILIO PINERA

Página 24

EL BALCON (*)
Madre de los recuerdos, amante de las amantes,
¡Oh tû, deleites mios todos! ¡Oh tû, deberes mios todos!
Tú te recordarás la belleza de las caricias,
del hogar la dulzura y el embrujo de las noches,
¡Madre de los recuerdos, amante de las amantes!
En las noches iluminadas por el fulgor del carbón,
y en las noches en el balcón, de rosados vapores veladas,
¡cuàn dulce me era tu seno! ¡cuàn bueno tu corazón!
Con frecuencia hemos dicho cosas imperecderas
en las noches iluminadas por el fulgor del carbón.
¡Cuan bellos son los soles en las cálidas noches!
¡Cuan profundo el espacio! ¡el corazón què pujante!
Al reclinarme sobre tí, reina de las adoradas,
me parecia respirar el perfume de tu sangre,
¡Cuán bellos son los soles en las cálidas noches!
Al igual que una mampara la noche se espesaba,
y en la negrura mis ojos adivinaban tus pupilas,
y yo bebía tu aliento, ioh dulzura, o veneno!
Y tus pies se adormecían entre mis fraternales manos.
Al igual que una mampara la noche se espesaba.
Conozco el arte de evocar los felices minutos,
y vuelvo a ver mi pasado sumido en tus rodillas.
¿De qué sirve buscar tus lânguidos encantos
si no en tu adorado cuerpo y en tu amoroso corazón?
¡Conozco el arte de evocar los felices minutos!
Estos juramentos, perfumes y besos infinitos.
¿Volverán a nacer desde un abismo vedado a nuestras sondas?
lo mismo que al cielo ascienden los soles rejuvenecidos
tras haberse lavado en el fondo de los profundos mares!
¡Oh juramentos, oh perfumes, o besos infinitos!
(*) Traducción del poema El Balcón de Charles Baudelaire
perteneciente a su libro Flores del Mal. En el original aparecen
escritos los siguientes versos al margen:
Cuando me quiere más me quiere menos
y cuando menos más y nunca quiere
llegar a quererme enteramente
y se desgarra y sufre y mucho más.
Uno muerto de sed rechaza el agua
otro hambriento rechaza el alimento
el que muere de frío del calor huye,
y el que cree a su dios niega con lamentos.
Fragmento de la traducción de La Joven Parca de Paul Valery.
Quién llora ahl sino el viento simple, en esta hora
sola con diamantes extremos?... Mas quién llora
tan cerca de mí mismo en el instante de llorar?
Esta mano, sobre mis rasgos que sueña rozar,
Dócil distraídamente para algún fin profundo
aguarda de mi flaqueza una lâgrima deshecha
y que de mis destinos lentamente dividida
el más puro en silencio ilumine un corazón deshecho.
La onda me mura una sombra de reproche,
o retira aquí abajo, en sus gargantas de roca
cual cosa desengañada y bebida amargamente,
un rumor de queja y de sofocamiento...
¿Què haces tû, erizada, y esta mano helada,
y què temblor de una hoja borrada
persiste entre vosotras, islas de mi desnudo seho?...
Yo destello, ligada a ese cielo ignoto...
El racimo inmenso brilla en mi sed de desastres.
Todopoderosos extranjeros, inevitables astros
que os dignáis hacer relucir en lo lejano temporal
yo no sé que de puro y sobrenatural.
Vosotros que en los mortales sumergís hasta las lâgrimas
esos soberanos estallidos, esas invencibles armas
y los impulsos de vuestra eternidad,
sola estoy con vosotros, temblorosa, habiendo dejado mi guarida
y sobre el escollo mordido por la maravilla,
interrogo mi corazón què dolor lo despierta,
què crimen por mí mismo o en mi cometido?
O si el mal me persigue de un sueño persistente
cuando en los terciopelos del hálito desaparece el oro de las
con mis brazos compactos me cehí las sienes (lâmaras
y de mi alma largaente esperé los chispazos?
¿Toda? Mas toda mía, dueña de mis carnes,
endureciendo con un extremecimiento su extraña extensión,
y en mis dulces lazos, suspendida en mi sangre.
me vela ver, sinuosa, y doraba
de miradas en miradas mis umbrlos bosques.
A medias me lamento de esa vana potencia...
Una con el deseo, fui la obediencia
inminente, atada a sus graciosas rodillas
con movimientos tan rápidos se colmaban mis votos
que sentía mi causa apenas más agil!
Hacia mis sentidos luminos haba el blonde arcilla,
Y en la paz ardiente de los sueños naturales
Todos esos pasos infinitos me percían eternos.
Si no es, ioh Esplendor!, que a mi la Enveno.
¡Mi sombra! la móvil y la blanda moca,
de mi pintada ausencia rozaba sin amurros
la tierra donde yo hula esa ligera muerto.
Entre la rosa y yo la veo que se encabezó
en el polvo que danza, se deslita y no interruga
el follaje, mas pasa, y se quibe por impedir...
¡Deslizate! Barca fúnebre...
Dura, y de mi nada armada secretamente

Página 25

Yo me muero de luz.
No culpeis a los ojos de este tránsito
suspendido entre cielo y tierra oscuros.
Me muero de la luz!
Ayer el brazo iha
sobre el temblor del pecho
implorando la sombra estremecido.
Desesperadas manos
arrancaron del fango
cuatro estrellas mudas de toda luz,
densos escudos fijos a mi carne
penetrada de lumbre que me apaga.
Atribulados pies
me conducian a la noche austera
de mil raíces que se pierden mudas
entre el negro principio de sus manos.
Y un nolvo dsonmo de pasados hombres
retornó de sus huesos a mi frente.
Y a mí estática carne condenada
por esta luz sangrienta que me piñerde.
Mi intento fue el querente,
mi fin amarte, mi temor perderte,
mi miedo asegurarte,
mi vida obedecerte, mi alma amarte,
mi deseo servirte,
y mi llanto en efecto persuadirte
que mi pena repares,
que me valgas, me ayudes y me ampares.
Conócete a ti mismo -dijo un filósofo,
XXXXX
nor no decir un ultrajé diámos
que es un chiste,
porque lo cierto es que nadie xx logra
conocerse.
¡ es tan cierto que ese mismo filósofo
afirmó:sóle se que no sé nada.
Llegando ce ancestrales
a los salene ... la marquesa errante
te inclinabas para abrecharte el zapate.
Se acuerda alguna del inedere de la casa?
Ya el sueño le rendía les párpados
acostumbrada al papel sanitario
!Buenas neches, caballere, sería tan galante?
Te gustan las jabeneras meradas, bergante?
El rey hube de invitarlq
a una de sus fiestas irrecusables.
Apareció ataviada con un modelo chile
pere la fiesta era de tajas argentines.
!Oh, ne, caballere... -deciación
con su vez de madena italiana.
!Oh, ne, caballere... Caramba!
!Adelante, hijes de la pagriá!
Una vez certada el vestíde
dije con sencillez empartana;
!Qué garda se ha puesto, condesa!
Querida amiga, te escribe esta carta...
Con encajes iconeclastas
en el corpíneo mal ajustade
entró al sarae del banquere
en el año de mil nevecientes cuatro.
!Me aburre -confiaba al pretendiente al trene
mientras se cortaba el calle desmesurade.
Me aburre! -confiaba al pretendiente al trene.
Pero como ya se había cortado el calle
se calzaba con tranquilidad el zapate.
Sacudiénde el pelve de la tumba
a fin de ne ensuciar el enlesade
me decía lentamente: Cenrade,
en estos días vey a estar muy ocupada.
Virgilio Piñera.-
A las cuatro de la mañana
tembloroso y con la boca seca
como si el sueño invitara a contraerse en la muerte
menos que animal ya sin aliento
caigo no para caer por toda una eternidad
sino para volver a caer de nuevo
y en medio de los alientos vinosos
de las caras contraídas por la ambición
en sus densa máscaras de maquiavelismos de provincia
tan venenosos como el gas de las estufas
huyendo del calor humano porque en sus programs
está previsto el frío y las manos que se dan
como el que apretara en las suyas un pez podrido
en estas noches entre papeles inacabables
mojados papeles que nada será a capaz de incendiar
yo muero por pedazos como un perro
perseguido por hombres que esperan de un perro
la diversion nocturna de las horas muertas
y aunque Dios no existe y cada mano vaya por su lado
quisiera afirmar en momentos como este
que mis ojos vuelan a través de las puertas
buscando la hermosura que enfangaron en la calle
Sé que no pueden escucharme y todos giran
en el torbellino de la confusión
metidos en negras cuevas con obor a

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Señoras y señores
no estaría mal un poco de tensión,
quiero decir,
un poco de tensión visual,
un poco de tensión auditiva,
y un poco de tensión cardíaca.
Fero...
Chasta llegar al colapso, señor narrador?
Mis queridos amigos,
eso dependerá del corazón de cada cual.
Por sunuesto,
se prohibe terminantemente
abandonar la sala,
pues aqui todos estamos comprometidos.
La pasaron esos tiempos
en que nos decían:
"Si el espectáculo le desagrada
puede abandonar el campo de batalla...".
Y a pronósito,
cuando en las pantallas del cine
vemos, por ejemplo,
la batalla de Jená o de Borodino,
nensamos que desnués de todo
no son esas nuestras batallas,
motivo por el cual
el horror que alli nos muestran
no es más que literatura...
Y si lo que nos disponemos a oir y ver,
(que no es precisamente literatura,
sino la guerra
que a muchos va aflije
en espera de afligirnos a todos por imual),
escana a nuestra comprensión,
de tal modo que la razón es violada nor la locura,
no por ello estaremos menos oblicados
a participar en el juero...
Que tiene,
como es de presumir,
sus reglas...
A saber:
matar, ser matado, matarse mutuamente.
Y que tiene, sobre todo, su causa,
es decir la buena y la mala causa,
La buena es el socialismo y la liberación de los pueblos,
la mala el imperialismo y la opresión de los pueblos
Y esto que parecería un simplismo
no lo es tanto,
porque cada bando cree estar en posesión de la buena causa
Señoras y señores,
un poco de dilatación no estaría mal,
quiero decir,
un poco de dilatación visual
un poco de dilatación auditiva,
y un poco de dilatación cardíaca.
Chasta el colanso, señor relator!
Eso denedenderá, señoras y señores
del corazón de cada cual.
Por sunuesto,
está prohibido abandonar la sala,
quei todos estamos comprometidos.

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Es cierto, Poeta no goza de la continuidad; de esa continuidad, que en el orden del tiempo, debe informar a toda petiistaciófero es que la continuidad se hace representar hoy en Cuba por otras cosas, que de tan obvias no será necesario enumerar ni nombrar. Ahora bien, hay una realidad y es la de su persistencia contra todo viento y contra toda marea... Frente a la indudable conspiración contra la inteligencia, frente a los intelectuales de opereta "y a esos otros mentidos que guardan su oro negándolo a toda merdadera manifestación culta, opone Poeta ferozmente otra continuidad más perdurable; es decir, opone la continuidad de la inteligencia.
¡Qué lejos, qué lejos estey de la vida!
Tan lejos,
que va no sé si soy.
¿Qué leerca, qué cerca estey de la muerte!
Tan cerca,
que ya casi no sé si soy.
Ye fui une, etre, muches...
Pui más que todo ese
A LAS ESTRELLAS
Ni puras, ni lejanas, ni abordables, por una nave cósmica,
sólo estrellas,
como me es dado verlas con mis ojos;
unas como luces intermitentes
o como un amante loco
one eternamente omija un ojo.
Sólo estrellas,
v sé que es bien nooco,
comnarado con los noetas clásicos
v los astronautas -crandades nalahavas
v grandes viajes-
pero qué hacer en medio de tanta magnificencia
sino solo mirar con estos ojos míos -miones, cansados, casi ciecos-
EL ANOR
Una tarde,
otra tarde,
una tarde más v otra más,
una tarde mil sielos,
una tarde como un halazo en el corazón.
Y también una noche,
u otra noche
en que va uno sabe si es noche o qué cosa...
na cosa, que mata,
XXV

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En esta vida de mi vida
y en esta vida de tu vida
las partes van a reunirse
desagradablemente un Dios.
Más empeñadas en los pies
elvidan la beca ritual
en las recas un poco de sal.
Todas las vidas al revés.
Y, si se mordiera, de modo
que la verdad resplandeciera
yo recordaba las banderas
las partes tienen su después.
Es que per fin, al fin, sin fin
me dejarán pertenecer?
Y yo digo le que pasé.
En la sala estábamos cinco
deverándonos sin cesar.
Las dentelladas al cruzar
las turbias alas sin plegar
las becas, l10h, w1g1a1nEstar?
Pere le que no me pedré explicar
perrqué en aquel despedazar
tu corazon al deverar
se reconstruía en mi masticar
Ministerio de la Ciencia
Confidencia General de la Nación
XXVI

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Después que Alicia se suicidó por amor a Carlos - y fue ése un suicidio más espectacular que el resto de ellos, En efecto, Alicia, que estaba en una garden-party dada a beneficio de la vejez desvalida, se paró frente a Carlos; sacó una pistola y le dijo: No, no voy a matarte... Y acto seguido se dio un tiro en el co-razón. Quedó muerta en la pelouse, que regó con su sangre. "so fue todo.
Para el público elegante que alli estaba. Un breve horror y seguir viviendo, a seguir asistiendo a otras gardens-party - y quizás si con la secreta esperanza de otro suicidio especta- cular. Pero no enjuicemos a la humanidad...
En cuanto a mi ese breve horror, para mi desdicha, se convirtió en una obsesión. No podía soportar que una mujer lle- na de vida como Alicia recurriera al suicidio. Y para colmo por eso que llaman amor. No es que no lo comprendiera, -también he estado enamorado y Dios sabe lo que he sufrido, pero mi moral, mi vanidad o mi amor propio ¡vaya usted sa saber! me impidieron ese acto supremo de una tal escandalosidad que viene a ser como el rey de las campañas comerciales para vender un producto.
Debo dedir que toda mi vida la he dedicado a la química. A la química en cuanto tiene que ver con la toxicología. Y siempre me decía - no sin un grano de humor - ¿para qué y de qué me ha servido? Nunca aspiré al envenenamiento de un ser humano, mucho menos entró en mis planes cometer penocidio envenando las fuentes de las ciudades... ¡Oh no! Así pues me sentía frustrado en mi carrera de química -digámoslo de un tirón - eminente.
Cuando lo del suicidio de Alicia mi crisis había alcanzado su nota más alta, tanto que ya estaba decidido a como se dice "quemar mis naves" y dedicarme, también como si dice "a la cría de gallinas//"
Y esa muerte absurda de mi entrañable amiga de algo sirvió, no fue inútil, no se resolvió en las nudas cenizas de los muertos. "sa muerte me iluminó, con una iluminación como la experimentada por los místicas. He puso en la vía unitiva y consecuentemente me llevó a desgarrar esas tinieblas en que hasta ese momento estuviera sumido. ¡as tinieblas de la estéril suficiencia, del conocimiento seco, duro, técnico!
Pues mi mente imarinó que yo debía encontrar remedio para los enfermos del mal de amor. ¡Tamaña pretensión! Y fue la magnitud de la pretensión el motor que me puso en marcha. Debía encontrar, por medios absolutamente científicos, el modo de hacer del amor una cosa gobernable a voluntad.
Hojeando mis libros de toxicología, es decir hojeando ésos que nos cuentan su historia, di de pronto en una página que decía, poco más o menos: Arubea intrigalis, planta hindú de la familia de las criptógamas, de hojas lanceoladas, de un color verde-so tirando al negro, tallo espinoso. "estilada dícese que procura el olvido...
Gerré el libro de un tirón, lo anreté entre mis niernas, como xxxxxt temiendo que se me escapara. Y me sumí en abismos de reflexión.
Busqué la planta en cuestión y también di con la Manducata hiponerea, de la familia de las fanerógamas, de la

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cual se afirma que sus hojas, masticadan, hacen sujeto de placer al que la come...
Pues destilé ambas en mi alambique, nasé días infinitos haciendo pruebas, hasta que por fin di en el cààvo. ¡Ya tenía el remedio contra el mal de amor!
Experimenté con Hortensia, con la bella Hortensia que me tenía sorbido el seso y más que el seso. "aperé a la celebración de otra garden-party, que ahora se ofrecería en socorro de los perros callejeros, y en ella me presenté llevando en uno de mis bolsillos un frasquito que encerraba el famoso remedio.
Pues a Hortensia, a Hortensia que ningún caso me hacía, aprovechando un momento en que estaba sola -parece que se hallaba muy cansada de tanto bailar - me le acerqué v le dije:
- ¿Me permite ? - y saqué el frasquito m ostrandóselo. ¿e permite que en su presencia me tome este líquido?
"hortensia lanzó una carcajada y exclamó:
- ¿TÚ vas a envenenar ? Mira que yo no merezco tal sacrificio.
- No, querida, no voy a envenenarme... Lo que voy a lograr, ahora mismo, es que tú me ames. Y que ames hasta que vo quiera.
Y acto seguido llevé el frasquito a mis labios y lo apuré, como dicen los escritores de melodrama, hasta las heces...
Ambos nos quedamos silenciosos durante unos minutos. Pude observar que no bien tragara yo el líquido, Hortensia depuso toda ironía y por así decir se recogió en si misma. Me observaba como desde un sueño. "asta que, perdida de amor por mi se arrojó en mis brazos.
"os amamos con la quintaesencia del amor durante unos tres años. Fero como todo en esta vida su final, mi amor se fue extinguiendo. Y ahi es donde radica la eficacia del nuevo elixir de amor, que es como un avivador de éste y a la vez como un borrador.
Fues una tarde le dije a Hortensia - que nada podía negarme, ya que me amaba con locura -: Mi amor, agmua este líquido.
Y ella lo apuró, y al instante, como saliendo de un sueño, como el que no reconoce el sitio en que se halla, en fin como el que sufre un extrañamiento, me dijo:
- ¿Carlos, qué hago en tu casa ? Vine yo aquí por mis pies o me has raptado?
Le dije que las cosas eran más complicadas de lo que ella podía imaginar, que no la hafu raptado, que eso no entraba en mis planes, que nunca la hafu sentido y ni ella a mi. Y nos separamos como buenos amigos.
Fero antes de separarnos la mueva en el secreto de la cosa. Ella dejó oir uuna de sus famosas marcas, dormí ne puso pensativa y al final me dijo:
- ¿No podrías facilitarme un frasquito? Y no perdidamente enamorada de Damián, que me hace el mismo del perro...
Le obsequié un frasquito - siempre lleno encima unos cuantos de ellos. Y cuando se marchaba, me fijo, ya en la puerta.
- ¡Ahora Damián va a saber lo que en concreto!

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Ya todos se están preparando para la próxima guerra, para los campos de concentración, para las heridas y las muertes, para los bombardos con la atómica, para los interrogatorios de tercer grado, para... Pero me parece que para le unice que no se estén preparando (y prepararse no quiere decir otra cosa que defenderse) es para hacerle frente a la gran excuse que se pondrá en juego para justificar la nueva guerra. Excuse que se compone de las distintas excesus de los bandes y las bandas en lucha; exou-sas de les que luohan per una patria mejor e per una patria peer; exou-sa del bueno contra el male y exou-sa del male contra el bueno. Además, exou-sar el martirioLOGO del oside y la estatus levantada en la plaza de su ciudad natal, al héroe y sus venoidos, al que olama que su saorificio ne habrá sido estéril, al que defiende "la causa", al que preolama la revelu-ción, al que oree en la justicia social, en la justicia final, al...
La nueva guerra -tenemos una unice esperanza- va a librarse en función de la guerra. Nada más. Llega el tiempo de lucha y entonces se lucha con el misse gesto mequinal con que llevamos la cuoharada de sopa a la be-oe, esto es, sin pensar en el que descubrió le sopa y en el que diseno la ouchara. El soldado a punto de entregar su alma a...((se entrega o se pier-de)?) ne pedrá decir que el está justificado en su guerrear, más todavía, es precisamente a causa de este injustificado justificioso, de esta ablación de toda justicia, que él ne piensa si su causa es la noble o la repreba-ble. Sólo sabe que guerrea. Sole a un reconocimiento nooturne. Afisla este hecho del colesal, ingente reste quamade por sus compueres de División, y por las numerosas Divisiones que se mueven per sobre la fez de la tierra. Ne lleva otros pensamientos, ni se quelga ninguna patria o se suspendo del cuelle las futuras generaciones. Se arrastra, camina, vuela o nevega nada más que con su cuerpo y su equipo. Así luchar es más fótil, sólo el objetivo, y si se vuelve, pues a dormir y hasta la próxima...
El Soldado
Quiere tomar la defense del soldado; y para no oca en error deberá compararlo con los leones del oirce. El no es otra cosa que ese: un león de oirce, que a su vez no es nada sin su domader. Perque así como no se conocibe a un fiero león en plena solve acorpillado per un domador com su silla, así tampoco se odeibe a un hombre enpréhado en plena calle por un jefe con su o código. En cambio, si tanto león come hombre han sido oazades y adiestrades con todas las de la ley, ya si pedrá concepirse la existencia y misión de domader y de jefe. Es en ese momento que un soldado puede ser comparado con un león de oirce.
Le primere que hace el jefe es anestesiar al soldado con unos cuantos silletazos del o código militar. Se forma en seguida lo que se llama una segunda naturaleza: el soldado tiene agors otros brazos, otras piernas, otros ojos que no son los suyos; otras recoiciones, otros impulses y reflejos que son los suyos. Hipi! Hopt! Aquí Allá! Media vuelta!
Al principio ruge, pare la-fescinación del jefe se impone a larga, y el soldado se abandona, se abandena a la voz... A veces hay pequeños deseos: el soldado se ve en jefe asestando silletazos del o código el jefe, purosonesa en emulgudovsrádeidiromto el hume de la pólvera y la ración a-bundante le meten de nuevo en sus osillas. Vuelve a eir extesiado los delirantes aplausos de la multitud que presencia el desfile.
Y entonces, sí uno está leoce, y si se es justo, hay que convenir en que el soldado es el unico ángel de entre los millones de seres humanos kediante una ajustadaoconvección: el jefe de la orden, el soldado hace fue ge-puede metar, pillar, herir, asolar sin que ningune dichas actos se tiña de cuueldad. Es tan diferente ser ultimado por un asesino a serlo po un soldado! Al menos ese sabe el soldado cuando os meta, y en el instante en quienes ajustioia se pedra ver a un león de oirce ojeoutande lo divertida fases de deverar la cabeza del domader.

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Los elegidos
Pienso en tres grupos humanos de elegidos. Pienso en el judío, en el homosexual, en el artista. Todos tres exejados, perseguidos, apedreados...
La masa no tolera ni pueblos elegidos, ni sexos elegidos ni mentes elegidas. Tiene mucha razón la masa. La razón de que no los tolera, de que los momita. Es, como se dice en la vieja filosofía, una razón suficiente.
Por otra parte resulta ex extremo curioso que tanto el judío como el homosexual como el artista no tengan reparo alguno en sumirse en la masa, en ser masa ellos mismos; y esta es su suprema aspiración, como que representería el cese autómático del terror en que viven. Ser aceptados -he ahí su aspiración suprema. Y más - ser olvidados; más aún que el olvido mismo. Arribados a esa meta ellos hablarían de músicas celestiales.
Hay un juego trágico, un dos másun tres digamos que pugna por arrrojar una suma de cinco pero cuyo resultado siempre será otro número. La masa siente a esos sárga como a elegidos; ellos, por su parte no se sienten tal, hacen demostraciones de buena voluntad, por un momento parece que la masa aceptará, pero al final siguen siendo elegidos. Es la eterna historia del aceite y el vinagre encerrados en unabotella.
De estos tres elegidos el más elegido la es el judío. Es el quien más ha gritado acerca de su elección, nada menos que por Dios... También que se cree más ajusticiado por la masa, más interdicto. Le sigue el ar-tista, que aunque participa de la mente universal tiene la infinita des-gracia de presentarse como un ente particular. Para expresar la masa univer-sal tengo que ser el señor artista particular. No se negará que entre el fotógrafo y el grupo siempre hay una tierra de nadie. Completa el grado de elegibilidad el homosexual. Hay que confesar que es el lo más masivo de entre estos elegidos; lo que más se asmejaría a la masa, a una masa. Una capa protectora de erotismo le protege y en algo lo comunica con la masa. Esta es sexual y erótica ante todo. Un homosexual será, en lo posible, siempre bien recibido por la masa... si tiene la fortuna de mostrarse en esa parte de su erotismo que fluctúa entre el sexo desenfrenado y el grotesco más crudo. Se dice que los hombres-masa normales y las prostitutas adoran a los homosexuales de ese lado de la ribera... Recuerden Ustedes al pajarito que acompañía siempre al oaimán o al rinoceronte. Pero no olviden también que también el pajarito puede ser aplastado.
Por último, cuando el judío, el homosexual y el artista se reunen una sola persona se puede hablar del horror absoluto del cordero tricófalo...
TRANSFORMACIÓN DE LA MATERIA
Es muy sencillo explicar de qué modo el hombre se transforma en una cosa tiene una explicación consoladora lógica. Por ejemplo, se sabe que un hombre vivía en un cuarto bastante reducido. Un día adverso que las mujeres cucarachas eran muy numerosas. Puso en práctica los recursos contra estos animales. Pero la invagión de ellas continuaba. Una noche el hombre se vió obligado a levantarse. Decidió sentarse en el sillón y ponerse a escuchar música. Las cucarachas pronto le rodearon. El hombre tomó el partido de no defenderse. Ellas comenzaron a cubrirle. El disco se interrumpio pues una cantidad asombrosa de dichos animales se posó sobre el plato del gramófono. Otra falange cubrió la pantalla de la luz. Entonces el hombre se dijo que era absurdo continuar con la anatomía humana en medio de tantos animales que se llamaban cucarachas. Parece que transcurrieron algunos años y una mañana salió del sillón una cucaracha enorme. Era el hombre; se componía de infinitas cucarachas, que por sedimentación se habían pegado a su cuerpo humano; ellas se habían asimilado perfectamente al hombre. Entonces, claro, la luz fue in-necesaría, y la pantalla, y la música. Pero no había el menor sentimentalismo en todo aquello. Si primero hubo hombres ahora cucarachas. ?Podían los objetos del hombre traer alguna tristeza, algún estremecimiento a aquel mundo de las cucarachas ? ?Podía aquella enorme cucaracha, que había sido un hombre, recordar siquiera uno de sus días humanos ? ?Para ello no habría tenido que regresar a su antigua existencia humana ? ?Y realmente podía quererlo ? Era necesario que una invasión de hombres lo asaltase a su cuerpo de cucaracha; que penetraran en su albañal; que se pegaran años incontables a su cuerpo; que lentamente fueran reconstruyend su pantalla, su gramófono, su música, su luz para que entonces pudiera decirse que algo en el mundo podía ser objeto de sentimiento, de tristeza de contemplación. Virgilio Piñera.1945.

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La conoció en Prado y Neptuno. Lo que se dice: planchada por strás y por delante... Un fideito. Aunque por delante un tantico inflada, sin poder hablar de protuberancias, pero, con todo, un saliente en dos piquitos pintiparados que más parecían de madera que de carne. La vos, aunque de orilla, era agradable: "¿Qué que cuiero hacer? Pues ir al cine. Hoy ponen la Tífica con Grata Ga'bo. Ya la he visto, pero me encantan los tosidos que ella da." Todo esto me lo dijo en el parquecito de San Juán de Dios. Los dos en un banco, y yo empezando a meterle mano. Esa flaca me hacía cerebro... Le dije entonces que mejor estábamos allí, en el banco, ella contándome su vida, y yo la mía. Pero no huho forma: "No, vamos al cine. No sé en cual ponen La Tífica, pero miraremos la cartelera." Le dije que era muy tarde, más de las nueve, y que a mi no me gustaba ver la película empezada o por la mitad, que para encontrar una cartelera tendríamos que caminar como veinte cuadras, que qué mejor película que contarnos nuestras vidas. Pero ella seguía en sus trece: "Yo quiero ver La Tífica. Retiró sus manos que tenía entre las mías y me dió la espalda. "Mima, le dije, no te ponzas así, pero comprende que si tú sabes en qué cine dan La Tífica, no podemos verla". Éso te crees tú, no me acuerda, el periódico es de hoy... ¿Qué periódico, mima? No me contestó, la sentí revolverse en el asiento, miré por encima de su hombre. Se había metido una mano en el escote y la sentía como el que busca un huevo en el fondo de un nidal, al mismo tiempo que exclamaba encabronada: "Carajo, acaba de salir. Y aquello salió, y aquello era un periódico completo, doblado en cuatro con sus extremos engurruñados formando unos piquitos. Yo estaba medio muerto, pero ella, como si nada, lo abrió, buscó la página de espectáculos y gritó: "¡Aquí está, la dan en MOVIMENTO!"
LA MUJER
La mujer es la muerte, o mejor dicho: ella dá la muerte; no está muerta ella, pero de ella brota la muerte, fatal, obligada. Si observamos atentamente a la mujer advertiremos que su mirada lanza destellos mortales y que nos espera, pie del lecho o en la penumbra de su ocaso, para devorarnos. Eso es la mujer: devoradora. Y si no ha sido extirpada totalmente, como planta dañina, es por que ella multiplica la especie humana. La mujer está hecha de invisibles puñales, de revolveres, de dagas, de pólvora, de todo cuanto puede rasgar la carne de un hombre y de otra mujer como ella. Estas armas van disimuladas en su propia carne, y el que mira sin ver, las tomaría por aterciopelada piel. Nada más lejos de la verdad: si miramos bien, con ojo avezado, veremos rugosidades, ondulaciones, crestas y hasta diría, la coriácea piel del rinoceronte. Nadie ha podido afrontar la mirada de una mujer sin quedar ciego ni escuchar lo que dice sin devenir sordo. Ella, para ser aun más maligna, sabe su potencia mortífera, y ahí está el secreto de su existencia: ella juega, sólo hace esto: jugar, pero a diferencia del juego de los niños (terrible, también, pues los niños procuran la imbecilidad) su juego mata. No hay alternativas para el que acepta el juego con la mujer, y horrible cosa: sabe ella que siempre sahérá vencedera. De ahí su tristeza y ese como arrastrase en la inútil esperanza de no herir a su contender. La mujer está perdida definitivamente para la vida, y si hay Dios, está dejada de su mano, o para ser más claro, El la puesto en la tierra para que el concepto del verdugo no sea olvidado de los hombres.
Virgilio Pinera
1954

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Después que los patriotas diereon muerte al tirante se aprosura en a promulgar la siguiente ley:
"Visto que hemos derrecede al distador, vista la sangre derramada por los héros de la patria, visto los asarifieles del pueblo en armas de la libertad, visto que los ciudadanos de la república son libres de heche y de dereche, deseretamos; la libertad de todos y cada una de nuestros somciudadamos será imedicional e ilimitada. Consulquese, publíquese..."
El entusiasmó, la alegría de aquel pueblo fue delirante. La gente se besaba y abrazaba en las calles. Ladrinas de felisida suraron los restros de viejos y jóvenes. -!Por fin -decían- por fin estos libres para siempre! Ahora mingún poder humano (y hasta divino, osaren decir) pedirá arrebatarnos nuestra querida libertad.
La gran prisión de Estado -laboración construcción que ocupaba tres manzanas (circo apropiado para el deporte favorito de un tirante)- fue de olarakada monumento nacional. Se la desmanteló, se la redeo de un profundo fosé sémejante a un animal de presa sería vista a prudente distancia. Se esperaba de ella que com el descurar de los años se iría ayende piedra a piedra; allí quedó muda, vacía, impenetrable. Y como el pueblo pone nombre a todo fué bautizada con el Estado de la Libertad.
Al principio las cosas siguieron su curso normal, es decir los ciudadanos de la liberrima república donde la libertad jumás sería conducida, acudían en masa a ver la insólita estatua. Se sentaban al pie del profundo fosé y volvían a relatar hasta cansarse las luchas sostenidas contra el tirante al mismo tiempo que dedicaban fervoreses homemajes a los ejidos en el empeño del honor.
Extretante la libertad seguía su marcha triumfal. ¡Y con que bríes! Así se vió derramar ladrinas de santo entusiasmame a la madre cuyo hijo embaba de ser usosade en plena calle. -He ahí a libertad militante y triumfante -dijo la per otra parte atribulada madre- mingúa poder sobre la tierra hard perdor la suya al asesino de ni hijo.
Igual cosa se currió con el exterior que conduje al suicidio al primer enjero del canse nacional, con el ante que dejó a su novia, con la amciana ama de llaves que enveneñó a su señor, con la tropa de muchehones que ahogó en un estanque a un afexinado, con... Sería el cuento de numa meaar. Y aunque muches de ellos perdieron la vida como justa represalía a sus érmites, minguno, en eambio, perdió su intecable libertad.
Pere la gente acaba per cansarse de todo. Un buen día el pueblo comenzó a quejarse de la libertad. Como de costumbre serúmán al pie de la estatua, pero ahora no se esuchaban más los elegios de otros días. Quejas a margas salían de sus boscas; -Ser libre es cosa demasiado fácil -gritaban no sándose los cabellos.
Para colmo, un insidiese rumor corrió por la ciudad. Según este rumor la libertad que alles disfrutaban era sólo una aparición de libertad; si los ciudadanos querían la real y verdadera tendrían que ir a buscarla entre las cuatro ingentes paredes de la antigua prisión. XII fraternizanzxxx; no en las calles ni dentro de ellos mismos, nueve fraternizanz en el mismo precepto legal, Zundaralli, con brezos arosamente tendidos...
Como el descentado, gosión y hasta la misma cumfán entre los ciudadanos, el gobierno vióse obligado a preservar la preciosa libertad. Nuevos hombres y mujeres se reunieron a la suya fueron pardones por las armas. El jefe de policía publicaba partes como estén "la amenazada libertad de quiminatos ciudadanos ha sido preservada mediante el funilamiento de masa".
Ahora oíme qué puede un gobierno frente a la superstición popular? El pueblo sería reducido a la obedientia, sería el entiende su libertad, cumpliría al pie de la letra el presupiso constitutur mal, entaría y se dejaría matar mecanicamente a fin de que su libertad quedara inedulme, pero les quedaría la suprema esperanza de esa libertad, que fraternizanz en los muros de la antigua prisión.
El gojierre, pro-resista como todos los gobierno liberales, no quiere en modo alguno que su amado puede ser víctima facil de la superstición. Entre otras sanas medidas ha levantado altas murallas queULTAN totalmente la Estatua de la Libertad, XII fraternizanz contraprensa pues XII fraternizanz esus murallas han engranaderido el momento y son el funilamiento espsaranzas de tan atriulade puede.

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EL INFORME.
Ustedes han venido aquí pues todas van a morir dentro de muy poco. Ninguna tiene salvación. Si no se asusten ni hagan aspavientos. No las hemos llamado para infundirle vanas esperanzas. No van a ir a ningún cielo ni tampoco se tienen que preparar para bien morir. Aquí esas frases no valen, o mejor dicho no las usamos pues no funcionarán el caso de Ustedes. Además, nadie se prepara a bien morir sino que espera a morir y más nada. ¿Qué dicen Ustedes a todo esto? Las veo aterrorizadas y advierte que sus ilusiones de un más allá se derrumban sin quede ni el más dininuto fragmento. Ustedes han de saber que sus carnes, resquebrajadas, vencidas, pronto pasarán a ocupar el sitio de la descomposición. Se ha esperado a lo último para informarlas de todo esto. A fin de darles una idea evacta de la inminencia de su muerte vamos a exhibir unas cuantas mujeres entre quince y veinte años cuya piel es de una tersura muy pocas veces vista. Como es de esperar la comparación será todo lo más minuciosa posible que el poco tiempo de que disponemos nos permite. Ya se acercan las bellas mujeres y veo el temblor de todas ustedes. Nada más que el temblor, pues aquí se debe ser muy justo y yo cometería una impostura si dijese que Ustedes están asaltadas del pecado de envidia o de muración contra estas mujeres, que ya se acercan, marchando por las relucientes losas del corredor de los condenados. Pero un detalle interesante, un detalle que no deben ustedes olvidar, y que aun cuando no les sirva de consuelo siempre conviene anotar, es el hecho de que estas bellas mujeres van, a su vez, y como Ustedes, a ser jujugadas en este mismo salón. Claro que algunas de ellas escaparán a este juicio. ¿Cuáles? Las perecidas por muerte violenta durante su esplendorosa juventud. En este punto pueden Ustedes imaginar todas las suertes de defunción por accidente y sus infinitas combinaciones. Porque un golpe, por ejemplo, en el pecho, producido por la palanca de una máquina de precintar, puede dejar a una de estas mujeres con vida, pero del mismo modo le va preparando su muerte algún tiempo después bajo la forma de una afección del pecho o de una deficiencia cardíaca o cualquier otra cosa. No, sé lo que están pensando en este momento decisivo: están ustedes diciéndose que mejor habría sido una de estas muertes por accidente a los horros de este tribunal. Pero mis amigas, no acaban ustedes de aprender la regla de oro de la institución. Lo único que aquí vale es lo que aun no ha sucedido y no aquello que ya sucedió. Son aun tan sentimentales que en momento tan decisivo como este dan en hacer combinaciones sobre una vida pasada. Y me dirán Ustedes: la que nos resta es tan pocas cosas... Pero yo no digo que tenga valor lo que va a acontecer por sí mismo sino simplemente porque no ha acontecido todavía. Es el terror. Mas doy una palmada y esta bella mucha, que puedo ya tocar con mi varilla se detiene y sus ropas caen enteramente a fin de que ustedes puedan admirar la maravilla de su piel. Por ejemplo, la cara: no bolsas, no patas de gallina, no arrugas, no tumefacciones, no escotaduras. Ustedes: sí bolsas, sí patas de gallina, sí arrugas, si tumefacciones, si escotaduras. Ninguna grite, sería inútil, nadie las escucharía. Nadie, ni yo mismo; ni ellas, ni ustedes mismas se escucharán. Lo más que puedo hacer por ustedes proporcionarles una breve distracción. Miren todas hacia la derecha. El techo del palacio comienza a levantarse para dejar pasar la luz. ¿Cuidado! es tan viva luz que temo por vuestros ojos tan debilitados al final de una vida, larga en temores, corta en seguridad. Por efecto de esta luz las paredes negras las están viendo ahora, rosadas. El pájaro que revolotea en lo alto de la cúpula emitirá una nota solamente y después callará por toda la eternidad. No puedo precisar si el objeto que se mueve entre los cortinajes un zapato que el viento empuja aquí y allá o si es un raíz asustado. Pero ya se aproxima la segunda mucha y el juicio debe continuar. Muchas de ustedes nada han comido en el día de hoy. Muchas de ustedes han comido en el día de hoy. ¿Tiene algo que ver con el objeto que las ha traído aquí? No, sin duda. El vientre de esta marquesa que toco ahora y el vientre de esta lavandera que también toco ahora son nada más que vientos y no me importa se llenen o no de alimentos. Aunque yo extrayese del vientre de la lavandera nada ibamos a resolver de lo que las ha traído a este tribunal. Mirad cómo la segunda mucha se desliza rápida moviendo sus pies a una velocidad increible. Si una de entre ustedes intentase seguirla darla ella primero mil vueltas al salón antes que hubiese la osada incorporado en su silla. Muchas de entre ustedes habrán caído ya para siempre y ella continuará dando vueltas sin mostrar el más leve cancamiento, la menor se hal de fatiga. Si no me tienen que hacer esa muda advertencia; ya he reparado que la luz vuelve a aparecer, sólo que el pájaro no dejará escuchar esta vez su única nota para callar por toda una eternidad. No lo va a hacer por la misma razón que antes lo hizo. Esto es lo más que se puede saber. Abre su boca la tercera mucha y su voz inunda estas salas. ¿Osaría mover sus labios algunas de ustedes al conjuro de esta hermosa voz? No, y veo con gran beneplácito que un grupo muy nutrido acaba de expirar. Las restantes pueden hacerlo en sus casas. Hasta allí se seguirá el tribunal. Pueden retirarse pero la sesión no ha terminado para las que todavía pueden ver como el techo del palacio se levanta a fin de dejar penetrar la viva luz que vuelve rosadas las negras paredes de la sala del tribunal. ¡Ah!, un momento... ¡Vuelvan a ocupar sus sitios! Me olvidaba lo más importante. Perdonen mi maldita distracción. Me olvidaba decirles, repito, que no hay Juicio Final.
Virgilio Piñera.
La Habana, 1945.

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MI PRIMER DIA DE MUERTO.
para Adolfo de Obieta.
Comenzaría exactamente en ese momento en que el médico, con el olido junto a mi corazón y levantando con lentitud la cabeza, dijese a los allí reunidos que yo había dejado de existir para siempre, e iba a concluir exactamente al otro día tras haberse cumplido veinticuatro horas de mi deceso -como es costumbre entre la gente civilizada.
Pero lo que me irritaba era la circunstancia de ser precisamente la única persona en todo el mundo que no se iba a enterar de mi muerte. Estas veinticuatro horas de mi primer día de muerto eran las primeras veinticuatro horas que por primera vez en mi vida y en mi muerte no me iban a pertenecer. ¿Qué hacer?
Una distinguida revista, contándome entre las pocas personas en el mundo que podrían relatar su primer día de muerto, me había invitado a esta metafísica encuesta. Y lo que más importaba era la honradez profesional: no dar gato por liebre a los lectores que se iban a enfrascar en mis experiencias de ultravida.
Yo estaba desesperado ante mi impotencia en resolver. Entonces, y [a] punto de morir de rabia ante mi poca imaginación, ante la precisa cantidad de imaginación que se requiere en estos casos extremos y matemáticos, decidi, en plena vida, en goce de perfecta salud, representar mi primer día de muerto.
Así, convoqué a mis parientes y amigos para proponerles la cosa. Ellos se mostraron encantados con mi plan -que a continuación paso a exponer ya en forma de hermosa realidad; verificable, como esa sencilla operación de aritmética simple del dos y dos cuatro.
Un agudísimo grito puso en alarma a mi mujer. Como herido por el rayo vi ella abatirme echando espuma por la boca. Mientras me recogía del suelo ayuda de uno de mis hijos, gritaba al otro que fuese en busca del facultativo más cercano. Pasados unos segundos se le vió regresar acompañado del médico de la casa de socorros. Este, con su mano sobre mi pecho, levantando lentamente su cabeza de león domesticado y moviéndola con desconsuelo a uno y otro lado, anunció mi fulminante muerte. Había muerto yo de una embolia. Enseguida me causó una gracia infinita uno de esos automatismos de los deudos y de la vida, sumamente característico.
Mi mujer, en medio de su gran dolor, le decía al primogénito que me estirase las piernas enseguida, pues amenazado estaba, a causa de la rigidez de la muerte, de quedar encogido para siempre. Este, actuando rápidamente decir a su madre si no sería conveniente moler más café, ya que las dos libras que teníamos molidas no alcanzarián ni con mucho para la gran cantidad de deudos y amigos que vendrían a velarme durante mi primer día de muerto. Su declaración, no tengo que decirlo, era otro automatismo.
Pero si debo hacer énfasis en la extrema afinación de mis sentidos; es decir, que veía, ollía, gustaba y sentía como en mis mejores veinte años -por desgracia ya pasados. Un beso que deposito dolorosamente mi amada compañera en mi frente me produjo ligero escozor (lo había dejado caer sobre una raspadura que tenía en la piel). Pero como yo estaba muerto no podía protestar de esta pequeña molestia; así como tampoco pude quejarme del sofocante olor de las primeras flores depositadas junto a mi feretro. Pero lo que más me molestó fue el extremado frío que tuve que soportar durante mis primeras veinticuatro horas de muerto. Yo había sido puesto en refrigerador -mi desahogada positión económica así lo permitía -y aunque estaba sendas sábanas de muy buen hilo no eran, ni con mucho, suficientes para abrigarme del intenso frío que desalojan estos modernisimos aparatos dotados de la más alta eficiencia. Yo confieso que existe un evidente desequilibrio entre la posición física y espiritual del finado y la de los allí reunidos. Me explicaré. Yo no podía moverme; ellos si. Yo no podía hablar (y cuántas cosas podría haber dicho, que con toda seguridad ellos estaban preguntándose y rogando al cielo un milagro para que yo me incorporase en mi atado y se las confiase) y ellos si. Ellos lo podían todo y yo nada. Pero he sido un poco excesivo en mi formulación última. Para ser exactos, yo podía la nada y ellos podían el todo. Es solamente en estos casos de completa innovidad física y mental cuando uno se puede entregar a estas combinaciones, a estos feroces juegos de palabras entre el todo y la nada; entre la nada a la que falta el todo, y el todo, que no lo es, porque le falta la nada.
Y a propósito de la nada puedo decir que ella equivale, por ejemplo, a cuando en la vida estando inclinados al borde un abismo y mirando los miles de pies a los que se encuentra el valle, nos hacemos la reflexión, que disponiendo de fuerza física suficiente y lógica determinación para arrojarnos, no lo hacemos sin embargo. O también, de que pudiendo física y voluntariamente matar a nuestro padre con un afilado cuchillo que en ese momento nuestra mano empuja para cortar el trozo de carne del aluerzo, no lo hacemos. Pues en esa nada estaba yo funcionando, es decir, que podría haber realizado todos los actos que se estaban realizando en mi velorio;llorar, tomar una taza de café, saludar, pedir un cigarro a un amigo, pero solo como se dice, en potencia y no en acto. Y lo que me impedia llevarios a efecto era precisamente la nada, la nada de la muerte; como era la nada de la vida la que por su parte impedia en vida arrojarse al abismo citado o clavar un cuchillo de mesa en el pecho de nuestro padre.
A las cinco de la mañana se pasó el chocolate. Su olor me trajo a la memoria otros velorios a los que yo habia asistido en calidad de vivo, y debo confesar que me enterrecía vivamente. Pero debo hacer hincapié que estas sensaciones -enterrecimiento, olor del chocolate, frío del refrigerador, y todas las mil y una sensaciones que se producian en aquella habitación de mi muerte.-las experimentaba yo despojadas todas ellas de su temporalidad. Sería esto ya lo verdaderamente eterno de las cosas? Debe ser así, y era este anhelo que yo vi reflejado en la cara de mi buena secretaria, que se inclinaba en ese momento sobre el cristal del sarcófago para ver la mía -en la que una gran paz se refleja* -decía ella después a todos los allí reunidos.
No sé por qué siempre se estima a la muerte como un viaje infinito por espacios siderales, por baratros, por nares de azufre, o por todos lugares que la misma imaginación humana da en combinar. Vijese por uno o otro lugar, lo cierto es que todos los vivientes están de acuerdo en que la muerte significa el principio de un viaje que no tiene fin. Pero yo les digo, ahora que estoy pasando al primer día de muerto y por consiguiente, caigo del lado de alla de la vida, que no hay tal viaje.
En cambio, lo que si hay es una especie de viaje de las cosas ante la mirada de muerto de uno, me explicaría todavía. Yo no hago referencia a ese hecho que narran algunos rescatados a la muerte (por ejemplo los que han estado a punto de angarse) de que en el momento que esta va a sobrevenir pasan ante todos los sucesos de la vida, cual una cinta cinematográfica. No, no podría referirme a dicha experiencia cuando que janes he estado entre cuatro cirios lo comprende con claras solería -que ya en la muerte uno es una suerte de islote, de montaño, de bulto, cuyo carácter es la más absoluta inandada. De ahí que las cosas al toparse con este montículo, con este bulto, prescindan tranquilamente del mismo -como un animal prescinde, del cuero de su presa tras haberla devocado integramente.
Perdonen mis lectores estas largas exploraciones en gracia a que deseo entregarles las mayores claremas. Pero quiero

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insistir un grado más en la cuestión. En un momento en que pasaba ante mi vista mi pipa favorita mezclada a otros mil objetos de los que pueblan el mundo, puede (sic) comprobar, que respecto de mí no era ella ya mi pipa o una pipa sino que mirada bastaba para hacerla perder toda objetividad. Era, yo, por tanto, quien asesinaba las cosas con mi vista fija. Y mirarlas movilmente, como ellos con seguridad lo estarian haciendo, era estar vivo y no verlas cuáles son: deslumbrantes nadas que pululan infinitamente.
A las seis de la tarde (momento en el que se cumplían mis primeras veinticuatro horas de muerto) partió el cortejo fúnebre. Ellos ignoraban que el único personaje que no tomaba parte en aquella tragedia era precisamente yo mismo. ¿Cómo lo hubieran podido saber si ellos aun no se habían muerto? ¿Cómo se me podía enterrar si ninguna mano hubiera podido asirme para depositarme en la tierra? ¿No recuerdan lo que les dije acerca de la imposible comunicación entre una nada y un todo? ¿Llevaba algo, en verdad, aquella carroza funeraria, y algo se contenía en aquel pesado ataúd de bronce, y aún más, podía tener algún objeto el uso de una carretada de tierra que no iba a sepultar absolutamente nada? Pero yo no culpo a mis afligidos deudos; estas cosas sólo podía saberlas yo que acababa de cumplir mis primeras veinticuatro horas de muerto. Y yo no podía exigir a los vivos que se despojasen del dulce engaño de la vida para entrar a la terrible realidad de la muerte.
1945.
EL HOMBRE QUE VA Y VIENE DE ALLA.
Todo el mundo lo conoce por "el hombre que va y viene de allá". Es un tipo muy simpático, es tratante en granos y tiene catorce hijos. No es gran cosa, es cierto, lo que posee, pero tiene la rara facultad de ir y venir de allá. No siempre va ni siempre viene, pero a lo mejor Usted se lo topa y puede ser que él le diga: "Voy para allá; yo vuelvo de allá". Yo mismo me lo encontrré el domingo pasado y a mi pregunta: "¿De dónde viene Usted?", respondeíme: Vengo de allá... Y a mí se me ocurre preguntarle entonces: "Pero, ¿ha hecho un viaje muy largo?" "¡No, qué locura, amigo!; vengo no más de allá" -y sehalaba con la mano tan cerca de su persona que a menos que hubiese venido de dentro de sí mismo no podía yo situar ese punto que él situaba tan carácterísticamente con el caprichoso movimiento de su mano." ¿Y qué vió por allá?" "Se ven unas cosas, Usted sabe, unas cosas..." "; Pero hombre!; Qué incoherencia!; Concrete Usted!" -le apostrofé yo molesto por sus vaquedades." Usted se apura mucho -me respondió el con gran desparpajo -pero vaya Usted; a ver si a la vuelta, podría contar lo que se vé allá". "; Pero en qué se cambia!; le grité yo, un tanto histórico por su constante indecisión." Me cambio, respondió el con flema desesperante, "en el que no soy aquí". "¿Pero aquí en la plaza; no?" dije yo. "Sí, aquí en la plaza", contestó el con mayor ambigüedad. Y enseguida a adiós: "Yo se que estoy allá porque no me veo aquí y se que estoy aquí porque no me veo allá". "; Adiós!" le dije poseído de furia, alejándome unos pasos. "Va Usted" me respondió el. "Cuando vaya y venga dirlo mismo que yo..." Y el muy tratante en granos se reía a carcajadas.
EL DISCURSO DEL SEMOR PLISNIL.
El señor Plisnil se subió sobre un cajón y dijo: "Señoras y sehores, voy a ser, en obsequio vuestro, muy breve. Dividiré mi discurso en dos partes. Ahí va la primera:
"Sé que soy humano, que tengo una casa, un jardín, un auto, una heladera, ropas, cierto dinero, que tengo cuarenta años, que he viajado, que pienso viajar de nuevo, que venía por esta calle y me dije:-" he ahí un buen cajón para echar tu discurso" -que Ustedes están delante de mí, que, finalmente, soy el señor Plisnil".
Ahora diré la segunda parte:
"Que no sé que soy humano, que tengo una casa, que tengo un jardín, una heladera, ropas, cierto dinero, que tengo cuarenta años, que he viajado, que pienso viajar de nuevo, que no sé que venía por esta calle y me dije:-" He ahí un buen cajón para echar tu discurso" -que no sé que Ustedes están delante de mí, que, finalmente, soy el señor Plisnil".
Pequeño Intermedio.
Nadie ha muerto porque nadie ha existido,
Historia del negro.
El negro dijo: "La muerte es una mentira. Si, yo lo sé muy bien. En el momento que yo esté haciendo las últimas muecas y mi familia llore porque cree que me estoy muriendo yo estaré naciendo del lado de la muerte, recién nacido, lleno de excremento y de sangre; agitando mis bracitos, dando gritos. Me pondrán en una cuna y empezarán a crecer. Me haré un hombre; seré el putero de una casa rica o domaré caballos; me casaré con una italiana o venderé dulce por la calle. Después seré un viejito con las pasas blancas. Un día empezará a hacer las últimas muecas y mi familia se pondrá a llorar. Yo lo digo; la muerte es una mentira.
Historia del detective.
El detective dijo: me encargaron la captura de un hombre que había asesinado a una mujer para robarle un collar de perlas.
Virgilio Pihera.
He decidido establecerme. Lo he pensado bien; basta ya de tomar un ómnibus todas las mañanas para caer en el infierno del trabajo. El capital? Pero si yo tengo una inmensa cantidad de alimentos para vender en mi tienda. Yo voy a vender dolor. La tienda se llamará el dolor. Ustedes creerán que yo no voy a vender nada, pero se equivocan. Hay una gran multitud que no le duele nada. Esos serán mis clientes. Espero hacer buena ventas. Nunca agotaré mis reservas, pues siempre algún sufrimiento estará en mi dispuesto a hacerme su presa. Venderé toda clase dolores; desde el dolor de amor hasta el dolor de la humillación. Y tendré el cliente que aspira encajarse mi dolor amoroso y el que ansia por humillarse hasta las rodillas del perro. Yo espero tener un gran éxito con mi nuevo negocio!
Virgilio Pihera.

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El baile.
La Sra. lee la reseña de un baile dado hace un siglo y quiere reproducirlo exactamente.
Posibles bailes
1º Como se dio realmente hace un siglo.
2º La visión del cronista.
3º El baile que da ella imaginativamente al leer la reseña del baile celebrado hace un siglo.
4to. Cómo ella piensa darlo.
5to. Como se da realmente.
6to. Recuerdo del baile.
(Esta idea para un cuento se me occurrí estando Santín Bancero en mi casa de visita, pues yo estaba en casa, y como no podía escribir le dicté las posibles fases de un baile, etc.).
Nota: El texto se publica con la ortografía del monocristo.
XXXVI

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La situación era ésta: el hombre llevó la mano a su ojo derecho y depositó el en la mesa de nooche. El encargado me habia colocado una frazada en los brazos y yo, desnudo y acostado llevé las manos a mi vientre que comenzaba a rechinar siniestramente.
Mi amigo mostraba una oara coloreada de ceniza; con las piernas cruzadas trazaba los primeros compases de la teoría de la condenación.
El hombre llevó la mano a su boca y extrajo una fría den tadura del arco superior, con tonalidades de leche acidulada.
-Esto conduce por lo menos, al precinto... decía mi amigo con tel tremulación que mis tripas avivaron el renquido inicio do, a causa del ojo en la mesa y de los dientes sobre la frazada. Pero estabamos allí, transformados ya en esa composición mural que un pintor conociera, tomando a grandes animales, a pajaros imposibles y obligandoles a defecar violentamente sobre la lisura de aquellas cuatro paredes.
Mi amigo comenzó a penetrar por la cuenca que el ojo del hombre sobre la mesa desoubria. -Es desolado busecarte en esta lo-bregues que no permite ni el inocente acompañamiento de mi propia sombra; siempre pensé que te conjurabas contra luz y a causa de ella; como posees la meldita cualidad de estar hecho de luminosa sustancia debes ir a la purificación por el infierno; es un grave caso y una quiebra del principio religioso.
Como el vientre amenazaba ruidos más imprudentes largué uno de los dordones de la faja: cuando se putentaron a mi tia virgen uno de los cabos del ataud que brbrose y por vez primera mi pobre tia mostró, dentro de su casa silenciosa, las piernas a un aire enocrado definitivamente con ella.
-¿Qué te pasa,- dijo el hombre (y él si podía permitir a su aire que se esoapase merced a la quedad formada por su maxilar superior) -¿Qué te pasa?
Allá lejos se esouchaba la voz de mi amigo viajando por la cuenca del ojo que estaba sobre la mesa de nooche: -Yo oreo que está olavado en un poste de la teroera oalle; ese nefasto hombre tiene un pegamento tan seguro y Silvio está constituto por tan débiles, delgadas laminas que una hoja no autorizaria a predicar mayor concepción de ligereza...
El hombre mostraba su excitación bestial en esa mortifa ra línea que la tráquea ostenta y donde es declarado todo el pegado de lujuria; casi no podía tragar y cuando desía: -¿Qué te pasa...? parecia que levisimos troitos de su tráquea me daban en la cara, en el vientre, en los muslos. Me imaginé el momento remo to en que la madre del hombre alumbrara a este portador de pega-mentos y le dije: -Si, ahora procuré Usted fijar bien los dientes al arco superior; aquí esté el ojo, sobre la mesa de nooche; ¿tiene ahí ese pegamento maravilloso? Vamos a colocar el ojo en la cuenca; pero mi amigo gritó: -Asesinos, estoy explorando esta mi-na, no vía que Silvio se ha extraviado en ella...?
El hombre continuó su silencioso trabajo de proyecto sobre mi oara, sobre mis muslos, sobre mi vientre troitos de tráquea resecada. -¿Qué te pasa? Contestaban mis tripas con el ruido de to dos los pasos sumados de mi infancia. -Vamos, decia el hombre, ya estoy listo, -y tomó de la frazada el arco de helada dentadura y lo puso junto al ojo que estaba en la mesa de nooche- Vamos. Yo respon di con aquella suma de mis pasos infantiles; me contestaron trooi-tos de tráquea resecada. Entonces el hombre tapó con un dedo el o-tro ojo que no estaba en la mesa de nooche y la osouridad fué comble ta. Subitamente algo estalló y el espacio de frazada poblóse de me-nudos ocurrecillos lanquecosos, más bien corerosos; era la tráquea del hombre. Pude saltar de la cama con mayor ranídez que la suya porque el perdió el equilibrio a causa de mi amigo que metido en la cuenca del ojo gravitaba con mayor peso sobre su hemisferio derecho que sobre el izquierdo. Comensaron a caer rosas sin olor y de las paredes surgián gigantesos anos de pájaros desonocidos; entones el pintor colocaba sobre aquellos embudos gelatinosos una rosa.
Mi amigo aseguraba que el torrente de sangre era tan cau-doso que amenazaba las altas riberes de la cuenca del ojo que esaba sobre la mesa de nooche. -Estás perdido, -dijo-y se tapaba la oara con ambas manos. Lo que más le atormentaba era la ausencia de belleza y por ella transfiguraba su rostro a fin de ofrecer alguna olaridad entre tinieblas.
Me puse una butaca prostituída por armadura. El hombre portaba una brocha de pegador de pasquines y me conninaba a reunir me con los grandes pájaros de las paredes. Retrocedi, pero la puerta lateral comenzó a ondular como un espinazo desooyuntado. Todo el río de sangre afluyó a mis ojos. Dos de las vertebras de aquel espinazo de madera se entrebaileron y una voz que el viento enocra do conducción gritó unas palabras que no pude clasificar. Mi amigo se arrodilló en la cuenca del ojo y comenzó a recitar las postrimq rías.
La voz seguía gritando; ahora el viento la conducción más distinta: -Quién está gritando...? Mi tía saltó de su atado y mientras bailaba sobre el ocho caido, de efame: -Guando noiste tu madre tuvo una hemorragia horrorosa; ahora la sangre vuelve; yo siempre dije que la habían taponeado muy mal...- Comenoó la búsqueda de mi madre; era necesario contener la salida de la sangre. De la cuenca fluja la voce de mi amigo desenvoliendo los motivos de las portrimerias. Fu último palabra fué pronunciada cuando un golpe violentismo arrancó las rosas q. tapaban los gelatinosos anos de los pájaros gigantesos haiendo-las caer sordamente sobre mi cuero en una larga procesión que viq-gilaban millares de trocitos de tráquea resecada.

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Siempre of repetir a Sara que las casas viejas deshabitadas encerraban dos tesoros impalpables: un raro y misterioso olor de humedades y una música intocable de todas las voces apagadas de sus antiguos moradores.
Era una hermosa milla de Sara llevarnos a la visita de casas vacías. Con su finísimo olfato las descubría como esos encantadores que para alegrarse dan en crear mundos de fantasmas. Sara era un arte excelso en esto de visitar casas desalquiladas o ruinosas. Nos advertía, que entrar casas apresuradas por higienizar los aposentos.
No, adentrábanos en silencio aspirando el fuerte olor que la oscuridad concibe; primero el salón; después, lentamente-y aquí Sara respiraba con fatiga-, los cuartos de dormir. No oís la música?, decía, es necesario saber distinguir las voces. Hay un niño que canta, le escucho claramente; ahora el coro de los sollozos parece una fuga..."
Y Sara estremecida de terror y alegría nos comunicaba su arte delicado y fantástico mientras nosotros, dilatados los ojos por un espanto dulce, oíamos en sus convisiones lo que nuestros oídos se negaban a escuchar en una inercia aterrorizada.
Pero ya Sara está lejana como aquella música de sus queridas casas encerradas y ya no somos pequeños como una pequeñez nuestra que daba en creerlo todo aunque fuese el cuento favorito de Sara de un hombre que lleno de tristeza se disolvió en un puñadito de sal amarguísima.
Ahora hemos crecido en una loca carrera hacia la muerte y no tenemos el árbol del patio grande cuando de noche le mirábamos sobrecogidos porque las ramas hablaban quedamente; ni tenemos más que un ánimo helado y descreído y una belleza que se nos escapa estremecida.
Nos dijeron que varíamos la finca y la casa. En verano desconfiaba de ambas cosas. Decir así secamente, la finca y la casa comporta una ambiguidad opresiva. Surfi calladamente el camino pensando en la casa. Recordaba una de las célibres advertencias de Sara respecto a estas."Observe-me decía, qué acento dan a la expresión "casa" cuando le invitan a visitar algunas de ellas". "Recuerde que en la musicalidad misteriosa, triste, alegré, pretérita, actual encontrará indudablemente qué clase de morada va a contemplar".
Y me estorzaba por recordar el acento con que fuera pronunciada la invitación; pero la palabra "finca" interpolada a la dtra de "casa" desvirtuaba ferozmente toda reconstrucción sentimental. Sin embargo, en una vigilia perfecta se me aparecia fijamente la evocación de la Casa Azul, la preferida por Sara, mi hermana y yo; mas lo attribúa a ese procedimiento ideológico, por el cual superponemos a una imagen que se niega a responder, la imagen de algn pasado como escapar a tranquilidad a la negación subconciente.
De pronto, los ojos o en obedición a señales que procedían, no del camino o de las voces esteriores, sino de mi conciencia vigilica miraron, y con mayor precisión, soñaron, no la visión de una casa, mas si la recreación miravillosa de nuestra querida y húmeda Casa Azul. Esta de un presente de años infortunados no era azul; pero la nuestra, igualmente nunca lo fuera. Le llama Abel Azul por tradición o porque bajo sus huegos de piedra escondía un tremulo color azul de anteriores generaciones. Claro que tampoco estaba allí mi cuerpo de la vida diaria; como tampoco aparecia según las prácticas pretensiones de los relligestos el cuerpo de Sara y si su bella presencia inmaterial que sentía junto a mi contado.
Volvime rapidamente al escuchar la voz de alquila que decía: "Si, las velas del portal con antiquities, beate tan del tiempo en que fuera la casa edificada... Pero volvime, digo, porque la frase en el interesante no lo era banto como aquella infllexión rara y may conoceida de mi que la persona que habla le imprimiera.
La habla pronunciando la dulce duña de la casa, mas también puede distinguir en perfecto relieve musical aquella magnética voz de Sara hablando del hondo misterio de sus deshabitadas moridas. Puede esta junto a otro momento maravilloso de la visita las dos impressiones innaculadas de la tarde.
"Si, las rejas... Fué solo un chispazo, un leve estor; pero hicieron su aparición las musicas intocables que Sara en una fatiga emocionalizada tan bien sabia clasificar, presentándose igualmente la suve musica de nuestra ida; la música de aquella voz presente como una advertencia de futuras transformaciones y la música de todos nosotros tal un signo perfecto de fatales conclusiones.
La suave voz nos contaba ahora una reconstrucción entre estampas." La marquesa, al morir su hija la hizo colocar como a una Virgen la capilla de la casa solaria..." Y la escena volvía a ofrecer cumplimiento ante la mágica evocación de nuestra anfritiona; y veíamos a la niña muerta velando con sus ojos estáticos y su cara de cera la eternidad de los días y las noches, mientras el pájaro de la sombra rozaba sus vestiduras de broche.
"Y Luis Felipe fue huesped de los marqueses y dejó olvidado un bastón con puño de oro que adn conservamos como preciada reliquia; y el rey francés se nos antojó entonces un fabuloso margrave o un Ocín majestuo que tuviera la rara virtud de posar su planta a un tiempo idéntico en todos los meridianos del mundo.
En el jardín se habló de un antiguo cementerio de perros que hubiesen gozado el bello espectáculo de ver sus cuerpos grabados en el marmol cual delicado trubuto de sus dueños. Sara con aquella previsión inteligente hizome notar que no desconfias de la verosimilitud de lo que se me relataba, porque en aquel momento era la realidad algo hueco y sin sentido importándonos tan sólo el elástico latido musical de lo inapresible.
Creo firmemente que al caer la tarde concluímos la transfiguración de nuestras personalidades, no éramos ya un conjunto de figuras de este momento mecánico y ruidoso; aparecíamos xdesdibujados como en una escena de figuraciones. La música del salón grande y la capilla pequena nos ataban en un idéntico lazo de remembranzas.
Creo que entonces exclamé, bajo un silencio milenario, con la voz de personaje ya ampliamente pulverizado la frase aquella: "La marquesa vendría en la tarde total, húmeda o tibia a tomar con sus amigas el chocolote sacramental..."

