ALBUR
9ARCOIAPEZA
13
INST. PERIOR DE
BILIOTECA
HEMOROTECA
DOBLE CANTIDAD!
JESUS EL PASO
MARCA REGISTRADA
ALBUR
INST. SUPERIOR DE ARTE
BIBLIOTECA
HEMEROTECA
1.
1.
Diario en la República China. Félix Pita Rodriguez ... 3
Poemas. Félix Pita Rodriguez ... 51
Versión de San Abul de Montecallado. Félix Pita Rodriguez ... 101
Poesías. Angela de Mela ... 161
Poesías. Marilyn Bobes ... 165
Poesía. Lázaro Estrada Tamayo ... 171
Poesías. Martha Campo Gutiérrez ... 173
Poesías. José Tamayo ... 175
Poesías. Rafael Acosta de Arriba ... 179
Cuento: El hocico del fuego. Juan W. Borrego ... 183
Cuento: Jardín. Ivette Vian ... 186
Anexo: Martí todo amor. Dra. Hortensia Pichardo.
2
SUMARIO
Pág. 3
Palacio de Culturas para Obras
Shanghai
Fue el latticedo por la Federación
biodinámica. A torno de las actitudas
de arte, cultura, diversión, poesía
a las creaciones de el compromiso, de
fundición de la eduligencia a la doce pala
tarea, la cultura occidental.
Trochamente visualiza tratado, plítico
e idélica. La eduligencia de MTT y
la literatura ocracional a internacional.
A torno de experiencia, pasiones co
la cría de dramas para recibir en
educación tradicional.
El tratamiento de el científico o
educación - limitamos a la científica
y también a la tratación de la poesía
en a das conocemos e into
cambios experiencia.
A torno de la literatura, solo
y diversión. El criterio reflex
de la vida cotidia, la indiferencia
am actual del pain, tiene por
tanto caracter de manas y linda.
Con en actitudes de apreciado
la forma o en pequeños grupos.
P. 4. Los profesores se presentan
gandos cras, aguin peguen as
profesores; operito, Ellis en laam.
Organizaciones de chicos africanos
los, de representación hay 24
grupos en mis de mil personas.
Siempre se presentan profesores
dando apenas a confianza de la
fábrica y también representan
los de africanos a las fábricas.
Como conjunto de chicos de Afrag,
treme al caracter de la ladera de
estilo.
Le estallen por tra parte, dis-
tantocursor, en el fin de elevar el
pincel de la compuesta de diversos fahira,
y 28. Ognízar presentemente repres-
nticidas de compuesta de fahira para
intercambio experiencia. El firme
y durable la actividad del actitud.
Para deplegar o tan atribidad es
guercero olífero. Trevino por ejiprode
ocación de drama, amurda, floris,
pensel, etc. Los profesores les
ayudan. T igualmente la dirigente,
del P.C. y diólicas, en she la
frecuentemente de. Por 4. se instita
la dirigente derea fahira y estos
prédicen entre las lagunas, de la
tralagadora e son plana. I igual en
el caso de un perro sheran. Ori
refleja en un actitud clara en chan
contenida que refleja la amera
espren y este articulo a la manera
a marchar a delante.
Hay biblioteca y palacio de lectura.
Ellas se eduaron a los marcas en
libros periodicos y persist.
Circulate y a palada leer alli:
Impresi de dynda de lectura (para
alficar libros)
"Torriment, landa rote" para en-
tradar. Lo inicia a especialista
y es unito para que comanden
libros elt.
On da ainsi ciento de mils de ton
partira para ante movimiento.
On el fin de gan las mas proditas
leer más libros. Esto produce
naturalmente buenas noticias.
Ante la puesta registrar que may
te la modo inpherciada
a la risa prensa del
Por artilho, las actividades de disem-
Pensa la educação pla diversión
paradelemente. Cadastra por testem-
udio vienen 10 mil others.
El desnillado es derramar la amuenci-
de clase. Ló Anmerter en unri-
nists en distintos aspectos, 80.
Vaces mas interesantes en sido, enigue
as por vida, enprintul- Este es el
la tarea del Palacio; por la men-
Gente.
Adení de oste Palacio de la Ladera
Hay Lo Palacio de la Ladera de
Barrín y 3000 y pírez goupes
y sales de culinar en la parlina.
Trade este llave a cada le politi-
de escrita a la producirn' y les
demandas politica en la mara.
Fine a las demandas de la Par.
Mi ríe a cualquier clanade de
Los maneros. Tres la gasta
correga fuerza por eventa de
la Federación bíblica.
Este anda también ha fordo:
a actuistas. Por el alfresco -
cre históre entre mando en m
primería iforos enti'en este Pal-
cio para el leer en el tibir.
Ages por la tarde dio una empan
día a la rheo orbe sus oxpe
creencias de creador.
Truja actuistas de arte, munica;
literario etc., 300 y piso.
Gras 70 son perforadores prepadas
gui. Una actu americana de
dire salió a agui. En otra actu
ron ranio autores e agui.
Estudin cinematogràfic
La Tarrieta (Stanghain)
Kingston estudin o thaps 2 per pediren
policitera de argente. I policielen cienti-
ficas, educatoros, I de dirity a animacin
g. II de dirity jo de policiel en extrepar
Un campute de actres sin entalogia pien
y orguista para cine. A aurce hay pleu-
cin seven, a lo contrakfam en
testos a estudian.
La bibliotín para serles, fote
taller de repasación de meguñanía
y Quiperadion para la distribución.
Esté estudin el de una larga
hortona, antes de la litera sin ya
existía agui en estudin privada.
Fus pedicielas neste americanen to-
sian la magna abiditura, la
o perrenia en un entrein era
duna. Dona 1932, 33, el
Histoy clandestino aul P.C. Istanbul
as cancele y inte: tesis y en este
estudin te palma en algn pelicat
purgenito - las instalacion y la
condicion en an piesimas. Un est
gue de agua. Naceblino de raña y
cigarros in pedia galmar en serra
por el anida. Allicia dentro de la
estudin. Para lyras ala estudin
helica y para parte a una jana
posthato
10 munds de terna antes de la
literacion. 2 estudin my potros.
Vua solo camara en un alo
luate. In he lapadre cuel cine
potaton per mantenente clenene
pleadn pin so guirded de videra
in purgenista no prodian rin
mir; jmes oran peroquida
Den pini a literacion, primera
en encipi la propiedad y en el
QR se compri la porribedad del
capital nacional y se la convirtio en
estudin estatal.
Oluna, 45 mds de Thera y thera
H estudin en aira a condicion
y calpaccion de ha regista de inmora
bien tecnico en cuanto a camara de
la estudin anterior revitalan tela
fiber y el ani parado perno thara -
acdo a esto.
El personal es presedente de 3 partes.
Lua ya ha tefal agen como cerebraian
goatatiren el troje de la renbui
In la de may experiencia para tutaja la
deida anta. Lo acton y director otena
san ton allo en may d ponte.
Esta ponte nismo de la misma literada
dade e for farra. In y una cannamen
presente que en traba pale con de mita
en la donada literatura.
Ote faire en la forza de durir
de la literación. Algunas times man
experiencia, notarialmente, en condicion
presender en distritos: Heranos la
politica de unir, educar y reducir a
la inteligencia yriterion que dicha
mordente por el canino rojo genefal
librada, este, su moralmente alterado
en espaciedad profesional.
Se agudar montarmente de acuerdo
con el apracho de para in por ese
comienzo. Síle a tierrés de este método
presenter para his muestro cradero:
Con en traición política en d Italia
cinema torquefísico.
Estamos convencidos que si regimos
la línea de traducción de cette la
literatura, nuestro trabajo irá bien
y en calidad para impedir a
min de que te hale premer mi rafida-
mente:
Le politica del P.C., de porro a la
dien, cary. ot. y la cien flor, escandar
la ergo, combinar reali son cradicite
en conantrajo sorbucinain otc.
Tu de erigo son forma de creación
inica:
En 1818 lugar alumno pour o el filo, la
educación y sin descidar las ranas dina
de duro sin. Anuel con alumno pre-
cuerno.
La guion no son elaborados taurianes
en anguta principalmente en valor dun-
tro. La primera guanacín" etc. las a
filmer tan bien la rida de N. Bettane
Le dedicaron en gran capego a artes
policielas:
Treintan bien filmanus comedias,
legendos, en para mimos de
in guerra del fin, la anacissima campa, han sido crujida por acogida
la boda de la guerra, burgazan de
conjien rojas eta.
Este publicado han llegado premio
in protesta, lo que influen que el
pintor ha guerton.
Siempre el contencio político en pun
ver leagar y luego la prensa perfeita.
MTT frida contencio político y prensa
protesta. Esta norma en muy importan
te guir en respetade para a real alqu
un perfilinden la duración de
separar al contencio solo hirsa
porna y no habra remittas.
Estimulamos a la excitan a crear
con han antenido y en las forman
nuestro que el pintor -
En cuanto a la tarea que reflejan
de la chica y la construcción, estos
don la misma importancia.
De una parte del tector caracter con
el tiro y entiague mixtas plas forman.
Edelen la problema de estudiar
prevente críticas.
El momento hay actato, discusión en
el grin, la creación ete. Esto está entre
chancante alaimada en la interpretación
de la política a los 100 flor. Esto acaso,
a las contradicciones ofertoras.
El problema en resolver las en la retirada
fetals: 9 la ampliaca que estenga
en que el PIC, la disminución en los
enran, en capas de a, sheker.
Lig. avance la discusión al estudio o
la dirigente impinja con una política.
Fuera de la línea, no se Tema uno de disin
administración, sino su disminución libre.
Po a manera en la importancia de
la política y el encargo a una garrin
por esto, por ese lugar no por resultado
de la disminución. Este discusión es
es un oro transgrito, sin amortiguaje
y solo es ante discusión americana pred
surgir human drama.
Es una búsqueda entre morsos y un
marxismo entra marxismo. Después
este búsqueda generó luz que la bran
anorxitas, supon graduamente mayor
terreno en el prado del arte francés
Esto no prueba hausse a probarmente
prioramente y perseverando en
arte italico.
La ananta al proflama su escarabas,
ante la consideración que en el mundo del
Cine no existía tal perfilina. Iry
companion que sí Italia valía
en el pasado campeón de amque
este fuera cuyo palére.
¿Cine en mi arte: confluye, que
indique historica, antes flotante, este
Clavo malizar ante estilmente para los
manos. Por el conímpio de número occidental
ver la publicación de profle carrer que era
extranfora. Hacia quien prolene de ne-
cializacion. The problem para la cata-
gistros no el de la bellecón en la
anuncio. Después de la historica, en my
pro trumpo se pari a la construcción tr-
a historia.
Al igual que la densa telefacción, la cincua
Tas catechu determina him la limpieza
clase herágany protesta, entre socialism
y autoritaria.
Este problema maliente en ficibles
para resolver en difícil per una
Tarea Institica.
El P.C. nos oversega en tal tapa para
amortiguar en el tiempo participando
en el búsqueda entre morsos y un
en trotas la traducción en
internacional y es de larga
educarre. Esto ha de una identi-
pulencia que le permite aportar trotas
Answers for children que sean
En decias convertirse en adultos
al cine con profundo sentido
cionario.
Cifras manos que la traducción
de quinces no estar al lado de los
maras en igual medida de an-
afortación al trato conducirán a
los cincas participan en trotas
en compañero reducirán y
en a aportar juveniles de los enkars
de alzarse de colaboración y
tratado a la trato jacarren de cine
no pueden, naturalmente ser igual,
dispendiendo en edad, endureci-
n ficion etc.
Este trotado difirma el XV Plena con
PC, se encuentra mínimo mientras que
la traducción de darn existe y estirte
longuítempo en la intención, por la tanto
de asacarse la mejor canción identí-
fica. Consideramos que se refleja la nudidad
de la tema habitación, igualmente delen-
furiente la tema de identígia y per-
tanto sobre una pérdida posterior en
problema.
Puede verse el mayor talento person
de la tema coladado identígia, sup-
rado acercarse a la actual bruna.
The writer traje his mejor o per, sin-
pre olla de pendencia de este problema.
Además de los particulars en una
forma adecuada al prolo, debe ser utili-
zada y así ha hecho y se ha
39
39
Bujo la retirada internacional actual
del polio en este ciclo pulsario
centro de sin periódismo y apoyos la
indica de la ponderar por la liberación a
centirre y actular de un periódico.
Este es una prueba muy importante
Por eso hemos estado la pedalada a que
vanía a una bola o alzaron. Este polí-
ono se expiere a la espera en el
CBS II brocha contra el fenómeno -una
framíle Trón de protegimiento monótral
y el protegimiento adapto a un nuevo
afuero, para este mi hortalte pasa cémar
en tristegia viñezas el ocaso en more-
sin. La tristia ya trunjo, la clase
protegiana tuner, pero el protegimiento
no expresa esto, sino que exhibita
la expresión del tristegia en ese
tristegia. Esto significa que durante
las seis carácteres de la guerra, hic
una guerra antíptica ligera la victoria
por un una gran anna, pero ante pelicula
histórica de un pelicula personal de una torre
géffé al expectador de sin presión que
todas las guerras periclánas.
Este enfríta de tristegia, para mitir una
guerrita estrenada en el público.
Tamín vino "La Palada en enredada"
Este plenido para cuestion y en la guerría
Trolo, tienen mida y en ante pelicula un
todas te hogo, por cannulated lagando
existe. En filo isto del autor en la
de que en la guerra trón del mundo puje
escape, y lo no teniente más comida
so Duché To figura a la cara y elanto
dicha gran espresión, a explicar el amor
del soldado para una medica. Claro que
la presentación y el amor no fuero y Ru-
la pelicula en guerría expensa entre poryn
al final de madre otra esperanza.
que en hijo regente y estilizante,
al fin de la persecución en mala forma la
genera guitarrillo de vida al altado goaltender
giando la implicidad de la madrugada
la morie.
"Each compilado difirma chiristamente,
renewamente, a la dictatura del pretender,
incluye se demostrar que alle antiguas la
felicidad de una joven persa.
Las publicaciones de las colizias le sorrentade
y el horario del pudo y la muerte
y la pelicada de todo el frustrello en
la personal. Añot por ejemplo pre-
con citer "Conmemoran la vigencia". El
Toriano Tumblin expresa el amor entre
dos forens, luego conciena la guerra
de punk, pensa la拂ica en
contra la fuerza en la lucha del
juvento, lima en la muerte de
fue en data. Hace unatch a tendin'
13
14
Respeta may
Conservar el fin de la propiedad del propio de este periódico, al mismo tiempo que tiene una forma concreta de tener de ella contra por la felicidad de la firma y la guerta por parte del que conserva su ello han dedicado gran esfuerzo al arte y por la fordición en sus propios de manera a la gente.
Consideramos que ello descarboniza las propiedades en una manera como la felicidad personal, anonda almenna, para la rendida fundación de la denia a los propietarios.
Allen can and den must have sides engancados por la huperfrida, la keratin protegida, por la pigmentación solventa y lente y pellizco. El ceramico no conservado, sino en forma inducta en el entorno contagioso al eraser.
Como dijo M.T. la obra de anuncio
15
Conservar el fin de la propiedad del propio de este periódico, al mismo tiempo que tiene una forma concreta de tener de ella contra por la felicidad de la firma y la guerta por parte del que conserva su ello han dedicado gran esfuerzo al arte y por la fordición en sus propiedades de manera a la gente.
contraer en main es mis peligros a que
to más perfeite en forma:
Ofinam que este peligro ha sido
dado. El porción en la sideral durante
Conidam que la canon la impelie
del impactador por medio de una
espiña a hematoma. Himpe dauer
de pelíridas en antirid por le puerne.
(De prensa ante la guerrilla).
Tener ante morte une tarea, ille
sin perdita, la remisión de le
hectal pelíridas, surtout antirid
hectal pelíridas en entierro norrh-
mio pers en functio.
Por el. "El Torte",每月 pelíridas
contra el operat, el puerle al hematoma
al optimum del puerle.
Tener "El deterimento as unipar
mia", desde se exalt a una super
conn, que dada en enciso de
edulera a alum haite contatiente le
dee pelíridas.
Conidam que muerto Tama en dura
por a dos pelíridas ternes expectados
para conidam. Gue en un hour el
filmar la que filmaron.
La creadora clínica a him en to.
exaltado a la avación al nor la
pelíridas clínica y exacan entiramente
para reperto la.
Llevaran mes pelíridas de entarde
alta culidad, para consender a las
pelíridas clínica. Tendrían de piernas
por la rehpasen.
17
Amarina metalica
Fabrica Metallurgica Tei Shin
Defundó en 1956. Le fundieron talleres privados en alto Fabrica que se
enfrió el producto principal en el electrodo de zinc, especifico.
Las fuentes de material para el principal en el chatarra del granadero fábrica.
Tres 3 talleres.
1- Despina de ucizas la chatarra, la boven y su vuelo.
2- Corte y forzarse el zinc-teal.
3- El lucan del carbón tealata.
4- El fundición en cobre y calamoro.
Hasta
Chatarra del 1956 tomó el talaje en manual. El talaje en my duro e intención, para la producción de my talja.
Desde 1958, España a luz de
18
La 3 tandaren arja, la shun
en un prafina mano de alquem
sinnarramos importante, lleno
frecuencia en automática semi
autonártica, necesita o semi
autonártica.
75 chern en los 3 talleres.
En 1958 durante el gran ango en
Trual de pain, la shun en iderar
que en comparación en trul el pain
en faluza ontate muy atrasada.
Casi dormir que existan trul pan-
clas contradicion.
12 El prafina arragada fridante
los in situaciones detrados de ella
100/100 tielazo manual; motor, farra
aire de horno, tra manual.
20 In productos preen y le can-
bideam buena. Enta altal.
In Patín recente: madera mutila
osa ferrem y la truja gerrend en a
patina según la 3 principia, calificada
acididad, calidad y acanoria. La patina
fructína precio, tanto, de la pecahida
y alto este. The correspondie al banco jenga
32. El sistema prcial de conflusión
antifábrica no concepida al sistema
pride conflusión.
El helye probía queumno acee: tripe,
opisado, cahr solo harón y fucin. La
cinemapendía al listerte tranzal de
análisis.
Todos quieran combir el aspecto el tierra
porlahicha 3 puntos de vista.
12 En este collejo le figura patina
sin contas en ingeniería en tecnicomem
e discipl camhaj.
25 Le judio cumbar el aspecto tierra
de la ciencia de Stata investigas y pro-
ces e disciplina y suma enseñanza.
2. Tambien función de la mayoría de la pedida canadiense titulada al afecto a trucado en mortuaries profíos fresas.
Tudela florna considerada que el paino o a tostada pinta distendida y que el Stela no pinta en elitter en todas partes y guinea no necesan necesarlo en el pregio enfuera.
La cémbula del P.C. techo pública apoyó el 30% punto enista. Policía penter atención a los 3 puntos de la línea general.
Tostar porro, sepradamente se ven el efecto y la producción mayor.
Ustria pradera y angular grande anar.
La clima, en acuerdos con esta affinita, en distinto kettle.
conservar los imágenes de técnicas (tecnicas rehabilitación).
La lección técnica en posición el claudición y Parra de la brande al aire. Visitar en una fabrica en carbón a producir. Este el aguardá condo y peridón que aguítense en producción tener molim de piedra.
Do píver, contenido, la nieja pregunta si ante surbana a mono, la esperan un que otro man tiene llama de piedra.
De la atención y entre las antecesiones del político, se periorma en cuenta, de las regalías el vino nutro.
Trastildar por plodron (my perdón) entonces. In obserun, fina a las torres en tratejo, los tres ledones en ante.
Dipin de instalado el molim, la protección aumentó más de 10 años.
y la pista ridímina del tratado
disminuyó en cadena lenta.
El smitter el molino la Pinconjera
prior las aprobación y para que pudiera
van encauzar el barrador la
clio como cantidad.
En la clia, indicada en habla tels
and guiones baradores. El limi en
imagenain no salía durante entonces
los y las que di al Barrio de imposte
cim. Un compenis del sumi les
pregunte que tipo, clan, etc., eln
& antitarn que una completa
guinea para barrar hoz y el
antitarn que no existia ni allí ni
en el extremo. 10 oltros de
alí pern que misitán la magina,
guinea no cunen y los manchos al
tratamiento colectivo.
Allí pregunte fidicien que lo
obisternam una magina las pregun-
tas que interceden, que pretende, al
lentasterna que no guvieran que
una magina para barrar hoz, que
anla clima de molino un molino
de luz que llerden el blanco.
En el clima en mana que probian taur
la magina. En A recen subpastura,
la pregunta como lo Italiano recon-
do anteriormente y al inprocible, que
can en su pregunta porter. En este
enseragua en la falta en el numero
en la clima detergen y suma
Mamadis. En thore y aijo guenat
P.C. y el susidente que tenia a tacac
an prevista, in recen guen no albias,
dienán que en teniamos solicitado de
diferir la angel custalacorn a la nuea
guenadin, inte ditera que no novician
For generating products on behalf of
y the chief national trade de
Paraguay, the district entered
la maguina, uma y otra sea, has
to bishop of the maguina actual
gual altino exhortationamente
el tlatlo y aumentó en men de
diy reacondicionado.
De prier de realizar este gran
licuña el taller de la burgos en
sin centilador manual, no proba
conspender al ritmo de la
otro. Para transformar en
lomna stanlín luch suceso de vivi-
nes. Stacie genin dicta que en
esa muy empleada, que era una
ciencia metológica y que problem
Cten, la maguina, entlernan que la
ciencia tan bien era alta de
los lombres. Ventuson entran
dos grandes fabriques y le prows
alredes los grandes horses, cavalos
de conte. Intelección antiterror.
control. Anticonátero. To obsolete
que ensalcaron esam al mismo
enprensa socialista. In persigue-
cientemente un banco aní, por lo en
crije dipern que lo 18 talleres no
galían mes de 10.000 queros y un
de chimeneas arri valía min de 100.000
quebra en proxima con la prédica.
De prier de apreciar la moderan, ya
einse fabrica decidieron sentir again
dos prergis conditiones. Ex per worten
durante un oso sin llegar el
furie. In que antes owl estatan de
accards, manifesto term en tiñ por stichin
de que aguille no era en murder no
a anticontrol y proses en protiá
fundir.
En que antes quenían la transpriación
al des el pracam conseqen
a racialis.
dus so la disecion indice que
caugne en re hube fundido sin
gum bronce, re habia disecado
am ettrido un hube, que tambien
le Revolucin Habia trido olea larga
g. difeil
All for al P.C., en churn a ll.
marm de p. continua expiren
fand. sin ofimir
1- Habia quer usar carbono de
primer coludad.
2- Otn disecan quer a los oen
Habia tal carbon disecada revin
Otn ofimir en qu ant el
conblin en thgo y deha per
cuadren.
Con esta transprensin en
fundido el hube, con mis
Kg. de materiales relicion 500 Kg
de hume. Don prose sobre guardan
interior de hume sucre, la rieje las
dipson quie espanaren prose. En
la regunda colada relicion 400 K, 100
meros quie la 12.
La quanta de operan along orbiter en
a decir quie habia hidrung eston y
salia ya secur lince.
All presentes to porgn salid neum, u
dijo quetar ant la inal perada
la matena prima. Se lojo una terra
colada fiel perada y en la cola
salidron dov.
All presentes quetron mes, su tango
pontres in france en de la fultura
celche une common para diventer
el prose. Los presentos operan
en el regnum al coont.
Una de ellas es que inte hume
envers in moderni re prittin
y quo al no prolesse antirat
la pressa la temperatura habie
salida my from
Se expelimento don ver gelo
salilium 200. y se bullason
di excens que ensayan de
muros, quo ida a relis man
ainu.
La Celula del P.C. indici que to
halia a debantado un par, y
que autos on halia horno y y
p halia y quo adembs halia
salido un atada y dehá exa
simono el horno. In horno
afurlam.
Chiram el horno para ver lo
que halia. El pudo al horno
en los modernos fabricos necesita
halilla respectans de su tipo
expesid (M.A), a quien se habian
sinad y el horno se habia ida depoi
tando en el horno. Corpundin que
el pudo del horno en ternia y lamblia
don la ternacota repetaria de ladilla
de fractario.
Sin el horno tattles la estirilacion y
un em del tattles molido y laser
en remi autonitico.
Despues de emra la del tattles
estirilacion a la de la horno para
porsar en un em del horno en una
ele casga de canbin.
In chiram retire como licieron un mordle
para que de acuerdo en la temperatura
na el primer fundacion del horno, el
regundo del arbol, el 30 alumina, en
diamonds en la distancia de la
temperatura.
Despues de remiendo para chiram que
Estaba en un horno de alfurte
agua por purge que se uniera.
Bajo y se usó el horno afinó que si en
porno de cocina se produjo
tambien le dijon que si y se
triguedo juicio total.
Estilo bajo conventar la frutación
en el de 10 veces en amparo.
El gusto de casalín, p.e. cuntas
para fondir 1 torral de
alumina se necesita 1.760Kg
de cuntas, dispin 150Kg.
Oleo humo agua y venan
remataba a siembra reloj and.
drugs la Droccan visitó le fain
drugs y en felicito, para p conni
drugs que heirn agua y venan
para regirencia, con quen el
apartirse en miniatura muestra el proceso
de tranladar de mosa a la taza.
En 1961 para llenar a la cola poli-
te de labiario y enema pe utili-
s con la taza para elaborar zinc.
De experimentar medir se con y procesar
Por la taza en pared la fie, aland.
marm el método matriz gris y entiñar
el grisme, en exito entonces.
Después del esto resulta tal sum quen
a sí con que comprada Alguna chien
dífuron que la viginan am el taza en
un tamaño que habría que correr la fahir.
El comte del PE, durante que el cauro
esa correcta (utilizar ten bien) para que
había que trocer el sum el taza.
Después de inminar el tazo y el
listema de derrimar el sum, la bebaje
y el tratamiento en el producto que
deja mis gorescidos. Además antes se produce plaza de 39 cla
ri, en la mesa nietro, se pro-
duce de 15 done.
En ante fabrica de cumplir la
tarea del año el 7 de Octubre
Cualmente produce más de
Limited tonalidad de Mez y
aluminio, más de 200 tonal
dos líneas suffruticos
Clas qu actualmente la
máguin pasa sin j en
dicho del espíritu me min por
is a la perfección
Nuevardeña Infaulel 16
Mua guardería infantil negra
sontable de la mesa, defundó
en 14.74, al comercio en Ki y tanto
alhora 600, 200 años de 3 a 5
de 5 a 6-200-206
6 alces + 2 alces de 3 a 5
2 alces de 5 a 6 y 2 de 6 a 7
Total 180 tonas. 36 masoticos
a cada alces 2 masoticos -2 masoticos
y en cada alces 1 minera. He maya
clase a los maestros en graduado
de la secuela del Universidad
los métodos leon el cuidado que
draza de periódica al mes de
1954. Se han formado 600 años
para a ingresar en la primaria
Bualguera min que se pro-
duce o modula son estos pobre entres
Mecede profesores hacha
objetivo pueden encontrar a
unos pírios. Ellos forman a
los pírios para la continuar
del proceso del país
para asegurar la calidad o
los míros se han estable
do reglas de seguridad
y calcular durante su peri-
dio labor de los empleados de
en guadia, to coincide que
los míros obtenen todos los
reglos de frigiene. Dado el
de hacer breve correo de la
míros, danchar a donde,
naz el onmin, teñen leguantes
freer, lecher pactos de c
carne, percibir todos estos
datos por la Dirección Escolar
entrión los detritos quero
vio.
le drusa regular bien si el sum
nutra brun y de entretambre los
experiencias entre los distribu-
guardaje-3 en cada, de cuide
en medicina preventiva rexigua
inyección, recuerne sentía la polis
del dan remifugo entre praes
to y se titulan serán por 4
calefados, desde 3 meses, sin cuid
do y presento para el desar
ll del cuir, leiten si a afirmen un
retiro de los años etc., el tratamiento
el gratuito cada duro no garantize
que el quegué al aire libre 4 horas
está D peabellon de la hea
litterna E de presento de la hora
los des, en envase 1 reg pro dam
ran las pinturas deter guardar con
puede humprige. En el caso de
so hacer que los míros deteran
en patria a partir de una
administración de Trostap y
Tambre a la aldea de Treviero
collegados, hacen honores de
dientes extraordinarios en
extremidad, Educan a los in-
nos para que ellos pudan
mir lo que se ha fectué y
ellos afortunados son lo
energioso de anuros. Tauhi
fugirán hasta per tengan an
ahdando de predecir as l
vide y Tauhi en el prudido
paro hablar para frudar en
brace para dar la frues en l
Lavender femoral.
