Revista de Literatura Año I
No. 1 2005
BIFRONTE
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revista Bifronte / año I no. 1-2005/
coordinadores: luis felipe rojas rosabal
michael hernández miranda
asesor: P. olbier hernández
redacción y correspondencia:
obispado de holguín
calle martí no. 136, holguín, cuba (80100)
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL ADSCRITA A LA
COMISIÓN DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
SOCIAL DEL OBISPADO DE HOLGUÍN
e-mail: revbifronte@yahoo.com
los trabajos firmados expresan
la opinión de sus autores
Bifronte nace para dialogar, para
vehicular ideas y armar un carro otro
que conduzca hacia delante, hacia
mañana.
¿Una convicción? Jamás una sola, pero
valgan las similares a esta: La cultura
nunca sobrevive a la falsa
unanimidad.
Nos anima arrimarnos a la
experimentación, desligarnos de
castradoras teorizaciones que en lugar
de profundizar, banalizan.
Rechazamos cualquier exigencia y
manipulación que opere contra la
imaginación, el desenfado, la crítica y la
ironía.
Si echamos a andar este proyecto es
para sentir, aunque sea, el estrépito del
pistoletazo en el concierto.
Indice
la muerte de caín / 4
un diario con más
de cien años
Guillermo Cabrera Infante
el pan de los muertos
Ismael González Castañer
el versolibre / 10
intramuros
Ernesto Santana
se trata de perder
Ormany Rodríguez / 12
narrativa / 13
virtual
Luis Felipe Rojas Rosabal
entrevista / 16
escapar de las emociones
(con Caridad Atencio)
la opinión / 19
libertad. ala de la industria
José Martí
permanencia del espía y del fantasma
Antonio José Ponte
isla violeta en entero verde
(otra ocasión para leer a Reina María Rodríguez)
Duanel Díaz Infante
algo similar a los monstruos de mañana
Iosmar López
el otro Guillermo
Rafael Vilches Proenza
escribir en provincias
Guillermo Vidal Ortiz
el anaquel / 30
BIFRONTE 4
La muerte de Caín
Era un animal cinéfilo, un gourmet de la
palabra. Escribió de la paz y de la guerra con
viñetas que trasladaban el amor y el horror al
amanecer en el trópico. Amaba las carnes de los
tigres más tristes y llevaba la isla bajo el brazo,
acaso era una isla flotante, como dijo alguna vez
refiriéndose al exilio de José Martí.
Guillermo Cabrera Infante, aún después de
muerto, novela La Habana. Obsesión de viandante
insomne, el mapa de sus calles, portales, cines y
plazas sigue apareciendo en sus sagas
deslumbrantes. A la sombra de una sala oscura,
descubrió historias reales de dulzura y perdón, de
dolor y hastío, como en muchas de las películas
que vio y volvió a ver.
Había nacido en Gibara, una villa costera de
Oriente que aun cuando dejen de soplar nortes
seguirá prodigando a los viajeros el olor nostálgico
del pez volador. Allí descubrió Caín la fascinación
encerrada en un libro abierto y leyó --
recomendado por su maestro de escuela-- el
Diario de campaña del que murió en Dos Ríos.
Allí caminó con los brazos abiertos por los filos del
abismo, el aire de mar batiendo su cara. Allí
esperó la hora del próximo filme para adolescentes
en el viejo cine de barrio. Allí amó y odió. Allí hizo
un juramento.
Allí supo de Joseph Conrad, nacido en Polonia,
pero establecido durante medio siglo en
Inglaterra, o para ser más exactos, en barcos
ingleses. Y de Witold Gombrowicz, que vivió 35
años en Polonia, 23 en Argentina y 6 en Francia.
Y del ruso Vladimir Nabokov, habitante de Europa
(Inglaterra, Alemania, Francia, Suiza...) que llegó a
vivir dos décadas en Estados Unidos. Y del gran
Igor Stravinski, que habitó en Rusia durante 26
años, en Francia y la Suiza francófona durante
29, y en Estados Unidos durante 32.
De ellos aprendió la fuerza itinerante de los
viajeros consumados que no perdieron el cordón
umbilical que los unía a una cultura o un idioma.
A ambos, idioma y cultura, hizo aportes
perdurables en el orden de una visión pluralizada
de las artes, imán de escritura novelada, imágenes
concatenadas, rejuego lúdico y metáfora del
desgarramiento que no excluye humor e ironía.
Quevediano siempre, Cabrera Infante es el humor
cubano legitimado en alta literatura. Y también la
música de la noche cubana, el bolero aquel de
sangre y guapería, cuyos artífices también
murieron. O el sonido en sordina de un piano de
cola que acompaña una sesión de cine silente.
Quien murió en Londres no es sino su cuerpo, su
carnalidad borrada tras el adiós definitivo.
Un diario con más de cien años
Guillermo y Martí amaron esta tierra como quien la ama y la deja para
siempre, con la misma furia y presentimiento de estar sellando un
pacto de infinita lealtad. Bifronte acerca a los lectores esta semblanza
Guillermo Cabrera Infante
de Caín sobre el cubano universal de la calle Paula.
l 28 de enero de 1939 mi
maestro de tercer grado me
mandó a buscar un libro a
la biblioteca municipal.
Salí de la escuela y recorrí
corriendo las tres cuadras
hasta mi destino. Llovía
una llovizna fina que
apenas mojaba. El libro
que me dieron, no me
prestaron, tenía una
cubierta de colores vivos: el
mismo libro estaba vivo.