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Estaba soñando y me preguntaba que forma podria tener el fuego.
Cuando esa mañana salí al portal supe entonces que la forma del fuego, preguntada en mí sueniera simplemente el sol. El sol estaba bien al to en el horizonte cuando me desperte. Es decir, quemaba, muy sobre todo, metia su luz en la gente, Luminosotodo, verdad? Sin embargo...
Aunque papa se había quedado definitivamente ciego, aún que tenía ochenta años le ocurrira lo que a todos los hombres no perdía las esperanzas. Por eso llevamos al oculista. Pero más además de la esperanza de un pronta recuperación de la vista, papa tenía otras esperanzas. No bien termino con el oculista me dijo:
- Quiero hablar por telefono. Marcame el número.
- Puedes hacerlo en casa.
- Quiero hablar ahora mismo.
Allí mismo, en la consulta del oculitsa, agarre el telefono, marque el número. Bexpxxxxx Puse el telefono en sus manos temblorosas
- Hablo con Maria?
Interrupcion del otro lado, clierta confusion. Papa repite el nomebre. Larga espera. No hay duda que avisan a la nombrada Maria. Entretanto, papa, angustiado, se muerde los labios, golpea con el pie, se inclina a uno y otro lado. Pasan unos minutos. Le digo que sera preferible hacer la llamada en casa, que sera mas comodo para el.. Ni me escucha. Por fin se escucha la voz de papa:
Es Maria?
Nueva confusion, o mejor dicho emocion de papa que le impide comprender bien la voz de la persona que le contesta.
- Es Maria, la criada?
Asi que una criada... Pero papa tiene ochenta años, para colmo de invalidez esta ciego. Somos bien pobres. Entonces, por que me imagino cosas eroticas?
- Es Maria, la criada -vuelve a decir la voz desfalleciente de papa.
Por fin se convence que si, que es Maria. Ahora el temblor es general. Tiembla como un azogado. Casi no puede articular. Temo que se desplome. Aproximo una silla y lo siento. Maria ha sido nuestra sirvienta hace pocos meses. Dos años sirviendo en casa, es decir, papa la conoce bien pues muy su ceguera total data de poco tiempo. Se poca cosa de esta Maria. Yo estaba en el extranjero. Pero no creo que ninguna situacion irregular... Sin embargo, no es posible que me equivoque. Pa-pa esta bien emocionado; es mucha emocion para trasmitir un mensin duda/es angustia mas que saje baladi. Mm Papa no llegaria a la angustia -mx, es angustia mas que emocion lo que el pobre papa experimenta en estos momentos- si se trata ra, por ejemplo, de decir a Maria que dejo olvidado algo en casa...
- Maria, es Alvaro...
Ahora es Maria la que no entiende nada, a tal punto la emocion de papa le impide articular bien.
- Si, Maria, es Alvaro Fernandez, el que vive en la Lisa.
Temo que mpa papa siga adelante. Si en este momento ocurriera algo milagroso... Un desperfecto subito en la telefonica, una alarma de fuego en esta consulta, Maria, presa de un sincope...
Pero nada de esto sucede y papa esta a punto de confirmar mis sospechas.
- Como se llama tu hijito?
Respiro. No hay nada pecaminoso si se pregunta por un hijo. Pero mi respiración feliz se corta de pronto. La cara de papa esta inundada dexfmxididdeseo.
- Lafecha de su cálphea eae en abril 27?
Ahora papa respira estertorosamente. Como se dice, tiene un nudo en la garganta. A medida que la voz de Maria va desgranando mas palabras, a medida que esas palabras se enroscan el corazon de papa, su garganta se va cerrando. Muy pronto sobreviene un silencio. Maria piensa que papa no lo escucha y se pone a dar gritos. Casi estoy por meter la mano y cortar la comunicacion cuando la voz de papa surge como un suspiro:
- Tengo un regalito para el niño. Vendrias a recogerlo?
De vuelta en casa, cuento el incidente a mi madre. Se echa a llo-
rar. Confirmadas mis horribles sospechas. Papa esta enomorado de María. Asunto largamente ventilado entre el y mi madre. Horas enteras, días y días hablando de este asunto. Elxmpxididdeseo da sus razones: María lo abrazo una vez. Por supuesto, mi madre me cuenta la verdad. Maria lo abrazo como una hija puede abrazar a un padre. Fue con moti vo de una de sus crisis, de esas crisis de los que van a quedar definiti

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amente ciegos. Ella tiene diez y ocho años. Es casada con un obrero de vein te y cuatro. Tiene dos hijos. Ni pensar que intenciones con papa. Nada justificaria poner en juego sus encantos. Papa no tiene un centavo. Pero basta que ella lo abrazara para que papa crea a pie juntillas en el amor de Maria.
Es notable que a papa no le hayan bastado los amores de la juventud, el amor de mi madre, los amores habidos después del matrimonio, el amor de sus hijos, el amor de sus nietos. Ciego, con ochenta dos, casi sordo, sin medios de fortuna, busca infatigablemente un objeto amoroso. En un cuarzo to que comparte con mi madre, papa pasa el día entero sentado en un sillon rumiando la conquista de este objeto. Se da cuenta y no se da cuenta de su vano empeño. Esta tortura mental tiene su lado dulzon: la realidad dice que no pero la cerebración dice que si, y francamente, un hombre como papa, al borde la tumba puede prescindir tranquilamente de la realidad.
Tanto, si alguien se acerca, lo toca y le habla se le sobresalta. Entonces cuesta un gran esfuerzo meterlo por un momento en los acontecimientos familiares. La cara se descompone en pedazos, las manos co-mienzan a agitarse en el aire. Se hace pepetir la pregunta o el comentario finge no haber escuchado bien; por último, se mete de nuevo en su idea fija.
He aquí las fases de esta vasta operación militar, que aunque amplia mente ganada, se repetira día hasta el de su muerte: Antes digamos dos palabras sobre el general que libra la batalla: En tal momento sería inutil decirle que lacomida esta en la mesa o que un hijo llegó de tierras lejanas. Solo tiene ojos para Maria y brazos para Maria y boca para Maria. Que no lo importen.
Entretanto, mi madre me dice que al cabo de cincuenta años de matrimonio el ppx pago que obtiene es bien negro. No logra darse cuenta que sus setenta nos nada tienen que ver con los veinte de su boda. Siempre es asi. Resulta imposible poner de acuerdo cifras tan encontradas. Como yo me encuentro a mitad del camino recorrido por ellos, me siento incomodo, y a pesar de mi buena vluntad en comprender la situación, mi edad que aun no esta ciega, que aun no esta clectiva, que aun mantiene cierto rquilibrio se niega a zambullirse en aguas tan cenagosas.
Afura el sol brilla ahora con mayor fuerza, pero su luz no logra aclararme nada.

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una exhalación.
FACTO CON EL DIARLO
Dejé de vería cosa de un año; en esa ocasión pensé que le quedaba muy poco tiempo de vida; tenía unos setenta que parecían cien; las torturas de amor senil y fracasado habíanla deshecho materialmente.
Una tarde me senti llamado, llamado desde un autojantes de verla reconocí su voz. Era ella, pero transformada. He invitó a dar una vuelta. A mi lado estaba una mujer de un treinta años, como se dice, lleva de vida.
¿Qué te parezco? -me preguntó. Sé que estás asombrado y más que eso; pero soy la misma, sólo que...
Y se calló.
- "abla, le dije sin disimular mi imnaciencia.
Se rió, con esa risa que tenía de joven. "esto me estremeció más que su resurrección (esta es la palabra).
- Bueno, dijo al cabo, es difícil de entender...
- Yo lo entiendo todo y más que todo.
- Si es asi te lo contaré. Y te lo contaré porque sé que me vas a creer. Cuando lo he contado a otras personas, se me ríen la cara, y aunque hasta terror les causa mi...
- Dilo, tu resurrección.
- Eso es, mi resurrección, con todo se ríen pues su capacidad de creer esta en razón inversa de su cara estupidez. Pues te diré que hice un pacto con el diablo. ¿Ve crees?
Totalmente, le respondi. Dame detalles.
Pues hijo, viéndome en el albur de arranque, habiéndole pedido a Dios que me restituyera la juventud para que "carlos me respondiera, cansada, vejada me decidí a hablar con ese señor que le dicen de las tinieblas...
- ¿Donde fue el cuentro?
- En un bar. El estaba sentado a mi lado cuando me oyó decir: "Se lo tengo que pedir al diablo..." Volvióse hacia mi y con extremada cortesía me dijo: Pues ya me lo está pidiendo". No era un piropo, pues imaginate, a mis años y desflecada totalmente, nadie nerdería su tiempo poniendo sus ojos en mi. Entonces le pregunté: ¿e veras que usted es el diablo? -En persona, me respondió. ¿Qué desea? Pues deseo tener treinta años y que "carlos químe ame...
- Vuelva a su casa y mañana cuando despierte tendrá esos treinta años que desea y el amor de su Carlos.
- ¿Y cuál es el precio?
- Pasado un año vendrá a este mismo bar, a esta misma hora, (son las tres de la madrugada), se sentará en la banqueta en que ahora está sentada y me dirá: Deseo tener setenta años y deseo que "carlos me ame.
- Y qué más? ¿Todo se ha cumplido?
- Bueno, falta la cita con el diablo. Ya me ves renovada, rejuvenecida, Carlos me ama con locura, pero tengo que volver a ese maldito bar. Precisamente, ahora me dirijo allá.
- ¿Hoy se cumple el año?
- Hoy. E iré y voy, porque nadie, que yo sepa, escapa del diablo. ¿Vienes conmigo?
- Vamos allá.
Entramos al bar. Ella se sentó según dijo en el mismo sitio; yo un tanto más alejade y como si no nos conociéramos. A su lado estaba, efectivamente, el diablo.
Entonces escuché lo que sigue:
- Qué desea?
- Tener setenta años.
En ese momento se oyeron gritos de espanto, las luces se apagaron, el techo del bar se desplomó sobre nuestras cabezas y el incendió estalló con inusitada vioedencia. Cuando todo volvió a la calma, cuando escombrearon el lugar, cuando a unos muertos y otros vivos (entre ellos me conté) nos sacaron de allí, mi amiga no apareció ni muerta ni viva, ni un pedazo de su magnífico vestido de brocado, ni una de sus joyas fabulosas, ni el tacón de uno de sus zapatos de rase, nada, absolamente nada; en cambio, el diablo apareció entre los muertos con una horrenda herida en el pecho; había muerto para siempre jamás. Espero que unos de estos días ella me llame por teléfono.

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R. MARTINEZ

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VIDAR 29-
XL III
The text in the image is:
ヴィダール 29-
XL III

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XLIN
avida 1977
XLIN

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COMENTARIO DEL AUTOR
El texto de una pieza contemporánea se presta cada vez menos a lectura. Cada vez más se parece a una partitura, que sólo empieza a vivir en la escena, en la representación, en el espectáculo.
En el caso de Operette, existe una dificultad suplementaria de lectura. Me he septido siempre seducido por la forma de la opereta, una de las más felices, a mi parecer, que el teatro haya producido. Si la opera no algo de (Juego de) lo irremediablemente destinado a la pretención, la opereta, en su divina idiotez, en su celestial esclercosis, cobra alas gracias al canto, al baile, al gesto, a la máscara, y se me antoja ser el teatro perfecto, perfectamente teatral. Así pues nada hay de asombroso en haberme dejado tentar...
¿Cómo colmar con un drama real el vacío guiñolesco de la opereta? Pues cosa sabida que el artista está dedicado eternamente a conciliar las contradicciones y, si me enfrentado a una forma tan frivolla, es para fortalecer la de seriedad y de sufrimiento. Por una parte, esta opereta no debe ser, de principio a fin, más que opereta, intocable y soberana en su convención de opereta, de otra parte, debe expresar el drama patético de la humanidad. Nadie podría imaginarse los esfuerzos que me ha costado esta boberia. Encerrar en la opereta una cierta pasión, un cierto drama, un cierto pathos, sin por ello infringir su sagrada tontería, no es menudo problema, y de altura!
La idiotez monumental de la opereta, aliada al pathos monumental de la Historia -máscaras de opereta recubriendo el rostro de la humanidad todo ensangrentado por un irrisorio dolor -en lo que debía guiar la puerta en escena de Opereta. En el teatro, pero además en la imaginación del lector.
LA ACCION
Acto I - (Antes de la Primera Guerra Mundial, dirigamos alrededor de 1910).
Dandy y calavera hastiado de todo, el conde Agenor, hijo del príncipe Himalay, proyecto la conquista de Albertinita la práctica. Mas cómo conocer a Albertinita "sin haber sido presentado?" Agenor pone en juego la intriga siguiente: introducido con este fin, un joven pillo, un Carterista, se acercará a Albertinita dormida sobre un banco y le robará algo...un monedero, un medallón... En esto, Agenor atrapará al Carterista y nodrá, sin infringir las reglas del saber vivir, presentarse a la jovencita.
¿Mas que pasa? Albertinita ha sentido en su sueño la mano del Carterista, y ella sueña con un rozamiento no relacionado con el robo sino con el amor...que no atañaría a su medallón sino a su cuerpo. En lo adelanta, esta mucha excitada y seducida soñará con la desnudez...y no dejará ya de dormirse para volver a experimentar ese toquete desnudador.
¡Malditión!; Es que Agenor, el conde Agenor, vestido de pies a cabeza, se averguenza de la desnudez,adora la vestimenta! Para seducir a la jovencita no cuenta con su desnudez sino con la elegancia de sus maneiras, de sus trajes! No desea desvestirla sino por el contrario; vestirla!... con los modistos, con los modistos más caros...
¿pero quien llega directamente de París en visita al castillo de Himalay? El célebre Flor en persona, maestro universal y dictador de la moda masculina y femenina. Habrá un gran baile en el castillo, con un desfile de modelos durante el cual el maestro langará sus nuevas creaciones. Así, mientras que Albertinita/sueña con la desnudez, la Moda, lo Chic, el A-dorno reinan soberanamente bajo la dirección de Flor!
Empero el maestro es inseguro y medroso: qué modo decreter, qué silueta lanzar si los Tiempos corren, inasibles, decadentes, siniestros, y que ya no se sabe en qué sentido actúa la presión de la Historia?
Hufnagel, conde y caballerizo, le prodiga sus consejos. Sugiramos, dice, a los invitados colaborar. Que esto sea una mascarada; los que deseen participar en el gran torneo de la nueva moda se pondrán, encima de las ropas por ellos confeccionadas, un capuchón. A una señal duda, cacén los capuchones. El jurado premiaza las mejores creaciones, y Flor, enriquecido por estas ideas, decretará la moda para los años venideros.
¡Malditión!; Pues Hufnagel no es ni Hufnagel, ni conde, ni caballerizo. No, es José, antiguo maestresala del Príncipe Himalay, no hace mucho licenciado, ahora convertido en agitador y militante revolucionario!
Jal; Jal Introducido en el castillo bajo ese falso nombre por el profesor (marxista) esc terrobista clandestino desea, al amparo del baile disfraz, introducir en el castillo una Moda más sangrienta, un Traje más terrífico... Quiere sembrar la rebelión entre los criados que, hasta el presente, les da betún y brillo a las botas... El quiere la Revolución!

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Acto II - (Baile en el castillo de Himalay)
Llegan, enfundados en sus capuchones, los invitados que deben participar en el concurso de la nueva moda.
Agenor lleva a Albertinita. Recargada de repasa(pues Agenor, en vez de desvestirla, la viste) y siempre subyugada por los toqueteos de los Carteristas, duerme todo el tiempo... y sueña con la desnudez...la llama en su sueño...
Esto pone fuera de si a Agenor, así como a su rival, Firulet.
Agenor ha ido al baile llevando a su Carterista de una cuerdas...; Es para no perderlo de vista, para que no vaya a hacer de las suyas...? Estaría celoso de esa liberta de toqueteos de ladrón, o más aún, tentado, excitado tal vez, por la idea de que el Carterista puede registrarlo todo con sus dedos de ladrón?... Firulet, el rival, lleva también a un Carterista de una cuerdas. Incapaces de responder al onírico llamado de Albertinita, Agenor y Firulet se burlan uno del otro, y un trágico deseo de autodes-trucción los lleva al duelo. En fin, cuando el Baile resplandece con el máximo fulgor de sus atavios y de sus máscaras, los rivales desesperados desatan a los Carteristas y sueltan entre la concurrencia; que se desen-frenen, que roben, que registren!
Caos. Pánico. Los Carteristas roban a tnoche y moche mientras sabiendo/que los invitados no xxxan quien los está tocando, quien los hace coquillas, se ponen a chillar, pierden la chaveta! Se acabaron las buenas maneras y el desfile de modelos, estamos en pleno desastre! Hufnagel, el caballerizo-terrorista, inicia un galope a la cabeza de la Servidumbre...
Es la Revolución.
Acto III - (Ruinas del castillo de Himalay).
La Revolución.
El viento de la Historia... Ha pasado cierto tiempo. Estamos después de la Segunda Guerra Mundial, después de la Revolución.
Se ha desvencijado la vestimenta de los hombres... En pleno viento, al resplandor de los relámpagos, aparecen los disfraces más extra-vagantes: el príncipa-lámpara, el cura-mujer, un uniforme nazi, una máscara anti-gas... Todo el mundo se esconde, ya no se sabe quien es quien...
Hufnagel-el caballerizo, a la cabeza del escuadrón de la Servidumbre, galopa, persiguiendo a los fascistas y a los burgueses.
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El Maestro-Flor, desemparado, aturdido, trata de reconocer en esta nueva Revista de Modas.
Se procede al juicio de los fascistas detenidos. En vano Flor exigirá un procedimiento legal, normal... [Temperad!] [El viento acaba con todo, se lo lleva toda!
¿Pero qué ocurre? Anarecen Agenor y Firulet cazando mariposas. Petrás de ellos se ve un ataúd llevado por des senultureros. Agenor y Firulet cuentan su triste historia: Albertinita ha desanarcido en ese famoso baile y sólo se ha encontrado los cuentos restos de su ajuari También han desanarcido los Carteristas. Persuadidos de que Albertinita ha sido desnudada, violada y amesinada, Agenor y Firulet se han echado a andar por el vasto mundo con ese ataúd con el propósito de encontrar, para enterrarlo, el cuerpo desnudo de Albertinita.
En este punto, todos denositan el ataúd sus propias derrosas y sus sufrimientos. ¿Mas que ocurre? Cuando, finalmente, el Maestro Flor, en el colmo de la desesperación, maldiciendo la Vestimenta de los hombres, la Foda y las Máscaras, denosita en el ataúd la santa, la común, la eternamente inapresable Desnudez humana, he ahí que del ataúd se levanta, desnuda, Albertinita!
¿Cómo se ha encontrado ella metida en ese ataúd? Quién la escondió ahí? Los dos senultureros arrojan sus máscaras: son los Carteristas! Son ellos que raptaron a Albertinita en el Baile, los que la desvistieron, escondiéndola en el ataúd...
Desnudez joven por siempre, juventud para siempre desnuda, desnudez joven por siempre, juventud para siempre desnuda...
NOTA SOBRE LA ACTUACIÓN Y LA PUESTA EN ESCENA
Música, cuplés, danzas, decorados, trajes, en el clásico estilo de la vieja opereta viena. Melodías fáceles,
Pero gradualmente la opereta es arrastrada por el torbellino de la Historia y aumenta en demencia.
Efectos de tempestad, vientos, rayos, más bien retórices al

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comienzo, se transforman el segundo y sobre todo en el tercer acto en real tempestad. Es precise que las escenas shakesperianas del tercer acto sean patéticas y trágicas.
La epesición vestimenta-desnudez, tal es el motivo central de Opereta. El hombre aprisionado en las vestimentas más extravagantes, más atroces, y soñando con la desnudez.
Witold Gombrowicz.
OPERETA
PERSONAJES
Maestro Flor
El Príncipe Himalay
La Princesa Himalay
El Conde Agenor Himalay
El Barón Firulet
Albertinita
El Padre y la Madre de Albertinita
Los dos Carteristas
El Cura
El Banquero
El General
La Marquesa
El Profesor
El Conde Hufnagel
El criado Ledislao
El guard@bosques Estanislao
La ama de llaves del Cura
El ordenanza del General
Criados
Señores
IIV7X
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ACTO PRIMERO
Una plaza delante de la iglesia: es un lugar de paso con árboles y bancos.
En primer plano, por el lado del patio, el grupo de los Señores: el Banquero, el General, el Profesor, la Marquesa.
Trajes costosos anteriores a 1914: uniformes, sombreros de copa, "inglesas", cuellos de paganta, bastones, galones, etc.
Todos tienen maneras distinguidas: malemas, sonrisas, melindres, etc.
Al fondo, por el lado del patio, el grupo de los criados.
Son cuatro, en libraa, con fachas de criados.
Aparece el conde Agenor Himalay, joven ocioso rico, de treinta y cinco años, discofuto y dandy hastiado de todo.
Frac, sombrero de copa, cuantas, hastón, monóculo.
Delas de el, un ocho Radislao.
GRUPO DE LOS SEÑORES: (Cantando).
¡Ah! Aqui está el conde, el conde Agenor,
¡Ah! Aqui está el conde Agenor!
Agenor se inmoviliza en una nose estudiada.
AGENOR: (A Ladislao). Ladislao, arregla pata izquierda de mi pantalón, y ráscame el omóplato derecho. ¿Va ella a decidirse a salir?
LADISLAO: (cincuenta años, "injleses", en libraa). A sus órdenes, señor Conde. (La arregla el pantalón y le lasca la pierna). No, señor Conde, no en seúna. Aún no ha terminado la misa, pero no tardará, señor Conde, y entonces, tampoco ella, señor Conde, tardará en aparecer...
AGENOR: ¿Y nuestro dar qué?
LADISLAO: Lo he metido alli, detrás de las quentas, señor Conde.
AGENOR: Sácalo, quiero verlo. (Ladislao lo saca de detrás de las mientes, atado como un perro... El cartarista tiene 18 años, es delgado y está descalzo. Catadura de pillo, de truhán. Hum, no está mal tu cartarista... Supongo que sabe su oficio, no?
LADISLAO: ¡No faltaba más! Tiene antecedentes penales, su Gracia... No es un noveto, su Honor... Es un profesional.
AGENOR: En espera del momento, escóndelo detrás de las mientes. Es un peón indispensable.
Ladislao enconde el centerista.
AGENOR: ¿Cuantas mujeres la han tenido?
LADISLAO: 257 hasta hoy, señor Conde.257... y 256 para el señor harón Pirulet.
EL GRUPO DE LOS SEÑORES: (Se despierta y hace un comentario discreto y mundano).
¡Oh! ¡el Conde Agenor!
¡Ah! ¡el barón Pirulet!
AGENOR: ¿Quérá ridículo ese barón! (A Ladislao). Dame una partida. Tengo mal aliento. Platulencias. Es la comida de aver: ostras, champán, becada, ja Leontina, this devil of a girl, mimosas, orquídeas, alhajas y ... Pero anudamente, oh Lord, ese bacará en el Círculo, my word! Jamás se ha visto semajente mala pata... 13175 más 12830 da por junto por los 26 mil... ¡Fantástico! Ex Lo que se llama Bagara un jalao... ¡O God, qué noche!... ¡Y esos gitanos! De buena gana echaría un nestaazo... (Bosteza) Ah, ah... (Se anima). Maldito baró! Cualquiera diría que me alcanza!;257 contra 256!... Tzz, tzz... Ráscame ese zapato.Alli en el pie izquierdo, el anular.

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(Ladislao se lo rasca).¡Condenado barón.He corido uno de sus
jalneos. Habrá que comprarle trapos a esa niña. ¡Bah! (Bosteza).
Pues a todas usted déles
;propeles!
(Furioso).¡Oh, ese barón! ... (Saluda al grupo de los señores y estos se prodigan en obsequios reverencias).(Canta).
¡Al diablo el barón!
Justicia contra el barón!
Yo soy el conde Agenor,
De estas damas el tesoro!
Dandy y mirliflor,
Agenor es un león,
el darling de todo nalón,
Seductor con monúculo,
Con bastón y gombras et cepa!
# Bigote
¡Dios mío, qué estilo se gasta!
(Bosteza).(Habla mientras se pases,haciendo un comentario discreto y mundano).¡El niño mimado de los salones,ah,
mimado,ah,seductor,bigote y monúculo,mi stick y mi chic,
ah este chic! (Bis).(Canta).
Dogaresas y princesas,
Burguesas y condesas,
lenceras y negras,
Ah!;todas me adoran!
Aquí nuestro Agenor,
de las damas el tesoro,
Acá nuestro elegente,
tan mundano,tan galanoir
So smart,el seductor
y con un estilo bárbaro!
(Hablado mientras se pasea).¡Chic y smart,oh,nué seductor!¡Oh qué gracia,y con esas maneras exquisitas!... (bis).
Entra el barón Firulet,tiene 35 años,en uniforme de caza,con fusil,monóculo,junquillo,sombrero con una pluma.Sus modales son impertinentes.Detrás de él,el guardabosques Estanislao,que lleva la cacerina.
FIRULET: (Canta).
Pardiez,esto es el colmo,
¡Se no es Agenor?
Pues si es el conde
Que chistoso encuentro!
Me cosquillea y me escuece
-cuence,cuece,Agenor!
-¡tiú,Agener!
Ye Firulet barén sey,
las bellas caen mis redes,
De buena cazader sey
Bing bang ella mía es,
bing bang y en mis brazes!
(Hablaje mientras se pa-sea).
Cazader sey,cazader de bellas! Ring hang,tire,pif paf,ella cae,
bang bing,y en mis brazes mía es.(bis).

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Oh amer, Oh estratagema,
Oh, ya ame,
Un menu en Maxim's
vale todos les madrigales.
Oh amer, oh leve!
(Hablaje)
Estanislae, ¿cuántas en mis cuadre de caza? ||
ESTANISLAO: 256, señer Barén.Y 257 para el señer Gende Agenor.
FIRULET: (canta).
Tiú, tiú, Agenor!
Cuece, cuece, Agenor!
A les éburlatanes charlatanesande
el barén Firulet
les baja el galle!
EL GRUPO DE LOS SENORES: (cantande).
Oh, oh, el conde Agenor!
Ah, ah, el barén Firulet!
AGENOR: Queride barén! ¿Sueño acase? Ústed aquí! Habréis, barén, desaten-
dide los embriagadores materrales de orquídeas de nuestra aturdi-
dora/cacadú cece the Rmxx Beauty con el único fin de ejercer vuestros
talentes de cazader en terrenos más... en cierta med, hum... más virgenes...
ja, ja!
FIRULET: Queride Agenor! ¿Os sentiriais nestálgice con el recuerde los
embriagadores maxíximos efluvies de nuestra cacadú/cecé the
Beauty? Vames, madígnes, estey tede impregnade ella, es como para
reventar de risa... Ja, ja! Escalera y turbante! (Se pavanea
ante Agenor).
AGENOR: Dama de espadas!
FIRULET: Cuatro tréboles y un valet!
AGENOR: Pase!
FIRULET: Pase!
AGENOR: Deble y redeble!
FIRULET: La nariz!
FIRULET: Pase.'
AGENOR: Pase!
EL GRUPO DE LOS SENORES:
Oh, oh, el conde Agenor!
Ah, ah, el barén Firulet!

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AGENOR: (indiferente). Apepsia.
FIRULET: (indiferente). Dispepsia.
AGENOR: Mala pata.
FIRULET: Jaqueca.
AGENOR: Pase.
FIRULET: Pase.
(Firulet sale con el guardabesques).
AGENOR: Faisanes y perdices. Prevocación. Importante. Estoy deslemade.
;Ladislae, inyección! (Ladislae le nene una inyección).;Ah, conquetencita Albertinita!;257 centra 256!;Diable, otro puma! Pasee de los ingleses. Fricasé, fricandé, chucheria. Dies, nuevaburrimiento... (Se sienta, en el fende del escenario, sobre su bastón que se abre y se convierte en una silla).
EL GRUPO DE LOS SEÑORES: (Con animación gradual). Les taburetes de Lord Bletten... les taburetes de Lord Bletten... (Con animación creciente).les taburetes de Lord Bletten...
EL GENERAL: El chalece de Lord Bletten.
EL BANQUERO:¿El chalece de Lord Bletten?
LA MARQUESA: ¡Fues sí, precisamente, el chalece de Lord Bletten!
EL GENERAL: En degradado, a des tenes...
EL PROFESOR: Con pices arriba.
EL BANQUERO: ¡Ne me digal... ¿Un chalece con les pices arriba?...
(Se eyen acerdes de érgane. Salen de la iglesia max el princine y la princesa Himalaya. gacamna-fades de Maitre Flor de traje).
EL PRINCIPE: ¡Fantástice sermón de nuestro queride cura a la gloria de nuestro queride Buen Dios!;Ah, céme nos regecija el alma eir que se glorifica a nuestro queride Buen Dios por nuestro queride cura!;Hesanna!
LA PRINCESA: ¡Aleluya!;Delighted!;In exceslsis! (Saludan al grune de les señeres). Y aquí tenemos a nuestro queride huesped, el mismísimes Maitre Flor, llegade directamente de los Campos Elísees. El Príncipe y yo estames encantades, really, hen-radísimes in excelsis...
EL PRINCIPE: Encantades in excelsis, really, muy, amade Maestre, delighted, es para nesetres un honor que el Maitre se haya dignade...
LA PRINCESA: Maitre Flor es un verdadero dictader de la meda en Eurepa.
EL PRINCIPE: He la meda masculina como de la femenina. El es quien lanza tienes los años la silueta de rigor...
LA PRINCESA: Maitre Flor, mis querides amiges, nos ha hecho el hener de aceptar nuestra invitación. Es el castille de Himalay dende va a desarrollarse in excelsis da sensacional revista anual de la meda del Maître. Hèsanna, de la meda masculina como de la femenina;Aleluya!;In excelsis!
EL PRINCIPE: Oh, cuán revelader, signe de los tiempos; ¿de dónde breterá este año la vez del dictader de la meda? Pues de nuestra residencia Himalay!
EL GRUPO DE LOS SEÑORES: (Cantande).;Ah, ah, vive Maitre Flor!
;Oh, ah, eh, revista de meda.
;Ah, ah, gleria a nuestro mente!
FLOR: (Canta).
Pues ye sey Fler,
El maestre de la meda!
Sey ye quien da forma
e la silueta en baga,
nara damas y caballeros,
Chic y smart y chic,
el último grite.
(Hablande mientras se nasea).

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Ah! elegancia, ah! fashion, le chic, le smart, el buen tene.
(bis). (Sarcástice, cantade).
Miguel Ankel v Rembrandt,
Racine, Shakespeare, Dante,
Ah, ah!
Bach, Haydn y Mezart,
Patimetres del arte!
Sey ye el gran maestro ray,
sey ye el que hace la ley!
De gustes y celer
Ye sey el dictader!
(Hablando mientras se pasea)
Hage flerecer las barbas, infilarse y desinflarse los senes,
amigor en las medias, amar la lente,
Pues el maestro sey,
Sí, sey ye Fler.
AGENOR: (Se acerca y canta).
Sí, sey ye Agener,
el belle Agener,
divertide, cumplide, denese,
El Agener de los salones,
El Agener del buen tene.
Sí, sey ye Agener
y hèle aqui mi junquille,
mi sembrere de cepa
y mi canelina,
Ah, Dies, el tiene un chic tene
con su stick!
FLOR Y AGENOR: (Cantade).
Sí, sey Fler
(Sí, ye sey Agener)
el maestro de la meda,
la silueta en bega,
sey ye quien la conferma
para damas y para hembres,
Chic y smart, smart y chic,
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El último grite!
FLOR: Queride cende Agener, nadie come usted para llevar el membrere del cepa de siete reflejes... su fama ha llegado hasta Paris!
AGENOR: Y examine un poco mi traje...
LOS SERIORES:
Les taburetes de Lard Nletten.
EL PRINCIPE: Hay todas las de spantar, maestro, que con el cencurse de Agener usted llevará a cabe grandes inmortalizaciones. En la época en que vivimos, en estas tiempos socialistas-democráticas y a este socialístico, la vestimenta ex el bastión más poderosa de la clase armitéráctica superior. Rses matices, esas autilezas, esas medias tintas, esas arabescas enigmáticas en que se pierden le ne iniciados, en nuestra manera de nosotros, la clase superior, de aislaren de la clase inferior. Elegancia y urbanidad son nuestra terre de marfil in excelsis. Por supuesto, la clase inferior se empeña en imitarnos, trata de hacer suya nuestra moda y nuestras maneras. Por ello indispensable introducir sin tremua innovaciones. Innovar! Innovar para descencertar!
LA PRINCESA: Es atrezzi! Ni un minute de respire! Una carrera perpetual. Le encargé a mi modiste un cuello de hata de sanga a la Derby, y al otro día, ¿qué ve sobre la esnalda de mi mani cure? Pues un cuello de bata de sanga a la Derby! Pere le peer son les criades. Figúrese usted que el otro día serprendí a mi camarista probándose una a una todas las vestidos de mi guardarrena!
EL PRINCIPE: Fernanda, per favor... Per favor. (Muestra discretamente a les crádes en el fondo). Per favor, Fernanda... les crádes!
LA PRINCESA: Les criades! (Se calla).
EL BANQUERO: Chut! (Nás bajo). Mi mayordeme -; no me lo va a creer! mi mayordeme imita mi manera de hacerme el mudo de la corbata!

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EL GENERAL: ¡Chut! Mi ordenanza, ¡eigal bien! utiliza la misma marca de be-
tún que yo!
EL PRINCIPE Y LA PRINCESA: ¡Chut!... ¡les criades!
EL PRINCIPE: Han debide oirme... ¡Chut!
LA PRINCESA: ¿Me han eído?... ¡Chut!
EL PRINCIPE: Y aunque asi fuera... Y aunque hubieran eído... (Elama).
¡Constantine! (El criade acude). ¡Lustra mis betines!
EL GENERAL: ¡Buena idea, a fe mía, con este pelvo! ¡Gustave! (Gustave, el
ordenanza acude). Brújeme la piel del zanate y que brille!
EL PRINCIPE: Un sitio para cada une, cada uno en su sitio, es le que yo
dige.
EL BANQUERO: En estos tiempos húmedes el pelve se adhiere al calzado.
¡Valentín! ¡El cepillo! Mielde el empeine y las centra-
fuertes.
(El criade se pone a cepillar).
Después de París, maestro, nuestra provincia de va a parecer
insípida...
FLOR: ¡Pena na!
LA PRINCESA: ¡El Maestro es indulgente! ¡Francisco! ¡A mi también! (A la
Marquesa). Fere, Enalalía, xxx escarpines están llenos de pel-
vel! ¡Brisco, la señora marquesa primere!
LA MARQUESA: Piti, piti.
AGENOR: Ladislae, empieza per el Maestro. Después el señor Pmfesor, y
luege yo.
(Les criades cepillan abajo y los señores conversan
arriba).
EL PROFESOR: (A Agenor). Estoy confuse... (Face el gesto de vomitar sobre
Fler).
FLOR: ¿Perdón?
EL PROFESOR: ¡Perdón!
LA PRINCESA: (A Fler). Nuestro desdichade, nuestro inestimable Profesor
está afligido de un vómite tránico que se resiste a todos
les tratamientos. El espasmo vomitorial crónico del Profesor ha sido atendido por las más altas eminencias internacionales. El Profesor, really, ha vomitado sobre los más
grandes especialistas y sobre sus aayudantes, sobre los bem-
beres, sobre las enfermeras y what net, y también sobre mi
milde y sobre mi... En suma, no se redría encentrar objete
en el mundo ni persona que nuestro queride Profesor no haya
congruentemente asperjade con sus vomiteras. En el verane,
nuestra queride Profesor evacúa su incoercible vómite sobre
el césped, los parterres, las legumbres, los insectes, los pe-
rrites perdigueres, sobre las trances de los árboles y sobre
las carretillas de la hortaliza.
EL PRINCIPE: El vémite de nuestro queride Profesor tiene un carácter
espasmódice, convulsive y con teda certeza crónica. (El Pre-
fesor hace el gesto de vomitar sobre la Marquesa). ¡Ahi
le tienen!
LA MARQUESA: ¡Piti, piti!
EL PRINCIPE: ¿Mas que ven mis ejes? ¡Nuestro amade Cura!
EL CURA: ¡Bendite sea Nuestro Señor!
LA PRINCESA: ¡Ah, qué sermón! Un sermón fantástico de nuestro amade Cura
a la gloria de nuestro amade Ruen Dies! Señor Cura, nuevede
presentarle a Naitre Fler...
EL CURA: Bendite sea...
FLOR: ¡Absolutely enchanted!
LA MARQUESA: Piti, piti.
EL PRINCIPE: ¿Dénde había quedado?... Ah, sí, nuestro queride Profesor vemita
igualmente sobre las hejas, las hierbas, los canapés, los plates,
las paredes, los materrales, las institutrices, los sembreres. Se
trataría, al decir de la Facultad, de un estado crónico de na-
sea, de basca, un estado... ¿cóme decir?...de
repulsión definitiva e inveterada. A propósite, ¿dénde esta
vuestro amigo, Profesor, ese célebre caballerize, ese ranadero,
ese sportsman, el conde Hufnagel que habeís prometido presentes?
EL PROFESOR: (Come si vomitara). ¡Perdón! El conde Hufnagel se encuentra
aún en la iglesia, enfrascade en sus eraciones. No tardará
en salir.

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EL CURA: ¡Madre Valentín! ¡Quitadla pues el pelve a mis sandalias!
(La Madre Valentín, ama del Cura, le hace).
EL GRUPO DE LOS SENORES: Les taburetes de Lord Bletten... les taburetes de Lord Bletten... (Se inmovilizan).
Criado 1: ¡Eh, no empujes, cretino! ¡Quitate de ahí,
Criado 2: ¡Es el pie que me toca, habitante!
Criado 3: ¿Has visto que ahora se usan las punteras con punta?
El Asistente: ¡Fuera! ¿No están viendo que cepillo a mi general?
Criado 3: Hey día los zapatos son veteadas...
Ladislae: ¡Eh, no empujes, cretino!
La institutriz: ¡Misericordia, qué gentuza!
El Criado 2: Si se cabó el betún, voy a lamer con la lengua.
El Criado 3: ¿Que no hay más betún? Me cago en la noticia... ¡tengo mi babé!
La institutriz: ¡Misericordia, qué mal educados!
El Criado 3: ¡Eh, Valetín, lame ahi pues, debajo del tacon.
Les Criades: (Cantando).
¡Sh lame, se lengüetes, se reaviva,
se chupa, se lustra, se ensaliva,
a indickazhxpm lengüetadas!
a lengüetadas!
¡Eh, ja, muchaches, eh, ja!
El Grupo de les señores: (desmertande). Les taburetes de Lord Bletten...
La Princesa: Mis querides amiges, espero que habréis todos recibido las invitaciones. Damos un haile a fin de corranar in excelsis la revista de moda única en el mundo de nuestro Maestro in excelsis... Hesannah, hosannah!
El Príncipe: Que el baile sea digno del Maestro, y el Maestro dirna del baile, in excelsis,hosannah!
Los Señores: Les taburetes de Lord Blotton!
El Cura: Nada como una honesta distracción...
El General: (Al Ordenanza). Lame el contrafuerte.
El Conde Hufnagel sale de la iglesia en traje de carrera, chaqueta roja, fusta en mane.
El Cura: ¡Me aquí al Conde Hufnagel! Nuestros corazones se regocijan en Dios, querides benefactores, e la vista de este gran cristiano, el último en dejar la casa del Señor... ¡Ah, qué bien, nere qué bien!
El Príncipe: Es algo singular, los estancieros siempre han sido hombres piadosos. Me conocidos a muchos. Siempre piadosos.
El Profesor: // //. Señor Príncipe! Señora Princesa de Señoras, Señores, El Conde Hufnagel, Mi amigo y compañero,
El Criado 1: (lamiende el zanato de la Princesa). Tremendísimo calbál!... Se ven todos los refajos! Se la tengo que decir a la María.
El Criado 2: ¡Lame! Madie te ha dicho que te pongas a fisponer debajo de la saya, granja!
La Princesa: (Cantando). Conde, oh maravilloso campeón!
El Príncipe: (Cantando). Derby, Lengchamp. Rally de las tres naciones!
Hufnagel: (Vantando). Al galope, al galope, Vascos en mi cabeza...
El trote es nada, es el galope, sólo el galope el que me nosee.
Espolemos, sustiruemos,
Mi sueño es el galope,
Galopa o revienta!
Mi ley es el galope, sov ye!
Los Señores: (Cantando). Al galope, al galope, galonemos, galopad el galope de los galopes! (Se inmovilizan).
Agener: (Vuelve a subir al fondo, seguido de Ladislae). Fastidio. Indigestión. Mala pata. Ladislae, un pinchazo! (Ladislae lo invecta). Por qué se demora tante?
Ladislae: Va a salir en seguida.

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MUFRAGEL: (Canta).
Al galope, al galope,
Cascos en mi cabeza...
El trote es nada, es el galope,
sólo el galope el que me posee.
Espolemos, fustiguemos,
Mi sueño es el galope,
Galopa o revienta!
Mi ley es el galope, soy yo!
LOS SENORES: (Cantando). Al galope, al galope, galopemos, galopad el galope de los galopes! (Se inmovilizan).
AGENOR: (Vuelve a sabir al fondo, seguido de ladislao). Fastidio.
Indigestión. Mala pata. Ladislao, un pinchazo! (Ladislao lo invecta). Por qué se demora tanto?
LADISLAO: Ya viene para acá.
AGENOR: ¿Y siempre sienta en ese banco?
LADISLAO: Siempre, absolutamente siempre.
AGENOR: Saca un poco a tu carterista.
Ladislao saca, amarrado, al carterista, de detrás de las plantas.
Por qué lo tienes amurrado?
LADISLAO: Tiene que ver con los antecedentes penales... Prudencia!
AGENOR: Bañelecto. Lo has aleccionado bien? Repito por último vez: ella se sienta allí, en ese banco, a esperar a su compañera. A una señal más, el carterista se acerca subrepticiamente y jupal le birla cartera, su paucho, lo que sea. En canto, yo atrapo al ladrón y me presento -en una situación tal se tiene el derecho, no, el deber de presentarse. Luego la invito a cenar y ya veremos, ja! Qué cara va a poner ese Pirulet, sólo de penarlo... Le comparé un manquito a la pequeña!
LADISLAO: Trataremos de hacerlo mejor posible; vaya! trataremos, Su Señoría...
AGENOR: (Un tanto cortado). Que Ladislao me entienda, que Ladislao
Agenor: ¿Y se sienta siempre sobre ese banco?
Ladislao: Siempre, absolutamente siempre.
Agenor: Sácale un pope a tu carterista.
(Ladislao saca al carterista de detrás del coco, amarrado). ¿Por qué le tienes amarrada?
Ladislao: Tiene que ver con los antecedentes penales... Prudencia!
Agenor: Bien. ¿Qué has dado bien las instrucciones? Repite una vez más: ella se sienta allí, sobre ese banco, a esperar a su compañera. A mi señal, el carterista se acerca subrepticiamente y jupal le birla su cartera, su paucho, lo que sea. En esto, yo atrapo al ladrón y me presento -en una situación tal se tiene el derecho, no, el deber de presentarse. Luego la invito a cenar y ya veremos, ja! No la cabeza de Pirulet, cuando piense en elle... Le comprará un manguite a la pequeña!
Ladislao: Trataremos de hacerlo mejor posible; a femia trateremos, Su Señoría.
Agenor (Un tanto cortado). Que Ladislao me entienda, que Ladislao no haga recuerar su reprobación sobre mi persona... Evidentemente, preferiría prescindir de los servicios de un pillo, mere no ven como, really, no, cómo un hombre de mundo, cómo ye con mi educación, mi estilo, podría aborder a una vez delante de la iglesia! Todavía si fuera una cocotte, una duquesa, una bailarina, una camarera, una actriz, vaya y paso, no digo que no... Pero una ceita! Y sobre un banco! En una plaza! Ni siquiera nuedo imaginarme cómo podría saludarla de lejes, a diez pasos del banco! Itís just not done, Ladislao! Mientras que él, un pillo, un malhechor, se le importa un pite, él puede acercarse al banco, incluso le puede birlar a la mucha su paucho para el cuello, su broche, su monedero, lo que sea! If you please. Pere yo no puede. El nueve. Extraña orden de la Naturaleza: yo no puede, el puede. Tú ves Ladislao, hasta que el comience, que me dé un pretexto para trabajar conocimiento. Luego, le compre un manguite a la pequeña y un cellar. Está clara, Ladislao?

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(Se oculta detrás del macizo con el Carterista. Se oyen acordes de órgano. Albertinita sale de la iglesia con sus padres.)
La Padre: ¡El sermón del señor Cura! ¡Dies, qué sermón! ¡Ah, vava, ese sermón! (A Albertinita) ¡Nante derecha! Navidad/
La Padre: El fende del aire es fresca, Nekkennink en el balcón, Pascuas en el tizu... en abril aguas mije
La Padre: Este año los crespos caen un tente sobre la frente, con un ricite en la oreja... ¿Has visto, Tinita?
La Padre: El salir me está muy catálina que digamos... después de la lluvia el bden tiempo...
La Padre: (A Albertinita): Hasta cuadra ver en atar lagos en tu frente.
La Padre: ¡Oye, mi madre, ¿ves a ese tine?
La Padre: ¡estilo. De gala
La Padre: ¡Caray, pere si es Agenor!
La Padre: ¿Agenor, el belle Agenor, Agenor el seductor? ¡Tineta, mira! No, ne mires, no te matas en ese, mira recto delante de ti! Alaba-
-18-
le hace señas a Ladislae; está sale detrás del macizo con el Carterista. Nuevas señas de Agenor. Ladislae le qui-ta la cuerdá al Carterista, que después de hacer almas miruetas, se acerca a Albertinita y la palpa durante un largo rate.)
Agener: Bueno, buena... ¿Fere qué araba el clenada esa?
Albertinita: (Durmiendo). Ojejjajejoeeh...
(El Carterista le arranca un medallón del cual le corre hacia Agenor que le tira al mise. Un rayo. Viente. Temestad. Los elementos se calman con prén rapidez.)
Agener: ¡Pillu! ¡Jamme!
Ladislae: ¡Cochine, cochine! (Detiene al Carterista y le pone la cuerdá).
Agener: (Axxiiixx (Se acerca a Albertinita con el medallón recunerade al Carberista). Ruégsle me excuse, señerita, si le dirije la palabra sin haberle side presentade, pare ese bribón, aprovechándese de su inecente sueño, ha esade sustraerle este medallón. No escuchando más que la vez de mi deber, me he permi-tide intervenir en el acte. Fere advierte que le xxxxxa estoy
no mires, no te matas en ese, mira recto delante de ti! Alaba de se el Señor!
El Padre: ¿En vestido, eh? Viene directamente del círculo. ¡We de la iglesia!
La Padre: ¡Y qué, Tinita, ¿no vienes?
Albertinita: Espere a Germana.
La Padre: Dios mío, no te demores para la comida. No miras donde no debas. Arráglate el pelo, ahí, en la oreja. Dónde has puesto tu bordado? Bertha, no mires de rejo ....
El Padre: Vamos, madre, llegaremos tarde...
(Les padres salen. Albertinita se sienta en el hance con su bordado).
Albertinita: ¡Oh, esas mescas... Tema, una mesca! Germana... Tema, un árbol... Qué calor... ¡Oh, qué calor! (Resteza. Agenor, muy sedcuter, pasa con su senbrero de copa. Albertinita mira, bostezá subrepticiamente. Agenor vuelve a pasar. Albertinita mira. Agenor pasa una vez más. Albertinita mira. Agenor vuelve a pasar.) ¡Oh, vaya, ¿qué es lo que le pasa?... Me muero de sueño... (Se adormece. Agenor tide intervenir en el acto.¡Fere advierte que le míxixa estoy dirigiende la palabra sin haberle side presentade, señerita!
Asi pues, me presente: Cende Himalay.
Albertinita: Ju, vaya...
Agenor: (Cantando y bailando).
¡Ye soy el conde Agenor de esas damas el tesoro!
Agenor es un león, el darling de los salones!
Degaresas y princesas, burguesas y condesas, lenceras y negras,
Ah, tedas me aderan!
Seductor de menécule, de bastén y sembrere de cona, de bigete afilade,
Dies mío, qué estile el de nuestro Agenor!
ne mires, no te matas en ese, mira recto delante de ti! Alaba de se el Señor!
El Padre: ¡En vestido, eh? Viene directamente del círculo. ¡We de la iglesia!

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Albertinita: (Cantando y bailando).
Ye sey Albertinita,
ye sey la preciesita,
piecesites y manecitas,
naricita y dientecites,
erejita eh maravilla,
baquita mas no la teques
linda carita no nar tí!
Mas tú mi sueño, eh mi sueño enbantador,
Oh dulces sueños, sueñas embrujadores!
Ay, mis sueños, ay, los sueños que sueño
Ay los sueños que voy señando!
No para ti mis dientecibles,
No para ti mis manecitas,
bequita mas no la teques,
No narra ti mi naricita,
no me teques el egceta,
dientecites, manectias, hequitica,
Quita las manos.
Mas tú sueño-miño, eh sueño embrujador,
Tú mi sueño encantador!
Ay, los sueños que voy señando!
Agener: (Cantando).
Ah! Mi sueño encantador! (Hablade)
Y ahora que he tenido el honor de serle presentade, Señorita,
me será vermitide descansar un instante sobre este banco a
su lade, a distancia respetuesa, infinitamente respetuesa?...
Albertinita: No faitaba más... El señor Conde es tan buene! ¿Qué
pasé? ¿Dermía? Es comex si hubiera señade... como si
una mane... (Avergonzada). Oeh! Sí, un sueño. Came si
una mane me... Así... (Mira subrepticiamente a Agener,
se teca el escete).
Agener: (Perpleja). Eh, bien, justamente, es ese carterista...
Albertinita: Un carterista?
Agener: No se dié cuenta de nada?
Albertinita: ¿Qué? ¿Qué calor! ¡Y cuantas mescas! Me quedé dormida y
tuve un sueño... Una mane... (Mirande a Agener con
aire desconfianza). En qué piensa el señor Conde?
¿Qué quiere el señor Conde? ¿Qué hace el señor Conde
sentade ahí junte a una mucha como ye?
GENOR: Con su permiso, sugeriría la hipétesis de un Clirt aéreo, de
un flirt a la butterfly... Las mujeres, vea, ah, las mujeres,
sen como el estefade cordere con salsa Belmenta. Mejer
ne abusar de éste. Es indigeste. Ladislae, cuántas en el
cuadre de caza?
Ladislae: 257, señor Conde. Y para el señor barón Firulet, 256.
Agener: Ese es! Flatulencias. Trastornos.
Albertinita: Oh, eh!
AGENOR: I
Albertinita: Oh!
AGENOR: Congestión. Tlmpanitis. Pesadez. Estadística y jaqueca. Ley de
les grandes números.
Albertinita: Oh!
Agener: Pueste que hénes aquí sobre este banco, no vge otra salida
que invitarla al Maxim. Séle seperte a las mujeres con afet-
tes, pero can afectes hechos con los menús de los grandes
restoranes. Acolchada con un suculente capón, una mujer, de
cualquier mode, más apetitesa que el vientre relleno de fi-
dees. La invite al Maxim... Postras rebosadas con langest-
tines, huevos de aveztruz cardenal, flor de salmón, fricasé
de becasina...
Albertinita: Oh!
Agener: Ladislae, una píldera! Luz tamizada, pantalla carmesi, vie-
lines embriadaderes de los gitanos, y upa! camarero, hors-
d'euvre y bacantes, el champán hirve en nuestras venas,
los violines gitanes nos rascan los nervies, tu flagrancia
enloquece mis sentidos, ye me incline, tu retrecades, yevehé!

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jevehé! tú retrocades, y entonces ve, ve... ah, estras gitanas,
violines de Marennes!... entonces ye, ye empiezo a te...
lbertinita: ¡Uf, mi madre!... ya empieza a desvestirme!
gener: ¿Eh? ¿Estás loca?... ja vestirte!... Manguito de colas de
chicha de Werth.
lbertinita: ¡Oh!
gener: Medias niebla de Londres caladas!
lbertinia: ¡Oh!
gener: Corriño crema de melocotén!
lbertinita: ¡Oh!
gener: ¡Bombi en fellichi! ¡Saya mella!
lbertinita: ¡Oh!
gener: Belere adebade a la madrileña!
lbertinita: ¡Oh!
gener: Teca rellena empenachada con langestines!
gener: (Oscuridad, viento, tempestad, truenos).
lbertinita: ¡Tú, conde, quieres vestirme
en lugar de desvestirme!
gener: ¿Qué?
lbertinita: Mira, ve,
debajo de mi vestidite
estoy en cueres!
(Truenos).
El grupo de los Señores: (despertándese, crescendo, dramático).
Los taburetes de Lord Plotten,
Los taburetes de Lord Plotten... (Se inmovilizan).
Agener: (Alelade). Deshabillé de Chantilly, nerro, nide abejas,
punto de colado, bandeado, adornido con un Vienna de la flamenca en prefe de nada afeminado, vinante de jacaranda.
Albertinia: Desnuda! Quiero estar desnuda!
(Truenos).
El grupo de los Señores: (Piano, desesmerade, crescendo).
Los taburetes de Lord Plotten,
Los taburbbes de Lord Plotten,
Los taburetes de Lord Plotten...
Se inmovilizan.
Agener: (Alelade). Jamás he visto que una mujer prefiera desvestirse a bestirse!
El grupo de los Señores: (Fortísimo, salva lembre).
Los taburetes de Lord Plotten,
Los...
(Entra Firulet con su guardabonque).
Fárulet: (Ataca a Agener por la risa)
¡Ja, ja - ja, ja!
Agener: (Rimestende).
¡Ja, ja, - ja, ja!
Firulet: ¡Ahuecé el ala, eh? I Te dey el wesame! Tremenda dereta!
¡Ja, ja! Tres mi trueso!
Agener: No entiende...
(Maquinalmente, contra Firulet). ¡Ja, ja!
Firulet: ¿Qué es le que no entiende, conde? (Contra Agener). ¡Ja, ja!
Agener: (Contra Firulet). ¡Ja, ja! No, no entiende! Mire, barén, mientras flinteaba le daba a entender que iba a renovar entersamente su vestuario, pero ella, lo que ella quiere, es...
el desnude, la desnudez!
Firulet: ¿La desnudez?
Agener: Desnudez. Eso es todo.
Firulet: Así pues, si entiende bien, conde, en vez de peinadores, desbillés, camisones, refajos, etc, habría esa...
muslos, pantorrillas, cedes, caderas?... Sóle ese?

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Agener: Nada! Nada de nada! Desnuda... Desnudaz. Sóle ese.
(El viento seola).
Firulet: (Cantande). Ah! Qué zumbide en la naturaleza! (Agener, his).
Firulet y Agener: (Exaltades). Este rechina, este zumba, este rechina, este zumba!
Agener: (Pensative). Desnuda!
Firulet: (Pensative). Desnuda!
Agener: Al pele.
Firulet: Al pele.
Agener: Y nada.
Firulet: Y nada.
Agener y Firulet: (Cantande). Y este rechina, y este zumba, y este rechina.
(Ladislae sale detrás del macizo, llevando al Carte-rista amarrade).
Ladislae: Señor Cende!
Agener: Qué pasa?
Ladislae: Qué hago con este pille? Lo suelte, se lo entrega a la policía e qué?
Firulet: Un penitente e un bribón? De donde saca ese animal, conde?
Agener: Detengase, Barón! Eswee, Barón! Empieze a entender... ajá... Vea, la mucha estaba durmiendo en ese banco, le seltaban el carterista, con el encargo de burlarle algo... entonces ye intervenía, molestaba al bribón y me presentaba...
Tal era el escenario! Pere... Oh, le entiende todo!
Firulet: Por fin qué cesa? Hable!
Agener: (A si mismo, aterrade). Durmiendo, ella sintió una mano su corpiño, y creyé que era mi mano...; que era yo!
Firulet: Perdón! Usted, conde, usted habría metido la mano su corpiño, aquí, sebre un banco, xxx junte a un árbol, encuna plaza, y sin haberle side presentado! Vamos, vamos, eso es aburde!
El grupo de los Señores: (Bramáticomente). Los taburetes de lord Bletten.
Agener: Ella ha creído que ardó yo! Que tal va quien la metía la mano! Es por ese que tuvo ganas de estar desnuda. Desnuda conmigo! Ye y ella en la desnuda! Cielo santa!
Firulet: Perdón, perdón... Desnudez dice usted? La desnudez con usted? Usted, conde, encueros? Sin bastón, sin monóculo, sin sembrere de copa, sin calefe.
Agener: Desnudez. Ella quiere estar desnuda conmigo.
Firulet: (Se aprieta los ijares, cantando).
Ja, ja -ja, ja!
Ladislae: (Cantande). He, je -je, je!
El grupo de los Señores: (Cantande).
Ja, ja!
Agener: (Cantende).
Qué quiere de mi el impértinente?
Por qué se ríe el fanfarrón?
Barón, usted pasa de la raya, Barón, es demasiade injuriarme!
Firulet:
Al pele, Agener!
Upa alli, encueros, upa alli, encueros!
Al pele, Agener!
(Uno y otro se desafían con arregencia).
Agener: Escalera de corazones!
Firulet:
Agenor: Deble.
Firulet: Deble y redeble!
Agener: Tres sin triunfe!
Firulet: Gran capote en espadas!
Agener: Pase!
Firulet: Paso! Queride conde Agener, cuando usted decida ponerse al pele, no elvile decirmele para que ya venga a admirarle, ja

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(Sale con el guardabesques).
Agenor: (Desheche).
Insolente! Emprendente! (Se sienta sobre el barton
Estey (liste!):
El grupo de los Señores: (Píanísimo, crescendo).
Los taburetes de Lord Plenton,
Los
Profesor: athec.
Banquero: Filtulencia Naúsea Superabundancia.
Príncipe: Exactamente, querides amigos, es así... Yo mismo experi-
mente in excelsis, y también mi mujer, una especie de naúsea,
de elétera, de repugnancia superalimenticia, como si... sí,
come si... demasiade, hay demasiade, demasiades pastelitos,
cremas, chaquetas, bucles, medistas, peinados, competas, cuellos
postizes, postres, crema batida, natillas and what no, demasiade
des criados, betones, carruajes...
Profesor: athec
Príncipe: Ahí está el detalle! No se le bane decir, Profesor!
Príncesa: Hay como una especie de indigestión el ambiente.
General: Una molestia.
Banquero: Un exceso.
Marquesa: Piti, miti.
(Agenor sale con Ladislae v el Garterista atado).
Cura: Ah! Dios, qué época la nuestra! Qué época! Que Dios nos
coja confesados!
Príncesa: Maestro, en usted ponemos toda Huestras esperanzas! Hay que
renovar la moda, maestro! Refrescar la silueta, lo mismo
masculina que femenina!
Prof: (Pensativo). Refrescar la silueta, la femenina y la masculina?
Grupo de los Señores: Oh sí, oh sí!
Fler: Es fácil decirle! Inventar una nueva meda! Sacar de le informe
la nueva silueta! que reinará mañana, qué tormente! La meda... la
la época!
La meda no puede ir contra xkxkxkxx, pues la meda es xkxkxkxxx la
épca. La meda es la Historia! Tengo razón si digo que la meda
es la Historia?...
El Príncipe: Es la Historia!
El Banquero: La meda es la Historia!
El General: Sí, es la Historia!
Hufnagel: La Historia!
La Princesa: (Al Príncipe). Sería la meda la Historia?
El Príncipe: Sí, la meda es la Historia!
El grue de los Señores: (Alzando los brazos). La meda...en...la
Historia!
Fler: La Historia... Ye, Fler! Ye el Maestro! Maestro Fler! Darle
al hombre un assecte nuevo? Para los maestros de antáquea era
un juege de niñas, mere hoy, qué difícil resulta! En cinco años,
en diezpen quince, adénde estarmos? Qué nos traerá lxxxñxñx?
el tiempo? El tiempo corre tan velez!... Oh tiempo, ¿cómo
descifrar tu cara, tiempo future que duermes en el handón de
nuestro hoy? Rusia... Inglaterra... El concierto aurpa,,,
Delcassé... El Zar... Los Balkabes... El Socialismo... El
Krenprinz... Adénde vames?... Cóme?... En qué sentido?
Hacia qué meta?... Qué pantalón proponer cuando no sé si
dentre diez años se seguirá, usando el pantalón... Qué
vestide sukerir, cuando yo le ignore todo del porvenir? El
pervenir es un agujero negro, el tiempo un enigma, La Historia
ne tiene cara!
El grupo de los Señores: La Historia no tiene cara!
El Príncipe: Mis queridos amigos, respetemos in excelsis los tormentos
creadores de nuestro insendable Maestro en parterio...
Fler: ¿Cómo se va el tiempo! Miren, ese banco! Tiene un aire de in-
movilidad... pues bien, nada de ese, se lanza a la carga! Corre
a rienda suelta! Se precipita... hacia dénde...? Hacia qué?
Cuál es su meta? Quéál su sentide? Ah Dios, cómo se pre-
cipita y se desboca!

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Hufnagel: ¡Pues, al galope!
¡Piquemos espuelas, demos latigazos!
¡Al galope, casces en mi cabeza!
Nada es el trete, es el galope,
séle el galope el que me demina,
el galope es mi sueño,
Galopa e revienta,
Es mi ley el galope, el galope soy yo!
El gruse de los Señores: (asembrades).
Les taburetes de Lord Bletton...
El Príncipe; (Untante sorprendido).¡Tema! ¡Eso, por ejemplo... Cuando se habla del leo...
La Princesa: ¡Alabade sea nuestro amado conde!¡En el seno de nuestra pesimista conversación, el lanza la neta jovial del verdadero optimismo deportivo!¡Thanks, thanks!
Heufnagel: ¿Dejarme desarzonar? ¡Jamás! ¡No me desmentará.Mi espeñidad es el galope. Vea, Maestro, ne comparte su inquitud.
¡Usted dice que ese hance galope! ¡Muy bien!¡Que se preciaba hacia ne sabe donde? ¡Y qué más! ¡Ye le cabalge, me precipite, galope! ¡Dice usted que la Historia galope? ¡Perfecto! La cabalge y galope. ¡No, yo no me deje desarzonar!
El Profesor:
La Princesa: ¡Ah, vamos, ne interrumba!
Hufnagel: Apretar los muslos,blequear las redillas,seltar un tan-te la brida y pegar con la fusta... ¡ese es todel Vea,
Maestro,incluse tengo una idea para esa revista de meda...
El Príncipe: ¡Oh! ¡Si tiene usted una idea,le nueve nos la ofrece!
Hace tanto tiempo que carecemos de ellas... A ver,¿qué es le quería decir...
Fler: (A si mismo). Una idea. ¿Qué idea? ¡Tinieblas!
Hufnagel: Si el caballo se desbeca, hay que am aflejar la brida y que se lance per dende guste.Le importante es ne dejarme desarzonar... He aquí le que prepongo... (Hablade y como simulan-de el galope).
Para le remite de Maestro Flor demes un baile,
pero un baile disfraz
a imagen de nuestro tiempo
que también lleva una mesera!
Les señores,El Príncipe y la Princesa: (Galopande). ¡Y entonces?
Hufnagel:
Baile disfraz,baile de trajes,
per lejsalenes y las pecillas
desfilarán raro atavies,
testuges de los días pasados,
imágenes de todos las especas mezcladas!

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cual imagina el atavío de su gusto y le tapa con un sace, para descubrirle en el momeno oportune. Fata abierte a todos el concurse de la nueva moda. Maestro Fler distribuirá los premios y, inspirándose en los gustos y formas así reveladas, imprevisa al punte la silueta tíme de mañana, para los señores y para las damas. Alguna objeción? Fues bien, ¡a caballo, y al galope! (Cantánde).
Al galope, al galope!
Fustiguemos con la fusta!
Espeleemos con la espuela!
Al galope, galopemos!
Príncipe: ¡Un momento! ¡No tan rápido!
ufnagel:
Corre, Rucéfale!
Caracolea y desbécate!
Manténgeome firme encáballo!
Grupo de los Señores: (Galopande).
Caracolea y desbécate!
Manténgeome firme a caballo!
Profesor: (Repentinamente)
Príncesa: ¿Perdón?
Profesor:
Banquero: ¿Cómo dice?
Profesor:
Ler: (Pensativo). Saces... Tal vez, buena idea... Sí...
ufnagel: (Galopande). ¡Y al galope!
Príncipe: (Galopande). ¡Galopemos!
Príncesa: (Galopande). Sí, ¡al galope!
Banquero: (Galopande). ¡Fustiguemos con la fusta!
General: (Galopande). ¡Espeleemos con la esquela!
ufnagel: (Galopande). ¡Al al galope, al galope!
Cura: (Galopande). ¡Fues sea, al galope!
Grupo de los Señores: (Gritando y galopande). ¡Les taburetes de Lord Blettea.
Príncesa: (Amable). ¡Vengan, sumabes al castillo!
Profesor: (Por su lade).
Los Señores se van, dejando de redillas a los criades. Fler se queda atrás y contempla el banco.
Fler: El galope... sí... el galope... ¡Banzarse a caballo, ¿qué hay de más sencille? Pere conezce un galope más terrible, ese que nace de le inmévil,, El galope clavado que sin un movimiento desencadena su loca carrera! (Toca el banco). Adánde vas así, banco? Hacia dénde singlas, banco, como un endemeniade? Hacia qué meta? En qué sentide? He ahi que todo, árboles y piedras, casas, iglesia, cielo y tierra, todo se desboca! No, no me mueve más, no me moveré más. Quiere petrificarme en el lugar, inmévil... inmévil a fin de frenar al galope!... (Se fija inmévil). Oh! Si este galope pudiera terminar! (Patético, alzando los brazos). No, no, es inútil, yo mismo corre, me lanzé, me desboca, caballo lanzado al galope! (Trueno. Fler sale).
Los Criades: (Feroces).
Estrangular! Depellar! Lisiar! Destripar!
Arrasar! Masacrar! Desellar! (Se ponen a galope). Y al galope, al galope! Telón.

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ACTO II
Hall de entrada del castille de Himalay. A la izquierda, entrada de la sala de baile. Al fondo, estrade levantado para la presentación de la meda. El Príncipe y la Princesa saludan a los invitados. Los invitados: (Entran cantando).
¡Ah, ah, qué baile este baile!
¡Ah, ah, esto es un baile!
El Príncipe y la Princesa: (Cantando a coro).
¡Ah, ah, embelesades, encantades!
¡Ah, ah, encantades, embelesades!
(Entra Agenor vestido de cazador, seguido de Albertinitina Mopucaba. Agenor lleva amarrado al Carteraista que bringe en cuatro patas. Agenor tiene lupedades los brazos por varios figurines!)
El Príncipe: (A los Criados). |Eh, allá, las ventanas! |El etoño, eh, es el etoño!
La Princesa: ¿Qué corrientes de aire!
El Príncipe: A fe mía, he ahí a Agenor.
Agenor: Sí, por supuesto, soy yo. ¿Mamá está bien? ¿Y papá? Mucha gente?
La Princesa: Asi, así...in excelís. ¿Cómo estás, Agenor? Parece que una vez más le hubieras perdido todo al baccarat. ¿Pere qué es le que llevas al extreme de esa cuerda? Espero que no sea un perro. No telere perros en mis bailes.
Agenor: Un perro si bate puede decir... Todo es relative. Una especie de criado al estado salvaje, primitivo. Le tengo atado para mayor seguridad: pedría coger las de Villadiego. Mamá, permita usted; Permita usted, papá: la señorita Alberta Krusek, la hija del bodeguero del lugar.
El Príncipe: |Delighted! (Aparte, a Agenor). |La hija del bodeguero! A sante de qué nos traes aquí a la hija del bodeguero? Imagine que como cocotte, ne?
La Princesa: |Preciso!
Agenor: |Per favor, es muy temprano para empezar con cuentos de cammas!
Il Sí, es verdad, le compré este sembrero, y Pi-rulet, que tiene la manía de imitar todo lo que hare, le compré estas sandalias, y así de un coche, le hemos pagado unas cuantas chucherías. Pere todavía no acepta joyas, v, por supuesto, tampece cheques, por ejemplo, con sus cuentas. ¿Ella viente aquí como maniquí. Se la he propuesto a Flor para su presentación de模eles, el necesitaba un maniquí y como ella tiene buen cuero... Esto le permite ver el castille... y tal vez se danestique... Naïsea. Spleen. |Ladislae, una inyección! |Ladislae le inyecta).
La Princesa: |Maniquí, maniquí, tiú! Pues bien, si esta cocotte es verdaderamente un maniquí, un maniquí puede permitirse ser una cocotte, ¿por qué no, tiú? ¿Por qué no in excelsis, tiú?
El Príncipe: |Tiú, tiú! (Aparte, a Albertinita). |Cosita rica!
La Princesa: |Quires callarté.
Entran el General y el Banquero encamuchenados y sólo se les ve la cabeza. Llevan una careta. La Princesa canta.
La Princesa: |Quí lindas caretas!
El Príncipe: |En esas capuchones se incuba el secreto del porvenir!
El Príncipe y la Princesa: (A dúo).
¡Ah! |Qué baile este baile!
¡Ah! |Encantades, encantades!
El Banquero: (Brincando) Gniam hautu kupetu Pu!
El General: (Brincando). |Bu-u-u! |Plau!
La Princesa: |Jenús!