Los métodos de educación en
amparencia desplegaron o
los niños, regiron la edad a
cada cría.
A los Fresolavanty, ella ensayo
nas cuercas y sus ribetes, gimnasio
deoxiguan y eugenias, luego
guijeros, bielas almegazap, de kace
de cuenta, despres fuegen, conen
la menuda de defínes plegas y con
a lo de 6, despus sin delecer en haan
suentos, disan a benganza alce.
El catado por la tarde regieran
a las caceras, el hueso engresan a
engers a la bristleza.
Los espressos consutran Ovalendilla
parter, viertes al Ovalen del Quebel.
Fors, classo que los planos cambra
Jegon la edad. Bella ante reem
los mamales.
Los en los padres, para educa
tren a los niños bien que rebors
marce en los padres muy eures.
Producen la Guadarran y
los padres
Cada año a través de la frente internacional, de celebración a 100
síntesis de los más históricas de las
ciencias, se intercambia de pro-
ciencias de los países de las
los países almanacio del año 2010.
Lote las contraciones y los obres
que trataron en la Escuela
ellos consideran la importancia
que tiene la educación de
míros en la educación del
ocerahos y por sus paute el
fronto a los emprendidos del
obraciones dado luego en
Trabajo gráfico y texto que
trabajarán. Todos presentan
en el delinear su effort en
ir ofreciendo a los gráficos, V6 donaron
a sus paute en el afer
mejode recubriendo en Galicia
Todos consideren que he dedu-
sas detrás catálogos, an ofrecís y
patentamente Ellos adudan y a
culean un fenómeno en donde
gas para que lo muestre reuben
muestre sus ejemplares. Tambre
fonden supersos en envasemento
en excepcional modificación, ellos adudan
patentes y la edición obligatoria
las obras del Calendula Dues y
creativos del Artículo Ellos adu-
dan los documentos sobre el alber-
jago Ellos aduán bre an de
taja Ello acta convened, que a
disparsiones llamos trifasen y en
el perforación montre y los
fondos los concreten lo que se el
selo sustituir y que la Pog ver
dronen pertenecer a otro
Eso fracélo del Cuadro
Diluvio textil 1.3
Apis se llama Faro de 60 a
algezo t 3 continueras de por
de la libelación en 5 mil
tanto shews y enfluenco la
bruguesa por el 66 % la
edad promena de 26 an
el puré cultural esquale a
segundo y permaneza heir
90 % los heirs tiene más de 3 my
teleres automáticos todos los
mares am fábricas alum
y estos los magnesio son de
alla calidad y elevado rend
encinta entre filiciana y que
otros, en 1958 de realidad el
salto a adelante la vanad
ranidad a pérdida de
amumento de 6 n de 20
han elevado la calida
Feinber el puré Tres nines Tambre
de la liberada
Milipus de 1958 el Estado, he
officiado en agua por confeleto
parei patrueños de telas anche
antes 9.90 años 150 de años después
de 1966 especia al puré exhibicion
incontenuado de los shews de esta hora
innovaciones y de empaque en blu
de algo en altiforte, los condi
esiones de la fortera de telago an
emagre repuyen los sales sin span
des y mentilda tienen cumplito
de la august de aire ventilate an
los shews pueden tratagar con a
primarven todos el auto en veran
an puede pasade 32 ten postular
los magnesios en confiñeros
següenere.
De centras desarrolla forza
en el Parque y el Gallet
por estar atención a los obres
le super fríre el despues de
40 hs 50 min antes de escuelas,
paste de producción dos ollas y
recta pálle de orden 2:20 ollal
alrededor de los talleres tienen
cluces y oval higiene para
mujeres y oval de descent, para
entabarzarse y ollar terno de
para depósito. Tiene bibliot
trever elut, cines, pisura, telere
sim, escuelas nioturnos, es one
los pars hipo a ollas ect.
En buenas dorsales a estude
hay fuentes fecundas por
el riche formari. Secunda
fronta nire unirizitaria
Tiene 40 ollafrons para noire
sodas de 9,5 ollas de los obres
moven again to a fetuce pre
La detallada atención a los
obres 2 meses antes del partio pone
de descent en each ode day bien
tras siénde en termo de 7'/h hidros
de teatales sustituido por others
56 días de roces antes de foura de
partio pueral completa. Nombre 2 meses
hoste en año profe de laelera an hon
fuer de laatentate, gaspo ences
y guardemos infantil, hay 80 mi
dos en total. Los mayores los 15
andos de puer de teatua los números
de aires en el 60 olls del salam
original Por informado tienen medi
sin gratuta por la falta, los
familiares, ganan la mutual del bene
frin de atención médica. A myte
2 meses de ollacins y 6 meses fresate
laís de subrenacer a la familia
pasen detallas sobre el horario a los
familias.
hasta hijo del defunto pudo entrar
en preferencia a historia a la fa-
brida. Hasta ahora y empleado
tiene seguido emplato
saxamente enfermedad rejez
y amputado. El salario promedio
es de 64 y el salario mínimo es
164 1/2 y tiene técnicas de 187
en escrito a gusto en oles so
10 a 12 años, arrendamiento de
mendez es muy lago. Usu hábito
es para solterar forza 3 a 4 personas
en luz agua y muelles ovecho 40
contros mecabuoles. Una familia
nene en 2 habitaciones, incluye
aguar, buz (tair y ocuna) en
suferimento 5 guantes
a emforas del desarrollo de
producción la rola de otros
continuas aegygrands, les obres
No escribe fechas presentes en date
open familia o rescalda -
En la fallece hay 3 tareas
eada de producir 16 kilos de
hilos de drenaje pareda produ-
sir 280 mil metros
VISTA A PRI 71
Nació en 1906, en la fradera de la torre de Tai Tseu, alto esterilismo de la dinastía Ching. A los 3 años, un orden de leon peratry sucedó en Chi, en la admiración del tama, como un firadero. Como ho a adaptión de los temperados Tong Dynas, el Ching que en Tongan haga, en 1911, se perdiró dinastía Ching. En 1912 se rejú. Ching - Den por el cuide a la dinastía, el en para descalce de un ocán común, por venenó algo artesan, de la guardia de Tonga, en el tama y guardía. Esto significa que la elaboración capilla tiene una completión completada de den los al para al alforizan y al imperilarme.
Den sopor al D. S. 7 Tama.
VISTA A PRI 71
Nació en 1906, en la fradera de la torre de Tai Tseu, alto esterilismo de la dinastía Ching. A los 3 años, un orden de leon peratry sucedó en Chi, en la admiración del tama, como un firadero. Como ho a adaptión de los temperados Tong Dynas, el Ching que en Tongan haga, en 1911, se perdiró dinastía Ching. En 1912 se rejú. Ching - Den por el cuide a la dinastía, el en para descalce de un ocán común, por venenó algo artesan, de la guardia de Tonga, en el tama y guardía. Esto significa que la elaboración capilla tiene una completión completa de den los al para al forizan y al imperilarme.
Ante Titulo de fresco bate periódico
a Joven hi. Kei, pastor fundal my
deacummo, han acclast a presión
frem píadas por Yuzu hi. Kei y el
importante siguió siniendo al pedido
cíos en condiciones a comodidad
de la titulo, anno emporador, el
sinia en la sindad justicia in-
penal. Hó lo fissa pandela en quem
explotaron al pobre y explotaban al proble
sacandile como. K millones a years
al año por tener a la fenestra.
Cunque despus de fundader la Rep.
en la sindad justicia a no porque
furrió sinia el impeder.
En ore osonento autos de la cifritida
hasta un president, no un perador
y las representaciones al impeder
anó en los anasias.
Dipinan al Rey, el santo de la fuerza
mandar, con la ceterismo región para
mantar la restante en la dinámica
papadón, completes:
Precariamente por ante, grande el ternio
12 años,aja el anpan a un par
gandal, se restable en la dinámica y
cuarante una decima a dian, robin
a ser enforzado luego fracaso, por
interior fundal por demitade por
centro fundal y todo terminio.
Este mensaje reforzó fundal también la par-
ter gendar en titulo de emporador,
región siniana en la sindad justicia
dalo, alstante 1924, al gobern Fany y.
Arian no le permitió regina siniana
cono enforzador y il so trasladó
a la cura de la siniana en la
doy alinterno en titulo de
papadón.
Patiendo en la creación de fadro
la imperialista querían recuerdar
para atenderle como título.
Mañan tarde alaí que efectivamente
to se forseguen rinciendo en la
casa de un fadro, el señor fundal
termitana por acominarse y hayi el
amnillo del fadro. Este fadro
calado en decision progresa entre
conciidin en sus intender.
Mandar sinner fundale hacerlo
consigo, defiugarse en embrayader
imperialista como la ley de chinas
pro porian alanzarles. (Tal amo
hece el un pensamiento y ante
abrazar en la guerra) ha dicho
es que entran en la búsqueda del pán
sinto que se guadaban en la
Emblea clas donde estaban agueros.
En el Amuleto al safir, el Amul le
Mamá Emperador, en cateramón se pro-
man a ordiller el rattle y el musim en
importada como la parador. -Allí
dónde se doña año. Huego el Amul
le enrió a Trentsin, donde sino en una
encerón japonesa. Trentón su minima
to eran seguidos, dirigido, anotado por
la política típica del empalde japones
que le acompañara. El tenor muy humano
acalacen la antigua cortesia.
For clara demisión sincera se necesita
de acrire y ata tratate a mi manera
de mita flecha en pérdor.
Allí sinómeo tanto. Liempo forzarse
en completa, se ancha para ante-
fecer en pérdor.
En japoneses querían invader a
China, en antelan estallición, pero
institution entilizar a la propria di-
ncia, caso a Tamar Chin) de Sheng Kai
Shik, etc. y por in tiempo a del minimo a la propina propuesta ante-
can que de como enferder produiruti-
lizar monjijar ciertas marcas,utilizan
de and a la propina diurna para
a tizar a la diurna.
Entonces un primer minister a
Japón, crantis una carta al Emperador
del Japón discindible que para anquitas
del mundo aché primera angustias a
Chinas y percute con quintas primos
de Manchuria. Este alumno que
en protesta aguerra del Japón otaliza
fijada de hecho tiempo.
El tránsito fundalmente remunerita que
man utilizara el inpendiente y para
construir un forcer y el inpendiente
fuerin atribui a ellos.
En 1931, japón imatió, y rapidamente
de Norodete de Ariya. Entonces la clara
paletaria bajo la dirección del P.C. seri-
fica y la capital estatal creatina apresenta
por Se K theke, pro mantita.
La primera pendula y la primera huerta, por
leche a la burguña, al terminar del
imperialismo, tras montañas en un
amortal del fuerte diurno.
Contra el fundador de Serrano a Thomson
a estatística en una mano militar con-
pristo por un lástro fundal, rende
patrón:
De japé y un amon tanto en japé, en un
espírita de cresta entreded japonesia. El
espírita fue a rodea a train fort arianda
que eller respetalan la referencia a
Chinas, que el porción a tatlico
enpendiente en apendiente et.
Entre el trinato an intalecer la
dinatía thung y a capté en condición
as y así empezó his camino a
traición a la patria y autoguía al amigo
Fue en un terreno keni prote militar un
20 y tantos mollados y algn que despuí
san el Pritier minimo en la manduria.
Halia entras un amistit my cuel gui
el anticuerpo ignorado y infraluz, guaju
fervo ortala prepasar haw, para dar den
frida en caso de ser desunido, con
frotto en pledas japones que dar a
el, torrando en los hordes.
Ari Llyg is a un bug as cune habic
tana fuente terminal, el níñe en un piso
alto y el lago habia predismin la
publich que la puente lo mira.
El ha prevenido medio, porque guía
sus infarrator y no habia kinder en
ella lo prepararon el person que
aro p preseparar, que en el Moderte
oso existir an la conducir piere
gue pronto tendir un antinario en
el celo de una femina le instan en
tambien a un puerto donde estalla lo
pronomin japones, alli rinne signale
my entidadante, preso porthán rete-
allí de instar en la milicente a ter fe
de amos mans pain, lo que ya se er
estalke en la d nathi, tiene el el
fepe de un mans pain, integrale por
nacional indor, bre a, longhi, kinduri i
do japones tendir en ante elanta mum
flares, en our morder gua la diñe-
El hampue crista en der emperer,
- esta se ya rocó gua la crista en
as' y se rugó a a plater.
Al día triguate la frante japones
blanía a alguno en terno de el gu
nirno aceptaba, ante Canin el Letun
entre y no acepta la matrizión-
etno y persistente apoyan a la japones
y la americana en abusar amuleo sin
acceptar el hijo de Chin también la
americana que acepta intendle un diro
clima: Si no se entran en la curva
all tige os pueden converse la cadena
Por no porpis inteiramente el diro entre la
profesional japones
Entimas os habia en la mente la menor
idea sobre puerta, nacimiento de etc. mis
conversos lo que era imponible y al
se ante de acepto. Cualquiera de
espiñar el afirma que la copiarte seed
conversa pintarse en una mandal del
prefecte de China y tendría en kindera
persicional).
En 1932 a tantado a Manduria y
ante de his ante pago algo falta, reg
rigo a certer guante para Isabel
Cuerre que el fralle lo antelake y un time
pom de am que de no fuerie trons el pefall
pom que pagan por el fralle lo hecha
la de atribir para a catala por la japones
pom apas ante en el fralle del
Mordiente de China para le obliga. La
la primera ministro tenan la pie de cien-
dio por la im per diante japones.
Chin chin tenan engo entel de funcional
eva render la tierra anual del mandal
de China a la japones, por a pantor de
antelante tenan legal mandal trair en
dendro de japones con la japones el tendir
con tran patin en 1937 sin pagas
la invasión a Thai China.
Pedecimiento y tran mantra el fralle hin
pom de atribir por la invasión.
in 1945 el Egor to Chino y el Gran
Pago en la UKSI alternan a los
japones y all momento para a
extremis eres felso par de
mandami. Pared 1445 el fin
arrentado por el hippotrago y nino
5 años en la VRillio
El oratorio 3 cartas de horario del
fridiendo sinir en la VRillio por un atraso
a regresar a Chin. Le VRillio mantido
en 1950 la VRillio le mandó a Chinna.
El oratorio que el P.C. no permitió la
existencia en un periódico y el puerto
gualmente, tiempo del caer una dinera
ta faendal por puerto al chinam
tate la família y el terni a regreso,
penando que le condicionan a
cuentro.
Le aadir tono del ten y seguir al
allegar a una iniciada le un tern
gue una persión in pretalado que
nian morte (Estado un 40
pensión augustana del 20)
El crayó que aguello principal el
furio la mente.
El ante a clituro prente a un atrapan
en el 20º par, enertó an ana sale
partido, prente, eisenillo, el 14 preputito
que a suspirado ante.
Entorno alguno y el pencil que eran fepe
decora a persión son atlated avalle,
y el mendio que antes en la siya Aina ponen
arce a dala de comer him a los condenados
a muerto. Crayó que cuean y que pote
cuer al suerte. Crayó quen anda y pretensido
gapamente y efecutas.
Hue que el sepe le aijo que no se provadan
gue el Cothier como partida que las cran
paradis. penetra en al farstone y
gue al alma a tortala llamarse a
entidad para poder comprender
bien el regimiento en argua.
Des frigorantes de quería ser a los famílianos que estén en la zona literaria, en querían escribir cada itm. Si dreir que se le trabale ay him.
Por primera vez se communí de gratitud al comprender que owele lo a motor sin que se quene que estudiara, y durante se tranla de a estrella ad donde fue en nueva parra estudiara y recancarse.
Por sección: una para la senticiad y otra para la de historiaca. Como el no ore fantasía ad primo he en una para historia ad para privirme de quería.
Es la única manera que canciela, tran envejeciam la quería copiátel para la historiaca y el era y es la de reducir, para promover el comma de la resección.
40
Las frigorantes de quería ser a los famílianos que estén en la zona literaria, en querían escribir cada itm. Si dreir que se le trabale ay him.
En ese lugar habie un pífito que pasó medicamente, la japona, la de Kishiro y la
gibilan, dentar ofermeron, a los diez
es expateles, human consideren la de disen
periódicos y libros para que ente diosan;
Cartiguer y perdena combinado;
le combinó la ree de cucin y el teclado
PrimaLEMENTE le la hizo a copitar la
pree de cucin grandemente, en consacre
de ello, con la juduos.
Ancedite en la construcción del lomo por los
sham, con una que la propondrá sundre, para
conmueve de hacho hecha la contram
intudiamos la historia contempranera
de China para ganar tourismo con
idea de la Fortaleza, estuardo en el presente y el pasado.
Tiempo tarde la invasión a España
establejará corte en España
41
fue amenazado por la anima y la
por un reguiridad de los trabajos a
las partes.
Luego el otro príncipe sental
que durante era guerra de mi guinea
prairie en el clima prodriam rencer.
En EE.UU. porque la yankin entalan
resumen la guerra de este gobierno, y
forsalan tan bien que agudar a bien
por elin era "endudar juguetes
josna atuerar a la de aller" (en
permanentemente en desacuerdo).
Guarda Clegan la acticia del
trumpo sobre en zankin y sus 17
jouras la cayon en proclamar credo
y standard. Pen al comprador.
Gue era así, gudatan antipacin
ton y asumador.
Derece nietos consido prehom
mariamente lo que eran guerras.
fustes e injuntas, y la fuerza del puerta
y en capacidad, del tiempo depó de
ladrinas agrigante a la EFUV.
El porro a reeducación es also cumplyo.
A recorrerle, a recon la pau o façal a
en ocasión que creía en el Sherman, tha
expedite que terminan en pro matorde.
Peg, durante el porro o aplastante
de la macrorramos, allen tenían por-
dio, sabían algo atragamente tan an
atan al fin a matarla. Partí de tiempo
y no ocurrió nada.
Peg. El porro que lleveron y creyern
que iban a ye entarle, hugo de cubrirn
gue entate brioso nante enfermo y que
le hicieron than persin de sangre y
le selvaron.
dengo en permutación enciñis en bien
gabión y ella falecida la verdad
y de privación con armas enreses
pero el tor cahín la verdad y
no les obligaba a escribir.
Déjame que ella guadalante mente recu-
rtez un crimen.
Se ten explicito que ocurre, oran cuenta
de la historia que matak amar no
tandría sentido, que se le guerría redu-
cne para curararlo en hombre sumero
hiego puerro con prudencia la higiaca
cum ad fendieron, la hipórico del
imperdicant, de la terrae mentera y el
semperador como el mayor tenate mente
y la infracin exflercán en yuo
Nahin en as ohor y camperon el
cum pender and que el pror del ampo
nuder ma en nedid el proler an
en terrae menta.
Estudiaron los canos en le corresponde
Aria en pain colonial y sum columinal
En cualibilidad de el hieles servido
com un tratamiento ad colonialism apurado.
El comprendido que debe dar la verdad
unferi todo lo que hubie ocultado antes.
El hielie, as a la VRSS en mentez
in hielis guardado en sum mediente de
overs en delle pina, y la teria cun, pen-
can es que sorri en no reger en aquello
Gordita Arceedita del libro que guerría
Torniterle un papel, con portabilidad.
Porgne no confere que teria los puges!
Tería pena, ac perias en termo.
Al fin en pera al jefe cual grupo a que el
fentecinia y este a dupe guerría rigente
guerría hielis purea, en su necesidad
7 que eran fuito, guerría decisión de
Goticismo.
Helle al jefe debe obligada y le diría guan
43
quenia entregalo por que eran en
que reman al le explicar. Tampoco
dijo matter nada sobre la carta antes de
a la admiro, pro Tener a que esto fuera
contiguto.
El Gobierno le dijo que aquello era tan
simo y que predicidara para el perro
que eran muy amigas. Después de varios años
a traves del estado y el porcento, ya
comprendía el sentido real de aquello y
dijo al director que de trota muerres
quenia derrelser a quello al prufo.
El director cumprindo entonces que alora
haltah ac troto enagón y a upto las jergas;
acondale que en Rohino ya la habia
intendido trota al director y fondamente que
compriramos sus Tener para el director
le arjo que no, que operan a que
se proprie concienan le llervas!
(Pociedad de la secuencia)
Luego enracinan a desglizar es amito
literate, difícile, que necesita tiempo por:
(Astero regreso de la orilla, pues chirrió de
haciendo tres, le cerrían. El habie tratado supe
and a la solución y a la serendula).
Luego lo suponaron de la solución y
apinía an ex-erficiente de Mancuña.
(Leer el faro en la solución porque instrumente
de esterto han para el grissem reeducturo:
(Perg. alma tenia que tiene plas en habitación
y el no predicó comprender en guirre la idea
del esterzo. (Sin faro, la cuater compara
perción la amida, bien predan etc. Por a
por el amputado que era un inmite
que no serría para nada y no ate
decidio reeductores. Eigual día para la puerta
crea en la puerta mitada de an
anáde que tenía a la cerría.
Luego enracinó a haar seguir tiempo
en capa para la puerta.
ya era anno un pequeño tristilpien
his grim constancia rendiente Ternia
erano trope per pendio ando menna y se
avengingata por ello Proguero y de le
elizio andro y el lato him estate my contenta
migo rudia sus productos y comprido com
constititer. Esito fué una grim alegría
para el que antes, amnó de explotar la
rangue y el ruder a la ritor y no com-
prendía la denza del trajajo.
Esito el sintro para forzar el sentimiento
del tratayo ' (Ternia y práctica)
Requien tratayo propietarios, tiene
errorituramos.
Malo saludo anuncia mi, mago la
ridad que la condena.
Perpensia, la vida regular, el trajajo
et. humana saludo, apetilado, etc.
Apresentá el yo de medicina.
Amen puntura, et.
Dospín se llama a writer patrician,
comma propietarios, como demices, suurbien
et.
Dos experiencias personales prento a
la man recalcada.
Dos experiencias personales a los wrangos, la
induntia china et, la no frasma.
Esito si pin finds que el fuerller desfrue
ate la bracación para ser amabilis
por preya creadora, no en a atmite.
Cuando hacia estan muntar, sin pre termo'a
que el smalle, al leter y en Parti de
siguen ese y que lo competen a oder-
sion, para el otro que en general la
habitantiz no es for alarmo como qu'a
discernan contena.
El presente de una articulación
en persia expreso una vez en rueda
hacia la japones que la explotaron
y refirieron y el sinto aquello con
una a enracin contra el
Avecchota en la campaña que le hallan
de arando la japones al vice habil
ectado maturator, el llori al sentarse
en la calle y en campaña a difen
que atsguelo pertenecía al parado
y give alhora el bortier no guenie con
aleduces y hacer en el humble
enmer. Esto fue por el una at pen
arencia incondable.
En grita de un farmhouse
entre ellos en la hermana
alguero mencion del P. P.
en campaña no de prensa
Esto fue un gran articulado
de la sieja de cada extremadura
en la redueres pendula. Alora la
educa a el g. P. fue para laarse.
La nueva política de las
en una alidadades, muy joven a
strongas. Esto o completamente de stute
al ayer. - Tres se han literado en
Los tenueros en casión
Pamir minte
Pamir perfesia 20°
Ley de perdón, al no crecien
cham pandida en allí y para no
ten fuera, el puerro son he en
el tuyo.
Tomo 300 pasos en quema. Alhamn x
no ate para alehante. Al no mundre
aitido una alehante enme, para
le quedaron la pena enmerca ar.
que por no aullo habían muerto
sandía que no prodián ver este
día de la constación prendista y
perióne que la grama nitida de
la rida aco 'Pu Y'a habié enmerca :
gue adicán'a por entera la
le mitad a sería al pene lo
y al cantido P.-
En i de orden antero un fluida pr
an familia ya que a la 3 años
en emparador. C lunes la sebra
pon. El P.C. y MTT. que la
constitución en un nombre
sandía. La gran polita de
MTT y del P.C. constituieron
concentrar en la misma.
ST G. en diciembre de 1961
Collección de recorrer Pelín
Le le dio talago en un Tuitto
de investigaciones biológicas durante
tutla sin ando; - La convirencia
en la hablaaderas del Instituto de
ayuda mundial Dena 1961, tutla
en un Comité de Investigación
histórica.
Pu Y.: "la primera mitad de mi vida
que apareció el furtivo año."
Truelay en el Comité ranir
anti-guerra general Kusmintastar
Constitución factores negativos en
furtiva que por en la Constitución
del Grecio un
Le me en pocin'total
de carí hace un año.
Participó en la main partición
a la entufía de Carta en
Pekin; en apoyo a Cata.
En la 15 minutos de Mi rida,
cmo en diálogo, plo semi al
exemple yo, ahora piro al
gente.
Juan Pao Chai de Peltin
El método en imprimir en paladar
en madera en agua tinto.
Le investiga para usar la mision
que ternal, usados por el pintor, al
hapel. El efecto en pintigiro.
Hace más de 1000 años ju existir
en China este ti de reproducción
pam en madera y el pintor e imagina
de Budh. Para un diástria famal
Teng et se amplíle a la ilustración
exlibris et. En la diástria Ming
de amphíli amar pern ani de
mantura hasta literación.
Datura de la literación esta infreta.
Lo pedic imprimir Tarpeta, el
este, programa for koto. Después de
la literación con el pern a tropi
mine pinturas, paged y pada.
Dulpuin de a pernuntar an
estito en peda alora se producen.
inprimir distintos antiguos
y storicos. Con título
manual por os en delfín
producir en cancidad.
Línea rígue trobos de conservar.
una parte de la Hermencia antigua
de China, se elige principalmente
los pinturas más famres de la
Historia. Ari folle dispuder en
la Hermencia antigua de las otras
antiguas pueden portar estudiados
por los jóvenes financieros
a cien años el tallado tiene su tende
clonde rende sus productores, así
como sale de cuentas para los
pintores. Tampín reenta de
articulo para los pinturas.
Laschas tienen de los pintors
fueden ser elegidas para
separdir. Ari miró los
artistas, en limitado a das décadas
en dreas y este ayuda muerta
en trazado de elección de
mínimo de trazado.
Mán de 70 años de fundada
la oísera de la littereria antigua
practicamente quibrada y el Solim.
invitó para Calendro. Actualmente
estatal. La dinge directamente de
Quintem de Calentro.
50
Buena día, Petkin!
El otorno ha hecho un adiós de hora
y la llega de Tiem
Cancio una multitud
Buena día, Petkin
y te convía sin halterte ante
Cuencia.
Me examinó facilitando tu transparencia
y tu pag, cono la luz, pedía de
amillo dicho ante
Yo no sé si tu llega ante tarde
es plana con hirme
pero es un nojo amigo, un
pavilhar amigo
el que entiégui, Petkin,
cinkidad convolviana fraternal
y sin mascara,
51
y quiero penar que es para mí
(En fornora);
Bueno día Petkin!
Vengo desde un pequeño país al
stro la del alcaldado;
donde los hombres están abundando a
salir (salir)
mostrar ponderos
que la felicidad es oficio de este
(Guardo,
y que se contra con la hermosa mirada
(del sacrifio y del ludu,
sina de coin que tu hondos a puntieren
en la días seguidos de la
de acerdy prego (Fran Mardu.
Bueno día Petkin!
Me queta que una de tus calles mí
(hesunos
de Elaine Arendida a la Pag Esteria
y me queta que por ella canine horribles
difuente a constatir hasta la muerte
por la libertad a todo laombra de
(la tierra.
Du queta que a tus puertas manzana
(de tu farina canagín
quiera recar toda la fuerza para con-
(quista la ultima victoria.
y he mito en acuerdos como un flor
de acerdo
aux la rostro secreto
maciendo en la mitra secreta de tu
can perezos
on la Commander Petkin.
Bueno día Petkin.
Tu gran muralla es ahora una bonora
de aire.
(da rohentad y da fronze
cerrado el patr el enemigo de todo
(do puerto del mundo.
52
y quiero penar que es para mí
(En fornora;
1960
In desgaras del imperialismo se vompen
lo diente contra ella una y otra vez.
Tu Gran Muralla, Pekin, quese lerenta
(ahora
como una alta y luminosa landera de
contate.
¡Buen día, Pekin!