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Príncipe: Aa... preide amo, a llave te fare amo el mío!
General: Plup!
Banquero: Plap!
Príncipe y la Princesa: (Amables). Plup plap!
Princesa: (Aterrada). Aaa...
Príncipe y la Princesa: (A diez). Aa...
Ah, ah qué baile este baile!
Ah, ah este sí es un baile!
Genero: (A Albertinita). Sobre todo, nada de piedidís. Siéntase cómoda.
Por favor... (Kxxxxx

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Agener: Damn it, ya es demasiade, Barón. Ye le compré un sombrero, usted un beal; Ye le comenó guantes, usted sandalias! Ye aparezco en traje de cacería con un Carterista amarrado y usted llega en traje de cacería con un Carterista salvaje amarrado! Hasta dénde piensa llegar? ¿Este es plagio!
Firulet: ¡Doble! ¡Doble y redoble! Y dígame, Conde, ¿tendría usted por casualidad el monovelio de los Carteristas? ¿también ya tengo dereche! Usted tiene uno... (Más bajo un tanto avergenzado). ...y yo tengo une...
Agener: (Más bajo). ¿Qué atrevimiento!
Albertinita: (Súbitamente). Mmmmm... La Princesa: ¿Y ese? ¿Qué es esa?
Albertinita: Mmmmmm... AHA!
El Principe: Se diría que se duerme...
El viento eteal brama, las ventanas vibran, la luz vacila.
¡Qué tiempo, no, qué tiempo!
Agener: (Bajo). Es le viene por momentos...
Albertinita: (Mientras duerme). Es pesado!... Ah, qué pesado es...
Agener: (Cuitada, a Firulet). Pese que ese Carterista le metió la mano en el corpiño enjugado dormía, ella no cesa de dormirse.
Albertinita: (Mientras duerme). Pesado, pesado!
Firulet: Fardaza, es que ella tiene ganas de que él le meta de nuevo la mane... en el corpiño e en otra parte... (A su Carterista).
Tsss...
Agener: (A su Carterista). Tsss...; Echade! (A Firulet). ¿Qué él le meta?... Es decir que yo, que yo le meta la mano,, ¡Ye! (Avergenzado). Ella sigue imaginándese que es la mane mía la que...
Firulet: Metásela, Conde!
Agener: ¿por quién me toma?
Firulet: Metásela, Conde!

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¡Piel contra piel, su desnudez
vale mil, veces la tuya, conde Agenor!
Agenor: ¡Céme? ¿Qué dice, Barón? ¿A qué se atreve? ¿A compararme a mi con ese pelagatos?
Firulet: ¡Vaya que sí, le compare, ja!
Agenor: ¡No me digas! Entonces comara tu anatemía macerada con la desnudez de tu werro.
¡Ah, ah, el werro se la lleva en la gelilla!
Firulet: Conde, no te vrepase,
qumxxxxhxmxxxpexxx
no vaya a ser que te eche mi werro
con todos los colmilles fuera!
Agenor: ¡El mío es más feroz! (Al Carterista). ¡Muérdelo!
Firulet: (A su Carterista). ¡Muérdelo!
Gruñende, los Carteristas se enfrentan.
La Marquesa, el General, el Banquero: (Atrozmentá). Tulatubulagia-u-u-giu-u-u
Firulet: ¡Facha, ta facha en tu facha!
Agenor: ¡Facha, tu facha en tu facha!
Salen con sus Carteristas. Está escure. Se forma una especie de aurora triste, desesperada. En el fondo, amarecen dos señores, con sombreros de cepa, rigidos, negros: son los testigos. Agenor y Firulet llegan desde los dos laterales del escenario, vestidos con amblies gabanes negros, tocados con sombreros de cepa, con una wistela en la mano y sujetando can la mano izquierda a su Carterista amarrade. Saludes. Los testigos gritan: "¡Fuego!" Ellos disparan. Yerran el tire, Bambian, saludándose, de lugar. Los testigos gritan: "¡Fuego!" Disparan. Vuelven a fallar. Una nestalgia
Agenor: ¡Pase!
Firulet: ¡Pase!
Agenor: ¡Pase!
Gran tíisteza. Nuestraria. Salen con las testímes y los Carteristas. Luz.
El Príncipe y la Princesa: (Deswertando).
Los taburtes de Lord Bletten.
Los taburetes de Lord Bletten.
Todos: (Cantando).
Oh, oh, qué haile este baile!
Ah, ah, este sí que es un baile!
La Marquesa, el General, el Banquero: (Cantando) Gia-ugiá-utuvui-yu-aaaah!
La Princesa: (Cantando).
Mauricio, amigo mío, es rare,
la curiosidad me devera,
¿Qué puede haber en esos eguchos?
Y si fuera a ver?...
El Príncipe: (Cantando).
Prudencia! No registremos!
Seamos discretos, es más securo!
(Entra el Cura en sotana).
La Princesa: (Aterrada). Ay! ¿Qué es esa forma negra, Mauricio?
El Príncipe: Pere si es nuestro Cura! El querido Cura de nuestro querido Señor!
El Cura! Benditos seais!
El Príncipe y la Princesa: Amén.
La Marquesa: Gi-a-ü!

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La Princesa: ¡Ay! Man merdide por aquí... ese muerde...
El Príncipe: Fernanda, calma!
Todos: (Cantando).
Ah, ah, qué baile este baile!
Ah, ah, este sí es un baile!
El Cura: (Cantando).
Et fiat veluntas tua!
Entran el Profesor y Hufnagel encauchonadas y con caretas.
El Profesor: (Cantando).
U-u-u-u

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si se apercibieran de que, en el fende, nuestro culo no es tan diferente...
La Princesa: (Con vez tenante). | El cule, digo muy claro el cule! Fues si nos remitimos a las extremidades: manos, piernas e incluso la cara, la raza es más flagrante. | Pere el cule. (A un criade). Juan, cepilleme las sandalias.
El Príncipe: (Con vez tenante). A decir verdad, en nuestro medio hay caras que son peores que un cule. (A un criade). Cepillamos también mis sandalias. Endu Llenas de polvo.
La Princesa: (Con vez tenante). Mauricio está en le cierre, peor que un cule. Pere también el maestro tiene llenas de polvo sus sandalias. (A un criade). Cepille.
Los criades cepillan los zapatos del grupo de los señores.
El Príncipe: Figúrese usted, Maestro, tengo un prime que no para de meterse los dedos en la nariz. Mas a partir de ante momento en que sabe que es duque of Saint-Ever-Fitz-Morning, esta fuéga de nariz accede a la dignidad de nase-bruñidera ducal y todo está en orden.
La Princesa: Pere si no sabe que se trata del duque of Saint-Ever-Fitz-Morning, ese sigue siendo muy nada más que un vulgar destu-pidera de nariz.
El Príncipe: | Tate! Venge a sespechar que la aristocracia no posee pre-piamente ningún rasgo que la distinga del común de las gen-tes, sino sólo este, pero decisive, que es que ella es la aristocracia. ¿Y la aristocracia, amigos míos, que es en resumidas cuentas? Pues bien la aristocracia es la aristocracia, ese es todo. La aristocracia es la aristocracia. Vean, no valge más que mis criades, e incluso, who knows, quizás valge menos. No es un secreto para nadie que soy un triste tente, un holgazán un ignerante, un necio gletón y de pocas entendederas y, como si todo este no fuera posible, un Y en cuante a mi mujer, ya as sahide que es la última de las cretinas. Pere como yo sey príncipe, resulta que mi tentería por la fuerza de las cesas es una tentería principesca, la tentería del príncipe Himalay. Mientras que la tentería, per ejemple, de un maese Juan Lanas, pues bien, sigue siendo la tentería de maese Juan Lanas sin remedio. Haga le que haga... Y ahí radica toda la diferencia!
La Princesa: | Mauricio habla de perlas! | De perlas! Mas por qué no pasamos al salón de hea... | Quieren molestarse, por favor?
El Príncipe: | Sea, vayamos! | Hosanna in excelbís!
Salen el Príncipe y la Princesa, Flor, los Señores, y los personajes encauchanades, con la excepción del Profesor y de Pufnagel. Hufnagel le da su pie a cepillar a los criades.
El Profesor: Uhfnagel: Un puntapie.
El Profesor: | Hufnagel: Y un puntapie...
Silencio.
El Profesor: Reunámenes con los convivios. Hufnagel: Un momento. Antes mis charoles. Pensa usted también al vie. (A los criades). | Y que relúzcah!
Les Criades: | Se frota, se lustra!
El Profesor: | Y a sante de qué este lustrado? (Misteriosamente). Qué miras tiene "el Señor Cende"? ... Cuáles son los planes del Señor Cende? | Jesé! Decir que yo, que yo colaboro con Jesé, que yo introduje a Jesé en el castille, que yo he presentado a Jesé como un célebre hipéfile, el cende Hufnagel!... | Pere atención! | Per el amor de Dios, atención, es decir sin el amor de Dios!
Hufnagel: Puntapie.
El Profesor: | Puntapie, puntapie!... Tengo que ponerme al corriente si no voy a atra... atrac... desatrac... Jesé, yo mismo me voy a desatracar, y el castille y los alrededores y el globenterres-tre y la Vía Láctea y toda la inmensidad de la héveda celeste en una vomitena césmica, metafísico-fisiológica y fenomenológica...

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Hufnagel: Puntapie: (La da un puntapie en el cule).
El Profesor: Ah! Me siente mejor! (Discretamente). Pere que Jesé esté ejo avizor, que no le reconezcan!
Hufnagel: (A los criades). Cepillar!
Les Criades: Lustrar!
Hufnagel: Eustrar!
Les Criades: Cepillar!
Hufnagel: (Oyende la música que llega de la sala). Ah, enke vals!... Hace señar!... Ah, vaya!
El Profesor: Bastamel!
El Criade 1: Eh, ghúaca! No son tus molestas!
El Criade 2: Cuándo dejarás de tener! Ya estoyarte!
El Criade 3: De quien es este pie?
El Criade: Es el del nuevo, el del cende que galeya a caballo.
El Criade 2: Hablas de un terroir! Ese el betizembe de un cende! No me digas!... Large como me flote! Es un pie como hace nosotros...
El Criade 3: Cubica un poco esas patazas, tremendas raquetas! Exactamente como las nuestras!
El Criade 4: Deja de hablar, mierda! Lustra!
Hufnagel: (Al Profesor, para salvar las apariencias ante los criades).
Cuántos taburetes posería hoy Lord Bletten?
El Profesor: Pues, vamos, si no me engañe el Lord posería hoy caterce taburetes.
El Criade 2: Viste vate cómo se mueve ese pie?
El Criade 2: Que se mueve?
El Criade 2: Como si me hiciera señas! Cubicale!
El Criade 3: Sí, se mueve... Los Criades: Al caraje! Pere qué quiere ese con nosotros?
El Profesor: Mas teniendo en cuenta que si le ha ofrecido des taburetes a Lady Astley, Lord Bletten no posería más que dece taburetes. Atracatrac....
Hufnagel: Cóme! Nada más que deca taburetes nuestro querido Lord Bletten?
El Profesor: Ye desatrac...atrace!
El Criade 2: Eh, má gente, le recenzce! Es el pie de Jejé! Es Jejé!
El Criade 1: Jejé?
Les Criades: Jejé! Es Jesé!
Hufnagel: Y ye que pensba que el Lord posería per le menes diez y seis taburetes!
El Profesor: Efectivamente, habría diez y seis si no se la hubieran ofrecede des al marqués de Peet, y como decía, des a Lady Astley, y yo atrac... desatrace... me atrace a la izquierda, atrace y me desatrace y superatrace... Naüsea. Vértige. Arqueada. Vemitera. A le large y a le anche. Y al través. Vemitade, vémite, vemiterio, yo devuelve y vemite y me desatrace y vemite mi vémite radical. absolute, universal, césmice, fisiológice, metafísico, total, general y tedespederose, incoercible, detracamiento desatracade, me desatrace!
Hufnagel: Puntapie! Minute, seuy tuye! Ye libero mi pie! (A los criades). Ahuequen! (Les criades salen, Hufnagel le da un puntapie al Profesor). Vaya!
El Profesor: Ah! Gracias a Dies! Es decir gracia, pero no Dies. Me hay Dies. Hay una situación. Yo estoy en situación. Eslijo la Revelución. Me siento camulatamente bien. Revelución!
Hufnagel: Sí, Revelución!
La Revelución del wreletariade!
(Se quitan los diecraces).
El Profesor: De acuerdo, Revelución. Pere que Jesé no me traiciene. Sey responsable. Sey yo el que le introduje aquí, a usted.
Hufnagel: Qué, no hay confianza en la acción revolucionaria? La confianza en la acción revolucionaria es la condición indispensable del éxito de la acción revolucionaria. La cual se desapele por etapas sucesivas y serun plan preetablecide.
Primera etapa: infiltración el corazón mismo de la aristocracia y en de la burguesia. A este está heche.

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El profesor: Hecho, hecho... pero si se descubriera que Jesé, ex-criado de cuarto del Príncipe, despedido hace seis años por insubordinación y condenado a cinco años de cárcel por acción subversiva...
Hufnagel: ¿Qué, mieditis?
El profesor: En fin.
El profesor: Le recuerdo el artículo 137B de nuestra Teoría revolucionaria.
El profesor: ¿137 B?... Ah sí. Según dicho artículo, mi conciencia es la de un burgués, es decir una conciencia de explotador pedrido hasta la medula, de modo que todo le que pienso w experimento está pervertido, pedrido, adulterado, desnaturalizado!... De lo cual se desprende que mi inquietud presente también está pervertida, totalmente corrompida, y que yo exxfix debería rechazarla, regurgitarla, desviemiarla,xxxx desatrac... desatracarla!
Hufnagel: ¡Puntaje! (Le da un puntaje).
El profesor: ¡Gracias! ¡Me siento mejor! ¡Gracias! (Se frota el trascreo).
Oh, cómo me edio a mi mimsel!
Hufnagel: (Sombrío). ¡Te edias, burgués!
El profesor:
¡Me edio!
Pere igulamente no puede sino odiar este edio pues el edio de mi!
Soy yoel que odia, yo el burgués!
Funeste producto de un sistema en la agencia, Ye, tumor maligno, úlcera nefasta,
Marcada al rejo por el pecado de clase!
Me edio, sí! Pere este odio,
Es mío, pedrido como yo,
Asi pues me edio en mi odio y odio de nuevo
El edio que odia a mi propio odio,
Y atrac, atrac...
Y vomite, vomite...
Hufnagel: ¡Maldita pedredumbre!
Profesor: Si tan siquiera... pudiera... veritarme...
Hufnagel: Consuellate, carreña, te vames a aplastar.
La Revolución te liquidará.
El profesor: Le sé. Gracias, Sí, sí!
Hufnagel: La acción revolucionaria está en camino. Como iba diciendo, primera etapa: penetrar en el corazón de la burguesia. Ya se ha hecho. Segunda etapa: terar contacto con la clase de los explotados. Está en vías de realización. (Más bajo). Han reconecido mi pie!
Saben que yo soy de los suyes! Tercera etapa: poner en juego todos los factores de desaparación a fin de provocar una conmección social. Hay que convencerse de que he tenido una gran idea con esos cráuchones. Este es crea una atmósfera de conspiración y de anarquía. Los canchones xxx favorecerán la revelación de los venenos inherentes a la actual fase estructural del proceso histórico. ¡Y verá!
El profesor: Atrac...
Hufnagel le da un puntaje.
Oh, gracias!
Hufnagel: Les intelectuales se dividen dos categorías: les que no han recibido patadas en el cule y les que las han recibido. Estos últimos son más rezonables.
El profesor: Adecir verdad, su acción me parece absurda, Idieta, irresponsable. En cuante a usted, Jesé, le tengo per un ser limitado e insane, un primario, un ignare, y para decirlo todo una acémila.
Asi pues tendría todas las razones para mantenerme apartade esos manejes imbéciles... Pere... ¿Quién formula tales juices? Ye, ¿Y quién soy ve?
Un privilegiado, un enemigo de clase. Por le tanto, mis opiniones sobre Jesé y sobre la acción revolucionaria de Jesé, debe vomitarles y vomitarme con ellos, y yo mismo con ellos, yo mismo con ellos. ¡Antrac! ¡Desatracado!
Entran el salón de baile. Silencio.

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Albertinita: (Senanda). Desnuda...desnuda...
Entra Fler.
Fler: Silencie. Calma. Comprender... Penetrar... Interrender... Silencie.
Calma. Lada se mueve.
Albertinita: (Senende). Desnuda...
Fler: ¿Qué le pasa? (Silencie). Nada se mueve, todo se precipita vientre a tierra hacia adelante... (Silencie). ¿Hacia qué?
Un viento violente. Las luces warmadeen. Las ventanas crujen.
Albertinita: Desnuda...
De ambos lades de la escena aparecen Agenor y Firulet, con casas, sembreres de caba y llevando cada una amarrade su Carterista. Al fende aparecen los testines.
Les Testiges: ¡Fuego!
Agenor y Firulet dismara. Yarran el tire. Gambian sus vesiciones, se saludan.
Les Testiges: ¡Fuego!
Vuelvan a dismara.
Firulet: Pase.
Agenor: Pase.
Arrejan sus pistolas. Se acercan una al otro con su Carterista amarrade.
Firulet: Maldite... velarte la tapa de los seses...
Firulet: Maldite... desellarte...
Firulet: Desangrante.
Agenor: Come en un espejo.
Firulet: Come en un espejo.
Agenor: Mi muerte tu muerte.
Firulet: Tu muerte mi muerte.
Albertinita: (Senanda). Desnuda...desnuda...
Agenor y Firulet: (Desesmerades). Tedavia!
Firulet: (En tene de confidencia). Desvistete...
Agenor: (Le misma). Desvistete...
Firulet: (Prevocader). Me quite mi pantalón!

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Música. Viníende la sala de baile, entran el Príncipe, la Princesa, el Cura, invitades disfrazades: un sultán, una huríf, una pastera, etc. Detrás de ellos las gentes arrrobujadas en sus casuchenesiel Banquero, el General, la Marquesa, Hufnagel y el Profesor. Albertinita está al fende sobre la tarima. Junte a ella el grupo de los criades. Agenor y Firulet, con sus carteristas, estén el prescenie. Se forma una especie de cuadrilla: todos giran en una danza un tante adermilada.
Escena Cantada
Todos: (Cantande).
¡Ah, ah, qué baile este baile!
¡Ah, ah, este sí es un baile!
El Príncipe y la Princesa:
¡Oh baile, oh baile, qué baile este baile!
¡Brilla y resplandece nuestro Carnaval!
¡Girad, saltad, entrad en la danza,
que tede el baile refulja en cadencia!
Todos: (Más alto).
¡Girad, saltad, entrad en la danza,
que tede el baile se estremezca y se lance!
Fler: ¡Oh baile de los bailes, qué baile este baile!
Les sueñes duermen bajo las mascaras.
¡Al maestro le teca hace surgir
la silueta del servenir!
Les Invitades: (En sus casuchenes).
¡Gui-ae papagú kukú ge
Lil pataeú tatasana
Tanfargú fiú y ziú
Bzzz pzzz rrr gr tutaute!
Hufnagel: (Fuerte).
¡Bailenes la Carmafela!
El Profesor: Atrac, atrac, desatrac...
El Cura: Et fiat voluntas tua!
Tedes: Ah, ah, qué baile este baile!
Oh, oh, este sí es un baile!
Fler: Ah! me gustaría adivinar qué meda en el seno del parvenir se disienla pero más curiesidad tenge por les misteries ecultes en estes casuchenes,
tal es el quid: qué chic se eculta en ese baratille de casuchenes a grané?
Les Invitades: (A core, atrezmente). Putitt fuan patata!
Hufnagel: (Fuerte). La Carmené!

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(A su Carterista)/ Agener: Eh, mi socia, qué te pasa? No hales de ese modo! No saltes así! Esas no son maneras! Es una vergüenza! Qué mesca te pinó? Firulet: (A su Carterista). Eh, mi socia, qué te pasa? Qué mesca te pinó? Quieres que te dé de vales? Esas no son maneras! Tedes: Esas no son maneras! Agener: (Tristemente). Y ella?... ella sigue durmiendo? Firulet: (Tristemente). Y ella?... ella sigue durmiendo? Fler: (Asombrade). Y ella... ella sigue durmiendo... El Príncipe y la Princesa: Y ella... ella sigue durmiendo... Sílencio.Final de la escena cantada. La Princesa: (Deteniéndese). Por qué escilencio? Albertinita: (Durmiende). Desnuda... desnuda... (Les Carteñistas amiezen a maverse). Fler: (Súbitamente-terrerde). Desnudez, en pleno desfile de meda! Qué hacer, qué hacer? El Príncipe: (Muy alto). Abajo la desnudez! Viva la danza! Cuando se baila sobre un velcán, hay que narcar el camuñal! La Princesa: Bailemos, bailemos tedes! Los Invitados: (A Core) Bzzz... Tiii Tuta Túa Tiiite! Los Criades: (Ferazmente). Sís a las piernas! Atrancad! Hufnagel: (Fuerte). La Carmañoba! El Profesor: Atrac, atrac, desatrac... Agener: (Triste). Y ella?... ella sigue durmiendo? Firulet: Y ella?... ella sigue durmiendo? Sílencio. La Princesa: (Aterrada). Por qué escilencio? Albertinita: (Durmiende). Desnuda... desnuda... tela desnuda... El Príncipe: Bailemos! Sílencio.Railan. Albertinita: (Durmiende). Desnuda... tela desnuda... El baile wrosigue, semneliente, menótana.
Agener: (De súbite). Pase! Firulet: Pase! Agener: (Dramática). Pase, no puede más, le desate! Deje correr el mío! Firulet: Pere, conde! Agener: Le desate! Que llama baga! Si yo ne puede... que la menes él... Le desate. Firulet: Cende, si usted desata el suyé, entonces yo, por Dios el mío, también yo le desate! Agener: Pues bie, desátale! Al caraje! Desatan a los Carteristas que desaparecen entre la multitud. Agener: Que cerran! Que le hagen miles! Firulet: Que se escabullan y se regecían! Agener: Que tanteen y palen a merfía! Firulet: Que sacien! Agener y Firulet: Y en cuante a nosotros... ease! Pase!. El Príncipe y la Princesa: Bailemos, bailad, bailemos, bailad! La Princesa: (Bailenaed)
Ah, ah, gracias, how do you do! Bye, bye, thank you, muchas gracias! Saltad, valsad, seruid la danza, que el baile no vuelve cadencia.
Tedes: (Cantando).
Oh, oh, qué baile este baile! Ah, ah, este sí es un baile!
Les Invitades: (A Core, atrazmente, cantado). Tumifafuittt tuputú! Ituí tukú!
Les Criades: (Keraces). Las piernas! Atrancad las piernas! Hufnagel: Revelución! El Profesor: Atrac, atrac, desatrac... El Qura: (Cantado). Et fiat voluntad tuá.

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El Príncipe:
¡Gracias, gracias, buenas días!
¡Danzad, dancemos, danzad!
¡Danzad sin cesar y sin tregua.
Y sin descanso, danzad!
La Princesa: (S
¡Ah, ah! ¡Enajanada!
¡Ah, ah! ¡Encantada!
¡Per Dies, danzad!
Tedes bailan embedadamente. Albertinita duerme sobre la tarira. El frue de los criados de un lade, del otro Agenor y Firulet en una espera innévil.
La Dama: ¡Iffffif!
El Príncipe: ¡Tralalá!
Otra Dama: ¡Iffffif!
El Príncipe y la Princesa: (Ballande); Tralalá
Voces: (Gritande). ¡Eso hace cosquillas!
Se ve cerrar a uno de los Carteristas llevando una cartera rebada.
Les Invitades: (A Gara). ¡Uit tibubú aaavite!
El Príncipe: ¿Qué hay de nuevo?
La danza ageniza. El otro Carterista corre con jevas rebadas.
Les Señores: (Dande grites agudes). ¡Iffffif! ¡Una mano! ¿Qué es esta mano?
Las Damas: ¿ay, ay! cosquillees!
Un señor: (Con grite agude). ¡Yy! Me cosquillean! ¡Me cos,,, Una Dama: Es usted!
Les Invitades: (A Gara). Tuhuit ampee rabunú.. tu pataitiiiiitt!
Voces diversas:
- ¡Ne, nara que pasa?
- ¿Quién me hace cosquillas?
- ¡Ay, ay, me wellizcan!
- ¡Ay, ay!
- ¡Pere es su mane!
- ¡Pilla, presere!
- ¡Déjeme!
- ¡Es usted, señora, es usted!
- ¡Ay, ay!
- Mi cellar!
- Mi sierra, mi sierra!
- Auxilio, auxilio!
La luz también vanada, enciéndese y apagándese.
Les Carteriotes corren por todas partes con su betín. Desbandada general.
El Príncipe y la Princesa: (Fuerte).
¡Ah, arrebatados, ah, encantados!
Danzad, por Dies, danzad! Danzad!
Voces diversas: (Aúllande).- ¡Ah, ne!...
- ¡Ne faltaba més!
- ¡Ji, ji!
- ¡Pelicía! Auxilio!
- ¡Cosquillean!
- ¡Ji, ji! El me está sebando!
- ¡Ay, ay!
- Oh, oh, policía!
- Peliiificía!
Les Invitades: (A Gara). Tupaltama natamub!
Agenor: (En un grite). Pase!
Firulet: (En un grite). Pase!
Hufnagel salta sobre los hombres del Profesor, y a caballos sobre él -ambos encauchados y con antifaces, parte al asalte de los numeros invitados, a la cabeza de los criados.
Hufnagel: Eh, eh, al galese!
Les Invitades: (A Gara). Tu tu!

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La luz se apara. Silencio.
Una Voz: (Gritando en la escuridad). Revelución!
Les Criades: Las piernas! Arrancad las piernas! Se acabé el lustraje!
La Voz: Revelución!
Les Invitados: (A-Gore). Tuptu! A puitt!
Oscuridad. Silencio. Pausa.
Fler: (Se mantiene de lado. Enciende una linterna). Meões mal que siempre lleve encima mi linternita. Menos mal... siempre la lleve... mi linternita.
Alumbra lentamente a los invitados inmovilizados, a la cohorte de los criades, a Hufnagel a horcajadas sobre el Profesor. La ropa de los invitados están en un estado terrible, en pirenes. Pachas y brazos están desnudos, las manos petrificadas en el acto de pellizcar, de hacer cesquillas... La linterna de Fler encuentra a los des Carteristas inmovilizados en además de rebar. La luz se dirige sobre Albertinita.
Fler: Ajá, Hufnagel, el conde Hufnagel! Se quité la careta!... Pero entonces cuál es esta moda nueva?
Alumbra al General. El casuchán v el antífez están semi-arrancades. El general está en uniforme de oficial nazi. Lleva menócula v revolver.
Asi que era nuestro general. Qué extraña moda ha ido a inventar!
Alumbra a la Marquesa. Ya no lleva ni casuchán ni antífez. Está disfrazada en guardiana de campo de concentración (nazi), látizo y cadena en mane.
La Marquesa! Cuál es esa moda en que ellos se han inmovilizados?
Veamos un seco...
Alumbra al Banquero. Ya no lleva xixixxxx su antífez, se ha suerte xixixx entre: una máscara de gas enerme. Lleva una bomba en la mane.
Gran descarga eléctrica. Viente. Oscuridad.
Agenor: (En un grite): Pase!
Firulet: (En un grite): Pase!

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ACTO TERCERO
En las ruinas del castillo de Himalay. El salón está en ruinas, las paredes están rejadas. Sólo quedan unos ruebles: una mesa con su tapete, una lámpara de pie, butacas... Al fondo, restos de cosas. Ráfagas de viento, tempestad. A través de las brechas de la pared, se ve un cielo misterioso, surcado por fuegos, resplandores, por llamaradas.
FLOR: (Está vectido. Lucha contra el viento). ¿Hay alguien ahí?
El Príncipe: (Con la cabeza cubiertanor una gran nantalla). Una lámpara.
FLOR: (Dando un salto atrás). ¿Qué es eso?
El Príncipe-Lámpara: Una lámpara.
FLOR: ¡El Príncipe!
El Príncipe-Lámpara: ¡Sió...sió... por amor de Dios! ¡Atención!
FLOR: (Gritando en el viento). ¡Qué viento!
El Príncipe-Lámpara: ¡Es el viento de la Historia!
(El viento aúlla).
FLOR: ¿Todos están todos?
El Príncipe-Lámpara: Dispersos, perdidos...
FLOR: ¿Fero qué ha sido? ¡Un temblor de tierra!
El Príncipe-Lámpara: ¡Vaya usted a saber!... Alro pasó, pero vaya usted a saber qué...
FLOR: ¿Y la Princesa?
El Príncipe-Lámpara: Aquí. ¿No la reconocéis? La mesa... ¡es ella!
FLOR: ¡Ah! (De un salto se aleja de la mesa que no es otra cosa que la Princesa tapada con un tabla).
El Príncipe-Lámpara: Sttt... Es más prudente.
Hufnagel galopa sobre la espalda del Profesor, atraviesa la escena a la cabeza del escuadrón de criados que agitan triunfalmente distintas piezas de rona interior y renajes pertenecientes a los Señores.
Hufnagel: (Ferándole al Profesor con el lático). ¡Al galope, al galope!
Los Griados: ¡ARRANCAR IAS PIERNAS! (Pasan).
Flor: ¿La Revolución?
El Príncipe-Lámpara: Sí, la Revolución.
Entra un mendigo cantando una endecha de mendigo.
El Mendigo:
¡Ay, piedad señores míos,
Jipan, a vuestro buen corazón...
Ay, una limosnita, que da suerte!
el/
Oh, verde verdor de los grandes bosques...
Oh, el verde verdor de los sotos..!
Flor: ¿Quién eres?
El Mendigo: (De repente). ¡Los taburetes de Lord Blotton! (Sale).
Flor: ¿Qué pasó? ¡Fasó algo... pero qué?
El Príncipe-Lámpara: No sé... Es a causa... Es la desnudez... La no sé...
Risas, gritos... Critos como si les hicieran cosquillas, y a mi también... Cosquillas a lo largo de la espalda, de los riñones... Mi reloj? ¡Ya no hay reloj! Es la desbandada, las risas chorrean, esto aillele, esto rupe, todo se desencadena... Entonces los criados arremeten contra los señores... Exto se lee en los periódicos: "elementos subversivos se aprovecharon de la situación"...
Flor: Sí, sí, ya sé... ¡Y ahora?
El Príncipe-Lámpara: Ahora es la Revolución.
Flor: ¿La Revolución?
El Príncipe-Lámpara: (Confusamente). Carroña...
Irrunción de Hufnagel sobre su montura, con el escuadrón de criados.
Los Criados: ¡Arrancar las piernas! (Pasan).
Flor: ¿Y eso?
El Príncipe-Lámpara: ¡Yo no sé nada!
Flor: ¿Hacia dónde corren?
El Príncipe-Lámpara: Regto ante ellos.
El viento sopla.
Flor:

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Flor:
Formas extrañas, prodigios delirantes,
Mada sé, nada discierno, nada siento,
Inerte, atontado, alelado... ¡ah, pobre Flor.
¡Ah, pobre Flor!
El Príncipe y la Princesa: ¡Pobre Flor!
El Cura sale del montón de resíduos. Su sotana está enreglada de modo que parezca un corpiño y una saya. En la cabeza lleva un sombrero de mujer, y una sombrilla en la mano.
Flor: ¿Quién eres, mujer negra?
El Cura-Mujer: Maestro!
Flor: ¡Ah, ah, es la sotana!
El Cura-Mujer: Et fiat voluntas tua...
Flor: Cura, ¿cuál fue tu destino?
El Cura-Mujer:
Toda palabra es impotente...
No me pregunte qué camino tomé,
Nada pregunte, nada pregunte,
Debo ocultarme, perdóname,
Haz tú lo mismo,
Es más prudente.
Flor: ¿Disfrazarme de mujer, de lámpara, de mesa? ¡Ah eso, no! ¡Yo soy Flor!
El Cura-Jujer: (Más bien escéptico). Flor...
El Príncipe-Lámpara: Flor... (escéptico).
La Princesa-Kesa: (Balbuceando). Flor.
Nueva irrupción de Hufnagel seguido de los Criados.
Trueno. Oscuridad.
Los Criados: Arrancar de cuajo las patas!
Flor: (A Hufnagel). ¡Mínstruo! Deténte!
Hufnagel-Jinete: No puedo. ¡Yo soy el galope!
Flor: (Señala al Profesor). ¡Y ese caballo?
Hufnagel-Jinete: ¡Mi cerebro!
El Profesor-Caballo: ¡Atrac!
Flor: ¿A quién perseguís?
Hufnagel: ¡A los fugitivos!
Flor: Bajo tu facha sangrienta te reconocía,
Eres tú, Hufnagel, el conde Hufnagel.
Hufnagel-Jinete: ¡Mo! ¡So soy una idea! ¡Vete!
Flor: ¡Profesor! ¿Es usted, Profesor?
El Profesor, en cuatro patas, ensillado, embridado, brincó relincha.
El Profesor-Gaballo:
¡Pues sí! ¡Pues sí, gracias! ¡Atrac,
Los Criados: Arrancar las piernas!
Hufnagel-Jinete: ¡Piquemos espuelas! ¡Adelante!
Parten al galope.
Flor: ¡Ah! qué persecución,
Ah! ¡qué fuga!
Irrumpen, corriendo en la misma dirección, el General, el Banquero, la Marquesa, todos vistiendo los uniformes nazis del final del Acto II.
Detenéos! ¡A quién perseguís?
Ante quién huís?
El General, la Marquesa, el Banquero: Gulutuhulí.
Flor: Ah, expresáos claramente!
Los Tres: Toni-tu-ta-tumú!
Flor: Vamos, Marquesa, soy vos misma!
Señor Banquero, sois el Banquero, no otro!
Sois vos mismo, General! Pero decid algo!
Habéis perdido la palabra?
El Príncipe-Lámpara:
Cuando las cosas humanas no caben las palabras, el lenguaje estalla...
El Cura-Mujer: ¿Quiénes son?... Nadie podría decirlo...
La Princesa-Mesa: (Sordamente). Porquería... (Se incorpora lentamente conservando el manuel que la cubre).

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Flor: ¡Amigos!
¡Volved en sil! ¡Arrojadme esos disfraces!
¡Este juego cruel ha durado demasiado!
El Príncipe-Lámpara: Volver en si...jé, es ese todo el problema. Ya no se puede.
El Cura-Mujer: Ya no se puede en absoluto.
La Princesa-Mesa: ¿Cómo arreglárselas?
Flor: ¿Pero entonces, qué hacer?
El Príncipe, La Princesa, el Cura: ¡Adelante! ¡Siempre adelante! ¡Salvese quien pueda. ¡Adelante, adelante! ¡Al galope!
Irrumpe Hufnagel seguido de los Criados.
Hufnagel)Jinete: ¡Al galope, al galope! (Ve al General, al Banquero a la Marquesa). ¡Son ellos! ¡Atrápenlos!
El Banquero, el General, La Marquesa: Tuí-fiitú-ú-ta-tuá!
Los criados los atranan.
Flor: (A Hufnagel). ¿Qué piensa hacer?
Hufnagel: No sé. En todo caso arrancarles las piernas! (A los criados).
Arrancad!
Flor: Por el amor de Dios!...
La Princesa-Mesa: (A si misma). (Nata al puja as huano! (Se vuelve a poner en cuatro natas).
El Cura)Mujer: (Sordamente).
El Príncipe-Lámpara: Nada puede hacerse.
Hufnagel-Jinete: (Primero con dificultad, después más desenfadamente).
Arrancad...
Arrancadles las piernas!
Primero la derecha!
Luego la izquierda!
Los Criados: ¡Se acabó el brillo! ¡Adelante!
Hufnagel-Jinete: ¡Y al galope, al galope! ¡Y al galope!
El Profesor-Caballo: Atrac, atrac.
Flor: ¡Detnéos! ¡Hay que juzgarlos! ¡Primero hay que juzgarlos!
La Princesa-Mesa: ¡Un juicio! !
El Príncipe-Lámpara: ¿Un juicio?
El Profesor-Caballo: Atracado!
Se levanta un xixara violento.
El Cura-Mujer: ¡Qué vientí.
Flor: Nada veo, nada comprendo, nada discierno, pero lo quo eu se es que hace falta un juicio. Sin juicio, no se puede, no se debe... No, no, sin juicio, es imposible!
El Cura-Mujer: ¡Qué vientó!
El Príncipe-Lámpara: Mírenlo aferrado a ese juicio como un borracho a su farol...
El Cura-Mujer: Es también un viento...
El Príncipe-Lámpara: (Más alto). ¡En juicio para qué! Arrancadle las piernas a esos traidores, a esos hurruces, a esos fascistas!
La Princesa-Mesa: ¡A esos nazis! (Se incorpora).
Flor: ¡Fascistas? Nazis? No lo conozco! Qué es eso? Ya nás alla de mi entendimiento...sí, estoy excedido, desorientado, desbrujulado, no entiendo de nada, nada discierno, nada sé, pero sé que sin juicio, no, eso no, sin juicio... May que examinar, pesar, deliberar!
Hufnagel-Jinete: (Apocalíptico).
Heclama un juicio en medio de la tempestad!
El cielo atruena y él quiere deliberar!
Reina la noche y él quiere ver claro!
Ea escena se oncurece rápidamente.
Tempestad.
El Cura-Mujer: Aguan...aguan...temo...nos bien...
El Príncipe/
kxxxxLámpara: Hola!
La Princesa-Mesa: Ay, ay!

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Flor: (Luchando contra el viento). ¡Un juicio!; Un juicio. ¡Os conmino a que los juzguéis!
Un trueno. El viento se aplaca. Aclara un poco.
Hufnagel-Jinete: Maldito pleitista! Bueno, tendrás tu juicio! Voy a enjuiciar aqui. A los acusados me los plantan alli parados, a cesos perros fascistas, a esos nazis! Mi caballo será el fincal. Tú, el abogado. Adelante! Vamos a liquider esto al galope. Hay mucho viento y la lluvia del cielo nos va a caer encima. Vamos, adelante! Al galope!
Al Profesor.
El Profesor-Cahallo: Atrac, atrac, me atraco, desatracado, me desatraco, atraco y desatraco!
Hufnagel-Jinete: Perros!
El Príncipe-Lámpara: Fuercos!
La Princesa-Mesa: Criminales!
El Profesor-Caballo: Atrac, atrac!
Hufnagel, el Príncipe, la Princesa, el Cura: Culpables! Arrancades las piernas!
Se levanta un viento violento.
El Cura: Qué borrascas!
Flor: Deténemos! Ese caballo no ha dicho nada! Vomitar no es un lenquaje!
Hufnagel-Jinete: Ah, con que quieres discursos, maldito pleitista! El crimen dura desde hace miles de años, el crimen perpetrado contra el proletariado, un asesinato gigantesco, silencioso, acolchado, un crimen inmenso y mudo, nos han triturado, estrangulados desde hace cgijenares de siglos, de generación en generación, sin una explicación, silenciosamente... Y tú, tú quieres que se te fabrique una perorata con ese silencio? Bastá! Cero discursos! Fascistas, hurgueses, perros! Que les arranquen las piernas! Prontó. La tempestad está ahí!
Los Criados: Arrancar!
Flor: Exijo que se les escuche!
Hufnagel-Jinete: Es la tempestad!
Flor: Detenéos, deténeos!
Hufnagel-Jinete: La tempestad!
Flor: Por favor, escuchadlos!
Hufnagel)Jinete: Qué testarudo! Pues bien, el tribunal revolucionario oirá a los criminales. Qué tenéis que decir en vues-tra defensa? Vamos!
El General, el Banquero, La Marquesa: (Embarullándose en largas y pánicas explicaciones). Hitt-putuám-nabahé-trukulita-kumabuali narrevuli-yu-tir-fulokchul-fiti-namgarsglok-jiurek-vakdoípuvi-talkugu-tupatag tntula-temevu-tupaígui!...
El General: Gulugulg!
La Princesa: Je diría que se gariza!
Hufnagel-Jinete: Basta! Culpables!
Flor: (Esforzándose por ubular más fuerte que el viento). Protesto! No han dicho nada, todo se ha quedado por debajo de las palabras!
Hufnagel-Jinete: Las palabras son viento! Fiscal, tu veredicto!
Profesor-Caballo: Atrac!
Los Criados: Las patas!
Flor: Detenéos!
Hufnagel)Jinete: Es la tempestad!
Flor: Yo declaro que nada entiendo, ni quien, ni cuando, ni cómo. Nipara qué. No, no entiendo.!
Hufnagel-Jinete: La tempestad!
El Príncipe: La tempetad!
Flor: Oh, horror!
Hufnagel-Jinete: Y jamás después los Criados; La tempestad!
Viento.Reláñagos.Trueno.
Flor: Son las máscaras que se torturan. Ah! Volved a encontrar vues-tros verdaderostros!
Todos: La tempestad!

Página 82

El Genral, El Banquero, La Farquesa: ¡Ujtukukmakon Patatububulu-lulumul!
Flor: (Como un demente). Tuuietuk-iiiitubuli-tavatii!
Todos: (Como dementes). ¡Taftukuiiii-tiukalapatalu!
Viento. Trueno. Oscuridad. El vie cesa. El cielo se aclara. Entran Agenor y Firulet con trajes rústicos. Llevan sombrenos de paja. En la mano redes para cazar namriposas. Caras maquillada das de payaso, contentos y alelados. Detrás de ellos dos Carteristas, con antifaces ne-disfrazados de sepultureros, llevan un ataúd necro.
Agenor y Firulet: (Cantando).
Mariposita de mil colores, Vuelas, huyes, yo te persigo!
Mariposita de mil colores, Yo te persigo y te persigo.
Mariposita de mil colores le voy a comer en mi red, de nada te servirá esquivarte, tú no esquiverás mi red!
Flor: Locos!
El Príncipe: Innúmeros son los locos por los caminos del mundo...
El Cura: Por los caminos ilimitados del mundo el infinito cortejo de los locos...
Agenor: (A Firulet). Mira un poco a ésel! No era antaño un tal Firulet: Quizá, en efecto...
Agenor: (A Flor). Si yo veo los vestigios de Flor, entonces él, Flor, ve los restos de un cierto conde, de un cierto barón...
Flor: Yo era Flor.
Agenor: Yo era Agenor.
Firulet: Yo era Firulet... antaño...
El Príncipe: Antaño me llamaban príncipe...
La Princesa: Y a mi princesa...
Hufnagel-Jinete: En otra época yo era criado, después me convertí en Hufnarel, conde y jinete...
El Cura: Y yo cura...
El General: Yo general...
El Banquero: Y yo banquero...
La Marquesa: Y yo marquesa...
Todos: (Menos los criados). Eramos, yo era, nosotros fuimos, vosotros eráis, antiguo, ex-noble, era. (Gravemente).
Eso he sido, eso fue, ese era...
Flor: Por favor, dedecidme querido conde y vos barón, qué significa ese ataúd?
Agenor: Es un camuflaje.
Firulet: Una medida de prudencia.
Agenor: Vea usted, maestro, es en mi caso que nos buscaran bronca: pues se han bien, ¡¡¡¡¡

Página 83

sas alocadas. Es la el desastre, el cano general. Entonces las costuras revientan, saltan los senos, pantalones y calzoncillos, todo se deshace...
El Príncipe: Sí, me acuerdo, fue entonces que mis lacavos se echaron sobre mis invitados.
Firulet: ¡Y nosotros sobre Albertinita!
Agenor: ¡Ya ella no estaba allí.
Firulet: ¡Desaparecida!
Agenor: Sólo encontramos los restos dispersos de su guardarropa, incluyendo la ropa interior.
Firulet: Incluyendo la ropa interior...
Agenor: ¡Qué golpe!
Kárulet: ¡Que sorpresa horrenda! ¿Bonde rayos podía estar Albertinita?
Agenor: ¿Los Carteristas? Ellos desaparecidos también, perdidos, volatilizados... ¡Oh Flor, oh maestro, he aquí lo que pasó... Los carteristas, esos parros infames, esos cobardes padrones se echaron sobre ella, la desnudaron y después la violaron. Nos la robaron... y se esfumaron!
Firulet: ¡La asesinaron!
Flor: ¡Y el cadáver?
Agenor: Ningún cadáver. ¡Besaparecido, el cadáver de su desnudez! Mas para nosotros ella está muerta, asesinada! Entonces hicimos este ataud, alquilamos a estos sepultureros...
Firulet: ¡Y ahora vagabundos por los caminos del mundo buscamos el cuerpo desnudo de Albertinita!
Agenor: El cuerpo desnudo de Albertinita.
Agenor y Firulet: (Cantando).
Mariposita de mil colores te voy a coger en mix red, de nada te sirve esquivarte, no esquivarás mi red!
Firulet: ¡Y cuando la encontremos, desnuda, violada, asesinada, celebraremos los funerales!
Flor: Perdónenme, pero no entiendo nada. Me pierdo en el laberinto de esas extrañas distorsiones y contorsiones, de esos disfraces extravagantes, de esas reaticulantes creaciones de la moda, de la moda de hoy... Moda de un mundo fuera de su ejecución... Dolorosa mascarada! (Pensativo). ¿Y ese ataud?
El Príncipe: (Acercándose). ¡Ataud! ¡Héte aquí justo a tiempo! ¡A tiempo para mi! ¡Salud, ataud! En ti deposito mi arm de dez y mis esplendores, mis favores y mis honores! ¡Y mi derrota!
La Princesa: (Acercándose). En ese ataud deposito mis joyas, aderezos y doraduras, aigrettes y mis dijes, y mis sollozos!
El Cura: ¡Yo deposito a mi Dios en ese ataud! ¡Vava, terminó la misa!
El Profesor-Gaballo: ¿Esperad! Un instante! No se lleven ese ataud sin mi! Yo mismo me meto en él! Atrac! ¡Ya no existo! Ah, qué bien se está aquí! ¡Me morí!
El General: ¡Perdón! Hse ataud es de nosotros! Nos está reservado a nosotros que fuimos juzgados y condenados para siempre!
En tí, ataud, deposito mi secreto, el secreto repugnante, terrible, insondable, de lo que en ninguna lengua tiene nombre!
El General, el Banquero, La Marquesa: Uittt-uittt-tututuiii!
El Príncipe: Desdicha!
La Princesa: Desdicha, desdicha!
Hufnagel-Jinete: Alto ahi! Detenéos! Hahéís atascado ese ataud con vuestras actas de defunción, yo reclamo a mi vez un lugarcito! Ataud, así pues recibe mis esperanzas, mis combates, mis victorias, y los sufrimientos del pueblo, eternos, y los combates del pueblo, eternos, y mi eterno galope!
El Príncipe, La Princesa, El Cura: Desdicha, ah, desdicha!
Agenor y Firulet: Desdicha, ah desdicha!
Los Criados: Desdicha, ah desdicha!
Flor: ataud prefado con muchos muertos, Ah, desdicha!
Todos: Desdicha!

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Flor: (Se adelanta).; Atrás! Retroceded todos. Dejadme acercar a ese ataúd, a mi, a Flor!
Todos: ¡Oh Flor, oh Flor!
Flor: Amigos, yo, el maestro y el escultor de la silueta, yo, el gran creador de la moda... (Se acerca al ataúd).; Paso!
Agenor: ¡Paso!
Firulet: ¡Paso!
Flor: Maldigo el ropaje humano, maldigo la máscara que roe nuestra carne viva y la ensanrienta, maldigo las modas, maldigo mis creaciones, maldigo el corte de los pantalones y de los corpíos que se ensaña con nuestra carne como un acido!
Todos: ¡Malditos, malditos!
Flor: Yo, Flor,
Yo, el maestro de la moda masculina y femenina, deposito en ese ataúd la desnudez, para siempre mancillada por el ropaje,
la santa desnudez del hombre!
Todos: ¡Duerme, desnudez Santa!
Flor: Santa desnudez del hombre, duerme en paz!
¡Jamás te conoceremos!
Agenor: ¡Pantalón!
Firulet: ¡Ohaqueta!
El Panquero: Escarpines!
El General: Calzoncillos!
La Princesa: Fular!
El Príncipe: Fusta!
El Cura: Corbata!
La Parquesa: Saya!
Hufnagel: Botas!
Todos: (Salvo Flor)., calzoncillo, camisola y caracó... corsé, refajo, crinolina... peinador, frufrú, pelerina... mantas y mitones, botines y boleros, y etcétera, etcétera.
Flor: Santa desnudez, desnudez inasible,
Duerme para siempre!
-70-
(Hace el gesto de demositarla en el ataúd).
Voz de Albertinita: (Desde el interior del ataúd). Desnuda...desnuda...
Todos: (Britando). ¿Cómo? ¿Qué pasa?... (Silencio).
Voz de Albertinita: Toda desnuda, desnuda...
Agenor: ¡Es ella!
Firulet: ¡Es ella!
Flor: ¡Silencio!
Voz de Albertinita: Desnuda, desnuda...
Agenor: (Rápido).; Es ella!
Firulet: (Rápido).; Es ella!
Agenor: Que sueña con mi desnudez!
Firulet: ¡Es ella!
Agenor: ¡Ella está aquí!
Firulet: Soñando con mi desnudez!
Todos: ¡Es ella!
Flor: ¡Salud!; Salud, desnudez, joven para siempre!
Anoteosis.
Agenor: (Salta hacia adelante).; Quién te depositó ahí?; Quién te escondió ahí?
Albertinita: (Señalando x los sepultureros).; Son ellos!
Los sepultureros se quitan las máscaras.
Se ven las caras risueñas de los Carte-ristas.
Firulet: ¡Son ellos!
Agenor: ¡Los Carteristas!
Agenor y Firulet: ¡Esos perros!
ESCENA CANTADA
(hasta el final).
Los Carteristas:

Página 85

Albertinita:
¡Nuslitos, piececitos y manitas,
Mis pestañas, mis orejas, mi naricita!
¡Y mi boquita y mis dientecitos!
Los Carteristas: ¡Y su boquita y sus dientecitos!
Albertinita: ¡Albertinita!
Los Carteristas: ¡La graciosita!
Albertinita: ¡Joven para siempre!
Los Carteristas: ¡Sobre la tumba!
Albertinita: ¡Ah! ¡Como ella baila!
Los Carteristas: ¡Como ella se divierte!
Albertinita y los Carteristas: (Bailando).¡Albertinita, la graciosita,
para siempre joven, sobre la tumba, ah
como baila, como se divierte!
Y con el amor, y con el amor, toda desnuda, desnuda toda, sin cesar sueña y sueña... Ela sueeeña...
Agenor: Toda desnuda...
Firulet: Desnuda toda...
Agenor y Firulet:
Ah, don el amor, con el amor,
Toda desnuda, desnuda toda,
Sin cesar sueña y vuelve a soñar,
Ella sueña yyyyy sueeeeña!
Todos: ¡Sin cesar sueña.
Sin cesar ella sueeeeña!
Siiin ceee-eeeella sueeeeea!
Flor, Agenor y Firulet:
Desnudez joven para siempre, salud!
Salud, desnudez para siempre desnuda!
Salud, juventud para siempre desnuda!
Desnudez joven para siempre, salud!
Flor:
No entiendo,
no capto,
no, no
Ni entiendo ni capto!
Agenor y Firulet: Yo paso, pasan, paso
Y paso y paso! (Bis)
Flor: No, no
no entiendo,
no capto,
No, no
no entiendo,
¿Pero qué hacía ella
en ese ataud?
Todos: (Salvo Albertinita y los Carteristas).
¿pero qué hacía ella
en ese ataud?
Los Carteristas: Somos nosotros!
Albertinita: Son ellos, si son ellos, ah si... son ellos!

Página 87

R.M. 90
Line 1: R.M. 90
Line 2:

Página 88

CLAMOR EN EL PENAL
CUADRO I
DIRECCION DEL PENAL
en cinco cuadros
PERSONAJES
Dra. Ana Soria... Penalista.
Mayor Morales... Director del Penal.
Doctor Marcos... Médico del Penal.
Pablo... Empleado de la oficina.
104... Recluso.
88... Recluso.
Colorno... Recluso.
Rubio... Recluso.
Veleta... Recluso.
Espiritista... Recluso.
Amado... Recluso.
Custodios, Cabos de Guardia, Vigilantes, Ilaveros...
Oficina del Director. Salón amplio de techo bajo. Unica puerta lateral izquierda y al fondo ventanas altas rectangulares. Todo en gris. Al centro amplia mesa de trabajo conteniendo lo corriente. A la derecha archiverig, una mesita con un manguina de ascribir y un pequeño banco situado al lado de los archivos. Al costado izquierdo de la mesa central estará situado igualmente un banco, pero de gran tamaño. La luz se projecta ténue por dos lámparas adosadas a la pared lateral derecha.
En la inicial de escena estará Pablo escando expedientes de una de las gavetas del archivo. De pronto, se escuchá el timbre del teléfono.
Pablo.(hace un gesto con la mano como indiferente y continúa rebuscando, pero sigue el timbre sonando incidentemente. Tirn la gaveta y se dirige a la mesa).
-Digna... Sí...la Dirección...Salió hace un instante.
(con sorpresa).!Ch, dispense. Un momento...
(Deja el receptor sobre la mesa y mientras oprime con la mano izquierda el timbre colocado en la manura de la misma, con la ótra crisque alegramente los dedos y exclinna).
!Colosal... Como van a revolverse las ilustres bilis de nuestro querido Mayor Morales, Director General del Penal
Modelo cuando llegue la Marimacho Reformadora, como él la ha bautizado...

Página 89

Casi al terminar la frase abre con estrépito la puerta y aparece en ella el Mayor Morales, Director del Penal. Es hombre de 45 a 50 años; aspecto físico deprimiento, encorvado y neurótico.
Morales.(dirigiéndose a la mesa interpela a Pablo).
¡Imbécil. No te he dicho que no estaba para nadie? Qué pasa?
Pablo.(entre temeroso é irónico).
El teléfono, Mayor. Lo llama la Dra. Soria.
Morales.(se deja caer con violencia en la silla tomando el teléfono).
Qué se ofrece? El mismo que habla. Puede venir dentro de una hora. Bien. De acuerdo. (cuelga con rabia).
¡Oh, que insufrible esta mujer. Con su eterno cuento de reformar el penal ha convencido al gobierno y ahora soy yo quien va a tener que soportar a esa intrusa abogada con sus ínfulas de renovadora. (volviéndose).
_Oiga, Pablo. Llene esta mesa de los últimos expedientes recibidos y ponga un pliego a la máquina, que tenemos mucho trabajo. Empiece copiando la lista del suministro de viveres y haga un inventario de frazadas para el invierno.
Pablo.(con ironía).
Perdone, Mayor. Esto lo hicimos por la mañana y ya está archivado.
Morales.(iracundo).
¡No proteste mis órdenes, acémila. Hágalo otra vez, que aquí no se permiten descansitos!
Mientras Pablo se dirige al archivo se oye sonar el timbre de la puerta.
Morales. Si será la nueva orientadora... !Adelante!
Aparece un vigilante del Penal y cuadrándose hace el saludo militar.
Morales. Qué sucede? Diga.
Vigilante. Mayor, la Zapatera... (se interrumpe haciendo un gesto negativo). Perdone. El número 88 agregó con un hierro al 104 y el Jefe los mandó para acá, pues han formado el gran escándalo allá abajo.
Morales. Entrelos.
El custodio abre por completo la puerta y da paso a los penados acusados.
El número 88 representa el tipo clásico del penado homosexual pasivo. Aspecto totalmente afeminado y procaz, como de clínico ofreciimiento. Lleva un delantal que le cubre casi por completo los pantalones.
El número 104 es lo opuesto. Viril, sereno, fuerte. Alto y musculoso como hombre de trabajo rudo. Lleva la cabeza vendada.
Morales.(dirigiéndose al 88).
A ver, qué pasó con el 104?
88. llevantándose arregla con un gesto característico la cúnque ta y agarrándose ambas manos declara con goz atiplada y exagerando el ademán).
Pués vera, Mayor. Yo no soy muy tranquila que digamos, pero...
Morales.(enérgico).
Suspenda lo de "tranquila" y siga declarando sin tanto aspaviento...
!Ay, verdad. Bueno, yo no soy santo pero hoy me levanté sin ga nas de sonsacar a nadie. (otra vez se arregla chaqueta). Estaba sacando la ropa del lavadero cuando llegó este con un cubo y parándose, sin más ni más, me dijo: "Mira que no puedo aguantar más..."

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Morales.(al 104).
Es cierto que dijo tal cosa?
104.(que ha asistido a todo esto como una persona totalmente abismada en otro pensamiento. Se levanta fieramente).
Muy cierto, se lo dije!
Morales.(al 88).
Continúe.
88. Entonces le grité que no siguiera, pues mi mari... digo-el Filoso, estaba cerca y sé me veía me iba a tumbar a palos.
(lanza un profundo suspiro). Pero siguió hablándome y tanto se calentó que me fué arriba a darme un beso. (multiplicando los gestos). Se creyó que yo era una cualquiera, pero cuando vino a darse cuenta le había rajado la cabeza con el hierro de sacar la ropa.
Morales.(al 104).
Qué dices a eso,104?
104.(tiene fuertemente agarradas las manos a las costuras del pantalón y respira con fatiga).
Que es verdad. Cualquiera que no fuera yo, no hubiera resistido la maldita gana que sólo he alimentado con sueños en estos dos años que llevo preso.
Morales. Ya sabía Usted perfectamente que cuando se entra aquí hay que olvidarse por completo de todos los deseos.
(pausa). Y dígame; no le resulta vergonzoso haber puesto los ojos en otro hombre?
104.(con gran dolor pero tranquilo).
Por qué? Me parece que eso es lo mismo que comer o dormir; cuando aprieta hay que buscar, Me volvería loco si no lo hiciera.
Además, siento que no he manchado nada de lo que usted dice.
Morales.(al 88).
Rondaba a Usted, el 104 con anterioridad a lo pasado hoy?
88. No, Mayor. Y eso fué lo que me chocó. Si tan siquiera me hubiera trabajado por dosis...
Morales.(al 104).
Según entengo entendido era Usted casado cuando ingresó en el Penal.
104.(abstraído).
Sí, estoy casado, pero ya hace rato que se me olvidó. Soy un bruto, pero siento que ya no soy el mismo Antonio de antes.
Morales. Pues vaya aprendiendo lo que es el Penal, y sepa que la reincidencia en la falta cometida se castiga con pena severísima.
104.(resignado).
Que más da... La misma prisión me obligará más tarde o más temprano a hacer lo peor que yo nunca pensara.
Morales.(autoritario).
!A lo único que tiene que atender por completo es a observar la disciplina impuesta. (pausa). Para su buena salud olvidese de lo que fué y aprenda a ser como aquí se es.
Además, le repito, estos actos contra natura los peno con más severidad que cualquier otro.
Mientras Morales habla, Pablo se acerca a la mesa y le da a firmar un pliego.
Morales.(mientras firma, a Pablo).
Busque la hoja de Conducta del 104.

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Sale Pablo por la única puerta.
Morales.(al 104).
Trabaja Usted en el mismo departamento que el 88 ?
104.(con suficiencia).
Sí, pero yo soy el fogonero de la caldera.
Morales. Y qué hacía con los cubos por el lavadero ?
104.(de pronto).
Pues, buscando la salida...
Morales. Qué salida ?
104.(absorto).
!Oh, si la consiguiera creo que se me quitaría este peso enorme que me aplasta la cabeza como un martillo...
Morales. Acabará de explicar que significa eso de "buscar la salida"?
104.(desesperado).
!Por su madre, Mayor; ahórqueme esta noche para acabar de sufrir. (pausa). (casi sollozando). En donde cree que voy a meter toda la fuerza que me corre en la sangre...?
Morales.(enérgico).
!Bqsta!
Pablo.)avanzando, entrega al Mayor la hoja pedida).
Aquí la tiene, Mayor.
Morales.(leyendo).
Conducta; intachable. Trabajo; eficiente. Resistencia: máximo. (vuelve la hoja). Igual el segundo año. (Subitamente).!Cada día me afianzo más en mi idea; no hay ni fieras ni penados buenos... El que mejor se comporta cuando menos de piensa tiré en la pazo.
Al terminar la frase oirá el timbre.
Morales.!Adelante!
Custodio.(cuadrándose delante de la puerta).
Mayor, el 9 acaba de morir. (se adelanta y entrega al Mayor un pliego).El acta de muerte.
Morales. Está bien. Retírese.
Antes que el custodio salga, entra el mediño del Penal, Dr. Marcos. Hombre joven de modales desenvteltos y aire simpático.
Marcos(que va hacia la mesa).
Buenas tardes.
Morales. (haciendo un leve movimiento con la mano).
Siéntese, Doctor. (pausa). Le costó mucho morirse al 9?
Marcos.(que se pasea por delante de la mesa).
Sí. Le costó mucho. (emocionado). Pero agonizando me dijo que agradecía al yunque la puñalada que le costaba la vida.
Morales.(con sorna).
Si a menudo se dieran estas limpias acabaríamos por moralizar el Penal...
(señalando al 104 al que Marcos arregla el vendaje).
Ya sabe por qué hirieron a éste?
Marcos.(volviéndose).
Sí... Lo sé perfectamente. Es la acción moralizadora del Penal. (con amarga ironía). Espero que pronto estén todos bien muertos para que griten con su silencio toda la angustia que los destrozó.
Morales.(severo).
Déjese de sensiblerías y repórtese en lo que piensa.

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Marcos. Si lo que pienso saliese afuera ya hubiera estallado este presidio como un barril de pólvora...
Morales.(daño un pufetazo sobre la mesa).
!Le suplico;cállese... ! (al costudio). El 104 a la galera alta y siete días a media ración. (se pone en pié). !Y a éste,cinco días en la segunda y media ración también!
Custodio.(blandiendo la fusta).
!Arriba... De frente!
Salen por la única puerta.
Morales.(a Pablo ).
Saque doble copia del acta de defunción y archívela.
Mientras Pablo comienza a teclear,Morales se vuelve al Dr. Marcos que está sentado en el banco pequeño consultando un recetario.
Morales.(adoptando tono amistoso).
!Siempre rebelde! (se acerca hasta llegar junto a Marcos).
Bah... Ya se acostumbrará a tomar el Penal como es...
(con cinismo y dándole palmaditas en el hombro).
!Adaptación,Doctor adaptación.
Marcos(levantándose agarra al Mayor por los hombros).
!Adaptación... Ignora que el 9 ha muerto como un perro por no tener una ámpula de Sedol que inyectarle? Qué se hace con el crédito destinado a sueros,!eh!,qué se hace...?
Morales.(colérico).(se deshace de Marcos y yendo a la puerta).
!Escolta!
Escolta.(haciendo el,saludo militar).!Presente!
Morales.(situado a mitad de la escena,con gran tranquilidad).
...El doctor Marcos desea retirarse a la enfermería...
PIN DEL CUADRO I
GUADRO II
DIRECCIÓN DEL PENAL
La misma decoración del cundro anterior. Se oyen pasos y voces que se nproximan,abriéndose la puerta enterramente para dar paso a la Dra. Soria y al mayor que conversan may anilados.
La Dra. Soria es mujer de edad joven. Viste con sencillez lleva una cartera de trabajo.
Dra. Soria:(caminando en dirección a la mesa).
!On,sí... desde muy pequeño. Lo primero que vefamos por la mañana era a los pobres presos trabajando en las canteras.
Se sienta en la butaca situnda frente a la mesa poniendo sobre la misma la cartern.
Morales.(tomando asiento igualmente).
Estas impresiones infantiles son siempre malasnas;se graban con gran fuerza traduciéndose más tarde en fortunadas decisiones.
Dra. Soria.(quitando el velillo que le cubre la cara).
A veces sí... No se me oculta la veracidad de su postulado;pero en mi caso esta visión de la infancia

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obró derecho pues por ella me tiene aquí dispuesta a ofrecerme generosamente.
Morales.(con afectación).
Precisamente, es ese el punto difícil; en donde usted, cree que sembrando amor recogerá amor. (frotando las manos).
Bueno... un mes de vida aquí la obligará a desistir en absoluto de tan ramos ideas.
Dra. Soria. No lo crea asf, mayor, que vn errado. Cada día que atravesemos será una respuesta de victoria a los francesos que sus errores le fienen obligado.
Morales. Le temo que andemos encontrados en tal punto de vista. (pausa). Ahorn bien... Tengo la garantía de apoyar mis conclusiones en treinta años de estrecho contacto con los presos...
Dra. Soria.(completando la iden).
Y que las mías con sólo producto de la enseñación, verdad...? (pausa). (se levanta y se apoya sobre la mesa).
Lins... dígame; traves de esos treinta años que ha producido usted para mejorar la condición espiritual de los penados, y lo que es aún más urgente, ofrecer soluciones al gravísimo problema sexual que les atormenta?
Morales.(enfáticosmente).
Precisamente, es esa la conclusión a que he llegado después de convivir entre presos; al penado le sobra al entrar aquí la moral y el sexo.
Dra. Soria.(irónica).
Siendo así, propongamos al Estado suprima para siempre el presupuesto para Prisiones...
Morales/(amoscado).
Y por qué?
Pues may sencillo; como usted los despoja de alm y sexo el Estado habilita un verdugo, y cada vez que ingrese uno se le decapita el cuerpo y asunto concluido...!
Morales.(contemporizando).
!Oh, no... No hay que ser xxxdrásticos. Aquí se vive perfectamente.
Dra. Soria.(sacando pliegos de la cartern).
Sí... con esa perfección que arranca de la eterna leyenda de:" Odia el delito y compadece al delinquente".
Me comprende, verdad...?
Terminando la frase es escucha el timbre de entrada.
Morales. Pase... !
Pablo.(dirigiéndose a la archivería).
Mayor, con permiso. (mirando de soslayo a la Dra.)
Se van a remitir hoy las pruebas pedidas?
Morales.(asintiendo).
Inmediatamente. Llevan dos días demoradas.
Mientras Pablo extréme del archivo unos papeles, el Mayor se vuelve a la Dra., que se pase.
Morales. Es lástima no se hay decidido usted por el matrimonio.
Siempre sería mejor que estas andanzas entre presos.
Dra. Sorin. (riendo).
Al fin, Mayor... ha encontrado usted la solución

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armónica a nuestros intereses.
Morales.(interrumpiendo).
No comprendo...
Dra. Soria. Sencillísimo. Usted, quiere que yo me case y yo deseo ayudar a los penados. Pues me caso con un peñado y problema resuelto...!
Morales. (alarmado).
!Imposible! Sería un suicidio seguro. Además que no veo las posibles ventajas de casarse con un asesino o un estafador.
Dra. Soria. (con calma).
No se exite, Mayor. A veces esas posibles ventajas que menciona tenemos que buscarlas en estos desdichados, ya que también a veces son desconocidas por los que tienen el deber de transmitirlas.
Morales. Comprendo... Mas nunca va fuera de tiempo el señalar los obstáculos que la llevarán al franzo.
Dra. Soria.(animosn).
!Allá veremos! Sólo una cosa le suplico; en la carrera que vamos a emprender, cambiese usted de obstáculo en corredor y así llegaremos más pronto... no le parece magnífico?
Morales. !Por supuesto! Nunca seré barrera; pero eso sí; me limitará a hacer un papel pasivo.
Dra. Soria. (riendo).
Magnífico! Pensando tenía proponérselo...
Morales.(sorprendido).
Proponerme que...?
Dra. Soria. Unn vuelta a lo natural. Vamos... quiero decir, unn vuelta al campo. Después de tantos años de voluntaria prisión y snorificios sin cuento poquísim cosa será practicar por un año lo natural en la naturaleza...
Morales. Comprendo también... Voy comprédiendo... (psusa).
Y comenzará usted aquí haciendo...?
Dra. Soria. Verá, el gran error de la prisión nace en la prisión misma. Entrá el recluso y automáticamente se convierte en bestia. A través de estos años de reclusión sufre un total proceso degenerativo. Todas las condiciones propicias a una normal organización se ven relajadas y dispersas por un cotidiano estado ambiental de privaciones y terror. Resultados; la engendración segura y persistente de un estado patológico que obra su reflejo en la psicología del penado, conduciéndolo por estos dos caminos de lo físico y psicológico a la bestialidad irrazonnable.
Morales. No pretenderá usted que en lugar de presos tengamos hombres libres; cerrarán las prisiones.
Dra. Soria. No hay tal cosa. Pero si obrar rectamente con estos desgracindos para que al ingresar de nuevo en la sociedad no se vean desorientados y erráticos por haber padecido el presidio.

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Morales. Bueno... bueno, Doctora. Si fracasa le quedará el consuelo de decir que fué entre las rejas del presidente.
Dra. Soria. (con tono mistoso)...
!Condedido! Las si triunfo... se verá obligado a desposarse a perpetuidad con la indre naturaliza, ya que sus rígidos métodos estarán de capa caída por estos cortornos...
Morales. Admiro su voluntad de veras. (pausa). Ni la de un penado que se pasa limando doce años un barrote le hace nada...
Dra. Soria. (riendo).
De veras... ?. (pausa).
Y dígame; no funciona aquí una escuela?
Morales. (confuso).
Sí... Es decir: existen serias deficitades. El presupuesto es infino y no tenemos para bancos, mesas, materiales...
Dra. Soria. Y las clases?
Morales. Hemos optado por suprimirlas; la carencia de medios y más que nada la indiferencia de los presos a asistir a las mismas me obligaron a su clausura.
Dra. Soria. Vaya... (riendo). Aquí ni se podrían aplicar aquella teoría de que la continencia genérica se traduce en aportes intelectuales...
Mayor. (hipócrita).
!Y bastante hacemos! Al menos, nadie se muere de hambre...
Dra. Soria. (se levanta apoyándose en el respaldo de la butaca).
Esa pasividad suya a resignarlo todo es la causa directa de que este Penal sea sólo la enorme boca que devora su propia carne.
Morales. (se para igualmente; irónico).
Comprendo perfectamente todo lo dicho, Señora y sé acatar las órdenes superiores. Cuando Usted fracase el gobierno tendrá a bien llamarme nuevamente con mis rígidos métodos. Ahora espero sus órdenes.
Dra. Soria. (con el mismo tono).
Eso es. Comencemos. (pausa). (señalando la cartera).
Aquí está toda la documentación oficial que me autoriza al ensayo de una renovación de moral y sexo dentro del penal. Pero prefiero que lo hablemos familiarmente; siempre será mejor que la lectura incomprensible de todas estas disposiciones legales.
Morales. (con afectación).
!Claro... Desde el principio tengo adoptado un completo aire paternal...
Dra. Soria. (riendo).
No podría hacer menos un padre de seiscientos penados, (se sienta). Pero nonbemos; podría hacer venir al médico del Penal?
Morales. (indeciso).
Sí... pero es que no veo la necesidad...
Dra. Soria. !Ch, sí... grandísima! Hágalo llanar!
Mayor. (tomando el teléfono).

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Sí... Diga al médico que la Dirección le llama...
Dra. Soria. Gracias; así podremos llegar más rápidamente a un acuerdo; necesito datos clínicos que sólo el médico puede proporcionarme.
Mayor. (sacando el reloj).
Me temo que el tiempo nos va a resultar corto. No cree que mañana...? Habrín más tiempo...
Dra. Soria. No, no. Acabemos hoy; será cosa de minutos.
Morales. (suspirando).
Sueno, acabemos...
Se escucha el timbre.
Morales. !Adelante!
Entra el Dr. Marcos en bata y con un estetóscopo en la mano. Sorprendido queda junto a la puerta.
Morales. (jocoso).
Qué...? Nos viene a operar?
Marcos. (se acerca).
No. Hacía la visita de la tarde. (a la Dra.)
Perdón, buenas tardes.
Morales. (haciendo presentaciones).
Me olvidaba. La Dra. Soria. El Dr. Marcos. (estrecha su mano con calor).
!Al fín logro conocerla!
Dra. Soria. (riendo).
Cómo... Tanto se habla de mí...?
Marcos. No sé los demás; pero yo sí. La admirio profundamente. Su folleto sobre "La perversión sexual en las prisiones" es gigantesco.
Dra. Soria. Gracias. Luchas gracias. Yo también ano ese trabajo.
Fué lo que decidió al Gobierno a darme amplias facultades para experimentar en los penales.
Morales. (burlonahente).
Y la Dra. Soria siempre agradecida a su pueblo y a nosotros se instala aquí desde hoy para reformar el Moderno Penal Modelo de la República...
Marcos. (alborozado).
Entonces, su visita ha sido para...
Dra. Soria. (completando la frase).
explicar al Mayor y a usted, en líneas generales mi plan y encaminarlo hacia una total armonización.
Morales. Pero lo que xx no me logra entrar en la cueza es qué cosa reformará usted. Por más que paso revista a todas las dependencias no veo la imperiosa necesidad de tales reformas.
Marcos. Sí...; clarp está. Por ejemplo; la enfermería se encuentra bien dotada; lo único que deja un poco que desear es que el noventa por ciento de los reclusosx hospitalizados muere por la total ausencia de material quirúrgico o medicamentos. (pausa).
!Pero, bah... Ello no ofrece mayor interés...
Morales. Y que le vamos a hacer...? No pretenderá usted que tras el enorme sacrificio impuesto de convivir entre tales alimnas, nos rebajemos el sueldo con vistas a surrir la ausencia de esos medicamentos que cite...
Marcos. Claro está... clarísimo... Sería inhumano, impindoso,

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abusivo exigir al Mayor Morales segregara de su haber
ciertas cantidades para equilibrar las rapacidades
que otro señor comete con el crédito destinado a
hospitales de presidios...
Dra. Sorin. Estoy escuciando y creo, la diversidad de opiniones
siempre conduce a la solución de los insolubles. El
Mayor dice que aquí, "reforma huelgan..." y el Dr.
Marcos abunda en que "reformas no huelgan...".
Lepartamos las cartas para después poner los triunfos
sobre el tapete. (pausa).
Y dice Usted, Doctor...?
Marcos. Afirmo, para comenzar, la total nusencin de concepto
humano en este Penal. Se oculta al hombre humano y se
evidencia al hombre cosa. Entre los credos universalistas
de reiteradas ocurrencias cuenta en lugar preferente este
que conduce al recluso a la sistemática bestinidad.
Creemos practicaridad cristiana y nos damos golpes de
pecho y nos parece perfectamente normal que tales hombres
duerman el smelo, comn alimentos fermentados; que a la
más leve protesta se les ametralle; que mueran como perros
rabiosos en los camastros de los hospitales. En una palabra,
que lleguen por esta decantación del flagelo diario a
a saberse menos que los animales.
Morales. Ya... Yn... Todo eso lo va diciendo usted sobre un trono
de nubes. La realidad mía es la realidad de la convivencia
perpetua. Cree usted posible que a gentes sin corazón podamos
administrarles métodos pindosos?
Marcos. Y con el suyo, con ese cornzón piadoso que va usted
proclamando a los cuatro vientos, por qué persiste
en tales métodos terroristas...?
Dra. Sorin. Vamos Doctur, no se nalore... (irónica).
Recuerde, como buen médico, que el corazón es un
órgano especulativo y ocasionista. No exija
al Mayor esa piedad desmesurda; temblaríamos ante
la visita de inoportunas hipertrofias... (pausa).
Pero prosiga; prosiga su interesante recuento.
Morales. (poniéndose en pie se dirige a la mesa y tomin un libro).
(a la Dra.). !Mire usted... Este libro
exle demostrará que nada bueno se puede hacer de tales
gentes; el ochenta por ciento de las defunciones habidas
en un año han sido ocasionadas por violentísimas riñas,
verdadárns batallas campales entre los reclusos.
Marcos. Bqtallas a las usted asiste revestido de un impasibilidad
más dura que los ladrillos sobre los cuales sus piés se
abandonan...
Mornales. No querrá insinuar tenga yo participación alguna en
tales riñas?
Marcos. No, usted personalmente no osaría enfrascarse en esas
andanzas. Pero si mal no recuerdo, en tales ocasiones
las ametralladora dan ensayar un zapateo lúgubre...
Dra. Sorin. Vea Mayor! Voy observando un fenómeno interesantísimo; su política, su modus operandi en relación con los
reclusos, aparece determinado por un fragor como de
catarata desplomando sus masa de aguas. Desde el
ensayo de la voz ronca, del badajo grave hasta el

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"I DIDN'T ANSWER
BUT I'LL
FIEL

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HIM HONESTLY,
SAY IT TO YOU"
"玉"
"吃"
"玉"

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uniforme repiqueteo de las ametralladoras todo aquí se encamina hacia una sobreestimación ruidowa, detonante, volcánica...
Edifica usted su reino del silencio con materiales detonantes.
Morales. Vaya lo uno por lo otro; al fin y al cabo poseo mi reino.
Dra. Sorria. Del que se xhrr alejará un tiempo prudencial para ensayar yo mi reino del silencio por la dulzura.
Morales. No se equivoca, mi querida Doctora. (confidencial). Y no eche en sanco roto este buen consejo que le va de gratis; cuendo por la dulzura nada pueda obtener encamine sus pasos a cierto departamento llamado nimería. (acentuando el tono irónico).
Es lo único bien nutrido de este Penal Modelo...
Dra. Sorria. !Ch, gracias... (reflexiva).
Entonces... A ver...; bien nutrido, la armería...
(A Marcos). Tome nota, Doctor. Sí... la armería...
Desnutridos...?
Marcos. (impetuoso).
!Los reclusos, la sangre, los huesos, el alma, el hambre; el exceso de trmbajo, los apaleamientos en masa; el dormir en el suelo; la falta de luz, de basos, de agu; los mosquitosplas rntas, las balas, las escenas de pedernstia, la muerte por inanición; las torturnas, las bartolinas, todo; los cabos de guardia, el llaveo, las llaves, la risa de los escoltas t-adrando la noche pavorida; las manos sobre el cuello en sombras llevándose el aire de la sangre, paralizando la sangre, durmiéndola, muriéndola... (Al Mayor).
!Estoy harto de sus crímenes, de sus estnfas, de su impiedad.
Aunque me fusile por la espalda esta misma tarde no cesará de proclamar todas veridades que callándo-las me hace complicde sus iniquidades!
Se escucha el timbre de la puerta de entrada.
Morales. (colérico).
Al freir será el reir y ya veremos quien ríe mejor... !
!Adelante...!
Escolta. (hace el caludo militar).
Mayor, el Sargento pide le doble los hombres para sacar mañana toda la arena del río.
Morales. (indeciso).
Bien... Es decir...
Dra. Sorria. (se adelanta hincin el escolta).
Digna al Sargento que ni un solo hombre sacará arena del río. (al Mayor).
No es ni, mayor?
Morales. (al escolta).
Sí, sí... No se puede sacar arena del río... Dé la orden al Sargento.
El escolta se cundra y se aleja por la puerta de entrada.
Dra. Sorria. (con gran calma).
Pues bien, mi señor Morales. Ven con cuanto sosi go doy comienzo a mi experiencia; No irán los penados al río a sacar arena... No le parece atinado que ya debemos olvidarnos de tantas palabras y comenzar el trmbajo?

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Morales. (despectivo).
A mí me lo dice... ? Dígalo a ese doctorzuelo que está loco por disfrazarse de renovador...
Dra. Soría. Doctorzuelo renovador la mujerzuela innovadora le está invitando al trabajo. Quiere usted acompañarme a dar un vistazo a las galeras emsombrecidas y estáticas... ? Y usted igualmente, Morales...
(tomando a ambos del brazo se dirige a la puerta).
Cuenta una vieja leyenda que al ausenta los lugares donde hemos convivido con los animados y los inanimados, la visión de la noche última, de la horn postrera se graba como una fotografía a nuestros ojos; serenándonos si buenos hemos sido. Torturándonos si la discordia hemos entrónizado...
Morales. Major será que no se atiborre de tantas leyendas y siempre tenga presente mi cuento de la armería...
Mientras Morales dice la frase sitúa casi a la salida de la puerta, siguiéndole la Dra. Marcos que cierra la marcha vuelve cabeza y le contesta.
Marcos. Sobre todo con los canones bien enfilados y dispuestos a tronar a la menor aparición del Mayor Morales por estos contornos...
Se alejan riendo por la puerta de entrada.
-Fín del Cundro II-
CLANOR EN EL PENAL
CUADRO III
PATIQ DEL PENAL
Una de las galerías frente al patio. En un ángulo forman grupo seis penados. Próximo a estos hay otro sentado sobre sus rodillas leyendofurtivamente un libro. En el extremo opuesto se pasea con lentitud el escolta. A intervalos se escucharán voces cantando números que llaman a los reclusos.
Colorao.(sentado se rasca furiosamente las piernas):
! Que no lo ponen otravez...!
Veleta.(igualmente echado).!Claro,eso pasó ayer porque se creyeron que era día de Nochebuena.
Rubio.(que está de pié hurgándose afanosamente la cabeza con una varilla)
Que va viejo,te caíste... Fijo,fijo que el Mayor se corrió alguna chiquita y por eso nos pusieron pan!
Amado.(vuelto de espaldas a la columna y apoyando una pierna en la misma)
!Pués hoy lo ponen y fresco! Me apuesto cuarenta kilos.
Colorao.(incorporándose).
!No sea imbécil,compadre;quemar los ojos tejiendo para ganar cuarenta kilos y de contra perderlos! !Pongan pan o no pongan pan no vamos a salir de aquí más que en la caja!

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Amado.(llevando la mano al pecho saca un panecito).
¡Pues miren! ¡Pan fresquecito de hoy!
----- (los demás a coro, asombrados).
! Pan... !
Amado.(con un dedo sobre la boca impone silencio).
! Chis. Horita se huele el tocino Soplón y van a sonar a Mariasantísima...
Veleta.(impaciente).
Desembucha que estás muy lleno y te va a hacer daño tu pan chismoso.
Amado. Verán. Tempranito el cabo me mandó a la cocina a recoger las sobras...
Rubio.(interrumpiéndole).
Sí... la bazofia que comemos y que cada día recortan más para engordar con ella los puercos del cabo.
Amado. Conforme. Pues al entrar me veo como veinte sacos de pan arrimados a la pared. Aproveché que la Condesa salió a buscar al Conde para meterme este en la chaqueta.
Veleta. Entonces será que el gobierno se ha sacado la lotería.
Colorao.(volviéndose bruscamente agarra al rubio por el hombre y juntos miran hacia un mismo punto).
!La Zapatera snelta, no puede ser!
Amado.(a los otros).
!Han soltado a la Zapatera de chirona. En ocho años que llevo aquí es la primera vez que sale uno sin cumplir la encerrona. ¡Oye Rubio, preguntale al Espiritista si ya empezaron los milagros que él dice... !
Rubio.(rompiendo la varilla).
Sin ir más lejos. Acuérdense cuando el pobre maestro nos decía; no hay mal que dure cien años muchachos...
Colorao. Ya, ya... y ní cuerpo que lo resista. Pero mientras no pasan dos días seguidos sin que la muerte se vista de puñal, de rifle o de hambre.
Veleta.(cantando a media voz).
La muerte de mi puñal no me hará muerto de hambre... !
Espiritista.(es un recluso joven, pero enflaquecido y enfermo. Ofrece la sensación de estar por completo abstraído a todo cuanto le circunda. Se acerca lentamente al grupo).
Aunque yo tenga ya clavada a la espalda las alas oscuras sé bien que muy pronto, hoy mismo quizá, caerá la bestia Lorales. (exaltado). !Ah, dejaremos de ser fieras azuzadas para convertirnos en lo que somos: hombres, hombres de carne y de sonrisas; de sol, de cariño, como los hombres que tienen hijos, hermanos; como los hombres que trabajan y aman !
!Nuestra anunciación de vida nueva ha sido un pan pequeño y blando. La risa de un niño en una jaula de leones atormentados!
Veleta. con tono de profundo convencimiento).
Siempre que va a pasar algo grande el aire se llena de un olor distinto. No te acuerdas Colorao, que dos días antes del último plante la atmósfera del patio tenía una cargazón de muerte?
Colorao.(rabioso). .
No me voy a acordar... Cuando ocho compaheros salen con

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los piés por delante, fríos como la madrugada, no hay quien se olvide del olor de la muerte...
Se hará un fuerte silencio entre los penados, que rompe de pronunciar el grito del llamando a los números.
... Ochentaaaa... Quinceeee... !
Rubio.(corriendo en dirección al locutorio).
Como pueda me descuelgo los ojos y los meto en la Dirección a ver que pasa.
Se oye el canto de los números nuevamente.
Rubio.(grita a Amado desde el centro del patio).
¡Arriba viejo; ya van dos veces que cantan. A la tercera hay aguacero...
Amado.(con desgano).
Sí, vamos... Hoy y a pesar de los milagros tendré que tusa los caballos y limpiar los chiqueros.(la última frase la dirá en marcha).
Veleta.(al Colorao).
Allí viene la Zapatera con aire de regenerada... No me acaba de entrar en esta cabeza que la hayan soltado sin cumplir la encerrona. Anda Colorao, preguntale de que se valió para salir del cuarto de las esencias...?
Colorao.(a la Zapatera que llega).
Cye, qué chisme le soplaste al Mayor para que te soltaran Zapatera?
Zapatera.(con ternura).
¡Ninguno! Porque ya el Mayor es un cero a la izquierda.
Zapatera. Verán; hacía como dos horas que me habían metido en el cuarto de las esencias, cuando sentí, todavía bastante lejos, una voz de mujer que conversaba con varios hombres que se acercaban. Yo, que no podía respirar casi por el delicioso perfume que cantaba en el piso y en las paredes, tenía pegadas las narices al hueco de la ventanita con los ojos que se me iban volando de luz por el aire. Entonces, la voz de mujer, que ya estaba muy cerca, repetía: "No séiores; ni media ración ni celdas de torturar cuerpo y espiritu..." . El Mayor que venía con los cabos le decía que ella era muy boba y que no conocía a los animales con los cuales tendría que medirse. Pero ella no los oyó, mando entonces a uno de los cabos que abriera la puerta. (emocionado). !Ah Colorao, si hubieras visto... Me dió la mano ayudándome a salir. Yo soy un descarado y no creo en nada; pero entonces me acordé de mi vieja cuando me sonreía como ella lo estaba haciendo en mi calabozo ahora. Se parecía tan rosada y buena a la Virgen del cuarto de los muertos que tí conoces.
Me dijo: ya no vendrá nunca más a este sitio de terror; la darán su comida completa y dormirá como los hombres tranquilos.
Colorao.(estupefacto).
Pero, y el Mayor...? Porque Morales tiene más influencias que nadie dentro y fuera del Penal y no se dejará sacar así como así. Además, que podrá seguir sacando dinero de los viveres robados al almacén.

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Zapatera. Eso lo sabrá el mejor que nosotros. Pero lo único que yo sé es que desde ayer han suprimido las tandas de palos y aumentado las raciones de comida.
Veleta.(entusiasmado).
!Arriba con la comida sabrosa! !Me voy a poner más gordo que todos los puercos del cabo juntos! (de sabito, con aire reflexivo). Oye, Colorao y si resulta que toda esta delicia no es más que uno de los tantos paripés del Mayor para embutir a la Virgencita de la Zapatera y dentro de dos o tres días nos muelen a vergajazos y nos ponen a pan y agua?
Zapatera.(manoteando).
!Embubir a la Virgencita... ! Tú estás tocado, viejo. Mira, te voy a poner un ejemplo; tú sabes que el Mayor es un pedazo de hielo con patas; pues cuando menos se lo esperaba lo sumaron en las calderas del lavadero, que es el infierno de nosotros. De la rabia que le dió se fue vistiendo de agua caliente hasta que los tizones azuzándolo con su calentura le obligaron a fugarse por la tapa de la caldera piando como un pollo despluma-do.
Veleta.(a carcajadas).
Entonces las brujas de humo prieto que salían por la chimenea ayer de tarde chillando eran los nuesos del Mayor asado en las pailas del lavadero...?
Al toque repetido de un timbre irán acudiendo al patio todos los reclusos formando grupos irregulares.
Colorao.(señalando). Oigan... Llamada general. Aquí va a pasar algo gordo; por si acaso me disfrazaré de panetela, no vaya a virarse la tortilla de los milagros y la guámpara haga de las suyas.
Veleta.(gritando). !El aire tiene un olor distinto y en el aire está el olor... !A ver:la sangre quiere salir volando llena de risa y vestida de oro a casarse con el sol. La sangre viuda se aburría en el calabozo y se va a casar hoy... !
Amado.(que llega sogocado).
El timbre... Tengo la carne de gallina; el timbre es como la centella que avisa cuando no hay remedio. Un timbrazo levanta en peso toda la carne acorralada y entonces o vemos al Presidente o nos reparten ramilletes de metralla.
Rubio.(llegando).
!El timbre y el olor... Pero no veo al muerto en el aire... Oye Colorao que tocarán; el himno o el tacleteo...?
Colorao. Estamos ahora como lo que somos de verdad; estamos estar; como las cañas del cañaveral dobáando la cabeza. Que mas da el himno que el tacleteo si al fin y al cabo son música de entierro...?
Zapatera. Tranquilizate,viejo.Aquí no se le ha perdido nada al Presidente.(cantando). El presidente,el presidente...
Espirista.(transfigurado). Las manos...las manos... Tengo las manos llenas de presagios.(enseñándolas). Mirad como las ha besado mi guía protector... Las manos libres,la cabeza libre,el corazón libre,

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Libres las piernas... y un, dos... tres...
cuatro... diez... un millón de pasos, de vuelos y
afuera, afueraaaaa... (la tos le interrumpe)
El silencio es cerrado. El timbre ya no suena. No acuden los
Cabos a los gritos del Espiritista.(alucinado, comienza a hacer pases en el aire)
Los penados poseídos de terror se acercan rodeándole. De pronto,
se dan las manos formando la "cadena". Ondulan sus cuerpos leve-
mente. El Espiritista respira fatigosamente.
Dra. Soria.(que se ha ido acercando al grupo sin ser vista).
Hermanos, todos estamos vivos. Vamos a charlar un
rato...
Zapatera.(rompiendo la cadena, señala con el dedo).
!La Virgencita... Ella misma es, ella misma es...
(acercándose a la Dra.). Verdad que usted es la
Virgencita?
Dra. Soria. (le estrecha la mano).
No, amigo mío; no soy la Virgen. Soy una buena mujer
que desea ser la hermana de todos ustedes. (a todos)
Me permiten ser la hermana mayor de todos nosotros?
Los reclusos, entre alegrés y sorprendidos, sólo miran sin hablar.
Veleta.(ingenuamente).
Y si viene el hermano mayor con la guámpara y acalamos
como la fiesta de los chinos...?
Dra. Soria. El hermano mayor está de vacaciones y la guámpara
la haremos leña para la caldera. (pausa).
Pero sentémonos, así conversaremos sin fatigarnos.
La Dra. se sienta en el suelo, mientras los reclusos van agrupán-
dose junto a ella.
Rubio.(con aire de extrañado).
Y cómo vamos a poder estar sin mayor y sin guámpam?
Zapatera.(con tono de suficiencia).
Pues estando. Habráse visto. Ninguna falta que hacen.
No lo viste tostarse en la caldera...?
Dra. Boria. Pues estaremos como al salir el primer día después
de una grave enfermedad. Al dar los primeros pasos
nos parece que todo baila y queremos volver a la
cama. Pero una mano que nos tienden aquí, una buena
tacita de caldo que nos dan allá, acaban por acostum-
brarnos a la idea de que ya somos fuertes; de que
estamos sanos de veras. Y la enfermedad, y la cama,
y la fiebre van haciéndose tan pequeños como una
gotita de rocio escondida. Nosotros, aquí, no hablaremos
nunca más del hermano mayor ni de la guámpara.
Seremos hermanos mayores, hermanos menores, hermanos
solamente. Con la palabra dulce ordenaremos todos
nuestros actos y por la palabra dulce viviremos en
la palabra suprema de Amor.
Colorao.(ruborizado).
Y... hermana...(reprendiéndose)! Que bruto soy...
Por poco lo suelto...
Dra. Soria. A ver, a ver... Por qué se interrumpió? Si comenzó
tan bonito: "Y... hermana... ".
Colorao.(confuso).
No... es que... Vaya... sí...(rápidamente).Y

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podremos tener más hermannas...?
Dra. Soria. 10h, claro que vendrán más hermannas... Pero no olvidemos que hoy es nuestra primera escapadita de convalescientes. Nada, así de pronto de emociones fuertes y comidas muy anzonadas. Tenemos que prepararnos antes de cuerpo y espíritu para recibir dignamente a las nuevas hermannas. (pausa). Pero ahora caigo que olvidamos decir nuestros nombres. Perdón, coppañeros. Yo me llamo Ana. (al Colorao). Y tú, cómo te llamas?
Colorao. (aturdido).
Yo me llamaba Julio. Hace como cinco años mi pusieron Colorao y Colorao me sigo llamando.
Veleta. Y según el nombre que nos dirán ó temblamos ó nos reimos o callamos...
Dra. Soria. Pues no sabía que anduviesen por aquí tantos mágicos nombres...
Veleta. Y muy mágicos... (se para haciendo los gestos del caso). Si de pronto oigo: "Cuarenta... el cuarentana... " me empieza a temblar todo el cuerpo como si la paludía me enfriara la sangre. Siempre que cantan los nombres números se dibujan el aire maldiciones, palos y encerronas. Ese es el bautizo negro. Y si el aire se llena de "Veletana... es el bautizo blanco; entonces me tranquilizo y hasta puedo reirme. El nombre cuarenta es malo y Veleta es bueno. No son buenas y alegres todas las veletas...?
Dra. Soria. Y el bautizo tercero como se llama?
Veleta. (muy serio).
el bautizo de oro. Pero es el bautizo primero, el del nacimiento. Yo tenía un nombre cuando era muchoño. Me llamaba Alejandro. No sé por que será pero cuando recuerdo como me llamaba yo no puedo decir nada y tan callado me callo que ni la Veleta se oye...
Rubio. Entonces yo me llamo así: 150; paludismo. Rubio; risa. José; silencio...
Dra. Soria. 150; paludismo. Mas nos confundiríamos con tantos nombres distintos. Propongo que utilicemos los números para contar las docenas de huevos que pon gan nuestras gallinas; los pares de zapatos que hagamos, los quintales de queso que elaboremos. En cuanto a los nombres del bautizo blanco los llevaremos en las fiestas que tengamos, así nos reiremos por partida doble. Y para llamarnos diariamente, qué mejor nombre que el dulcísimo del bautizo de oro...? Por la dulzura del nombre primero recordaremos desde la infancia hasta el momento presente en que a nuestro corazón suba el recuerdo de los días luminosos, y como antes decía el camarada Alejandro, callaremos para ordenar nuestros actos siendo mejores cada día mejor.
Espiritistas. Estoy pensando si todo esto no habrá llegado

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demasiado tarde. Cuando la palabra de orden-el terror- con la que se nos ha venido desnutriendo ha engendrado la respuesta de desorden una desoladora desconfianza, resulta extrahumano volver a la placidez y confianza que Usted nos dedica. Amado.(impaciente). Pero acaben de poner las cosas en claro. Desde hace dos días todo se ha vuelto misterio y más misterio. Y yo, como el caballo delante del barranco; sin atreverme a pasar. Colorao. !Diablo y rediablo... Y si todo no es más que una artimaña para hacernos cantar...?
Zapatera.(con tono de convicción). Y no salí yo de la encerrona por ella? Y al Mayor no se lo tragó la tierra? Y no hace también dos días que el rancho viene completo y comemos pan fresco?
Dra. Soria. Y no es cierto que yo sólo deseo ser una hermana para todos? Las espías nunca ofrecen el corazón porque no lo tienen y el mío está muriendo por volar al corazón de todos vosotros. (poniéndose en pié). ...Misterio y más, misterio dices tú, Amado. Misterio... Sí... es cierto, hay un misterio que tú no sabes y tampoco ustedes. Yo lo sé y ahora como buena hermana os lo confiaré: la tierra tuvo la gentileza de tragarse, además del Mayor, a los llaveros, cabos de guardia, carceleros, custodios y centinales. En este día, en esta hora y en este minuto estamos sólo presentes en este presidio ustedes y yo. Los cerrojos y las barreras abandonaron las puertas. Todo está abierto, franco y cada verá por lo que sus ojos vean si miento o digo la realidad.
Se produce un movimiento de gran sorpresa. Exclamaciones. Todos se vuelven de espaldas para contemplar a lo lejos las puertas enrejadas. Expectación. Algunos se incorporan como para lanzarse a las puertas.
Colorao. (autoritario).
!Guidado! !Atrás! No se mueva nadie... Pronto comenzará el tableteo. Hace falta una limpieza, pues la comida es escasa y no vacilarán en tumbar a una docena de nosotros. El primero que asome la cabeza por las rejas se la pondrán como una tortilla de doce huevos.
Espiritista. (adelantándose). Pues si van a limpiar que me limpien a mí el primero. Tic. Tac.; a lo sumo; Tac-Tac y ya está... Más limpio que la patena de la capilla. (A la Dra.) Allá voy hermana... !que hermoso! Tic. Tac... A lo sumo, no es cierto? Tac-Tac... y ya está!
Se aleja por el centro del patio en dirección al locutorio. Desaparece; silencio cerrado. Todos miran angustiosamente. Al cabo de unos segundos reaparece. Se acerca lentamente.
Espiritista.. Es verdad. No me han limpiado... Llegué a la reja, empujé. Oí el canto del hierro de las puertas: ¡iii pero nada de tqc-tac... Me animé porque todo lo que atravesaba estaba como desvanecido y yo era lo único vivo. !Que raro... cuando entré en

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en la oficina me sentí más vivo que nunca. De seguro que era por el sueño que había en todas ex las cosas...
Veleta. (estupefacto). Pero nadie te dió el alto?
Espiritista. He dicho que todo está dormido, silencioso, solo.
Igual que un barco viejo abandonado por los rato-
nes.
Dra. Soria. (poniendo sus manos sobre los hombres del Espiriti-
ta).
Mi amigo; tu desconfianza como la desconfianza de todos mis amigos es justa. Tanto les ha rondado la muerte que resulta justísimo tanto terror. Ya lo estaís venc-
do; ni el silbido de una bala ni la sombra tremenda de un asesino se pasea por estas paredes y por estos ladrillos. Comenzamos hoy una vida nueva. Aquí ninguno de vosotros es malo ni pérfido ni ladrón. Aquí solo seremos hombres y mujeres con corazón para amar y brazos para trabajar. Si te doy dulzura dulzara me ofrecerás tí. Verdad que es muy sencillo? La luz que ahora nos envuelve parece cegarnos;mas es la que nos pertenece y nunca creáis que es un exceso de luminosi-
dad. Yo soy una mujer dulce y con unos enormes deseos de trabajar con ustedes. Ahora mi palabra danza en mi labio, en el hueco de la mano, en la grana del corazón, venid a tomarla; es la paz que viene a tranquilizar vuestro adolorido corazón.
Fin del Cuadro III.
CLAMOR EN EL PENAL.
CUADRO IV
DORMITORIO.
Dormitorio con capacidad para cuatro reclusos. Pequeños bibli-
tecos y mesa de estudio al centro.
El Rubio aparece sentado junto a la mesa escribiendo en un can-
derno de notas. Sentado en una de las caras el Colorado da brillo
á unos zapatos.
Rubio.- (como si estuviera solo)
! Se me va... se me fué...! ! Maldita cuenta! ¡Sí, da 6;
pero se me olvida niepre donde viene. (pausa)
! En, Colorado, de donde vienex...!
Colorno.- (sorprendido)
! Que donde viene? quién viene?
Rubio.-
! Quien ha de ser, el 6...! De dónde viene el 6...?
Colorno.- El 6...! Para qué quieres saberlo? Yo sex te olvidó
que ahora los números son nada más que para sacar cuen-
tas?
Rubio.-! Eso es; pero si eso es lo que te estoy piernando: de

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donde me vino este 6?
Colorao.-!Pero que 6 ni que diablos...Hace dos días que no lo veo.
Rubio.- (enseñando la libreta)
!Pero miralo aquí, aquí lo tengo...
Colorao.-(amoscado)
!Cómo, te has vuelto loco...! Qué estás diciendo:
Rubio.- (poniendo la libreta delante de los ojos del colorao)
!La cuenta, esta maldita cuenta que me hace sudar la cabeza: Me costó media hora dar con el o y ahora no sé de donde viene...
Colorao.- (muy serio)
!Vaya... vaya! Pues eso es un juego comparado con lo que me pasó nyer.
Rubio.- Que..., se te olvidó el baño?
Colorao.- Peor que no bañarme. Donde por la mañana me levanté con el barrenillo de si"corazón" iba con s... Pues busco en un libro; no iba con z, iba con z y acabadito de cerrar el libro me digo: va con z, con z... (pausa)
!Cye, qué será...? Pero te puedo jurar; sabía que iba con z pero se me olvidó qué cosa era la que iba con z. le pregunté á Anita que dónde ponía la z, y me dijo:"pero, qué z, Alejandro...?" Entonces le dije: pero Señorita, que z va a ser, la de corazón...
Rubio.- (riendo)
Pero si estabas diciendo, la palabra...
Colorao.- Eso fué lo más tremendo. Se formó una confusión espantosa: Anita me dajo como cienpalabras que tenían z en la parte de alante, en la de atrás, en el medio, y nada Mientras, yo, como una guanajo, le volvín á decir: con z, como corazón... (pausa)
!Cye, en una de esas, caigo, y del alegrón le doy un abrazo a Anita gritando: era corazón, era corazón...! La Señorita, muerta de risa, casi no podía hablar. "Con que corazón era...?" "Pues no te has sacado pocos corazones del pecho en dos minutos..."
Rubio. (riendo ruidosamente).
!Botaste la pelota, viejo! (pausa, Con acerto confidencial).
Cye, aquí entre nosotros. Tú sabes lo que pasa..., que no estamos acostumbrados, entiendes...? Es lo mismo que el político de mi pueblo, Don Leandro: le dieron un banquete por que salió senador y todo el pueblo despellejó a diestro y siniestro...
Colorao. Pero por ir al banquete?
Rubio. !Que va, viejo... porque se tomó el agua que ponen para en-jungarse las manos...
Mientras ambos confunden sus carcajadas entra Veleta, a toda carrera, gritando:
!Carta... !
Veleta. (parado en mitad del dormitorio).
!Caballeros, carta... (mira a todos indos como un tonto).
!En...pero, no hay nadie...? !Carta... !
Rubio. !Que escándalo! Tranquilizate compadre, que carta, ni que carta...
Veleta. Sí... Carta... una carta...
Colorao. Acabarás, viejo... Qué carta es esa?

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Veleta. !Que carta ha de ser; de mi mujer. (saca una carta del bolsillo de la chaqueta).
!Aquí está! !Carta y recarta... !
Rubio. Pero hay malas noticias?
Veleta.(nervioso).
Eso es lo que no sé... (sacando el pliego del sobre).
O yo soy un bruto o Matilde está loca...
Colorno. A ver...
Veleta. (al Rubio).
Tú sabes, Rubio, que mi Matilde no es ninguna doctora, pero que en el pueblo eran la única planchadora que sabía leer y escribir de verdad, y sobre todo, más clara que el agua y conmigo, una palomina de inocente, por eso maté al desgraciado que se metió con ella...
Colorno. (cortando la frase).
Y ahora que te cuenta?
Veleta. Pues me dice... (se interrumpe y alarga el pliego al Colorno). Lee tú, anda; a ver que sacas...
Colorno. (leyendo en alta voz).
"Mi querido viejito, estaba calentando las planchas cuando llegó la niña con tu carta. Como hace tantos meses que no sabía de tí, ni por aquí me pasó fuern tuya y casi me desmuyé de la impresión. Me puse como Doña Panchita que siempre está con hipo, te acuerdas? la vieja de los chivos... de las veces que nice; ah,ah... pues todo lo que me cuentas parece cosa de milagro..."
Rubio. (interrumpiendo).
Pero todo va muy claro, Veleta. No veo que Matilde esté chochando.
Veleta. (al Colorno).
Sigue... Ya verás.
Colorno. (reanuda lectura).
... Al fin la Virgen de la Caridad me ha ofdo; hoy le encená diez velas y el domingo la niña y yo vamos a la parroquia caminando de rodillas. Le cuentas tantas cosas buenas que me parece mentir. !Mir que comer en plato de loza y bañarse todos los días, es para santiguarse... ! Lo único que no me gusta es tener que vivir allá...
Veleta. !Ahora, ahora... !
Colorno.(leyendo)
... Tú bien sabe que por mí no lo hago, pero sí por la niña entre tantos hombres. Después, tú nada me dices de esto y yo hoy recibí un recado del alcalde barrio diciendo que fuera a recoger los pasajes. Tengo la cabeza hecm un beronjal, el alcalde me dijo que el día 15 tenía que presentarme en esa y le dije que yo no era presa pues no estaba en falta; pero me dijo que la orden era que me presentara pues ahora viviría allí... "
Colorno. (dejando de leer).
!Contra,pues verdad. O tú mujer se ha vuelto loca...
Cuando llegó la carta?

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Veleta. Ahora por la mañana. Estaba en mi taquilla.
Kubio. Yo tú, le preguntaba a Anita.
Veleta. (dándose un golpe en la frente).
!Verdad, no había caído! Si Anita no lo sate tiene que ser mentira. Me voy por la oficina a preguntárselo.
Entra Amado y tropieza con Veleta que sale.
Amado. !Hola viejo, ya te sacaron la sangre?
Veleta. Qué sangre...?
Colorao. !Cómo, qué sangre...?
Kubio. Sangre...?
Amado. Sí, sangre, sí... ! Sangre que te sacan de la oreja. Esta mañana el Dr. Marcos le ha sacado sangre como a cincuenta. (enseñando el lóbulo de la crejía).
No ven el pinchazo nhf... ? En las tablillas de servicio lo dice, ¡no sé como no lo saben... !
Colorao. Las pondrían hace poco rato. (con suficiencia).
Además, eso no tiene nada de particular.
Amado. Claro. Pero lo que me intrigó Ern que decía: se presentarán primero los hombres casados... "
Veleta. Y por qué los casados?
Amado. !Mirna a ver por que será... Por eso te lo dije; como tú tienes mujer allá en el pueblo...
Colorao. (de súbito).
! Ya di en el clavo... !
Todos. !Ya... ?
Colorao. Lo más bobo que hay. (a Amado).
Dices tú que hay que sacarse la sangre de la oreja?
Pues no puede ser más que para analizarla.
Veleta. Anali qué... ?
Colorao. Ver si está buena o mala. Pero como van primero los oscados será para que esten listos...
Veleta. Pero listos para qué... ?
Colorao. Compadre, no te das cuenta? No te dice tu mujer que viene? Como la vas a recibir usí, vaya, quiero decir... en malas condiciones ...
Amado. Pero tu mujer viene? (al Colorao).
Tí estás tocado! A santo de qué va a venir la mujer de Veleta...
Colorao. A santo de que ella se lo dice en su carta.
Amado. (a Veleta).
Y tu mujer está bien de la cabeza... ?
Veleta. (ingenuamente).
Eso es lo que me tiene formado un barrenillo los sesos; si matilde está en sus cantales...
Colorao. (mientras saca un cepillo del escaparate).
Y no serás tú el tocno?
Veleta. (confundido).
Yo... ? Pero tú crees que yo... ? Y cómo se pone uno loco?
Colorao. (conteniendo la risa).
Pues verás; se recibe una carta y si es de mujer mejor y si es de la mujer de uno muchísimo mejor para llegar más pronto a locura. Si la empiezas a leer y dice cosas raras es que no vas leyendo lo que ella dice sino lo que

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tu locura te manda.
Veleta. Y cómo tú leíste lo mismo que yo?
Colbrao. Mira que,!para no asustarte!
Amado. (burlandose).
!Con que Matilde venía... Y dónde,grandísimo guana,yo,vas a comprar la casa...?
Rubio.(remedando a un crindo).
Y dónde,señor Veleta,colocamos este precioso juego de cuarto de mil cannas...?
Todos rién ruidosamente. En este tiempo entra la Dra. Soria llevando en sus brazos un enorme ramo de cannagnillas.
Dra. Soria.(apoyda en la puerta).
Buenos días,buenos días mis hermanos!!Cuánta fiesta tenemos por aquí...!
Veleta.!La Señorita! (corre hacia ella).
-Señorita,yo estoy loco...? Matilde está loco...?
Amado. Y la sangre,para qué la snocan?
Rubio. Anita,el 6... De dónde vienen el 6...?
Dra. Soria. (riendo y levantando los brazos).
!Por favor...!!Que barullo! no me confundan. Uno a uno.
No podría escucharlos a todos al mismo tiempo.
A ver, Roberto, quién dice que estás loco...
Veleta. No, Señorita... usted verá...
Dra. Soria. Yn...Ya...Comenzamos mal;norna sí me voy a figurar que te hagé vuelto loco. Qué es eso de Usted?
(con ternura).
te digo y te repito que no conocemos categorías en el tratamiento; todos somos tus hermanos.
Veleta. Es que... Matilde dice que el alcalde dice que le dijeron que...
Rubio.(burlón). Yo digo, tú dices, el dice, nosotros decimos...
Amado.(cantando). Que está loco de remnte...!
Ena. Soria.(fingiendo seriéndad).
!Por Dios,basta de bronas. Me van a aturdir de veras al pobre Roberto. (a Veleta).
Vamos por partes,mi buen Roberto: quién es Matilde...?
Veleta.(desesperado).
Matilde...? Pero tú no conoce a Matilde,mi Matilde...?
Dra. Soria.(tomando asiento en una banqueta).
Lo siento muchísimo,pero no tengo el placer de conocer a tu Matilde.(pnusa). Pero no te desesperes...
es más bonita que yo,con la cara más suave que un plumón;con un piececito del tamaño de esta una mía;con un vestido de cro tan maravilloso que cuando ella se lo pone los días do gala el sol se finge xenfermo y no va a trabajar porque el vestido de matilde dná más luz que su carota amarilla. Y la voz...(reflexiva).
Cómo es la voz de Matilde...?
Veleta.(inconcienteamente).
Sí,Sí... yo lo sé... Más fresca que el agua de la tinaja...
Dra. Soria.(palmoteando).
!Riquísimo,...ya conozco a Matilde...(nunciendo como que habla con tercera persona).
"Cómo estás mi buena Matilde...? Y dime,Matilde,qué le sucede a Roberto...?

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Veleta.(nervioso, al Rubio).
Se está volviendo loca...?
Dra. Soria.(riéndo se acerca a Veleta y le toma las manos).
¡Vamos, toto, no pongas esa cara de duelo! Aquí nadie está loco. Al grano, al grano... ¡Qué le pasa a tu Matilde?
Veleta.(tomando aliento).
Nada, Anita. Que Matilde mandó una carta diciéndome que el alcalde...
Rubio.(riéndo a carcajadas).
¡Se levanta el telón; dicen que digo que tú dices...que...
Dra. Soria. Silencio, José. Basta de chanzas...
Veleta. Se ríe porque no está metido en el babiney... (de pronto).
Matilde dice que viene con la niña a vivir aquí...
Dra. Soria. Nada más que eso...? Pues no veo que tu Matilde esté loca porque diga que vendrá a vivir con nosotros.
Veleta. Sí...; pero es que como aquí no viven mujeres...
Dra. Soria.(afectando tono grave).
Y dígame Don Roberto, qué soy yo...? A menos que la santera Tomasa me haya convertido en vaquita, en chi-vita o en cucumachita todavía creo que soy una mujer...
No es cierto, muygado, que soy una mujer...?
Colorno.(que no estado pensativo mientras hablaban, se queda mi-rando a la Doctora sin decir nada).
Dra. Soria. Vamos...! Tú támien crees lo mismo...? ¡Uy, que miedo téngo...
Colorno. Yo no digo nada, Anita. Pero hace muchos años un amigo me dijo que cuando uno topoba con una mujer muy buena ella ya no era una mujer...
Dra. Soria. Y entonces, mi buen coloro, que puesto ocupaba?
Colorno. Diosa...
Dra. Soria. (fingiendo ignorancia).
Diosa...? Y como son las diosas...?
Colorno. Yo no lo sé, Anita; pero dicen que son mejor que las mujeres...
Veleta.(de pronto),
Señorita, y quién manda que mi mujer venga, tú...?
Dra. Soria. (fingiendo ignorancia).
Yo...? Ven acá mi buen Roberto, si no sé quien eq tu Matilde como quieres que la haya invitado a vivir aquí...
Veleta. Entonces, Matilde seguiró que está loca...
Dra. Soria. ¡Y dale con la locura... O crees que nadie más que yo puedo hacer invitaciones...? Mirna, Roberto, puede invitarla el viento, las estrellas, la luna, el perfume de las guayabas, tu recuerdo, el aguin que saca del pozo, !son tantas las personas de esta clase que podrían haberla invitado, que de verdad, temo equivocarme si te aseguro de algún de ellas!
Veleta. Pero Anita, como el viento va a hablar con el alcalde barrio que es tan bruto. Si el alcalde casi no antiende a nadie como va a hablar con el viento o con las estrellas.
Dra. Soria. (encogiéndose de hombros).
Bues no sé, no sé... Realmente, no se me ocurre quien más pueda haber dicho a tu Matilde que venga...

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Pero mi Roberto Alejandro Veleta si tu antilde se embulla y viene la recibimos con mucha alegría y le decimos:-no es cierto José que le diremos-...?
"Mucho gusto, hermana Matilde, encantados de tu visita...
Rubio. No faltaba más... Y le diremos: Pase, mi Matilde, dígnese posar sus bellísimos ojos en este precioso juego de cuarto...
Dra. Soria.!Que incomreible... Corrido te verías con soberto si lo del juego de cuarto resulta cierto.
Rubio. (dándose de pronto un golpe en huca).
Por un tris se me olvida. Y la sangre, Anita?
Dra. Soria. Me temo que ustedes van de mal en peor:primero, la locura y ahora la sangre... Nada, que venía dispuesta a preguntar dos asuntos muy interesantes y me sale la criada, respondona...? No, preguntona cien por cien..."Y yo estoy loco...?"..." Y la sangre...?" (riendo). Me declararo en huelga de contestaciones...
Amado. Sí... pero es que los casados van primero y no sabemos para que lo hacen así...
Dra. Soria.(sin poder contener la risa).
Espantoso, espantoso..."los casados primeros...";tiene gracia.(a Amado).
Y que significa eso, Baltasar, de"los casados primeros"
Amado. Ah, Señorita, que a los casados y le sacan primero la sangre...
Dra. Soria. Como se enreda la madeja! Tenemos que la sangre se mezcla con los casados...
Amado. No, Señorita, se la sacan...
Dra. Soria. !Acábáramos...! Le extren sangre a los casados... A los casados solamente?
Rubio. No, a todos nos sacan la sangre; pero van primero los casados...
Dra. Soria. Ya, Ya voy comprendiendo... Bueno, pues no es ninguna cosa del otro mundo extrner la sangre. A ver, ninguno se le ocurre para que pueda extraerse la sangre?
Colorao. Yo. Hace una horn se lo dije a esta partida de boberos. La sacan parm analizarla.
Veleta. Anali qué...?
Dra. Soria. Ana-li-zar-la, Roberto, es una palabra derivada, me comprendes?;que viene del nombre análisis. Quiere decir que por medio del análisis se compruena si los elementos que componen la sangre están o no en condiciones de utilizarse.(al Colorno).
Muy bien, Julio, muy bien por tu brillante explicación. También dijiste a estos buenos muchachos con qué objeto se quería hacer el tal análisis?
Colorao.(sorprendido).
Bueno, me puedo haber fallado... Pero me parece que los casados van primero pues tienen que estar listos...
Dra. Soria. Pues no entiendo ni pizca...
Colorao. Ni yo tampoco y me doy un punto en la lengua y me pongo un candado en la boca...
GRAN JEFE INDICIÓN, JUEGO DE CUARTO PARA HACER HOGUERA?

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Rubio. No, Señorita, Mande que le explique eso de estar listos...
Dra. Soria. No, no, José... No sería delicado hacer tal cosa. Si Julio no puede explicarnos su pensamiento que no se violente. (pausa).
X ahora me toca a mí... Vine para decirte, Julio, que deseo seas tú el lector de la hora Martiana del jueves próximo. Aceptarías...?
Colorno. (aturdido).
Pero yo, Anita...? Si casi no sé leer. Además cuando hay mucha gente junta me aturdo.
Rubio. (burlón).
Y ni pa atrás ni pa alante...
Dra. Soria. Tú eres muy modesto, Julio; pero prométeme que leerás en nuestra velada martiana.
Colorno. Se lo prometo con el corazón, Anita. Y también para que este quebrantahuesos vea que a mí no se me hace subir la palma tan fácil.
Dra. Soria. (dando la mano al Colorno).
Bien, palabra de honor. Y ahora, la segunda orden del día. El día veinte tenemos una gran fiesta; natural, como todas nuestras fiestas, sin invitado a rimbombantes no oficialerías ridículas. Una fiesta de esparcimiento espiritual y quisiera que en tal día cantásemos algo; una canción o un himno, ligero, sin dificultades. Pero comoquiera que no lo sabemos, también he venido a invitarlos para los ensayos que serán el Patio todos días a las ocho de la noche.
Rubio. ¡Ay, Anita, que papel voy a hacer yo, si cuando canto lo que sale son rebuznos...
Dra. Soria. No importa. Ya graduaremos esos rebuznos que tú dices y los convertiremos en melodía. (pausa).
Entonces, me prometen todos asistir a los ensayos?
Rubio. (se adelanta hasta la Dra. haciendo una reverencia). (jocooq)
Anita, en nombre de los habitantes de este dormitorio te prometo la cooperación y coba...-digo-colaboración de todos nosotros...
Al concluir la frase escucha a lo lejos el agudo sonido de un timbre.
Amado. El comedor... (mirando un reloj despertador colocado en la mesa de estudio).
Son las siete menos cuarto... (a la Dra.). Anita, con su permiso, me voy... Ya están llamando para comer y todavía la ducha no me ha visto. (se aleja; ya en la puerta se vuelve a la Dra.).
Ah, Señorita, se me olvidaba... Sabe cuantas suelas corté ayer...?
Dra. Soria. (como haciendo cálculos).
Deja ver... Bueno, unas sesenta...
Amado. Sesenta... ? Pues cálignse, Anita: Trescientas... !!
Rubio. (caminando hacia la puerta).
Suelas... Si, trescientas suelas en una semana. (de pronto se queda cavilando y grita).
Anita, ya lo cogí... Mira; si yo hago sesenta suelas al día, en una semana de cinco días haré... eso es... la cosa es:seis por cinco... ¡Ay, que no se me vaya... Seis por cinco... Cuánto es... ?

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bausa). ¡Ya..., lo cogí: Treinta! No, pero no pueden ser treinta...
Cómo va a cortar nada más que treinta suelas en una semana cuando corta al día sesenta... Malditas cuentas...
Ciga, Anita, se me forma un arroz con mango en la cabeza y no se ocupe, a sudar...
Amado.(tomándolo por el hombre).
Y tú no decías, guannajo de numeritos que "Si, que eran trescientas...?" Anda, ven, que te voy a poner a contar las una por una en el taller... (Ambos se alejan riando).
Dra. Soria.(riendo).
Este José es tremebundo... Tiene un espíritu grancioso, maravilloso, únicamente maravilloso... Cada día que pasa encuentro en todos ustedes un material humano admirable. Ingénuos y espontáneos. Qué más podrín exigirse a un hombre humano? La cultura? Bueno la cultura es tern de tiempo y de oportunidades; por esta bondad de almna que encuentro en todos ustedes me tiene conmovida hasta la mirada de la vida. (pausa).
(a Veleta).
Cye, noberto, ve a tu abmida y a tu trabajo de mianna con el corazón sosegado. Si tu Matilde llegará a su casa y nuestro amor. Y no te olvides del ensayo de esta noche...
Veleta se marcha murando grases agradecidas y haciendo gestos.
La Dra. se sienta en una de las butacas situndas junto a la mesa y toma el cunderno de notas del hubio. El Colorno ha vuelto a tomar uno de los zapatos y ostensiblemente nervioso le da brillo.
Dra. Soria. (levantando la vista del cunderno de notas).
Julio...
Colorno.(casi dando un salto).
Qué, Anita... y (tropieza con una banqueta). Berdona...
Qué decías, Anita...?
Dra. Soria. Te iba a preguntar si estás triste...
Colorno. No, Anita.No estoy triste; estoy callado...
Dra. Soria. Por eso, porque andas siempre tan silencioso que a veces doy en pensar tengas tristezas...
Colorno.(en tono de confesión).
Mira, Anita, cuando un hombre como yo lo ha perdido hasta la tristeza se le muere. Entonces uno se convierte en una piedra.
Dra. Soria. Pero eres tan joven y puedesear tantas cosas...
Colorno. Pudiera ser así, Anita... Estoy muy desconfiado; pero no puedo negar que tu llegenda aquí ha sido el único sueño verdadero de todos los sueños soñados en los cinco años que llevo enceirrado.
Dra. Soria. No está nil para ser el primer sueño tornado realidad.
Y dime, entre los sueños que tu sueñas a diario no está en lugar de honor el matríxue suéño de casarte?
Colorno.(aturdido).
Pero Anita, tu hnblas en serio? Cómo un desarrapado como yo va a soñar en matrimonio?
Dra. Soria. Vamos, Julio, vamos... Casi me ofendes... Tú no eres un desarrapado y además todos los días ganas un peso en uno de los talleres.

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colorao.(numenta la turbación).
Soy un pedazo de bruto, Anita... Perdóname otra vez.
Pero me dices unas cosas que de tan imposibles que son ni a sojarlas me atrevo... (pausa). Además, piensalo bien, Anita, qué mujer decente y honrada se usará con un presidiario como yo?
Dra. Soria.(con gran sencillez).
Yo, Julio; yo me casará contigo.
Colorao.(casí no atina a hablar de la emoción).
Pero, Anita... te vas a volver loca...? No, Sí, No, esas son bromas tuyas...
Dra. Soria. Y qué tiene de extraño tal deseo en mí, Julio? Acaso no me crees una mujer buena?
Colorao.(casí llorando).
Me voy a mtar, Anita... Perdóname... Tú no puedes casarte conmigo..
Dra. Soria.(poniendose en pie). (se acerca hasta llegar junto a Julio y le toma un mano).
Y yo te digo que deseo ser tu esposa... Me querrás por esposa?
Se escucha en este momento el timbre que buena con insistencia.
Dra. Soria. Vamos, mi pequeño, mi dulce niño. Nos llama del comedor... (le pasa un brazo por la cinturán y se dirige con él a la puerta).
Tu sueño de tus noches de soledad yo estaba sonándolo igualmente. Y nunca ví en mi sueño más que un niño grande y silencioso. Eras tú, Julio, un hombre al que
los hombres llaman un presidiario porque perdió su libertad; y al que yo siempre llamé y llamo ahora por el más dulce, más sagrado, más ancho de compañero de ruta de los caminos de la vida.
Se alejan por la puerta del dormitorio.
-Fín del Cundro IV-
EN LA POTO VENOS
CUANDO SE ALEJAN
POR LA PUERTA
DEL DORMITORIO
VXC

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CLAMOR EN EL PENAL
CUADRO V
PATIO DEL PENAL
La misma decoración del Cuadro III, Filas de sillas llenan el Patio. En uno de los ángulos del mismo se encuentra la Dra. sentada en una silla de extensión, solfeando un himno. Toda vestida de blanco. Tiempo en la noche.
Dra. Soria. (solfea cantando). Re, do, si, la, sal, la, sol, si...
(deja de solfear y se abandona estática unos segundos)
!Qué extraño... Que blando... Que diverso... ! Ana de Soria... Sí, Anna de Soria, cuál de tus yates tomarias ahora para dormirte mañana entre los brazos de coral de los taitianos dulces? (pausa).
!Que extraño;;; que blando... que diverso... ! Ana de Soria y tu alta sociedad qué nuevas sensaciones para tí avazora en la redorn inútil del inútil tiempo... !
No, decididamente no, Ana de Soria... Estoy tan lejos con mi gravitación distinta... Soy verde... ?
porque ellos son blancos y xxx a veces azules...
No, soy humana... límpidamente humana... (pausalarga).
La nueva humanidad... Se integra tan lentamente...
Sí... más se integra; no eres tá, Anna de Soria, una partícula de esta nueva humanidad formativa... ?
Siento la física sensación de ser la nueva humana...
Nos integramos; el tiempo nuevo es de retorno a la primera cara que ostentó el mundo cierta najana.
Y ellos se desmoronan. (hace un movimiento con los dedos característico).
Es una fiebre muy mínima esta de las formaciones... La quilla de mi yate no ne conduciría a lo trascendente...
Y que patético; cada uno de mis muchachos es un lucero que yo ... guio a lo unánime de nuestros palpitaciones cósmicas...
Lo espontáneo es el corazón y el corazón es el espiritu! Siempre he sido inmaculadamente espontánen... Estoy con toda sencillez orgullosa de mi fuerza espontánen que mis caudales de herencia no lograron abatir.
Soy más hemmosa desde que me prometí por esposna de un recluso... y más hermosa si tengo un hijo suyo...
Aquellas gentes decían que ... tengo entáter de general; me desconocían... Ignoraban esta termura mína que es como un hilo de luminosidades...
Ahorna calla, ofreciendo la sensación como de un estado de hipnosis.
El Dr. Marcos se acerca con una carpeta bajo el binzo. Se sitúa detrás de la silla de la Dra. y apoya ambas manos en el respaldo de dicha silla.
Dr. Marcos. !Uy, gravísimo; encuentro dormida a la madre superior...

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Dra. Soria. (incorporándose, vuelve la cabeza ligeramente).
Ah, buena noches mi querido Marcos. Es cierto:
la superiora osó abandonarse a ciertos ensueños...
Imponedme fuerte correctivo, Prior de las aindesas...
Marcos. (riendo).
Tú dirías Anita, que soy incorregible; que en una noche de fiesta andie trabaja pero no he podido contenerse y como todo un chiquillo malcriado vengo a aburrirte unos segundos con la lectura de los últimos exitos obtenidos en mi departamento. Al fin y al cabo tú has incurrado en falta y la penitencia te esperan...
(toma asiento y abre la carpeta).
Dra. Soria. Acepto la penitencia; más con una condición/(se mira el reloj de pulsera).
Antes de la ocho concluirás tu informe. (dejando el tonillo burlón). Seriamente, Marcos. Los muchachos comenzarán a llegar a las ocho y no desearía me comprendes?-oliese este ratio a disposiciones oficiales...
Marcos. (riendo).
Oh, no, Anita, comprendo. Si es una bagajela lo que te voy a decir... Con toda seguridad que esta enorme y pavorosa carpeta la que te ha estremecido... Me temo convertir en un ratón de audiencia... Para mis veinticinco años no está mal...
Dra. Soria. A propósito de ratones, dónde te escondiste durante el día y Me hacías una falta loca y yo más loca aún buscándote...
Marcos. (Claro, inútil... Figúrate que el día ha sido de jaleo completo. Tú sabes que ya eran cuatro las cartas enviadas al calde Santa María del Rosario para que nos informase del domicilio de la mujer de Antonio Caso, y sabes igualmente que el bendito señor me acusba recibo con una parsimonia de esperanza: "No sabemos el domicilio de la solicitada..." Como hoy vencía el plazo que nos habíamos señalado para este trabajo y me faltaba la bendita señora, cogí la máquina muy temprano y me fui a Santa María.
Dra. Soria. Y vistes al alcalde?
Marcos. Ni por asomo...para qué...? Me agencié unos cun tos vecinos antiguos en el pueblo y me eché a buscar a la Sra. Caso. Oye, Anita, después de muchas explicaciones de mi parte y con la buena voluntad de aquellas gentes averigué que la tal señora sí vivía en el pueblo; pero que hacía dos años habo de suprimir el apellido. de su marido pues como tú sabes el fué condemnado a quince años por asesinato; eso, me dijo más tarde la misma mujer le hacía sombra para encontrar trabajo en el despalillo de la Tabacalern.
Dra. Soria. Lo más central, Marcos, por favor; excepción recuerda aún a su marido..?
Marcos. Mira si lo recuerda que al iniciar las primeras palabras creyó que era y un detective o algo por el estilo, porque me dijo vuelta una fieren:" Si cree que voy a cantar para que maten a Antonio, se equivoca ".Entonces añadió:

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"Aunque esté en el presidio es todavía mi marido... ".
Dra. Soria. Que tranquilidad, Marcos! El retorno de estas mujeres en buena voluntad a sus maridos privados de libertad es un retorno de la confianza, de la esperanza a la negra desesperanza de estos desdichados. (con calor).
Si, todo me parece insuficiente para restituirlos a un sano equilibrio físico y espiritual. Medita, amigo mío y tú lo sabes tanto como yo, los años de ostracismo y privaciones a que se han visto sometidos. A veces me insindo en desalientos porque cuando se ha abusado hasta el ápice, danando los cuerpos y las almas han sid o relajados, distendidos hasta la unidad última, no podemos exigir ni lo superficial.
Marcos. En parte asiste la razón, Anita. Pero cuánto no se ha salvado del buque naufrago...? Tú labor, nuestro trabajo, silencioso y activo va dando sus frutos.
Dra. Soria. Perdona Marcos. Es verdad lo que dices. Mas en mi impaciencia quisiera que el ritmo de los acontecimientos adelantase a mayor velocidad. Buena cuenta me doy de estas impertinencias de mi parte. No hace un minuto me repetía yo sola, cuando tú crete, dormín-:
...Son maravillosamente espontáneos; qué más podemos exigir a un hombre humano...?
Marcos. Pues Anita, ahora es el momento de anunciarte mi rotundo triunfo. (sacando una hoja de la carpeta). Existen, como tú sabes, controcientos reclusos en este Penal. De éstos, 248 son casados legítimamente y de los mismos segreguemos sesenta y uno divorciados. Nos queda una cifra de 187 reclusos en matrimonio.. de los cuales 92 sostenían correspondencia por modo directo o bien por medio de parientes o amigos con sus respectivas esposas. (pausa). te pareceré un infante leguleyo con todos estos líos de cifras abstrusas en una noche tan apacible... Pero prosigamos:
Los 95 restantes eran un escuadrón perdido... Cierto que en los archivos de la nialdía consta la noticia de tales matrimonios; pero em empresa difícil averiguar el domicilio de tantas mujeres sin el nexo de la periódica comunicación entre esposos-tan eficaz en estos casos- y con la más vaga noción de que vivieron hacía tantos años en tal parte.
Dra. Soria. Las últimos noticias que me diste sobre tu escuadrón perdido fué la de haber dado con 48 de aquéllas más 6 imposibles por fallecimiento.
Marcos. Justamente, Anita. Nos quedaban 41 incógnitas el dominio último. Hoy puedo anunciarte y solemnamente como antaño lo hicieron los reyes de armas, que sólo ocho incógnitas nos danzan sobre la punta de la nariz. O lo que es igual: Treinta y tres incógnitas hónse metamorfosendo en carne y ánima y a estas horas viajan por rutas distintas al encuentro de sus respectivos esposos.
Dra. Soria. (palmoteando).
¡Riquísimo, mi Marcos. Eres el gran estratega y restaurador

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de cónyuges descarriados... (pausa) (consulta de nuevo su reloj).
Nos quedan unos minutos de charla científico-pena-lista y quiero poner en un aprieto... No adivinas qué pueda ser?
Marcos. (sorprendido).
No se me ocurre... Así de pronto... Pero,!ánimo! Tengo un corazón tan grande como el tuyo, Anita.
Dra. Soria.(riendo).
Vamos allá... Se trata de un problema que tú has ido eludiendo desde su inicio...
Marcos. Ya, Ya... Creo ir percibiendo horizontes...
DnSoria. Pués bien;qué solución o soluciones concretas y armo-niosas pueden ofrecernos sobre tal aspecto?
Marcos. Te diré;jamás me asustaron los problemas daóticos;pero puedo confesarte que este me impone bastante respeto. Ofrecer y dentro del Penal a doscientos reclusos en soltería una solución sexual de tipo periódico comporta la responsabilidad moral é histórica más cerrada de nuestro tiempo en nuestra Isla.
Dra. Soria. Y sin embargo de una urgencia tan inmediata...
Marcos. De tan inmediata y gravísima urgencia;de tan imposibles nuevos aplazamientos que no he dudado tras profundas cavilaciones ofrecer, al menos, una solución de tipo temporal.
Dra. Soria. Sonéstos problemas tan imperiosos que aunque parezca paradojal se hace necesario echar mano hasta de a
aquellas soluciones menos socorridas...
Marcos. Y sobre todo Anita, ante ciertas encrucijadas vitales se hace necesario de todo punto poner un velo spbre los convencionalismos sociales. Verdad que la sociedad no es un concepto de fácil evasión pero también no es menos cierto que ante un material humano en peligro hacer caso omiso del que dirán no deviene en inmoralismos.
Dra. Soria. Y cual es tu punto de vista...?
Marcos. Sobre esta base de poner el dedo en la llaga he meditado y llegado a la conclusión que el método, la manera más viable sea la visita y por dos veces al mes de material femenino saludable a los reclusos. Qué te parece, Anita?
Dra. Soria. Me parece la única solución. No sé si justa o injusta, mas sí la solución única. (pausa).
Ahora bien la acepto precisamente por su carácter de temporalidad y que deseo brevísima. !Ah, si mi idea no exigiese tiempos...
Marcos. Cómo, qué iden, Anita?
Dra. Soria. Pero he de perseverar en ella... ! Es el único modo de crear una conciencia y un estado social a estos pobrecitos desheredados.
Marcos. Por favor, Anita! Confíme, qué iden es esa...?
Dra. Soria. Sabrás que me caso el lunes con Julio...
Marcos. Qué te casas, Anita... ? Y quien es Julio?
Dra. Soria. Julio, como sabes Marcos, es uno de los reclusos más jóvenes que tenemos. He sabido por mí misma que me

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ama, tan calladamente como tan imposible lucía a él que pudiese yo coirresponderle. Y ya ves, mi buen Marcos, te parecerá extraño, hasta algo de mente si quieres tal determinación; pero tan poco de mí soy y tanto me debo a la humanidad, que amar a este niño grandote y basto, ingénuo y dulce me resulta tan maravilloso como contar los haces de luz que tiene la corona de la Virgen.
Marcos. (emocionado).
Anita, tú si eres la maravillosa, la única, Y sé, Anita, que no lo haces violentando tu sentido de vida. Lo haces plenamente, con esa ternura tan tuya que es lo mejor de tu persona.
Dra. Soria. Además, Marcos, voy señalando un camino de posibles ventajas a otras mujeres. Piensa cuantas desdichadas no habrá por esos caminos del Señor, explotadas y envilecidas que aceptarán como supremo bien el sustento diario. Si yo, dando un ejemplo que abrigue confinanza y al mismo tiempo asigno una especie de renta a estos posibles matrimonios con reclusos logro que éstos se emancipen de la vida solitaria, creo que podré dormir sosegada mis noches.
Marcos. ¡Qué hermosa eres, Anita! (le toma las manos y se las besa). No pudiera decir nada más: ¡Que hermosa eres!
Se escuchan, todavía algo distantes, voces y carcajadas que se aproxima.
Dra. Soria. (tomando la carpeta de Marcos, y ocultándola debajo de su silla).
Las ocho, Marcos. Cerrado el capítulo de los fiscales pasemos al capítulo de las fiestas. (riendo). Prométeme que te quedarás con nosotros esta noche...
Marcos. !No faltaba más... O crees que este buen pastor de ovejas descarrindas no apetece las fiestas...?
Por entre columnas sale al Patio hacia donde se encuentran la Dra y Marcos un grupo de seis reclusos. Entre ellos vienen el Rubio y Veleta. Todos visten correctamente.
Rubio. (estrecía la mano de Anita).
!Buenas noches, Señorita. Cuanta elegancia por aquí. (ofrece la mano al Dr. Marcos).
!Buenas noches, Doctor. Tengo la sangre buena?
Dra. Soria. (mientras estrecha la mano a Veleta).
Buenas noches, JoSE; tú si estás elegante. Buenas noches Roberto, que bonito has venido...!
Marcos. (al Rubio).
Tienes la sangre más mala que el diablo... Eres árnica...
Cuando hasta el Mayor se reía contigo como no sería la gracia...
Mientras, han ido estudiendo más reclusos los cuales saludan a Anita y a Marcos, distribuyéndose por el patio en grupos irregulares.
Alrededor de la Dra, Soria se forma un grupo compuesto, además del Doctor, el Rubio y Veleta, por el Colorao, Amado y dos o tres reclusos más.
Rubio. (a la Dra.).
Oiga Anita, tengo la carne de gallina. Si se me va un gallo esta noche me retiro para siempre, del canto.
Anado. Pero como se te va a ir un gallo si tienes la carne de gallina... y hablando de carne, mira aquí.