Es un ciejo, en familia amigo quien
dice en frecuent pain al otro lado
de la Tienda
y te saluda en esta alegre niñam
(llena como el
desde tu Playa de Tienda en Mon.
¡Buen día, Pekin!
Pekin. Pekin, Octubre 63
Pequeno poema sobre el puerito de
Wujan (Quintilio del Nilo)
Wujan pone al foco el poema rígido,
con una expanda de agua cortada en doo
(4 Chinas).
Unto al Yang Tze, el pojo no alrufa
que como una expanda de agua cortada
(llena como a China,
esta Wujan, con una expanda de
trabajo y de lucha.
Unto al Yang Tze, el pojo no alrufa
expanda de agua cortada en doa
más recuerdos y separados
unan
identificados
DOS HOMBRES DE PIEDE JUNTO AL LEGO
En los jardines armarios que rivalizan
para hacer mer hermosa ce da ribera del
1200
dos hombres de piedra se mican grimrien
en la serena paz de le inmortalidad.
Aquí, contra el cielo grisazuledo del
Otario,
re levanta le eratuz del poete Chu Yung.
En tiempo ten remotos quo se cuenten
por siglo
su pala brá de fuego trans' pidiendo
la unidad del reino
para salver le patrilla.
1 morio derecesperda y triste,
en la fuerza de le rerdes repollida
en re corazón.
Alli'entre florez ten perfectas como
sur obras.
55
miro hacia el lego azul cm sur oporde
la noble cabeza de la fin
mar feliz que Chu Yuan el rivio cuand
de la nueva vida comenzaba para China,
y cur palabras pueron para renacer el
jurto camino.
Hay por los jardines armonios que rivalizan
para hecer más hermosa ce de ribera del
el pueblo de la nueva China, (lego.
Una casa en Jiaooshan
Cose su alije antiguo, peralle en la
tierra ocurre en el pequeño valle de Thao chan, entre
Duenne china,
com un dibujo antiguo,
hay una casa humilde del alor del
Tierra,
en el pequeño valle de Thao chan.
Cose su alije antiguo, peralle en la
tierra ocurre en el pequeño valle de Thao chan.
8
con su alije antiguo, peralle en la
tierra ocurre en el pequeño valle de Thao chan.
que contruye firme y seguro el porvenir,
para entre los florei y romie alos dos
hombres de piedre,
que supiern vivir en el corazón de
todo su pueblo,
etiendo como una cola dentro de sus
propios corazones gigantes
Hofstel del Logo de Wapen
unser asegura por la mano naïf pufunds
que haufforma la plan honda du
le therra
en l'arbre y en fronte
Una corte en Shaoshan
En el pequeño ralle de Shaoshan, entre
cuarre chines,
como un dihijo antiguo,
hay una casa humilde del order de la
Tierra.
Como las grandes cañadas las naices pufunda,
que transforman la sangre más honda
de la tierra
en perfumado pufta, alimentó del bruto,
este cereal alimentó a la historia.
Luzos de fuentes y penal
(Chilenos),
injusticia de vida, explocción y
Papua Nueva Guinea
Y el hamore corpulento las
criaderas competen
19
The text is a handwritten transcription of a page from a historical document. It contains a list of phrases and sentences in Spanish, with some punctuation marks and symbols. The text is written in a formal, cursive script.
cosa esfiragos segaden por le hora
de la muerte
El vaso pequeño
Cosa en un delicado diyu a 3.3...
en el pequeño valle de Shaorhan, cata
(manos china,
hay una casa humilde del color de la tierra
(la tierra
Una casa en Shaorhan
En el peperno valle de Shaorhan, entre suvever
delicado
cosa con diyu del tierra de
hay una casa humilde del color de la tierra.
Cosa las grande caices, las saias perfumadas,
que transforman la sangre man honda de
(la tierra
as perfumada fruta, alimento del humore,
esta casa nay o himanto a la historia.
Una corte en Shaorhan
Como en un delicado dihijo de
en el pequeño valle de Shaorhan, entre
(Ancora colina)
Hay una casa inmilde del alcor de
(La Tierras)
Como la grande, suciera, raya
(prunada)
Que transforman la tierra, en el hondo
(La Sierra)
En el pumila en pinta alineada, alhuela
esta casa sagittal a la corte
One corte en Shaorhan
En el pequeño valle de Shaorhan, entre suare,
(Colina)
Como un dibujo antiguo,
Hay una casa humilde, del alcor de la Tierras.
Como las grande raices, las naices profundas
que han forman la raugre mar honda de la Tierras
en perfumado fruto, alimentó del hondo,
esta casa raíy, alimentó a la historia
59
La ciudad de
Cantón Tiene en coyotes
All sin Puebla cuya callidamente por la ciudad
Cantón por la ciudad
Con paso delicador el símbolo
culza callidamente por la ciudad que no
descansa
en tordo China, en Cantón el trafico
en la puna y vencilla alagia del humberro.
Hasta el horizonto tefero la tiarna
Cantones
en un tapiz la cabeza portadora de vigas.
Flea todo la rota, protrir en acerola de
síne
Cumplido undually,
pueden lecer la caracteres de la tiarna.
Alojando a condiciones de la tiarna.
En nuestros pujín fresco no puede oprimir
F1 ayer en Cantón o en mal tiempo
Que se lo hice
cas el presente la mano de budra y de
60
Bull y se agita la cindad labrina.
Armonadamente, como en la versión de un paño,
cada hazo es una ruta de la fran
(Cimprina constructor).
La mera rida aranza y hijo el ichaque
gust Cantón comparte en la Italia,
el trío Kerla en ahora un comino
para el expreso llega de la horta
Machico.
La cindad gigante tiene dos ojos,
en un jardín hangido, de serena llena,
otro uno en la puerta de un gran
(durigente).
Fue aquí donde en el año 1924,
Naví Teruel, dedicó el escenario
preció la cuadra de cuadro
campening.
La cindad de his como de la Rovilla.
El otro en la cindad renegable late por
la eteromidad.
En la cindad donde sitte tall hierve,
5.700 pílica mija del puerto denamam
(en sangre
en varias contatibles
contra la haicim y por la libertad.
En pílica renegable el viso del pílica calla
en paro delicado el sin Pelu cruya calla
(conante
escuchando el palis de la patria,
en los cindagos de Cantón, Letala 25/63
19
Al entier en la fábrica de acquisto para
automóvil de Nujan,
desahí que en el idioma de la
China hay una palabra mágica,
una palabra que aguja a la hosta,
una palabra que hace siempre 2/21
compres y a la mirna,
una palabra que ilumina la misteria
falda de la anciano.
Al entier en la fábrica de acquisto
para automóvil de Nujan,
taller por taller fin de onhierdo
otra que en el idioma de la mera
China la palabra Cula es comuna
palabra mágica.
Hay palabra que gaza trazón
ladrillo de chica
arrotada y petín
hernismo firmesa
62
En el idioma chino hay una
palabra mágica
7 quiere decir tumblen
duo dar un paro atrás
en transigir
en capítulo
y quiere decir tumblen
brida y esperanza frente a la muerte
y la destabilizacion imperialista
Fe y confianza ante los mayors peligros
decision del ir harta la meta felig
aunque hay que caminar solo defi-
(man y fuego).
Fue al entrar en la tattere de
la fabrica de repuesto para autentic
en Wajan.
Sinceramente quen la palabra Cute
en como una ofensa de cristal punimos
Alena del agua limpia del inter-
macialismo fortetario.
En las restos iluminado de alqnia
de tu them diurno
en la fabrica de repuesto para autentic
en Wajan,
me ensentaron major que trots los
libros,
el rigorificado trofundo
de la disternidad entre los
journals
Canton, Delhue 24/13
En el idioma chino, hay una palabra mágica
Fue alli, en Wujin,
en la fábrica de repuesto para automóviles,
donde supe que en el idioma de la huerta
(China,
hay una palabra mágica.
Una palabra que afrupa a los hombres
como lo gráneo en una eufría,
una palabra que ha florcer convirta
en la labia de las muñeras y los niños,
una palabra que ilumina la rostro
(asungada de los ancianos.
Fue alli,
al entrar en la fábrica de repuesto
(para automóviles,
donde taller por taller, torno por torno,
fue de cultivo que en el idioma
(de la huerta China)
La palabra Aula es como una palapa
(la mágica)
Una palabra que también significa
sandía y raulpico,
tecin y corollado,
herro romo y pirmeza.
Una palabra que quiere decir también
me dar un pam atras,
no tramigir,
no capítulo.
Una palabra que significa también,
nida y esperanza frente a la nueve y
la desolación impuramente
fe y compañía ante el mayor polisry
décasion de ir hasta la meta feliz del
socialismo
una que haya que cammer en la pista
(demanda
rote ofríen y fresco.
Tue alli,
en la tallera del folio de repunto de
Wujén
tandie affirmi que la palabra Aula
es una apta de cristal purificio
mena del agua humida del internacional
(Gortetario)
Tue alli,
donde lo rote praternal, iluminado
de alojo climo,
me eurénico mejor que todos los
el significado profundo
de la pater nidad entre la puella.
Cantar, Octubre 26/62
El riejo caligrafo
En el palillo tirencio del lago del este,
punto a la estatua del poeta Clara Juan
el riejo caligrafo grala constante
(diminuto)
In vera, una palleta para recordar,
una antigua leyenda leo ada habil
dibujan sobre mi pluma una palleta
(de recuerdo,
mi nombre, mi apellido y una fecha:
Cuando quiero pagarle un talento
interruego a la camara de clínica
(one a compardon:
"¿De qué país el camaradí?
Dortingo en la reflorencia la palleta
(Cuba)
In una fatigada del cancion calí
(Grafo)
de iluminan di fronte en una
(Conte leonor)
66
De que país el camaradí?
Sera
Digo las palabras que no prodo
Compendir
Pero admiro.
Cancino me hadnacen, ya lo sabía por
Cuando:
Baté Adiós para un camarader
De Cuba
mo hay precio,
y pone mi mano delicada sobre mi
Chago amie.
La no nocerito integra, no necesito
Tradición.
Mi corazón conprima perpetuante
al suyo.
Guir el atto haltando en el nom haum
Lenguaje pliémn,
el de la pliánded al su pueblo
Canton, detr 27/3
El viejo calligrafo
En el pabellón ensilencio del lago del
Pesté,
punto a la estatura del poete Chu Yuang,
el viejo calligrafo graba los ceraté
(ver diminuto s.
Un verso, una palabra evocadora,
una antigua leyenda. Los dedos
del mueren como las remas marífiner en
el viento.
En la atreí mi fluma una palabra
de su nombre y una tecla.
La misma que me ven el
conducto delado brillen con
minúsculas estrellas.
Pero en amiría es man brillante y hermano
que lo pequeños caracteres grabados.
Ha escondido que ty de Culea y
me mirro
como ni mirarse a mi profio anagón.
Oigo sus palabras que no puedo
(Compendir)
Pero admiro:
Está diciendo que para un camarader
(de Culea
su tatajo never precio.
Fone en mano delicada por tu mi
(brazos sonic)
Ya no er necasario interpret, no necesito
(traducción)
This enagón comprende todas las palabras
(del rango)
que esta ha fallando el mas habuno
(Lenguaje de la tierra,
el de los puillos que se acronte y
(Compendir).
Cuando lo hijo de mi hijo sean hombres,
que restara recordando mi memoria,
aún verei (como una flor recien diente,
el riejo caligrafo del patelón del lago,
aún herei como ahora su ramita más
(brillante)
que lo pequeños caracteres dorado,
aun sentiré el gozo de esta en mano
(Compendir)
como de head sobre mi brazo
y escuchara el eco lejano de mi 902
en el reino horizonte de mi corraam.
(Cantor Otaku 28/63)
Manor del pueblo chino
Leste poema en para cantar a la manor
(del pueblo chino)
Son ellas que levanan por encima de las
mias altas montañas
Ajuste de progreso la Cancion
En Shanghai un relajado desierto de tiempo
En Shanghai el tiempo
Shanghai es un gigante que hace ja (incantable)
Shanghai es un gig
Shanghai es un ocho de sanguanlia, un
(gigante incantable,
que contuye, edifica, forja, funda elborn
70
70
Shanghai es un heno de conquista, un gigante
(in cancillo)
que conchuye, edipisa, funde, porfa, elabora,
Para Shanghai el tiempo es el mayor tesoro
fondalenero nunca
Shanghai er un obrero de vanguardia, un gigante
(incancha)
que construye, edifica, funde, firpa, elabora,
sin distener unicornio, con detenerse nunca sin lóguismo la
(fábrica,
sin retando la harena, en minica el
(potente
canto de las sirenas que llaman al
(Italia.
Shanghai está guiando con vanguardia
Hijo mayor de China, recibe hayo de acero
(de la Producción,
Shanghai nunca descansa y el tiempo
en su tierra
(muyor.
Puede fajar con tiger de colombia
Funde forja, construye sus talleres no
Latean sus fábricas later
Latean las fábricas later
Como la sangre viva que alimenta
(el corazón enorme de la patria foli)
Detectores
Latee Shanghai
Latee San Francisco
Latee Shanghai.
Lilo agui en este carácter
Filo agui en esta carácter
en una calle en Shanghai, de
la detenida el
tiempo.
Shanghai en unthero de rang guandic, un gigante
(incan率le
que construye, edifica, funde, forja, elabora
sin detenerse nunca. Sus logueros la fábricas,
su retardo la torcer, su música el potente
canto de las sirenas que Manao al trotjo.
Hijo mayor de China, recibo hayo de acero
(de la Producción
Shanghai nunca dercava y el tiempo en
un tenor mayor.
Funde, forja, construye sus talleres no
(duemen
y sus fábricas later como la sangre viva
(que alimenta
el corazón enorme de la patria foli.
Puede Shanghai el transpere en tierra.
Funde agui en este carácter
(duemen
Latean detenida el
tiempo.
Para Shanghai el tiempo es en mayor
(tiempo
Lilo agui en esta cara filencirna,
en una calle angosta, cela detenida el
(tiempo
La imminencia usó cielo calenderiz de
(beginning cielo calenderiz
La imminencia un otro cielo calenderiz
que martha el 19 de octubre
La imminencia para siempre un cielo
calenderiz
La imminencia y un cielo calenderiz
da siglo del la matanza mortal am
attendida el amor con pobre la
tiempo
La notte manque en ouiers tiempo al
(dicta de del puello
ya no robreia estonar el pincel
El enagón enorme que latia al ritmo
(de la Patria
estata mudo. Consado para tiempo
(la penetrante de)
que orejan el pinctur. Pen millon años
cliento por un libro miraton de manana
El callado rely marcel para tiempo
sin 5y 25 de la mañana. El calendario
señala para tiempo el 19 de Octubre.
El amor del pinctel chino ha
(deterido al tiempo
como cenando el paro al minuto
(Territo
que cero la ojo de la bin
a llenar al Trump el estandarte
del gran almanac
Shanghai en un olivo de ransguardia en
(gigante vin canall
Funda, para, contuye, ha tallen no durma.
Hijo mayor de China, puente hogo de cono
(de la Ruebruck
edipica el futuro de la patria.
y el tiempo es antero mayor
Al agua, en esta calle tramila, un
(neloy detenida
) aus origio calendario alternale
cienan el paro al tiempo en el minuto
(eracto
que apago para tramila Manis
(Generna
en el enagón enorme de la bin
Shanghai Nov 6/03
Breve poema en los togarios de la calabaza
En Shanghai, este manana de noviembre,
de noviembre lluvia pina,
en la tujuría de la Calabaza
o' mirir un pedazo del pasado.
El puente clíneo lo entenak.
Caucasus mirabelle, nacieron entre el
gro albergam,
el hambre, la duración, la
cálcera
De la hija del puello.
Allí enprenté, necesaria por un día,
en la turgce explotado en el cálcera
76
76
En la Coración extranjera.
En proo más allá, cercadar por smaller,
am la sangre explotada en regas tan
eran las Coraciones extranjeras,
fueriles y alambra das.
En la tugurión ca la Calabaza
En hija ca la calona superior.
El girasol de hueso de la Ronda
Trimfante, se a cercata.
Nacio la omera China del tratado y
la dinallan fuerza demilitar.
Esto mandaba a turiembe por miella y llumi
la ultima
calau tugurión nacido entre el fango
Calau como reto produido del parade.
Ohero se thoughtai lo entorraza.
7
Brevo poema en el
Callejon de La Calabaza
En Shanghai, esta mañana de noviembre,
de niña y llama pina,
en la tráqueria de La Calabaza
vi mirir un pedazo del parado.
El puello chino le entero.
Casual océanoche nacida entre el sango,
que allergara el humbr, la decimapila
(ciétera
de la hija del puello.
Un poco más allí, cercadas por muñallas,
en la sangro explotada se negaron las rosas:
esau las concerinas extenperas,
puníles y ulmabradas.
En la tráqueria de La Calabaza
los hijos de la ciétera esperaban
El gira el fuego de la Resolution,
trumpete, de cercata.
Nació la omera China del tabajo y la lucha
y las omerallas fueron deshidadas.
Esta mañana de Noviembre, de niña y
(llama pina)
En el último tráqueria nacido entre el sango
caían como seito previo del parado.
Obrero de Shanghai lo entero.
Hija de la Resolution, la omera rida
al callejón llegata.
Una mujer de rotha grande y puro
(como tallado en piedra),
del omero ternis oler no hallada.
Ayer en la tráqueria hubo puro y humbrita,
ahundigata.
78
Hay dirige y continue, disputada del pueblo,
con la mirada queenta en el manilana.
En Shanghai, ante mañana de noviembre,
de niebla y lluvia fina,
vi a una ampie el acero, publido la
Patria,
que con sus pepias fuerzas enterrando
al parado,
la nueva China obligato
edificado.
Shanghai, Nov. 8/63
76
76
Manos del pueblo chino
Este poema, en parroca a la mano del
guello chino,
a la mano labriosa, las incansas manos,
gue rotiener con el cuerno a templadura
al pobre un puente tendido entre alparte
y el futuro
Manos del pueblo chino
Este puerta es para cantar a las manos
(del puello chino),
a las manos labios, las incarrales manos,
que con como la arena de piedra
(inductible
que si tienen al puente de la Revolución,
endida entre el pentee y el futuro.
Mira delas son las manos nunca cruzadas,
que rien truen, forjan, punen, edipican,
(arechum).
Las manos no quen son detienen a la riso,
inadim las manos, levantan las reppes
y en de verta canchan en rende angolos.
(Libertad 3)
Dicen que los appendsos que son
(Libertad Suceso)
Ellas van appendsos que apoyado en un
el nombre tonde.
81
Manos del Duebio Chino
Este documento es para cantar a las manos
(del puello chino).
A las manos labirinas, las incausables
(manos)
que son como la arena de piedra indurte.
(la llama)
que sostienen al puente de la Rendición,
tendido entre el presente y el futuro.
Miradha! en la mana munca, visas,
que rican trau, forjan, lunden, edifican,
cindran.
Duo como lengua ríms datieren a la vin
hondurín las mantanas, levantan las regueras
y las deserts cancían en sercier arrugas.
Manos que han appendido que apagado en
la fuente
el hornbo de la transformar
es manos.
Manos que funden el manana de la
Patria
en la alta horn de Magia. Ussan
Manos que domam a la parte
(Rabays)
del Río Amarillo y el Yang Tae',
y es plega de contracoron
ya de suerza destructora puericornas la
(ciencia de la represas)
la entalte.
Manos que edifican la cindada dura
sobre las ruinas de la trigunio mineral,
(del parado.
Manos de templado acero que fermentan
las fortalezas en exprimir el la Conquista.
Manos del puello chino, columnas protas
de la Rendición,
que ayer empunan la fuerza glomeras
en la Gran Manda.
y hoy continuan las remarciones creadas en la gran marcha hacia el mecanismo de la spina.
Mauro artesan que guardan en tu lado habile
saliduria milenaria.
Mauro de Chi Pai Chi (aprensando con)
físico celosial rostro man hermano de
la naturaleza.
Mauro de la campion del hur
que tejen un semihader genomotriz
truculís.
Mauro afganas de la proclam.
Mauro que teen y boratan la sedra.
Mauro que contugnar el puente, Nujin
muerden al mirte que el tang tie
separala.
Mauro prodigiosas que gijen a la
naturalista.
a dead todos hindian un anser
(virante termo ma
normo)
Mauro que contugen la comotora arion
Mauro que lahán el marfil para ocurre
(minus culbo mundo en relije
Mauro que porjan las piezas gigantes
para las magnas heueramintes.
Mauro que clean las piezas en simulite
Mauro que edifice las artes con combinación
(del tendido
Mauro del Eferrito Popular que
can un firs les
crean el paso a la testra impenable
Mauro que han aprendido que con los
puntos fuerza
puede cambarse el instruido mundo.
28
Mamn del puello chino, mamn
(Camarads)
ten días de distancia para efectuar
todos las mann de la tierra.
Mamn del puello chino, mundo
mann pura de la Replica!
Pekin, Nr 14/63
pare totes los sueños que bucan por
conquirir el puerto
en Asia, Africa, America latina
Mamn del puello chino que acuden en
de los hermann que impren ofres sin
y despojo
hasta la min reumto ninguno dels
tierras.
Mamn que se conciertan en cielo para
tum crélicos
frente al colonialismo y la explotación.
Mamn del puello chino fraterna mamn
aliglarian
pade tatar la puerta ser desde africa
84
Canto a los Comunidad Populares
Las Comunidad Populares son la sangre de Chinas
Sin arterias enormes, sus ovas in contabil
Este preme es para ti, riejo tan
Este preme es para ti,
Una canción de saludo y homenaje
que va a horcarte más allá del tiempo, de la aventura del pluto
Saludo a las Comunidad Populares
Este preme es para
Este preme es un canto de amor a
(En memoria,
Viejo Lao-tong-pao.)
Un canto
Una canción de saludo y homenaje
que va a horcarte más allá del tiempo, de la aventura del pluto.
Un canto de urcate para sorrar la
Cama
Que te guito la rida, riejo Lao-tong-pao.
Yo te un contre diabéticos de mana maestra,
en chica
Cominando con un canto con un lilo
58
Canto a las Comunas Populares
de las Comunas Populares en la sangre de China;
sus renas, sus artesas.
Las Comunas Populares en el torrent en el sangre de China; sus renas, sus artesas.
Canto a los Comunes Populares
Las Comunas Populares son la sangre
(de China.
Las arterias normal, nos remas
(incontables.
Poema para saludar a las
Comunes Populares
Erte poema es un canto de amor To memoria
viejo Lao-tong-pao.(1)
Una canción de raludo y homenaje
que va a buscarte más allá de Tiempo,
(la muerte y el olvido.
Un canto de rercate para borer la pene
que te quirito la vide, viejo Lao-tong-pao.
Y te encontré arresten do to angustia por
(les páginas de un lire
y Tu rostro era el rostro de millones
que Lao-tong-pao, a través de los siglos.
Tu pena crea la pena de millones y millones
de campesinos pobres,
exploitar y
hambrientos
que coma Tu Lao-tong-pao no podían.
que una gran corecha significara más dead
(To devie.
Por eso este poema ve a borcerte más allá
(del Tiempo
Lao-tong-pao, más allá de la muerte y el
Colvido,
para borrar la pena que te quito la
Cvida.
Ercucha, Lao-tong-pao
ahora tus nietos
pueden mir a legres, ahora tiencu
derecho a ser felicer. Phora conten sin
miedo
a que manana
de nuevo la canción se le convierta en
(légrimas.
Ercucha, Lao-tong-pao:
ahora tu aldea
es un pedazo de las Comunes Populares.
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ya en tu pueblo no hay despotes. Y no hay
territenienses
ni usureros. Tur nietos son los dueños de
Crus vides,
los dueños de las tierras que trabajen.
Los Comunes Populares son ahora las artes
Crias enormes,
por las que en un torrente poderoso
corre la senge joven de la Patria.
Lleer im los cimientos del futuro,
leer reicher profundo del menaje.
Escuche, lao-tong, pao;
dulce como los Nietos
es ahora la alegría de los niños de China.
Fragante como les florez del leurel la sonrite
(de sur madres,
entrar
cuando los ven entiendo
en las escuelas de la Comune.
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La escuela de la Comune.
Ya en tu pueblo no hay despotes. Y no hay
Escucha, Lao-tong-pao:
dulce como los lijos
es ahora la alegría de los niños de China.
Fragente como Per flores del kurel le
(sonrite de su madre
cuando los ven extrar centendo
en las escuelas de la Comuna.
Oda China es ahora Lao-tong-pao
como una rama nueva de manzano
floreciente.
Ya no hay arrugas de inquietud
en la fronte de los ancianos
Ya no hay ejos de anquilla mirando
rles corechas.
Lor ríos son emigor como lagor
(Franquilos,
en los embalse de la Comuna.
sobre las cabezas de tu aldea,
delatters alianza.
Dillenha en lo más alto como estre-
files
(llas brillantes
hay tres banderas rojas, Lao-tong-pao,
tres caminos que lleven hacia la
nueva China.
Tos camino aliento por tu pueblo
con sus pro pios er fuerzos gigantes
Los tres caminos necto que ven e
le victoria,
Toda China es ahora Lao-tong-pao
Una casa en Shaoshan
En el pequeño ralle de Shaoshan, entre suares
(colinas,
como un dibujo antiguo,
hay una casa humilde del color de
la tierra.
De esta casa raíz, como un árbol
nació la nueva China.
古巴
La corte, China
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古巴
La corte, China
Poema para la represa
de las 13 tumbas
Por el velle de las 13 tumbas donde
duermen el sueno sin despertar
la emperadora Ming,
el río Wei y los galápagos como
un petróleo sabraje
Poema para la represa de las
13 tumbas
Está en el mismo lugar
Sexto de la misma fecha
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Poema para la represa de
las 13 Tumbes
Por el tranquilo valle de las trece tumbes,
donde duermen el sueño sin meñane
los viejos emperadores Ming,
el río Wen Yii galope como un potro
(ralveje).
Su gren averpo transparente y claro eré
viril
como un poema que centere a la prensa de
la vida.
Pero el Wen Yii eré caprichoso como mu
y a veces
su galope erá un cento
(ce muerte y exterminio.
Come los hijos pródigos abandonate
entonces
su caso construido por los menes
Del Tiempo
saltando en lo quecido sobre compor y oldes.
Asi, durante riglos,
el río Wen Yii fue a un tiempo amigo y
Penemigo.
Pero le nuera vide comenzó para China.
Bajo la estrella roja de la Revolución,
en el tranquilo valle de las trece tumbes,
Y la imposible fue posible.
Con las menos denudac y con las
propias piernas,
el pueblo y su Partido,
colocaron las riender de la reprensa
en norme
al potro salvaje del río.
Ciento se sente veces paso el sol
sobre el velle,
mirando a cien mil hombres alzar
otra montaña
en el velle tranquilo.
Ahora el Wen Yii es un patro domador
(un piedi amigo,
que las Tierrasertériles convirtúen
arrozaler
y en bosque de frutales y de pinos.
Ay sobre la represa vencedora del
río,
angre
andea la bandera del Gran Selto
Adelente
como el sello del pueblo, su Partido.
Kelly Pardijn
Pehin Nr. 22/63
En el Palacio del Tibet,
en el Palacio de la Minería Nacional,
hay una critínea del enfanto
unha oscura amarga ventana hacia
el parado.
En el palacio del Tibet,
en el Palacio de la Minería Nacional
fue el cristal de una critínea
i de manera intudida.
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Respeta
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En el pabellón del Tibet,
en el Palacio de los Minorías Nacionales,
hay una vitrina del horror y la muerte,
una occurre y ranicetra ventana hacia el pared.
Con la mirada llena de indignación,
piamente, hacha el enemigo
la que no tiene fianza
Bajando la caleza, se origina a ter
fugir del niño (el puño)
El firmado por L.S.
El número del puñal: "No se cambia
por oro"
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- Desde esta mañana me estoy preguntando qué voy a hacer con ella.
Rómulo tenía la carta entre los dedos y la miraba como si fuera aquel lagarto verde y azul, con dos cuernitos dorados, que había encontrado Juno, la madre de Salomé, en el seto de su huerta.
- Es como los dragones que tenía pintados en la lona de su carpa, aquel hereje de la Judería que vino por las ferias - había dicho Juno volviendo la cabeza. Y Salomé, trazando en el aire la señal de la cruz:
- Ten bestezuelas del diablo. El Malo las suelta por el mundo para que lleven sus recados. !Mátala pronto!