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Marcos. Pero Anita, esto es magnífico! Nada me habías dicho de los números de canto.
Dra. Soría. Te queríamos dar la sorpresa. Como se que tanto te gusta. Eso sí; no vayas a ser muy exigente con mis discípulos. Es la primera presentación de la cantoría y las demostraciones no serán todo lo polifónicas que esperas... Además que estos esforzados cantores lo han confiado todo al oído pues el solfeo anda por estos lugares poquísimo.
Amado. Oiga Doctor Marcos, sabe como nadie mete la pata?
Marcos. A ver...
Amado. Pues digale a cada uno que si lo hace mal le va a pinchar las dos orejas y verá que tiesa anda la gente...
Dra. Soría. (fingiendo).
No será necesario me encuentro muy orgullosa de mis muchachos. No falaba más; tras de haber ofreciado cien representaciones en los principales coliseos de Europa no se puede pensar ni por un momento surjan molestas equivocaciones. (riendo).
Atención, hermanos cantores, atención! Venid todos a deleitar a tan distinguidad concurrencia.
Van acudiendo todos y se agrupan frente a la Dra. Soría. (a Marcos). Y ahora, Doctor Marcos nuestra cantoría tiene el alto honor de interpretar para ti la hermosísima Canción Espiritual:" Dios Alabado por la Naturaleza ".
Los reclusos interpretan a dos voces, de las Canciones Espirituales de Luigi Van Beethoven, la tan conocida " Dios Alabado por la Naturaleza " (Die Ehre Gottes Aus Der Natur).
Al terminar la Canción el Dr. Marcos felicita efusivamente a la Dra. y grita:
Marcos. ¡Que viva la cantoría de nuestra comunidad!
Todos. ¡Que viva, que viva! ¡Arriba la Directora! ¡Arriba!
Dra. Soría. (muy emocionada).
Gracias, amigos míos, muchas gracias! Vamos a obsequiar como número final Doctor una bella canción de un ilustre mísico cuban: Marín Varona. "Es Amor la Mitad de la Vida ".
Cantan igualmente la canción de Marín Varona(mísico cubano), " Es Amor la Mitad de la Vida ".
Al finalizar se escuchan los mismos vivas y exclamaciones. Los reclusos van tomando asiento en las sillas colocadas en semicirculo.
Marcos. Estupenda tu cantoría, Anita. Esta Anita,ativa tuya, refleja exactamente el hondo conocimiento que tienes del corazón de la humanidad. Sobre todo Anita, puedo asegurarte que has logrado un aspecto muy difícil; llevar al ánimo de los muchachos la sensación de libertad.
Dra. Soría. Y tan difícil Marcos y tan privativo. No la prisión como confinamiento que anula lo afectivo sino como prolongación de la familia, de la sociedad elevando más y más este tono afectivo.
Se acerca el Cólorao a la Dra. Soría para confiarle algo en secreto.

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Dra. Soria. (tratando de llamar la atención).
Por favor, queridos, suplico un minuto de silencio.
Acaba de desmontar a la puerta de nuestra casa un extraño caballero y tras de pedir audiencia ha mostrado no menos extraña pretensión. El caminante nos confiesa que es el conocidísimo en toda la superficie de la Tierra; pero que hoy y queriendo poner a prueba vuestro talento adivinatorio viene disfrazado de personaje irreconocible.
(Al Colorado).
Julio, haced pasar al mantenedor de tan singular liza.
Avanza por el centro del Patio uno de penados disfrazado. Caracteriza de manera fiel al Mayor Morales.
Rubio. (imitando la voz del Mayor).
Cuarenta días a media ración y a limpiar los chiqueros!
Grandes voces y risas. Todos gritan que es el Mayor.
Rubio. (a la Dra.).
Querida colega, no cree usted que sería altamente beneficio para la major marcha de esta institución mis consejos y experiencia puestos a cooperación con los suyos...?
Dra. Soria. (riendo a más no poder).
Mi querido Morales, sin mis muchachos nada puedo decidir.
Suplico consulte la opinión de los mismos; ellos dirán si le aceptan o no.
Rubio.
Mis queridos hijos, yo que he sido un padre para vosotros, abrigo la intim convicción de que estás
impacientes, anhelantes por venir a mis bmzos...
Todos: (riendo y dando voces).
!No, No... !Al infierno... Que se vaya...
Marcos. !Calma, muchachos, mucha calma! En vista de que la asamblea rechaza la proposición del mascarón solitario,
Anita me ruega, toda temblorosa, que le concedaís la gracia de usar su palabra xiz sólo por breves segundos.
Todos. Arriba Anita, Arriba Anita... !!Que hable, que hable toda la noche... !
Dra. Soria. Gracias, hermanos mios. La vida se compone de recuerdos y ahora estoy aquí recordando un recuerdo mío y de vosotros. Era un patio donde muchos hombres inquietos y desorientados se preguntaban, ante una mujer que les decía de cosas bellas, cuál sería su futuro destino. El corazón espontáneo de estos hombres humánísimos y la buena voluntad de esta mujer mínima han luchado desde aquel día memorable por la paz y el amor. Ahora es de noche y existe igualmente un patio y unos hombres dulces y una dulce mujer. La mujer se pregunta mirándose el pecho si ya las altas estrellas danzan su luz y se contempla el pecho colmado de estrellas en danza. Los hombres se miran las minos y se las ven tornadas de sol. La mujer y los hombres se miran diciendo: "De la sombra negra ha brotado nuestra primera luz." "Agradecido llevamos el corazón.".
La mujer es hermana pero también se quiere madre.

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Quiere que el salto de la sangre haga perpétuo su transito por esta tierra y por este patio.
La mujer espontánea quiere su hombre espontáneo. Lo encuentra y se encuentran en lo inefable. La mujer es paloma y habitóla el hombre es sostén y ancla. La paloma vuela con su noticia y el ancla encuentra su madre tierra (tomando por el binzo al Colorno).
La paloma dice en esta ancla me posará y seré ala y compañera y guía por la voluntad de Dios y por el milagro de amor maravilloso.
TEL Q N
CREALISMO SOCIALISTA ó RENACIMIENTO

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Ryz-90

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Madelina, mirame y dime si no tengo todo el cuerpo como un sepulcro
No, Imperio, en veo tu cuerpo lleno de salud
Madelina, mira bien y despues opina. Te digo que soy un sepulcro.
Y que te hace pensar que seas un sepulcro?
Madelina, lo pienso, lo siento, no hay otra explicación.
Imperio, pierdes tu tiempo, qué importa que la pienses si eres un cuerpo y no un sepulcro.
Madelina, nunca te contemplas con exsitencia de gallina?
Imperio, veo las gallinas pero jamás me siento gallina.
Yo sí, Madelina, y cuando me viene la gallina quisiera poner un huevo.
Pues ponlo, Madelina...
Tengo el deseo, Imperio, pero no puedo realizarlo porque no soy una gallina que existe como las gallinas de mi patio. Y adonde irán a perar los huevos que ha puesto esta gallina que se me viene encima?
Y qué pasa con el sepulcro, Madelina?
Imperio, una cosa horrible: encierrra mi cuerpo...
Entonces, Madelina, tu cuerpo encierrra un sepulcro?
Es posible y según los casos. ¡Cuántas mutaciones!
¡Mira, Madelina! Me siento embalsamada.
Bueno, Imperio, mátete en mi sepulcro.
Ya, Madelina...
Entonces hablemos de los hombres. Deja que el sepulcro y la amortajada se entiendan.
CXXV
ESTENAS

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para Natalia Aróstegui con devoción.
Al comenzar aparecerá el salón en total oscuridad. Se tratará que la aparición de la luz sea efectuada con la igual fatiga que la actriz denota. Ella en escena al abrirse el telón, adiviñandose su silueta reclinada junto a un inmenso jarrón. Ausencia de gestos con los brazos.
(La voz débilmente ansiosa): Vamos...este juego recuerda remotamente cuando yo cazaba tu cara reflejada en el estanque. (Pausa) Sí...era lo mismo que hoy: en mis manos de amor sólo quedaba la carne de agua de tu cara.
Vamos...te ayudaré. (Pausa) ¡Oh, yo siempre era la que buscaba... (con ardor): ¡te buscaba en el agua, bajo la hierba, en el carbón. (Con gozosa tristea): la última vez te encontré, ¿me escuchas? te encontrré bajo mi seno; entonces llorabas. Fue la única vez que en tu cara de aquál grima no se durmió otra cosa distinta. (De pronto se estremece violentamente): Distinta...Distinto... (Anhelante): ¿No la suprimirías? Se bueno... (Pausa): Dí que la ausenten...Tú podrías...Así podré encontrarte y encontrarnos...(Sobrecogida): Ah...que imprudente soy...Perdónname... Te voy a alejar; pero es un gozo tan grande saber que ella me adormece con su magia. (Como un niño): Quisiera jugar a la felicidad, sabes...? (Medrosa, se interrumpe; súbitamente): Te lo diría...te lo diré...lo digo: el osario de ellas el diccionario. (Pausa): Qué fea es...no debiera asustarte. Mas...sí...era necesariamente fatal. (Se interrumpe): Oh...cuida-do; que angustia...! Es como un camino de sortilegios. No... (Reconviniéndose): Te lo prohibo; no la recuerdes a ella. (Pausa): Sí a la última; es...fue...será la peor!
Sí...yo decía...que la vez última; y ahora: persecución... perseguir... (Pausa larga): Tú estás disuelto en este salón y yo intentaría... (Pausa): Intenciones... (Con acento descriptivo): ¡qué suavidad, es fluyente... no supone compromisos ni promesas que aten... (Pausa): Intenciones... Si...es como aquello último de nosotros que nadie sabe. Puede o no resultar; pero no existe compromiso. ¡Qué larga... Siempre la he llevado como prendida con alfileres y jamás me ha dejado en paz...! (Pausa) Me dijeron que todo se perdería si lo intentaba verificar con ayuda de ellas. (Con rencor): Oh, que pérfidas me han resultado siempre. (Pausa): Tú me contabas que la música del carbón apagado al desmoronarse decía más que ellas. (Acusándose): Y yo siempre sobre ti, con el tormento de aquella letanía práctica: Necesarias... necesidad... necesito vivir... (Con vehemencia): Ah...de nuevo perdóname... Jamás la pronunciaré; (Casi no puede hablar): por ella te fugaste con otra que yo odiaba... Como odio ahora a esta que te llevó. (Pausa, estática): Sí...tú lo recordarás como yo. Me desesperaba, adivinaba tu desesperación; me decías: "con ellas todo será imposible". (Súbitamente): Oh...olvidaba decirte... Ayer la perseguí ferozmente por el jardín. (Pausa pequeña): Mira: un rayo de luna partía en dos mitades una hoja. (Fatigosamente): Cuando fui a tomarlo para verte reflejado en él, ya estaba ella reclinada sobre el rayo y bajo la hoja... (Como acercándose a una forma inexistente): Te había suplantado. ¡Oh...que pérfida...(Interrogando dolorosa): ¿De qué raíz nació, dime amado -su tremenda amargura?
Sí...yo no estoy loca... Pero, recuerdo... no recuerdo... Ah, sí... te hacía feliz aquella modulación. La repetiré para alegrarte: loca...locaaaaa...!
(En actitud de haber encontrado una solución): ¡Que tonta he sido; pero ya no erraré más. (Pausa): Todo radica en saber conjurar a las que posean esencias. (Pausa): Esencial...es el intocable penacho de la palmera blanda... (Se vuelve rápidamente temblando): ¡Que...? que...? (Pausa larga): ¡Ha sentido el roce de tu risa mordiendo el mármol... (Aletargada, casi dormida): ¡Risa...roce...mármol...; risas...roce...mármol. (A ella misma): El sonido solamente: risa...roce...mármol... (Pausa): Duermelo...Ah...no las digas como dicen que son, sino como son el sueño, como un son: risa...roce...mármol. (Pausa) Cántalas con la flauta de viento: risa...roce...mármol. Oh, que loca, locaaaaa estoy... "Estoy" es como un estornudo fatigoso a dos tiempos. (Pausa casi alegre): Y "loca"? Loca es cuando en las películas el vino de las botellas cae sobre las copas; loca...
(Rie nerviosamente): Amado mio, mi amado...! ¡Cómo comprender ahora la inútil corteza de ellas; como esta fiel mía de afuera anulada por el milagro de los brotes interiores. (Pausa) (Gravemente reflexivo): Qué extraho todo esto... Creo firmemente, amado, que te presentarás a mi. (Pausa): ¿Te veo en la luz que me envuelve...? (Se mira los brazos): Ah...estás diluido en el perfume de mi piel ansiosa. (Pausa larga): No...no estás en estas apariencias presentes. (Absorta): Estás...estoy... (Actitud de algo que se recobra): Ahora si...el compás a dos tiempos; estoy... (Seguidamente, casi cantando): risa...roce...mármol.
(De pronto se inclina seMalando con el dedo, convulsivamente alucinada): ¡Miralo (Pausa larga): Estás en el fosforescente sonido de ellas... (Pausa larga): (Se adelanta con además de alcanzar algo que se aleja): Oh...se va con ellas, con ellas...! No descanses, no descanses irisa, roce, mármol... risa...roce. (Desmayadamente): Amado, amado no te vayas... (Casi en un soplo la voz): risa...roce...risa...(La última palabra la traducirá por una risa histórica).

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EL TRAC.
estacas de un metro de altura, pintadas de negro, están colocadas irregularmente a medio metro de distancia unas de 10 metros. Al comenzar la acción, el actor estará caminando después de una otra estaca. A veces se detiene para observar la estaca ante la cual se ha detenido, o pasa de largo, o las cuales a todas con la mirada, o se recuesta, ya en una, para rascarse la espalda. Todas estas acciones irán acompañadas de musitación, sonidos inarticulados y movimientos de mensuración con los brazos. Llega finalmente a la estaca más cercana del fondo del escenario y tira lentamente de la cuerdas de color blanco que gende una ranura de dicha estaca. Verifica la resistencia del hilo tirando fuertemente del mano, después lo pilla con el pie derecho y lo pellizca con la izquierda, lo saca del pie, con lo cual queda flojo, y lo ha hacia delante ya hacia atrás. Vuelve a echarle una estaca a las estacas, adopta una actitud de meditación profunda, alzando lentamente su mano derecha que siempre agarra la cuerdas y respira profundo. Luz amarilla, débil al comienzo, desciende con el trabajo del actor, irá ganando luminosidad hasta que un brillo inusitado hacia el final de la pieza.
Actor. (Antes de ponerse en movimiento) Esta/es/la/ historia/un/ hombre/que/inventó/un/juego. (Pausa) El/habla/muchas/cosas/en/su/vida/ (Pausa) Pero/nunca/habla/inventado/un/juego/ (Pausa) Los/conocía/todos/y/todos/habla/jugado/ (Pausa) Pero/nunca/habla/jugado/su/propio/juego. (Inspiración profunda) Esto/le/preocupaba/mucha/y/se/pasaba/las/horas/pensando/ (Pausa) Que/un/buen/día/tomó/una/cuerda/en/sus/manos/empezó/a/jugar/su/propio/juego. (Inspiración profunda) Empieza a caminar muy lentamente una de las estacas que está cerca del proscenio) Cuando/esta/hombre/inventó/su/propio/juego/tenía/unos/cuarenta años/ (Pausa) Mejor/toño/tiene/cuarenta años/puesto/que/añ/no/ha/muerto/ (Pausa) Mide/un/metro/sesenta/pesa/cincuenta/y/cuatro/ylos/y/se/rie/con/toda/loca/ (Hace la acción.Pausa) Está/sano/de/cuerpo/y/de/espiritu/ (Llega a la estacaida,la amarra con la cuerdda) ¡Trac! (Crispación de todo el cuerpo.Pausa sostenida.Camina muy lentamente hacia otra qualquiera de las estacas.Desde este momento hasta el final no volverá a acotar el juego deambulatorio del actor.Este elevará la estaca que le plazca,es decir,la que mejor convenga a impulso emocional del momento) Decía/que/está/sano/de/cuero/ (Se exhibe) Y/de/espiritu/ (Pausa) Oíganlo: (Voz del actor grabada) Ama a tu prójimo como a ti mismo. (Pausa) No/no/es/un/santo/es/tan sólo/un/hombre/con/todas/las/complejidades/que/implica/serlo/. Y/como/todos/los/hombres/,èste/tiene/sus/máscaras/. con/las/cuales/se-defiende/ (Expone la cara.Después,crispación,después expiración profunda.Pausa sostenida.Voz del actor grabada) Tú sabes que dejo de ser mío para ser tuyo. (Pausa) Piensa/exactamente/lo contrario/pero/solo/puede/decir/lo/que/no/cree/porque/su/máscara/puede/más/que/èl/iTrac! (El actor se errodilla recostándose a la estaca.Voz grabada del actor en tono de letanla) Fiaxt lux,Eureka,llegué,vi,venci,Sin embargo,se mueve,Sólo sé que no sè nada,La suerte està echada,¡Què gran artista pierde el mundo!,El Estado soy yo,Después de m¡,el diluvio,Soldados,desde estas pirámides cuarenta siglos contemplan,¡Mierda!,Consumatum est. (Pausa sostenida.El actor se para,reanuda la marcha) Años/enteros/transcurrieron/con/nuestro/hombre/encarnado/y/a/uno/ya/a/otro/de/estos/personajes/históricos/pero/como/con/estas/máscaras/ajenas/no/podía/lograr/su/propia/mitificación/se/las/fue/quitando/ (Expiración profunda) ¿Què sentido/tiene/tomarme/por/Socrates/,Nerón/,Luis XIV/Napoleón,etcétera/s/añ/no/he/inventado/un/juego/que/como/el/de/ellos/me/permita/pronunciar/una/frase/lapidaria? (Pausa) Todo/cuanto/él/decia/ya/habla/sido/dicho/por/otros/todo/cuanto/hacia/ya/habla/sido/hecho/por/otros/ (Pausa) Lo/que/los/otros/han/dicho/y/han/hecho/es/valioso/y/hacerlo/y/decirlo/uno/mismo/sirve/al/resto/de/los/hombres. (Inspiración profunda) Pero/después/de decir/y/de/hacer/algo valioso/que/ya/ha/sido/dicho/y/hecho/uno/siente/que/uno està/incomplete/por/no/haber/ (Inspiración profunda) todavía/ (Expiración profunda) dicho/o/hecho/algo/creado/por/uno/mismo/iTRAC! (Pausa sostenida.El actor se recoge en sí mismo bajando la cabeza) Cuando/un/hombre/piensa/que/debe/crear/algo/ya/tiene/resuelta/la/mitad del problema.El se declia: (Voz grabada del actor) Ahi està mi justificación.Si hasta ahora yo he sido los otros,en lo adelante tengo yo que ser yo.El juego que yo voy a crear ser de tal naturaleza que yo me reconoceré en el juego al fin como yo mismo.El actor levanta la cabeza) Y/esta apuesta/con/él mismo/tan pronto/le provocaba/un/loco/entusiasmo/como/le/sumía/en/un/abatimiento/profunda/ (Expiración profunda) Porque/4(Pausa) Porque/si/no/lograba/su/juego/quedaría/injustificado/quedaría/incomplete/iTRAC! (Caminando en cámara lenta) Ga (Pausa) Gaaa (Pausa) Nar.(Pausa) La (Pausa) (Inspiración profunda) Ganar /La (Pausa) Ba (Pausa) Ta (Pausa) Lla (Pausa) Ganar/la/batalla/de/mi/vida/ (Pausa) Vuelve a caminar normalmente) Sigue la ola/ (Empieza aondular el cuerpo) La/ola/de/la/ola.(Acentúa la ongulación) Oyela/óyela. (Expiración profunda.Echando el cuerpo ya hacia adelante ya hacia atrás) Babor/estribor/babor/estribor. (Pausa) Baborestribor/baborestribor/ (Expiración profunda) Baborestri/bab

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no/ era/ el/ hombre/ que/ era/ antes/ de/ ponerse/ a/ pensar/ que/ tenla/ que/ inventar/ su/ propio/ juego/ pero/ al/ mismo/ tiempo/ no/ era/ todavía/ el/ hombre/ que/ tenla/ que/ inventar/ su/ propio/ juego/ iTRAC! (Pausa sostenida) Desde/ ese/ momento/ tenla/ que/ dar/ el/ gran/ salto/ (Inspiración profunda) Y/ lo/ dio/ (El actor se pone tenso como si/en efecto,fuera a saltar.Desde aquí hasta el final de la pieza,el actor,al mismo tiempo que prosique amarrando la cuerdas que lleva en su mano a las restantes estacas (siempre diciendo Trac en cada una de éstas),productir una serie de ejercicios tendientes a mostrar la búsqueda del juego que está por inventar,a saber:ejercicio del Todo,de la Nada,del Dolor,del Placer,de la Confianza,de la Desconfianza de la Luz,de las Tinieblas,del Nacimiento,de la Muerte,de la Risa,del Llanto,de la Ilusión,del Error,del Amor,de la Salvación,Pausa.Voz grabada que comenta los distintos ejercicios) iAtención,atención! (Redoble de tambor) En su marca,listo,ífuera! (Toque de silbato) Babor/ estribor/ babor/ estribor/ Ba/ borestribor/ ba/ borestribor/ Bábores/ tribor/ borestribr/ bor/ (Voz del actor) iTRAC! (Voz grabada) iAtención,atención! (Marcha fónebre) iPreparen,apunten,fuego! (Descarga de ametralladora) Plash/ clash/ tlash/ (Pausa) Plash/ clash/ (Pausa) Tlash. (Pausa) Plash/ Clash. (Pausa) Tlash. (Pausa) Plash/ Clash/ Tlash. (Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada.La frase hara (Pausa) Oscura/ tomba/ questa/in.(Pausa.Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada) Si quieres consumar sin efluxiones el cuerpo diamantino,debes calentar expresamente la raíz de la conciencia.Debes iluminar la tierra beatifica,constantemente próxima.(Gran golpe de gong) Y ahl dejar siempre residir tu verdadero yo.(1) (Pausa.Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada) Mientras moría imaginaba un hoyo/, paletadas de tierra,agua estancada/, ruidos confusos/bocas apretadas/, y yo, cayendo de cabeza al hoyo/ (Redoblante) Mientras moría imaginé mi imagen/ de turbios ojos y erizados pelos,/ contemplando el supremo desconsuelo:/ la muerte disfrazada con mi imagen/ (Redoblante) Asl me iba muriendo,con hartazgo/de flores y gusanos.Expirando/ encima de mi boca desbocada/, ordenando mi escoria,mi contraria,/ colocando mis huesos en la nada/ y vomitando mi imagen funeraria/ (2) (Pausa.Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada.Durante dos minutos se escucharán risas sofocadas,después carcajadas,primero atronadoras,e irán decreciendo hasta constituir un jadeo angustioso) (Pausa.Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada.Durante dos minutos se escucharán sollozos reprimidos,después se harán atronadores,terminando en un jadeo angustioso.Pausa.Voz del actor) iTRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada) Sueña el rico en su riqueza/ que más cuidados le ofrece/, sueña el pobre que padece/ su miseria y su pobreza/, sueña el que a medrar empieza./sueña el que afeta y pretende./sueña el que acrivia...
Este frase repetirá veinte veces (Voz del actor) ¡TRAC!
(Pausa sostenida.Voz grabada.Exclamaciones y ruidos denotan el espasmo y el orgasmo sexual,e igualmente de la gula.Esta grabación tendrá una duración de tres minutos) (Voz del actor) ¡TRAC!
(Pausa sostenida.Voz grabada) Lógalo,Lógalo (Pausa) Logra/ ló/ logra/ ló.(Pausa. Cada vez más alto) Lo/ graló/. (Pausa) Lo/ graló/ Lo/ gralo/. (Pausa) Lógalo/Légalo/L

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fuistes engendrados/ fuèrades por la sangre conocidos,/ (Redoblante) Pues que le hurtàis el laberinto a Creta,/ a Dèdalo los altos pensamientos,/ la furia al mar,las llamas al abismo,/ (Redoblante) si aquel àspid hermoso no os aceta,/(sic) dejad la tierra,entretened los vientos,/descansarèis en vuestro centro mismo.(6) (Pausa.Voz del actor) ¡TRAC! (Pausa sostenida.Voz grabada.En tono de letanla) En vuestro centro mismo/ en vuestro centro mismo/ (Pausa sostenida.Voz del actor) Y/ como/ al/ fin/ habla/ logrado/inventar/ su/ propio/ juego/ (Pausa) Y/ como/ ya/ estaba/ en/su/ centro/mismo/ (Pausa) ahora/ podla/ empezar/ a/ jugarlo/ (Pausa.Voz grabada) Si quieres consumar sin efluxiones el cuerpo diamantino,debes calentar expresamente la raíz de la conciencia.Debes iluminar la tierra beatífica,constantemente pròxima.(Gran golpe de gong) Y ahl dejar siempre residir tu verdadero yo.(Pausa.Voz del actor) El/ cuerpo/ diamantino/reside/ ahora/en/su/ centro/mismo/ (Pausa) Podemos empezar.(Voz grabada) Podemos empezar.Podemos empezar/podemos empezar/ (La voz se va convirtiendo en un murmullo hasta su extinción)
Observación: Los ejercicios serán creados por el actor en el momento mismo de la representación, como parte de su situación afectiva en el desarrollo de la pieza. El nombre de cada uno de los ejercicios irà indicado en el programa.
(1) Versos que introducen al Hui Minn King.
(2) Piñera: Mientras morla.
(3) Calderón: La Vida es Sueño.
(4) Lope de Vega: Sonetos.
(5) Quevedo: Sonetos.
(6) Lope de Vega: Sonetos.
CXXIX

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Las cuatro paredes de un cuarto. En el centro se ve una silla. Junto a la silla una mesita redonda. Encima de la mesita un recipiente de cristal que contiene agua jabonosa. Al abrirse el telón aparece sentado en la silla Salvador, que hace, afectadamente pompas de jabón con una pajuela.
Carlos: (Entrando por la derecha y saludando con respeto a Salvador) Señor, la nueva secretaria...
Salvador: (Sin dignarse a mirarlo) Hágala pasar.
Irene: (Traje sastre negro; lleva bajo el brazo un cuaderno para notas y un lápiz en la mano. Es una bella mujer de unos treinta años. Se queda detenida en el dintel) (Con desenvoltura) Buenos días, señor. Soy la nueva secretaria. Me llamo Irene. (Pausa) Tengo muy buenas recomendaciones.
Salvador: Ya lo sè, hija mía, ya lo sè... (Pausa) Pero, hija mía, digame: qué quiere decir ese lápiz y ese cuaderno.
Irene: (Confundida) ¿No voy a ser su secretaria? Supongo que usted me contrata para tomar su correspondencia. ¿No?
Salvador: ¿Mi correspondencia...? No, hija mía, no mantengo correspondercia con nadie. Todo lo que hago en esta vida son pompas de jabón. Así. (Hace rápidamente un montón de pompas)
Irene: (Se vuelve hacia el criado como pidiendo una explicación) Pero este señor me dijo que usted necesitaba una secretaria.
Salvador: Bueno, es un modo de hablar... Mire hija mía, déjeme explicarle en qué consistirá su trabajo; de diez a doce de la mañana usted mantendrá un animado diálogo con Ana, mi otra secretaria, sobre el tema que mejor les parezca. Las palabras de ustedes me servirán de inspiración para lograr las más bellas pompas. (Pausa) Le advierto; ese diálogo no puede decaer ni un instante. Yo pago bien y exijo, por tanto, el máximo esfuerzo. (Pausa) ¡Ana, Ana!
Ana: (Entra por la izquierda, vestida de rojo. Es fea, desgarbada. Fuma un cigarrillo) Acá estoy, señor. (Mirando de pies a cabeza a Irene) Ah, conque ésta es mi nueva compañera en parlanchinería. Uf, menos mal: hace una semana que Salvador me està escuchando hacer el papel de dos mujeres. ¿Es como para reventar! (Pausa) He tenido que hacer la voz ronca y la voz fina.
Salvador: Si, has hecho, Ana, un gran esfuerzo, pero reconoce que los resultados no han sido brillantes. (Adelantándose a la objeción de Ana) Si, ya se, hija mía, que no tienes la culpa, pero estas pompas no dicen todo lo que quieren decir si no escuchan un verdadero diálogo entre dos verdaderas personas. (Pausa) Al criado) Carlos, déjanos solos.
(Salida de Carlos. Salvador remueve con la pajuela el agua jabonosa mientras mira significativamente a Ana. Esta toma de la mano a Irene y la lleva hacia el lado izquierdo de la escena. Ambas se ponen de frente al público)
Ana: (Mirando intensamente a Irene) ¿Puedo saber su nombre?
Irene: Me llamo Irene.
Ana: Irene, ¿me dejas tutearte?
Irene: ¿Pero por qué no? Somos compañeras de trabajo.
Ana: Perfectamente. Pues escucha, Irene. El otro día me ocurrió algo muy singular. Te lo voy a contar para que me des tu opinión.
(Entretanto Salvador ha dejado de remover en el recipiente y, con la pajuela cargada, contempla a las dos mujeres).
Irene: (Cortada, confusa, anhelante) Yo... (Se interrumpe, se re-tuerce las manos).
(Salvador deja caer hasta sus rodillas la mano que sostiene la pajuela y se revuelve en su asiento).
Ana: No, Irene, nada de miedo. Solo se trata de hablar de algo, por más estópido que sea. Ya sabes que a Salvador no le importa lo que digamos. (Riéndose) Hasta podemos decir pestes de él. (Pausa) Dime, ¿te gusta hablar mal de la gente?
Irene: Bueno, si me gusta... Sobre todo, cuando se lo merecen.
Ana: Pues a mí me gusta hablar mal de las gentes aunque no se lo merezca. ¿Tú no has levantado nunca un falso testimonio?
Irene: (Pensativa) Bueno, para decir la verdad: una vez calumnié a una compañera mía de oficina. Estaba enamorada del mismo hombre que yo.
(Salvador ha vuelto a levantar la mano que sostiene la pajuela y hasta hecho una timida pompa de jabón).
Ana: Estupendo! (Pausa) Pero dejemos eso. Te decía que el otro día me ocurrió algo muy extraño.
Irene: (Animada) ¿Viste un disco volador?
Ana: No, vi un fantasma...
Irene: ¿Un fantasma?
Ana: Si, un fantasma. Me estaba tomando un vaso de leche en la cafetería. De pronto un hombre sentó en mi mesa.
Irene: Pero entonces, no era un fantasma...
Ana: Dèjame terminar. (Pausa) Me dijo: "Buenos días", y se esfumó.
Irene: También mi abuela veía fantasmas.
Ana: (Acercándose a Irene y palpando la tela del vestido) ¡Què lindo gènero! ¿Donde lo compraste?
Irene: En El Encanto. ¿Sabes cuanto me costó el metro? Pues diez pesos.
(Salvador hace seguidas cinco pompas de jabón).
Ana: ¿Tienes un amante?
Irene: No, este me lo compré con el sudor de mi frente. (Pausa) ¿Quién te hace la ropa?
Ana: Una costurera que también ve fantasmas. Le conté mi caso y me dijo que volviera a sentarme en la mesa de la cafetería con los ojos cerrados.
Irene: ¿Con los ojos cerrados? Entonces no podrás verle.
Ana: Vamos a ser Buenas amigas. ¿No te gusta ir a bailar de noche? ¡A mi me encanta el baile! Si me vieras en brazos de un caballero... Me parece que voy a desmayarme. Uno gira de aquí para alli,ondula,la respiración se corta,es la felicidad!
Irene: ¿No te gustaría bailar con un fantasma? No se me habla ocurrido esta idea, pero ahora sente que me gustaría. ¿Te imaginas lo que sería bailar con un espíritu?
(Salvador hace seguidas diez pompas).
Ana: ¿Vives muy lejos de aquí? No sè por qué pero me imagino tu casa pintada de amarillo.
Irene: Bueno, no precisamente de amarillo. Mas bien amarillenta es la casa. (Pausa) Pero mi tía Eligia sí tiene una casa pintada de amarillo. (Pausa) ¿Lo estoy haciendo bien?
Ana: Vamos bien. Ya Salvador ha hecho más de veinte pompas. Pero todavía estamos muy lejos de sus sagrados raptos.

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Irene:¿Se pone furioso?
Ana:Se pone magnífico.Hace cientos de pompas en un minuto.Si das la talla ya tendrás ocasion de verle:entonces debemos callarnos por un instante mientras él contempla a sus pompas estallando en el aire.
Irene:Pero, dime (Bajando la voz) ¿Está loco?
Ana:No, Irene, no tienes que hablar en voz baja.Salvador puede escucharlo todo.Salvador no tiene dignidad, no es vanidoso, no sufre de ningún complejo, no cree en el gênero humano.Su ánica ambición es hacer las más bellas pompas de jabón.El resto le tiene sin cuidado.(Pausa) ¿Asl que tó crees que Salvador está loco?
Irene:(Todavía con timidez, pero tratando de alzar la voz) Si te voy a hablar con franqueza, creo que lo està.No creo que haya por ahí muchos hombres haciendo pompas de jabón.
(Salvador lanza una pompa enorme).
Ana:(Cogiendo del brazo a Irene) Demos una vuelta al salón.Me encanta dar vuelta.Una se siente como en un parque.Si hasta me parece escuchar a los gorriones piando.
Irene:¿Sabes una cosa? El otro día mi gato se comió un gorrión.
(Riendo convulsivamente) Con plumas y todo...
Ana:Parece que Salvador se está animando.(Pausa) Pero no te enorgullezcas demasiado pronto.(Pausa) ¿Sabes por qué despidió a la otra secretaria?
Irene:Me lo imago:se callarla.
Ana:Nada de eso.Hablaba hasta por los codos.No, no la despidió porque no hablase;la despidió porque las palabras de Adela, así se llamaba esa infeliz -no convencían a las pompas de jabón.
Irene:Y tó, ¿llévas mucho tiempo trabajando para Salvador?
Ana:Un amo;justamente, ayer hizo un año.El dice que yo tengo la facultad de excitar a mi "partenaire";en cambio,afirma que yo no serviría para receptora.
Irene:A mí no me gusta preguntar,pero me encanta que me hagan preguntas.
(Salvador se incorpora un tanto en la siila y lanza con gran animación una lluvia de pompas).
Ana:¿Tú puedes danzar hablando?
Irene:Nunca lo he intentado.Cuando una baila con un hombre lo mejor es callarse.
Ana:Pues debes intentarlo.(Pausa) Mirame:(Se pone a valsar mientras dice) Me pienso hacer un sombrero todo de plumas,sé que va a costarme caro,pero el que tiene azul celeste que le cueste (Se detiene y rie a carcajadas) (Pausa) Quieres probar, es muy fácil.
Irene:(Se pone a valsar) El que quiere azul ceieste...Salvador està más loco que un trompo...(Se detiene confundida).
(Salvador sumerge la pajuela en el recipiente;se levanta de la silla y lanza sus pompas con gran fuerza y consumada maestría. Cambia de mano la pajuela y sigue lanzando pompas.Està como alelado).
Irene:¿El rapto?
Ana:No, qué vanidosa eres.Sólo està animado.
(Salvador se deja caer pesadamente en la silla.La pajuela se le cae de las manos).
Ana:¡Lo estàs viendo! Es muy sensible.Pesca al vuelo si el diàlogo desmaya.Pero no tienes la culpa.No has hecho más que comenzar.Nadie nació sabiendo.Salvador quiere un diàlogo electrizante.(Pausa) Pero dejemos eso.(Pausa) ¿Te sientes con fuerza para valsar conmigo dialogando?
Irene:Estoy de lo más corrida,pero lo intentaré.Empieza tù por animarme.
Ana:(Tomándola por el talle) Tengo pavor de las cucarachas.¿Te gusta el tema? ¡Pues dancemos! (Se ponen a valsar).
Irene:Perdona si lo hago mal pero no es lo mismo ser llevada por una mujer que por un hombre.
Ana:Eres muy lista.Pero yo digo que si uno tiene pasión por el baile,lo mismo da bailar con un hombre que con una mujer.
Irene:No lo creo,no comparto tu opinión.La parte emocional juega un gran papel.Ademas...
(La interrumpe un grito estentóre de Salvador que llama a Carlos.Acaba de soplar la pajuela y no ha salido ninguna pompa).
Salvador:¡Carlos,ven acá! ¡Carlos!
(Carlos entra en escena y se inclina).
Salvador:Renueva el agua.(Pausa) ¡Toma! Esta pajuela está inservible.Tràeme otra.
(Carlos desaparece).
Salvador:¡Cuanto camino recorrido! No hace todavía un año mataba yo a los hombres con balas y ahora los sigo matando, pero con pompas de jabón.Uno puede dejar de matar a sus semejantes.Como yo pertenecía al partido verde tenla que matar a los del partido gris y los del partido gris tenían que matar a los del partido verde.
(Entra Carlos con la redoma llena de agua jabonosa y un montón de pajuelas.Se inclina y se retira).
Salvador:(Examinando atentamente una pajuela) Me cansé de jugar tal juego.Ahora diràn que soy un cobárde,diràn que ya no mato por mi idea ni me dejo matar por mi idea.Pero se equivocaron de plano.La situación es la misma,solo que la idea es distinta.Por el momento mi ideal es hacer pompas de jabón.(Pausa) ¡Carlos!
Carlos:(Entrando de nuevo) Diga,sehor.
Salvador:¿Cuántas limosnas has entregado hoy?
Carlos:Muy pocas,sehor.La gente quiere comida.Dicen que las pompas no se comen.
Salvador:¡Pero son muy brutos! Si no tienen comida al menos que tengan pompas...
Carlos:¿El sehor me permite decirle algo?
Salvador:Concedido.
Carlos:Yo sugiero al sehor que dè de comer al hambriento siempre que èste se comprometa formalmente a hacer pompas después de sus comidas.
Salvador:¡Imposible! Sería una contradicción.Dialecticamente imposible.¿Conoces algún comunista que defienda el capitalismo y capitalista que defienda el comunismo? Pues conmigo es la misma cosa.Mi pompismo no puede defender el alimentismo.
Carlos:¡Diablos! Eso es irrefutable.
Salvador:(Lanzando una gran pompa) ¡Irrefutable!
(Suena el timbre de la puerta con gran estrépito.Carlos sale de escena).
Salvador:(Mirando su reloj de bolsillo) Media hora perdida.(Axx1

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las mujeres) ¡Hijas mias, a parlotear!
(Entra Carlos que ayuda a caminar a un hombre de unos sesenta años cuyas ropas están empapadas en sangre).
Salvador: ¡Miravalles!
Miravalles: (Casi no puede articular) Me han matado...
Salvador: ¿Los grises?
Miravalles: Los grises...
Salvador: Bueno, no has hecho sino morir por tu idea. Era justo.
Mira, yo también estoy muriendo por la mía.
Miravalles: (Balbuceando) Tu idea...? Pero tú eres un verde.
Salvador: No, querido Miravalles. Ahora hago pompas de jabón.
(Pausa) ¿Puedo hacer algo por ti?
Miravalles: Guiero un sacerdote.
Salvador: No puedo ir contra mi idea. En cambio, te puedo dar la absolución haciendo unas pompas sobre tu cabeza...
(Lanza unas cuantas pompas sobre la cabeza de Miravalles, que ha caldo a los pies de la silla).
Salvador: ¡Carlos! ¡Ven acá, Carlos!
Carlos: Diga, señor.
Salvador: Creo que tenemos un gris menos en el cuadro...(Pausa) Sàcalo de aquí.
(Carlos arrastra el cadáver fuera de escena).
Salvador: (A las mujeres) ¡Manos a la obra, hijas mías! Hemos perdido un tiempo precioso.
Irene: (A Ana) Esta escena me repugna. Ese hombre es un monstruo. Yo prefiero un hombre que mate con balas antes que con pompas.
Ana: ¿Te parece más humano, eh? Sin embargo, piensa adonde irlan a parar nuestros nervios si Salvador, en vez de hacer pompas de jabón disparara una ametralladora.
Irene: Pero una ametralladora se dispar sólo para matar. Y se mata por una idea. Además, el dirá que mata con pompas, pero yo me río de sus... muertos.
Ana: ¿Y qué me dices de esos pobres que caen como moscas, vencidos por el hambre? ¿Acaso no son muertos?
Irene: Acepto que soy una imbécil, pero un hombre que hace pompas de jabón no es un hombre.
(Salvador se pone de pie y lanza multitud de pompas).
Irene: ¿Lo ves? Eso...un hombre...(Pausa) Ahora mismo me voy. (Pausa) Prefiero vivir con un pistolero.
Ana: No nos metamos en camisas de once varas...(Pausa) ¿Qué piensas en definitiva del fantasma?
Irene: (Mirando flijamente a Salvador que sigue haciendo pompas)
El no hace nada de lo que hacen los hombres: no mata, no escribe, no ara la tierra, no fornica, no pinta paredes, no intriga. No, no hace nada de lo que hacen los hombres. Solo pompas, pompas...
Ana: Bueno, es un precursor.
Irene: ¿Un precursor?
Ana: Si, un precursor, un pionero. (Pausa) Sin embargo, no vayas a creer que se quedará ahí. Cuando vengas a abrir los ojos lo verás convertido en un decadente. Entonces dirás que es un hombre el que mata, el que escribe, el que ara la tierra, el que fornica, el que pinta paredes, el que intriga y el que hace...pompas de jabón. (Pausa) Hablemos del fantasma.
Irene: ¿Qué hará el próximo precursor?
Ana: Es muy probable que dispare una ametralladora.
Irene: Bueno, me quedo. Conste, que no me has convencido, pero estoy de acuerdo contigo en que no debemos meternos en camisas de once varas. Al menos, Salvador nos paga en dinero contante y sonante y no en pompas.
Ana: De todos modos, estamos en sus redes. Somos nosotros los que provocamos sus hemorragias pomplsticas.
Irene: Puedo renunciar al empleo.
Ana: No por eso escaparás de sus pompas. Cuando vengas a su puerta a pedir un pedazo de pan te darán pompas y más pompas.
Irene: Entonces lo mato como a un perro.
Ana: Ipso facto ocuparla su lugar otro precursor. Te pasarías la vida matando precursos y...
Irene:...¿y qué?
Ana: Matando precursos y pasando hambre. (Pausa)
Irene: ¿Tiene siempre que haber un precursor?
Ana: Siempre! Algo tiene que estar en el tapete, el mundo siempre está en juego. ¡Hagan juego, sehores! (Pausa) Aquí entre nosotros: yo creo que este pajarraco tiene su juego...
(Salvador se vuelve a poner de pie y hace numerosas pompas).
Irene: Es tan evidente que juega...
Ana: No, no tan evidente. No creas inocentemente que todo consiste en hacer pompas en este salón. (Pausa) ¿Conoces a los comunistas?
Irene: (Con tono orgulloso) Yo pertenezco al Partido.
Ana: Perfecto. Asl me entenderás mejor. (Pausa) Escucha esto: los comunistas comenzaron haciendo pompas y mira adonde han llegado.
Irene: ¡Mentirosa! Jamás los comunistas hicieron una sola pompa.
Ana: Cálmate, querida; no tomes al pie de la letra eso de que los comunistas comenzaron haciendo pompas de jabón. Es un modo de hablar...No las hicieron precisamente de jabón, pero las hicieron con ideas.
Irene: Hicieron la revolución mundial, elevaron el standard de vida del trabajador, etcétera,...(Pausa) Y ese Salvador, dime, ¿que hace con sus pompas? ¿A quién salva?
Ana: Probablemente a los mismos comunistas.
Irene: ¡Estás loca! Comunismo y salvación son una misma cosa.
Ana: No lo niego, pero es tan agradable hacer pompas después de haber hecho la revolución mundial.
(*) El manuscrito no tiene título.

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INERMES.
Tragedia de la vida actual.
Personajes:
Magda. Silvia.
Marcos. Alfredo.
Hombres y mujeres.
Prólogo.
Un camino polvoriento cerrado al fondo y lados por enormes rocas de tono gris oscuro y negro intenso. Sale lentamente por la derecha un grupo de jóvenes en fila de uno, en sentido irregular. Expresión de profundo desaliento en los rostros, cuerpos que expresan un cansancio agotador. Al llegar al extremo de la escena irán como cayendo en la nada, con silencio profundo. Vestuario: los de uso diario, sin perseguir uniformidad alguna. Estarà iluminado todo el escenario con una tenue luz amarilla, excepto para el lado izquierdo que se hallará en una oscuridad completa. (Derechas e izquierdas, las del actor).
Acto I.
La escena representa un cuarto de estudio en una casa de apartamentos de mediana posición. Cierta elegancia discreta. Epoca actual.
Marcos: (Edad: la de un joven de 24 a 25 años. Tipo abstraído que denota confrontación de graves problemas; y siempre puesto sobre la apariencia exterior de una fuerte excitación mental. Al levantarse el telón aparecerà Marcos sentado en una de las butacas, levemente inclinado hacia adelante con el brazo izquierdo apoyado en uno de los brazos del butacón, mientras con la derecha aprisiona unos cuantos papeles. En esta posición comenzará a decir las primeras frases y se irà levantando lentamente hasta terminar).
(Con gran expresión dramàtica)
Tres edades de la historia del mundo en mi mano y aún no alcanzo a pensar si en algún cerebro quedará particula mental que refiera esta edad nuestra de la absoluta inquietud. (Pausa)
(Al acabar la frase dejará caer al suelo los papeles con desaliento) Para el momento diario del segundo que pasa toda la vorágine agotadora del continuo gestar en lo yermo de la personalidad de esta maldita generación presente que somos.
(Acercándose con lentitud al balcón del estudio se pone de espaldas, y al tiempo que se acoda a él un reloj deja oír la media)
No tardará en llegar Alfredo con su estruendo y su maravillosa caja de cèlulas simpàticas. (Se vuelve rápidamente para mirar hacia afuera)
Es notable: todos los días contempla desde aquí a Silvia como realizando la visión del momento supremo de una angustiosa abstracción. (Pausa) ¡Carne la suya que realiza como la de todos nosotros el eterno modelar de la interrogación denegada!
(Por la puerta entreabierta entra Alfredo y acomodàndose en el butacón, hace remedo de la actitud de un pensador)
Alfredo: (Tipo de edad joven, aspecto jovial, pero traduciendo en todos sus actos un cinismo desorbitado) (Con ironla) ¡Por fin...capturada...vencida!
Marcos: (Como despertando) ¡Ah...,tò! ¿Declamabas algo épico?
Alfredo: (Sin hacer caso de las palabras de Marcos) Si, vencida, apabullada...muerta de miedo; aquí la tengo, la dama Inquietud del compañero Marcos!
Marcos: (Sentândose descuidadamente) Si...Resulta muy acogedor, tal como el buen abrigo, el poder fabricar un chiste con la materia de la tragedia que nos devora: cristaliza con apariencia de antídoto. (Pausa) Y a propósito de capturas milagrosas: antes de tû llegada observaba interesado a la joven del piso bajo, que abría la ventana de su habitación, cuando de súbito, como si su cuerpo todo hubiese detenido el ritmo del movimiento, quedose inmóvil en una absorción inmensa de todo cuanto la circundaba. Y vi plasmarse en su cara toda la cruel estupidez de este existir nuestro y como un rugido contenido del gran odio hacia lo intocable suspiró toda la esterilidad cruel de agitarse en la duda.
Alfredo: Te confieso Marcos, hablas con aparente serenidad, pero tus palabras explotan en desoladora negativa; tal parece que anticipas el turbión del fin que nos espera.
Marcos: (Con dolor) Perdona mi exabrupto; pero es tan grande la ironía de esta rueda del vivir, que me parece inmóvil en su vertiginosa movilidad, y obsede en mi psiquis cual una agitación rumorosa de la inquietud.
Alfredo: Declas Silvia hace un momento, ¿serla ella misma mujer que conocimos en aquellas remotas clases?
Marcos: La misma Silvia que conocimos hace años, sólo que de ella queda intacto el nombre: las otras cosas que poseía han sido pulverizadas para siempre.
Alfredo: (Con gran ironla) ¿Es lo cercano de su presencia lo que ha permitido, caballero, el que haya podido observar sin ayuda del microscopio el desmoronamiento de todos sus átomos?
Marcos: (Como en un soliloquio profundo) Aun no hace una semana que tomó la habitación del primer piso. En este corto tiempo sólo le hablado una o dos veces, a más de verla casi todos los días al abrir la ventana.
Alfredo: (Poniéndose de pie, va a apoyarse sobre el respaldo de la butaca de Marcos)
Si continúas en esa constante persecución de escudrihar en las gentes sobre sus inquietudes, acabarás por convertirnos a todos en masas borrosas, sin rutas a seguir ni caminos que tomar.
Marcos: (Se levanta rápidamente caminando dos pasos para volverse de pronto a Alfredo)
Te engañas: no persigo el convencimiento del mal para la juventud; cada uno lleva latente dentro de sí como obligada condición de su existir. Las circunstancias o las ocasiones harán el resto.
Alfredo: (Conservando la misma posición anterior)
Oye, y conste que no es sarcasmo: A ratos siento la sensación de estar cubierto de un polvo finísimo y experimento el gusto de la tierra en mi boca, como si toda ella se llenase para ahogarme en un instante. (Pausa) Entonces fantaseo y creo ver el lastre de los siglos idos sobre mí, haciéndome responsable de todas sus miserias. (Pausa) (En este momento darà una vuelta para sentarse

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en el butacón sobre el que estaba apoyado)
¡Pero no tomo cuidado de ello...! ¡Ya sè que esto obedece a una forma progresiva de mi exaltación neurótica!
Marcos: (Con profundo abatimiento)
Si...Tu exaltación neurótica...¡Es ella mla, la de aquel, la de ellos, la de todos! ¡Es la tirana inquietud que nos postra la voluntad y trueca todas nuestras fuerzas positivas!
Alfredo: (Continúa sentado)
Y desviando el tema; ayer tuve la afortunada casualidad de encontrarme con Magda; me saludó muy cordialmente y hasta me invitó para un recibo que mañana ofrece. (Pausa) Sòlo cruzamos estas palabras, pues bien sabes que su especialidad es el estar siempre de prisa. Ya en la acera opuesta se volvió para gritarme: "Y Marcos, ¿què hace...?
Marcos: (Que està casi sentado en la esquina de la mesa, inclinado y con la mano derecha oprimiendo la barba)
Magda...Si...gracias. También recibí una invitación ayer. (Pausa)
¡Pobre Magda...Su afecto y ternuras son únicos. Cuanto me temo que sea precisamente en mi alma donde ella vaya a encontrar los ecos amorosos de la suya. (Pausa) En verdad, se añadirà a mi tortura otra nueva forma de la crueldad.
(Al final de la frase escuchará un leve timbrazo. Justamente se levantarà Alfredo llegando a la puerta que estarà entornada, en el momento que Marcos termina de hablar, y la abre enteramente)
Alfredo: (Con tono respetuoso)
Buenos días, Señorita. (Rapidísimo, hace un gesto de asombro y enseguida toma las manos de la mucha, haciéndola entrar, al tiempo que exclama)
¡Pero si es Silvia!
Silvia: (Mucha de estatura normal y aspecto saludable; pero con un marcado "modo" de persona que no està con el pensamiento en lo que la rodea, Viste traje de mañana)
(Con cierta efusión)
¡Oh querido, si es Alfredo...(Enseguida se adelanta a Marcos, que ya llega, para estrecharle la mano)
Marcos: (Conservando la mano de Silvia entre las suyas, la conduce al butacón y la sienta, haciendo igual el y Alfredo)
Silvia: (Quitándose el sombrero, lo coloca sobre una mesita, al tiempo que se pasa la mano por la cabeza) Dime Marcos: ¿has sido tú el descubridor de Alfredo...?
Alfredo: (Dirigiéndose a Silvia)
No, lo fui yo. Después de brusca desaparición de clases y pasados los días de gran agitación, no volvi a ver a su "gracia" hasta hará cosa de dos meses en que lo atrapé en una conferencia de Psicopatología o algo así.
Silvia: (Hilvanando la frase de Alfredo)
Y Marcos descubrió al tomar yo el piso bajo la pasada semana, sólo que no me hizo ese relato tan bello de su cogida.
Marcos: ¿Y qué impulso, Silvia, te hizo llegar hasta aquí?
Silvia: (Reflejando cierta incertidumbre y como fingiendo)
Nada importante. Al salir me saltó la curiosidad de espiar en tu estudio, y subl a escape como un chiquillo revoltoso.
CXXXIV

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EL RING. (*)
Disposición del escenario.
Quatro tarimas dispuestas en forma de cuadrilatero. Entre las cuatro pasarelas con doble hilera de sogas y escalerillas para bajar al primer plano de la acción. Las tarimas representan el americillo de los personajes. En la de Rolo (el juez) hay una grabadora; en la de Pilo (el acusado) -que tendrá rejas -hay un colchon; en la de Mino (el investigador) hay un telescopiouestado en dirección a la tarima de Pilo; en la de Babo (el verdugo) una horca.
Al comenzar la acción los cuatro personajes aparecerán mordidos en el suelo de sus respectivas tarimas. Escena en peuabras. Pasados segundos la escena se iluminará con luz muy viva. Acto seguido dos campanazos, como en una pelea de boxeo. Colgadas de una percha en cada tarima una bata de boxeador. La de Rolo es negra con su nombre en blanco; la de Pilo es blanca con su nombre en negro; la de Mino es roja con su nombre en blanco; la de Babo es amarilla con su nombre en rojo.
Al sonar los campanazos los cuatro personajes despiertan y se levantan. Rolo acciona la grabadora. Se escucha: "¡Vàyase al carajo! ¿Lo oye? ¡Al carajo!" Cierra el circuito y hace un gesto de desprecio con la mano. Por su parte, Pilo, que ha estado escuchando mira a Rolo y dice: "¡Al carajo!" Mino mira hacia el horizonte. Pausa. Dice: "Visibilidad perfecta". Acto seguido mira por el telescopio a Pilo. Babo coge el nudo corredizo, lo levanta y lo deja caer.
Dos nuevos campanazos.
Rolo: (Se quita la bata, la cuelga en la percha. Pantalón de boxeador de color negro. Torso desnudo. Zapatos de tennis blancos. Baja pausadamente al ruedo. Se pone en guardia con los puhos cerrados. A Pilo) ¡Eh, Pilo! ¿Què pasa? ¿Se te pegaron las sábanas?
Pilo: (Quitàndose la bata y colgàndola de la percha) ¿Sàbanas? No veo ninguna. Ojalà la hubiera. Anoche me helè. (Empieza a caminar en dirección al ruedo. Viste pantalón de boxeador de color blanco, torso desnudo y calza zapatos de tennis blancos).
Rolo: (Siempre en guardia) Es un modo de hablar. Pero no te quejes, cuando te ahorquemos tendrás tu sàbana. ¡Vaya si la tendrás!
Pilo: (Llegando al ruedo) Entonces no sentiré frío.
Rolo: (Le amaga a Pilo con un jab a la mandibula. Pilo se hurta) ¡Como! ¿Y el frío de la muerte? (Pausa) Entonces, el frío de la muerte es mentira?
Pilo: No digo que sea mentira, mas para el caso da lo mismo. Uno lo siente.
Rolo: Yo tó no estaría tan seguro. Primero tendrás que morirte y después...
Pilo: (Con ansiedad) ¿Y después...?
Rolo: Déjalo ahi. (Pausa, Saltando sobre sus pies y pasando rápidamente sus puhos por la nariz) ¡En guardia, Pilo en guardia! (Le da dos golpes en el estómago) ¡En guardia!
Pilo: (Poniéndose en guardia y brincando con rapidez) ¡Toma! (Le da un golpe en la cara).
Rolo: (Bajando la guardia) ¿Qué sohaste anoche?
Pilo: (Bajando la guardia) ¿Soñar? ¿Con qué? ¿Con quièn?
No, Rolo, ya no sueho, sólo duermo. (Pausa) Además, boxear todo el día, rinde. ¿No te parece? (Pausa). Se pone en guardia) ¡En guardia, Rolo!
Rolo: (Le coge los brazos y se los baja) Vamos a hablar.
Pilo: Ayer me prometiste que hoy nos daríamos golpes todo el día. No se puede creer en ti.
Rolo: No, serà mejor hablar. Ayer te dimos una paliza de padre y sehor mío. (A Babo) ¡Eh, Babo, qué le hiciste ayer a Pilo?
Babo: (Sin quitarse la bata, se pone en guardia y mientras habla va haciendo las acciones que describe) Le crucè la barriga con una derecha y una izquierda; le di un uppercut y le contè diez segundos con un jab a la quijada.
Rolo: (A Mino) Y tó, Mino, mi Mino querido, ¿què le hiciste a Pilo?
Mino: (Sin quitarse la bata, como si le diera de patadas a alguien) Me lo comí a patadas.
Rolo: (A Pilo) ¿Te das cuenta? (Pausa) Mejor serà que hablemos. (Pausa) Vamos, no te pongas triste.
Pilo: (Decepcionadó) Pero es que yo quería pegar hoy. Hoy es mi día de pegar.
Rolo: ¿Un golpe maestro?
Pilo: Un golpe maestro si tú estuvieras dispuesto a ayudarme.
Rolo: ¿Ayudarte? Estàs loco. Lo que yo quiero es destruirte.
Pilo: (Con mimo) Si tû quisieras, Rolo...
Rolo: (Cehudo) Si yo quisieras que... Acaba de vomitar.
Pilo: (Tímido) Si tû quisieras de dejar pegar.
Rolo: (Rle) Cuando se ha visto que los pàjaros le tiren a las escopetas. Y no olvides: aquí tû eres el pàjaro y yo la escopeta... Yo soy el que te pega. Así (le hunde el puño en el estómago), así (le da una trompada en la cabeza) así (le da cuatro bofetadas). Pegar... Pegar tû... Què te has creído.
Pilo: (Cayendo de rodillas) Si tû quisieras, si tû quisieras...
Babo: (A Rolo) Eh, Rolo, ¿le doy un sube?
Rolo: (A Babo) No, tu sube y tu baja es al final. Ya te darás gusto cuando lo subas vivo y lo bajes muerto. (Rle) (Pausa) A Pilo) Levàntate.
(Pilo no se mueve)
Rolo: (En un alarido) ¡Levantateee! (Le da una patada)
Pilo: (Llorando) Si tû quisieras...
Mino: (A Rolo) ¿Le pongo la mordaza? (Va y registra en el bolsillo de su bata)
Rolo: (Sin mirar a Mino) Deja. Hoy es día de hablar. Y hablar mucho. (A Pilo) Pilo, Pilito... Mariconito (Se le acerca, le pasa la mano por el pelo, lo besa en una mejilla) Pilo, yo te quiero, te llevo cantidad, te...
Pilo: (Lo interrumpe, con rencor) Te odio. Ojalà te mueras.
Rolo: (Como a un niño) Vamos, Pilo, ¿por qué tienes que diarme? ¿Es mi culpa si debes dejarte pegar? ¿No ves que tengo que hacerlo? (Le da una trompada) Asi, Pilo, así. ¿Y es mi culpa si yo me río de tus golpes? (Pausa) Lo abraza calurosamente, le da palmadas en la espalda) Sin embargo, te prometo no pegarte más en todo el día de hoy. Hoy vamos a hablar hasta por los codos; por supuesto, tû más que yo. ¡Què diablos! Llevo un mes interrogándote y ya me canso. (Pausa) con voz neutra

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Pilo, ¿estabas allí? Rolo, yo nunca estuve en esa casa. Pilo, mira que Neno era tu mejor amigo. Rolo, no se quien es ese Neno. Pilo, tú viste cuando ahorcaban a Neno. Rolo, yo no lo vi. Pilo, ¿quién ahorcó a Neno?
Pilo: (Gritando) ¡No lo sê, no lo sê!
Rolo: ¿Y quién te lo ha preguntado? No, Pilo, te estoy diciendo lo que yo te pregunto día por día y lo que tú me contestas dla por día. Ya sê que siempre me dices lo mismo y que ayer cuando te pregunté Pilo, ¿quién mató a Neno? tú me contestaste: (imitando la voz de Pilo) ¡No lo sê! (Pausa) Todavía hoy no te he preguntado nada. Lo único que hecho es decirte que estoy cansado. (Pausa) Si, Pilo, estoy muy cansado. (Pausa) ¡Cojones, Dios, què cansancio tengo. (Vacila sobre sus piernas) ¿Lo ves? (Se desploma sobre sus rodillas) Molido, Pilo, molido; te juro que estoy tan cansado que si ahora viniera un león no tendría fuerzas para levantarme y me dejarla comer enterito, Pilo, enterito.
Pilo: (Tlmido) Entonces no me hagas más preguntas.
Rolo: (Levantándose de un salto) ¿Què no te haga más preguntas? (A Mino, a Babo) ¿Lo han oldo? ¿No es un monstruo? Este Pilo, ¿no es un canallita que pretende dejarme en la calle y sin llavín? (A Pilo) Ven acá... (Le toma las manos) Ven acá, Pilo. Y si no te hago más preguntas, ¿qué haré entonces? Barrer la casa? ¿Cocinar? ¿Sacar al perro a mear? ¿Vender billetes? ¿Decir misa? ¿Manejar una gua? ¿Hacer churrros? ¿Te crees que voy a coger la cesta (hace la acción) para ir al mercado? (Camina unos pasos y llega a la banqueta suya) Deme plátanos. No, calabaza no quiero; me da boniatos y un melón. ¿Cuánto es? Tome. (Vuelve junto a Pilo) ¿Què tal Pilo? Espérate, ahora te haré el desayuno y después te coseré las medias y despues te plancharé la camisa. Y tû haciéndome preguntas (Imita la voz de Pilo) Rolo, ¿donde pusiste el papel? ¿Donde metiste los sobres? ¿Què se ha hecho del bombillo? ¿Le avisaste a Pancho? ¿Donde está el plumero? ¿Queda café? ¿Hay bastante leche? Y yo contestando, sí, señor, contestando: El papel en el librero, los sobres en la mesa de noche, el bombillo se fundió, Pancho está en su pueblo, el plumero colgado en su clavo, café no queda, la leche se cortó. ¿Te das cuenta? Yo contestando y tû preguntando, yo contestando y tû preguntando, contestando... (Dicho atropelladamente y gritando) (Mientras ha dicho, Mino y Babo han llegado al ruedo)
Mino/Babo/ Preguntando, contestando. (Cogen a Pilo por los brazos y piernas y lo balancean fuertemente) Pilo, habla, Pilo di, Pilo comenta. (Cesan de balancearlo, pero no, lo sueltan).
Babo: (A Pilo) Pilo, vomita.
Mino: (A Pilo) Vomita, Pilo.
Rolo: (A Pilo) No vayas a decirme que no tienes nada en la cabeza. (A un gesto de Pilo) No, si te creo; en la barriga tienes comida, pero no es ese el vómito que yo quiero; quiero el vómito mental. (A Babo, a Mino) Pàrenlo. (Lo paran) Perfecto. (A Pilo) Describeme a Neno.
Pilo: (Suplicante) Por favor, Rolo; no lo conocí. Te lo juro.
Rolo: Entonces inventa a Neno. (Con furia) Pero invènalo pronto, ¿lo oyes? Pronto. (Pausa) ¿Cómo es Neno?
Pilo: Pero te diría una mentira. Un Neno que no existe...
Rolo: (Lo interrumpe) ¡Dale! ¿Cómo es Neno? Carajo, ¿cómo es tu Neno?
Pilo: (Vacilando) Pues, Neno, pues Neno es...
Rolo: (Impaciente) Acaba de vomitar a Neno.
Pilo: (Resignado) Pues Neno es alto, rubio, de ojos verdes. (Pensando) Tiene unos treinta años y...
Rolo: ¿Y qué?
Pilo: Tiene un lunar en el lado izquierdo de la frente.
Rolo: (Satisfecho) Bien, pero muy bien. Así que Neno es alto, rubio, ojos verdes, treinta años y un lunar en el lado izquierdo de la frente. (Pausa) ¿Què más?
Pilo: (Inventando) Es mudo.
Rolo: (Fingiendo sorpresa) ¡No me digas! (A Mino) Oye Mino; Neno es mudo.
Mino: (Fingiendo) ¿Y tû no lo sablas? ¿Ya no te acuerdas cuando te dijo? (Mino ejecuta con los dedos varias acciones) Y tû le dijiste (Lo mismo).
Rolo: (Se da un golpe en la frente) ¡Verdad, mi hermano! ¿Y sabes lo que me decía? Pues que Pilo es un hijo de puta.
Pilo: (Saliendo del juego) Eso no es verdad. Neno y yo nunca nos hemos visto.
Rolo: (A Pilo) ¿Cómo, Pilo? Acabas de describirme a Neno y ahora dices que nunca se han visto.
Pilo: (Azorado) Perdón, Rolo, me equivoqué. Si, yo conozco cantidad a Neno.
Rolo: (En el juego) ¡Ah, buena! Tû lo conoces bien. Y él te conoce bien. (Pausa) ¿Y por qué dice Neno que tû eres un hijo de puta?
Pilo: (En el juego) Bueno, yo...No...me da pena. (Pausa) Bueno, yo...(De un tirón) Le quitte la mujer.
Mino: (En el juego) Le quitaste la mujer. ¡Hijo de puta! (Lo golpea).
Babo: (En el juego) Neno es un alma de Dios y tû le quitaste a Berta. ¡Hijo de puta! (Lo golpea)
Rolo: (En el juego) ¿No te da vergüenza, Pilo? A un pobre mudo como Neno. Toma. (Lo golpea)
Pilo: (En el juego) ¡Y quéis, mi socio! El que puede. (Hace como si echara en el suelo la colilla de un tabaco, después escupe) Esa mudita es candela. Lo dice todo con los ojos. (Pausa) Pues mi socio, Neno me invitó a comer el sábado pasado. La mudita hizo un congrí, unas costillas de puerco, unos plátanos fritos que se cagó el maricón. (Pausa, da unos pasos) Neno fue a buscar bebida. No bien salió por la puerta la mudita me fue p’arriba a comerme a besos. ¡Candela, mi socio, candela! Nos enredamos y entonces ella me dijo con unas señas de lo más excitantes que el domingo Neno tenía trabajo toda la noche, que ella me esperaba... Me esperaba... (Pilo se desploma sobre sus rodillas llorando) Rolo, no puedo más, te lo juro, no puedo más.
Rolo: (Lo zarandea, lo para) No, Pilo, si estás en la parte más divina. Tienes que seguir hablando. ¿Donde te esperaba?
Pilo: (Gritando) Pero, Rolo, todo lo que digo es mentira, invento, patraña. Neno existe.
Mino: (Le da una trompada) Cómo vas a decir que no existe, maricón. Neno existe, Neno vive a dos cuadras de aquí. (Lo coge por el cuello). Mira, desde aquí se ve la casa de Neno. (Haciendo que mira) ¡Oyeée!

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Rolo, a Babo) iRolo, Babo!, vengan, pronto. ¡Mi madre!
Rolo y Babo se acercan a Mino y miran por sobre sus hombros)
Rolo: (Emite un silbido con el que se denota que una mujer es hermosa) (A Pilo) Pilo, ¿tú crees que ella querría hacerlo comigo?
Pilo: (En el juego) ¡Yo què sè! Prueba. (Camina al centro de la encena) A mí me lleva. Después que probó lo mío, me dijo: (Abre las cinco dedos de la mano derecha y con el pulgar y el índice de la izquierda) Los siete días de la semana. Sí, señor, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Rolo: (Yendo al encuentro de Pilo) Pero Neno te cortó el pasodoble. Te cogió mansito era su propia cama.
Pilo: (En el juego) Mala suerte que tiene uno. Se le había salvado el dinero. Volvió por él y nos cogió asando maiz.
Pilo: (En el juego) Y le metiste el cuchillo enterito.
Pilo: (En el juego) Le salió por la espalda. (Rie forzadamente)
Pilo: (En el juego) ¿Què más?
Pilo: La sangre salió a borbotones.
Babo y Mino han abandonado su posición y rodean, junto a Rolo a Pilo)
Babo: (En el juego) ¿Y què más?
Pilo: iCompay, cuanta sangre! Había para regular. Y yo metí las manos, y pinté en las paredes: iNeno, tarrudo!
Rolo: ¿Y què más?
Pilo: Le dije a Berta (hace unas señas con los dedos) Ella cogió su ropa, nos fuimos en la moto.
Rolo: ¿Y què más?
Pilo: (Con esfuerzo, tratando de pensar) Yo... (Pausa) Ah, sí, la moto se rompió. (Pausa) Me bajé, miré, era un problema con la bajía y... (Se calla)
Babo: ¿Y què más?
Pilo: La moto. (Cae desmayado)
Rolo: (A Babo) Viralo.
Babo: (Lo vira) Se murió.
Rolo: No, desmayado. Que duerma un rato. (Pausa) Es flojo, eso es lo que pasa, que es flojo. El miedo se lo come.
Babo: Te lo dije;este tipo no sirve para nada. Y tû: "Sirve, sirve". Pues ahí lo tienes... Cuatro desmayos en menos de una semana. Así no adelantamos nada.
Rolo: Pero en qué mundo vives, Babo, en qué mundo. Así que uno da una patada y rapta a un tipo perfecto con nervios de acero, dispuesto a entrar en el juego, resistiendo interrogatorios de diez horas y encima de todo eso dando las gracias por haberle hecho el honor de elegirlo como victima.
Babo: Bien, mi socio, es como dices, pero de todos modos esta mercancía (Sehala a Pilo) no sirve. Piensa lo que más te guste, pero se nos puede quedar frío de un momento a otro.
Rolo: Y què, si se muere le enterramos y le cantamos un responso. (Aquí canta unas palabras en latín)
Mino: Lo que pasa es que Pilo tiene miedo porque no sabe que tú no eres juez.
Rolo: Y se lo voy a decir. (Se pone frente a Pilo, se inclina)
Pilo, yo no soy juez. (Pausa) Bueno, soy juez porque yo digo que soy juez, pero nunca estudié para juez. (Se incorpora. A Mino) ¿Complacido? Ya Pilo sabe que no soy juez, y como Pilo ya lo sabe pues Pilo me coge la baja y Pilo me dice: "Pues si tú no eres juez, yo tampoco soy acusado y como no soy acusado puedo ser lo que me salga de aquí (Se toca el sexo) y como puedo ser lo que me salga de aquí (Se vuelve a tocar el sexo) desde este momento soy tan juez como tú y tû serás acusado como era yo. (Pausa) A ver, Rolo, describeme el físico de Neno... (Pausa. A Mino) ¿Te das cuenta? Ah1 terminaría todo. (Pausa) Tienes cerebro de mosquito. ¡Al carajo! Basta ya de hablar tanta mierda. Referee, que siga la pelea.
(Suena el gong tres veces consecutivas)
Pilo: (Se incorpora, vuelve a caer, finalmente se para) ¿Dónde estoy?
Rolo: (Con voz paternal) Hijo mlo, estás en el tribunal supremo. Yo soy el magistrado Rolo Pax. Y èse (Sehala a Mino) es Mino Cox el investigador, y èse (Sehala a Babo) es Babo Tox el verdugo. (Pausa) ¿Cómo te sientes?
Pilo: Mejor, señor juez. Creo que me desmayé. (Pausa) Señor juez... Rolo: ¡Oyelo, Mino, oyelo!
Mino: (Haciendo reverencias a Rolo, burlón) ¡Señor juez, señor juez!
Rolo: (A Pilo) Si cree que vas a ablandarme diciéndome "señor juez", te equivocas de medio a medio. (A Mino, a Babo) Es un mal agradecido. Como todos...Todos son iguales. Si uno se pone la toga, si uno se limita a expresarse en lenguaje jurídico, si uno celebra el juicio en la horrible sala de una audiencia entonces todos ellos piensan: "La justicia es así". Y te agradecen, si te agradecen el espectáculo que les das. (Pausa) Pero si uno se pone un traje de boxeador, si uno le habla al acusado de tû por tû y si uno celebra el juicio en un ring, entonces no te lo agradecen. Y te ven con la toga y te oyen diciendo: "Acusado, ¿jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Y te ven sentado en una mesa largaaaa, agitando una campanilla. (Escupe) ¡Què asco! (A Pilo) Vamos, admitelo, admite que me dices "señor juez" y si te dejo tendrè que oirte decirme: señor magistrado, y si te sigo dejando me dirás: señor representante de la ley, y si tolero, si concedo, si permiten oirte: Su Gracia el Gran Inquisidor, y si todavía sigo tolerando, permitiendo, concediendo oirte: Juez Supremo... (Sacudiendo a Pilo) ¡Coño, Pilo, Coño! Vuelve a tu materia. (Lo sacude con mayor violencia)
Babo: (Intercediendo le quita a Pilo) Vamos, Rolo, cálmate; si sigues sacudiéndolo acabarás por desmaterializarlo.
Mino: (A Pilo, como si fuera un niño) Mira, Pilo, tienes que por-tarte bien. Sè obediente, no le lleves la contraria a Rolo. Rolo es bueno. A ver; di, Rolo es bueno.
Pilo: Rolo es bueno.
Rolo: (En el juego) Pilo, ¿así que encontraste a Neno acostado con tu mujer?
Pilo: (Desconcertado) Rolo, te equivocas; fue Neno el que me trabó acostado con Berta.
Rolo: (A Mino) Ya ves, Mino, es la de nunca acabar. Este no entiende nada. (Pausa. En el juego, a Pilo) Así que Neno se acostaba con tu mujer.
Pilo: (Mirando a Babo, mirando a Mino) Bueno...
Mino: Dale, Pilo, dale. Tu mujer se acostaba con Neno...
Pilo: (En el juego) La muy puta se acostaba con Neno.
Rolo: (En el juego) Sigue, sigue...
Pilo: (En el juego) Abrí la puerta y me los encontré acostados en el sofà de la sala.
Rolo: (En el juego) Así que en el sofà. ¿Encueros?
Pilo: (En el juego) En cueritos (sic). Neno dijo: Me cago en Dios. ¿Por dbnde entraste?
(*)El manuscrito no tiene título.

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VIII
Hatubo 90
No anadas comments, explic

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SEMINARIO DE ESTETICA.(*)
Algunas consideraciones sobre Teatro y Poesía.
A Luis Baralt, gustosamente.
I.-POESIA Y TEATRO.
II.-LA POESIA EN EL TEATRO.
A) TEATRO VERSIFICADO.
1) CATEGORIA GRAMATICAL PARA TEATRO Y POESIA.
B) LA METAFORA COMO INSTRUMENTO DEL CUERPO DRAMATICO.
III.-DRAMATIZACION DE LA ENTREVISTA ENTRE AQUILES Y PRIAMO.-
Virgilio Piñera, mayo de 1940.
I. POESIA Y TEATRO.- La exacta, profunda distinción entre teatro y poesía nos la ofrece Nietzsche en un pasaje de su Fragmento inédito del año 1871, titulado La Música y la Palabra y en el cual apunta: "Yo temía que lo que en este drama es "poesía" y "no" propiamente "acción", fuera a la verdadera poesía como la música dramática a la música general: una poesía nemotécnica y estimulante...
Al apoyarnos en la distinción nitzscheana ya establecemos la absoluta independencia de ambas artes. Todo lo que significa llevar la poesía al teatro,-o más débilmente a la inversa- será causa de una superposición, prevalecimiento de una sobre la otra y no función de síntesis.
Lo menos declamable es la poesía; lo más declamable es el teatro. La poesía adecuadamente versificada es, se resuelve en hilo de música; la poesía es dionisíaca. Por el contrario, es el teatro apolíneo; línea precisas, agudísimos ángulos. Versificado adecuadamente se resuelve en una estatua, en una plástica de voces casi petrificadas. Tanto la poesía como el teatro intentan expresar o sugerir los movimientos del alma;ahora bien, la primera parte para ello del individuo ahistórico; el segundo toma al individuo histórico. Quiere esto decir que el sujeto de poesía lo es sin referencia posible al mundo orgánico, de pasiones y situaciones de vida: vida en su fase episódica que forma el suceso humano; el material con el que construímos, hacemos y participamos.
De esto se sigue que siendo el teatro todo el pura acción venga a ser la antipoda de la poesía siempre mostrada y demostrada por estados indefinibles; de ella no podría decirse que cuenta con personajes que alternen un diálogo y oponiendo sus pasiones y fluctuaciones sentimentales; sino que la poesía más allá de toda pasión muestra al individuo deslastrado de su condición mortal para mostrarnos le en un ambiente divino, esto es, como ser de divinidad.
¿Soportaría al sujeto dramático obligado a mostraros la absurda simbiosis del individuo de aquendidad y el individuo de allendidad? O para mejor decir que se perdiése la acción vital a través del uso y abuso de lo metafórico; que resolviéndose todo en un hilo de música (ya sabréis a qué música me refiero) de imposible referencia al ser cotidiano se diluya la acción epos lírico que eclipsará las esenciales proposiciones del movimiento dramático.
Esto nos lleva necesariamente a tratar del problema de la poesía en el teatro en sus dos grandes aspectos: el teatro versificado y el teatro poético; poético...?
II.-LA POESIA EN EL TEATRO.-
Dos grandes aspectos abarca este problema de la poesía puesta al servicio del teatro: Primero:el teatro versificado; Segundo:la imagen poética,la metáfora como instrumento del cuerpo dramático.
a) Teatro versificado:No pretendemos,(ni serla necesario) relatar la historia del teatro versificado;slo mostraremos alguno que otro ejemplo como medio para ilustrar nuestro punto de vista sobre su total ineficacia;de su absoluta inactualidad.
Pero antes hagamos la sencilla pregunta:¿Dialoga el hombre empleando para este fin la rima,tanto asonante como consonante? La respuesta es obvia.Entonces,por qué usar de esta falsa formula estética? ¿Para evadir una realidad enojosa? Para desrealizar?
Aquí conviene esclararcer aún más la esencial intención y función del teatro:mientras que la poesía evade la realidad circundante y trata de conducirnos a un mágico mundo,el teatro, contrariamente,como descriptor y reflejo de la acción humana no puede ni debe emplear medios que supongan evasion,distorsión de sus justos,precisos limites estéticos.
Claro que el yerro estético no es tan grave si se trata solamente de llevar al teatro el verso con esa intención que apunta Nietzsche tan irónicamente:una poesía nemotécnica y estimulante...Pero es precisamente que no resulta ninguna de ambas cosas.
Tomad cualquier obra del Teatro Clásico Español,por ejemplo La Vida es Sueño.Comienza Rosaura su parlamento:Hipógrifo violento,etc.Aparte de su fino nervio gongorino;(del que hablaremos cuando nos refiramos al ejercicio de la metáfora en el cuerpo dramático) como puro recurso rítmico;como mera sucesión estrófica,-recordemos su griega raíz:estrofein-establece un estado disruptivo en la acción dramática en virtud del cual está va ocupando un plano de degradación,de atomización y necesariamente va creciendo lo discursivo accesorio.Así nos percatamos que la trama se nos escapa;que no la podemos seguir en su luminosa proyección por el constante entrecruzamiento de las palabras rimas y asistimos a la realización de un fenómeno de la más inquietante anástica teatral:todos los personajes ritman [sic],palpitan,diastolan isocrónos;nos irritamos de verlos "preparar la frase" que en la vida cotidiana surge como la vida misma;en una palabra,los vemos no como personajes de la vida y del teatro;los vemos como una teoría de palabras rimas que se mueven un riel de inactualidad.Se entenderá que el ejemplo citado del teatro calderoniano:simbólico y filosófico,no ha sido empleado para que al poner de relieve dichas características podanos demostrar nuestro punto de vista de su ineficacia como teatro en sí;de su inactualidad,sino que cualquier otro tipo de teatro,por ejemplo el tan realista de Lope o aun el
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shakesperiano mostrarian igualmente lo que del de Calderón hemos apuntado. En El Mejor Alcalde el Rey, la escena en que Sancho se dirige a Don Tello para pedirle consentimiento y autorización de su proba en la concepción de Elvira es sencillamente antiteatral: aquellos versos en tropel puestos en boca de Sancho nos parecen alargar desmesuradamente el simple acto de pedir un favor y entonces asistimos a las condiciones de un tratado de paz o guerra, o al pronunciamiento de una pieza oratoria y Sancho, rústico aldeano aparece desvirtuado de su primitiva condición y creemos verlo monstruosamente metamorfoseado; en contradicción con su individuo lugareño.
b) Categoría gramatical para teatro y poesía. - El instrumento de que se valen teatro y poesía no es otro que el de la palabra. La pregunta es esta: ¿Qué palabra conviene al teatro y cual a la poesía? A mi modo de ver es en este punto donde radica toda una cuestión de fronteras entre ambas artes. De acuerdo con aquella apreciación de la función teatral: líneas precisas, agudísimos ángulos, convendrá al sujeto dramático, a la acción dramática una categoría gramatical asentada en lo pronominal, interjecional y preposicional esencialmente. Esto en cuanto a lo morfológico. Respecto de lo sintáctico que sea el verbo quien conduzca la acción a través de una claúsula nítida; empleo sostenido de la sintaxis regular y alejamiento en lo posible del nombre y el adjetivo. De este modo el espectador por sus cualidades imaginativas será quien deforme, para conformarla a sus fluctuaciones sentimentales, esa sencilla sintaxis; esa frase que deberá ser tan breve como el paso de la luz de un cuerpo al otro y entre ellas, entre estas breves, cortadas frases se revelará toda una plástica de gestos, actitudes de danza, expresiones que formarán la simbólica esencial de todo arte dramático, quiero decir, la imitación de la vida. Me parece que un ejemplo bastante logrado de lo expuesto lo encontramos en el Drfeo de Cocteau o un tanto más atenuado, por ser anterior en el tiempo en el Juan Gabriel Borkman de Ibsen.
La metáfora como instrumento del cuerpo dramático. - Hablamos del fino nervio gongorino del teatro calderoniano y sehalamos la escena primera con el parlamento de Rosaura: "Hipógrifo violento que corriste parejas con el viento. etc.
De esto, del fino nervio gongorino y de aquello, la preocupación filosófica se compone esencialmente La Vida es Sueño, (que es en fin de cuentas el teatro de Calderón). Pero, ¿y la pura acción dramática? Al más profano se ocultará que en esta pieza calderoniana la acción dramática anda volando. Además de ser bien pobre la trama en sí (aparte del caso de Segismundo, que es caso psicológico pero no acción dramática) es vulgarísima; todo termina en bodas. Pero para arribar a estas se ha tenido que padecer todo un tratado filosófico y un curso de poética. ¿Es este teatro en sí mismo?
A mi entender el uso de la metáfora en la acción dramática desvirtúa el fundamental sentido de la misma; una metáfora en escena subvierte los valores de la trama; se obliga al espectador a que centre su pensamiento sobre el lenguaje figurado de que la misma está construida; se le obliga a "ver" al sujeto del drama desde dos posiciones distintas: como hombre dramático y como hombre poético, lírico. Por ejemplo, en Yerma, de García Lorca esta situación caótica se cumple por el delirado empleo que Federico hace de la imagen y si logra salvar un tanto la acción es gracias a la plástica, al color de las distintas escenas y de los personajes que se mueven dentro de la escena.
Por otra parte la imagen poética comunica al espectador un sentido de densidad tan desorbitado que excede con mucho al limite que la densidad del teatro admite. Como decía, una simple imagen, crea una serie de interpretaciones; distrae la palabra exacta que conduce el hilo de la acción y la pierde entre cruzándola con esas otras que con su anexidad ornamental nada resuelven la funcionalidad dramática. A mi modo de ver el teatro debe ser eminentemente expresivo solo por su poder plástico; realizado a base de precisos movimientos y gestos esenciales. Sobrio el lenguaje; que sugiera pero que no explique; que tenga el poder maravilloso de que cada expectador sea el recreador del drama que se representa.
Finalmente, como un ejemplo de lo expuesto, ofrezco mi interpretación de la acción dramática utilizando para ello la escenificación del Rescate de Héctor.
Virgilio Piñera.
(*) En este examen del maestro Virgilio Piñera que obtuvo la calificación de cien puntos aparece la siguiente nota del profesor: "Mucho de esto está bien visto y bien pensado, pero no llega. Piñera Ud. demasiado en la poesía lírica, que no es la única. El teatro no es imitación de la vida, sino interpretación y sublimación de la vida".
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ESQUEMA PARA UNA POSIBLE ESCENA DE "RESCATE DE HECTOR".
ESCENA UNICA.
La tienda de Aquiles. Sobre una mesa un gran mapa extendido y en un ángulo un aparato de radio. Cerca de esta mesa se ve otra servida a la cual se sientan Aquiles y sus amigos Automedonte y Alcimo. Aquiles viste uniforme de generalísimo y se le ve recibiendo un mensaje telefónico. Sus compañeros visten igualmente de uniforme. Aquiles ha terminado de comer. En este momento se abre la puerta de la tienda y penetra Príamo enfundado en un sobretodo de viaje. Al cerrarse de nuevo la puerta se verá asomarse a la misma para desaparecer rápidamente a Mercurio, bello mozo en traje de sport que lleva sujetas a su levita un par de alitas blancas.
Príamo: acercándose al Peleida sin ser visto le abraza las rodillas y le besa las manos.
Aquiles: (sin soltar el auricular, a Automedonte). - Me abrazan...
Automedonte: (bajando la vista). - Cierto, sehor.
Aquiles: (soltando el auricular, a Alcimo). - Me besan...
Alcimo: ¿Yo, sehor?
Aquiles: Labios...
Automedonte: Y brazos, sehor.
Alcimo: Con labios y brazos, sehor.
Aquiles: (tomando de nuevo el auricular). - Ya...
Automedonte: Ya...
Alcimo: Ya...
Se oye una voz femenina a través del receptor: Oh, Aquiles, oh...!
Alcimo: ¿Tetis?
Automedonte: Tetis.
Aquiles: Imposible.
La voz de mujer: Oh, Aquiles, oh...
Aquiles: Mis rodillas con brazos...
Alcimo: Con labios y brazos, sehor.
Aquiles: (a Alcimo) No lo olvidaré.
Automedonte: El implora, sehor.
Aquiles: (cortando la comunicación). - Implora, ¿quién?
Alcimo: Labios y brazos, sehor.
Aquiles: ¡Ah, ya...!!
Automedonte: Sí, implora...
Aquiles: (bajando la vista hasta sus rodillas). - Implorad.
Príamo: (haciendo un gesto). - Este sobretodo...
Aquiles: (a Alcimo) Quitadelo.
Alcimo: (sorprendido). - ¿Y los brazos, sehor?
Aquiles: No los brazos.
Automedonte: El sobretodo.
Alcimo: (levantándose) El sobretodo.
Príamo: El sobretodo, gracias.
Aquiles: Imploraba...
Príamo: Os besaba las manos.
Alcimo: (detrás de Príamo). - No olvidéis: abrazabais también...
Príamo: Cierto: os besaba y abrazaba.
Aquiles: Con labios y brazos, sehor...
Automedonte: (parando de beber): Sehor, imploraba después...
Príamo: Gracias; ya recuerdo: imploraba...
Alcimo: Despojaros del sobretodo.
Príamo: Cierto, pero también...
Aquiles: También, ¿qué imploraba...
Príamo: Vuestro padre, sehor...
Aquiles: (tomando el auricular) Está en el Hades...(hablando) ¿Es el Hades?
Príamo: (haciendo un gesto). - No, dejadle que duerma. Os imploraba en su nombre.
Aquiles: (dejando el auricular). - Gracias, sehor.
Príamo: (con voz emocionada). - Por Hector, sehor...
Alcimo: (tocando rápidamente a Príamo en el hombro) ¡Callad' ¡Temed!
Automedonte: (dejando caer la copa). - Su cólera...
Príamo: La cólera...?
Alcimo: Del alado...
Aquiles: (tomando la mano de Príamo). - Lloro.
Príamo: Con encendidos ojos, sehor...
Alcimo: (rectificando a Príamo). - Con ojos solamente, sehor...
Aquiles: (tocando sus ojos). - Sólo con estos ojos, sehor.
Príamo: Me asocio, sehor...
Aquiles: Gracias, sehor...
Alcimo: Gracias, sehor...
Automedonte: Gracias, sehor...
Aquiles: (sacando su reloj de bolsillo). - Es tiempo...
Príamo: ¿Tiempo de qué, sehor...?
Aquiles: De no llorar más.
Príamo: (sacando su reloj y un pañuelo). - Si, es tiempo. (A Aquiles). - ¿Me permitís? (Se acerca a Aquiles y le seca los ojos). - No hay lágrimas.
Aquiles: Tenía lágrimas, anciano.
Alcimo: Ya no...
Automedonte: (con otra copa en la mano). - Sin lágrimas.
Aquiles: (alzándose de la silla). - ¡Ah infeliz...! (del poema) Príamo: Infeliz...
Aquiles: (sehalando a Príamo una silla). - Sentáos.
Príamo: (rígidamente en pie). - Hector yce, sehor...
Aquiles: - Súfrelo resignado. (del poema) Príamo: (con majestad de dios): Entrégamelo, retórnamelo, devuélve-melo.
Aquiles: (mostrando su cólera). - ¡No me irrites más, oh anciano... (del poema) Alcimo: (medroso) ¡Oh, su cólera...
Automedonte: (dejando caer la segunda copa). - ¡Oh cólera...!
Aquiles: (magnífico). - Te lo retornaré.
Príamo: (graciasamente). - Gracias, sehorá cólera.
Alcimo: ¡Viva la cólera!
Automedonte: (tomando una tercera copa). - Brindo...!
Aquiles: - Fue Mercurio, ¿no?
Príamo: Mercurio, sehor...
Aquiles: (mirando hacia el techo de la tienda). - ¡Oh Júpiter!
Príamo: (inclinándose). - ¡Oh Júpiter conduci...
Aquiles: (interrumpiéndole). - ¿Conducid? ¿A quién...?
Príamo: Conducid a Patroclo...
Aquiles: (le tapa la boca). - Callad...(de pronto). - Pero

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no:decidio.¡¡Patroclo!! (lanza un horrible grito)¡¡Patrocloooo!!
Automodonte:(dejando caer la tercera copa).-¿Truena love?
Alcimo:Truena Aquiles...
Aquiles:(saltando afuera de la tienda con salto de León).-Tomemos el rescate de Héctor.
Príamo:(a Alcimo y Automodonte que salen tras Aquiles).-Que hermoso es...
Aquiles:(entrando a la tienda con salto de León).-Lavado y ungido,¡oh anciano!
Alcimo:Con hermosa túnica...
Príamo:El rescate es digno de vos.
Aquiles:(absorto).-Cenemos.
Automodonte:(tomando una nueva copa).Esta es la copa de la paz.
Príamo:¿No se quebrará...?
Aquiles:Sblo un nombre podría...
Príamo:Patroclo.
Automodonte:(dejando caer la cuarta copa).-Ved,quebrose...
Alcimo:Llena estaba de negro vino.
Aquiles:No hagáis peanes...(A Príamo):Pero durmamos,anciano.
Príamo:Sí,durmamos,¡oh alumno de Júpiter!
Aquiles:Acuestate fuera de la tienda,¡oh anciano querido! (del poema)
Príamo:(sale de la tienda con paso de gran perro de aguas).-Salgo,sehor.
Ahora se oscurece totalmente la escena durante unos segundos.Se enciende después.
Aquiles:-He sohado concederos días,anciano para que honréis el cadáver de Héctor.
Príamo:Os bendiga Patroclo.
Aquiles:(presto a montar en collera).-Hacedme el favor,anciano; esta maldita collera
Alcimo:Encantadía,sehor...
Automodonte:(Con una quinta copa en la mano).-Embriagadla,sehor...
Aquiles:(tomando la copa):Oh,Patroclo,te bebo!
Príamo:Patroclo,Patroclo...
Aquiles:(vuelto en collera arroja la copa al suelo):¡Anciano, anciano!!
Automodonte:La señora es exigente...
Alcimo:Toda collera lo es siempre...
Aquiles:Pedid días,anciano.
Príamo:Nueve para llorar y uno para sepultar.
Aquiles:Concedido.
Príamo:Me marcho;mi sobretodo...
Aquiles:Cierto,vuestro sobretodo;cerca de Ilión el frío azota.
Alcimo:(se lo entrega) Vuestro sobretodo,sehor.
Aquiles:(con risa cruel) Héctor os aquarda a la puerta.
Príamo:Ah,olvidaba,perdonado:Llamad por teléfono a Patroclo al Hades y decidle en mi nombre que admiro la influencia que sobre vos ejerce...
Aquiles:(con el auricular en la mano)¡¡Patroclo!! (se siente un horrible grito).¡¡Patrocloooo!!
Automodonte:(dejando caer la sexta copa) Con labios y brazos,sehor.
TELOS-
¡¡ANCIANO!!
¡PAPI,PAPI?

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CONTRA Y POR LA PALABRA (*)
Partamos de una palabra.
REVISTA.
Ahora le anteponemos otra palabra.
CORCHO.
Entre ambas insertamos otra palabra.
JINETE.
Unimos estas tres palabras por medio de preposiciones.
REVISTA / CON / CORCHO / DE / JINETE.
Frase totalmente desprovista de todo sentido lógico.
Démosle a esas palabras un aparente sentido poético.
REVISTA / DEL / JINETE / DE / CORCHO.
Como una variante escribamos una crónica con dichas palabras.
En el pals de Ios Tunqupras el CORCHO es el metal más apreciado. Cuando la hija del rev de este pals se desposó con el príncipe Nucrún, la revista literaria JINETE...
Injertemos nuestras tres palabras en otras.
REVISTA, CORCHO Y JINETE como se vieran perseguidas por ESPADA, TROQUEL Y PIGMEO se injertaron en FICCION, PERRO Y CASTIGO. De esto surgió el REFICCIONVISTA, el CORPECHORRO y el JICOCASTENE. Viendo lo cual, ESPADA, TROQUEL y PIGMEO, fundiéndose en una palabra - DATROPIGPAQUELESMEO - los hizo polvo. In pulvis reverteris se vieron en la necesidad de hacerse más largas y más terroríficas que el DATROPIGPAQUELESMEO. Nació pues el CORVISPOLJERETANEVOTE. Entonces se llamó a un especialista en polvo (metafísico). Dijo: ENIGMA. ¡Nunca hubiera hablado! EL CORVISPOLJERETANEVOTE lo convirtió en un POLPELISEOVOCIA y lo encerró en el MALISENIGESPECIATA, que es el flatus voci de los hermeneutas fracasados. Una vez prisionero llamó por su nuevo nombre: FLATALISTUSPECIAES. Pero no sólo llamó por su nuevo sino que lo calificó de PICAFUSTINEGAPODIO, que es el máximo anatema a proferir por un CORVISPOLJERETANEVOTE. ¿Cómo anular a este último? Pues el DATROPIGPAQUELESMEO, introduciéndose en el flatus voci, dejó allí al DATROPIGPA y tomó al TUSPECIAES, al mismo tiempo rescató al FLATALIS y lo ensambló en QUELESMEO. Ya en el pneuma vital, el QUELESMEOFLATALIS creó del aire a CORVISPOLJENE (que es la palabra liberada) y asimismo creó a TANEVOTE (que es la palabra cautiva. De igual modo compuso el CORVIS (Summa de palabras reveladas) y el TAME (Summa de palabras crípticas).
EL INCESANTE TRABAJO DE LA MENTE HUMANA
La palabra no le fue dada al Hombre, la palabra es unaación del propio Hombre. Por lo tanto él es dueño y señor de ella. La palabra, como toda creación de la mente humana alcanza su esplendor, declina y finalmente muere. Cuando muere recibe el nombre de palabra-muerta; podrá seguir usándose (de hecho se sigue usando), pero ya no expresa nada. En el vasto dominio de la literatura es alarmante el número de palabras muertas. Día a día advertimos con espanto que ese campo ya no es tan vasto como parece. Palabras tan simples como salón, tetera, luna, sal, frazada, escoba... resultan de difícil colocación (en cuanto a su sentido) en un texto literario. Puede decirse que son tan ineficaces que ya no está más en ellas la posibilidad de crear imágenes. Por ejemplo, la palabra escoba, que tiene dos sentidos: el recto (escoba para barrer) y el figurado (escoba para volar) ha llegado a metamorfosearse en un cuerpo opaco que no refleja imagen alguna.
Esas palabras muertas que nos vemos obligados a seguir usando por no disponer de otras, causan la petrificación del pensamiento. A palabras muertas corresponden pensamientos muertos, y, a su vez, el pensamiento muerto genera un lenguaje muerto. Le es harto dificil a la mente percatarse del círculo vicioso en que está cogida. Como ella dispone de un arsenal inmenso de palabras se estima millones en ellas y gira contra una cuenta bancaria ya vencida. Si por un momento alguien intuyera estar preso en ese círculo vicioso, y al intuirlo formulara un pensamiento con palabras distintas a las codificadas de seguro que lo tomarían por loco. Por ejemplo, si al ir a decir: Tengo sed, dijera Márcra dap, lo menos que se le aconsejaría por los juiciosos serla visita al psiquiatra. Mas si este fuera además de psiquiatra lingüista, no solo no lo tomaría por loco sino que comprendería que su paciente es un ser que sufre de una afección a la que puede dársele el nombre de muerte-del-lenguaje.
Al decir Márcra dap, nuestro paciente estaría, ni más ni menos, mostrando su inconformidad frente a un lenguaje muerto. Así como el organismo muestra intolerancia ante ciertos alimentos, de igual modo el pensamiento muestra intolerancia ante la palabra al estado de cadáver. Esta intolerancia es de carácter nauseoso ya que siendo el pensamiento el generador de la palabra se ve constrehido a vomitarla.
En la Biblia se dice que Dios instauró la confusion del lenguaje como un castigo al desmedido orgullo del hombre en su vana pretensión de elevar una torre que llegara al cielo. Pero la realidad de lo que pasó en Babel es más dramática que la levenda: fue porque el lenguaje ya estaba confundido que los hombres se vieron en la necesidad imperiosa de darse uno nuevo. No hubo orgullo, sino disyuntiva: o te expresas o mueres.
SE IMPONE UNA DESFOSILIZACIÓN DEL PENSAMIENTO.
Decir que el pensamiento y que su figura (la palabra) están fosilizados, es un lugar común. Lo que en cambio no se sabe tanto es cómo se ha llegado a tal fosilización.
A primera vista parecería que el lenguaje estuviera más vivo y actuante que nunca. Los incesantes avances en el campo de la cibernética, de la astronáutica (por no citar más que dos de las nuevas tecnologías) han incorporado al lenguaje nuevas

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palabras y términos. Algunos de ellos se inscriben ya en el lenguaje cotidiano. Aún cuando se cometa barismo es cada vez más frecuente el uso de verbos como detectar y radarizar. Pero este aparente enriquecimiento del lenguaje es, paradójicamente, signo de su extenuación. Es un lenguaje que en el momento presente se encuentra en su etapa de fosilización; habiendo alcanzado el punto más alto en su desarrollo, ha dejado, por su misma funcionalidad, de ser operante. Y cuando un lenguaje se hace inoperante deja de ser un medio de comunicación entre los hombres. Hoy día padecemos de babelismo, enfermedad de la que muy pocos se percatan, pero que a todos consume. Para que nuestra vida cambie (puesto que por inoperancia del lenguaje nuestra vida es tan sólo aparencial) debemos consecuentemente cambiar el lenguaje, y cambiarlo para desbabelizarlo. Se impone pues una desfosilización del Pensamiento.
Mitridates, rey del Ponto, logró inmunizarse contra el veneno recurriendo al propio veneno. Tal técnica heroica es conocida por mitridatismo. En el caso que nos ocupa mitridaticemos el babelismo reinante recurriendo al propio babelismo. ¿Y cómo? Pues instaurando un nuevo lenguaje, que desprovisto de todo sentido lógico conocido, adquirirá uno con el uso. Con tal disposición las palabras cadáveres irán para siempre a su tumba; las nuevas abrirán a la mente humana insospechadas posibilidades de expresión. Así surgirán nuevas filosofías, nuevas literaturas, nuevas ciencias. Parece un disparate, pero no lo es tanto si nos detenemos a pensar que la sabiduría llega a hacerse tan sabia, que en un momento dado para en tontería.
¿QUIEN SE ATREVE A ARROJAR LA PRIMERA PIEDRA?
En el dominio del Teatro, Artaud lanzó una de las primeras al hablar de una prioridad del lenguaje de los gestos sobre el lenguaje de las palabras. Por su parte los estructuralistas han arrojado algunas piedras, sólo que las tiran con formalismo y lenguaje filosófico obsoleta.
Se me ocurre que podría lanzar mi piedra olvidándome de las "conquistas del lenguaje" y de las "conquistas de la filosofía" para recurrir a lo que Pimbaud llamaba "al desarreglo de todos los sentidos".
Así pues me dispongo a babelizar para desbabelizarme. He aquí un esquema de diálogo posible:
- Pansebur intrerdiponeta solfalá.
- Solfalá dursefán clamencalófago diponeta.
Por supuesto es un diálogo carente de todo sentido, más carente por el momento. ¿Y después? Cuando la gente se eche a hablar en tales términos, una vez que se hayan olvidado del lenguaje convencional, ¿no están en la disyuntiva de encontrarle un sentido a esas palabras por el momento aberrantes? Encontrráselo o perecer, ya que sin la palabra toda comunicación es precaria o rudimentaria.
De modo que acudamos al CORVISPOLJERE y arrojemos al TANEVOTE todas las palabras muertas. Revolucionemos el pensamiento para revolucionar la vida. Que cada cual tire su primera piedra. De la aparente confusión saldrá, como del caos, el nuevo lenguaje.
Virgilio Pihera.
1969.
(*) Este trabajo desconocido del maestro Virgilio Pihera fue ofrecido generosamente para Albur por Antón Arrufat.

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Cuando la gente habla de que ya no hay distancias para el hombre me sonrío.
Dicen: dos puntos lejanos del planeta pueden ser salvados en pocas horas, las voces, las imágenes atraviesan el espacio en una fracción de segundo, las noticias ya no son más sorpresas, nos sentimos acompañados... Triste hazaña. El hombre ha triunfado sobre la distancia salvable, sin embargo en el terreno de las insolvables no ha adelantado un paso.
Estupefacto, aplastado: Saco de mi bolsillo una cinta métrica, mido la distancia que me separa de X.Ya está: diez centímetros... Si tendiera una mano podría pasar los dedos por su cara, si él quisiera caería en mis brazos. En apariencia, la distancia es tan corta que casi nos tocamos, pero su realidad terrible nos hace ver que su infranqueabilidad. Experimente el horror del abismo, si me atreviera a dar ese paso en falso aprendencia, mientras voy cayendo que he tomado por diez centímetros una distancia muy alta que escapa a toda imaginación humana en materia de mediciones.
x x x
Todo el mundo tiene buen cuidado de puntualizar que las almas son infinitamente superiores a los cuerpos. Creo que esto es uno de esos tantos "pa bien poca cosa si lo comparamos con la "majestuosa catedral de la mente", pero al menos dos cuerpos entrelazados, acoplados, revueltos y encharcados logran tal placer dudoso, en tanto que la majestuosa catedral ostenta sus naves tristemente desiertas.
x x x
No soy un eremita, no soy un solitario, no odio a mi pro/jimo, soy un hombre como cualquier otro; hablo hasta por los codos con mi vecino, un niño me entreece, las mujeres son adorables, los ancianos me inspiran respeto y nobles impupsos de sacrificio ante el alma vencida por el tiempo. No, no se trata de napecido, pero ocurre desgraciadamente que me interesan bien poco las al mas, más todavía, desconfío de ellas, o para que no se piense mal de mi diré que no puede apasionarme lo que escapa a mi comprensión. Ante un cuerpo que me interese (iay, por desdicha no todos me interesan) el mío se pone en acción, trato de conquistarlo, la sangre me bulle en las venas y aunque fracasara sé de antemano que mi deseo es verificable, que entra en el cuadro de la posibilidad constituyendo por ello mismo una acción razonable. Es decir, que frente a me siento en terreno seguro. La nota que él emita no la emitida por el mío. Pero en cuanto a las
hitamente superiores a los cuerpos. Creo que esto es uno de esos tantos "pa-
fios de lágrimas" que el hombre pone entre sí y la realidad de la vida. Hay
que partir de la base siguiente: qué estéril, por ininteligible, resulta la
conversación entre dos personas! En verdad un dúo bien desafinado. De muy
buena fe se han puesto de acuerdo para cantar la misma canción pero ha me-
dida que van escuchándose, sonoras carcajadas o lágrimas de impotencia hmx
salen de sus bocag y brotan de sus ojos. Parecerá bien absurdo pero lo que
menos necita un ser humano es la compañía de otro ser humano. Entendamonos,
la necesita para el mero acto mecánico de la existencia; más alfa de ese límite todo se vuelve confusión, balbuceo, distancia insalvable.
!Pero los cuerpos! Los cuerpos se tocan; los cuerpos, en contra de las al-
mas, están hechos para la simple atracción. Un cuerpo comunica con el otro
ya que está hecho de lo mismo; la misión de todo cuerpo es sólo la de restre-
garse con otro cuerpo; un cuerpo no espera del otro que lo comprenda sino que
lo sienta; no se cambian ese campo ideas, sí besos, abrazos, ojos por ojos,
piernas por piernas, sexo por sexo... Dira/n que todo es muy dudoso, que es
ví que el agudo M.rodaba en el abismo, que el brillante Z.se perdía en sus
brillanteces y que elsesudo P. se devanaba dramáticamente los sesos, pedí la
palabra. Con gran asombro mío y de ellos mismos me fue concedida. Así dije en
esa memorable ocasión: "Propongo a los distinguidos congresales que las bo-
cas callen y que los puños hablen". Tuvimos un lindo match de box. El público
aplaudió a rabiar.

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CXLVI

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la secreta aspiracion de papa fué el senobio; por qué equivocó esta vo-
cación, por qué se casó, y lo que es todavía más contradictorio, por qué
tuvo seis hijos (aspiraca a tener doce pero mi madre enfermó) es cosa que
jamás podrá quedar dilucidada. Quizás si la explicación habría que buscar
la rutina de los días y aceptó el matrimonio como uno de esas males noe-
sarios; en cuanto a los hijos, los iba haciendo a falta de otra cosa más
importante que realizar. Por otra parte, y he aquí una nueva contradicción
a medida que la gente es más misera se despierta en ellas un furioso deseo
de procrearse. En esas noches en que los matrimonios van a la cama muy
temprano porque el aburrimiento les destroza sólo los quedá la rutinaria
copulación -sin belleza, sin lujuria, sin passion; una cópula practicada,
no por ellos sino por la inercia.
Porque sin esta expírit interpretación no es válida, entonces, en
virtud de qué una familia que sólo podía mantener a un hijo con harto es-
fuerzo la veíamos al cabo de diez años oargada con diez hijos? La más i-
nocente de las leyes de la economía doméstica no les estaba demostrando
que diez pasarán hambre en donde uno apenas si podía subsistir con oierto
decoro? Pero a pesar detalos exiomas la gente se defendía oscuramente de
los ataques de la Nada con estas cópulas, con aquellos medicamentos; aca-
so esperaban escapar de la terrible tension; la verdad es que le hacían
el juego a la Nada y todo terminaba con la gráfica frase: Nada entre dos
platos...
Sin embargo, papá podría ser definido como un hombre triste; un
hombre que jamás habría "salir de su cabeza hacia el mundo exterior". Su
tragedia ha sido esa: todo ha sido dicho de manera él... Así como
un tabique de la nariz puede estar incomunicado del otro, originándose
de esta anomalía una serie de trastornos, del mismo modo algo en papá
no se comunicaba y lo obligaba a reverter, por así decir, sus humores hacia
el mismo sitio donde se hubieron de originar. A medida que los años
pasaban estas anomalías se iban acantuando; el deseo de no ver a nadie,
las mil y una tentativas para romper con el resto de la familia, las in-
terminables disputas con mi madre que mantén una milgroso equilibrio
y ponía un bálamo sobre la larga lista de ofendidos. La actitud, cada
var la vida del puero e del caballo, todos entas demostraiones y muchas nos avisaban que el mal haía progresos notables. Había llenado la casa con seis hijos, llegados al mundo un año tras otro; lo que hubiera sido su mayor ambición: soledad de mi madre y de él, todo esto hubo de trocarse en la voinglería de mí seis muchachos. Su humbre de silencio era cada día más apremiante; estaba decidido a calmarla costare lo que costare. Las consenencias de esta decision serían pagadas por nosotros.
Perro exito Dos tipos de silencio deberíamos observar: uno, el silencio
porque el padre estaba callado; otro, porque el padre estaba hablando...
El segundo era más estrioto que el primero. Seríamos castigados severamente si, en ocasión de estar papá"anegado" en su silencio, con su cabeza sumergida en el mar de la Nada, alterábamos este silencio con alguna risa, ruido o voces. Entonces, saltaría como una furia y soríamos perseguidos y copados en las faldas de nuestra madre. Agarrados a su vestido, metiéndonos por así decir entre sus pliegues gritábamos y suplicábamos perdon; él, con ojos desorbitados y agitando furiosamente un plumero nos amenazaba, nos ordenaba ir pasando uno a uno para recibir los golpes. Sin embargo, de tal dolor que nos procuraban los plumeros todavía nos dábamos por satisfechos, pues sabíamos que ahí todo. No habría el otro horror, el de la larga penitencia, arrodillados o parados cada uno en un rincon, después de haber sido egolpeados duramente. Este costigo se nos infligía cuan-do oxígeno, por qué endemoniada circunstancia haíamos algún ruido o alguno lanzaba una exclamación esos momentos que ya he narrado en que nuestro padre lanzaba sus cargas de Nada a la cara de nuestra madre. En ese punto, su furia no reconoció fronteras; cambisba el plumero por un gran oepillo de ropas; convulsa mano lo tomaba, y entonces, con un refinamiento de que él mismo no me apoyaba tan afortunado, nos iba llamando por edades. Entonces se nos azotaba sólo el trasero; repartía los golpes por todas las partes del cuerpo; si madre intercedía la amenazaba a ella también. En medio de aquella gulerna de golpes nos hablaba, nos interrogaba nos decía cosas que para niños sonaban como el apocalipsis. Finalmente, iba nos siendo colocados por él mismo, ahora con voz do monje y con infinitos reproches en distintos rímos, anadiendo en manera acertada. El entonces aceraba para uno de los rímos (tres farribles como si) y esta tífica de la vida del puero e del caballo, todos entas demostraiones y muchas nos avisaban que el mal haía progresos notables. Había llenado la casa con seis hijos, llegados al mundo un año tras otro; lo que hubiera sido su mayor ambición: soledad de mi madre y de él, todo esto hubo de trocarse en la voinglería de mí seis muchachos. Su humbre de silencio era cada día más apremiante; estaba decidido a calmarla costare lo que costare. Las consenencias de esta decision serían pagadas por nosotros.

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lleza. En el acto saqué milengua y pasé la presuradamente por mis resecos labios con objeto de avivar su color, me arreglé la corbata y con una voz acariciadora le expresó mi deseo de pignorar la prenda. Me volaban mundos por la cabeza; ya mi maldita cabeza había transportado al joven al cuarto de un hotel y alli nos entregábamos a toda clase de oxoesos. Pero su ruda voz pronto me escoó de la ensoñación pues me preguntaba cuanto quería por el empeño. Parece que dije una cantidad tan alta respecto de lo que se ofrece en establecimientos de este tipo que el empleado soltó una risa francamente burlona. Tomando el pantalon por su parte posterior me mostraba el lugar donde van las nalgas y me haía ver lo gustado de la tela. En seguida acudieron dos empleados y algunos del público y todos se entregaron a vivas exclamaciones de sorpresa. Finalizó la ovación ofreciéndome cinco pesos. Pero, sin decir esta boca más, yo seguía en mis trece, oosa que me valió la cruel indiferencia del empleado; se puso atender a otros clientes y ya no se acordó más de mi. Antretanto yo había caído en nuevas ensoñaciones y pasaba la vista como un aturdido por el infinito bric-a-brao que es toda casa de empeño. Parace que aquel pasar revista a tanto y tanto pignorado me fué llevando gradualmente a la convicción de que mi pobre traje era una pieza más, y no por cierto de las mejores, en aquel horrible museo de la miseria. siempre he considerado las casas de empeño como campos de concentración en los que, sin habérselo propuesto se encuentran reunidos gentes de diversos países: sólo me vejar la vista por uno de los rincones se topaba uno con todo un abigarrado mundo de objetos feriados: guitarras, lámparas, maletas, bronces, chales, mantones, corbatas, reliarios, peinetas, flautines, oboes, cristal de roca, ensaladeras, pantuflas, alfileros, sables, jugos de ajedrez, bacines, -de loza o de porcelana- escobas, radios, rollos de xpianol. Me preguntaba intrigadísimo como se las arreglaría el dueño para salir de todo aquello. Nunca he podido saber, cuando me topo con la infinita variedad y amontonamiento de artículos en cualquier comercio, adonde desagua, por así decir, ese ródo de cosas del que no hay bastante gente en la tierra que pueda secar sus aguas. Porque piensa uno que no hay una docena de sombreros sino que el dueño adquiere cientos de docenas y que la moda, al cambiar rapidamente trae nuevos modelos; máxima adonde van a parar los remanentes? Los devora el dueño? Los Muelen, los hacen sopa o fríasé?
Y tal absurdo se hace mayor en las Casas de fréstamos, porque en las mismas sumas a la cantidad una variedad conmovedora. He observado con su atención las operaciones de una de estas casas y de cien personas que acuden a pignorar una prenda puedo asegurar que noventa salen complacidas. Ahora bien, de dichas cien personas puede afirmarse que cada una de ellas ofrece al prestatario un objeto distinto, que en la mayor parte de los casos quedará definitivamente en los sótanos. Aunque ha devenido axiomática la frase que reza: "El comercio nunca pierde...", sin embargo oreo que entre éste y el pignorado hay en comun uno de esos espejamos de la eponomía, de naturaleza paradójica, pero tamafofuturista de tanta eficacia como lo pueda ser la venta de un objeto que, habiendonos costado un peso logramos revenderlo en dos... El que como yo, acosado por la miseria, se ve constreñido a la oncosa operación de dar por cinco lo que vale veinte, y quien por añadura sabe de antemano que no recobrará jamás lo pignorado sufre ese provechoo espejismo, de base psicológica tan eficiente que tiene la virtud de calmar su sed monetaria por unos cuantos días; esas tristes realidades que son la caución y la subsituiente pérdida de la prenda desaparecen como arte de magia ante la incontestable presencia de unos pesos sobre el mostrador... Y es de ver como el ser, partiendo de una abstracion que no es otra cosa que un mecanismo de defensa, sólo ve y nada más que ve esos pesos y llega al inicio convencimiento de que en realidad tamafofuturista ha efectuado una operación brillantísima. Y esto se da igualmente en el prestamista; el simple ofrecimiento de la prenda lo excita y oree que va a ganar tanto o más cuanto con la transacción; comprado leninamente a tanto y vendido a tanto ganaró el doscientos por ciento... La tentación se hace tan opulenta que las naturales reservas de toda mente comercial quedan veladas y a la postre queda cogido en la dorada jaula. Y quizás si el traje que ya me disponía a sacarificar por los cinco pesos sería para su empeñista dorado espejismo de esa tarde.
Pero en mi caso particular había algo más que haía de tales Fatas orgánas algo especialmente encantador. Un traje, un par de zapatos o una máquina de escoribir sólo podía encararlos como cosas... que nos procuran una sensación, un choque, un pinohazo... Es decir, que en la lucha em2 peñada entre mi ser y las cosas saldría siempre venedor el ser. Qué me importaba que el traje me hubiese costado diez y ¡me viese obligado a ceder-lo por cinco? Yo no llevaba un libro mayor adonde anotar con temblorosa

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mano pérdidas y ganancias...qué me iba a importar a la postre ceder por cinco lo que me había costado diez? De acuerdo con las rígidas leyes de la economía yo era un hombre en bancarrota; mis "operaciones" no cuadraban y el más aparatos de los déficit me agarrotaba. Y siguiente dichas leyes debería parar en el olísico pistoletazo del comercio en quiebra... Pero siguiendo mis inflexibles y esoritas en el viento leyes de lo azaroso resultaba que toda pérdida se convertía en ganancia; no dependía yo de status alguno, y el mío era "echar a mano a cualquier recurso con tal de salir del paso".
Los ricos y estiman, con burguesa mentalidad, con aireos sesos que la clase pobre y más aun la clase mísera está sometida de continuo a la terrible tension de una guerra de nervios con su miseria. Creo que, en líneas generales, es ese otro de tantos espejismos; uno se hace a un tipo de vida, y a reserva de anhelar y esperar lo mejor, existe perfectamente en lo peor. La inevitable tónica que nos formando en tal miseria nos procura el acostumbramiento; es dicha tónica la que nos permite poner aquí que entre el pastel trufado que saborea el río y el plato de harina que mastics el pobre no existe la menor déferencia; onda tónica respectiva les ha enseñado a ambos esa suerte de paragolpes que se llama la periodicidad. Por el contrario, se daría una verdadera situación angustiosa si, de golpe, se troczen los papeles. Ambos aprendizajes resultarán extremo penosos: el rico haría muecas ante la harina y el pobre se retiraría al fondo de su dorada cámara saborearla subrepticiamente.
Con algunas alternativas de relativo bienestar mi familia había sido siempre una de las hijas predilectas de la miseria con traje y corbata... La historia de esta miseria quede relatada en anteriores capitulos y si se iba a diferenciar de la actual lo sería en lo que se refiere a su escenario; es decir, que aquella, teniendo por marco la provincia, obe coifa a ciertas leyes y presentaba una tónica que nada tendrían que ver con las leyes y la tónica de la miseria vivida en la capital. Esta primera escaramuza con una casa de préstamos me aviso en el acto que yo debía cambiar rapidamente do tónica; que mi postura ante cualquier "operación" tendría que cargarse de notas nuevas, ajenas por completo a las provincias.
Hasta ese momento mi vida había transcurrido en el seno de la familia; los impactos de la miseria soportados en comun. Ya he dicho el papel del cuartel general que venía a ser nuestra casa: en la misma se planeaban todas las defensas y sus moradores representaban ni más ni menos a los aguerridos soldados que defienden la sitiada plaza. Esta circunstancia de operar siempre en masa, de combinar cualquier ataque a base del criterio del clan debería trocarla en el acto por esa otra tética que pone al individuo sobre el plano de la resolución personal. La nueva situación, desoriéndome, ponía mis nervios a prueba. Claro, yo no ignoraba que, en razon de su propia inercia, las cosas tomarian el paso... La iniciativa personal estaba tomada con la entrada a la casa de préstamos, y también no dejaba de serlo mi viaje en el camion de marras; lo que me faltaba era el aprendizaje, el que una vez consumado me llevaría de la mano a ese colchon de plumas que es la costumbre. Pero en tanto que prosiguiera aprendiendo, en esas horas vivas y en esas horas muertas, caminando con pies calenturientos o extendido en la inómoda cama no sabría impedir el soliloquio que me obligaba a confiar a mi familia en pleno el plan A el atque B o la simulación C... (2)
(3) Las muletas con mi tío estaban asomadas a la puerta... No puede construir la frase de otro modo puesto que eran el las quienes lo definían a él y no él a ellas: en ese vasto universo en que la anatomía del ser deja ver una parte o partes sustituídas por un artefacto mecánico el hombre pierde automaticamente la soberanía de su intota arquitectura y deja el campo al rigido aditamento, el que imponiendo las feroces leyes de lo extra anatómico obliga al observador a situar en primer lugar el aparato, dejando en una zona velada, imprecisa y fúnebre al hombre que lo me llevaría a la cara de mi tío pero mis ojos dirigiéndo el horrible saludo de lo pintoresco juraban eterno vasallaje a esos monarcas de palo. Además, por vez primera contemplaba la patética disociación tímoletas, faltaba la costumbre; el tiempo, sin quitarles nada de su realena me llevaría a ese mismo grado de familiaridad que autoriza a un viejo cortesano a enfrentar la majestad real con la misma impremeditacion que muestra al hurgar sus dientes con un palillo. Por otra parte, su último tentativa de suicidio que lo lleve de cabeza a las muletas, fué uno de esos sululentos páatos de la muración el círculo familiar:

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asi como mi familia tenía sus mitos - el abuelo materno que mataba bue-
yes de un golpe en la cerviz, el piano Erard de mi abuela paterna, el
dominio de la lengua inglesa de mi tío el médico-exhibía también su
orónica del escándalo. Recuerdo entre otros de menor cuantía el donju-
nismo de un hermano de mi madre, los "malos pasos" de una de las primas,
los accesos de oólera de papá, el abandono de la religión católica por
la religion reformada de otro tío... Resulta en extremo curioso comprobar
como tales mitos y escándalos han hecho las delicias de la familia duran-
te cinco años, y lo que aun resulta más revelador: la eterna frescura
y actualidad de los mismos. Cada vez que se pone sobre el tapete el mito
o el escándalo compruebo que procura a todos y cada uno de los componentes
de mi larga parentela un enérgico pinohazo; que las voces se hacen susu-
rrantes, que si hay niños se les aparta, que al mismo tiempo que se conde-
na a los pecadores se les compadece con la idéntica compasion que ponemos
cuando la vecina nos dice que se le han quemado las natillas. Y en esta
crónica roja de la familia locura de mi tío tuvo la virtud de primar
sobre las demás; a través de largos veinte años el loco busco la muerte
en cinco ocasiones y tal parecía que a cada nuevo intento fallido toda la
familia se mostraba desilusionada y lo animaba a una nueva prueba. Por ello ese quinto intento tuvo la virtud de exasperarlo; además, lo aparato-so del método a emplear (se arrojo bajo las ruedas de un enorme camion) galvanizó por así decir a todos los parientes: ni las venas cortadas, ni la abortada estrangulacion con su propia corbata, ni tampoco el descendimiento desde el teroer piso del Centro de Dependientes fue bastante pa-ra sumir en magnifica excitacion a toda la familia. Pero el tío bajo el camion, sí. Nunca he comprendido en virtud de qué dioha última tentativa les pudo excitar a tal grado; en el fondo era una tentativa más y bastante olá-sica por cierto. ¿ Sería aoaso porque la suite de la misma eran las mule-tas? ¿ Adivinarián con bestial instinto que el pariente insano con mule-tas era algo más que el pariente insano sin ellas? La oítero es que mi tío bajo el camion les cayó como maná celestial, en momentos precisamente, en que toda la familia por atravesar una desosperada situacion económica estaba necesitada de un "rudo golpo" que pusiera sobre un segundo plano las molestas invasiones del hambre.
En el fondo esta visita a casa de este tío respondía una necesidad artistica... Verdad que deseaba saludar, y consultar a mi tía acerca de mi heroica resolución de tomar los veinte pesos, pero todo ello quedaba velado por la hecesidad artística. Era mi época en que creía ciegamente que para ser artista debemos es-
tar rodeados de objetos de arte; y digo así, objetos de arte, porque tal término responde punto por punto al lenguaje cifrado de nuestro tiempo en lo que respecta al Arte. En dos o tres visitas hechas a "personas in-
teresadas por el Arte" (he aquí otra vez de las expresiones) me percató que vivían rodeadas de objetos de arte... También me expresaron dichas personas que tales objetos les ayudaban a vivir, que los inspiraban, que las horas muertas las tornaban divinamente vivas. En el acto senti-
yo también, la dichosa necesidad y al igual que uno que ha tomado una doble purga y siiente la necesidad de defecar impersonal instante, sentí yo que debía rodearme de objetos de arte. Pero adonde, pobre de mí, procurármelos? ¿ Podría adquirirlos un ser como yo reducido casi a la caridad pública? Sin embargo, no podía pasar un día más sin que, al menos, entrase en posesion de uno de tales objetos. Recordá, como en un sueño, que papá contaba en casa que mi tía Elivia conservaba dos objetos valiosos: un crucifijo de ébano, de ciento y pico de años, propiedad que fuera de mi tío abuelo el canónigo de Isla de Pinos; y una fuente de porcelana de Talavera de la deina. Se los pediría de rodillas, correría con ellos hasta la morada que la suerte me tuvieó reservada, y los adoraría como a los dioses lares de la grandiosa religión del Arte. Pero tales sueños fueron decapitados de golpe por la negativa de la tia; "ni pensar -me dijo- que te oeda estos miembros de familia; sólo muerta me separará de ellos". Era algo en extremo curioso que el crucifijo y la fuente respondiesen con distintos nombres al mismo tipo de absurdo: para mi tía eran "recuerdos de familia"; para mi, "objetos de arte". Ni el uno ni el otro nos percatábamos que nos eran absolutamente indiferentes, que los defendíamos a capa y espada por una suerte de acto mecánico, y que mi hubiésemos podido vivir sin que alguien se nos acercase para recordarnos su condicion de recuerdos o de objetos de arte los veríamos tirados, polvorientos, ajenos y muertos de risa y asco en cualquier oscuro rinoon de la casa.