Pero el lagarto verde y azul, como si hubiera oído, se había escurrido entre las ramas, desapareciendo.
- Por mucho que lo buscamos, no pudimos dar con él - había dicho más tarde Juno. Para mí que Salomé tenía razón y era un emisario de Satanás. Ellos pueden aparecer y desaparecer con sólo de-searlo.
Ahora Rómulo, el cartero, tenía la carta entre los dedos, y la miraba como Salomé había mirado al lagarto.
- Una carta no se puede llevar al cementerio - dijo. Para cada carta tiene que haber una mano que la recoja. Y el pobre Ludovico no puede sacar los dedos entre las flores de su tumba, para que yo se la entregue.
Estábamos en el estanco de Asmodeo.
- Si todavía se supiera donde está él, podrías devolversela. Y ponerle algo en el sobre, para que comprendiera que su padre
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ya no es de este mundo.
Rómulo asintió con la cabeza.
- Sí - dijo. Pero no lo sabemos. Ese maldito muchacho es como un viento de borrosa. Lo lleva dentro del cuerpo, como un gato montés. Y el gato le arriba por dentro y le hace vagar.
- Son los misterios del mundo, sus diferencias. Diempre lo digo. ¿quién hubiera podido imaginar que a Ludovico, que era quieto y callado como una piedra, le iba a nacer un hijo como Luciano?
Asentimos en silencio, mirando a Asmodeo encender su pipa descomunal, tallada en cabeza de tigre.
Rómulo guardó la carta en la valija.
- La dejará en depósito, hasta que pase el tiempo que la ley marca para destruirla.
Callamos para mirar a Asmodeo hacer sus cuadrados de humo. Sólo el podía hacerlos, gracias a aquel diente que le faltaba. Todos los muchachos de Montecallado lo habían preguntado alguna vez:
- ¿Cómo laces, Asmodeo? Mi padre hace anillos con el humo. Peo cuadrados como tú, no puede.
Y Asmodeo con una sonrisa superior:
- Es por mi diente. Empujo el humo con la longua, y como no tiene más salida que el portillo del diente, pues ha de salir con esa forma. Es fácil.
Era fácil, pero había otros con dientes de menos, y no podían.
Entró Barvabás en busca de su atado diario de cigarrillos fuertes.
- Mi atado, Mariscal.
Asmodeo gruñó oscuramente bajo el bigote copioso. Veinte
años oyendo a Barrabá llamando a mariscal, no le acostumbraban a la bur-
la. Había sido soldade en su remota juventud y llevaba la constancin
gloriosa en la pierna de leño, cuyo casquillo de hierro anunciaba su
paso sobre el empedrado de Montecallado.
- Vino una carta de Luciano para Ludovico - dijo Rómulo
mirando a Barrabás. Estábamos hablando de eso.
La mano de Barrabás quedó en el aire un instante, con el
atado de cigarrillos a medio camino entre el mostrador y el bolsón de
su mandil de cuero.
- Otra llegarán, antes de que Luciano sepa que su padre
ya no puede leer cartas de este mundo. Esas cosas pasan, siempre que
los hombres dejan su vida olvidada tras ellos, como la dejó Luciano-
dijo al fin.
Yo quise explicarlo del modo más fácil.
- Es el destino, Barrabás: cada hombre tiene el suyo. Somos
sus hijos y él nos lleva y trae, como el viento a las hojas muertas.
Nada podemos contra su fuerza.
Barrabás me miró frunciendo el ceño.
- Más te valiera dejar al destino en paz - dijo. ¿Lo has
visto alguna vez? ¿Sabes de qué color tiene los ojos tu destino? Para
mí las palabras han de llevar su sangre y tener su carne viva. Si no
es así, son palabras muertas y no sirven para explicarle nada a un hom-
bre. Y en cuanto a esas hojas muertas de que hablas, cuando mi huerta
se llena de ellas cor el Otoño, agarro el rastrillo, hago un montón
y les pongo fuego. Entonces dejan de ser hojas y ya son buena ce-
niza vegetal, que ayuda a la tierra a hacer sus tomates y sus berenje-
nas más grandes y hermosos.
Quise salir de mi turbación con una argucia.
- Llámale Dios entonces. Donde dije destino, pon Dios y será lo mismo-dije.
Barrabás me miró de arriba a abajo.
- Dios no tiene nada que hacer con tus historias - dijo después de aquella mirada. Hay un cuento muy viejo para eso. Todos sabemos que cuando hizo al primer hombre, después que lo dió por terminado, le sopló en la boca para meterle dentro las ganas de esto y de aquello, y la pena por las cosas malas, y la alegría por las buenas. Y ya con todo aquello dentro, como un hormigueo que iba a durar para siempre, lo puso en el jardín del Edén con su mujer, para que se arreglara a su buen ver. Si luego Adán hizo lo que no debía, ya el asunto era suyo y no de Dios.
Asmodeo escuchaba asintiendo silenciosamente. Rómulo callaba también, pero en los ojos se le estaba viendo la aprobación. Yo pataleé dentro de mi derrota, queriendo salir de alguna manera.
- Con eso estás diciendo que Dios no se ocupa de los hombres, Barrabás. O que se avergonzó de lo que había hecho y quiere olvidar lo para siempre. ¿Es eso?
- ¡Qué ha de ser! - me respondió casi con enojo. ¿No te has dado cuenta de que el soplarle en la boca, le puso para siempre un poco de su aliento de Dios en las entrañas? Yo llevo, y Asmodeo, y Rómulo, y tú, y todos. Si luego con ese aliento soplamos para hacer pompas de jabón que se rompen el aire sin dar fruto, ¿de quién es la culpa?
Ví en los ojos de Asmodeo y de Rómulo que estaban definitivamente ganados para su causa.
- Entonces, según tú, Barrabás, todos llevamos un poco de Dios en las entrañas. Y cada uno de nosotros, es como un Dios pequeño
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y con zapatos - dejé caer con una sonrisa maliciosa.
- Lo de los zapatos es cosa tuya - me respondió. Lo otro es una verdad de toda. Y si aún te quedan ganas de pensar que no es así, párate un día desnudo frente a un espejo y mira con qué paciencia deleitosa te hizo Dios las manos. Fíjate un poco en cuanto tuve que pensar antes de dibujarte la línea de la nariz, o la curva del brazo cuando se va terminando para hacerse uno con el pecho y la espalda. Acércate bien, para que puedas verte las orejas y a lo mejor comprendes cuantos caracoles del mar tuve que mirar allá en sus nubes, antes de decidirse a decir: "Así es como tienen que ser las orejas". Pon luego la mirada en uno de tus pies, y ve siguiendo poco a poco esa línea que te separa del aire y va haciendo la pantorrilla, y esa manzana viva que es la rodilla, y la columna firme y limpia del muslo, que te agarra el cuerpo por debajo y lo sostiene como si fuera un palacio. Y luego, la gracia de flor con que dobló la arcilla, para que el hombre no sobre-saliese demasiado y el cuello pudiera macer sin que se notara que estaba añadido allí. Y no quiero hablarte de los ojos, con su tremenda memoria para conocer todas las cosas de este mundo, ni de la boca, como una jarra llena de palabras para que las gastes mientras estás en la tierra. Mírate así, desnudo frente a un espejo y piensa luego si tienes derrocho a hacer con todo eso, algo que pudiera avergonzar a Dios.
Asmodeo y Rómulo escuchaban como si Barrabás estuviese leyéndolas una página de la Biblia, o como si sus palabras estuviesen cayendo, como la lluvia, que está ahí y uno la ve caer, y no puede negarse. Por eso me miraron con azombro y reproche, cuando todavía tuvalor para oponer un último reparo a Barrabás.
- Puede ser, Barrabás. Puede que me como dicees, pero
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Volvió la cueza ligeramente, para alcanzar con la mira
dura la ventana de Amedeo, la que daba al jardín y alzó el brazo de
cho para señalar al galán de noche que asomaba por ella.
- Ahí tienes al galán de noche - me respondió mientras
comenzaba a caminar hacia la puerta. Ahí tienes al galán de noche. Hace
sus flores y trabaja en ellas como un loco para darles el perfume que
tienen. Toda esa hermosura no dura más que unas horas. Y la mata lo sa-
be. Sin embargo, los sigues haciendo año tras año, sin importarle que sus
flores se le mueran en sus brazos verdes, y caigan amarillas y tristes
sobre la hierba. Por saberlo, no se le ocurre pensar que no vale la pe-
na tanto trabajar y que lo mismo daría que hiciera cardos espinosos y
sin oler. Sigue haciendo galanes.
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todo eso empieza un día a pudrirse y acaba por ser un montoneito de ca-
rroña que hiede.
-Paz y silencio es todo lo que necesita -me había dicho el mé-
dico dos semanas antes. Las serpientes dejan la piel usada entre
dos piedras y salen con una nueva y reluciente. Los hombres no
podemos hacer lo mismo y la vieja piel nos pesa sobre el alma.
Pero cambiando el paisaje que nos rodea, hallamos alivio. Búsque-
se un rincón tranquilo, donde sus nervios no estén todo el día
frotándose contra papeles de esmeril. Duerma, descanse, y mire a
las cosas. Volverá dentro de un mes como de estreno.
Lo había hecho.
Un nombre todo él de paz y de silencio, me flotaba en la memo-
ria, con la sutileza de un recuerdo de perfume: Montecallado.
No podría decir porque caminos había llegado a mí, donde lo
escuché por vez primera, quién me hizo el presente de aquel nom-
bre que hacía pensar en alturas y discreciones. Pero supe en se-
guida que si existía un rincón sobre la vasta tierra, capaz de
ser para mí como las piedras que desnudan a las serpientes,
aquel rincón tenía que ser Montecallado. Su magia deslumbrante
operaba antes de verle.
Ocho días se habían cumplido desde mi llegada, aquella mañana
en que escuché a Barrabás hablarme del hombre en el estanco de
Asmodeo. Ocho días solamente y ya me miraba a la piel de los
brazos, esperando ver el renuevo.
Había caído en su clima desconcertante, como desde una altura
al agua límpida de un lago. Necesitaría meses, la ausencia, la
congoja de la saudade, la lejanía aquietadora, para saber que el
milagro jugoso estaba, como la avellana dentro de su prisión
acorazada, en la fabulosa realidad.
Había llegado en el viejo coche de Cleofé, crujiente y sonoro de cascabeles. Desde el apeadero de los Molinos, donde me dejara el tren, hasta el pedregal, que es como la antesala hirsuta de Montecallado, hay bien cuatro leguas. Pero cuatro leguas de bosque tan espeso y cerrado, que dijérase muralla vegetal y rumorosa de viento, supliendo la ausencia de la colina que falta para cerrar perfecto el círculo de alturas.
Son colinas apuestas, firmes y decididas, que hacen pensar en poder masculino, a pesar de la línea ondulada y tierra recortándose sobre el cielo azul. Geométricas en la distancia, las tie-rras labrantías ascienden por las faldas de pendiente suave y se detienen allí donde los pinos alzan su frontera de olores. Como para hacer más marcada su singularidad y su aislamiento, está el río. Nace misteriosamente en una gruta, por cuya entraña oscura nadie osa aventurarse y va a morir en otra cavidad de tinieblas, ya pasado el pedregal, al pie de la última colina. Cleofé me señaló el capricho del río cuando el coche cruzaba ruidoso por el camino del bosque, muy cerca de la peña enorme del sumidero.
-Es un río para los de Montecallado solamente -me dijo con una sonrisa de orgullo. Nace donde el pueblo comienza a serlo y muere ahí, donde Montecallado termina. Sólo nosotros gozamos de su agua.
-¿Y es buena de tomar? -le pregunté lógico y precavido, aún incapaz de recoger la alusión inefable.
Cleofé olvidó un segundo las riendas, para volver la cabeza y dejarme ver en el fondo de sus ojos grises, el asombro por la pregunta.
Había llegado en el viejo coche de Cleofé, crujiente y sonoro de cascabeles. Desde el apeadero de los Molinos, donde me dejara el tren, hasta el pedregal, que es como la antesala hirsuta de Montecallado, hay bien cuatro leguas. Pero cuatro leguas de bosque tan espeso y cerrado, que dijérase muralla vegetal y rumorosa de viento, supliendo la ausencia de la colina que falta para cerrar perfecto el círculo de alturas.
Son colinas apuestas, firmes y decididas, que hacen pensar en poder masculino, a pesar de la línea ondulada y tierra recortándose sobre el cielo azul. Geométricas en la distancia, las tie-rras labrantías ascienden por las faldas de pendiente suave y se detienen allí donde los pinos alzan su frontera de olores. Como para hacer más marcada su singularidad y su aislamiento, está el río. Nace misteriosamente en una gruta, por cuya entraña oscura nadie aventurarse y va a morir en otra cavidad de tinieblas, ya pasado el pedregal, al pie de la última colina. Cleofé me señaló el capricho del río cuando el coche cruzaba ruidoso por el camino del bosque, muy cerca de la peña enorme del sumidero.
-¿Cómo puede pensar que no lo fuera? Agua que se esconde como esa, que viene desde el confin del mundo guardándose de todos, ha de traer con ella fuerza de las raíces y la pureza de las semillas. Podría venderse como una medicina para todos los males.
Creo que sonreí al oirle, con el pensamiento mezquino del lugareño que lo desmedido el ámbito familiar. Pero nada dije, porque el coche entraba a tumbos dislocados por los pinares, y entre el perfume invasor y el estruendo hermoso del viento en las ramas altas, me hicieron olvidar al río. Sólo faltaban los pinos necesarios para que el coche de Cleofé pudiera meter sus ruedas y los caballos no toparan con sus lomos en los troncos rugosos.
-¡Lindo pinar! -grité para que Cleofé supiera mi admiración.
-¡Más que lindo, pero testarudo! -oí apenas entre el tronar del viento y el crujir de las ruedas en el camino.
-¿Cómo dijo, Cleofé? ¿Testarudo?
-S1.
-No comprendo.
-Porque no es de aquí -me respondió en seguida, como si estuviera esperando mis palabras. Si fuera de Montecallado, se daría cuenta. Es un pinar ambicioso y peleador. Quiere ir siempre más lejos y no le importa a costa de qué lo hace. Por allá, la coliña le pone un freno con su altura. Al cielo no puede ir a llevar sus árboles. Pero por el lado del pueblo anda siempre con sus tretas, queriendo meterse por las calles. Si nos descuidáramos, un día lo encontrábamos de pronto en la plaza mayor.
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Llegábamos al pedregal, polvoriento y desnudo, una llaga gris entre el verdor. Al otro lado, por encima de las cabezas de los caballos, que bajaban y subían el galope, vi por primera vez los techos de pizarra azul de Montecallado. En el engaño de la perspectiva, una nube cortaba por la mitad la torre de la iglesia. Y el campanario afilado parecía levantarse, solitario e inquietador, en el ámbito celeste.
Entramos por la calle de San Abul y torcimos por la del Monasterio, en busca de la plaza de la Iglesia. A la izquierda, entre frondosidades caprichosas, se alzaban las ruinas del Monasterio de San Abul. Una niña trepada hazañosamente en las viejas piedras carcomidas, recogía flores silvestres, amarillas campanulas que crecian milagrosamente en las grietas de los muros derribados. Sus ropas, de un rojo encendido, eran como un grito en una imagen de silencios. Y de pronto, el cielo se hizo de verdores y trinos. El coche se había detenido bajo los castaños de Indias de la Plaza Mayor, junto a la fuente. Ya Cleofé estaba en tierra y sacudía a grandes manotazos sonoros sus rudos pantalones de pana acanalada.
-Si lo que piensa es quedarse por unos días, tuerza por ese callejón y salga hasta la tercera casa de la calle Corta, una de muros rojos. Esa es la de Salomé. Digo, a no ser que tenga algún pariente en Montecallado: no me lo dijo.
-No, Cleofé, no los tengo. Y busco un lugar tranquilo donde vivir un mes. ¿Es que no hay un hotel, un parador, algún sitio donde pudiera hallar acomodo agradable?
-Pues no señor -me respondió en seguida-, nada de eso lo hay.
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Pero vaya tranquilo a la casa de Salomé. La habitación que ella tiene le vendrá como a la medida.
Fui a la casa de Salomé.
Tenía los ojos claros y acogedores. Mirarlos, era como entrar en un espacio amplio, con mucha luz en él. Uno sabía en seguida que no había rincones de sombra, ni laberintos tristes. Se podía confiar.
-Pues si que tengo lo que busca -me dijo. Es arriba y tiene tres ventanas. ¿Piensa estar muchos días en Montecallado?
-Pienso que será un mes. Pudiera que más.
-Aunque sólo fuera un mes, ya es tiempo bastante para que cuando vuelva a la ciudad, deje aquí un enjambre de amigos.
Lo dijo sencillamente y vi el agua pura que corría por el fondo de sus palabras. Como una reina amable, me estaba ofreciendo la amistad de su pueblo. Luego sabría que para las gentes de Montecallado, un nuevo amigo es la conquista más hermosa y codiciada. (*) En la Versión original de estas cuartillas inéditas de San Abul de Montecallado faltaban las páginas 7.8.9.10 y 11. Albur transcribió de una copia las hojas correspondientes, lo cual explica el cambio de tipografía.
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Hace ocho días que vivo en la casa de Salomé.
He regresado al pan, a la manzana roja que cruje bajo los dientes y los inpregna de perfume puro, mordida a la sombra del manzano, junto al seto de moras que le dice al camino por donde debe ir. Primero fué el pan, dorado y enorme, que estaba sobre la mesa de Salomé. Estaba hecho por las manos de un hombre y se veía en los rugosos arabescos de la corteza morena. Podía saberse como era aquel hombre por dentro, mirando a la hogaza de muchas libras que Juno cortaba en largas tacones rebanadas esponjosas. El olor de las espigas llenas de viento de las colinas, estaba en él. No se había perdido en un trasiego de máquinas y hombres como máquinas. Juno se había excusado tendiéndomelo.
- Tal vez no encuentre agrado en este pan. Ha de ser muy distinto al que suele comer en la ciudad. Digo si no le parecerá pan de labriegos.
Ví los panecillos simétricos, pulidos, guardados como piezas uniformes en sus papeles transparentes. No pude recordar ningún olor, no traían al morderlos imágenes de trigales con espigas llenas de viento rumoroso de las colinas.
- No, Juno...Si hay ventaja, es éste quién la lleva. Hace pensar en la tierra que lo sostuvo cuando era todavía una espiga. Con el pan de la ciudad, no pasa eso.
Me miró incrédula.
- ¿No pasa? ¿Qué con qué hacen entonces el pan en la ciudad?
- Yo no sé, Juno. Ha de ser con harina también. Pero está
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tan lejos del trigal que ya no lo recuerda. Muchas veces no me ha ocurrido que pudiera ser sintético.
- ¿Sintético? ¿Y eso qué es?
Ya lo había dicho y no podía volverme atrás.
- Sintético. Pues algo así como un pan que no lo fuera a posar de parecerlo.
- ¿Bizcocho entonces?
- Tampoco, Juno...Es difícil de explicar. Piense en un pan que pareciéndolo no lo fuera.
Me miró fijamente, como temiendo una burla. Pero mis ojos le dieron confianza.
- Puede que sea como usted dice. Pero yo digo que el pan ha de ser pan y no otra cosa. Si no es así, es que el mundo anda mal.
Mordí con deleite en la nasa tierna. El mundo andaba bien allí. El hombre y la tierra habían trabajado juntos, como amigos firmes y serenos. Y el pan era pan y no otra cosa. Mis dientes encontraban el vibrar de las espigas bajo el viento, el esfuerzo de las rudas manos empuñando la hoz, los cantos de los segadores en las mananas luminosas. Entraba en mí con su aroma denso y profundo el chirriar de la piel del molino y la mirada del molinero ajustando el caer del flamenco de la tolux grano por la tolva. Estaba todo el esfuerzo, surgiendo en espiral segura desde la mano que regaba a volco la simiente, hasta la mano sabía de Juno cortando las grandes rebana-das sobre la mesa.
Hace ocho días que vivo en la casa de Salomé.
He regresado al pan, a la manzana roja que crujo bajo los dientes y los inpregna de perfume puro.
Comienzo a comprender.
La vía piel usada, como una mondadura melancólica, se ha desprendido. Entro en la vida recóndita y pulposa, que estaba niño y yo no podía ver. Barrabás me hablaba hace poco de las fronteras del mundo, de las barreras que levantamos. Ahora comprendo. "Todo el mal nos viene de que siempre estamos inventando - me decía. Ponemos tantas cosas encima de la vida, que la pobre se queda debajo, azarada y entristecida. A fuerza de cubrirla, ya no la vemos. Y entonces camiñamos a tientas, como por una oscuridad. Eso que decía del pan de la ciudad y del de equí, es lo justo. Si queremos estar enteros en el mundo, tenemos que oler el trigal en la rebanada".
Miro al armario enorme que cubre todo un testero de la habitación. Dentro de él no hay que poner manojitos de hierbas de olor para que las ropas se perfumen. Sus planchas apenas desbastadas, guardan el aroma de las colinas y cuando abro sus puertas parax sacar una camisa, puedo oir el parloteo de las hojas estremecidas por el viento. Las manos de Abul talaron el árbol y le dejaron su huella de hombre. Las manos de Mario, el carpintero, dieron forma a las planchas y le dejejaron su huella de hombre. Nada se ha perdido en el trasiego. Los ecos permanecen perrímeno/y se corresponden.
Miro a la higuera que asoma sus ramas retorcidas por la ventana. "Es una higuera servicial - me dijo Salomé el primer día. Hace sus higos y los mete en la casa para que los comamos sin la molestía de bajar a la huerta". Lo dijo riendo, pero yo miro a las ramas, como manos solícitas cargadas de higos morados y reventones, con gotas de miel escapándoles por las grietas, y pienso que es verdad, que ha ter-
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minado su labor y la presenta y la ofrece gustosa, con un poco de orgullo asomándole a las hojas, por haberlos hecho tan grandes que la piel prevista no puede contenerlos y se agrieta y rompe.
Miro al porrón modelado en el barro rojizo como un vino tostado, que Alarico descubrió tres brazas bajo tierra en la proximidad del manantial. Suda como un jornalero bajo el sol, pero es un sudar de frescuras. Está vivo también, como el armario, como la g higuera, como el pan.
Una ráfaga del viento de las colinas se adelgaza para caber intacta por mi ventana y me llena los pulmones con su fuerza. Se me ocurre que entró para saludar al árbol que sigue viviendo en el armario, al barro rojizo como un vino tostado que sigue viviendo en el porrón sudoroso como un jornalero bajo el sol. Y me digo con alegría que el mundo es una caja de resonancias, acompañada y armoniosa y que es hermoso estar en él, sor un hombre, y saberlo.
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Llovió todo la noche, como un oscuro presagio. Una lluvia aborrascada, trasnasada por el viento de brusquedades y cóleras que baja de los picos más altos. El día que vino después, era un día turbio, pobre, como enfermo.
Juno entró en la cocina haciendo resonar sobre las baldosas sus grandes zuecos la brados y se despojó sonriendo de la vieja manta que le cubría la cabeza blanca.
- Dios esté molesto con nosotros - dijo. Algo hicimos que no le gustó. ¿No habrá nodido dormir anoche?
- Sí que dormí, Juno. Sólo una vez me despertaron las ramas de la higuera batiendo contra la ventana. Aporreaba los batientes como si quisiera entrar.
Lo dije riendo. Pero los ojos transparentes de Juno reían al responder.
- Siempre estamos amenazades. Si pudiera entraba. Y sabe Dios lo que haría entonces.
- ¿La higuera, Juno?
- La higuera.
La miré con asombro, pero ya estaba hablando de nuevo. Y era la oscura magia de la tierra lo que estaba en sus palabras.
- La higuera y todo lo demás. Los árboles, las piedras, el río, las bestias. Están sujetas por la fuerza de Dios, pero pelean siempre por librarse de sus manos. Si eso ocurriera un día, ibamos a pasarlo mal.
Me vino de lo remoto el sobrecogimiento que me dominaba cuando de niño tenía que entrar en una habitación en tinieblas y solitaria.
! Luciano !
- ¿Y qué pasaría si un día se libraran, Juno?
- ! Quién lo sabe! - dijo con un suspirio. Pero es de supo-
nor que algo muy malo. Hemos estado siempre sobre ellos, moviéndoles
voluntad de hombre. Lo natural sería que buscaran cobrarse la vieja
cuenta. Piense un poco. Sor Diempos y tiempos lo que tendrían que co-
brar.
Quise der la razón de la obligada servidumbre.
- Pero si Dios los puso a nuestro servicio, Juno.
Mo miró asintiendo con la cabeza repetidamente.
- Así fué, así fué - dijo al fin. Pero eran otros los nom-
bres que había entonces en el mundo. Dios tenía confianza en su piedad
y sabía que con ella iban a manejarse bien. Pero la perdieron y enton-
todo comenzó a ander mal. Ahí está todo.
Entro Salomé con un brazado de ramas secas para el fue-
go.
- ! Miseria de día! - se lamentó dejándolas caer en la
leñera.
Mi cabeza estaba llena con las palabras de Juno y
en un día de miseria mayor, cuando las piedras, los árboles, el río
las bestias, comenzaran a cobrar su deuda de tiempos y tiempos. Oí a
Salomé de nuevo.
- Madre, ¿sabes quién llegó esta mañana?
- Nadie con buenas intenciones, después de una noche de bor-
rasca como la que pasó - oí decir a Juno. Y Salomé entre risas.
- ! Pobre Luciano!
Yo seguía pensando en el día terrible que anunciaban la
malabras de Juno, y apenas oí el nombre. Pero oí la respuesta y me vino
entero el recuerdo del estanco de Asmodeo y la carta sin dueño entre los
dedos de Rómulo.
- ¿Luciano, el de Ludovico?
- ! Y quién podía ser si no! Nunca hubo otro con ese nombre en Montecallado. Llagó al romper el día, en el carro de Damián. Parece que estaba en los Molinos aguardando a que alguien lo trajera.
Juno llenaba un balde grano para llevar al corral. La oí entre el oscadear del grano cayendo.
- !Dios quiera que regrese para recoger su vida donde la dejó hace tantos años! Si logra pegar las dos puntas, volverá a ser aquello que Dios quiso en principio.
- !Más valdría que no! - dijo Salomé riendo. Cuando salió de aquí, era una veleta que sólo daba dolores de cabeza a Ludovico. Y si vuelve para seguirlo siendo.
Juno miró a su hija con un asomo de reproche en los ojos severos.
- Veleta o no, cada hombre tiene su vida. Y es esa la que ha de llevar hasta el sín. Si la parte en dos, pasa como con las sierpes cuando se las corta por la mitad: quedan dos pedazos vivos que se agitan sin saber para qué.
Salomé escondió los blancos dientes y su pecho hermoso de jó de vibrar con la risa.
- No lo decía por mal, mamá.
Intervine tratando de explicar.
- Salomé quería decir que sería preferible que ese hombre regresasentado por la vida, Juno. Aunque ya no esté aquí Ludovico para sufrir por su causa dolores de cabeza.
Juno asintió murando algo que no alcancé y salió con el
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cubo lleno hacia el corral. Salomé suspiró y luego con una sonrisa, me miró afirmando.
- Pues mal o no, como veleta lo era. Y el pobre Ludovico vivía penando siempre por su causa. Corría detrás de todas las muchas y no tenía medida para el vino. Y ya podía ver a su padre matándose en el campo para recoger a tiempo la cosecha: él sacaba el cuerpó siempre que podía. ! Y no le digo durante las ferias! Jugaba lo que tenía y lo que no tenía, en la mesita del gitano de las tres tapitas.
- Una joya por lo que veo - dije riendo.
- !No lo sabe usted bien! Como entonces era un buen mozo, las muchas oían sus halagos con gusto. Pero los padres preferían no verle rondando cerca de sus casas.
- Tal vez casi peligro haya pasado ya, Salomé - opiné tranquilizador. Según me dijo Asmodeo, han pasado diez años desde entonces.
- Veinte tenía cuando se fué. Con diez que pasaron, son treinta. Ya no es un mozo, no.
- ¿Y por qué se fué del pueblo, Salomé? No he oído de otro que lo haya abandonado.