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de los amantes, el proyecto de un edificio, la codificación de los alimentos,
todo habría fracasado en aquel rete reluctante y que jamás estrenaría un acto. Pero trataba mi demonio de turno, es deoir, el demonio del Arte definido en el "objeto de arte", introduciendo sus périfidas pinzas en mis sienes las haçía latir precipitadamente para anunciarme que también deseaba poseer yo mi letrina con su Fantin-Latour y su jarronoito de Sevres. De haber tenido los necesarios recursos habría corrido a la mañana siguiente a alquilar la letrina de al lado y siempre anhelante adquiriría en la oasax de antiguedades las mías impostergables: la inteligencia puede llamarse muchas veces tontería; o que, en cierto momento, la tontería puede dominar y hacernos preferir la letrina aséptica al rete repleto de detritus. En mi caso se trataba de la deletérea fuerza de la inercia, pero sólo in mente porque llegado el momento de obrar me quedaba parado en seco por la ausencia del dinero. Esta vez los hechos se encargarán de demostrar que la realidad era muy otra y que yo sería situado en las antípodas de la letrina vacía; en vez de las superficies aguas adonde sólo se ve la aleta y no el volumen del cuerpo, tendría que nadar en aguas muy profundas y revuelta, envuelto en los maderos, daba por treinta?
Vi una cara negra abotargada, un pelo negro de estopa con todas sus mechas al aire como una bandada de grajos, una boca negra que deoía: "- Aquí está lo que usted busca...".y finalmente, una mano negra que ayudaba a la boca a introducirme en ella con ese movimiento pípio que es engullir un bocado. Pero nuevas negruras viniéroné a añadir a gran negrura: una mucha coja, un viejo, una mujer de unos cinquenta años, dos niños desnudos y un adolescente. Entretanto la negra volvió a repetir su fórmula de incantación y yo estaba allí, paradizado, con la mente en blanco sin poder echar mano a la exousa enredada. Rara como ella volvió a repetir la misma y abrió por completo la puerta, no tuve más remedio que entrar a la casa. Lo primero que me vi obligado a ver, por ser lo más sabrejiente, con cuatro altares colocados en los cuatro angulos de la sala; dos ocasas predominaban en los mismos: imprimís te las espejeantes de colores chillones y multitud de las encendidas. Para mí la sorpresa era total pues no había pasado del Centro Espirim-
que necesite en aguas muy profundas y favorezas, encuentro en los materiales,
légamos y fango de la misería. Míxxix Toocaba a su fin el plazo concedido por la tía, ahí estaban ya los veinte pesos de la pension de mi madre, mas jádonde encontrar alojamiento y manutencion por tan ridícula cantidad? Sólo en el infierno se encontrará cocina tan barata y cubi-culo tan siniestro. Comencé a subir y a bajar las escaleras de las casas próximas a la Universidad: en todas la cantidad mínima para alojarse alcanzaba o sobrepasaba los treinta pesos. Ya aban-naba la empresa cuando de pronto encontré el infierno salvador. En plena calle San Lázaro, a sólo dos cuadras de la Universidad vi colgado de un balcon un cartelito que rezaba: "Se alquila habitación comida por quince pesos". Dí un brinco, me restregué los ojos, en seguida caí en desfallecimientos, vacilaba en informarme, me aljé una cuadra para mediaar aquel cartel. ¿Qué crimen, que desgracia o que poste albergaba aquella casa que ofrecía por quince lo que en todas partes se jugan.
Para mí la sorpresa era total pues no había pasado del Centro Espirí-tista de xparinim provincia y en los que la ornamentacion se reduce a una suerte de telon de fondo y las infaltables sillas para los mediuma en cadena... Pero aquel barroquismo bárbaro, aquellas lentejuelas formando arabescos, las flores de papel, el cabrilleo de las telas y finalmente, la imagen entronizada, llena a su vez de lenjejuelas, de raso o tela espejo, de tamaño reducido, imagen de un hombre o de una mujer llevado a lo teratológico del feto jamás había sido entr visto por mis ojos o por mi imaginacion. Claro que me sabía de memoria los altares del oul-to católico y sus imágenes pero satos del oulto megro que mánkhm descu-bría ahora, aunque réplica de aquellos, borraban la imitacion o la mí-mesis en virtud de lo bárbaro, quiero decir, en virtud de lo extraño, de lo insólito. Aparecíanse como haía varios siglos hubieron de apa-recérseles los altares barrocos de las iglesias de Jesuítas al pueblo acostumbrado a los altares tradicionales; además, flotaba en estos ne-gros el polvillo impalpable de lo mágico, y solaro que lo mágico puede muy bien cargarse con notas muy dudosas ya que viene a ser el elemento

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de lo desconocido o, para decirlo con otras palabras, se trata de aquello que no se ha incorporado a la costumbre de los días, y que permanece en su forma de elemento perturbador de lo cotidiano.
La negra, que conjetura vuelo mi estupor y mi turbacion se puso a preguntarme si me gustaban sus altares. Enseguida me dijo que yo era hijo de Ochun y Yemayá y mirándome de hito en hito exclamó: - ¡Mucha -cho, a usted le hace falta romperse un huevo en la cabeza...!". Yo pe- gué un rebote y miré espantado hacia la puerta. Mila, viendo que había dado un paso en falso, cambió de tema y se puso a hablarme de las ventajas de su casa de huéspedes. Me tomó del brazo y seguí maquinalmente; me hizo recorrer la casa y debo confesar que estaba presidida por la dio-sa limpieza: aparte de los altares el resto de la casa era doméstica por los cuatro costados. Entonces llegamos a lo que sería mi residencia en aquella mezola mágica-doméstica. En verdad que no se diferenciaba en nada de mi cuarto de provincia o de la cursi habitacion de mi prima. Para que las semejanzas fuesen más sensibles habia, también, sobre la oama u-na colcha bordada con flecos y encima de una omboda se veían los muñequitos y jarroncitos de lance... Sí, todo era igual, pero al mismo tiempo todo era diferente: si rápidamente, pensaba, se presentaba un pintor que empuñaba una gran brocha y blanquease a la negra y su familia! Tales estupideos me puse a producir ante la invesion de lo extraño en mi cuadrioulado mundito provinciano. In mente hice una lista de objeciones todas ellas, pensaba, capitales: ¿Qué pensaría mi madre, cuáles serían sus pensamientos ante mi resolucion? ¿Y si algun miembro de la familia pasaba por la capital y me giraba una visita? ¿Y si mis respectivas tías se enteraban y le pasaban el dato al resto de la familia? ¿No sería ello un borron echado sobre la inmaoulada pureza de la nuestra? Además, lo negro, no contaminaría mi ouerpo y mi alma? No emborrona-ría lo físico y lo moral? Podría yo convivir con negros, yo, que en los perques provincianos ocupaba la fila de los blancos? Y no se si-tuaba dicha fila junto a la estátua del prócer de turno como indioando que, por nuestra condición de blancos, estabamos más ceroa de la majestad, santidad, potestad y blanquedad? Sí, capitales objeciones, - albísimos pañales, abuelo con baston de puño de oro, juntos pero no revueltos... morir al pie del cañon pero mantener los sacrosantos principios... vosotras estabais a punto de hacerme perder el ánora de salva-cion; la tía era blanca pero no quería que yo me revoloara en fango, -las patronas me ofrecían el suyo por treinta pesos, qué hacer? -¿Todo se ha perdido menos el honor o todo se ha ganado menos el honor? De pronto geocordé a mi nodriza: sí, a mi nodriza que era negra, que de ella otara hasta los seis años, a mi nodriza, que de mis hermanos más pequeños también pusiera sus pezones en sus bocas. Me sentí tan niño, tan irresponsable que dije a la negra como si olamara por el pezon de la infancia: "- Señora, aquí tiene los quince pesos-". Enton-oes sentí que había pasado el Rubicon...
Pero un Rubicon reservas...Para justificarme adopté de golpe el socorrido papel de víctima propiciatoria: dividí al género humano en elegidos y postergados y me instaló omodamente entre los altimos. No sabía entonces que lo trágico de una situación no se hace más trágico porque se la define o clasifique, y, que, por el contrario, defi-nirla o clasificarla no es otra cosa que una reducción en su intensidad. Si uno puede mentirse al extremo de xxxxx la situación trágica es que ya empieza a pedirse lextraxoxo lo que jamás podrá concedernos, esto es, la consolación. Yo quería consolarme y justificarme; en mi provinciano ni-vel era un humillado, con la obeza baja y el rabo entre las piernas... Y lo que, de acuerdo con mi tonto modo de ver las cosas, podría compen-sar la humillacion sufrida era aquel clasificarme entre los postergados y olvidar el fondo real delicatessen problema. Y tales excusas arrojan-ese dudoso saldo para el alma que yo defino con la pintura esa frase de "agua sucia":"la miseria me forzaba a vivir con esos negros pero yo sabría guardar una saludable distancia", "me levantaría con la muerte-en el alma y me acostaría con la muerte en el alma", "comería como un bendito pero este acto sería convenientemente enmascarado con muñezxx las típicas muecos de asco", "no era lo mismo una cocinera negra en u-na casa de blancos que una cocinera negra en una casa de negros". Para qué proseguir... Por otra parte, toda aquella estrategia oxyó por su propio peso y la presion de la realidad fuéadelgazándola y empalidecién-dola hasta dejarla en su verdadera naturaleza de quimera, pero,tonto de

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Entretanto, representaba al gran farsa en la Universidad... que
representaba un divorciement comparado con mi existencia.
De la noche a la madana me pusieron frente a la
cultura y no tengo que aclarar que sus luces me ofuscaron de tal
modo que volví las espaldas presentándole el tratar como un ode-
a. Era, como se dice, un caldo de la luna en medio de los imponentes
edificios del saber. La Naturaleza no procede por saltos, pero en
caso se me habría obigado a dar ano de tales proporciones que la cabe-
za se me hubo de incrustar en el compaço barro de la ininteligibil-
dad. Deberé declarar que mi formación era tan dudosa que tenía sus
fuentes en esa enciclopedia para niños
denominada Tesoro de la Juventud? Es decir, que a los veinticuatro
años de edad yo hablaba, por ejemplo, de la toma de la Eastilla con
el estilo panorámico e infantil de dicha Colección. Mi adolescencia
se prolongaba como una monarquía hereditaria y ninguna revolución, ni
gun usurpador usomaba en lontananza promotiendo terminar abruptamente
tan molesta dinastía. Eso era lo peor; no tanto la falta de informa-
cion como la falta de desarrollo del intelecto. Digo del intelecto,
porque en cuanto al espíritu no creo que se pueda hablar propiamente
de desarrollo o no: se tiene o no se tiene "el espíritu" y si lo he
sacado a colacion es con el objeto de mostrar el sensible desnivel que
existía entre este y mi intelecto. Mi espíritu contaba la edad que yo
contaba en ese momento, pero no ash mi intelecto el que obstinadamente
se mostra detenido en la misma fingente de las infancias. De
ání es cosa hasta cierto punto patólico, que ha sido mi perseo, con
te a gente que en vista de águila, mo levabax, sacanaz y planchaban
on un brillo y cerer de ojo... Si en aquella ópo-
osa alguien me hubiera seguido los pasos, armado de una cámara de to-
mar películas xáxkxmxhxhxibxxpxxhxhxxaxxx se tendría hoy
una suerte de iconografía de un payaso o un saltimbanguil. Es que yo
suplía la impotencia del intelecto con la gestioulacion. Hubo perio-
dos en que dioha impotencia tan absoluta que me veía obligado a
mover casi todos los miembros: la cabeza giraba como una peonza, los
ojos se disparaban hacia arriba o descentían abruptamente en picada;
los diez dedos de las manos eran otros tantos mosquitos sumbudores,
las piernas se unían o se separaban según que ellas estimaden que ha-
bían estado particularmente brillantes o melancolicamente oscuras, en
tanto que la boea, pxxmxmxmx adoptando la forma de un uno desconsola-
do por el estreñimiento, era la única parte de mi cuerpo que se most-
traba obstinadamente inmóvil, inexpressiva.
Me sobrevino un molesto cólico en el momento de matricular-
me: de pronto me caía sobre la cabeza todo el trivium y el cuatrivium
Repasé in mente el Tesoro y advertí con creciente espanto que de nada
me serviría su infantil información. Igual que el cobarde que compensa
su falta de valor imaginando verse mezolado en un duelo a muerte, pens-
á tirarlo todo por la borda y dedicarme, por ejemplo, a la oría de
gonajos... Un frío sudor me inundaba: Lengua griega, latina, psicología,
¿se nos iba a exigir el dominio de estas lenguas? ¿Deberíamos de
mostrar en rpuebas de fin de curso que éramos cumplidos psicologos?
Historiadores? Geografos o literatos? Pero antes de esto, ¿ómo se
comían tales platos? Y el culpable de todo era yo mismo: había decidido
estudiar la carrera de Filosofía y letras porque dichas palabras so-
naban como música cesitial en mis orejas; La filosofía y las «etras se
encajaban dulcemente en mi temperamento, se trasfundían, yo había nai-
do para el nas y y las habían naido para mí. Sólo faltaba el enoutrero,
la onispa... Y como es de presumir la explosion me devolvió a la oruda
realidad de mi ignorancia. ¿ero, quién dijo miedo? Yo estaba en franca
desventaja ante el hecho cultural pero disponía de la poderosa arma de
la estudia. La primera semana de clases me apreñá algunas cositas muy
reveladoras: en primer lugar que los más de mis compañeros estaban en la
misma situacion que yo, que el fin que nos proponíamos era la posición
del diploma y no la posición del conocimiento, que el éxito o el fran-
soo dependía de la noicion exaota que se tuvira de la palabra "asigna-
tura": gráximo ocioso ser un sabio si al mismo tiempo no se era culto

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en dicha palabra -aran universitaria dotada de un sensible mecanismo y de infinitos resortes, que los profesores adoraban su asignatura y no permitían se la colocase en un plano secundario, de donde el hecho divertido de tonerlas todas en primera línea, que no se estudiaría. Al Literatura Asignola o Psicología o Historia Antigua sino algo que se llamaba Asignatura; inútil saber la ruta del Cid, el reflejo condicionado o la muerte de Sócrates si se ignoraba la ruta del Cid de la asignatura, el reflejo condicionado de la asignatura y la muerte de Sócratos de la asignatura... Una suerte de elocusismo estudiantil había querido que el atributo divino de la palabra Asignatura fuese el término "materia". Entonces uno podía escuchar: "-¿Te sabes ya la materia?"- "No te sabes la materia?"- La materia era el alma de la asignatura, no se hubiera podido decidir: "- Estudio Lengua Latina, sino, estudio la madera de Lengua Latina"- o, para no ser sospechado de heterodoxia: "Estudio la materia de la Asignatura". Pero la materia no podía andar por ahí, dosparramada y porída, no, la materia se encerraba en un artístico monton de hojas que recibían el nombre de Conferencias y eran ellas el producto empapela-do de la verborrea del profesor. A la voz de: ¡Ya salió la Conferencia nos arrojábamos como tras el pan scabado de sacar del horno. En mundo tan disparado no suponía anormalidad alguna escuchar estas expresiones: "- Límite a la Conferencia"; "No te salgas de la Conferencia", "¿Cuántas Conferencias te faltan?", "Está buena la Conferencia?", "Van muchas Conferencias?", "Cuántas Conferencias van a suprimir?", "X ha dictado este curso más conferencias que en el curso Basado", "Las Conferencias de M. son una soda pero las de P son un hígado", "Eso te pasó por salirte de las Conferencias",... Si yo pongo ahora que la "materia" y su envoltura la Conferencia podrían haber tenido gran éxito en un Círco desempeñando el número de la mujer descoyuntada, se me tendría por looo. Sin embargo, esta es la triste verdad: como la meta propuesta era el exámen y no el conocimiento en sí, la materia susceptible de infinitas divisiones. Podía perfectamente "examinar" la sintaxis griega sin conocer ni jota de la Morfología. Se trataba de una cultura química a la que podría representarse por un rompeñeras para suces partes lejas de desemboar en la figura propuesta eran tomada caprichamente y a fin de llenar la formalidad de un exámen.
En consecuencia preparé mi plan de defensa. Recordé a las bravas gallinas y vi al instante a todos mis compañeros de curso y a mí mismo como a otras tantas gallinas sacando asignatura tras asignatura todo ello en medio de un alocado oacareo: "xxxxx

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Fué la palabra francesa "esprit" la que me hizo pasar por hombre de gran talento. Por esa época desconocía los más elementales principios de la lengua francesa y era de los que pronunciaba Roohefoucaal y Fontainebléau... Me hubiera sido imposible descifrar pasajes tan inocentes como, por ejemplo, Au temps du Grand Roi... Sin embargo, bastó que yo introdujera, un día de acalorada disusión sobre la naturaleza humana, la palabra esprit para que se tomas en el acto como un ser dotado en excepciónmente. En un momento de la discusión muy analorante, levanté ambas manos, miré perdidamente, vagamente y dije: "- Lo que importa es tener esprit..."- Todo el mundo enmudeció, el asombro se pintaba en los rostros, pero yo, sin dejarles paso a recobrarse, volví a repetir:- "Si, lo que importa es el esprit..." En seguida oí en un caloulado silencio y no volví a despegar los labios en el rosto de la tarde; poco a poco el grupo se fué disolviendo, pero yo sabía que había mi batalla. Los efectos se iban a dejar sentir muy en breve.
Muy pronto suyo el Curso que contaba con cinco elegidos a los onales había que proteger y aupar; una especie de vasallaje a la abrumadora superioridad del talento... Ni que decir tengo que los cuatro genios restantes lo eran a base de una palabra o de una frase muy parecida a la mía. Este decía "formidable", aquél, "maravilloso", el otro, sabía decir en griego "oonócte a ti mismo" y el famoso -- "gnosi te auton" se regaba como pólvora inflamada por los patios de la Faultad. Claro que formamos una especie de hermandad y se nos veía siempre juntos, marcando las diferencias, poniendo distancias entre nosotros y el resto de la clase. Sin duda, teníamos un poco más de perspicacia que el rebaño, y sea ingenio o comprensión de la "materia", lo cierto es que la captábamos infinitamente ajor que ellos. Además, sabian muy bien que perteneciómos a una fauna muy interesante éramos gente que habíamos leído... ¡Qué risa! Yo deoía descaradamente que me había pasado la vida leyendo; el otro leyera un tomo de Azorín y lo restregagaba impudioamente en la cara de sus compañeros, pero el monarca de nuestro grupito lo era Portuondo, el más culto sin duda, que había leído, nada menos, ¡qué notable! que El Sentimiento Trágico de la Vida" y podía hablar de la novela hispanoamericana.
Igual que un edificio, cuya parte maurificante superior renata o o corona en cúpula, flecha o simple azotea, nuestro triple principio feudante se coronaba con la treta más empéñosa de todo estudiante: Copiar en el acto del exámen. De esa triste cosa que se llama mi o rrera universitaria; cosa fofa, maloliente, sucio maridaje de alfabetismo y analfabetismo, sucio sólo queda como único acto de sanidad mental el divertido frande. Pero un fraude, debo solarar, que no partía de una posture revolucionaria sino de la misma falsedad que a todos nos dominaba. Era siempre el mismo principio milenario: el fin justificó los medios... sólo que en este caso particular uno de los medios mostraba su despejada faz frente al sucio desfile de los enmascarados fines. Nos parecíamos a aquel enfermo que por pura equivoca oion salyara su vida con el medicamento que no la había sido presoriato; unas vez más mis fragrantes inmadureces se ponían sobre el tapete, y una vez más sería salvado por el portentoso pelo del azar. Como la memoria tenía su tope y una vez arribado a éste no se podía dar un paso más, se debía acudir entonces a la empeñosa treta, la cual, y sin percatarnos ni por asomo de que nos procuraba una suerte de risueña desintoxiaacion, nos iba metiendo en la sangre para los años venideros que ese a que damos el nombre de Examen constituye uno de los más refinados actos bárbaros en que se complace a veces la oasi siempre tonta humanidad.
Así cuando, con pintoresos frases, nos fijamos en la "memoria ya no daba más..." entonces, lo que no podía en las périfidas redes de nemosine era confiado a la risuela mano del es- oriba: si oien m××××× mil letras se veían amenazadas de inminente inmersion el Mar Hojo de la amnesia, en el acto acudían los salvadores esoribas para embarcarlas a todas en la más heteróclita de las flozas - puños de la camisa, pedacitos de papel, suela del oalzado, forro de la corbata, dobleces de las m×××× solapas... Entonces, y como naciones que hubiesen acorado una Santa Alianza, metíamos nuevas barcos por los accidentados canales de los mil ojos de Argos del profesor y nos interoambiamos nuestros navios, de suerte que si a mi me faltaba el episodio de Maraton se me era entregado en el acto, en tanto que yo pasaba a mi salvador la muerte de Uésar en el Senado romano

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recitacion y masturbacion en toda línea. ningún centinela daba
la señal de alarma. Aquí y allí veían tirados en ochoina mezola todos
los artefactos que han sido ideados para avisar de un peligro de muerte:
sirenas, claxon, trompeta, corneta, pito, timbre, gong, un grito y hasta
un alarido; semáforo, barrera, pared y muralla, mano policial y mis pro-
pios ojos que se empeñaban en no mirar... Tal parecía que mi inmadurez
hubiera renovado su contrato a fin de proseguir su residencia en
mi cuerpo y en mi alma. Y era así, pues yo, no con una mano sino con
dos, blanduzcas y temblorosas, había estampado mi sucia, from insegura,
firma del consentimiento. La nueva mañana me sorprendía aterrado,
frente al inevitable espejo, contemplando a ese que mueve a descompás
brazos y piernas en tanto que de su boca sale el gemido de la incomuni-
cacion con el resto de los hombres. Pero ¡exclusivamente el hombre, ¿ lo ha-
bía visto realmente por una vez en mi vida? ¿ Había cruzado palabra con
ser humano alguno que no cayese en el embudo de la nada? Los días, que
salen de sí mismos como los anillos de la serpiente sólo se convertirían
en esos otros mortales que fbrman la nada? Y por qué no embardunaba
con negra tinta la cara del profesor? Por qué no podía deoir lo quería y tenía que sostener lo que no deída? Tan absurdo era como para
exclamar: ! La filosofía de la cultura es una cosa muy seria...! Tanta
locura y tanto fango? Fofedad y almíbar? Y como el movimiento de un
metrónomo marcando el teimpo de la música oscila a la derecha y a la iz-
marcaba/quierda, yo mi babosa melodía con las manos, las que abatiéndose
sobre mi boca avisaban que estaba recitando, en tanto que posándose
sobre el sexo señalaban que me disponía a maaturbarme. Y por qué no
podía ponerlas sobre otro sexo? Y gué prohibicion maldita impedía a
mi boca engullir mis manos y ser ella que dijese: Hasta cuando?...
Vidal 39-

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Habana. Enero 13 al 15 de 1932
Dr. Virgilio Pirena Kla
Almago: si no le su pudo el recibir mi primera carta con toto netrago, es lo gico, naturalmente, que aunque la sigunda se haaga deinar un poco más no inmunda en un olgmo; por ello, ahora pienso que puede en dena viajo de precipitaida ane y que alria fuer postergula para crhas adelante: urla, sorrana, un mes más. Pero, y eso, no lo hago; ahora, acerdo que me has dicho espinal mi contienda en venida y no quiero causarle en desconsuelo habitable esperan. Yo dendar de ni afecto.
Pino, yo ereso queno te molestará demasiado el que dejó irrempiente tanto thundo sin sorribile, si así te sucede estom en decile que todavía no te has acostumbrado a ser defleto, indecento, que siempre he sentido y que más dumne que ha sido causado de que de me achacabul otro, demen que no lungo, piensa que siempre quiero hacer lo contigo this que alnglo intitulo frecuentemente minca lo que y si lo brase no seria yo, litterra la suerte de tan intrato o de un dia no der "No es difícil pino un posible...
Espero nayan durido una buena noche en la nochebuena y y tanto esta coma mi mundo la hayan pasado muy diversidos en casa de Vio Corredentum con mirados techin, tumundos y exclinando, y tu, más que iradie, gritando mi riendo en tu afan lindo de dosse quien con ello que al furtan un nuevo año el mundo entre en tu misma siluera virida: mfas delce, más desprovenida mas vulgar, en fin, locar con tu eimes grito de alegría un shrodo de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mral de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; 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todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en ella sottura hailitando dasta el cuisumo rho mentito de irros, sin saldo, no baili muy mrala de que el piso estaba nuba de la palla puntil entrelos, los besos canarios que sind atractivos mi litera sospega... de los clamos, en el cual pueste que sras inseñible, para que inviolos shimos invitado por inquanto almelo que no dupar con vida cro muy mrala; todos puaon la nochebuena muy contiertos, y poco madaomas, estaba como pierde hala que a ilitinha toda llucha trumacha vecina y en

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Re digo que todas estas ejemplos me desalientan, me acobardan y hasta me
hacen sentir desprecio en mi propios ante ¡uy!; por que habra necesidad en mi
estate cualidad ni por hora palle firmas finas, necesita, no temi animos
para vencido todo y hacer juicio de ella al elevada all quivel que le correpon-
ble? mas, no debe seguir quijandone recuerdos que lo he ofrecido y muertas
veces que, dejan piguing, digui hacer un espurgo, lo compranido, si, son
anounadas o secuntifidelidades de mi ente ya elgi marchilla: Nada de de-
midad!; debe obstinarse en ir en dos de la Gloria, porque la Gloria es la
felicidad de los Gunios, y aunque no me eres Gunios, la taurito, la excep-
tamente un poco, con lo mismo buellos.
En carta por mi hijo pensan muchos en ti; en tu palabra y en el mal que le
aqueja amague lo deseo es casi totalmente; le compruhdí, y me com-
prució mucho, pero veeme jamquí, en tus asenaciones hay muchos de exa-
ción; como jun alquamos de los mías.
Mi anana vos a vel si de escribir a tu mamá, ajáke estei buena de sa-
nda, y los dudes estén igual; le dice que el dia que me despedi de ella
me deli mucha dura y mucha verajustiza escándalo de di le mano y
rehuos para darme en chullo un albirgo donioso; recuerdos que hees, the
hipos undes prequiles, al igual que tu diejs, pero que me has contado.
Olo hay dos evasas en ti carta que me han imbuled tada from damnito, una en el
decimo; Esopuo ya ti habido guitados ese paso ambiento salirido a inmarguito,
CLUIII
La alta cosa a molestante so el haber insertado lo dicho por dosia sabindo de subra que no tenia razón de decir sabiendo que mis palabras no datan lugar a convidad: "sigue manjarando el batito"; que no tería la espalda; no me aban en mi mismo ciudad que ella ergo; que a casar tu tabulín interrupte asi que no lo crees, pues, sin espalda, he dividir; mis palabras easi muñeca pobre espear lo frenado y dan tardio easi nimput a q. se me culpa de intoleración... de envuel, de llaguante y hastá de vomidos; puro no residente; mi destino siempre aido así en el que qu盐ado y por lo regular nunca tienta a parar a tranguí-lidad, la inmobiliad... que se yo... ¡hai a penias se los que pon mis ideas y focos las eservido. Ahna recuerdo lo que orece de tu literatura y por concepción eafiente "colina y vocanada" que desando oniones de la mía y que no dyink de an?
En la proxima quinta que une vintes de ahí aunque con fello me tálajas el hidor de sus fuentes y pasas quintes...; mi ideas que me restab engrías, te equivocas quintes que en elbor tu común; he de puja con ellos un ouro no alma; un huilto tangible, hisma sonrina, afunad visible. Mi es mecarrío vivir do sus dete que sus trivialidades, involucren mi alma con su sorria, pana oranne un europo, pur que la secora es la doctrina del medico y el mulgo so la diagracia, y la magraña, pente por su fuerna no, con su dragon que no la tierra, la fuga alhinda; la razón no, como clirfa Nietzsche...; o odo hostalno obstante ni edita nas no para que con tus tareas...; lenguado almas a las mias, no logos, llama comno lo suñacas, no, imposible; mi salvia para con ellos gallego las asi que aniqui-mo desart que asi manano, briefly condesciendo para con mis verdades no penitramente al mismo tiempo para que pasen muy larga, nulte-turido, pri so que don lengtum sinia delthos un la regalidad que podra lucir, que anno le habra sumbido y disonificado al mis anigrigam amigas...
CLUIII
La alta cosa a molestante so el haber insertado lo dicho por dosia sabindo de subra que no tenia razón de decir sabiendo que mis palabras no datan lugar a convidad: "sigue manjarando el batito"; que no tería la espalda; que a casar tu tabulín interrupte así que no lo crees, pues, sin espalda, he dividir; mis palabras easi muñeca pobre espear lo frenado y dan tardio easi nimput a q. se me culpa de intoleración... de envuel, de llaguante y hastá de vomidos; puro no residente; mi destino siempre aido así en el que qu盐ado y por lo regular muñeca tienta a parar a tranguí-lidad, la inmobiliad... que se yo... ¡hai a penias se los que pon mis ideas y focos las eservido. Ahna recuerdo lo que orece de tu literatura y por concepción eafiente "colina y vocanada" que desando oniones de la mía y que no dyink de an?
En la proxima quinta que une vintes de ahí aunque con fello me tálajas el hidor de sus fuentes y pasas quintes...; mi ideas que me restab engrías, te equivocas quintes que en elbor tu común; he de puja con ellos um alma; un huilto tangible, hisma sonrina, afunad visible. Mi es mecarrío vivir do sus dete que sus trivialidades, involucren mi alma con su sorria, pana oranne un europo, pur que la secora es la doctrina del medico y el mulgo so la diagracia, y la magraña, pente por su fuerna no, con su dragon que no la tierra, la fuga alhinda; la razón no, como clirfa Nietzsche...; o odo hostalno obstante ni edita nas no para que con tus tareas...; lenguado almas a las mias, no logos, llama comno lo suñacas, no imposible; mi salvia para con ellos gallego las asi que aniqui-mo desart que asi manano, briefly condesciendo para con mis verdades, no penitramente al mismo tiempo para que pasen muy larga, nulte-turido, pri so que don lengtum sinia delthos un la regalidad que podra lucir, que anno le habra sumbido y disonificado al mis anigrigam amigas...

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Querido Virgilio,
tengo una gran pena. La Compass Cardinal, la preferida, esta, sabe, larga, delgadita, con aspecto de galgo yace destrozada. Ayer se ha roto mientras sacaba el carbon. Le doy mi palabra de honor, Virgilio, que no miento. Ya no sé que hacer. Tengo ahora solo una y esta también rota, aunque se la puede usar. Le suplico, Virgilio, ayudeme en estos trancos y consigame la Dunhill, que sea la pipa de la Amistad y lo más pronto posible. Le ruego muy seriamente. Casi el único delite quede a mi vida que ya esta acabandose es fumar en una buena pipa meditando, no me priven de este les pido por favor.
No quiere hablarle ahora de su volumen, porque con la mezquindad que lo caracteriza me creerá interesado. Lei como 50 paginas. Sepa, en todo caso, que estoy en verdad impresionado y creo que este le consagrará definitivamente, su verdadero terreno es el cuento. El libro tiene más fuerza de lo que posiblemente sospecha. Mas rico que la Carne de René ya que contiene variantes. No le haría ilusiones, Virgilio, respecto a un asunto tan importante para Vd. así que puede confiar en mi sinceridad. A ver si logro escribir algo más amplio en mi estellano que me paraliza i convierte el proceso de escribir en un martirie. Dele un tierno abrazo a Humberte y otro a Pepe bajo el signo de la Amistad que nos une aquí que digamos nada nuevo, yo estoy enloquecido por exceso de tareas. Saludos muy atentos.
3.X.56
Varsovia, ll de mayo de 1965
Sr. Virgilio Piñera
UNEAC
Calzada y H. Vedado
La Habana, Cuba
Estimado Sr. Piñera:
Me permito dirigirle esta carta, después de la lectura de su Teatro, para cordialmente felicitarle por los indiscutibles logros lite rarios y dramáticos que en las obras incluidas en ese volumen se realizan.
Quisiera saber si tiene usted ya algún compromiso para otorgar los derechos de autor para la representación de estas obras en Polonia. Y de estar estos libres le pediría me los concediese. Tengo algunos contactos dentro del medio teatral polnico que podrían facilitar la representación o publicación de alguna de sus obras.
Estoy traduciendo con mucho entusiasmo Electra Garriñó y Aire frío -mis obras predilectas-. Podría usted enviarme algunos comentarios aparecidos en la prensa sobre dichas piezas?
Sin más por el momento y en general de su respuesta, quedo de usted atentamente
Andrzej Sobol
Nowogrodzka 4 m.2
Varsovia, Polonia.

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Noviembre 5 de 1941. Rio Piedras. Puerto Rico.
Amigo Piñera: ayer me llego su carta; parece que le inquiesta lo de Cernuda como inquieta siempre un poco lo que no se acaba de entender. No recuerdo lo que yo le decía exactamente; pero sis e lo que le quería decir: no se trata de ninguna "influencia" que yo haya observado sobre su poesia, ni tampoco de semejanza o analogia, se trata mas bien de algo así como un clima o una atmosfera y para mi la de la poesia de Cernuda es la mas alta y pura de la poesia española actual. Y tiene relación con lo que le decía del silencio. Si, tiene usted razon, es peligrosismo que el silencio se convierta en "tema", pero cabalmente no lo es en su poesia. Al contrario su poesia parece salir deel, no haber salido el todo, como creo y debe sucederle a la poesia hermana enesto del musica. El pensamiento parace romper el silencio por completo, es una revelación con limites precisos que nos hace despertar enteramente; el pensamiento, la Filo sofia es resolverse a despertar por completo, a estar horrrorosamente despiertos en este mundo, en la superficie de este mundo y donde quiera que llegue la Filo sofua lo confierte en superficie, Ortega ha dicho que el pensamiento es afan de superficialidad. La poesia y la musica llevan todavía adherido el silencio, no han salidode el, no e han esprendido de la matriz originaria, del mundo e de sombra y sueño donde vivimos originariamente, lo llevan adherido, pegado, j hijos que no quieren ser separados de su origen no lanzan detras desi, palabra y ritmo que a pesar de su exigencia numerica no rompen con lo que no puede tener numero ni forma. La poesia siempre ha de ser la formadelo informe, y la palabra del silencio. Yo la veo así y naturalmente esto nada tiene que ver, antebien es dificilismo de conseguir cuando semaneja el tema del silencio, aunque ocasionalmente pueda ser maravilloso. Y este el parentesco que la noto con Luis Cernuda, cuya poesia me parece la massilenciosa de las actuales nuestras.
Le veo un poco dolido de su America. Lo comprendo; cada cualse duele de lo que le rodea; hoy por hoy es fatal. Pero, piense que America tiene su promesa y lo terrible sera unicamente que la Iluda o la traicione, como cualquier otra cultura de la tierra. Comprendo, si, que quiera ir a la Argentina; es ancha y hoy por hoy tiene vida intelectual como también ejigo. Yo he preferido estas islistas sin embargo o tal vez por eso mismo, pues el mejor europeo de hoy, es decir la mejor vocacion creo que es la delas catacumbas; y es desdqluego la que yo tengo. Y sin embargo quien sabe si dentro de algún tiempo si eldestierro sigue no vaya por el Sur.
Ahora por el pornto voy a Cuba dentro deunos dias y por unos dias. Voy a las platicas del Congreso de Cooperacion intelectual. Me alegra ver denuevo la libana, no se por que la quiero, hay algo ahi que considero mio y me gusta seguir volviendo demas esto me parece un sintoma de que seguire volviendo indefinadamente; y eso me consuela de andar a errante. Aqui son buenos y tengo alumnos que quieren crecer. La Revista noes de poesia, sino detodo y no salio aun...
Espero que ya le vere en algún momento. Con afecto y amistad le aluda
Moreno Villa es de los mas finos espiríntus que nos han quedado.

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Mi buen amigo: a pesar de ser un viage hace tiempo
proyectado este que hago mañana a Puerto Rico, se realiza precipitadamente,
como después de todo sucede siempre en la vida. No me ha dado tiempo de decir
adios. Su libro, lo tiene en taquilla en el Hotel Savoy a su nombre, no tengo
con quien mandrselo y por correo me seria ahora demasiado complicado. Gracias
Voy a la Universidad de Puerto Rico, allí me tiene a su disposicion en
lo que yo pueda servirle, esto creo dice protocolariamente, pero es cierto
Le saludo como amigo y con el mejor deseo de que sigan sus cosas bien.
Middlebury,Vt. 13 de julio,1948
México, D. F., Diciembre 17 de 1965.
Sr. Virgilio Piñera,
La Habana.
Distinguido amigo: perdone usted el retraso en
contestar a su atenta de fecha 28 de mayo, que
recibi en visperas de salir para Mexico, donde
he pasado tres semanas. Luego regrese a New York
solo para preparar mi viaje a este College,don-
este, como otros años enseño en la Escuela es
pañola de verano, y en donde estare hasta el 19
de agosto. Todas estas circunstancias de viajes
y ausencia de New York me han impedido ocuparme
de usted y de ver el modo de atender a sus deseos.
En Columbia lo unico que es a veces posible es
conseguir algún puesto de instructor, o simple-
mente un nombramiento temporero para enseñar el
español; pero veo por el momento casi imposible
el poder hacer otra cosa que enseñar lengua.
Las catedras de literatura estan todas servidas.
Dentro de esa posible posibilidad, tendre mucho
gusto en hablar de usted con Onis, el jefe del
Departamento, a quien se me ocurre que usted tambi-
n podria dirigirse. Ahora es el momento de
hacerlo, pues esta en New York en la escuela de
verano. Luego, a mediados de aosto se va el al
campo y no regresa hasta fines de septiembre para
el comienzo del curso de invierno. También debo
advertirle que -a no ser que algo imprevisto se
presentase- los nombramientos para el curso 1948-
1949 estan ya hechos; así que habría que poner la
intenión el otro año. Le explico todo ello
no para desanimarlo, sino para que comprenda la
dificultad. También se me ocurre -si es que usted
quisiera enseñar fuera de New York- que escriba
al Institute of International Education, al Sr.
Dugan -cuya dirección no le sera dificil hallar
creo, en la Universidad de La Habana-, exponi-
dole sus deseos; pues ellos a veces sabern de al-
go y conviene que tengan archivada su solicitud.
Sin otro particular y felicitando por sus
exitos en la Argentina, quedo como siempre su
afmo. amigo y compañero,
Sr. Virgilio Piñera.
Casa de las Américas.
G y 3a. Vedado.
Habana, Cuba.
Muy señor mí:
La Editorial "Ecuador 000" me ha encomendado organizar
una Antología de EL TEATRO BREVE HISPANOAMERICANO que ha de in-
cluir una obra de cada país, de su autor más representativo.
El año pasado tuve oportunidad de organizar para el Fondo de
Cultura Económica una Antología semejante que inclua obras de
larga dimensión. La aceptación que esta Antología ha tenido me
hace suponer que podemos, ya desde ahora, visualizar el éxito
que esta nueva tendrá, ya que las obras breves son útiles en
academias, conservatorios y montajes de grupos experimentales.
Por lo tanto ruego a usted sea tan amable de enviarme el texto
y autorización de la obra breve que usted considere más significativa en su producción y una ficha biobibliográfica que ha
de preceder a cada uno de los textos.
Esperando que esta idea merezca su aprobación, y mien-
tras tengo el gusto de saber de usted, le envío un saludo muy
cordial y mi amistad.
Dr. Carlos Solórzano.
Cóndor 199. Tlacopac.
México 20, D. F.

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Habana, octubre 28 de 1936.
Sr. Virgilio Piñera Llera.
Hermandad de Jóvenes Cubanos.
Buenavista #1. Rpto. Zambrana.
Camagüey.
Distinguido amigo:
En mi poder su atenta carta del 26 del que cursa. Ante todo le contesto sus preguntas concretas: el renegón, "Jornales, dieta y pasaje de un jefe de tramoya" se refiere al tramoyista Mario Ferrer del teatro Principal de la Comedia que conoce perfectamente el montaje de nuestras obras. El de "Ixquic" es bastante complicado y para un personal que no lo conoce sería muy difcil de montar con mediana rapidez. Si no va Mario los entreatos se harían interminables, aparte de que habría que hacer las cosas al buen tuntín porque no hay que pensar en la posibilidad de un ensayo general. Francamente me temo mucho un fracaso si confiamos en la improvisación del último momento. Lo que si puedo hacer es pedirle una rebaja en sus honorarios. La otra pregunta concreta que me hace Ud. es referente al apuntador. Este es el Sr. Antonio Castells, que es uno de los pocos profesionales que utilizamos, pero indispensable para la buena marcha de las representaciones. La cantidad que indiqué en mi presupuesto era aproximada, pues no lo he visto en estos días. El nos cobra cinco pesos por nooche, pero para salir de la Habana suele pagarse el doble (serían $20.00) más gastos de hotel y comidas en el viaje $10.00. De ahí mi calculo de $30.00, que Ud. han rebajado a $20.00. Si el puede ausentarse de la Habana en estos días y corriendo Ud. con los gastos de hotel, no creo que tenga inconveniente en venir por esa cantidad. Lo malo es que el trasmite todos los días por radio y tendría que buscar quien le sustituyese y habría que indemnizarle ese desembolso.
Ahora bien, tengo que explicarle la partida más gorda, o sea la de $384.00 por concepto de dietas. Aquí entra el hotel con que correrán Ud. según su carta y que yo no habría podido calcular desde aquí. Pero si Ud. tienen ajustado el hotel, sólo falta por cubrir los gastos de alimentación de la Habana a Camagüey y de Camagüey a la Habana. Muchos de nosotros estariamos encantados de pagarnos nuestras propias comidas, pero otros no van, si tienen que gastarse cuatro o cinco pesos en el trayectorio y yo fractamente no estoy en situación de hacerlo para tantas personas.
Como Ud. nosotros no tenemos interés de lucro, sino deseos de darnos a conocer en Camagüey y hacer la excursión. Pero eso sí, ninguno de nosotros puede perder nada, porque todos somos pobres, yo el menos, pero ya "La Cueva" me cuesta bastante, creame.
Volviendo a su presupuesto, no me resigno a poner a "Ixquic" con 4 barales y dos diablas. Habría que llevar 4 diablas más, por lo menos. Pero esto depende Ud. Si marcha bien la recaudación me escribe Ud. con tiempo y los contrato para que vayan con el decorado. Si no, qué le vamos a hacer.
Una partida que se me olvidó en mi presupuesto anterior es la cuenta de peluquería. Con mi obra se utilizan tres pelucas que hay que alquiler. Pero eso será pooa cosa.
Le preguntó el voltaje que usa el teatro y Ud., no entendió la pregunta. No me refiero a la carga, sino a la corriente; si usan 110 o 220. Esto es importante sólo para el caso de que podamos llevar algún material eléctrico.
No me dice tampoco nada de la madera, pero presumo que se la dará el teatro.
En resumen, vea Ud. como nos puede llevar y devolver a la Habana y no pedimos más. Como Ud., trabajamos por amor al arte y ya sabemos no nos van a dejar "enganchados" en Camagüey, como suele suceder con los comicos profesionales. Pero miren a ver como arreglamos lo del jefe de tramoya, porque eso es esencialismo. Yo hablará con el otra vez a ver lo menos por que estaría dispuesto a ir.
Tengo citados a todos los actores para el viernes por la noche a ver si hay que sustituir a alguno.
Paco Ichaso está embullado para ir con nosotros.
En cuanto a la conferencia de Girón Cerna, yo entendí que sería antes de levantar el telón en "Ixquic". Francamente me gustaría más así que como un acto aparte. La obra no es muy larga, a no ser que haya tropiezos con la tramoya.
Se me olvidó decirle que para "Ixquic" se necesita un timbal. Esto será bien fácil de conseguir allá.
Perdone esta carta escrita sin ton ni son, pero no quería demorar mi respuesta.
Dígame en su próxima el itinerario de salidas y llegadas.
Suyo afmo.
Luis A. Baralt.
Director General.
P.D.- Marquina le agradeció mucho su fina carta.

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Habana, noviembre 21 de 1936.
Sr. Virgilio Piñera Llera,
Hermandad de Jóvenes Cubanos,
Buenavista #1, Rpto. Zambrana.
Camagüey.
Mi distinguido amigo:
Le pongo estas líneas para decirle que por fin la Srta. Lily Sonneer nos podrá acompañar a Camagüey, por lo que no habrá cambio en cuanto al papel principal de "Ixquio".
También quería preguntarle qué orden prefieren Uds. en cuanto a las dos representaciones. Yo habla pensando que sería mejor empezar con "La luna en el pantano" por varias razones: primera, porque es más asequible al público, resultando o, además, más lógico para de lo familiar a lo lirico que viceveras, y segunda, porque siendo mucho más compliosa la presentación esécénión de "Ixquio", sería preterible dejarla arra el segundo día, pues aftendremos más tiempo del que tendríamos el mismo día de la llena. No obstante, si Ud. prefiere empezar con "Ixquio", o ya ha anumido ese orden, todo se reducirá a que Mario Ferrer salga con más anticipación.
En ocuanto a la conducción, he pedido precio a una agencia de expreso por ferronarril, la "Compañía Cubana e Internacional de Expresor y Transportos" y me da el siguiente: $2.41 los 200 de los cubios hasta la estación del ferrocurril en Camagüey y la misma tarifa para la vuelta. Ahora bien, sin saber exactamente el volumen de lo que hay que transportar no podemos calcular el costo total. Es probable que salga más harato que ileter un camion. El lures hablar con Mario Ferrer para que me diga aproximadamente el volumen.
Aprovecho para mandar la lista de utilería de "La luna en el pantano" para que el utilerio del teatro pueda ir reuniendo los objetos con tiempo. Como verá, no hay nada compliado ni difícil. No le incluyo otros objetos de utilería de mano que llevarán los notores.
Dígame si por fin contamos con alguna cantidad para efectos elétricos. Si Ud. viniese con algunos días de antioipación podríamos resolver ese problema aquí mismo.
Ya por la casa autran se ha anuncido por radio nuestra gira a Camagüey bajo los nuspidios de la Hermandad. Sólo nos falta ahora hablar con algunas estuaciones de onda corta.
Sin más me susoribo su afmo. amigo,
E.D. Un reflector potente para luna en mi obra es indispensable. Dígame si lo hay en ese teatro. No quiero para esito un barral sino un reflector y preferiría que no fusee de carbones, pues hacen mucho ruido. Vale.
La Habana, marzo 31 de 1942.-
Sr. José Lezama Lima
Ciudad.-
Amigo Lezama, ahí va El Conflioto. Después de horrorosos esfuerzos, desde sustituir a la sirvienta de mi casa a fin de poder utilizar ese dinero, hasta empeñar un traje- al fin se edita de El Conflioto.
A lo profundo sé que este nuevo cuaderno de Espuela te llevará de alegría. Este y los demás cuadernos de Espuela formen tu genesología de patrocinador de las belles letras (como diría Beudelaire).
Por encima de todas las tormentas te lo ofrezco con ese ofrécimiento singular que un poeta puede hacer a otro poeta también en singular ocasión.
Lo que cuenta, lo único que cuenta (y creo que bastante nos fortalecíamos con tal idea, de sillón al silón, en el reducido espcio de tu cuarto) es trabajar en la obra. Y por muchos motivos yo estoy en posición de un amplio derecho a causa de mi obra y de mi entera dedicación a esta obra.
Nada ni nadie me puede acusar de nada; si todavía existen hombres de purresa intelectual intachable, yo soy uno de ese pocos hombres. Podía haber solicitado auxilio de dinero de cualquiera (que ofrecimientos no me han faltado; tu bien lo sabes) sin embargo no los he aceptado para no comprometer ni mi nombre ni el de Espuela, que es lo único que me interesa a estos veinte y ocho años de edad.
El libro es pobre de impresión; lo sé. Pero para no venderme precisio que trabajara con mi modo fisimos medios. Si creo q. no contiene erratas y la impresión ha sido realizada lo más discreta y afinadamente posible que una imprenta de dos al cuarto puede ofrecer.
Adiós, amigo Lezama. Qué sereno tiempo cuando este libro y tu libro; tus libros y más libros se encuentren una librería cualquiera en ese preciso tiempo que forman cien años sobre tu muerte y la mía.

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Delhi 16 agosto de 1960.
querido Virgilio:
Ayer cuando leía tu artículo sobre el Quijote, recibí tu carta lo cual me vino muy bien pues todas las que recibo de mi familia hablan de la revolución y no de la gente que conozco en la Habana, Sobre la Revolución todo lo sé, ya que recibimos el periodico y algunas noticias que tiene la embajada, solo que de vez en cuando nos envían el Magazine que es lo que más podía funcionar en nuestro departamento.
Me alegro mucho que Pepe este trabajando de traductor en la Imprensa, el siempre ha querido trabajar y eso si esta bien para el y no el Sikini bar, tu también estará en la plática con tanto trabajo y ya vemos como la revolución esta poniendo a todos a hacer algo y sentirse dueno de sus recuerdos.
Aqui no hay nada intelectual que valga la pena, los pintores están dentro del expresiónismo y otros un poco mejicanos a la manera de Orozco, y dentro del arte tradicional, la artesanía india sigue haciendo esculturas, pinturas y cacharrros, en la misma forma que hace 2000 años, nada ha cambiado para este pueblo o se resiste ha que sea cambiado, hasta la gente mas enopetada cuando se visten usan una ropa que no ha cambiado en absoluto. He ido a un club indio donde me encontré con un banquero medio borracho, que mamm a cada rato mostraba hasta los muslos pues los trapos que him llevaba se le desprendían de la cintura, y era un tipo con chofer y todo. Ahora hay una epidemia de colera, gastrointeritis, etc, nada que son enfermedades medievales, y si caminas dentro de la vieja ciudad por ejemplo por la calle mas populosa ChandikChok, ves los leprosos, con sus manos engarrotadas, los ojos morididos, en pequeños carritos de manos pidiendo limones, eso es la India actual, creo que aqui hace falta una buena dosis de Fidel.
Espero que mandes tu libro, cuando lo edites y que te mantengas en Guanabo pues cuando yo regrese a la Habana quiero vivir alla, si es que puedo comprerme una maquina, Ahora estoy pintando ya tengo 7 cuadros, menos uno, los otros me gustan, quisiera que me enviaras información sobre el asunto de pintura en Cuba y que tal la exposición de Portocarrero, piensa que estoy en la min antipodas.
Escribe, les envio abrazos a Arrutat y Pepe y quigiera saber a que dirección le puede escribir a este, pues no se si esta en el Bar todavía si vive en 26, dile que le quiero escribir.
Recibe de nosotros tres, y mas autentico de Celeste y mio un fuerte abrazo.
LA HABANA, FEBRERO 16 DE 1960
SR. VIRGILIO PIÑERA
7A. #47606
PLAYA HERMOSA
HABANA
ESTIMADO SEÑORI:
TENGO EL GUSTO DE DIRIGIRME A UBTEO A FIN DE AGRADECERLE SU PARTICIPACIÓN EL JURADO DEL PRIMER CONCURSO LITERARIO HISPANOAMERICANO CONVOCADO POR ESTA CASA DE LAS AMÉRICAS, EL CUAL HA CONSTITUIDO UN NOTABLE ESTÍMULO A LOS ESCRITORES AMERICANOS.
SU CAPACIDAD INTELECTUAL Y SU PRESTIGIO COMO MOMBRE DEDICADO A LAS LETRAS, HAN SIDO FACTOR DE TERMINANTE EN EL ÉXITO DE ESTE PRIMER CONCURSO LITERARIO, POR LO CUAL LE REITERO MI AGRADECIMIENTO EN MOMBRE DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO Y DE ESTA CASA DE LAS AMÉRICAS.
ATENTAMENTE,
HAVDEI SASTAMARIA
DIRECTORA
HS/CA
FEB 17
SALIDA NO. 672
CLXIV

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INSTITUT
D'ÉTUDES HISPANIQUES
DE
L'UNIVERSITÉ DE PARIS
Paris, le 13-6-1963
31, RUE GAY-LUSSAC (V8)
TÉL. 1 ODÉON 38-18
Muy querido amigo Piñeca:
He tardado mucho en contestar a su buena carta porque yo tenía que terminar mi Antología de la Nueva Foesía Española y desde hace más de dos meses estaba muy ocupado con este trabajo. Pero no le olvido y le recuerdo siempre en su hermosa isla de Cuba, llena para mí de fascinación.
Y ahora algunas noticias de nuestros proyectos. He terminado la traducción de su pieza El flaco y el gordo, pero no podrá salir en el número de la revista EUROPE sobre Cuba, por ser muy larga. La publicarán en un próximo número. Cortázar me entregó "El caramelo" para "Les Temps Modernes"; saldrá durante el otoño.
Pero hay una cosa muy importante quiero pedirle: en el periódico "Les Lettres Françaises" voy a publicar, cada semana, a partir de julio, cuentos hispanoamericanos de grandes autores modernos, no muy conoños en Francia. Tendría Ud un cuento muy significativo de unas diez o doce cuartillas. También necesito para ilustrarlo un dibujo de un buen artista cubano. Todo esto muy pronto. Es posible? Yo le mandará ejemplares justificativos del periódico.
Me alegra mucho saber que Ud decidió la publicación de mi libro sobre Lorca y que ahora lo están traduciendo. Para facilitar el trabajo del traductor yo le mandará dentro de dos días todas las citas del libro en español. De toda manera, yo le ruego que mande pruebas de libro para revisarlas. Es la primera edición del libro en español y tiene que ser perfecta. ¡Mil gracias!
Mi libro sobre Miguel Hernández (con los poemas de juventud inéditos) acaba de salir. Hoy mismo le envio un ejemplar. Claro que Ud lo puede publicar también si le parece interesante!
Bueno. Espero una carta de Ud dándome noticias. Espero también el cuento.
Un graf. abrazo de su compañero,
Claude COUFFON
I bis, rue B. de Perreuse
Nogent-sur-Marne
(Seine)
FRANCIA

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Robert Altmann
Zuerich, Oct 15 1947
Sr. Virgilio Pinera
Corrientes 758
Buenos Aires (Arg.)
Querido Amigo,
Me alegre mucho tener noticias tuyas, pero por mi visje las recibí con bastante atraso. Así, tu vas a seguir allí por el momento? Lo que tu me dices del movimiento intelectual en B-A me interesa mucho. Ya habia leido un artículo tuyo en "Origenes".
He pasado dos meses en Paris, y puedo decir que mi estancia allí me dio muchas ideas nuevas y me permitio contactar gran número de gente y saber de sus ideas. A empezar con el grupo de la "Revue Internationale", de los cuales David Rousset con su Libro: Les jours de notre mort-se, he hecho un escritor de primer rango en Francia (y en E.U.) vi también a Malaquais que publicó su nuevo libro, que parece muy bueno: Planetas sans visa. Conoïa a Henri Michaux, muy inteligente y fino, y voy a tratar a seguir a verle cuando regrese a Paris. Lo que más me impresionó fue un poeta joven de 23 años, verdaderamente iluminado y de gran fuerza, se llama Pichette, y van a poher dentro de poco una pieza de teatro: Epiphanie-sera Matta que hara los "decorados". Este muchacho sera capaz de sobrepasar al surrealismo, lo que no irá sin un choque con Breton. Me reuni a menudo con este ultimo y su grupo en el Cafe Flore, parece que el Surrealismo empieza a girar en un circulo, sin seguir mas adelante, aunque considero pintores como Herold y Brauner en sus altimas obras de bastante significación.
Tu sabes que estoy montando una empresa de Ediciones.
Sr. Don José María Chacon y Calvo.
Presidente del Ateneo de la Habana.
Ciudad.-
Distinguido señor, habiendo sido designado por Usted para consumir un turno en el ciclo conferencial "Los poetas de ayer vistos por los poetas de hoy" agradecido acepté el alto honor que se me confería y desarrollé en cu oportunidad el tema por mí elegido, o sea, la lírica de Gertrudia Gomez de Avellaneda.
Pues bien, Señor, diferencias críticas acerca del mencionado ensayo movieron y nueven vuestra voz, primero ante mi persona, más tarde ante otras para declarar, (y cito textualmente) que mi juicio o enfoque de la Sra. Aveblaneda "obedecía a mis veinte años y a fuerte sarampion literario por mí padecido...".
Así Señor, me importa sobremanera analizar tan pintoresca declaración, que sólo por dicho análisis sabrenon si la verdad va de vuelto lado o del mio.
De suerte Señor, que me adjudicía Usted dos calificativos sinónimos de tantas cosas peyorativas, entre otras, ligerosa, improvisación, inexactitudes... Por mi parte no procedere a desvirtuarlas ni por declaración de edad y mucho menos por enumeración de obra literaria.
Sí las desvirtuare, Señor, apoyándome únicamente en el susodicho ensayo porque por elemental honradez debemos verificar la prueba del fuego con la prenda más querida y difícil.
An consecuencia os ha o saber, Señor, que el ensayo acerca de la poesia lírica de la Avellaneda ha sido realizado bajo el control del más riuroso método histórico y lo someto a la crítica más severa. Que no existe en el mismo concepto altogether que no
Tu sabes que estoy montando una empresa de Ediciones de Arte, y recibiras las catalogos. Estoy editando en N-York un Portofolio de grabados originales de Miró, Tanguy, Matta, Lam, Heyter, Ernst y Selligmann con introducción de Nicolas Galas (El de "Foyers d'Incendies"). El tirage sera de 70 ejemplarios, precio 1009. Mira ver si me puedes vender algo alla y te dar un porcentaje. En Paris pude hacer la composición del album siguiente: un poema-objet de Breton, un dibujo de Michaux, aguafuertes de Brauner, Litos de Toyen, Herold, posiblemente del haitiano primitivo Hypolite, de Arp, de H.Miller y de Gorki. Esto va a parecer principios del año que viene.
Breton me dijo que ninguna obra suya ha sido publica en Español. Yo le dije que voy a hacerlo un día, y el estará de acuerdo. Tu me ayudaras con la traducción, si quieres.
Hice alrededor de 30 grabados en madera para el Cucalbe, que se van a editar con una selección de susxexemplos y una introducción de Feijóo. Es un gran trabajo por que lo hacemos con muchos cuidados. La secretaria de Educación ha querido ayudarnos, pero con la política actual, creo que la ayuda se oya. Bueno, ya veremos. Pienso estar en Cuba en diciembre, pasande antes un mes a Nueva York. Escribeme alla mi editoria: BRUNIDOR EDITIONS INC. 1 East 53rd street, New York, después del 5 de Noviembre.
Veo mucho a Steinberger oada vez que voy a N-Y. Pero no me carto con el pues un haragan para escribir. Francisco encontró a Galan en N-Y, recantemente. Recibi carta de Aníbal el bailarin, que tiene mucho éxito en Argentina.
Escribeme sobre lo que se pasa alla Buenos recuerdos
Reciba, Señor, la expression de mi más alta consideración en un epistolaje sezzon sop su quien u otro que usasarder en el no bona el apuntar.
V/C: Gervasio 121 (altos).
-2-
mas obras de bastante significacion.
Tu sabes que estoy montando una empresa de Ediciones de Arte, y recibiras las catalogos. Estoy editando en N-York un Portofolio de grabados originales de Miró, Tanguy, Matta, Lam, Heyter, Ernst y Selligmann con introducción de Nicolas Galas (El de "Foyers d'Incendies"). El tirage sera de 70 ejemplarios, precio 1009. Mira ver si me puedes vender algo alla y te dar un porcentaje. En Paris pude hacer la composición del album siguiente: un poema-objet de Breton, un dibujo de Michaux, aguafuertes de Brauner, Litos de Toyen, Herold, posiblemente del haitiano primitivo Hypolite, de Arp, de H.Miller y de Gorki. Esto va a parecer principios del año que viene.
Breton me dijo que ninguna obra suya ha sido publica en Español. Yo le dije que voy a hacerlo un dia, y el estará de acuerdo. Tu me ayudaras con la traducción, si quieres.

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Estoy sufrente cancada por
le perigo solo lengas para decidir
gale la recibida su polla - reverso
de mordida del mir
El movimiento hablamos: de mando
un efectivo saludo
Julia Maria Soyruz
Amigo Pinera; Estoy enferma y
no podré recibir hoy a mis amigos,
conjudecerme más por estar, si
guardeme si grate viste para
al juente proximo.
Saludos de Julia Maria,
Amigo Pinera. Vague este tardo a casa a los ciner
para mir a la señora Donberto Tierra el arrojo
y agradeceme este imitación que tanto
trabajo me he costado hacer llegar a Vd.
Por jersey Vd. en una estrella.
to espere
Dulacfana Soyruz
Amigo Pinera. Aunque se me
olvidé decirsel jueves ya sabe
Vd. que lo esperer en el ya
favores RECITAL.
No necesita pertenecer a la
asociación, ni estúdo más
porque lenga mucha de dea
tinterias.
Se saluda cordial-
mente Julia Maria
CLXVII

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Ati amigo:
Recibir aus linceus
el rieves mismo y no
las contela antes florque
he estado enima.
Eaty temend
chias milos y no me pare
que los medias van desen-
tados.
El mercerlo estere una
poras en el Vedado. Si gree
re hacela prente venia de
cines a siete gne yo de
tare esperando con angelina
Trujigame nervos y no
este olmaseado triste. Ha
empegado la primera,
Le sabrón afectuamente
Julia Musia
Ati amigo:
Trito pongo estes
lineas nadillas que gne
para elección que he remun-
ciarla a mis bienes
gueres que no a mis
tuen amigos.
La salute que
one va futurista y los me
chisp que pone las
cinas perez, han pide
do gustarme inter al mis
pores gnotos; No me gue
Vd. el ole se guen
oyendole las veces
que guinea Vd. que le
esperere; digáme como
unas linceas para hacer.
Todavía estoy en el
Vedado; creo que pan
primarios de la ola de
mujeres solapan, la
Belenida. No me digan
reca nada, no a guen
lo mas infeniente que
yo hace; Los versos.
Compadrearme y no
me olvidé enterramente
de salute con la
amnima de acerpire
De mi Mam

Página 171

Guenelo amigo.
Mañana Mercoles de
gan mis permanes de Europa y yo
no podré ir al praseo de la Palin-
de como teníamos proyecto.
Espero que el jueves semálemos
otro día, - el Domingo quizas-
e irremos entonces con los mucha-
chos que am encantadores y
a quirines Nt. ni alegrara de con-
cer.
No deje de venir a ove a
Sán pronimo en la tarde de
costumbre. Lo espera.
Sulce Mana Deynay
P. D. Le digo ya que hubo recibido
sue cortes, ahora le digo que las
agradezí.
D. M.
Guenelo amigo
Ignow que so
lo que necesita Nt. para un enfermería
y bien ignow su enfermedad, para
le amir con sume las preguntas que
puede Nt. - tan joven como se - acep-
tame como un regalo.
De mecune la palabra, pretamo;
esto so mas gentil y digame a me
cesita algo mas.
Yo también estoy en
ferma. Pongase pronto bueno az
vérgame a ver.
Condicional.
Sulce Mana
CLXIX

Página 172

Guerrero amigo; He recibido a ciejo deshabo según línea y me agreaza a es
inculte para llevar alguna transpiedad
su esponja un lento exaltado, sin duda
por sus recientes quebrados.
En primer lugar deeme decidir
que no fue excusa cunquete lo hay
parcial por la forma problema toda
en que mi creado se haya copiado
ya aube Vd que as fuer teniendo oio
sera creado; es un buen muchacho
pero no es posible effigie filigrama
déplomático y un bien clauso el
haga jamás debuccione de las palabras
de un dormicio, aceptelas cuajemente
como se acepta el Destino.
Su falta de me oblige exprearse
ciertas pequeces hogareñas, como por ejemplo
ple quiero visitar a mi hermana que rin
en el ala derecha de la casa que die a
Linae; de 4 a 5 de la tarde y a mi
madre de cine o seso y que a
las seso ciellega mi señor capso
a quien almendro deno se debiido a
que ademar de todo eso tengo una in
respectable libreria que rendir como ab-
gadir de ellos candalesos que
Vd dice. Dos queso secretos perfectamente
explicable que pen suficienciamme
fuen de lo que dice de la amiral
que censure amortamente a las puertas
personas queren hacerme la merced
de maslame en toda mansión de dnde
parece que no queso monerme.
Dicho esto debe decir igualmente
que no lo ri en galiano el día que
Vd dice lo cual lampo llanura madia
de extrato pues en las magnas,
CLXX

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no olterna porro o medida no ve de lo que oui
me fuerza y acerma, y no me mime y no
mal aun cum los lentís que para debora
ca mia llevar debe mi narla como tena
carga mas - y no la menos perada - de mi
riclo.
Bien explicado esto también por lo
me resta clearle que no ves ragen para
angustias de tal manera ni pensar tanto
en dirección de la modesta aurna de quene
peas; lo más, me parece que elegante
recordado a quien sin lo ha claudado
Ni puede tipo decirle lo que Vd, dice
en un corte pongue cualquiera person
puede necesitar una regla en la vida de otra
cualquiera que chega que sea Vd, o le lo
que las pease a gradecer farones.
cito obstante eso, si tal cosa va de
per motivo de la fuerte contribución
espinal haga Vd, lo que crea mejor
para Vd. Yo tengo tantas relaciones con
ciclo con tantas personas, que no mbien
querida tenesla con Vd. Ohefera hace
un regalo y no un prentumo; en estos
clioss he gastado algún dinero en algo
so regalos de materiale para muros
nobres; el de Vd. mbien invidido no
imos mas, que cuajmos de todo Vd. o
probe y a mí no.
clio me haga confesiones
gise no muy tan vega como prima
escuchar a Vd. en confesión. Lundu
son fiebre y si no va a satudiar, respu
aunque nea por unos días el aire del
campit. Se que estes palabras ran a te-
ner el clen de irritarle, pero guzas
tengan también el clen hacesa obele-
ces. Vd necesita displebla y guvera
yo tengo mas tiempo para imponer
ela. Sabe Vd, ya cuantro lo apreciay
release lo mejor.
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CARTAS DE DULCE MARIA:
Amigo Piñera:aunque se me olvidó decirselo el jueves ya sabe Ud. que lo espero en el ya famoso RECITAL.
No necesita pertenecer a la asociación.No escribo más porque tengo miedo de decir tonterías.
Le saluda cordialmente
Dulce María.
Amigo Piñera:Estoy enferma y no podré recibir hoy a mis amigos. Compadeczame más por eso,y guárdeme su grata visita para el jueves proximo.
Galudos de
Dulce María.
Amigo Piñera:Venga esta tarde a casa a las cinco para oír a la señora Montero tocar el arpa y agradeczame esta invitación que tanto trabajo me ha costado hacer llegar a Ud. Por poco vive Ud. en una estrella
Le espera
Dulce María Loynaz.
Estoy sumamente cansada,pero le pongo estas líneas para decirle que he recibido su poena -reverso de moneda del mio-
El jueves hablaremos:Le mando un afectuoso saludo.
Dulce María Loynaz.
Querido amigo:
Mañana Miércoles,llegan mis hermanos de Europa y yo no podré ir al paseo de la Belinda como teníamos proyecto. Espero que el jueves sehalemos otro día,-el Domingo quizás-iremos entonces con los muchachos que son encantadores y a quiénes Ud. se alegrará de conocer.
No deje de venir a oír a San Jerónimo en la tarde costumbre.Lo espera
Dulce María Loynaz.
P.D. Le dije ya que había recibido sus cartas;ahora le digo que las agradezco.
D.M.
Mi amigo:
Recibí sus líneas el viernes mismo y no las contesté antes porque he estado enferma.
Estoy teniendo días malos y casi me parece que los médicos van desorientados.
El miércoles estará unas horas en el Vedado.Si quiere hacerlo puede venir de cinco a siete que yo estará esperandole con Ángelina.Traígame versos y no esté demasiado triste.Ha empezado la primavera.
Le saluda afectuosamente
Dulce María.
Querido amigo:
Ignoro que es lo que necesita Ud. para su enfermedad y aun ignoro su enfermedad,pero le envio esa suma tan pequeña que puede Ud.-tan joven como es-aceptarme como un regalo.
No mencione la palabra préstamo;esto es más gentil y digame si necesita algo más.
Yo también estoy enferma.Póngase pronto bueno y vengame a ver. Cordialmente
Dulce María.
Mi amigo:
Le pongo estas líneas nada más que para decirle que he renunciado a mis buenos jueves pero no a mis buenos amigos.
La saluda que me va faltando y los médicos que ponen las cosas peor,han podido quitarme uno de mis pocos gustos:No me quite Ud. el de seguir oyéndole las veces que quiera Ud. que lo espere;dígamo con unas líneas para hacerlo.
Todavía estoy en el Vedado;creo que para principios de la otra semana salgo para la Belinda.No me dejan hacer nada,ni siquiera lo más inofensivo que yo hacía:Los versos...
Compadeczame y no me olvide enteramente.Le saluda con la amistad de siempre
Dulce María.
Ouerido amigo;He recibido sus desasosegadas líneas y me apresuro a escribirle para llevar alguna tranquilidad a su espíritu un tanto exaltado,sin duda por sus recientes quebrantos.
En primer lugar déjeme decirle que no fue excusa aunque lo haya parecido por la forma posiblemente torpe en que mi criado se haya expresado;ya sabe Ud. que si fuera talentoso no sería criado;es un buen muchacho pero no es posible exigirle filigranas diplomáticas.Y un buen consejo:No haga jamás deducciones de las palabras de un doméstico,acéptelas ciegamente coño se acepta el Destino.
Su falta de fe me obliga explicarle ciertas pequeñeces hogareñas,como por ejemplo que suelo visitar a mi hermana que vive en el ala derecha de la casa que da a Línea,de 4 a 5 de la tarde y a mi madre de cinco a seis y que a las seis suele llegar mi señor esposo a quien atiendo como es debido y que además de todo eso tengo una insospechable labor que rendir como abogado de esos dineros caudalosos que Ud. dice.Así pues resulta perfectamente explicable que sea difícil encontrarse fuera de los jueves día de la amistad que consagro amorosamente a las pocas personas que quieren hacerme la merced de visitarme en esta margen de donde parece que no puedo moverme.
Dicho esto,debo decirle igualmente que no lo vi en Galiano el día que Ud. dice,lo cual tampoco tiene nada de extraño pues en las máquinas modernas poco o nada se ve de lo que ocurre fuera y además yo soy mipe,veo mal aun con los lentes que para desgracia mia llevo sobre mi nariz como una carga más-y no la menos pesada-de mi vida.
Bien explicado esto también solo me resta decirle que no razón para angustiarse de tal manera ni pensar tanto en derredor de la modesta suma de quince pesos:Es más,me parecé poco elegante recordarlo a quien ya lo ha olvidado.Ni puedo yo decirle lo que Ud. dice en su carta porque cualquier persona puede necesitar una vez en la vida de otra cualquiera,ni crea que sea Ud. de los que les pesa agradecer favores.
No obstante eso,si tal cosa ha de ser motivo de tan fuerte conturbación espiritual,haga Ud. lo que crea mejor para Ud. tengo tantas relaciones comerciales con tantas personas que no hubiera querido tenerla con Ud.Prefería hacer un regalo y no préstamo;En estos días he gastado algún dinero en regalos de Navidad para niños pobres;el de Ud. hubiera podido ser uno más que después de todo Ud. es pobre y es niño.
No me haga confesiones que no soy tan vieja como para escuchar a Ud. en confesión.Cuidese esa fiebre y si no va a estudar respire aunque sea por unos días el aire del campo.Sé que estan palabras van a tener el don de irritarle,pero quizás te también el de hacerse obedecer.Ud. necesita disciplina quisiera yo tener más tiempo para imponérsela.Sabe Ud. cuanto lo aprecia y le desea lo mejor.
Dulce María.

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Estimado Virgilio;
Acabo de ver Aire Frio. No se muy bien si la obra es muy buena o no. Oí algunos comentarios favorables y otros destructivos. Tampoco me interesan mucho. Conozco víboras fanáticas del teatro y gente muy imbécil y superficial que se ponen a hablar de la estructura dramática, de la fluidez, de los desniveles, etc.
Yo ví a mi madre en el personaje de Laura. Y a mi tio Manolo en el hermano Enrique. Me identifique bastante con Oscar, aunque muchas de sus accionés no las comprendí bien. La atmosfera en general de la obra me sobrecogió. Y la honestidad del autor me pareció plena.
Virilio, la maldita circunstancia del agua por todas partes obligo a muchos hombres a sufrir, a no poder alejar ideas fijás. Pero también contribuyó en su caso particular a dejar en la literatura y en el teatro una obra profunda, importante.
Respetuosamente,
Habana, 24 de abril de 1941.
Sr. Don José Bianco.
Mi distinguido y buen amigo: Me permito la libertad de enviarle a Usted para SUR, el adjunto original de Virgilio Pihera. Se trata de uno de los jóvenes de mayor interés intelectual y literario de Cuba y de todos los países de América que he visitado. Es poeta y ha publicado en varias Revistas, especialmente en "Espuela de Plata" que supongo será conocida de ustedes. Me tomo esta libertad porque creo que SUR está demostrando contar con lo que más vale de todo estos paleses americanos y porque, según ya la he dicho, es la Revista que sigue la mejor tradición del espíritu.
Reciba mis cordiales y amistosos saludos
María Zambrano.
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R. MARTINEZ

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Electra Garriqó a La Boda: Apuntes para una caracterización de la obra dramática de Virgilio Piñera. (*)
Electra Garriqó LLera es el creador de las obras más polémicas de la dramaturgia cubana contemporánea; el debate de la crítica demuestra en la diversidad de clasificaciones que históricas ha adjudicado, las cuales conforman una relación que aburde existencialismo, abstraccionismo y surrealismo, entre otras. Sin negar la presencia de caracteres de estas artísticas en la dramaturgia de Piñera, lo cierto es que existe una definición de su obra que supere la realizada el propio autor: "porque más que todo mi teatro es cubano y eso se verá algún día". (1)
La razón per se de la dramática de Piñera, pero para entender claves se hace necesario desprenderse de una interpretación creatipada de lo nacional, porque, para el creador, lo propio las limites de lo externo: sabe de los gestos y las palabras, los conoce, los domina y por ello les reconoce el hecho de pertenecer al mundo, de discutir y dialogar sus problemas de contemporáneos. En esta interpretación de lo cubanoide la trascedencia de una obra que sentó un precedente y un sentido de continuidad.
La virtud de la dramática de Virgilio Piñera se percibe ya en primero de sus titulos: Clamor en el penal (1937-1938), (2) la que solo se ha editado el primer cuadro (3). En la pieza la atención el objeto de denuncia de determinadas lenáticas sociales a través de procedimientos enmarcados en estilo realista, lo cual permite afirmar que, en este sentido, presenta una continuidad de la vertiente dramática en que se describe José Antonio Ramos (1885-1946). La elección de esta artística es un elemento de notable interés por cuanto expresa rechazo de Piñera a una manera de concebir la creación dramática donde, como en el Teatro Alhambra -cuyas presentaciones dominaban la escena cubana desde 1900 hasta 1955 -se escamotearon los problemas esenciales de la realidad la búsqueda de una fácil con el público, garantía de su calidad comercial. Pero aunque la alianza con el realismo no existe un carácter definitivo -sino circunstancial y transitorio la conformación de la poética piñeriana, posee el valor de aplicar una interpretación de la realidad que, dependientemente de las formas seleccionadas para su presentación, jerarquiza el interés por la expresión de las specialidades no solo de los problemas nacionales, sino en general, de las problemáticas del hombre contemporáneo, que alimenta y sostiene la totalidad de la obra en los diferentes generos literarios que cultivó.
Electra en el penal y su segundo texto, del que se desconoce elalo fueron clasificados por Piñera como "infortunados mentos" (4), pero la primera, aunque rechazada por el autor, es constatación de un camino de búsqueda que posibilidad la excución en 1941 de Electra Garriqó, la obra que marca el inicio la vanguardia en la expresión dramática nacional, hasta el momento en desfasaje con la gestación y desarrollo de la vanguardia en el resto de las manifestaciones artísticas.
Electra Garriqó hizo su entrada triunfal en la escena cubana el 23 de octubre de 1948. Esa noche, en la sala del Teatro Valdés Rodríguez, el público y la crítica asistieron a una representación que sería historia en la escena y la dramaturgia cubanas. Las respuestas de la crítica fueron variadas; entusiasmo, sorpresa en algunos; rechazo e incompresión en otros. Las actitudes eran totalmente explicables pues se estaba en presencia de un hecho extraño sin precedentes en la escena cubana.
La herencia del teatro clásico griego había sido retomada y sometida a una curiosa "cubanización": Electra, Orestes, Clitemnestra, Agamenón y el Pedagogo se paseaban por el escenario precedidos por la Guantanamera, trajes y atributos propios de los cubanos y prescindiendo del destino y la acción de los dioses. Detrás de esta sorpresiva y poco usual yuxta posición de elementos el autor se propone objetivos concretos; según su propio testimonio; el reflejo del "carácter del cubano" a través de "la educación sentimental que nuestros padres nos han dado". (5) Años más tarde el mismo lo definía de la siguiente forma:
...Bueno, me dije, Electra, Agamenón, Clitemnestra, tendrán que seguir siendo los mismos. Vamos para dos mil años que fueron creados por unos autores que conocían muy bien a su pueblo. Pero también me dije: a propósito del pueblo, es decir de mi pueblo, ¿no sería posible cubanizarlos? Pero ¿cubanizarlos en lo externo, esto es, en el traje, en los símbolos, en el lenguaje? Tal aporte no sería negativo sin embargo, no resolvería legitimidad y la justificación de mi tragedia. Para que Electra no cayera en la repetición absoluta (...) tenía que encontrar el elemento, el imponderable. Aquí tocamos con aquello de cómo es el cubano. A mi entender el cubano se define por la sistemática ruptura con la seriedad entre comillas. (6)
La elección de este rasgo del carácter del cubano se inserta en la construcción paródica del texto que apunta al sentido del chiste, el juego, el choteo; que introduce la paradoja de lo cómico como recurso expresivo fundamental, lo que en términos de la acción adquiere la connotación de un distanciamiento con funciones para las que fue concebido por Bertold Brecht. Si a estos elementos que integran el arsenal de los recursos expresivos se suma un aspecto esencial del contenido de la obra; el concepto existencialista que expresa la insatisfaction, el resentimiento y el absurdo del individuo en relación con la sociedad-geneesis del juego de las opciones (puerta de partir y puerta de no partir), aunque ninguna representa una solución al conflicto planteado-, tenemos que reconocer que la complejidad de Electra Garriqó, la cual justifica además el asombro o rechazo con que fue recibida en su estreno, no es un hecho circunstancial en relación con el escaso desarrollo de la dramaturgia del período, sino el sentido de su trascedencia, su valor universal.
Si el análisis de Electra Garriqó queda reducido a la búsqueda de la expresión de lo cubano y de las problemáticas de la realidad nacional en los términos de una estética realista, nos

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veríamos obligados a concluir que la obra no logra una relación dinámica con su contexto; pero esta sería una conclusión apresurada, que nos aboca a una contradicción insoluble, si intentamos hallar una respuesta a la seducción que continua ejerciendo el texto.(7) El problema radica, entonces, en encontrar aquellos elementos que por su sustancialidad, al tiempo que registran las específicidades de las circunstancias históricas que influyen su creación, trascienden esas particularidades.
En tal sentido, lo primero a destacar es el conflicto generacional que vertebra la fábula, de indudable veracidad histórica. Electra Garrigó, la protagonista, es la que lleva a términos de acción el proceso de desintegración de la familia, permite la muerte de Agamenón y trama la de Clitemnestra preparando a Orestes para ello. El objetivo de Electra es materializar, convertir en hechos lo que es una innegable realidad: la familia Garrigó no es otra cosa que el recuerdo de una tradición que brantada, los ideales éticos y morales que la sustentan están en crisis, su existencia es sólo aparencial. Pero Electra, que se propone la ruptura, no encuentra ella misma una solución al conflicto:
Agamenón: (Persuasivo) Tengo fe en tu carrillo.
Electra: (Agitada) Pero puedo rebelarme.
Agamenón: No lo harás (pausa).; Mira: te digo:
cásate con el pretendiente, abandona el hogar!
No lo harás, me quieres demasiado.
Electra: (Volviéndose al público) ¡Oh, Crueldad!
Agamenón: (Volviéndose hacia las columnas) ¡Oh,
Necesidad! (8)
Nótese el valor connotativo de las acotaciones. Electra pronuncia el texto volviéndose al público, espacio abierto habitado, al que se dirige para comunicar, mas bien demostrar la evidencia de su condición, justificación a sus futuros actos. En cambio, Agamenón dice su texto "volviéndose hacia las columnas"; allí está el símbolo de la tradición, de lo constitúido, de la memoria cultural. El resultado de la lucha no será sorprendente: Electra no puede transgredir sus circunstancias, ella misma es una consecuencia de la moral burguesa cristiana con la que rivaliza. El valor de su gesto está en el rechazo a lo establecido, su incapacidad en la propia formación burguesa que le impide encontrar vías de transformación. La forma en que se plantea el conflicto introduce la reflexión en torno a la complejidad de los cambios sociales.
Lo anterior explica que aunque en los términos estrictos de la acción Electra logra sus propósitos: la muerte de los padres y la partida de Orestes, ella, sin embargo, va a quedar ante la "puerta de no partir", "la que no abre ningún camino, pero tampoco lo cierra". Entonces Electra no consigue un triunfo, la soledad nunca lo ha sido y es aquí donde se manifiesta con toda su fuerza la concepción metafísica que ha regido la construcción del texto, donde al final los contrarios resultan anulados. No hay vencidos ni vencidos y el universo -espacio y mundo de relaciones -queda reducido al estatismo o el vacío. Pihera interpreta el mundo desde la perspectiva del individuo que no puede encontrar una afirmación en la realidad contextual, pero que tampoco está capacitado para proyecto una praxis transformadora que supere el universo de contradicciones. La realidad es entonces sucesivamente creada y aniquilada. Es este un elemento esencial de lo que puede conceptuarse como estética de la negación, sobre la que Cintio Vitier alcanza a definir carácteres esenciales a través del estudio de la creación poética de Pihera. Dice el crítico:
Después del tono aciago de Las Furias (1941) y sibilino de Las Destrucciones (...), se lanza Pihera a un intento menos retórico, más despojado y crudo, de apresar una realidad sin sustancia estética, religiosa ni moral, que acaba por revelar serenos como la inmediata realidad del vacío (reverso de nuestra descomposición histórica y resonancia de la crisis del mundo moderno) que ningún esfuerzo literario puede conjurar. Pero es precisamente en esa impracticabilidad última, en ese imposible tipico y distante de la obra de Pihera, donde reside su sentido y su fuerza.(9)
De esa "inmediata realidad del vacío" surge Electra Garrigó como parodia, y en ello "reside su sentido y su fuerza". La condición mediatizada de la pseudorepublica, "la constatación de una realidad desustanciada" impiden que los personajes puedan erigirse en héros trágicos; sobre ellos pesa la inevitable condición de hombres sin nación independiente. La conciencia de una vida intrascendente los conduce al "puro absurdo del existir como suma de hechos que se deshacen su equivalente sucesión, al cabo sorbida por la nada". (10) Significado de la Teoría de los hechos, doctrina -evidentemente de subsistencia- en la que son instruidos Electra y Orestes por el Pedagogo. "En el reino animal solo hay hechos", afirma el Pedagogo, a lo que Electra agrega: "hechos (...), nada más que hechos en el reino humano". (11) Y los hechos tienen su correspondiente en la ley de la Necesidad, a ella obedecen las muertes de Agamenón y Clitemnestra que consecuentemente con la doctrina, no revisten rasgo alguno de tragicidad, interpretadas según palabras de Electra como "una mera cuestión sanitaria". La muerte valorada solo como un hecho por la Ley de la Necesidad escapa al sentido paródico del texto y se convierte en amarga metáfora que designa "la facticidad en que cae la República", "el vacío de lo cubano"; y a su vez, el vacío en que cae el mundo abocado a una segunda guerra mundial a la que se lanzaron los hombres cuando las palabras perdieron su valor de comunicación, de entendimiento, y los hechos adquirieron el sentido del todo, o mejor y para expresarlo con palabras de Pihera, el sentido de la nada.
El sentido o sentimiento de la nada que, en lo concerniente a nuestra realidad pseudorepublicana, Pihera lo denomina como "el pasivo" de la Nada, (y) al cual no corresponde "activo" alguno" (12) explicita una cosmovisión del mundo en la que prevalece el absurdo de la existencia, que alcana su correspondiente expresión dramática en la parodia, cuyas connotaciones merecen especial merecimiento analítico.

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La presencia simultánea en la pieza de un "texto parodiante" y el "texto parodiado" (13) conduce a que los personajes se reconozcan ellos mismos como personajes a quienes se obliga a representar de acuerdo con un modelo que les totalmente nuevo. Es decir, son actores de una historia cuyas dimensiones tragicas, según la tradición griega, no les corresponde. Pero obligados a permanecer en la escena para representar una historia con tales condiciones, y ante la impsobilidad de escapar al sentido de intrascendencia a ellos inherentes, no tienen otra opción que recurrir a la irronía a través de la cual el "discurso parodiante" mantiene la presencia del "texto parodiado", pero, al mismo tiempo, la ironia deviene sustancia de lo tráfico realizable a través de la estética de la negación, transposición de la tradición -su ruptura-constatable en los No-Dioses, No-Destino, y la paradoja, profundamente trágica, de la no tragedia.
La coexistencia del "discurso parodiante" con el "discurso parodiado" es también el procedimiento mediante el cual se introducen rasgos del carácter del cubano como el choteo, laura, el humor, pero esto no indicaría, y suponerlo sería un error, que Pihera pretenda a través de estos aspectos entregar generalidades del carácter del cubano, cuando resulta evidente que la selección también entraña un objeto funcional en correspondencia con los requerimientos de la parodia, por cuanto son parte fundamental de sus recursos expresivos. La confirmación de que no existe en Pihera el intento de reducir lo cubano, la esencia de sus problemáticas, al juego o el choteo se advierten la tragicidad contenida en la estética de la negación, sustrato del universo dramático creado.
La notable imbricación que se alcanza entre aspectos de raigaabre aparentemente contradictorias -de un lado el humor, el juego, el choteo, de otro el sentimiento de lo tráfico -para conformar la urdimbre del texto, confiere a la obra el valor de ser la primera en la dramaturgia cubana en que se materializa el rechazo a la dicotomia "teatro culto"/ "teatro popular" -conceptos heredados desde las primeras formas teatrales y que caracterizan nuestradición dramática.Opuesto a tal polaridad, Pihera propicia un camino para lograr que se integren formas que, como explica Raquel Carrió, sólo tienen una presencia real como fenomeno histórico, clasista.(15) De aquí que resulte imposible plantear una jerarquización de formas procedentes de una u otra vertiente teatral.La presencia de conceptos y procedimientos caracterizadores de un "teatro culto",generadas por las "relaciones intertextuales con el ante-texto",no logra someter o supeditar las formas y conceptos inherentes al teatro popular,que intervienen la conformación del "texto parodiante".Ambas interrelacionan de una manera activa, dinámica,que en último instancia es la que permite la coherencia de las partes constituyentes del sistema.En este sentido no sería arriesgado plantear que se va creando un "género autónomo" que los propios recursos expresivos de la parodia tienden a originar.(16)
En relación con el concepto teatro popular es imprescindible esclarecer su significado respecto a Electra Garriqb.El humor, el choteo y lo paródico presentes en el texto,aunque provenientes de la tradición vernácula,alcanzan,como se ha visto,funciones y finalidades perfectamente diferenciadas de las que desempeñaron el teatro bufo y el Alhambra,considerados exponentes del teatro popular.En este sentido,es evidente que Electra Garriqb aporta una interpretación inedita de concepto teatro popular,en la que se manifiesta el replante de una problemática no sólo artística,sino también social.El intento de borrar los límites entre lo "culto" y lo "popular" en la creación artística alcanza el significado de un sentimiento de rechazo a una estratificación clasista opuesta a la integración nacional.El propósito,aunque inalcanzable en las condiciones de país dependiente,aporta una nueva cualidad al señalar como meta la ruptura.La imposibilidad de realización social de la ruptura que en 1941 condena a Electra a "la puerta de no partir",abre,sin paradojas,un nuevo canino para el desarrollo de la dramaturgia cubana cuando Virgilio Pihera,a diferencia de su protagonista,logra trascender los imperativos historicos-sociales y,sin prescindir de ellos,con la lucidez que caracteriza a los más dotados creadores,consigue con Electra Garriqb sentar los requerimientos de una nueva etapa dramática que se caracterizará por el esfuerzo de conciliar lo cubano,lo moderno y lo universal.
A Electra Garriqb le sucede En esa helada zona,escrita en 1943 y aun inedita.Según el autor se trata de una farsa nacida de su rechazo a los teatros de experimentación cuya labor,afirma: "no se asienta ni fundamenta en un Teatro Nacional".El tema de la obra es la locura aparente "cuyo objetivo es aparecer insanos a fin de escapar a locura de la existencia -que es una suerte de locura invertida".De acuerdo con sus palabras,la forma de desarrollar el tema se caracteriza por las "complicaciones intelectualistas,con un lenguaje hermético concebido desde esa dudosa forma que es todo esquema".(17) Parecen ser estas razones del rechazo de Pihera al texto que no incluyó en su Teatro completo,donde publicó las obras escritas hasta 1960.
La trayectoria dramática de Pihera continúa con Jesús,escrita en 1948 y estrenada en 1950.Con la obra el autor gana el Segundo Premio en el concuro auspiciado por la ADAD en noviembre de 1948.Si en Electra Garriqb el mundo de contradicciones se mantiene en los marcos de la familia,con Jesús asistimos al intento de ampliar el área de conflictos a través del enfrentamiento individuo-medio social.
La fábula cuenta la historia del barbero Jesús García, víctima del misticismo del pueblo,quien lo postula como el Nuevo Mesías.Ante esta situación el personaje,tratando de defender su identidad,se erige como el No-Jesús.Pero la realidad que lo rodea es tan absurda que todo intento por hacer prevalecer la razón es inutil y la negativa de Jesús se convierte en un problema social que requiere la intervención de las autoridades,quienes para resolver el dilema "determinan la muerte del personaje.En la obra están presentes dos sectores que en Electra Garriqb sólo aparecen como insinuaciones del mundo exterior;el pueblo y las autoridades.Con respecto a ellos el espacio que ocupa Jesús es justamente el medio,cuestión interesante porque plantea una problemática que se complejiza a la hora de ubicar el lugar del individuo al margen de una u
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otra zona. Resulta, entonces, que Jesús no forma parte del pueblo y se opone a sus intenciones, pero tampoco está de acuerdo con las autoridades, lo cual se explica porque ellas y el pueblo son concebidas como una sola fuerza opuesta a la individualidad: forman un mismo bloque en oposición al personaje protagónico y sus discípulos.
Los caracteres que asume el enfrentamiento despejan el objeto dramático y si en un inicio la obra prometía un estudio de la relación individuo-medio social donde ambas entidades fueran analizadas en sus particularidades, con el desarrollo de la acción se va cerrando esta posibilidad para dar paso a un plano más abstracto que jerarquiza el conflicto existencial. Es decir, se desdibujan los caracteres concretos del enfrentamiento inicial y se da paso a un debate teórico que no logra vertebrarse orgánicamente en el desarrollo de la acción. La obra se realiza en dos planos, la fábula se debilita y el debate de ideas se separa de los hechos concretos, a tal punto, que estos llegan a funcionar sólo como un pretexto para las ideas en juego. El centro, el objeto dramático, consiste en la negación del personaje:
...Toda mi fuerza y diría que hasta mi posible santidad -al revés, se entiende -se encierra en la negación rotunda, sistemática de que no soy, ni seré nunca el nuevo Mesías.(18)
La negación -ya presente en Electra Garriqó -adquiere en Jesús categoría de tesis al constituir el único medio de defensa de la identidad, es la negación absoluta frente al absurdo de la realidad. Por su perspectiva la obra es heredera de la línea que va de Kafka a Camus, y Jesús como protagonista tiene evidentes puntos de contacto con el Josep K de El proceso. La muerte de Jesús recuerda, de inmediato, la de Josep K, ambos personajes son víctimas de una sociedad a la que los autores no le encuentran salida o solución posible y el enfasis en ambos casos está en el grado de lucidez que alcanzan los personajes con respecto a sus destinos. Es el círculo de la fatalidad determinada no por fuerzas sobrenaturales, sino por fuerzas sociales caóticas que dirigen el destino de los hombres; en tales condiciones no existe la causalidad en el acontecer social, su lugar lo ocupa el azar. Jesús tiene plena conciencia de ello; "...Jesús dependía del Padre Eterno, yo dependo del azar" (19), dice el protagonista a uno de sus discípulos.
Desde el momento en que el personaje decide postularse como el No-Jesús comprende que su final será irremediablemente trágico y así lo anuncia a sus No-discípulos, que proponen la huída; pero Jesús no acepta forma alguna de eludir la muerte en la aceptación de su destino reside su libertad. En Jesús -como en Sísifo, según la interpretación del mito por Camus -"La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se venza con el desprecio". (20) La actitud de Jesús en el momento de su muerte manifiesta la dignidad con que el personaje asume lo inevitable. Al aceptar la muerte sin oposición Jesús le confiere un sentido de causalidad a una circunstancia que había sido generada por el azar. Pero cuando en el desenlace el pueblo, que iba a atacarlo, cae de rodillas ante su cadáver, se demuestra que la rebeldía del protagonista estaba incapacitada para proyecto una connotación social. Con este final la acción vuelve al punto de partidalos contrarios, como en Electra Garriqó han sido anulados y estamos otra vez en presencia del universo cerrado.
Los rasgos comunes entre Electra Garriqó y Jesús son notables: en ambos textos se trabaja la concepción del absurdo existencial; la interpretación del mundo está dada desde una optica individualista y tanto en uno como en otro se parte de la negación del orden lógico -causal -de los hechos. Pero si la negación tiene en Electra Garriqó una importancia fundamental como estructura y significado, en Jesús pretende adoptar la función de elemento estructurador del texto y es en este sentido donde se observa la fricción entre la forma y el contenido específico. Nótese, al respecto, el escamoteo de los caracteres del conflicto a favor del planteamiento existencial, lo que ocurre por la ausencia de una técnica dramática capaz de adoptar la negación como principio estructurador del texto. Es lo que explica que Jesús no logre superar la excelencia de Electra Garriqó, donde a través de la parodia Pihera consiguió dar un sentido de totalidad a las partes constituyentes del sistema.
Si atendemos a los criterios de Martín Esslin sobre el Teatro del Absurdo (21), podemos considerar que Jesús representa un momento de transición en la expresión dramática de su autor. La contradicción insoluble, en la obra, entre "forma" y "fondo" lleva a un máximo la fricción entre el mundo de significados y las formas expresivas adoptadas, provocando, desde dentro, el estallido de estructuras que no logran corresponder a los requerimientos exigidos para la representación dramática de las temáticas propuestas. Este estallido, verificable en la insuficiencia de los procedimientos dramaturgicos de Jesús, conduce a la creación el propio año 1948 de Falsa Alarma (22), donde Pihera, como todos los dramaturgos del Teatro del Absurdo, "renuncia a argüir sobre lo absurdo de la condición, (y) se limita a presentarlo en imágenes escénicas concretas". (23)
Cuando la obra comienza, la escena presenta dos fuerzas opuestas: la justicia y el crimen. De immediato se está ante un juez que condena a un Asesino y una Viuda que exige todo el rigor de la ley. Pero de súbito el juez y la Viuda abandonan la sala y la estatua de la Justicia es sustituida por una vitrola que tocará Danubio Azul. Tras esta transformación el Asesino queda desconcertado, la realidad va perdiendo sus matices y se disuelve en un juego de palabras e ideas banales sostenidas por la Viuda y el juez.
La escena del teatro en el teatro convierte al Asesino en un espectador que interrumpe constantemente porque no logra comprender la nueva situación en la que ya no le pertenece el rol protagonico. Tras este juego insólito en la escena se ha producido la metamorfosis más importante: los personajes se han convertido en sus contrarios, ahora son la No-Viuda, el No-Juez y finalmente el No-Asesino.
Como en Jesús, el tema de la obra es la pérdida de identidad, consecuencia de un mundo en perpetua crisis dexxxx
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valores donde resulta imposible descubrir un sentido en la concatenación de los hechos, en tanto estos se presentan con absoluta independencia. Ante la total anarquía, no hay razones para la existencia de una norma jurídica que juzgue a los hombres encontrándolos culpables o inocentes. Como queda expuesto en el texto, el solo intento de pensar en un código jurídico genera la farsa: de aquí que Piñera la selección como recurso estructurador del sistema dramático, pues ningún otro gènero podía proporcionarle el contexto adecuado para la teatralización de un tema que sustenta en la anarquía y la irracionalidad. Con esta obra en un acto, Piñera se convierte en exponente de una estética en la que no tiene el rol de discipulo, sino la cualidad del precursor, de legitimamente representante de la vanguardia dramática a escala universal. Para el análisis de la obra piñeriana, es este un elemento de valor, demostrativo de la vocación experimental del autor que lo conduce, por un camino propio, al encuentro de formas dramáticas inéditas. Con Piñera estamos en presencia de un dramaturgo en el que se reduce sensiblemente el área de influencias en el proceso creativo, rasgo infrecuente atendiendo a las problemáticas que, en este sentido, aporta la incoherencia de la tradición teatral, expresión artística del período en cuyo estado de desarrollo se aprecia con mayor nitidez la influencia de la herencia cultural de la colonia y la condición mediatizada de la pseudorepública.
En el estudio de la obra de Piñera uno de los aspectos más complejos consiste, precisamente, en la confluencia de dos elementos que difícilmente pueden congeniar: de un lado el interés de renovación, de continuas búsqueda de formas dramáticas y procedimientos novedosos; de otro la ausencia de una tradición que los propie y la carencia de un solido movimiento teatral que los aliente, lo que, sin dudas, condiciona el carácter disímil y complejo que describe la trayectoria dramática del autor.
La cronología de sus obras dramáticas escritas entre 1948 y 1950 arroja datos de interés en relación con la alternancia en la calidad de los resultados artísticos. El orden es el siguiente: 1948, primera version de Falsa Alarma; 1955, Siervos; 1957, versión definitiva de Falsa Alarma y La boda. El cotejo de las versiones de Falsa alarma indica que no se producen cambios en cuanto a la concepción del universo dramático y los recursos expresivos. Con excepción de la escena del teatro en el teatro, que se hace más extensa, y el cambio introducido al final del texto, (24) el resto de las modificaciones se ubican el orden y extensión de algunos parlamentos. En general, los caracteres de la reelaboración de la obra, evidentemente en función de la puerta en escena, o su resultado, afirman que Falsa alarma es, desde su gestación, un texto tipificador del Teatro del Absurdo. La ilogicidad del diálogo, expresión de la desintegración del lenguaje como metáfora de la incomunicación, la estructura ahistórica y el sentido circular de la fábula, unidos a la imposibilidad de una ubicación contextual de los sucesos y personajes en tanto el hombre resulta una abstracción, son principios de la configuración dramática de Falsa alarma que serán retomados de una u otra forma en obras immediatamente posteriores, como Los siervos y La boda, aunque por diversas razones ninguna de ellas logra la perfección dramática de su antecedente.
Los siervos -publicada en 1955 en la revista Ciclón -(25) sustenta sus acciones en el hipotético triunfo del comunismo a escala universal, pero los nombres de los personajes junto a otras referencias (periódico Pravda y la reiterada mencion de Rusia) explicitan que la acción acontece en la URSS. En esta farsa en un acto los bandos en pugna están conformados por los partidarios del "comunismo" -caracterizados como modalidad decadente de la burguesía -y el niketismo -partidarios del servilismo, del retorno a la condición del siervo-, y tanto unos como otros son sometidos a la ironía y la burla del autor, signo del desinterés de Piñera por profundizar en la temática a la que no le concede un tratamiento filosfólico. El final del texto lo confirma, cuando la fricción de los contrarios supone la alternancia en el poder de unos y otros, situación que los personajes aceptan sin replicas ni desgarramientos. En su Diálogo imaqinario (1960) con Jean Paul Sartre, Virgilio Piñera desacredita la obra. (26) No obstante, es preciso tener en cuenta que la concepción metafísica de Los siervos, inaugurada en Electra Garriqb, así como los recursos expresivos, se reiteran en lo fundamental en obras posteriores como El flaco y el gordo (1959) (27) y antes en La boda, último obra creada en la etapa analizada.
El estreno de La boda, el 15 de febrero de 1958 en el Teatro Prometeo, no fue bien recibida por el público y la crítica; el propio autor se haala que la obra se calificó de "sensacionalista" y "altamente pornográfica" (28). Fue Rine Leal, el crítico más lucido del teatro en ese período, quien realizó una justa valoración del texto:
...La boda es una obra en tres actos, la másávida en el orden de las palabras de este autor, la más alusiva en cuanto a la acción, la más absurda en su planteamiento final. Partiendo de un hecho físico, el autor ha construido una débil armaón dramática en torno a los pechos caldos de una novia que pierde su matrimonio por su defecto corporal [y fundamentalmente por la indiscreción del novio, a lo que Piñera le confiere el valor de acción motriz del texto, criterio que compartimos.] Eso es todo; el resto de los otros dos actos corresponden realidad al juego mental e intelectual de que tanto gusta Piñera (...) (29)
Luego de esta caracterización general del texto, lo primero que llama la atención el estudio de La boda es el cambio que experimenta la estrategia del autor para propiciar la interrelación de lo banal y lo transcendental, finalidad que ha orientado la elección de los procedimientos dramáticos hasta constituirse en un principio de la creación de Piñera. En Electra Garriqb, Jesús y Falsa alarma la solidez de las situaciones de partida -su carácter trascendental -genera situaciones dramáticas donde la intervención de lo banal se manifiesta a través de la postura, que contiene rasgos

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esenciales del contexto, asumida por los personajes. En el acontecer de la acción, el recurso adquiere la dimensión de un proceso en el que las contradicciones inherentes a lo banal y lo transcendental, el juego rechazo/aceptación que entre ambas se establece, permiten la interacción de esta pareja de contrarios, confiriéndole al juego connotaciones filosóficas.
En La boda Piñera ensaya una nueva combinatoria de elementos invirtiendo el orden las partes del procedimiento dramático. En este caso selecciona una situación de partida banal, a la que los personajes pretenden conferirle un valor transcendental; pero para el alcance del objetivo conspiran diversos aspectos, entre ellos la vacuidad que caracteriza a los personajes, representantes de la esterilidad de la burguesía cubana, seres miméticos que actúan según códigos éticos y morales transplantados de otras culturas, que no se corresponden con las necesidades del contexto al que pertenecen. Aunque en este sentido se advierte el interés crítico, éste no logra imbricarse a la finalidad generativa de la acción por cuanto la propia caracterización de los personajes los incapacita para transformar lo trivial en transcendental, impide así la realización del proceso de contradicciones con las connotaciones que alcanza en los textos anteriores. En general, la obra se caracteriza por la profusión de objetivos que no logran insertarse a un sistema que les aporte coherencia; sin embargo, las funciones dramáticas a que aspiran algunos de estos objetivos le conceden al texto un valor que no radica en el hecho en sí, sino en la proyección de su futuridad en la praxis dramática del autor.
El carácter agresivo y provocativo de la obra -surgido del juego teatral en el que personajes y receptores son tratados como piezas de experimentación, cuya capacité de resistencia se mide obligándolas a formar parte de una historia banal con el objeto de conducirlas a la situación limite -tiene como propósito demostrar la vulnerabilidad del hombre, materializada a través de la teoría de la situación limite en la que los recursos del Teatro del Absurdo proporcionan la intervención de procedimientos del Teatro de la Crueldad. Cuando Piñera selecciona el elemento lúdrico no lo hace ad libitum; su objeto es llevar la acción hasta sus últimos consecuencias, hasta el limite en que todo acto produce un desgarramiento y la liberación de las pasiones conduce a un estado estricto de la racionalidad que resulta tan severo y destructivo como lo irracional, por la lucidez con que se adquiere conciencia propia de sí mismo y de las imperfecciones. El resultado artístico de este experimento no podía prever el propio autor, pero La boda constituye el germen de una de las obras más notables y conmovedoras de la dramaturgia cubana contemporánea que Piñera escribe diez años más tarde: Dos viejos pánicos. Desde luego, las imperfecciones de una obra no se justifican por lo que en ella exista de proyección futura, pues cada una es un mundo particular e independiente y por él ha de responder, y en el caso de La boda el mundo creado no alcanza a sostenerse por sí mismo.
En este sentido la pieza demuestra la complejidad de la trayectoria que describe la producción dramática del autor. En la etapa que analizamos, Electra Garrió y Falsa alarma son los únicos textos en que forma y fondo integran una unidad dramática legítima, en tanto que Jesús, Los siervos y La boda, al no conseguir la alianza en la relación forma/contenido, quedan limitados a la condición de proyecto en los que no obstante, se manifiestan cualidades autorales y propósitos de envergadura para el desarrollo de la expresión dramática nacional. Conjugar las capacidades creadoras de Piñera, los intereses que animan su obra, con los resultados de sus realizaciones ciertamente una tarea difícil por los múltiples aspectos que en ella intervienen, los cuales desbordan la individualidad del autor y tipifican, en gran medida, los problemas que tuvo que enfrentar la dramaturgia en los años 1940-1958.
Ha de tenerse en cuenta que Piñera escribe Electra Garrió en 1941 y la estrrena siete años más tarde; entre la escritura y el estrreno de Jesús median dos años; Falsa alarma se publica en 1949 y sube a la escena ocho años después. Estas y no otras razones harían decir a Piñera que se consideraba "un casi autor teatral", (30) porque apenas habla logrado ver su teatro en la escena. Es evidente que la ausencia de un movimiento teatral activo y un público a quien dirigirse, inciden no sblo en la relativa pobreza cuantitativa de su producción, sino más allá de ella, en la imposibilidad de superar la calidad de sus entregas. Así mismo, el carácter experimental en las obras de Piñera, que se destaca como una constante a lo largo de su producción, es un hecho que ataque no sblo a las formas sino también a los contenidos a expresar. Pero los fenbmenos de empobrecimiento de los contenidos, de repetición de los recursos expresivos y de perdida de una perspectiva progresiva frente a los hechos de la realidad que se observan en obras como Los siervos y La boda, encuentran su explicación fundamentalmente en la crisis cada vez más profunda de la conciencia nacional. Crisis que va a encontrar su imagen más desgarradora e impresionante en Aire frío, la obra que sintetiza y da valor a un largo período de aprendizaje; 1959 es el año de su creación, también el año del triunfo de la Revolución Cubana.
Bárbara Rivero.
(*) Texto correspondiente al segundo tomo de la Historia de la Literatura cubana, proyecto colectivo que coordina el Instituto de Literatura y Lingüística.
Notas:
(1) Piñera, Virgilio: "Piñera teatral". En: Teatro completo. Ed. Revolucionarias, La Habana, 1960. p.15.
(2) En: "Piñera teatral", prólogo a Teatro completo. Ed. Cit. p.15-16 el autor afirma que escribió Clamor en el penal en 1930, pero, evidentemente, se trata del año en que culminó la creación del texto.
(3) Piñera, Virgilio: "Clamor en el penal". En: Revista Baraquá. Año I La Habana, sept 16 de 1937. No 3, p.6-10.
(4) En: "Piñera teatral". Ob. Cit. p.14 el autor expresa:

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...Qué pienso de Electra Garriqó? Tenía 29 años cuando la escribió, es la tercera de mis piezas de teatro (las dos anteriores las considero infortunados intentos.)
Al no referir el título de su segunda obra en este prólogo que puede considerarse un balance de su producción dramática, permite cuestionarnos si al hablar de su segunda pieza se refiere a la obra En esa helada zona, que omite de este balance y sobre la que ofrece datos en su artículo "¿Teatro?" (Revista Prometeo Año II, Num 11, noviembre 1948.p.27), donde afirma que se trata de una farsa escrita en 1943. Pero aceptar En esa helada zona como la segunda de sus piezas pone en duda la fecha de escritura de Electra Garriqó, que el autor ubica en 1941. Respecto al año de creación de Electra Garriqó, Carlos Espinosa en su trabajo "El poder mágico de los bifes." (La estancia en Buenos Aires de Virgilio Piñera)" Cuadernos Hispanoamericanos, No.471, septiembre 1989, ofrece un elemento de interés encontrado en la correspondencia de Piñera con su hermana Luisa durante la primera estancia del autor en Buenos Aires (febrero 1946-diciembre 1947), donde en una carta el autor refiere "la próxima publicación de una pieza teatral suya, Electra". A propósito de este dato, Espinosa argumenta que (como la novela El Ganalizador) la obra "tampoco se realizó o, al menos, no entonces ni en Argentina. El texto que presumiblemente escribió o tal vez concluyó allí, se estrenó en La Habana el 23 de octubre de 1948, con el título de Electra Garriqó (...) p.80. Existe otro dato importante ofrecido por Virgilio Piñera en su artículo "Notas sobre teatro cubano", de 1966 (Revista Tablas No.2, Año 1983.p.39), donde en la narración de sus intentos por llevar a la escena Electra Garriqó indica las gestiones que realizó con Schajowiez, director del Teatro Universitario, en 1942, y al año siguiente sus conversaciones al respecto con Martínez Allende, director artístico de la Sociedad Cultural de los espaholes refugiados. Aunque a ambos directores les interesó la pieza, ninguno se responsabilizó con su montaje. La cronología de las obras entraña, por lo general, un margen de probabilidades, pero en el caso que nos ocupa lo más importante reside (dado el desinterés del autor por su obra En esa helada zona) en la fecha de creación de Electra Garriqó, en este sentido el dato ofrecido por Carlos Espinosa puede estar relacionado con una reelaboración del texto más que con su gestación. Por otra parte, no existen motivos para poner en duda la fecha en que la ubica Piñera, sobre todo si se tiene en cuenta su coincidencia con el año de creación del poema Las furias, por la enorme cercanía temática y conceptual entre las obras.
(5) "Piñera Teatral". En Teatro completo. Ed. Cit. p.11.
(6) Idem. p.9-10.
(7) Electra Garriqó ha sido una de las obras más representadas de Virgilio Piñera, y en general de la dramaturgia cubana de todos los tiempos. Posterior a su estreno en 1948 la pieza alcanza un total de diez reposiciones incluyendo una adaptación para la televisión y otra para el Ballet Nacional de Cuba. Se suman a lo anterior, sus estrenos en Costa Rica en 1968, y en Londres por el Fitz William College Theatre Group en el año 1971.
(8) Piñera, Virgilio: "Electra Garriqó". En: Teatro Completo Ob. Cit. p.40.
(9) Vitier, Cintio: "Virgilio Piñera" En: Cincuenta años de poesía cubana. 1902-1952. Ediciones del Cincuentenario, La Habana, 1952. p.334.
(10) Vitier, Cintio: Lo cubano en la poesía. Universidad Central de Las Villas, 1958. p.407-408.
(11) Piñera, Virgilio: "Electra Garriqó" Ob. Cit. p.58.
(12) Piñera, Virgilio: "Empiezo a vivir". En: Lunes de Revolución. n.100, 1961, p.44.
(13) Utilizamos en el análisis la definición de parodia y la terminología que a los efectos analíticos introduce Patrice Pavis en Diccionario del Teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Ed. Revolucionaria, 1988. Tomo II p.349.
(14) Existen Electra Garriqó situaciones y parlamentos que permiten hacer esta afirmación, los más explicitos son:
En el Acto I, (p.46-49), la farsa en la que se representa la muerte de Agamenón y Clitemnestra. Aquí el teatro en el teatro no se justifica a través del sueño o la imaginación de los personajes, como ocurre en la Electra de Jean Giraudoux, donde las Euménides representan "en parodia" a Clitemnestra, Orestes y Electra, mientras estos dos últimos duermen. De manera que la representación tiene una razón de ser para el público, no así para los personajes, que no participan de una manera activa -consciente -de ella. Para ellos tiene el significado de un sueño, alusión a sus dudas. (Giraudoux / Teatro. Ed. Consejo Nacional de Cultura. La Habana, 1965. p.251) En Electra Garriqó los personajes actúan en la farsa con una conciencia total de sus actos y las consecuencias de los mismos.
En Acto II, pág.57, Agamenón expresa:
"Eres de un ridículo humorismo, Clitemnestra Plá. ¿Es que nunca podrás contemplarme en el papel de Agamenón, rey de Micenas y Argos, de la familia de los Atridas (...) He querido oscuramente una vida heroica, y soy sólo un burgués bien alimentado..."
La salida de Agamenón a escena estuvo presidida por la siguiente acotación: "(Entra Agamenón, remedando con sábanas y una palangana el traje y el casco de un jefe griego. Está borracho, pero se comporta dignamente.)", p.56.
Oueda claro que Agamenón es consciente, trágicamente consciente, de que sólo está capacitado para representar al Agamenón legendario. En el parlamento del personaje alcanza una importancia determinante lo inevitable de la condición que se expresa en el juego representacional.
Los monólogos de Electra están concebidos en un tono de declamación. Virgilio Piñera lo advierte en el prólogo, donde explica que Electra "declama al modo de nuestros políticos que se pasaban la vida diciendo discursos de vacía retórica, método infalible para adormecer al pueblo" (p.14). Al respecto, en el Acto II, p.55, después del largo monólogo de Electra, Egisto y Clitemnestra se manifiestan en relación al carácter

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representacional del discurso de la protagonista.
Egisto: (...) Será una gran actriz.
Clitemnestra: (...) Es ya una gran actriz. Vive en el mundo para representar (...)
La escena del reconocimiento de Electra y Orestes (Acto III, p.76) está construída de manera implicita, como teatro en el teatro, sólo así alcanza lógica y significación de acuerdo a la ubicación que tiene en el texto. El propósito de esta escena es dar la posibilidad a Electra de comprobar si Orestes se encuentra ya dispuesto para llevar a términos de acción la muerte de Clitemnestra.
(15) Carrió, Raquel: "Una pelea cubana por la modernidad" En: Dramaturgia cubana contemporánea. Estudios Criticos. Ed. Cit. p.5.
(16) Raquel Carrió ha sehalado como una constante en el teatro de Piñera "la propuesta de un 'género' -una modalidad génerica -capaz de integrar las fuentes y las formas de una cultura nacional," que es apreciable desde Electra Garrió en "lo negador, lo parodial, lo ecléctico". ("Una pelea cubana por la modernidad". en: Revista Primer Acto No.225, sept-oct 1988. p.66)
Para la sustentación de este aspecto en nuestro análisis fue particularmente importante la valoración que respecto a la parodia realizaron los formalistas rusos, en la que se basa Patrice Pavis para concluir que "la parodia tiende a transformarse en un género autónomo y en una técnica para revelar el procedimiento artístico". (Pavis, Patrice: Ob. Cit. Tomo II p.349)
(17) Piñera, Virgilio: "¿Teatro?" en: Revista Prometeo. Año I. Num.5 abril-mayo 1948. p.1
(18) Piñera, Virgilio: "Jesús". en: Teatro completo. Ed. Cit. p.106.
(19) Ibidem. p.123.
(20) Camus, Albert: "El mito de Sisifo". en: El mito de Sisifo. El hombre rebelde. Trad. Luis Echavarri. Editorial Losada S.A. Buenos Aires, 1953. p.96.
(21) Puede consultarse: Esslin, Martín: El Teatro del Absurdo. Editorial Seix Barral. Barcelona, 1966. p.16.
(22) La primera version de Falsa alarma fue publicada en la Revista Origenes. Año VI, La Habana, 1949. Num.21 y 22.
(23) Esslin, Martín: El Teatro del Absurdo. Ed. Cit. p.16.
(24) En la primera version de Falsa alarma el Juez y la Viuda dejan la escena, el Asesino pone el disco del Danubio Azul y comienza a bailar, posteriormente el Juez y la Viuda vuelven a salir a escena y bailan situados a ambos lados del Asesino. En la versión definitiva el Asesino queda sólo bailando el Danubio Azul.
(25) Piñera, Virgilio: "Los siervos" en: Ciclón. (Revista Literaria). Vol. I, La Habana, nov.1955 No.6. p.9-20.
(26) Piñera, Virgilio: "Diálogo imaginario" en: Lunes de Revolución. Nov.21, n 51, 1960. p.38.
(27) Piñera, Virgilio: "El flaco y el gordo" en: Teatro completo. Ed. Cit. p.245-273.
(28) Piñera, Virgilio: "Piñera teatral". en: Ob. Cit. p.23.
(29) Leal, Rine: En primera persona. Colección Teatro y Danza. ICL. La Habana, Cuba, 1967. p.52.
(30) Piñera, Virgilio: "Piñera teatral" en: Ob. Cit. p.16.

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ESTUDIO EN
BLANCO Y NEGRO:
TEATRO DE
VIRGILIO PIÑERA.
Para los poetas y dramaturgos, en vez de homenajes, yo organizaría ataques y desafíos en los cuales se nos dijerá gallardamente y con verdadera saña: "¿a que no tienes el valor de hacer esto?" "¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje?"...
Federico García Lorca.(1)
Si hay una figura polémica en el contexto de la literatura y el teatro contemporáneo en Cuba lo es Virgilio Piñera (1912-1979). Discutidor, provocador el mismo, polemista en el arduo sentido del término, su obra -poética, dramática, narrativa -reproduce la angustia y la intensidad de un hombre inserto en su contexto, su cultura, su espacio y tiempo histórico; las interrogantes y respuestas que más de cuarenta años después de la escritura de La isla en peso y Electra Garriqo continúan inquietando, movilizando al lector, creándole una zona para el diálogo y la reflexión.
En ciertos sentidos, Piñera tuvo suerte. No le faltaron ataques y desafíos, pero tampoco el valor y la osadía de enfrentarlos. Apologistas y detractores pueden rendirse a la evidencia: ni obra fácil, que admita la aceptación condescendiente, acritica, ni mucho menos un autor sobre el que pueda tenderse el discreto velo de una figura "de época". Resistentes, sus piezas siguen siendo lo que fueron siempre: enigmas para el espectador, juego de espejos en el que se encuentran apresadas algunas de las constantes y significaciones más complejas de nuestra historia. Cuando en 1941 Piñera escribe Electra Garriqo nace el teatro moderno en Cuba. Hasta entonces, una larga tradición sostiene una polaridad entre una línea "culta", apegada a las formas de modelos clásicos, románticos y realistas, y una expresión vernácula, popular, cuyas primeras manifestaciones se remontan a las representaciones bufas del siglo anterior. Entre uno y otro camino, búsqueda y tentativas de integración; esfuerzos nobles por crear una verdadera dramática nacional que ejemplifica la obra de José Antonio Ramos, representante de una primera generación republicana. Tembladera (1917) y La recurva (1939) tipifican la actitud, el gesto airado de una intelectualidad que se resiste al dominio imperialista, la deformación de la estructura socio-económica del país y la crisis de valores de una conciencia nacional. El tema de la tierra y el ámbito familiar ocupan el centro de atención. La familia -célula social -refracta y sintetiza conflictos y contradicciones de un orden mayor. A más de un sentido de abierta denuncia social, la dramaturgia de Ramos establece un área de confrontaciones. La indagación sobre la "cubanidad", los problemas que afectan la piena integración de una cultura nacional, constituye el legado más fértil de su producción.
Aparentemente, nada tendrá que ver las robustas piezas de Ramos con los inicios de un autor que se propone "divertir" al espectador con la parodia jubilosa de un clásico griego: coro que se transforma en una espléndida guantanamera, columnas que soportan una antigua casa colonial, y la extrañea del traje típico, la fruta del país, la palangana que sustituye el casco del Atrida. ¿Qué explica el cambio del tono grave, de severo censor de las costumbres que encontramos en Ramos, en este otro en que asistimos al reverso, es decir, la "sistemática ruptura" de lo trágico por lo cómico, la "reducción al absurdo", el juego teatral, recursos que distinguen la dramaturgia de Piñera? (2). El propio autor, en el prólogo a su Teatro completo (1960) ofrece señales de interés. No se trata de un alejamiento, un abandono de preocupaciones medulares; sino de un replanteo de la problemática (social, familiar) desde otra perspectiva y a partir de "otro lenguaje". En realidad, ocurre que una nueva generación de escritores -en ningún sentido ajena, sino participé de una proyección vanguardista que anima a la intelectualidad cubana de estos años -ha entrado en escena, inaugura sus formas, y reclama para si otra manera de escribir y hacer teatro. Lo que separa Electra Garriqo (estrenada en 1948) de Tembladera, de Ramos, es el nacimiento de una nueva figuración. En treinta años surge una nueva sensibilidad dramática, aunque el impulso experimental, renovador de esta vanguardia viera frenadas sus fuerzas y potencialidades artísticas por factores diversos.(3)
Varias veces he pensado que bastaría glosar (o reinterpretar, hasta donde es posible) su excelente prólogo de 1960 para situar a Piñera en el lugar que le corresponde en el teatro cubano. El dramaturgo enfrenta el desafío de una mirada crítica a su producción, y si algo hay destacar especialmente es la absoluta honestidad de sus palabras. Pero no siempre el autor, cuando oficia de crítico, tiene toda la verdad. Treinta años después, habría que hacerle justicia mayor. La obra que se iniciaba con una ruidosa "cubanización" del modelo no significaba sólo -como interpretó la crítica de la época -la "reducción del mito griego a una suerte de "ajíaco" criollo en que las formas alambicadas de lo trágico perdian contorno y se entrelazaban a la comicidad, el choteo, la "resistencia" por el chiste. Significaba, además, la propuesta de integración de estratos diversos (lo "culto" y lo popular, lo nacional y lo universal), y una de las más serias reflexiones sobre la "cubanidad" realizadas en su tiempo. El tema de la "educación sentimental que nuestros padres nos han dado..." (4) impulsaba la cala profunda en valores regidos por la tradición; la rebeldía de Electra, la ironía del Pedagogo, ponían en tela de juicio concepción caducas; y la parodia encubría, bajo su aparente jocosidad, claras y agudas verdades. La búsqueda de definiciones en torno a un "carácter del cubano" -pese a limitaciones o endebleces propias de orientaciones dominantes en el pensamiento de la época -constituía el núcleo de acción e indagación de la pieza. Más allá -o acá -de espejismos parciales (epocales) se situaba en el centro de una polémica no siempre bien resuelta (5).
Curiosamente, Piñera ha sido un autor muy debatido pero poco estudiado. Eso explica que la crítica se haya detenido acaso excesivamente en zonas periféricas de su teatro (el tema de las "influencias": Sartre, Ionesco, O'Neill...) y haya descuidad

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señalar aspectos que constituyen lo más significativo. Por ejemplo, raras veces se recuerda, a propósito del texto, que la parodia como recurso expresivo -y como intención estética-proviene de la tradición popular. Si se recurre a las fuentes, se constata que un número considerable de piezas del repertorio vernáculo no son sino reelaboraciones paródicas de tópicos y temas "clásicos" que permiten la integración de otros componentes: la música, el baile, el muestrario de tipos, el juego escénico; elementos que expresan el punto de vista popular, distanciado -y distanciador -del relato dramático (6). Vista en este sentido, Electra... no se reduce al mero divertimiento o a la crítica de una moral burguesa a través de uno de sus tópicos usuales. El humor, el grotesco de sus caracteres, son signos que remiten a un subversión de valores. La disección crítica de la familia Garrigó supone un punto de vista que distancia, crea el espacio de una subtextualidad que enriquece la acción. Lo negador, lo parodial, lo ecléctico en el texto anunciaban de manera expresa lo que sería una constante en el teatro de Piñera: la búsqueda de un "género" -una modalidad genérica -capaz de integrar las fuentes y las formas de una cultura nacional. Un nuevo lenguaje (anti-convencional, negador, paródico) pero por ello mismo cargado de significaciones.
Como hecho aislado tendría poca importancia. Pero si se relaciona con una caracterización de la proyección vanguardista en estos años, puede medirse el alcance del texto. Si algo distingue la dramaturgia de la etapa, es el interés por crear una expresión escénica que aborde asuntos, temas, personajes cubanos; pero a partir de técnicas modernas que garanticen su calidad estética y valor universal. Cubanía, modernidad y universalidad son conceptos que se unifican en un proyecto renovador con respecto a la tradición precedente, y en ningún caso la asimilación de influencias y modelos artísticos foráneos (surrealismo, existencialismo, teatro del absurdo o la crueldad) puede reducirse al criterio de "copia", reproducción mimética e indiscriminada. Por el contrario, el concepto mismo de "asimilación" supone un valor activo, selección y reelaboración creadora de elementos que enriquecen una práctica artística. En este sentido la "pelea por la modernidad" era también, y esencialmente, una vía de afirmación de lo cubano (7).
Sintomáticomente, Piñera rechazó en varias ocasiones encasillamientos y etiquetas que la crítica impuso a su teatro. ¿Inguuidad? ¿Autodefensa? ¿Alardes de "original"? Mas bien la actitud de un autor que conoce sus intenciones aunque no siempre esté en condiciones de realizarlas plenamente. Entre la escritura y el estreno de Electra... median siete años. Estimulado por la puerta en escena escribe Jesús y Falsa alarma (1948). La primera llega a las tablas dos años después; la segunda tendrá que esperar hasta 1957. El hecho remite a razones conocidas. La condición precaria e inestable del movimiento teatral, la falta de apoyo oficial y la subestimación de obras y autores nacionales atentaron contra el desarrollo de la expresión dramática. Esas, y no otras razones, le hicieron sentirse un "casi autor teatral", un dramaturgo "proyecto" que pocas veces tuvo la posibilidad de confrontar su teatro con el público.(8)
Sin embargo, las piezas de estos años revelan con especial intensidad el proceso que lo conduce a Aire frío. Si la primera obra limita su indagación al medio familiar, si opera por yuxtaposición (el "modelo griego" y "lo cubano") en Jesús la intención se amplia y gana en profundidad. Al contexto familiar sucede el "medio social"; esta vez, el tema de "...los abismos a que puede ser llevado un hombre y un pueblo por la ruptura de los valores morales..." (9). Lo que el texto refracta, en sus múltiples niveles de lectura, es el análisis minucioso, la disección de un estado de crisis de la conciencia nacional.
Aparentemente, el "texto" elude el "contexto". Pero a cualquier conocedor de nuestra historia no se le escapa que en este caso la cala en la frustración nacional toca más hondo. El recurso de la negación (ya presente en Electra...: invocación a los no-dioses, puerta de no-partir) se profundiza y define su verdadera significación. Lo que se niega, en ambas obras, es un orden hostil, rechazable, que en la familia Garrigó genera actitudes paralizantes, destructivas (opción de partida, evasión en Orestes/ permanencia y autodestrucción en Electra) y en Jesús -en virtud de esa ampliación de las escalas asume los valores (supraindividuales, colectivos) de la impotencia y la pérdida de identidad.
Un estudio comparativo de los textos arroja luz sobre la trayectoria de Piñera. Al intento de "cubanización" sucede un ahondamiento en la mirada crítica. Lo paródico, el juego teatral, la "sistemática ruptura" de lo trágico por lo cómico, la "reducción al absurdo", se subordinan como recursos expresivos al plano identemático. La situación es absurda en sí misma: el humor, el grotesco, la violencia y el sentido de la crueldad adquieren una dimensión que sobrepasa el nivel de la fábula. La obra se cierra sobre sí, anula el espacio; es el drama de la incomunicación y la impotencia. La rebeldía de Electra, la gozosa vitalidad de Clitemnestra Plá y Egisto Don, la posibilidad de partida de Orestes, ceden terreno al ámbito cerrado en que la negación, la pérdida de identidad, la carencia de opciones, prefiguran lo que será, en sentido más amplio, la década de los cincuenta en Cuba. Si Electra... abre la década anterior, Jesús anuncia la siguiente. Y en cierta forma, prepara Aire Frío.(10)
Es significativo que entre 1950 (puesta en escena de Jesús) y 1959 Piñera sólo estrena Falsa alarma, que reelabora para su montaje (1957), y La boda (1958). En la primera resultan evidentes las relaciones con la producción anterior aunque el sustrato portador de significaciones -la indagación sobre la cubanidad -se debilita o pierde fuerza en favor del diálogo brillante, el juego conceptual; en la segunda, pieza de circunstancia, parecen abandonarse las proyecciones iniciales. La lejanía, la carencia de una activa vinculación con el público y la escena, neutralizaron en alguna medida los primeros intentos. Aún así, estas obras favorecieron un "oficio". Piñera marcha al extranjero y vuelve muchas veces. Las razones son harto conocidas: problemas económicos, pobreza del medio cultural cubano, imposibilidad para vivir de la profesión de escritor, rechazo de la situación del país. El resultado es Aire frío, esa pieza "...sin argumento, sin tema, sin trama y sin desenlace..."

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que expresa, como ningún otro texto, dramático del período, el proceso creciente de violencia y desintegración que caracteriza lo que fue -con palabras de Pihera -"...miseria de nuestra vida ciudadana por cincuenta años..."
...Todo eso que, con mano temblorosa, con lágrimas en los ojos he puesto en Aire Frío, es decir, la historia de mi familia, que en resumidas cuentas es la historia de cualquier familia cubana de la clase media. Clase media! Decirlo es una irrisión: nosotros hemos conocido desde las estrecheces de un cuarto para ocho hasta los pies descalzos y toda la gama y los matices del hambre. Somos clase media, pero también somos clase cuarta o décima...(11).
Con Aire Frío, la dramaturgia cubana alcanza un nivel de realización no logrado hasta entonces. Asimila e incorpora los contenidos más fértiles de la tadición, y al mismo tiempo, genera nuevas vías. La historia muchas veces contada de la familia pequeño burguesa cubana adquiere una dimensión que sobrepasa empeños anteriores: rompe esquemas de figuración, sintetiza una trayectoria, y crea el sustrato que activará nuevas búsqueda y soluciones dramáticas. Curiosamente, la obra rescata una tradición "realista". Pero no a la manera de la dramaturgia precedente. Las búsqueda en el terreno de los recursos expresivos, el sentido experimental, la activación de las formas que caracterizan el proyecto de vanguardia enriquecen la mirada del autor en favor de una visión más compleja de lo real. Un concepto renovado de realismo sustenta la configuración de la imagen. Años después, Luz Marina y Oscar están derrotados de antemano. La partida de Oscar (prefigurada en Orestes), el estallido de Luz Marina, dibujan la gestualidad de una clase que ha llegado al limite de sus posibilidades. La repetición, la ausencia de finalidad, la violencia y desintegración de valores devoran las figuras. Quizás es lo que le otorga a la obra una tragicidad no usual en nuestra dramaturgia. Lo que progresa en Aire Frío es lo que Graziella Pogolotti ha llamado la evidencia de una condición (12); pero el regreso de Oscar, el portazo de Luz Marina, son signos que generan una nueva respuesta.
Por eso no es de extrañar que cuando en 1962 se lleva a la escena, se realice lo que podríamos llamar una lectura "abierta", descodificada del texto, posible por la nueva perspectiva frente a la realidad cubana que brinda el trunfo revolucionario. El universo cerrado, condenado a la repetición y al deterioro progresivo de los personajes, se hace legible en sus contradicciones. Significa el estallido, la quiebra de un mundo en el que imperan la alienación y la violencia. La mirada se "distancia", y de esta opción se derivan un conjunto de piezas significativas. Contigo pan y cobolla (1962) de Héctor Quintero, La casa vieja (1964) de Abelardo Estorino, y La noche de los asesinos (1965) de José Triana, establecen el sentido de continuidad de un legado de vanguardia. La búsqueda de un género nacional y popular, el debate sobre la cubanidad y la mirada al pasado que distinguen la dramaturgia de la década del sesenta, son líneas cuya matriz hay que localizar en Aire frío (13).
Como en etapas anteriores, piezas de menor alcance preceden la elaboración de un texto mayor. Siempre se olvida algo (1964), El no (1965), La niñita querida (1966), las dos últimas inéditas, testimonian un autor en una etapa de búsqueda que no logra cristalizar hasta que, en 1968, Dos viejos pánicos obtiene el Premio Casa de las Américas. Obra de madurez, rica en niveles de lectura, abría un terreno de confrontaciones (14).
Explicablemente, la crítica saludó la pieza por el carácter experimental de su concepción y el manejo de técnicas del teatro contemporáneo. Pero vaciló en otorgarle un nivel de representatividad en el reflejo de la nueva sociedad en transformación. El miedo, la vejez, la angustia por una vida de frustraciones, no eran precisamente el signo de los nuevos tiempos. El universo cerrado de contradicciones, aislado del exterior, sin posibilidades de cambio o de ruptura, parecia anacronismo, desfasaje en el tiempo, reproducción "ahistórica" de un mundo condenado a desaparecer.
Sin embargo, hoy sabemos que era justamente allí donde residía la historicidad de la imagen. Si Electra... abre el teatro de vanguardia en Cuba, si Jesús profundiza en el sentido histórico de una imagen del cubano y Aire frío testimonia el clímax de la desintegración y la violencia en la vida nacional, Dos viejos pánicos significa el resultado orgánico, la culminación de una experiencia histórica, artística y humana. Es el drama de la senectud, la mirada al pasado que traza la caracterización de una clase que vio frustrados sus anhelos de realización el medio social republicano. El espacio cerrado, la configuración ritual, la carencia de opciones, establecen la señal, inequivoca, de la culminación de una experiencia. En ese sentido, "matar el pasado" es el signo del texto y la clave de su aporte (15).
Por otra parte, sería un error pensar que sólo el reflejo de la realidad inmediata constituye un legado a la cultura revolucionaria. En igual medida, cabe interrogarse que del pasado nos connueve o nos atrapa; nos impulsa a la reflexión o a la acción transformadora. Sintonicamente, Piñera logra la imagen opresiva de un universo de valores periclitado, sin posibilidades actuantes. La memoria, el juego de representaciones, sustituyen la acción "real". Despedida de mundo, juego de espejos, cierre y sacralización de una imagen que sintetiza una trayectoria. Del estreno de Electra Garrijo a viejos pánicos han transcurrido veinte años. En dos décadas inicia y llega a su madurez la propuesta de un teatro de vanguardia en Cuba (16).
Bastarían las obras mencionadas para considerarlo la figura mayor del teatro cubano contemporáneo. Pero con una "resistencia" que le era consustancial, Piñera siguió escribiendo hasta que, en su mesa de trabajo, dejó al morir la última pieza inconclusa. Una caja de zapatos vacía (1958), Ejercicio de estilo (1969), Estudio en blanco y negro (1978), Trac (1974), Un pico o una pala (1979) son textos que revelan una persistencia más allá del miedo, la vejez, o el cambio de tiempos. Son -para sorpresa del lector -ejercicios que no descasan el nombre ganado, los temas de fácil aceptación.

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los recursos conseguidos. Se trata de exploraciones, búsqueda en el terreno de la técnica escénica que lo aproxima -conscientemente o no -a las nuevas tendencias teatrales de la década del setenta. Dos obras recienteamente localizadas -Un europamiento sartorial en la caverna platónica (1971) y Las escapatorias de Laura y Oscar (1973) ratifican el valor experimental de su teatro y lanzan un nuevo reto a la interpretación.(17)
Dete tenerse en cuenta, además, que la "crisis del texto" (en Latinoamérica, en Cuba) no es un hecho casual. El agotamiento de los proyectos "modernizadores", la crisis del liberalismo y la necesidad de nuevas vías de transformación y desarrollo en el orden social, explican el surgimiento de una nueva sensibilidad ante el teatro y las formas de comunicación. Un nuevo concepto de "modernidad" se impone a la escena y la escritura teatral. En cierto sentido, las últimas piezas de Piñera constituyen una anticipación, o una vez más el "registro" de un estado de cosas. Mas que remanentes de su producción anterior. Testimonian la vocación de ruptura, búsqueda y experimentación que desde siempre caracterizó su teatro.
Con Dos viejos pánicos, la dramaturgia cubana de vanguardia culmina un ciclo de su trayectoria. Una renovación profunda -de los medios y los fines -sacudiría la escena nacional en la dereda siguiente. Pero ni el paso del tiempo, ni las incomprensiones e injusticias lograron silenciar a Piñera. Con lucidez, pensó que su Teatro cumplía una importante tarea de fundación y entrega:
...Nuestro objetivo es Cuba, la circunstancia cubana y el lapsus de tiempo que la vida nos ha deparado en esta parte del mundo. Antes de mi entrada al teatro cubano habíamos tenido a Ramos, a Galarraga, etc; después han surgido otros nombres, y seguirán surgiendo hasta el momento en que podamos decir que nuestro teatro es tan eficaz como el francés, el ruso o el inglés. Eso es lo justo y es lo que todos esperamos...(18).
En todo caso, se trataba de una hermosa "resistencia" fundadora.
Raquel Carrió.
Notas:
(1) Federico García Lorca. "Charla sobre teatro". Obras completas. Madrid, Aguilar, 1962.p.33.
(2) Estas y otras referencias que aparecen el texto pertenecen al prólogo que encabeza la edición del Teatro completo. "Piñera Teatral" en: Virgilio Piñera. Teatro completo. La Habana, Ediciones R, 1960. Con anterioridad, Piñera escribe dos piezas: Clamor en el penal y En esa helada zona que no incluye en el volumen.
(3) Para una caracterización de la vanguardia teatral y las dificultades de su desarrollo pueden consultarse: Rine Leal. Breve historia del teatro cubano. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1930; Raquel Carrió. "Una pelea cubana por la modernidad". Revista Universidad de la Habana. No.221 sept-dic. 1983, y "Tres autores de transición". Revista Tablas, No.2, junio-dic.1982.
(4) Virgilio Piñera, ed.cit.
(5) El debate sobre la "cubanidad" -o la cubanía asumida como una condición agónica -tiene claros antecedentes en el siglo XIX. Se intensifica en las primeras décadas de la seudorrepública y es retomado por el movimiento de vanguardia desde perspectivas diversas. En el caso de Piñera, Electra... corresponde a una primera formulación del problema cuy tratamiento evoluciona sucesivamente hasta Aire frío donde convergen las coordenadas de la producción anterior.
(6) Un estudio detenido del texto demuestra la presencia de elementos que Piñera desarrolla en obras posteriores: el absurdo, el humor, el grotesco como recursos distanciadores; el sentido de la "negación" y la opción de "partida" como oposición a un medio hostil, rechazable. Se relaciona con el esquema enajenación/desenajenación (aquí-ahora/allá-entonces) presente en una zona considerable de la literatura y el teatro republicanos.
(7) Sería un error desvincular la reflexión sobre un "carácter del cubano" y las búsqueda en el terreno de los recursos expresivos. El sustrato portador de significaciones -búsqueda e indagación de "lo cubano" -genera un "sistema" de representación. La evolución conceptual y formal de este sistema constituye el aspecto de mayor interés en la dramaturgia de Piñera.
(8) Resulta iluminador en este sentido su artículo "Notas sobre el teatro cubano" (1966) publicado por la Revista Tablas con el título "No estábamos arando en el mar" (No.2, abril-junio 1983).
(9) Virgilio Piñera, ed.cit.
(10) Puede apreciarse un sentido de continuidad entre las obras que establecen la línea del teatro mayor de Piñera: Electra... Jesús, Aire frío, Dos viejos pánicos. En especial, elementos de "atmosfera" que sugieren los textos: invocación de la luz, juego de transparencias (en Electra...); ensombrecimiento progresivo en Jesús que permitirá el claro-oscuro en Aire frío y el universo opresivo en Dos viejos pánicos.
(11) "Piñera teatral", ed.cit.
(12) "...Lo que progresa es la evidencia de su condición...". Prólogo a Teatro y Revolución. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1980.
(13) Puede intentarse el análisis de las correspondencias entre las crisis de valores en el universo que describe y las características estructurales de la obra. Rompe un sistema de representación: estallido desde dentro de estructuras que giran, fragmentadas. Explica la afirmación de Piñera (esa "...pieza sin argumento, sin tema, sin trama y sin desenlace..." ed.cit., p.28) y se relaciona activamente con la dramaturgia de las décadas siguientes. En ella, la perspectiva se "distancia", clarifica la imagen y propicia una nueva interpretación del contexto.
(14) Entre 1959-68 escribe además El flaco y el gordo. El filántropo (publicadas en Teatro completo); La sorpresa (Lunes de Revolución. No.65, junio 27, 1960); El album (1965) (Revista Conjunto. No.61. Casa de las Américas, julio-diciembre 1984) entre

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otras. En la mayoría de los casos se trata de piezas breves o adaptaciones de cuentos del autor. En general, no definen un cambio sustancial en su producción aunque revelen rasgos de interés. Puede consultarse: Bárbara Rivero. "Piñera inédito". Revista Tablas No.3, julio-sept.1985.
(15) Resulta de interés el estudio comparativo entre Dos viejos pánicos y La noche de los asesinos. En ambos casos la configuración ritual enfatiza el universo cerrado, aislado del exterior; personajes apresados en contradicciones que no logran resolver. El espacio de recuperación es la memoria, y el juego de representaciones sustituye la acción "real". Véase al respecto el estudio de Román de la Campa titulado José Triana: ritualización de la sociedad cubana. Institute for the study of Ideologies and Literature. University of Minnesota, 1979.
(16) Raquel Carrib. "Una pelea por la modernidad. Apuntes sobre el teatro de vanguardia en Cuba". Revista Primer Acto. Cuadernos de Investigación teatral. Madrid, No.225, sept-oct.1988.
(17) Estudio en blanco y negro fue publicada en Teatro breve hispanoamericano. Selección, prblogo y notas por Carlos Solorbzano. Madrid, Aguilar, 1970. Una caja de zapatos vacía. Ejercicio de estilo. El Trac y Un pico o una pala (inconclusa al morir el autor), todas inéditas, se encuentran en proceso de publicación en una nueva edición del Teatro Completo. Un arropamiento sartorial en la caverna platónica (1971) y Las escapatorias de Laura y Oscar (1973) se integran al volumen a cargo delcritico e investigador Rine Leal. A él debo la información y las fechas de escritura de estas últimas piezas.
(18) Virgilio Piñera, ed.cit.
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ALBUR. 4TH N°SPECIAL. II/1990.
Organo de los estudiantes del IS.A.
Dirección: Iván González
Dirección y realización: un servidor
Nicolaís Morales Carreño.
Cubierta: I brahim Miranda.
Colaboraron aquí:
Paul Mínez, A. Vidal, Villalobo, Zaida
del Río, LAM.
agradecimientos especiales:
Luisa Piñera, Juan
Piñera (hijo) y familia.
agradecimientos: Raquel Carrió, Bar-
bara Rivero, Antón Arrufat, Yanet
Bernardo, Rocco Babilotto, Carlos
Camps, Efrain Rodguez, Arturo Aran-
go y Rine Leal
He decidido establecerme. Lo he pensado bien;basta ya de tomar
un omnibus todas las mahanas para caer en el infierno del
trabajo. ¿El capital? Pero si yo tengo una inmensa cantidad de
alimentos para vender en mi tienda. Yo voy a vender dolor. La
tienda se llamará el dolor. Ustedes creerán que yo no voy a
vender nada, pero se equivocan. Hay una gran multitud que no le
duela nada. Esos serán mis clientes. Espero hacer buena ventas.
Nunca agotaré mis reservas,pues siempre algón sufrimiento
estará en mi dispuesto a hacerme su presa.Venderé toda clase
de dolores;desde el dolor de amor hasta el dolor de la
humillación.Y tendré el cliente que aspira encajarse mi dolor
amoroso y el que ansía por humillarse hasta las rodillas del
perro. ¡Yo espero tener un gran éxito con mi nuevo negocio!
Virgilio Piñera.
NO LES CUPO
DONDE IBÁ.
LLENA HUECO,
TRACATANA.