- No podía oirlo, porque no lo hubo. Se fué con unos gitanos que vinieron para las fiestas del patrón. Nadie supo adonde fué a dar con sus huesos. Cuando Ludovico supo de él al cabo de un año, se había hecho soldado voluntario y andaba por tierras de la morería. Luego un día allá y otro quién sabe donde, y una carta que llegaba siempre de muy lejos, para pedir dinero a Ludovico.
El matrato no era halagador y se lo dije.
- Pues ni le quito ni le pongo. Así era Luciano. Y no sé por qué, me pienso que así ha de seguir siendo.
- ¿Ya sabe que la lluvia de la noche pasada hizo crecer al pueblo? - me dijo Asmodeo tan pronto entré.
- Oí decir a Salomé que había llegado Luciano, el de Ludovico. ¿Fué ese el crecimiento?
- Ese. Lo trajo Damián en su carro al regresar de los Molinos.
- Por entonces la carta...
- Era para anunciar a Ludovico que llegaba. El mismo se lo dijo a Damián. Parece que estaba de mal humor porque su padre no había ido a los Molinos a esperarle.
Pensé en el viejo Ludovico, inquieto bajo las flores silvestres de su tumba, por no poder ir a los Molinos a esperar a Luciano. Y recordé el retrato que de él me había hecho Salomé.
- Por lo poco que me contó Salomé, parece que el tal Luciano era mozo levantisco y rebelde - dije.
Asmodeo vació la coniza de su pipa, golpeándola contra su pierna de leño.
- Era y mé parece que lo sigue siendo - me contestó. Estuvo aquí esta mañana. Quería cigarrillos finos, de los de cajita, que yo no los tengo. Y se fué refunfuñando no sé qué contra Montecallado. ¡Como si el pueblo tuviera la culpa de que le hayan hecho gustos de mujer por allá por donde anduvo!
Se le veía el enojo por el desplante de Luciano, en los dedos que no acertaban a llenar la pipa cabalmente.
- Se llevó el atado de fuertes y ha de fumarlos si quiere
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Salí bajo la lluvia fina para ir al estanco de Asmodeo.
echar humo por las narices - añadió.
Entré Barrabás, agrandado por el capote de lona chorro-nte de lluvia.
- Buen días nos ha dado Dios. Es lluvia de la buena, de la que sabe mojar los campos hasta donde las raíces necesitan - dijo como saludo.
Asmodeo le tendió su atado de cigarrillos.
- ¿No nos dice nada del nuevo vecino, Barrabás?
En la mirada interrogante, ví que ignoraba llegada de Luciano. Y Asmodeo:
- ¿Cómo puedes no saberlo? Está aquí desde el alba.
- Y yo estoy desde el alba abriendo acequias entre mis hortalizas, por si el agua sigue. No me gusta ver a mi tierra haciendo las veces de pantano. Quién llegó? Como no sea don Gríspulo Absalón, que me dijo hace días que sus cuehaceres le estaban obligando a ir a la ciudad.
- Don Gríspulo Absalón no ha salido del pueblo y ahora debe estar leyendo sus libros herejes en la notaría - le respondió Asmodeo. Quién llegó sué Luciano.
Ví una sombra de descontento pasar por la cara serena de Barrabás. Ya Asmodeo le estaba repitiendo toda la peripecia de la llegada y el incidente de los cigarrillos finos. Se me antojó que la sombra se agrandaba. Asmodeo estaba diciendo.
- Por lo que se ve, no ha cambiado. Y si lo ha hecho, será en peor.
- Siento que haya venido - dijo Barrabás después de un silencio prolongado. La única vez en mi vida en que he pensado que un hombre pueda matar a otro, lo pensé a causa de ese rastrojo.
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Arrastró las erres de rastrojo, como para poner en ellas todo su desprecio. Y Asmedo dejando ver su anhelar.
- Me condeno pensando que piedra de caminos como esa, no ha de estarse quieta aquí. Seguro que en unos días ya no podrá con las ganas de largarse. Y que lo hará.
- Será mejor para todos. Y para él - concluyó Barrabás guardándose el atado de cigarrillos bajo el capote con gesto brusco. Y salió olvidando despedirse.
Ví a Luciano la tarde del día siguiente. Estaba en el café de la Plaza Mayor y pude detallarle a mi antojo. Lo digo para que no se piense que el opinar adverse de los demás, pesaba en mi ánimo al juzgar-le. Lo que me desagradó enseguida, era irradiado por él, le salía de su entraña de hombre y le quedaba flotando en los ojos, siempre entornados por el humo del cigarrillo. Estaba en la línea recta y fina de la nariz, que se plegaba al llegar a las aletas, para hacerlas pequeñas y angostas. Y estaba sobre todo en el dibujo mezquino de la boca, que apenas dejaba espacio para los labios. Podía decirse que en su rostro todo era regular y correcto, pero como si lo hubieran labrado con materiales parcos, como con el temor de que no alcanzaran para dejarlo terminado.
Y estaban los gestos, los movimientos menudos y simples que son de cada hombre y que lo diferencian de los demás. La forma de sostener el cigarrillo entre los dedos y el movimiento peculiar para llevárselo a la boca. El modo de apoyar los codos en la mesa o de abandonar el cuerno en el asiento. Y el tono con que envuelve cada palabra y el modo de plegar los labios o de abrirlos y cerrarlos, para que cada letra tome su forma en el aire. Y sobre todo, el mirar. Un hombre puede des-
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ojarse de todas sus zapas y quedar desnudo ahí mismo, delante de los ojos de los demás. Y eso no va a servir para conocerle mejor. Pero de pronto se le desnudan los ojos con una sola mirada y es como una revelación: se le está viendo la entraña viva, la carne del alma sin mantas ni camisas. Eso pasó con Luciano cuando Vergel, la hija menor de Rómulo el cartero, cruzó la plaza. Yo no digo que no deba hacerse, porque ese sería como querer ponerle el freno de un caballo, al viento loco que baja de las colinas en Octubre. Vergel tiene quince años y es como si la hubieran hecho mirando a las colinas de Montecallado, y la dulce línica ondulada estuviera toda en su cuerpo. Y luego está la música que nace en el río de su sangre, y coliga a los musculos a llevar el compás. Vergel es así, y es hermoso que lo sea, porque mirándola, los hombres se llenan de fuerza y son capaces de acometer no importa qué. Pero la mirada de Luciano iba por otros caminos y dejaba como un rastro sucio y triste en el aire que atravesaba.
Luego le oí hablar a un camarero y le ví mover los labios para hacerlo y escuche el sonido cortante y afilado de su voz. Y le adiviné la jactancia molesta que debía ir delante de él en cada minuto de su vida, como si todo el mundo estuviera ahí para servirle y obedecerle sin remedio.
Salió calándose la gorra hacia el lado derecho de la frente y al andar subía y bajaba los hombres alternativamente, como un mariño. Pero pensé que en los marinos ese andar les viene de tener siempre bajo los pies un suelo caprichoso que baila y hay que seguirle la música para no caer, mientras que en Luciano era también un modo de dejar ver la jactancia que llenía por dentro. Se perdió tras los troncos de los castafios de Indias de la plaza. Yo estaba recordando una frase severa y aspera de Asmodo el afán interior: "No tiene más que pensar - me había
siempre bajo los pílos un suelo caprichoso que baila y hay que seguirle la música para no ocer, mientras que en Luciano era también un modo de dejar ver la jactarcia que lo llenaba por dentro. Se perdió tras los troncos de los cantaños de Indias de la plaza. Yo estaba recordando una frase severa y aspera de Asmodeo el día anterior: "No tíenex más que pensar - me había dicho Asmodeo -, no tíenex más que pensar que se fué a la guerra voluntario". De pronto yo no había comprendido. Y Asmodeo me aclaró: "Ir voluntario a la guerra es tener ganas de matar semejantes. Fuera de la guerra no puede hacerse, porque dá malos resultados. Pero en la guerra está permitido. Se va para eso. Por eso digo que Luciano tuía ganas de matar. Y se buscó el permiso de un uniforme".
Salí a la plaza repitiéndome las palabras de Asmodeo. Todos los pájaros que viven los castaños de Indias, hablaban a la vez, y aquel estruendo alegre me lavó las arrugas de la frente. Decidí caminar hasta el prado de las ferias y seguir luego bordeando las tapias del cementerio, hasta la huerta de don Acisolo, donde los cerezos se doblaban, vencidos por el peso dulce. Allí mismo comienza su viaje hacia las nubes, la colina que soporta en su cima la cabaña de Abul, el carbonero. Pretendí alcanzarla con la mirada, pero la espesura de los pinares no me dejaba.
Y comucé a trepar por el sendero angosto que las agujas de los pinos hacen resbaladizo y difícil.
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siempre bajo los pílos un suelo caprichoso que baila y hay que seguirle la música para no ocer, mientras que en Luciano era también un modo de dejar ver la jactarcia que lo llenaba por dentro. Se perdió tras los troncos de los castaños de Indias de la plaza. Yo estaba recordando una frase severa y aspera de Asmodeo el día anterior: "No tíenex más que pensar - me había dicho Asmodeo -, no tíenex más que pensar que se fué a la guerra voluntario". De pronto yo no había comprendido. Y Asmodeo me aclaró: "Ir voluntario a la guerra es tener ganas de matar semejantes. Fuera de la guerra no puede hacerse, porque dá malos resultados. Pero en la guerra está permitido. Se va para eso. Por eso digo que Luciano tuía ganas de matar. Y se buscó el permiso de un uniforme".
Sali a la plaza repitiéndome las palabras de Asmodeo. Todos los pájaros que viven los castaños de Indias, hablaban a la vez, y aquel estruendo alegre me lavó las arrugas de la frente. Decidí caminar hasta el prado de las ferias y seguir luego bordeando las tapias del cementerio, hasta la huerta de don Acisolo, donde los cerezos se doblaban, vencidos por el peso dulce. Allí mismo comienza su viaje hacia las nubes, la colina que soporta en su cima la cabaña de Abul, el carbonero. Pretendí alcanzarla con la mirada, pero la espesura de los pinares no me dejaba.
La piel dorada, los ojos como chispas, todo el como tostado a punto por el fuego de sus hornos de leña. Abul me mira intrigado. Acabo de preguntarle si no siente la soledad en su cabaña, perdida entre los pinares, en lo más alto de la colina.
Estoy sentado en el tronco de un pino que su hacha derribó esta mañana. El perfume violento que la corteza dejaba pasar en oleadas tenues y medidas, cuaja ahora todo el aire, desaloja conquistador a los otros olores del bosque. Espero.
Ya aprendí que Abul habla al modo del viento de sus cimas; por ràfagas seguidas de largos silencios. Al fin habla.
-No sé lo que me quiere decir. Yo no estoy sólo.
Le miro sin comprender. Todo el mundo sabe que Abul no tiene compañía en su reino de hornos y arboledas. Miro de rejojo hacia la cabaña vecina, como esperando ver deslizarse una silueta a la que no puedo dar forma en mi pensamiento. Y Abul me lo adivina y sonrie.
-No -dice-, en la cabaña no hay nadie.
-¿Pues entonces, Abul?
La ràfaga pasó y ahora viene el silencio de nuevo. Tengo que esperar, como si las palabras se formaran laboriosamente en su cerebro, surgiendo letra a letra de sus oscuras profundidades. Los ojos se me van hacia el valle por encima de las copas de los árboles, que bajan siguiendo la ladera. Veo el campo de las ferias como un círculo dibujado por una mano inhábil, y a la izquierda, la blancura solitaria del minúsculo cementerio.
-Todo el bosque está lleno de cosas que viven -dice- Abul de pronto. Es mi compañía. ¿Sabe que conozco a todas las ardillas que viven por aquí? Una por una. Y ellas a mí, igual. Nos entende-
mos. Ellas saben lo que quiero y yo comprendo lo que piden de mí. Nunca hemos tenido una diferencia, un sí o un no. Ve aquel nogal, el grande, el que saca las ramas más allá de mi cabaña?
- Sí, Abul. Es un hermoso nogal.
- Pues ahí lo tiene, con todas sus raíces en lo profundo y sus ramas cantando en el aire. Y debía estar convertido en armario en una casa de Montecallado. Las ardillas me hicieron saber que no debía hacerlo. Y no lo derribé.
Otro silencio. Y lo aprovecho para pensar en una comisión de ardillas, paradas delante de Abul y explicándole que aquel nogal debe ser respetado. Ya la magia de Montecallado está en mi sangre, fluyendo con ella por los ramajes de las arterias y las venas, y pienso en las ardillas solicitantes y no veo en ello nada inverosímil. La voz de Abul barre mis pensamientos.
- Mario, el carpintero, me había pedido un nogal de buen porte para hacer un armario no sé a quién. Yo recordé en seguida a ese. Los tengo a todos en la cabeza, en filas separadas, por orden. A los viejos y a los que acaban de nacer, Y le dije: "Tengo el nogal que te hace falta, Mario. Un nogal de buen porte. No necesita-ras de añadidos para hacer tu armario".
Miro a las ramas del nogal, recortándose oscuras en el cielo azul. Y pienso con horror en el doctor Carredo, mi amigo allá en la ciudad, que hacía excursiones a los bosques de los alrededores para cazar ardillas. Pero no se lo digo a Abul porque pudiera guardarme rencor por tener un amigo así.
Al día siguiente me fui a cumplir el encargo de Mario. Llegué con mi hacha y la apoyé en el tronco. Lo estaba estudiando para
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saber por donde convenía empezar el corte, cuando vi a las dos ardillas asomadas como a un balcón en una rama baía. Ellas se habían dado cuenta en seguida de lo que iba a hacer, porque me han visto muchas veces. Y comprendí lo que me estaban diciendo en su callado hablar de ardillas. Me estaban diciendo: "Abul, no hay otro nogal capaz de dar nueces para nosotros en todo este pedazo. Sólo junto al manantial hay otro, pero aún inexperto y sus nueces no llegan a madurar como se debe. Si lo derribas, nos vas a causar un gran quebranto. Tú sabes cuantas somos por aquí. A ti no te tenemos que decir lo que va a pasarnos en el invierno, si echas abajo este nogal. Más arriba, por donde están los tres olmos, hay nogales que harán tu cuenta tan bien como éste".
El que hablaba era Abul, con su voz profunda y lenta de hombre solitario. Pero yo creía estar escuchando una voz pequeña y aguda, persuasiva y transida de zozobra, que salía delgada y sin interrupciones de la boca menuda y pulida de una ardilla.
-En seguida me excusé -seguía diciendo Abul. Les pedí perdón por mi torpeza y fui a buscar el nogal para Mario adonde ellas me habían señalado. Nos entendemos muy bien. Hay respeto y buen deseo de parte y parte. Porque es lo que yo digo: todos cabemos en el mundo, a poco que nos apartemos con buena voluntad para dejar sitio a los demás.
La ràfaga había sido grande y vino un silencio a su medida. Yo agradecí aquel silencio de Abul. Estaba tratando de colocar en mi corazón cada una de las palabras que lo habían precedido. Estaba aprendiendo en un instante, lo que no habían sabido darme muchos años de libros y meditaciones. Era la piedad. Otra vez la
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piedad que ya había visto brotar como un renuevo de primavera, del pécho enorme de Barrabás. La piedad, como una piedra grande y sólida, capaz de sostener sobre ella todo el peso del mundo.
Abul retornaba laboriosamente al punto de partida. Yo le había preguntado si no sentía la soledad en su cabaña extraviada entre pinares altos.
-Ya ve que no estoy sólo -decía. Nadie está sólo en el mundo si tiene buenos ojos para ver. Y lo que pasa con las ardillas, pasa también con las otras criaturas del bosque. Por ahí anda Antón, el jabalí. Yo le puse ese nombre, porque se me antojó que le venía bien a su corpachón redondo y abultado. Claro que él no lo sabe. El tiene seguridad su buen nombre de jabalí que nosotros no conocemos. Pues bien: Antón pasa a cada rato cerca de donde yo estoy cortando la leña para mis hornos. A veces va con su hembra y sus jabatos. Y no hay asomo de sobresalto en ellos porque yo esté allí con mi hacha. Ya Antón les dijo que con Abul no tienen nada que temer. Ellos tienen su lugar en el bosque, por la parte más alta. Yo tengo el mío en mi cabaña. Somos amigos. Y lo mismo pasa con los demás, desde los grillos hasta las sierpes doradas y grises que viven bajo las piedras. Ya ve que no estoy sólo.
Se levantó para coger su hacha y comenzar a desbastar el pino. Yo estaba lleno de palabras que hervían haciendo dentro de mí como una espuma alegre. Creo que si Antón hubiese pasado cerca en aquel momento, también me hubiese mirado sin sobresaltos ni temores.
Mientras bajaba a Montecallado por el sendero angosto que las agujas de los pinos hacen resbaladizo y difícil, me iba repi-
tiendo las palabras hermosas de Abul. Nunca más volvería a sentirme sólo sobre la tierra enorme. (*) En la Versión original de estas cuartillas inéditas de San Abul de Montecallado faltaban las páginas 25.26.27.28. Albur transcribió de una copia las hojas correspondientes, lo cual explica el cambio de tipografía.
A la puerta de la herrería de Barrabás, la rueda rota de un carro me sirve de escabel. Barrabás terminó su jornada y desata el mandilón de cuero que le defiende las chispas de la fragua. Le estoy contando mi visita a Abul en su cabaña de la colina y sonríe.
- Es verdad - dice -, es verdad. Abul conoce a las ardillas y si un día me dijerá que puede oir también la voz del nogal o la del roble, lo creería.
Me distreigo un instante mirando a Totó que cruza frente a nosotros, agitando en el aire de la tarde su eterna ramita de avella-no. Olvido a Abul para hablar de Totó. Y Barrabás.
- Es una vida toda hecha de no tengo y de quisiera -dice queriendo ponerme a Totó entero ante los ojos del comprender.
Totó ol simple. Totó, el tocado por la gracia de Dios, que le dió la suma perfección de la inocencia.
"Ven aca, Totó!" - dice alguien. Y Totó va, desarmado y limpio, con su ángel guardián a horcajadas en los hombros desiguales, uno más bajo que el otro, como si el peso del ángel fuese mayor allí. Va sin temores, confiado, seguro, acorazado en la sonrisa pequeñita y desnuda de intención.
-...pero yo no creo que sea desdichado. Todo lo contrario.
Barrabás termina la frase que cortó en el aire, para dejarme mirar a Totó, que se aleja calle arriba, hacia el campo de las ferias, agitando en signos mágicos su fina ramita de avellano. Pienso en un San José joven, sin barbas, y con la rama aún ajena al milagro del florecimiento.
- ¿Cuantos años tiene? - se me ocurre preguntar.
Barrabás ríe con su risa enorme, de batientes de puerta
A la puerta de la herrería de Barrabás, la rueda rota de un carro me sirve de escabel. Barrabás terminó su jornada y desata el mandilón de cuero que le defiende las chispas de la fragua. Le estoy contando mi visita a Abul en su cabaña de la colina y sonríe.
- Es verdad - dice -, es verdad. Abul conoce a las ardillas Y si un día me dijerá que puede oir también la voz del nogal o la del roble, lo creería.
en poder del viento leo.
- Si supierax que nunca se me había ocurrido pensarlo!
Callo y mi cabeza rueda por sus caminos hondos y silenciosos. Otra vez me estoy topando como un carnero deslumbrado, con la magia de Montecallado. Aquí puede vivir un hombre al que los otros no le vean la edad. Un hombre de tiempo detenido, de mundo estático. Pienso que eso puede ser la inmortalidad.
Barratí; wurde en una ramita de menta, y el perfume inasible y delicado escapa del frágil encierro y ocupa su puesto en la tierra. Los ojos go lo van a buscar la silueta de Totó, ya en el confín de la calle, que por el lado del campo de la feria se levanta en asomo de colina. Le sigo la mirada. En el prodigio de la perspectiva, la estatura de Totó disminuye hasta un resúmen de estampa primitiva, pero la calle, subiendo, le levanta hasta prenderle en el cielo azul, como una mariposa de grandes alturas.
- Visto desde aquí, parece que fuera a entrar en el cielo.
Lo dije sin reir, como algo que se comprueba con los ojos y no puede ser desmuntido. Moviendo a pensar en San José, con la varieta ajena al milagro del florecimiento.
- Pero si aquí nació y de aquí eran sus padres, tiene que haber una constancia. Forzosamente se ha de saber la edad que tiene.
- ¿Y quién le dijo que Totó nació aquí y que de aquí eran sus padres? - me preguntó intrigado.
- Nadie me lo dijo. Debo haberlo supuesto dosde el primer día. En todos los pueblos hay un simple, un inocente como Totó.
- Pues supiso mal.
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Llevé la mirada otra vez hacia el confín de la calle, pero ya Totó no estaba. De mo ocurrió que tal vez seguía caminando, detrás de las nubes que se amonaban allí como vellones puros, hollando con sus viejos zapatos sin color territorios celestes.
- Totó apareció aquí un buen día, después de una lluvia de muchas horas, como esos hongos que salen enteros y crecidos al pie de los chopos, al terminar una tormenta - estaba diciendo Barrabás.
Ví denuro de mi cabeza salir los hongos, como minúsculos frailes encapuchados, rompiendo la tierra y ocuparando sus puestos en el mundo sin metanórfosis ni crecimiento. Y vía a Totó, con su blusón siempre desgarrado, sus zapatos siempre rotos, su sonrisa siempre tendida en el medio de los ojos claros, salir también, en un impulso desmedido, entero que ya para una eternidad sin variaciones.
Pero quise explicarlo de algún modo.
- Vendría de algún pueblo de los contornos. Y a lo mejor hasta sus padres le vieron partir con alegría. Un hijo simple es siempre como una pústula triste, el fracaso encarnado de muchos sueños.
Eso fué lo que dije. Y Barrabás.
- Por qué tiene esa manía de inventar lex vidas a las gentes? Siempre lo está haciendo. Y eso sobra. Cada uno tiene la suya, completa y redonda como una naranja en sazón.
Había una ligera sombra de reproche en sus palabras, a pesar de la sonrisa con que las envolvía, como para no herirme demasiado.
- Si hubiese venido de algún pueblo de los contornos, nosotros lo hubiésemos sabidox al fin y al cabo. Montecallado no es el fin del mundo, ni un muladar al que no se llega. Y en cuanto a eso
que dijo de los padres y la püstula triste, tampoco. Por estas tierras las cosas son como Dios quiere que sean. Y a nadie se le ocurre venir con el borrador y la pluma, para enmeidar la plana que Dios acaba de terminar. Y eso lo pensamos lo mismo para Totó, que para la cosecha que las heladas nos queman en una sola noche. Y le adviertó que las cosechas se logran con muchas semanas de penares y sudores.
Me vino a la memoria aquella mañana de muchos antes, cuando el maestro me había sorprendido copiando la lección en la libreta de un condiscipulo. Esaba sintiendo la misma verguenza de entonces, tenía en las mejillas el mismo rubor cuijable y sin remediol Azarado y confuso, quise escapar por el desviadero de una pregunta.
- Fué generoso que le dieran acogida a pesar do ser como es. Un simple no sirve para el trabajo de los campos, no puede vendi-miar ni segar. Es lo que en la ciudad se llama una carga pública.
Barrabás me miró con la misma pena triste conque yo había mirado a Totó la primera vez que lo viera.
- ¿Y usé cree que Dios ha decidido, allá en su gran casa de las nubes, que todos los hombres tienen que vendimiar y segar?
Hablando de Montecallado, yo no puedo mentir. Ahora quisiern hacerlo y decir una cosa bien distinta a la verdad. Pero no puedo. Y la verdad es que me sentí torpe y como perdido, como un niño en la noche amenazadora del bosque. Pero Barrabás no se creció con su victoria.
La tahona de Damián es un mundo de penumbras traspasadas por el aroma cálido del pan. Es su reino lento y demorado, su clima preciso. Una vez que se le visto a Damián, que se le ha tomado el pulso del alma, se sabe enseguida que sólo allí podría vivir. Abre el portillo gimiente del horno, y el círculo de luz escarlata que se escapa del interior, le dá el relieve justo desde medio muslo hasta la frente. Los brazos velludos, estucados de harina, se alargan y encogen el manejo de la paleta achatada, que se hunde en el horno para comprobar el crecimiento y la medurez de las hogazas. Lo miro y pienso en un rito primitivo y remoto, con el fuego por dios adorado y temido.
Me está explicando con su voz grave y honda el proceso milenario y comprendo que igual hubiese hablado frente a su horno un hombre de Roma, de trecia, de Fenicia, de Egipto.
- Cada pan es como un niño - me dice retirando la paleta y cerrando el portillo del horno -, igual que un niño. Ha de tener su tiempo justo y su calor bien medido. El pan el horno, el niño en el vientre de la madre. Si van fuera antes de tiempo, los dos se malogran. Hombres hay por ahí, que hacen pensar en panes mal cocidos. Y a veces una hogaza sale del horno recordándole a uno a gentes que conoce.
Entra Liana con un recado de la madre y veo como nunca el misterio de las diferencias del mundo. Está hablando con su padre en voz baja y yo puedo gozarme en la contemplación minuciosa. Son como los dos platillos de una balanza, pero el que corresponde a Damián es el que porta las pesas y se inclina hacia la tierra, mientras el que
corresponde a Liana está lleno de espigas maduras y va hacia arriba, ligero y como negarálose a bajar.
Tiene en los ojos el mismo azul sin nombre de los techos de Montecallado, pero con el brillar hermoso que les dan los pensamientos al asomarse a elio. Veo sus manos cuando las lleva al extremo de una trenza para asegurar el lazo que la fija, y se me ocurre que cuan-do se abandonen los manos fuertes y grandes de un hombre, no pesa-rán ellas, como si en realidad no estuvieran allí.
La penumbra de la tahona la cerca, y más profunda a medida que se acerca al suelo, la va borrando. Donde deben estar los pies, sólo hay una faja de sombras, y eso la hace aparecer como surgiendo del aire, milagrosamente suspendida en él.
Escucho su voz, susurrada quedamente, y me queda la impresión de un brotar de aguas de manantial entre guijarros pulidos, cercados por un terciopeleo de musgos.
No gesticula, no acciona con el moverse lógico de los músculos obligados por su dimensión y su mecánica. Sus desplazamientos son inexpresables, como si toda ella formase parte del aire que la envuelve y su atmósfera girase a la par de sus manos, sus piernas, su cabeza. Pienso en los elfos sigilosos que deambulan por las tierras nórdicas y por primera vez tengo de ellos una imagen concreta. Así han de ser, con esa aparientia de no estar, estando. Con gemelo dominio sobre el aire que les aprisiona y no puede dominarlos.
El manuarial enmudece de pronto. Liana va hacia la puerta y entra en el trapezo de luz que se dibuja, viniendo de la calle, sobre el piso de grandes baldosas desiguales. Pero el hechizo no se rompe: la forma inefable no varía, no pierde su desnuda pureza para adquirir relieve humano.
- Es mi hija diana.
Me vuelvo fruscamente hacia Damián que acaba de hablar y rompo el sortilegio.
- Lo sé. Es muy bonita - es lo único que alcanzo a decir, todavía inmerso en el encantamiento.
Parece no haberme oído y va a colocar las grandes hogazas todavía calientes en el anrejillado de madera de los anaqueles. Transcurre un tiempo y pievo que me olvida, cuando oigo su voz de nuevo.
- Si no fuera como es, yo estaría más tranquilo.
No comprendio, pero Damián no me dá tiempo a indagar el sentido.
- Vive como si no perteneciera a este mundo. Cuando era pequeña, más de una vez se me ocurrió pensar que estaba embrujada.
Sonrío como para hacerle inacceptable aquel temor a un embrujamiento, y veo en sus ojos que me lo agradece.
- Las muchas suelen tener caprichos y saltos de humor extraños. Eso forma parte de su naturaleza - le añado para acabar de disipar la inquietud por el embrujamiento.
- No es eso - me responde -, no es eso. Es que Liana no está conforme con el mundo.
Me cortengo cuando estoy a punto de decirle que es natural que así sea, que los elfos no pueden estar nunca contentos con el mundo.
- Cuando era pequeña - está diciendo Damián -, llegué a llevársela a don Aciselo para que le hiciera el oficio de exorcismo. ¡Tan convencido estaba de que el demonio se había apoderado de ella!
- Pero ¿quá hacía para llegar a darle ese temor, Damián?
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- Inventar un mundo para andar por él a gusto - me responde con pena -, mentir con cada palabra, decir cosas sin sentido. ¿No sabe que una vez, cuando apenas había cumplido los siete años, alborotó a todo el pueblo con la historia del gato verde que echaba lumbre por los ojos?
- |Lindo gato si lo hubiera, Damián|
- Si lo hubiera, sí. Pero no lo hay. Y ahí está lo malo.
Le miro como pidiéndole que me cuente. Y lo hace.
- Por als cuentas no tenía aún sus siete años. Había ido a buscar setas blancas a la colina. Cuando regresó con su cestilla repleta de las sombrillitas de la lluvia, venía sofocada por el miedo. Contó que había visto un gato verde como las hojas nuevas, que echaba lumbre por los ojos. Ya puede imaginar! Todos pensamos en una alimaña maligna y salimos a buscarlo. |Toda la colina la corrimos| Arbol por árbol y peña por peña Y nada. No lo encontramos.
Quiero poner el peso de un razonamiento en favor de Liana.
- Pudo ver a un animal cualquiera que le hiciese pensar en un gato verde, Damián. Y el miedo que sintió puso el resto.
- |Ojalá| - me dice enseguida- |Ojalá| Pero es que tiempo después me confesó que lo había inventado, porque tenía ganas de que hubiera un gato de ese color. ¿Se dá cuenta?
Me doy cuenta. Es un elfo. Pero no se lo digo a Damián, que va ya hacia el horno y abre el portillo para sacar la hornada. No necesito preguntarle, para saber que Liana no dejó en su mágica infancia, como una estela muerta, su inconformidad con el mundo. Estaba aquí hace un momento y oí su voz susurrada quedamente, ví sus movimientos conjugados con el aire, la ví salir a luz del día sin perder su desnuda
pureza. Es un elfo.
¿Cómo puedo novel hombre, que hacía pensar en las sierra del pedregal, pero no en las doradas y grises, sino en las otras, las sin color y como turbias y sucias, entrar en el corazón de Liana?
Un corazón como las cimas de Montecallado, labrado en alturas y aromas. Y ahora me enteraba de pronto, mirando a los ojos colóricos de Barrabás, que Luciano se paseaba por los laberintos de aquel corazón, bajando y subiendo los hombros, más jactancioso que nunca.
-¡Si es verdad, te juro que con mis manos le abro a ese rastrojo un camino hasta el infierno; - estaba diciendo Barrabás cuando yo entré aquella nañana en el estanco de Asmodeo.
Cleonte y Fermín le escuchaban con la alarma en las caras y Asmodeo enseñaba su preocupación arrancando una astillita a su pierna de leño. Barrabás estaba rojo como una cereza del huerto de don Acísclo.
- Ni soy su padre, ni hay en las venas de ella una gota de la sangre que tengo yo en el cuerpo - seguía diciendo Barrabás -, pero no lo permitiré.
Entró Crispulo Absalón, el viejo notario de Montecallado, en procura del tabaco negro para su pipa y miró de reojo a Barrabás. Se alzó la voz aguda y rajada de Fermín. Miraba al notario mientras hablaba.
- Don Crispulo Absalón te dirá que legalmente no tienes dere-
cho a impedirlo, Barrabás. Si su padre consiente...
- ¡Le apostaría mi alma al diablo a que su padre no lo sabe - gritó Barrabás. Pero aunque lo supiera y consintiera, yo me pondría en el medio.
Lon Crispulo Absalón miraba a Barrabás y luego a Fermín al través de sus bifocales de oro. Estaba esperando para comprender. Asmodeo fué en su ayuda.
- Don Crispulo, ocurre que Agueda vió a Luciano, el de Ludovico, con la hija de Damián. Sólos y por el camino del vado, como novios.
el enojo
Sentí que ex malex/de Barrabás entraba en mi corazón y se aposentaba también allí. Me estaba viendo otra vez en la tahona de Damián y tenía ante mis ojos a Liana. Me estaba viendo otra vez en el café de la plaza Mayor y tenía ante mis ojos a Luciano. Así, por separado, podía verlos. Pero trataba de imaginarlos por el camino del vado, como novios, tal vez cogidos de la mano, y ella con su hablar susurrante de manantial diciéridole que lo quería, y él bajando y subiendo los hombros jactancioso. Y eso no podía verlo, porque algo dentro de mí lo rechazaba. Oí confusamente a Asmodeo explicar a don Crispulo Absalóm la pretensión de Darreoás, y presté atención, esperando que el conocer del notario sacase de su archivo alguna vieja ley severa, que diese derecho a Barrabás para oponerse.
- Legalmente, el único que tiene derecho a oponerse es su padre, si la mucha es aún menor. Y creo que lo es.
- Tiene disciseis años - aclaró Cleonte. Lo sé porque nació cuatro días después de mi hijo Baltasar.
- Pué lo es. Y si Damián se opone, Luciano tendrá que esperar.
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- Y si Damián está loco y deja que ese rastrojo sucio le ronde a Liana arrastrando sus malas intenciones, yo les digo que me pondré en el medio. Y quiero ver quién es el cura que los casa;
Los ojillos miopes de don Críspulo Absalón fueron a detenerse en la cara enojada de Barrabás. Fermín y Cleonte aguardaban en silencio. Asmodeo luchaba con la astillita de su pierna de leño.
- Me parece que no te gusta el tal Luciano, Barrabás - dijo al fin don Críspulo.
Barrabás le miró como si le hubiera dicho que había nacido en el medio del arroyo, y que comía del pan que otros ganaban.
- ¿Gustarme? - rugió - ¿Gustarme? ¿Por qué no me pregunta de una vez si tengo los mismos gustos de los buitres y me agrada pico-tear en la carroña de los animales muertos?; Tanto daría;
Intervino Asmodeo para aclarar.
- Barrabás tiene razón, don Críspulo. Yo no digo en lo que a ley se refiere, claro. No sé de esas cosas. Éxito de quiero decir que lo digo porque conozco a Luciano y porque la conozco a ella. Y son dos cosas que no pueden ir de acuerdo.
- Me preguntaron por lo que dice la ley para casos así - terminó don Críspulo Absalón -, y lo que dice es eso. Si el padre dá su consentimiento, as cosa hecha. Nadie más tiene derecho.
Salió saludando con la cabeza y arrastrando los pies.
- Pues cuando la ley dice lo que no debe ser, es ley muerta -dijo Barrabás con voz que alcanzara a don Críspulo Absalón en la puerta. Y hay otras que no están escritas.
Don Críspulo encogió los hombros y salió. Barrabás se volvió a Cleonte.
- ¿Te dijo Agueda que los había visto ella misma, Cleonte?
- Ella misma. Venía de los olivares y para no subir hasta el puente viejo, cortó por el vado. Y allí fué que los vió. De la mano y mirándose como se miran los mozos cuando andan diciéndose ternezas.
- No puede ser - dijo Barrabás después de un silencio -, no puede ser. El sol y la luna no pueden estar juntos en el cielo.
No podía ser, pero era.
Luciano la había visto pasar por la calle del Monje y la había mirado como a Vergel, la hija de Rómulo, aquella tarde en el café de la plaza Mayor. Y ella había sentido la mirada en su espalda, como un tábano insistente. Y había vuelto la cabeza para encontrar los ojos de Luciano y la mirada como una cuerda todo a su alrededor.
- ¿En donde tienes la cabeza, Liana? - le había dicho su madre aquella tarde. Es la tercera vez que te llamo.
No podía cir, porque sentía como envuelta todavía por la cuerda de la miraada de Luciano. Y el tábano zumbaba junto a sus oídos y no la dejaba escuchar otra cosa que su zumbido inquietador.
Luego había venido la noche, y el tábano seguía allí, zumbando sobre su cama, impidiéndole cerrar los ojos. Era como si todo el mundo se hubiera borrado de una vez y sólo quedase aquel pedazo de la calle del Monje, con ella pasando de regreso de la tahona, y Luciano en el otro extremo, y la cuerda entre los dos, tensa y no dejándola caminar.
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- ¿Tí no eres Liana, la hija de Damián?
Liana se había quedado como inmovilizada por un peso muy grande, como si aquellas palabras tan simples fuesen rocas enormes y le pesaran sobre los hombros. Los ojos de Luciano la recorrían con desenfado, desde los cabellos hasta las sandalias. Ella sabía que él iba a estar esperándola en la calle del Monje y le había visto desde el ángulo de la calle Mayor. Sentía que la cuerda le daba más y más vueltas en torno al cuerpo, se le hundía en la carne.
- ¿Eres o no Liana?
- Lo soy.
Dos palabras solamente y le dejaban una fatiga de trabajo duro y prolongado. Gran los ojos de Luciano, recorriéndola toda, como si él fuera un chalán de la feria y ella una novilla o una oveja a las que hay que examinar bien antes de comptar.
- ¡Nunca te hubiera reconocido a no ser por las trenzas; estaba diciendo él. Es la misma mata de hace diez años, sólo que ahora en plenitud de sazón. ¡Y luego, lo demás, claro! Has cambiado en mejor...
Liana sintió la oleada de sangre en las mejillas y la frente. Había dicho: "¡Y luego, lo demás, claro!" con la mirada subien do y bajando por su cuerpo. El tábano zumbaba ahora dentro de su cabeza.
- ¿Nadie te ha dicho que eres la mucha más bonita de Montecallado?
Sintió como si las piernas se le hubieran hecho de humo y el cuerpo, falta de su sostén, fuera a caer.
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...Hace diez años hablabas más que ahora, bien que me acuerdo; Eras pequeñita así, pero un pico de oro para inventar. Si hasta tu padre decía que estabas endémoniada por las cosas que se te ocurrían; ¿Sabes quién soy?
- Sí: Luciano, el de Ludovico.
Le miró a los ojos por primera vez. Tenía miedo de hacerlo. Era el mismo miedo que sentía cuando se asomaba al pozo sin brocal que había en la huerta de Arsenio, y pensaba que los malignos duendes del agua iban a tirar de ella, para llevarla a sus casas del centro de la tierra.
- Vaya! - rió Luciano. | Vaya! Al fin me miras! ¿Acaso me tienes miedo?
- Me, aporqué iba a tenerlo?
- | Olaro! - los ojos le brillaban codiciosos y volvían a correr por todo su cuerpo. No soy el ogro que dicen las gentes de aquí. A tí puedo decírte: tú eres diferente. Lo vi enseguida.
Otra vez la oleada de sangre en las mejillas y la frente, otra vez las piernas como de humo, sin poder para sostener el peso del cuerpo.
- Tengo que irme, Luciano. Mi madre me espera.
La mano se posó sobre su brazo para detenerla y Liana sintió cinco puntos de fuego abrasarló la piel, entrar en su sangre, correr con ella por su cuerpo.
- Espera. Me gusta pasear por los olivares, por la parte del vado. Voy todas las tardes. ¿Y tú?
- Aiguna vez.
- | Si fueras esta tarde|...
No dijo más. Los cinco puntos de fuego soltaron su bra-
zo. Se alejó hacia la calle de las Ferias. Cuando cruzaba la plazoleta de la Fuente, se dió cuenta de que dejaba atrás su casa.
Fué a los olivares aquella tarde.
Los olivares.
Barrabás me había dicho:
- Están ahí desde que el mundo maduró y el fuego y las grandes aguas, separados por la mano de Dios, fueron a ocupar su puesto debido: el agua a los grandes hoyos vacíos que iban a ser los mares, y el fuego al corazón de la tierra, debajo de las parrillas del infierno. Ya con las cosas en órden, Dios empezó a pensar que hacía falta un poco de verdor, para que los ojos del hombre sintieran descanso. Y la tierra recién cocinada, toda en terrones y grietas, se fue cubriendo de hierbas finas como plumón de ángel, que fué de donde Dios tomó el modelo para hacerlas.
Ibamos cruzando entre los centenarios olivos de Montecalla do y yo sabía bien quién era yo y cuál el mundo en que me había tocado vivir. Y sin embargo, como si las palabras de Barrabás fuesen un río y su corriente ne arrastrase, me parecía que cuatro o cinco mil años no habían pasado todavía y un escriba austero, que acababa de salir de la esclavitud del Faraón, estaba contando junto a una hogueira, bajo la helada luna del desierto, cómo las cosas habían sido hechas, cuando la gran soledad de Dios le hizo pensar en el hombre, para poder tener consciencia de su grandeza, y sentirse adorado, y saber que era Dios. Barrabás estaba diciendo:
- Perc Dios se había adelantado con el sol, tal vez porque
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tenía prisa para que secaran las tierras que todavía guardaban la huella de las aguas. Y digo que se había adelantado, porque antes del sol debió pensar en la sombra, donde el hombre y su mujer pudieran refugiarse. Y qué entonces cuando se dió cuenta de su error y vió que con la hierba no bastaba. Así nació el primer olivo, y de él saldrían después todos los olivos y todos los acebuches que puedes ver dispersos por el mundo.
Yo miraba a los troncos cortos y deformes que se retorcían como bajo una maldición de perennidad, y no me parecía que Barrabás inventase nada: era posible que estuviesen allí y que hubiesen brindado sombra sosegada en el primer día del mundo. Era posible que de uno de ellos arrancara la paloma jubilosa de Noé, la ramita que atravesada en su pico anunciaba el fin del Diluvio y el término de la collera de Dios. Avanzábamos entre ellos, pisando en la hierba fina para la que había servido de modelo el plumón de los ángeles, sombras y yo sentía sus xhxxs sobre mi cabeza como xhxx fxxixxx y xhxxxx una dulzura que tenía que ser la fatiga de la eternidad.
- Dice don Críspulo Absalón, que ha andado mucho entre viejos papeles de sabiduría, que sólo xixxññn alcanzan a tener unos quinientos años, y que antes hubo aquí acebuchales salvajes, de los que fueron saliendo con el cultivo, estos olivares que ahora ve.
Lo decía con el entrevero de una sonrisa entre piadosa y burlona para el orgullo demoníaco de don Críspulo Absalón.
- Pero yo, en estas cosas que son del mundo y de su Creador, no hugo más caso a don Críspulo Absalón que a sus papeles de tanta pretensión. ¿Puede imaginar usted que alguna vez no estuvie- ran xkf xxxx x aquí estos olivares? ¿Verdad que no puede?
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- No, Barrabás, no puedo imaginarlo. Y aunque pudiera, no lo haría. Me gusta más pensarlos recordando todavía en susx ramas más viejas al primer viento del mundo. Para mí que han estado siempre aquí. Y que estarán cuando los últimos hombres hayan pasado y de ellos no quede ni siquiera el recuerdo, porque ya no habrá nadie para recordarlos.
- Así es - dijo subrayando las dos palabras con un firme movimiento de la cabeza -, así es. Estarán aquí todavía entonces. Mire. Bajo ese que está a su izquierda y que es el más grande todo el olivar, agarraron los dolores del alumbramiento a Serena, la abuela de Juno. Y ahí mismo, arroyada contreras con las espaldas apoyadas contra ese tronco, que le rompía la piel a causa de la fuerza que hacía por el dolor, puso en el mundo a Aquiles, que iba a ser luego el padre de Juno y el abuelo de Salomé. Aquello le comió el apellido a Aquiles, que ya nunca pudo tener el que llevaba su padre, porque todos dieron en llamarle Aquiles el del olivar. Y Aquiles del Olivar estaba escrito en su hoja de servicio, cuando le llamaron para hacer sus dos años en el cuartel.
No tuve que hacer esfuerzo alguno para imaginarme aquel día lejano, cuando el tronco rugoso rompía la piel/de Serena y aquel dolor la ayudaba a soportar el otro, el de poner en el mundo a Aquiles el del Olivar. Ahora Barrabás me estaba señalando a otroxxxparxxade olivo, separado apenas por unos pasos del que xixxxx ex oyera los sordos gemidos de Serena.
- A ese la aceituna se le muere en las ramas sin que nadie
la recoja. Dá pera porque es muy paridor.
- ¿Es por la calidad, Barrabás? He oído decir que a veces una plaga les daña el fruto, y el aceite que dan es amargo y con un olor que no puede soportarse.
Movió la cabeza para negar.
- No - dijo -, no es por eso. No hay un árbol enfermo en todo el olivar de Montecallado. Es que de aquella rama, la que se tuerce xixxx/xacia arriva como haciendo una hoz, se ahorcó por miseria del alma Cósimo el del Alto. Eso ocurrió el año en que mis padres se ca-. saron.
XKKKx a a Xpoxxmxxxxixxxdixxxexxxóxóxqxqxxxxa
paixxxxoxxxxa
Había dicho "por miseria del alma", y yo no alcanzaba a comprender.
- ¿Por miseria del alma, Barrabás?
- Si, un año de mala cosecha, siguió otro año de cosecha aún peor. Cósimo, que era rico y podía soportar diez años como aquellos, no lo soportó, porque para él las monedas eran como la sangre de las venas. Y un anochecer vino aquí con una cuerda, y como si con aquello se vengase de las malas cosechas, se colgó de esa rama.
- Verdad que fué por miseria del alma, Barrabás. Pero el olivo no tuvo culpa en aquella muerte. Y no es justo que le hayan condenado para siempre sus aceitunas.
- Yo pienso como usted - me respondió con tristeza-, pero qué quiere, así es. Y no vaya a creer que no le cogen la aceituna pensando en que una de sus ramas sirvió para matar a un hombre, no.
No iax quieteren lo hacen por la miseria del alma de Cósimo, que todos miran como una maldisión de Dios.
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Miré al árbol que la miseria de alma de Cósimo el más del Alto, había conducido para siempre. Era el único que tenía sus ramas pesadas con el fruto y tendía la manox hasta la rama más baja.
- ¿Qué hace? - me preguntó sobresaltado Barrabás.
- Probarme a mí mismo que la amargura del alma de un hombre no pudo trasmitírsele, Barrabás.
Mordí en el óvalo negruzco y mis dientes perforaron la pulpa jugosa. El zumo espeso me cubrió la lengua y Barrabás me vió en la sonrisa la respuesta que esperaba anhelante.
XXXoyxXxrrxháxxxNoxxxxxmáx
- No, Barrabás, no hay mayor amargura que en las otras. Son buenas aceitunas (el fruto), que nada tienen que ver con la miseria de alma de los hombres.
- Siempre lo había pensado - me respondió -, pero nunca me atreví a hacer lo que usted hizo.
Salimos del olivar por el lado del río. Barrabás maceraba entro los dedos una hoja de poleo y aspiraba con deleite el perfume fugitivo. Yo llevaba sobre la lengua el regusto áspero y alegre de la oliva mordida que no guardaba memoria de Cósimo el del Alto. Cuando entré en casa de Salomé, la copa de vino nuevo arrastró el sabor profundo de la aceituna. Pero la sonrisa alegre seguía como un aroma en mis ojos y en mis labios.
Nunca la ne perdido por completo.
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Habíaido a los olivares aquella tarde.
- El mundo es algo más que Montecallado - le había dicho Luciano. Y ella, estremecida, como inmersa de pronto en un agua regia que confirmaba sus sueños.
- Yo lo sé, Luciano. Hace mucho tiempo que lo sé.
El sonreía y caminaba cada vez más cerca de su cuerpo. Liana sentía como el rozaráspero y suave a la vez, de las finas patas de las abejas de Asnodeo sobre su piel. Era como si tuviese sed sin apetecer el agua, y hambre sin desear la sopa, y una angustia informe por cosas que pudieron morir en cualquier momento, todo a la vez dentro de su cuerpo y rodeándole como un aire desconocido y turbador.
- Aquí piensan que el mundo comienza con el río y termina con el pedregal. Tienen ese orgullo de patanes.
- Yo sé que el mundo es algo más.
Caninaban por el olivar susurrante de viento suave de la tarde. Liana sentía que la cuerda de la calle del Monje, se hundía en su piel, cada vez más profundamente. Cuando el brazo de Luciano le aprisionó los hombres, un frío de muerte le corrió por el cuerpo. El canto de una murci curruca, posada en una rama del olivo de Cósimo el del Alto,atravesó el olivar como una flecha zumbante. Los ojos de Luciano estaban sobre los suyos y en su fondo, por debajo de la negra pupila, centelleaba algo que era como una hoguera pequeña y terrible.
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Estoy sentado sobre la rueda rota, a la puerta de la herre-
ría de Barrabás, y la miro. Céfudo y hosco, deja caer la mandarria
sobre el eje de carro, rojo al fuego, que sostiene con las inmensas
tenazas sobre el yunque. Escucho el bramido descontento de su pecho,
cuando levanta el eje mordido por las tenazas, y lo calibra soste-
niéndole a la altura de sus ojos. La forma familiar se le niega, como
si sus manos hubiesen perdido de pronto la memoria artesana. Y lo
arroja colérico sobre la fragua, de la que se levanta un chispear
crujiente.
- No podía ser de otro modo - dice. Y viene a sentarse
frente a mí, tan ajeno como si yo no estuviera. Veo la diestra nudosa
y enorme hundirse en el bolsón de su mandil de cuero para sacar la
pipa.
- Cuando a un hombre se le atraviesa un pensamiento en el
medio de la cabeza, es inútil que trate de poner en órden a los de-
más. Siempre ese pensamiento torcido estará allí, como una rama con
espinas. Y nada podrá hacer con sus manos que valga un comino.
Le espucho y callo, porque adivino en la máscara severa
que es ahora su, que ni espera ni quiere respuesta. Y enseguida,
como cuando el mosto se pone a fermentar y la espuma sube de pronto y
crece y se vierte por las paredes de las cubas, comienza a hablarme
de Stella. Al principio no comprendo, porque las palabras vienen aún
envueltas en las nieblas profundas del interior de su pecho y están
continuando una conversación monólogo, y las palabras que lo forman
son como los peces que se deslizan por el fondo del río, que se les
ve y se les sigue la ruta, pero no puede sabérseles la intención ni
el móvil secreto.
- ¿Nunca te has fijado con atención en las bayas del muérda-go?
Recuerlo las mínimas esferas, blancas y rosadas, brotando de tres en tres sobre los nudos espinosos y se lo digo.
- No siempre son tres juntas, como dices. A veces salen dos solamente y de esas es de las que te estoy hablando. Las he mirado mucho, porque siempre ne llaman la atención los caprichos y antojos de los árboles y las flores. Con el muérdago me pasa eso. Uno le ve fácilmente la voluntad, o la órden que Dios le dió, de hacer sus bayas de tres en tres, siempre en los mismos sitios, sobre los nudos. Pero de pronto, te sorprende ver que aquí y allá, como a escondidas y por travesura, hay solamente dos. No se puede pensar en un error, porque el muérdago sabe muy bien su cuenta y lleva mucho tiempo haciendo sus bayas para equivocarse así. Las hace porque quiere, y ese querer es un misterio de que los hombres no podemos conocer. Pero no es eso lo quería decirte.
Calla un instante, porque hay algo en el fluir del humo por el tubo de la pipa que estorba a la mansedumbre acostumbrada. La sostiene un momento frente a sus ojos y mueve luego la cabeza con pendular pesaroso.
- Todoanda mal en Montecallado de un tiempo a esta parte.
La vacla de un golpe seco contra el tacón de la bota y la sepulta en el bolso del mandil, con un gesto que parece un castigo. Luego señe la saca el atado y enciende uno de sus cigarrillos fuertes.
- Cuando encuentres un muérdago en tu camino, acércate a él y busca un nudo de esos que hace fuera de su cuenta y que sólo tienen dos bayas. Y si eres capaz de decir cuál es una y cuál otra, será
porque tienes en la cara los mejores ojos que Dios haya puesto en una cara de este mundo.
- ¿Tan iguales son, Barrabás?- le digo para dar tiempo a que añada algo más, que me ayude a comprender.
- Tan iguales.
Y luego, después de un silencio que llena de grandes y esperas bocanadas de humo:
- Así me pasa con Liana cuando pienso en Stella, que los peramientos se me enredan dentro de la cabeza y de pronto no sé en cual de ellas estoy pensando, porque son como esas bayas del muérdago que son dos y a uno se le antoja que no hay más que una, con un espejo de lante.
| Stella |
Barrabás me había contado poco antes, con palabras que eran como gotas de acíbar, la gran pena de su muerte.
"Yo nunca podría decir que Stella mató a su niña. Yo diré siempre que la mataron los que llenaron de ortigas empozoñadas el corazón de Stella, diciéndole todos los días, con palabras o con miradas torcidas, que en su casa no había un hombre cuando ella nació, ni antes, ni después. Y como tampoco lo había cuando nació su hija...".
Y Junio, quella misma noche, aún con el mantel de la cena sobre la mesa.
- Todo lo que le dijo Barrabás, se lo dijo con la verdad entre los dientes.
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- Yo me pregunto si no será que Dios se distrae a veces - me está diciendo Juno con su hablar lento, reposado, como volca-do siempre hacia su entrada profunda. Me digo que a lo mejor un ángel que viene a traerle un mensaje, le hace volver la cabeza un momento, y El cuita sus ojos vigilantes de sobre nosotros: entonces pasan las cosas que no deben pasar en este mundo.
Sin soberlo, Juno está contestando a una vieja pregunta, para la que hombres muy sabios de la Iglesia no han hallado respuesta.
- Yo me lo imagino allá en sus nubes, el pobre, atarea-do con tanto quehacer que le damos. Somos muchos sobre la tierra. Y El, con toda su fuerza de Dios, es uno sólo. Piense. Ha de vernos como nosotros vemos un hormiguero, cuando el arado lo topa y le arranca los terrones que le sirven de techo. Los ojos no nos alcanzan para distinguir entre tanta hormiga que huye azarada. Ponga la tierra con nosotros encima, en el lugar del hormiguero. Y a Dios mirándonos desde allá arriba. Y será lo mismo.
Juno hablaba y yo estaba viendo el hormiguero enorme, bullente y cruel, y veía a Dios sentado tras sus nubes, vigilante y preocupado. Y veía, resphandeciente y hermoso, al ángel que se acercaba para susurrarle al oído el recado celeste. Los ojos del Señor se volvían un instante, abandonaban a la tierra lejana, el hormiguero inmenso. Juno seguía hablando.
- El Señor se distrae un momento nada más. Pero como un momento para El en su eternidad, es para nosotros un tiempo largo de
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meses o de años, todo empieza a andar mal aquí abajo. Y son entonces las guerras, y las epidemias, y el mal con sus mil caras corriendo entre nosotros. Cuando vuelve a mirarnos, ya nada puede hacer, más que poner en órden lo desordenado.
- A lo major es entonces cuando se enoja y castiga, Juno - le digo timidamente.
- Dios no se enoja ni castiga - me responde presurosa-, Dios no se enoja ni castiga. ¿Cómo podría hacerlo, si para medir su bondad habría que medirle a El, y eso no puede hacerse?
Callo para continuar escuchando sus palabras, que están todas en mi corazón maravillado, y miro a sus dedos, gruesos y deformados bellamente por el trabajo cotidiano, que se mueven sabios entre los bolillos y la maraña de hilos finísimos. En el pedazo de encaje terminado,ura rosa metida en un círculo de arabescos, cente-llea bajo la luz de la támpara. Estoy pensando en San Gregorio, en San Juan Crisóstomo, en San Gerónimo, en San Agustín. Los pienso en su afanada lucha por explicar con ciencia divina, las verdades de Dios que los hombres no pueden alcanzar. Ellos no me dijeron nunca que Dios pudiera distraerse un momento en la vigilancia de su hormiguero rebelde y cruel. Con ellos no hubiera podido explicarme jamás que estando El tras sus nubes, Stella pudiera morir como murió.
Juno, sí.
Como el disiparse de la niebla sobre el campo en las mañana frías, en ni cabeza van apareciendo nítidas las imágenes hasta ahora confusas. Voy comprendiendo el arabesco coloreado que
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-¿Sabe que esta mañana Totó sacó del río a la niña de Damián?
El cuñillo que cercenaba la rebanada en la hogaza morena se detiene de pronto. Miro a Salomé, que acaba de llenar el tazón que está delante de mí, con el chocolate espeso y perfumado, que Juno ela-bora con secretos de medidas y mezolas que le vienen de antepasados remotos. Oí bien cada una de las palabras y podría repetirlas fielmente. Pero es como si el sentido me escapara.
- ¿Qué dijo, Salomé?
- Dije que esta mañana Totó sacó del río a Liana, la hija de Damián. Todo el mundo está hablando de eso en el pueblo.
La miro alcelado, como si acabara de decirme que durante la noche, una estrella se hubiera desprendido allá en el alto cielo de las colinas, y estuviera tendida y muerta en el pedregal, rodeada por la curiosidad de todos los vecinos.
- ¿Se vino abajo el puente viejo cuando ella pasaba? - es lo primero que se me ocurre.
- No, no... El puente está en su sitio y no será una crecida más o menos quién podrá dar razón de él. Fué en el recodo.
- ¿Intentó pasar por allí? ¿Cómo pudo ocurrírsele un desafino semejante? El río tiene en el recodo una profundidad que...
Salomé no me deja terminar la suposición absurda.
- ¡No hubo tal cosa! Liana quiso morir. Por fortuna Totó andaba buscando ranas en los lodazales del río y la vió pasar. Parece cosa de milagro que Totó la siguiera, como si en los ojos le hubiese visto la muerte que iba a buscar.
levantaron ante mis ojos las palabras de Barrabás, cuando me habla-ba de las bayas del nuérdago, y de aquellas dos, tan iguales entre sí, que le hacían pensar en una sola, repetida por el agua inmóvil de un espejo.
- ¿Sabe que esta mañana Totó sacó del río a la niña de Damián?
"Como si en los ojos le hubiese visto la muerte que iba a buscar". Estas son las palabras que escucho. Y el sentido sobrecoge-dor está en ellas, visible y comcreto, como la hogaza morena que aún tengo en las manos, atravesada por el cuchillo que mi mamá quisiera inmóx su trabajo.
xix no pudo terminar en excremento inexplicable. Sigo oyendo las palabras, como si estuvieran allí, suspendidas en el aire claro de la mañana y sé que no pueden tener otro significado. Pero la angustia de mi corazón las hace herméticas, las enmascara.
- [Quiso morir]
- Quiso y de no haber sido por Totó, a esta hora hablaría-mos de ella como se nabla de los que ya no son de este mundo.
Me ve en la cara demudada la confusión extraña que me corre por todo el cuerpo xibitamente hexidam en un torrente de agujas glaciales y afiladas.
- [Hubiese sido mejor que Luciano nunca volviese al pueblo; ¿No le parece?]
En primer lugar La confusión desaparece. Bastó el nombre de Luciano para poner las cosas en su sitio y hacerme comprender. Cosas así ocurren todos los días. Lo hizo por él.
The text is a transcription of a page from a book or a document. It contains a narrative passage with a series of sentences and a few punctuation marks. The text is written in Spanish and appears to be a story or a passage of a novel. The characters are likely narrators or characters in the story. The text is structured in a logical order, with each sentence beginning with a punctuation mark. The characters are likely narrators or characters in the story.
"Como si en los ojos le hubiese visto la muerte que iba a buscar". Estas son las palabras que escucho. Y el sentido sobrecoge-dor está en ellas, visible y comcreto, como la hogaza morena que aún tengo en las manos, atravesada por el cuchillo que mi mamá quisiera inmóx su trabajo. xix no pudo terminar en excremento inexplicable. Sigo oyendo las palabras, como si estuvieran allí, suspendidas en el aire claro de la mañana y sé que no pueden tener otro significado. Pero la angustia de mi corazón las hace herméticas, las enmascara.
Una bandada de pinzones había cruzado, cuando el alba descendía de los picos y entraba por las calles de Montecallado. Volaban muy alto, y la cabeza de la bandada, en punta de flecha, señalaba al Norte. Juno había posado el balde afrecho sobre la grama del camino, para seguir durante un largo momento el vuelo lejano de los pinzones. Luego, al volver del estable, había dicho a Salomé.
- Mal tiempo se nos viene encima. Vamos a tener viento de borrasca y lluvia larga.
Yo había mirado hacia la ventana abierta, para ver un pedazo de cielo azul, limpio de nubes.
- Nada parece anunciarlo, Juno - le dije.
- Ya lo anunciaron los pinzones que cruzaron con el alba, volando al Norte. En eso los pinzones no se han equivocado nunca.
- ¿Los pinzones?
- Sí. Pasó una bandada volando muy alto. Y eso no quiere decir más que una cosa: vamos a tener viento aborrascado y lluvia de varios días.
Los ojos se me fueron ahora hacia la grama brillante de sol, frente a la puerta.
- Esta vez, a lo mejor los pinzones iban llevados por otro menester, Juno. Con tal sol y somejante cielo...
- Los pinzones no son como los hombres - dijo con una mirada en la que estaba toda su compasión por mi ignorancia. Cuando un pájaro, un animal del monte, o una esurella del cielo dicen una cosa, la dicen de una vez. Y no hay peligro de que luego se vuelvan atrás para decir otra. Cuando la bandada pasó, iba diciendo que por
el mismo camino que ellas traían, venía hacia acá el mal tiempo. Y ha de estar cerca, porque los pinzones llevaban prisa.
Ya había olvidado las palabras augurales de Juno, cuando con el sol en el cenit, bajaron por las colinas del sur las primeras ráfagas de viento. Entraron cruzando sobre el río, cargadas de hojas secas de las alturas, pequeños insectos enloquecidos y el aroma profundo del espliego. Yo estaba hablando con Asmodeo junto a la puerta de su estanco y le ví husmear el aire una y otra vez.
- Río olor trae el viento - le dije.
- Lo trae, porque el agua lo sacó del espliego al otro lado de las colinas.
- ¿El agua, Asmodeo?
- Sí. Ha de estar lloviendo por Obradores, o un poco más allá. Y el agua manda al viento con el perfume del espliego, para decir que viene.
Recordé a Juno.
- ¿Con viento aborrascado y lluvia de varios días, Asmodeo?
- Eso pudiera ser y pudiera no ser. El olor del espliego no dice tanto.
- ¿Y si una bandada de pinzones hubiera pasado con el alba, volando alto y con rumbo al Norte, Asmodeo? - le interrogé con una sonrisa.
- Si así hubiera sido, entonces podrías jurar que la lluvia será larga y el viento de borrasca.
- Es que Juno vió a esa bandada cruzar con el alba, Asmodeo.
- Entonces vale más que vaya a recoger los pimientos
que tengo a secar en las bardas - dijo. Antes de dos horas las te-
nemos aquí.
Y antes de dos horas estaba.
Comenzaron las ráfagas barrendo el pedregal.
-Después de todo, - dijo Luciano con aquel gesto en la boca quería hacer ver desprecio, o indiferencia, o algo semejante, y no era en realidad más que como una arruga de su miedo-, después de todo, eso que hay dentro de ella ahora es mío. ¿Soy el padre, o no?
-No, saco de estiércol, no, te equivocas ahí también, como te has equivocado siempre, como te equivocaste al nacer hombre, porque yo estoy seguro de que Dios había decidido otra cosa allá arriba. El debió pensar: "Ahora voy a hacer una de esas serpientes llenas de veneno, que hacen falta en el mundo para que los hombres puedan medir y calibrar las cosas hermosas que fabrico para ellos!" Eso es lo que iba a hacer, pero debió distraerse en su faena y puso materiales de los que usa para hacer hombres en suorno. Pero su voluntad de hacer una serpiente ya estaba allí, y así saliste tú, que por fuera pareces un hombre y por dentro tímese una sucia bolsa de veneno...
-Puedes decir lo que quieras, pero el niño es mío. Y si el niño es mío, la madre lo es también.
Barrabás lo miró desde una altura enorme.
-¡El niño! Ahí no hay niño todavía, alimaña de muladar..Ahí no hay más que una fuerza buscando su camino, recogiendo en la sangre de la que será su madre, todo aquello que necesita. Y con eso será formado. Con eso y no con la gota de veneno que dejaste dentro de ella
160
Luces del recuerdo,
prendas del olvido.
No quiero nostalgias
de lo que ahora vivo.
Porque tan mudable
se ha tornado el polvo.
no quiero de vientos
el cariño mío.
Ni de piedra fuerte,
ni de blanco sirio
luces de mi alma:
vivirlo yo quiero,
otra vez vivirlo.
(*) De: Coplas de amor y amor.
NO EXISTE MAS LA ROSA.
No existe más la rosa.
Ni en la figura ausente,
ni en la memoria pendular de su espacio.
La cicatriz perversa nos contempla,
el sesgo misterioso de su aire
se nos devuelve ajeno.
Ya todo es ilusorio.
Trazos, dibujos, tintes: metáforas dolientes
de su contorno grácil no hay réplicas posibles.
No se inventa una rosa.
Quizás su tallo, su mutilado cauce
o las fibras oscuras de la tierra.
Quizás el cielo o el universo todo la devuelva.
Una flor es el mundo.
Justifica las mañana con lluvia,
el amanezco tenue del sol y de la vida
justifica los gigantes maderos,
la fuerza de su tronco.
Justifica la rama, los caminos del cielo
los arpegios del aire.
Una flor justifica la existencia de Dios.
Pero no existe más: se ha olvidado la rosa.
OBLACIONES.
Porque he aquí que estoy
y sucede que yo soy tu misterio
y sucede que tú eres la montaña
y pues que somos vivos de tu vida,
no temas nuestro canto.
Esta es la piedra, ella somos.
Hombre vivo, alégrate y sirve:
sabia es la sonrisa,
de un triste corazón sobre la tierra.
Inflamadas sean tus arterias,
abandonen los ríos su cauce
y la entraña su profundo foso.
Sea la furia de tu vientre, amada:
¡Levántate y resplandece!
rebosarás de gozo y tu corazón se ensanchará
pero en tanto alces tu grito
¿quién glorificará tu arrogancia?
¿quién loará tu dignidad?
Ya no podrán tus hijos decir:
-ella es el poder-
En tanto alces tu grito enfurecido
¿quién cantará tus alabanzas?
¿Quién hará tus jugos y recogerá tus frutos?
Por eso, amada, detente y resplandece.
Bendice la eternidad.
Uno somos en ti.
Ya hace que nos alegramos,
ya hace que nos contentamos para decir:
"El agua de su fondo es dulce,
el viento de su agua el mejor viento
y su verde es limpio cual su agua
y mejor que su viento.
Toda ella es hermosa
y en verdad es amada".
ROSARIO DE AGUA.
La noria danza, el festón emerge desgranado.
Alazán de cristal, rosario de agua.
¿Qué divides así de igual manera?
¿Qué arduspice examina la entraña y la destina?
Tú sabes, rosario acueo,
noria sabia,
tú, con tus simples vueltas, de rueca enamorada.
QUE SOLO ESE REGRESO.
Un pensamiento tengo y me consuela.
A mi lado está el mar, aún le sé,
broquel preciso a mi mirada fija.
Mimos que del azul los peces tienen.
Plena de ti la generosa vida
enmudece al llegar de tu festón la espuma.
Sonrie y ya se aleja.
Ni altiva ni violenta,
sonrie y ya se aleja.
-palpo de espumas el consuelo mío-
Ya no escucho su voz, ya no escucho su canto
¿Acaso has diluido tu corazón de agua?
Broquel que cambias los contornos vanos:
regresa siempre, de juegos y retozos,
aléjate y regresa.
Tan seco es el silencio de la tierra,
tan seco es el silencio,
que sólo ese regreso me consuela.
ANFORA SIN DUENDE.
Mansión de pedernal y una llave de cuero deshaciendo los muros.
¿Yaces o en verdad es inmóvil tu figura de piedra? ¿Duermes o reclinas el sueño?
Lejos no está tu sordo trueno de agua, la escapada veloz de tu palabra. Insiste la áurea existencia en doblegar los mapas del silencio.
Desgastado relieve, apenas un osario de dudas, apenas un nicho de leyendas quebrantando el futuro.
Milenario exorcismo de la carne, una anfora sin duende, una amapola cosida por la tierra. Mansión de pedernal y una llave de cuero a la intemperie.
MITAD DE TU SOMBRA.
Se fue la prenda de linaje oscuro a retorcer su cima de hoja-rasca. Blazón de reyezuelo, talismán, sitio inseguro tu palacio, mercenario del sueño.
¿Qué novicia Señora te reflejó en sus fuentes ese jamelgo oscuro? ¿Quién de tu alado trono sabe tejer las celdas de ti mismo?
Recinto de virtud la última puerta de estirpe soñolienta, ador-mecida. ¿No lograrás abrirla?
Ya sabes que está muerto tu perfil, la mitad de tu sombra. Le reconoces la inocente azucena de su pelo, el aroma glacial de su vestido. Ya no le perteneces y en esa prenda de linaje oscuro, reconoces tu cuerpo de hojarasca.
LA LAGRIMA DE SENO.
La lagrima de Seno acompaña tu fuente de virtud. Recoses el último pedazo de delirio, lo retomas, lo añades. El labio es una comisura inexplicable, recóndita y falaz.
Turbadora de insomnios, coloquial retoño de la noche. Luz grave, gris su lámpara, apagada, tendida en ti a la diestra de su seña. Amargo farol.
Flaco animal, flácido molusco, concha de metal la mano grávida, deforme sobre la imagen de su rostro.
Le ocupa el vientre una amalgama de penachos altos, familiar y amigo, guardián del camposanto su vientre de jazmines tercos, cerrados.
Un camello teje el lago de su entrega, rotunda superficie donde pasea un pájaro guerrero. Cuando insinua su perfil de cueva, su penumbra dormida, su olor de almizcle y limo, llega del otro lado quejosa. Maldice y no lo sabes. Te quejas. Sólo peñasco enorme los pies, dolor del agua muerta, inaudible metal: vasta lagrima seca.
Angela de Mela.
Nota de la autora.
Los siguientes poemas pertenecen a un libro inédito que, bajo el título de Revi(c)itaciones, propone un sistema alternativo de aproximaciones poéticas. Aunque la autora es de las que sostiene que toda obra de arte debe explicarse por sí misma, la circunstancia de que estos textos aparezcan aislados y fuera del contexto del libro para el que fueran concebidos originalmente, la obliga, ahora, a ciertas precisiones que ayudarán al lector en su tarea decodificadora. Los textos trabajan con estructuras sintácticas, silenciamientos y cesuras de poemas ya escritos por los autores citados (es el caso de Quevedianos) intentando utilizar estos elementos de manera racional como un material prefabricado para la búsqueda de nuevas significaciones. En otras ocasiones (como sucede en el texto titulado Deducciones y Encrucijada) se trata de un cuestionamiento crítico sobre las relaciones significado-significante en el que se citan expresiones de Edgar Alan Poe y fragmentos de traducciones realizadas por otros dos escritores, Julio Cortázar y Charles Baudelaire, sobre la obra de dicho autor, al español y al francés, respectivamente. En cuanto a los Homenajes, pienso que no necesitan mayores comentarios puesto que el método de escritura se corresponde con el de la glosa tradicional.
Marilyn Bobes.
DEDUCCIONES Y ENCRUCIJADA
Entre el objeto reflejado y otro que sólo existe
—como presencia temporal—
fuera del agua,
ímedia
la analogía que habla
únicamente a la imaginación
y que no pesa
en la razón aislada?
Ay pascaliano espíritu
de la agudeza:el corazón,
el manoseado corazón,tiene razones
que tu razón y tu belleza ignoran.
...
Tout notre raisonnement
se réduit à céder au sentiment.
¿A contemplar nuestras imágenes varadas
en el río de siempre
donde se baña
—a despecho de Heráclito—
toda literatura?
...
Oh salvaje deseo de vivir, de vivir
y sólo de vivir, traduciría Baudelaire
¿Dentro
o fuera del agua?
Dentro y fuera.
... Ignorer une langue
rend l'oreille plus sensible
à son harmonie
These are the full (Voilà bien les yeux adorablement
fendus) the black and the wild eyes (les yeux noirs
les yeux étranges) of my lost love (de mon amour
perdu)
Extranjeros o extraños
o encantadoramente hendidos:
ojos que van a ser salvados por el agua.
... Fijación engañosa:
tú eres la abarcadora,
irreverente analogía de la muerte
en el agua prestada.
... Una palabra
¿fue
creada perfecta
en su hermosura
sólo para morir?
... Otra sospecha injusta
(como toda sospecha).
... Entre un espejo
y otro,
¿median
abismos de silencios
o representaciones:
infinitas metáforas?
... Y el eterno negarse
de esa muerte sacrificada
a las imágenes.
¿acaso es signo
de la concupiscencia?
166
Oh salvaje deseo de escribir, de escribir
y sólo de escribir.
¿lo aceptaría
Baudelaire?
Para el primer hijo del hombre,
un sucedáneo de la inmortalidad:
poseerse y no poseerse;
contemplarse
y haber sido el contemplado
(ah verdad del amor)
en la inmanencia
fugitiva
del agua.
QUEVEDIANOS
Peligros de hablar y de callar y lenguaje en el
silencio
Cómo es fuerte
si digo
qué disculpa
si callo, quién podrá
Pues sin hablarte
vista semblante
en el silencio
dicen
y quien los causa
y quien manda silencios, los entiende
167
Si el abismo
si el día
si en mentido cristal
si las legiones
si de cosas diversas
si en el cerco
si cual Calvino
si Dios a la verdad
y si se mueven
y si el Corpus con danzas
si fue adrede
si acaso
si tu país y patria
si a una parte
si los mayores y por si inventados
si en un ojo no más
si por su mal me sigue
si tú le imitas
y si yo para hacerlo
si lo frágil
y si fuere famoso
si cantara
y si la cumbre desvanece el tino
si llevar que contar donde vas quieres
si entre vosotras, una
si a mi marido
cual si fueran virtud, los moderados
si has de acabar
si al cabo para puta
si para que te habite
si en mi perdido error
si se metieran
si se imaginara
si ya no fuese eterno
si no temo
si quiere
si pues que sueño fue
qué tienes si te tienen
si obedeces qué puedes
si no fuere más duro
si respiras.
168
Condicionales.
Homenaje a Catulo.
(Versión del epigrama 17)
Hasta aquí no quié yo mi corazón,
y tanto, por tal causa, se aniquiló a sí mismo
que ahora sólo le queda un anémico,
ocasional latido,
como el que tú le pedías ayer para entregársete.
Así acéptalo, Lesbia.
porque ya ni dejar de ser tuyo podría,
aunque no fueras óptima,
ni recobrar la independencia de aquel.
su antiguo palpitar,
aunque lo hicieras todo.
Homenaje a Rilke.
¿Cómo habré yo de contener mi alma
para que no toque a la tuya?
R.M.R.
Claro que hubiera podido
arrojar mi alma a la oscuridad;
a algún lugar silencioso y perdido
en la oscuridad
para que no estropeara
su tan dulce canción
al instrumento en que estamos tendidos
como dos cuerdas tensas.
Y claro que tampoco hubiera tenido
demasiada dificultad en colocarme
una de esas sensatas,
encantadoras máscaras,
que, bajo el rostro apacible de la sumisión,
disculpan al arlequín
por la torpeza de sus disonancias.
Ay, con qué gusto, hubiera alojado mi alma
junto a algo perdido
en la oscuridad
para que al fin
el arco nos arrancase
aquella espléndida
amorfa
e indivisible voz.
Pero si, con hipócrita docilidad,
la cuerdda que no soy
se hubiera plegado a la caprichosa voluntad
del violinista que nos tiene en sus manos;
si hubiera consentido la pregunta,
dime,
¿alcanzaría a vibrar en remedo
de unísono?
¿sería más dulce,
existiría siquiera
la canción?
Homenaje a Elliot.
Veo los ojos pero no las lágrimas,
esa es mi aficción.
T.S.E.
En el reino de la perpetua
posibilidad,
ojos que sólo yo volveré a ver.
están llorando
desde el abismo de ese otro reino,
el de la muerte.
Y pasa el tiempo
secándoles con burla;
les ve tocar las puertas que no abrimos,
los pasadizos que jamás tomamos,
y les hace pagar
por lo que saben
(que es ahora lo único que no saben)
y por lo que poseen
que ya no puede ser lo que poseen.
Yo dejo el cuerpo abandonado
y dejo a mi alma abandonar
a ese cuerpo vencido,
y escucho al pájaro que dice anda.
Y no quiero ver los ojos.
Pero veo los ojos,
aunque no las lágrimas.
Y quiero ver las lágrimas.
170
UN DIA COMUN.
Un día común puede dejar de ser Un día común hace historia
Un día común nace un hombre
Un día común con un estallido deja de ser común
Un día común decido amarte
Un día común rompo todo esto
Un día común las palabras ¡Apunten,fuego!...una vida que se escapa
Un día común podría hacer tantas cosas
Un día común te hago el amor y luego apunto la fecha
Un día común esas palomas blancas teñidas estarán de rojo
Un día común te hago un hijo y más tarde me doy cuenta de que soy yo mismo
Un día común seguirán sangrando mis heridas
Un día común estará nuevamente aquí diciendo nuevas cosas
crellendo en nuevos dioses
Un día común empezará a dejar de ser común si empezamos a querernos
Un día común no siempre será un día común.
I
Hoy en el mismo cuarto donde he muerto otras veces
rezo
no por mi alma perdida
sino por las vuestras
por las de todos
por la del asesino
que asesina sin piedad
por la del mentiroso
que muestra una de sus caras
y saca las otras frente al espejo
por el que ordena sin escrúpulos
no sólo por estos rezo por los otros también:
por el asesinado
por el engañado
por el sumiso e infeliz.
Rezo por todos porque:
tanta culpa tiene el que asesina
como el que se deja asesinar
tanta culpa tiene el que engaña
como el que se deja engañar
tanta culpa tiene el que ordena
como el que las ejecuta sin piedad.
Digo todo esto y digo más,
digo que recordar es fatal
digo que no hay tal odio del más grande al más pequeño
y que a veces el pequeño por ser pequeño siente envidias del grande.
Esto que escribo no es un poema
ni nada por el estilo
es parte de mi
es parte de ti (si lo quieres como te quiero yo a ti)
es parte del amor
(amor es eso que se deja ver para que sepamos que sufrimos)
Como vez:
nada empieza
nada termina
nada es nada y a la vez lo marca todo
nada es tan confuso
ya no sé que será de mi
que será de todos cuando decida amarte.
Eso que buscamos ya ha sido encontrado tantas veces
que no sé si vale la pena
tantas veces he escrito esto
tantas veces le han pasado por encima sin mirar
tantas veces lo seguiré haciendo.
Tantas veces he necesitado compañía
tantas veces he estado tan solo
sumergido en mí mismo
tantas veces me conformé con recordarte
te recordaba en varias formas y matices incluso sabiendo que el tiempo te podría haber borrado el parecido y que fueras otras
yo he recordado tantas veces
tantas cosas
incluso sabiendo que recordar es fatal.
Yo rezo por mi alma y por la tuya
porque tanta culpa tengo yo
como el que lea o escuche esto.
II
Aquí entre un pie y otro
entre un paso pasado y otro que es futuro
en el mismo círculo de hace años
y sobre las mismas huellas
todo es muy confuso
le hemos pasado tanto por encima
que se han borrado hasta nuestros cantos.
Sólo queda un pasado inmediato y un futuro incierto
sólo quedan ganas de vivir
sin saber que es vivir.
Lázaro Estrada Tamayo.
172
Hace rato olvidé si tuve infancia.
No es que olvide mi edad ni mis muñecas
yo no olvido mis sueños
sucede
que han quemado aquel árbol
donde hicimos la casa
sus raíces arrullan
la pena honda y pútrida
que las inculpas
las ramas son tentáculos
luengos como cadenas
ásperos como un insulto
su sombra no promete ningún trino
las hormigas no crecen las lombrices.
Mi castillo ha quedado en la ceniza.
Martha Campo Gutiérrez.
A MUERTE FIEL A MUERTE CONVIDADA.
A mi abuela
"Encallecido privilegio este orgulloso sufrir".
Roque Dalton.
Tu vida estuvo al borde del presidio.
El pie de Juanito era la máxima distancia a la tortura
tu sangre igualando los precios del mercado internacional
"¿Quién da más?"
Rompe el luto subasta tu cabeza
playing the game
prende un ojo a la puerta
dispersa tus sábanas
Paquito no olvidará las lágrimas
pálidas muertas
pintarrajeadas
hasta su tumba llegará el estrépito de tus medallas
doblándote el pecho
sanguijuelas metálicas.
Las calles y ventanas mutilan y amordazan el eco
de tu ofrenda mofada por la pátina
cadavérico orgullo el de tu corazón inmaculado
coreando ráfagas.
Hay lunetas vacias
canceladas por la comodidad y el opio.
Martha Campo Gutiérrez.
En este justo lugar de esperarte
me guarda tu mirada del frío de las manos
De tus ojos vengo a escudriñarle el misterio al fondo
y la luz me ciega y me enaltece
por esa sutileza de guiarme despacio.
Mis pies ya no podrian rebasar otras arenas
pero ascienden por ti como la espuma
al centro de esa fiebre leve que te amenaza.
Sobre esta superficie de mi cuerpo
la vida te detiene y abraza te ha tendido
con tanta palidez que me reclama al invierno
sólo mis manos de nieve pueden salvarte de escarchas
sin vacilar de miedo
una ola me levanta como los huracanes
intrépida y erguida
y eché a andar tus caminos ocultos.
Más allá de tus ojos está el mundo.
De allí vengo a escudriñarte el fondo a tus misterios.
Martha Campo Gutiérrez.
EL GRAN MUERTO.
A Silvio
A esta hora
tu niño es un canario
acusado y confinado
por ti mismo.
Seis barrotes melódicos
armonizan los cirios de la gloria
rigido canto metálico bajo el cabello
que amortaja tus manos
calaveras de sueños que agonizan.
Las doce campanadas anuncian el crepúsculo
que fragmentó el espejo
estéril como el agua.
Amparadas del fuego liberadas del frío
embuchadas las huestes a tu cena
un cortejo de máscara sepulta tus cenizas
y al fondo del concierto
vuela un pájaro.
Martha Campo Gutiérrez.
LATE EL CENTRO EN LA LUZ Y ME DESPIERTA.
I
Se aleja el puerto
la playa que atesora el misterio
la ocasión, ruptura
el mundo
la cuerda que pende un extremo.
Qué terrible la huella
la espuma viviente
una concha
y la forma dibujada
y te deshaces ante mi
caracolas
polvo que el viento
llevará a la huerta de la espuma.
Qué alga migratoria y medusa
en el fondo estrellado
y corales
devolverá la paz a mi tierra
a mi mundo.
Pepe.
II
Miro. Pedestal inaccesible
laberinto flotante y luz.
Aquellos días vividos...
Volar a las márgenes perdidas
al nácar luminoso
y vertiente, opaca armonía.
Devuélveme la paz
tan cercana y tan alejada
canto y misterio acabado.
Ahora dónde guijarros alveolados,
donde ópalos de cristales
y lagos tranquilos
donde paz, donde luz.
Pepe.
III
En el oficio, en la fusión, en las hojas
la telúrica misión de confinados circulos
garrapatea la oscura baba, sabia olvidada.
Las almenas de un castillo tan antiguo como el sol
lanza un humillo plomizo y triste,
el día está muy gris. es la fiesta de los grises.
Los pañuelos acomodan banderolas de Hadas,
consumido todo el consuelo
nos quedan la reja dibujada y el escorpión.
La hoja, el círculo esculpido
175
la puerta al otro mundo,
y está distante la misión.
Certera la huella, la simiente
la celeste espuma para hacerla brotar
de la perla más deseada.
tantos hechos acaecidos, tantos años vividos.
La huella de mi mano
tan personal, tan mla;
el esfuerzo agotador, las ansias que no terminan
la anchura aplomada;
en los hombros el peso de la rueca.
la labor incansable de oropéndolas infladas.
Consecutivo se alistan los días
las entrañas de las aves aparejadas
reflejan un designio acomodado por el tiempo,
las gotas risueñas de humedad
son llantos matutinos sobre la floresta
llamadas eternas a la inmensidad.
Innumerables ojillos de cuervo
y el esfuerzo, la falsa intuición
Tantas horas de vigilia
que las nubes ya no agotan su vitalidad
y me espera y la rueca no se mueve
en las manos que la poseen;
a tanta altura las huellas no olvidan su misión,
su futura huerta y la rústica techumbre,
habitaciones de ensueños y libélulas martilladas.
El escondrijo y el recinto no consume su fiesta
la espuma no agota su misterio de azules,
la oscura gota que se derramó
es hallada floresciente y plateada,
ya se pierde en acuazules en el desierto.
Una mística concha repetirá los arabescos esculpidos
y es mármol y es nácar viviente
depositado en la más húmeda cueva
el más puro secreto y contingencia
pura huella, puro resplandor incansable.
Se agota la planicie y es intuición,
el más vago respeto a la simiente,
la más ruda mueca a la soledad
irrumpe en el desierto acrisolado,
la espuma, el convite y la fruición.
Mis huellas que no quiero perder
sobre zarza y floresplandecientes.
La triste puerta, la ronda sin fin enjaulada,
el último adiós nunca es último.
Vuelvo junto a las murallas humeantes
a las almenas de un castillo tan antiguo como el sol.
Figuras alargadas tejen estelas y colas
fosfóricas latitudes en los mares
los peces plateados mordisquean sublimes plantas
resplandecen y se ocultan en la luz.
Nadie conoció tus secretos
ni rudos trabajos ni pescas fabulosas
ni simbólicos bautismos con manos extendidas
tampoco la muerte poética de aquella
lejana oquedad, polifonia y sentimiento.
Tus extensiones son vastas longitudes
y las algas tus pensamientos lejanos
los moradores se acercan a ti
danzan en las noches de sinfonias mágicas
de algas por barbas y tridentes.
Sólo descubre tu mundo el cuerpo
desnudo presto a nacer de nuevo
huevo inmenso que abre sobre la superficie
para estallar con miles de colores luminosos
forma óvnida rara y bella
ser tuyo, parte latente incógnita
me acoges en tu lecho,
hermanas las olas simientes
congelas crestas,
vagos cristales vibrantes
liquido derramado y ungido
nuevo credo diluido y extenso.
Sobre las olas errantes navegan los barcos
álmicas llamas y espumas de nácar
son antorchas y corales brillantes
que se extienden hasta las grutas escondidas
donde nacen neptunos arraigados.
Hoy fugo mi esplendor pletórico
con las ondas cristalinas
con las cúspides armónicas y risadas
de tu universo trasfondo marino
miles de campos en azur existencia
historia eterna y perdida
en la infinitud del tiempo en azul.
V
Ya en la nave
Es la nave que se aleja
el último suspiro del viento
que nos envuelve para hacernos eternos
en la infinitud de los espacios
del tiempo que nos abraza y nos transporte.
Somos la sonrisa del verbo pretérito
el porvenir insaciable
la razón absorta de las melopeas encantadas.
Los captadores bifocales apuntan a las estrellas lejanas
que no equivoquen su dirección
que no desvien el derrotero ya trazado
apuntalado por la historia.
La rúbrica ilusión gravita
en los mundos crepitantes
que nos aguardan
más allá de las esferas armilares
más allá de los amarillos amuletos
más allá del tiempo inconcluso y transparente
de amuletos esferados y amarillos.
VI
Poema roto y obligado
huella remota de espuma y providencias.
Evidentes horas y no poseo
perfecto recelo viento inhóspito
censura arrasa la existencia retenido
pulsa la sangre,sangra la huella agreste
perversa decadencia huestes húmedas del desierto.
burla en los ojos agitados planetas
estallan lujurias soles sangrantes.
El sol llora rayos alados
rojo matiza transparentes cortinas
mi planeta no es perverso,mis ojos son planetas
ruptura agreste insolencia absurda
demuelan las opiniones otroras guardadas
dictadores corales
barro mojado codo
estructura osificante tus despojos
repugnancia castigo terrible ojos ciegos.
Caiga sobre ti la furia de los hombres.
Pepe.
Una tarde en los ojos.
ojos grandes
una mirada donde lo arcano se mueve sereno
ojos de hembra abierta al mundo que le rodea
toda una tarde en los ojos
como para extraviarse dulcemente
y penetrar el sugerente mundo de su ternura
Ayer sentí que estaba vivo
que comenzaba de nuevo un pulso con la sangre
que la vida amanecía
y no me haría queebrar bajo su peso
Son cosas que puede una mirada
y una leve muy leve
caricia de sus manos.
En el justo instante.
Esta mujer ha llegado en el momento de las zozobras
en el instante incierto
en que la tarde se confunde con la noche
y las aves alteradas
vuelan a regañadientes buscando su cobija
Ha llegado cuando parecía que esperaba un arribo
algo trascendente
Ha llegado en fin
en el preciso instante
en que la noche da paso al alba
la veo llegar,
amaneciendo
En visperas del fuego.
Garrote amenazador partiendo en dos el cráneo
eco del mazazo en las húmedas cavernas
incertidumbre ante el ocaso
y encima de todo
el aplastante fardo de la noche con su quietud de insectos y rugidos
Dioses y esperpentos enseñoreándose de la oscuridad absoluta
blandiendo rayos y voceando truenos
y la incertidumbre ante el ocaso
provocando signos
emitiendo
mensajes
a través del tiempo.
Bayamo.
Iré siempre a ti
tierra taina, indócil, cimarrona
ciudad-río preñada de leyendas
habitada por guijes sincréticos
que brotan retozones y mortíferos
de tus aguas vagarosas
aguas que fueron tu alma y carácter
ciudad-río repleta de ondinas y babujales
aguas llenas de vida
de la vida del contrabando y la irreverencia
Iré siempre a conocerte
a caminar silencioso tus calles parleras
de historia incendiaria
con portalones y esquinas que rezuman poesía,
emporio de varones rudos y cultos,
de damas finas y guerreras,
tierra de cánticos y serenatas
de himnos y banderas
tierra fundacional, tierra poseída
ciudad-río ciudad-tierra
Iré siempre pensando que te conozco
pero afanoso de penetrarte todavía
pues aunque no lo adviertas
sorprendes
con la mirada ardiente
con las caderas moviendo las paredes llagadas por el tiempo
y las campanas tañendo musicalmente
ritmicamente.
Iré siempre a saludarte
ciudad-parroquia
taina negra catalana china cubana
cuna de arranques y tradiciones
mezcla nerviosa de troncos añosos
ciudad-mito empolvada y herrumbrosa
Iré siempre a tu encuentro
a reconocerme en tu rio
a beber la intimidad de tus secretos.
Amor en la noche.
El penúltimo grito del vecindario
El tropezón del vehículo en el bache
El taconeo por la acera
Ya la noche cubrió al Cerro
lo cubrió de negro punteado en diamantes
mas no pudo cubrir
el latido de amor que se escucha a través de una reja
una simple reja del Cerro
La Vispera.
"Y dicen que este cacique afirmó haber hablado con Yucahuguamá quien le había dicho que [...] vendría a su país una gente vestida que los habria de dominar y matar..."
(Del informe del fray Ramón Pané, 1498).
La mirada horada el manto oscuro, inguieta el espectáculo de la inmensidad ignota, la noche es una enorme montaña negra, alimañas como el azabache restallando en el espacio, centellas más negras que la noche trabajas en feroz combate, noche Caribe pulula de fantasmas, demonios que engullen estrellas, noche que dialoga con el bosque, y le susurra al río profecias infernales, escupe enigmas, devasta el alma trémula del hombre; cemies cimarrones que se visten de perros mudos, se disfrazan de madera, palo de monte, palo embrujado, racimos de diablillos con falos enormes, diablillos que caminan agobiados por el peso de su sexo, fornican ranas, de gollan sapos; duendes acuáticos que desgranan la noche arahuaca, la hieren y acechan al sol para palpar senos y nalgas de las indias enloquecidas de deseo y temor, bajo las tibias aguas; mujeres enfebrecidas con las piernas arqueadas, abiertas como flores abiertas, buscando al duende los temblores y los orgasmos, en los ríos de esperma, en los ríos de duendes.
Un taino, de pie, observa, rostro sin ojos, la desmesura de las imágenes volátiles, la apoteosis de los jardines de la muerte.
El alba derriba la oscuridad demoníaca, aparece sin máscara la faz transparente del mundo, arenas húmedas, aliento de rocio, millero de perlas, la espesura con su miriada de ruidos, colores que golpean la vista, colores que inventan ojos, colores que son el universo, universo hecho de luz, luz hecha de universo; el verde invade las pupilas que son a partir de ahora pupilas verdes, follaje vomitando aves, bosques de espiritus pétreos, piedras pelonas, piedras rodantes quebrando huesos, aplastando conchas; el hombre monta a su mujer, más tarde monte a la tierra, chisporroteo fecundante, la cintura cede y el taino desfallece aspirando los polvos de dios, polvos diabólicos que invaden la cabeza y el cuerpo, que hacen del hombre el ombligo de las danzas de rocas; cemies de fuego, cemies nocturnos, dioses acuáticos; los areytos cantan la memoria, inventan la edad, la familia; el conuco se defiende del sol, astro de siglos que se consume en rojos y amariillos abrasando al fuego, lo paraliza todo en el tajo del día, desgaja aves, estraga rios, desolla montañas, penetra la tierra con sus lenguas llameantes, la lluvia es el llanto de la madre de los cemies, aluvión de estalactitas, babo de delirante de nubes malvas, la tierra se nutre y rejurgita frutos, tierra buena, lecho de majaes y arañas, tierra para el duermevela de los cangrejos, letargo de jutias, entierro de huesos y piedras crepusculares.
A la hora de la magia los hombres se sobrecogen, los cemies muran su lenguaje cifrado, sus secretos solares, concierto complicé de behiques marrulleros con las piedras parlantes,urtidores de relatos, seres sin sexo, pájaros que perforan cuerpos,
jicoteas como lomos humanos, cuevas de ecos lúgubres, las opias cantan antes de hacer el amor.
Yucahuguamá, el gran yucador, señor de la yuca y el mar, ser supremo de origen desconocido, la nada que lo fecunda todo, tres raíces que viene del cielo y se hunden la tierra, la génesis, profeta del apocalipsis de los tainos, conocía del fin de los tiempos, lo sabía todo...
Atabey, señora de los mares, madre de Yucahu y del mar, luna menstruante, agonia del taino, Mautiatihuel, Boinayel, Guabancex, Bayamanaco, galería de dioses, mundo mitopoético de humos aromáticos y fertilidades insondables, imágenes que se enciman y deslumbran, el taino se postra ante la avalancha de números pétrés, de huracanes esotéricos, huracanes de humo, cierra los ojos y aprieta un puñado de tierra contra su pecho.
De Yucahu a Coaybay caben todos los mares, los bosques y los ríos, todos los truenos y las jutias muertas, sucesión de visiones terribles, el suelo se abre y salen tropel las opias brumosas clamando por las guayabas. ¿Por qué están alteradas las opias?
Tambores duros, cánticos acompañados, humo cohiba por todas partes ceremonias de fuego, vasijas rotas, golpetazos en las espaldas prefiadas, la vida, el casabe, esputos germinativos, violencia para la creación, cerámicas celestes, islas de mujeres sin macho.
Deminán el atardecer, acuclillado, imagen del sufrimiento ancestral, cosmovisión de mangles cruzados, laberinto de espejos; Deminán y la tortuga, la raza delirando.
Los cuatro gemelos cocen la imagen cósmica, Hiali, el hijo del incesto, huye de las sombras que se avecinan, el colibri de fiesta con su penacho y plumaje de estreno, el cacique ocupa su bohío, el más grande los bohios, mira con agradecimiento al behique y toma a su nueva esposa, la ofrenda de Guamorete.
Murciélagos y buhos anuncian con rudos y suaves aleteos el fatal presagio. Las opias, exultantes, gritan, corren, saltan aluciñadas y sonrientes delante de las cuevas; la espátula vómica no extrae nada, el ayuno terminó y no hay comunicación con Yucahu.
¿Por qué no quiere hablar Yucahu Bagua Maórocoti, dios de dioses?
Las piedras pintadas tampoco quieren hablar, la ceremonia de la cohoba ha sido un fracaso, esta vez ni Yucahu ni Atabey brindan su aliento de esperanza; los otros números han virado el rostro y traspuesto las moradas de su dominio celeste. La profecia fatal está a punto de cumplirse...
1492, un garabato; octubre, otro garabato, no significan nada, no existen, solo existe el no tiempo, el instante devorado, el eterno presente.
La noche de nuevo con su conjura de silencios ruidosos, ruidos que son silencios, silencios que son signos, signos que son abismos de la inocencia; el mar y la noche inician su eterno romance, reverberaciones que seducen, pleamar de los reflejos, en el fondo de un grito el taino cava en la grieta de su hembra, oye el lamento de los orígenes, deja de pensar, digresión secular. Al día siguiente chocará con las canoas grandes, las de las cruces de palo. Pero ese será otro día.
Rafael Acosta de Arriba.
Como desmedidamente atraido por los pasos y el jadeo que expele la presa, Aun no hemos lidiado, apenas le he servido de escolta. A fuerza de sentirnos seguros, la atracción y el ejercicio han comenzado a ser por igual, inmensurables. No he alimentado una culpa deliberada, porque en su desamparo al menos sé que puede contar conmigo. Corro tras sus marcas guardando un solido trecho, como solo es posible guardar una remota heredad. El sendero con los años se ha vuelto angosto, tibio como un reino y en los pozos que vadeamos al sospecharnos reflejados, el eco de tus pisadas y las mías se oscurecen multiplicadas en las réplicas, como un tronar de cerberos. Un olor sanguineo humedace la distancia cada vez más corta que nos aproxima bajo su irreversible imperio; liebre de resistencia alguna, salvo la plumbea gravitación de uno respecto al otro... Nada accesorio, descuidad, improvisto podría sobrevenir, porque aido resolviéndose nuestro lance, con una exactitud microscópica: a cada acercamiento corresponde un movimiento similar desde el otro margen del espejo. No he hallado queja u odio en mi para seguirte implacablemente, y quizás la ausencia de una razón me obliga a acelerar con mayor fruición, el desenlace. Pero tu espumosa fuga es aún más atrayente, porque no es todavía temporada de caza.
Si la lentitud se torna ahora en extremo patente, es (ambos nos hemos preparado) por la eminencia del roce ineluctable. Ni un asomo de inquietud o receso detiene la salvaje rubrica que se desenrrolla en las piedras. Si en este instante pudiese ver las dos charcas que taladran tu cara, de seguro, en ellas lloverían como peces, las piedras que alfombran tu carrera. De seguro tampoco sería yo el mismo: la alectomancia es una escritura muda para los perseguidores.
Como un acordeón, el tiempo intenta inhalar las carnosas hueillas, el irrevocable sino, el hedon que vertebran y estimulan nuestro fino juego. Innumerable y anónimo signo condenado a parecer el objeto de la carrera y la muerte. Las reglas fueron quebradas con anterioridad, pero conociamos que cualquier ardid o ventaja nos sería permitida. La falta de una regla en cambio nos prevenía de la inexistencia de juegos sin reglas, tampoco nos anticipó que ignorarlo ya era una ventaja.
Mientras los extremos irreconocibles de nuestros cuerpos estrangulan el nudo que ya van figurando nuestras sombras; en las formas que huyen desfiguradas, arrojadas por nuestros costados se transparentan a intervalos el arcano abismo que intuye y pulimenta sus superficies. Parecería como si nuestra mirada carga una perpetua tara. Solo es posible escarbar en los pliegues del acordeón, si ofrecemos descorrer su piel a través de los dados. Desde que corremos jugamos sin rabia porque nuestros dados respetan una lógica inveterada como un mandamiento. Seis rostros permanecen adornados con una cicatriz, un lunar indiviso, ubicuo, una marca origen de toda unidad y absoluto. Una encrucijada en la misma raíz de todas las cinegéticas.
El aire flamea, el rojo bosque permanece quieto, sus nervios tensos siluetando en lo espeso algo vaporoso, total. Un lomo, flotando en la superficie escarlata del túnel por el que transita mos. Un bosque no es sus árboles porque entre las lanzas que in-
terpone a nuestro ojo, se van cavando siempre nuevos sepulcros.
Como la simetría en el templo de las simetrías, uno necesita atenerse a la peculiar monotonia de las superficies, de ellas necesita el abismo para mostrarse porque sumergidos en las lanzas habitan los hilos que alimentan a las marionetas. Abismales hilos, impulsados a no manifestarse.
Por eso el bosque es un animal que duerme y su sueño es sus árboles. Cada lumbre, cada movimiento, cada flojel oculta su naturaleza acuosa, una predisposición democrática para ser diluido. Antes de iniciar nuestro viaje todo estaba dispuesto, estabamos invitados. Mucho antes de nacer el bosque, el aire enfundaba nuestras sombras. Ya estaban reservadas locaciones.
Apenas el mortal abrazo desciende, por entre las lanzas se han agazapado los hilos, el bosque comienza a ser cada vez más rojo. El volcán mana una luz vivísima, hemorrágica. Me ha dejado ver tu rostro como el mío, mientras desde los hilos brota un canto lucuoso. Como una supernova, la ignea espuma se extingue. La pirausta muere junto con la hoguera. Solo queda prendida la total oscuridad, un miasma negro, un hedero helado a sangre.
Juan W. Borrego.
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a Dulce Maria Loynaz del Castillo.
Enamorado como una flecha lanzada hacia un corazón, Enamorado como un corazón atravesado por una flecha. Así estaba Nanito.
El vivía al norte y ella al sur. El en las lomas y ella en el llano. De manera que resultaba muy difícil que se encontraran. Pero, parece que cada persona siempre tiene su pareja de amor en alguna parte del mundo. Por eso, el día indicado una ventolera entró sin permiso en una casa, hizo saltar cacerolas, apagó todos los bombillos, infló las cortinas hasta enredarlas en el techo, sacó de quicio a los gatos y cuando salió se llevó un retrato, volando como si fuera un papalote.
En tanto, Nanito se encontraba parado a la puerta de su casa. Desde allí vió el molinete de viento como atravesaba el llano y luego subía en torbellino hasta la cima de la loma donde él estaba. Los bosques se estremecieron soltando hojas y frutos, hubo alboroto de pajaritos que temían por sus nidos, hasta que la ventolera amainó con un silbido y a los pies de Nanito cayó el retrato. El lo recogió indiferentemente, pero en cuanto lo miró quedó carbonizado por un rayo, digo, fulminado por el enamora-miento: era una niña que le sonreía con picardía bajo el ala de una pamela espantosa.
Y allá viene bajando las lomas del norte el niño tocado por el amor. Va en busca de la dueña del retrato. No tenía brújula ni veleta, pero estaba seguro de encontrarla. Fue deteniéndose frente a cada casa, estirando el cuello para ver a través de las ventanas, esperando hasta que abrieran las puertas y saliera al guien, observando desde lejos a los grupos de niñas... Y las había gorditas, pecositas, chillonas, aburridas, miopes, con tenis y con patines, sin dientes, saltarinas. No, ninguna era ella, porque el recordaba bien la pillería de su sonrisa.
Nanito parecia un detective misterioso rondando las casitas del llano. Lo hizo durante muchos días, algunos, unos cuantos, quién sabe. Y todavía no había cumplido los diez años cuando la descubrió, sentadita en un columpio de madera, de esos que tienen un asiento frente a otro.
Siempre Nanito había sido muy timido, quizás porque era flaquito o porque tenía el pelo color zanahoria. Pero en ese momento se infló como un commonauta cuando sale al espacio estelar, flotó hasta donde estaba la niña y le gritó:
-¡Te encontré!
-¡Ay, que susto! -gritó ella también.
-¡Qué susto no, qué suerte...!
-¿Y por qué?
-Porque ahora puedo decirte lo más importante de la vida.
-¡Lo más importante es la vida de mis gatos!
-No...es que, estoy enamorado de tu retrato.
-¿Y de mi, no estás enamorado? -pregunto la niña, al mismo tiempo que enseñaba su sonrisa bellaca.
-Todavia no lo sé -contestó Nanito, mientras ella lo obligaba a sentarse en el columpio.
Y así empezaron a mecerse juntos. Cuando él se despidió ya lo
sabía, pero todavía no se lo dijo. Solamente le preguntó:
- ¿Cómo te llamas?
- Pinila.
Para verla otra vez al niño le pareció que había tenido que esperar un año, pero fue casi en seguida, al otro día. La llamó desde la verja y ella fue corriendo, sujetándose la pamela.
- ¿Yalosé! -exclamó él de un tirón.
- ¿Qué cosa, Nanito?
- Que también estoy enamorado de ti.
- ¿Y cómo te enteraste? ¿quién te lo dijo?...
- Nadie, Pinila, es que... eso es muy dificil de explicar.
Entonces, se pusieron a conversar sobre cómo se formaron las galaxias. El lugar donde se guarda la memoria. Por qué duermen las personas. Qué es el magnetismo. Es decir, hablaron sobre otras cosas que también eran muy dificiles de explicar. Y esa vez Nanito se marchó convencido de que el amor era infinito.
De modo que, en la próxima ocasión que se encontraron, él venía roneando como los gatos de ella y llegó diciéndole:
- ¡Eres mi novia!
- Pero Nanito, primero tienes que preguntármelo.
- Eso no lo hacen los inteligentes.
- ¿Por qué?
- Porque los inteligentes se enamoran para siempre.
- ¡Para siempre, qué frase tan extravagante! -exclamó ella con la sonrisa más chula de su colección.
Así fue como Pinila se convirtió en la novia de Nanito, aunque ella no se dio por enterada. El escribía en la libreta donde apuntaba su diario: Lunes 4 de enero, hoy comi pastel de limón hecho por mi novia Pinila. Jueves 11 de febrero, yo y mi novia inventamos juntos una canción. Domingo 20 de marzo, mi novia Pinila se estrenó otra pamela espantosa... Y siempre que estaban juntos, él buscaba un rinconcito lejos de los gatos para preguntarle:
- ¿Ya soy tu novio?
- ¡Qué pregunta tan cómica, Nanito! -comentaba ella solamente.
Parece que Pinila se creía una actriz de cine, la cenicienta en Paris, la dama de las camelias, la chica de la valija o quizás porque estaba segura de tener una manera de reirse que enloquecía a Nanito; por eso pasaban los meses del calendario y se terminaban los calendarios completos y cada vez que él preguntaba algo así como:
- ¿Soy o no soy tu novio?
- ¡Eso parece una jerigonza! -era la respuesta de ella. Y otras por el estilo.
Cuando Pinila cumplió los quince años era la señorita más bella del llano, según Nanito. Ese día él bajó de las lomas elegantemente vestido y como era de suponer, con el mejor regalo que había encontrado para su novia: le regaló un jardín. Bolsas de semillas, de bulbos, gajitos y raices.
A Pinila siempre le habían interesado en primer lugar los gatos, luego los pasteles, las canciones, las pamelas. Pero, en realidad nunca se le había ocurrido que le hacía falta un jardín. Así que cogió el regalo con el mismo entusiasmo con que hubiera recibido un tubo de pasta dental. Pero Nanito le explicó:
- Es que tu casa está rodeada sólo de yerbas malas y de tierra
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Entonces ella palpó y registró las bolsas, aunque con cierto melindre, poniendo cara de quisquillosa. Y él empezó a enseñarle el modo de sembrar, sin olvidarse de preguntar entre lección y lección: ¿Soy tu novio?...mas ella le contestaba disparates.
Las primeras plantas en crecer fueron las begonias, con sus tallos y hojas cubiertos por esa pelusilla que les daba una presencia tan tierna. Y con ellas Pinila quedó hechizada al instante. Desde entonces cuidó de colocar las semillas a la profundidad debida, vigilaba los bulbos contra los gusanos depredadores, procuraba que las raíces prendieran bien la tierra. Hasta que se compró libros de floricultura y jardinería y ella misma, ella sola, dejando de lado a Nanito, se convirtió en la amante más apasionada de su jardín.
Contemplaba cómo las orquideas se abrián imitando a zapatiillas, copas, insectos, alas de aves. Se paseaba entre los canteros de mariposas de olor delicadísimo. Estaba orgullosa de los rosa-les trepadores y si alguna espina o el borde dentado de las hojas la hincaban, ella ni decía una queja, mas bien sonreía como ya saben.
Tan pronto amanacía, Pinila abría la puerta y entraba en ese mundo multicolor y perfumado. Ahi se quedaba todo el día, como si viviera en una isla donde ella era la reina del agua (porque iba con una regadera). También hablaba con las flores. Aplaudía al descubrir un brote, un nuevo capullo, un botón a punto. Acariciaba los senderos de pulcras brujitas. Besaba lirios sanjuaneros y lirios del Japón. Se acurrucaba en el follaje de los geranios. Y si por casualidad quería adornar su mesa con hortensias o algún clarin, antes de cortarlos le pedía permiso y perdón a las maticas.
Así la encontraba Nanito. Parado junto a la verja, veía su pamela ir y venir de un lado a otro, entre los verjeles cada vez más tupidos. Nunca él dejaba de ir ni un día, aunque Pinila solamente lo saludaba de pasada y en raras ocasiones se detuviera para atenderle una visita.
Nanito y Pinila ya eran personas mayores y él seguía escribiendo en su libreta de diario: Viernes 30 de abril, mi novia ha logrado cultivar 400 especies de begonias. Sábado 23 de mayo, ayer floreció el árbol de granada de mi novia...
En un día que hubo eclipse de sol, cuando Nanito ya no era un cosmonauta saliendo al espacio estelar, sino un señor grueso con mechones grises en su cabeza de zanahoria, pudo tener una larga conversación con Pinila. Como hacía tanto tiempo que él estaba esperando esa oportunidad, volvió a creerse inteligente o quizás se puso nervioso y de sopetón, lo primero que le dijo fue:
- ¿Cuándo voy a ser tu novio?
- ¡Ay! -gritó ella y se embutió la pamela hasta la nariz.
Y nada más. Al punto empezaron a conversar sobre la posible existencia de crisantemos sonámbulos, sobre el poder de las amapolas que hipnotizan todo el año, sobre las gardenias gemelas de una canción popular, sobre la rosa de Francia y su suave fragancia... De manera que así transcurrió aquella reunión, hasta que se terminó el eclipse solar.
Y todo siguió como siempre. Nanito emamorado y Pinila en su jardín. Donde crecieron árboles de lirio tricolor, de tulipán
africano, framboyanes azules, un árbol de magnolias y otro de ramillete de novia. Mientras tanto, los dos amigos se volvieron muy ancianitos, requeteviejos. Nanito con su pelo totalmente blanco ya y Pinila confundiendo la picardía de su sonrisa con un abanico de papel.
Un día, cuando ella se habla extraviado hasta cansarse entre sus flores, notó que él no estaba junto a la verja, como era su infalible costumbre. Casi nunca le hacía caso, pero ahora lo extrañó. Y empezó a desandar despacio, en puntillas de pie y con el cuello estirado, tratando de mirar a través de la fronda espesa. No, no lo encontraba. Nanito. ¿Dónde estará Nanito?, se preguntaba.
El jardín de Pinila había crecido mucho. Estaba como un bosque, un laberinto verde. De manera que estuvo buscándolo durante muchos días, algunos, unos cuantos, quién sabe. Y todavía ella no había cumplido los cien años cuando lo descubrió, sentadito en el columpio de madera, que ahora estaba escondido a la sombra de un roble blando.
Y sujetándose la horrorosa pamela que llevaba sobre su cabeza, Pinila corrió con pasitos de china antigua, que es como corrren las viejitas. Lo encontró amodorrado y se acercó a él suavecito, sentándose a su lado y diciéndolo al oldo:
-¡Eres mi novio!
-¡Ah!, suspiró Nanito en su letargo.
El árbol sobre el columpio estaba cargado de flores rosadas, lindas pero efimeras, de modo que, mientras la pareja se mecía cogida de las manos, las flores caían, hasta que las ramas quedaron completamente desnudas. Nanito y Pinila: un puntico de amor en el fondo muy hondo y profundo del jardín.
Ivette Vian.
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ALBUR.ANO IV.NUMERO XIII.MAYO DE 1992.
ORGANO DE LOS ESTUDIANTES DEL INSTITUTO SUPERIOR DE ARTZ.
DIRECCION:
IVAN GONZALEZ CRUZ.
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ANGEL W.DOMINGUEZ COUCE.
SANDRA GONZALEZ CRUZ.
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CONSEJO ASESOR:
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HAROLD GRAMATGES.
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RINE LEAL.
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OCTAVIO AGUILERA.
FLAVIO GARCIANDIA.
COLABORARON ESTE NUMERO:
ANGELA DE MELA,MARILYN BOBES,LAZARO ESTRADA TAMAYO,MARTHA
CAMPO,JOSE TAMAYO,RAFAEL ACOSTA DE ARRIBA,JUAN W.BORREGO,HOR-
TENSIA PICHARDO,IVETTE VIAN.
DISENO:
EDUARDO LOZANO.
AGRADECIMIENTOS:
ERNESTO PEREZ,ROCCO RABILOTTA,FAC.DE ARTES PLASTICAS:NAVARRO,
CRISTINA.
MEDIA
BOTELLA
CENTRELEAMTE
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VIORINADOR
SALUDA BLUE
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