Me lo metí bajo la camisa y
regresé corriendo a la
escuela. En el aula se lo
entregué a mi maestro, al
que todos llamaban en el
pueblo Ramonín. Todos menos nosotros los
alumnos que lo llamábamos maestro. Ramonín
tomó el libro con su mano izquierda, lo pasó de
mano y con su mano derecha me lo devolvió. Es
decir, me lo entregó.
-Es para ti. Como premio a la excelencia.
Era la primera vez que me daban un premio y mi
sorpresa y mi timidez me impidieron dar las
gracias. Cogí el libro, mi libro, y fui a sentarme en
mi pupitre no en medio de los aplausos, sino de
un silencio embarazado. El libro, mi premio, La
Edad de Oro, estaba escrito por José Martí. Ese
día era el de su natalicio.
Niños de América
La Edad de Oro era una compilación de los cuatro
números de una revista que Martí había escrito y
editado “para los niños de América”. (Yo era uno
de esos niños de América, pero no lo sabía
entonces). Acaricié el libro de lomo liso, lustroso y
empecé a leerlo. Todavía no he terminado ni creo
que terminaré nunca. Quiero decir darlo por
terminado, porque es un libro vivo. Era una
compilación de cuentos, decir de hadas es decir
de hados, y versos, escritos para niños o
traducidos. Pero había una narración titulada
Tres Héroes que comenzaba con una frase que me
persigue todavía, unas veces en forma de cita,
otras en forma de parodia.
He aquí la cita: “Cuentan que un viajero llegó un
día a Caracas al anochecer y sin sacudirse el
polvo del camino no preguntó dónde se comía ni
se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la
estatua de Bolívar”.
Cito de memoria porque me aprendí la cita entonces
de memoria, no por motivos patrióticos, sino por la
figura del extraño viajero en tierra extraña en una
aventura política. Ahora, más de medio siglo
después, sé que ese pasajero nunca detiene su
andar porque la tierra que habita no está en la
geografía, sino en la historia.
Pero es un desterrado sin tierra histórica, un
exiliado. Al niño que leía La Edad de Oro le habría
parecido un destino fantástico, como si la historia
fuera una novela de, digamos, Jules Verne.
Los poemas, los versos dispersos de Martí, su
poesía toda podría pertenecer a una antología
cubana hecha en el siglo pasado que bien puede
hacerse hoy, El laúd del desterrado. Los discursos,
las reflexiones que hizo Martí en vida pertenecen a
la literatura del exilio, porque Martí se hizo escritor
en el exilio y aunque murió en Cuba, esa tierra por
la que perdió la vida era territorio del exiliado que
vuelve como el viajero que huye. Toda mi vida desde
esos nueve años, desde antes, ha estado envuelta
entre las páginas de Martí. Su figura histórica,
distorsionada por tirios y troyanos (y la referencia a
Troya que hace el refrán es exacta), sino manifiesta
por el hombre que Unamuno llamó “nada menos
que todo un hombre”, y por su escritura, que es
toda una literatura. Pero Martí, ya lo sé, plantea
más problemas que problemas resuelve. Voces de
muerte (no sólo cerca del Guadalquivir sino del Tajo
y más abajo) declaran muerto a Martí. Dicen que
nadie lee a Martí en España, que bien pudo escribir
en sánscrito porque la suya es una lengua muerta.
No sé a quiénes de sus contemporáneos se lee en
España, pero ciertamente no a Unamuno (que nació
sólo 11 años después de Martí) ni al más joven y ya
viejo Ortega y Gasset y que es el más fácil y feliz de
los filósofos. Ortega opinó también de casi todo y
Unamuno escribió el ensayo Del sentimiento trágico
de la vida en los hombres, pero no dijo nada de la
tragedia en las mujeres. No se puede culpar a Martí
ni de frivolidad de salonnier ni de machismo. Al
contrario, Gabriela Mistral, que debía saber lo que
dice, dijo que Martí era un hombre flor que tuvo la
desgracia de nacer, vivir y morir, sobre todo morir,
entre hombres máuser, que fue el fusil más letal.
Cuando muchos escritores escriben abriendo,
cuando mucho sólo una ventana y algunos
entornando una puerta, Martí escribió abriendo
puertas de par en par. Un escritor muere cuando
mueren sus palabras y la palabra de Martí, su voz
que ha durado más de cien años, estará siempre
viva porque Martí escribía de viva voz.
BIFRONTE 5
Martí no es sólo la literatura cubana, es su
fundación que es nuestra tradición.
Toda tradición contiene su traición. Judas, ¿habrá
que recordarlo fuera de Semana Santa?, empezó
siendo un fiel seguidor de Jesús. Martí, presentado
a los cubanos como nuestro Apóstol, ha tenido a
sus apóstatas precisamente entre aquellos que
decían -y dicen- seguirlo fielmente. Pero no he
venido aquí a anotar a los traidores, sino a elogiar
a José Martí.
Martí no es un fantasma propicio que se convoca
alrededor de una mesa redonda, pero su voz
todavía nos habla. No de ultratumba, sino de sus
páginas. Martí vivió toda su vida adulta en el exilio
y sin embargo es el más cubano de los cubanos. Su
martirio fue una forma de fracaso. Pero su
instrumento político más eficaz, aparte de su
suicidio, es el discurso político, del que es uno de
los grandes maestros del idioma, si no el más
grande. Muchos de sus discursos, se ve, estaban
escritos, pero otros fueron recogidos al ser
pronunciados, transcritos por sus fieles. Pero
donde mejor se muestra el genio de Martí es, más
que en sus versos, en sus artículos, en inglés y en
español, publicados en Nueva York y en Buenos
Aires, especialmente para La Nación, diario
argentino que era entonces el más prestigioso de
América hispana. Martí escribió páginas
espléndidas sobre los héroes del folclore político
americano. Su viñeta sobre la rendición de los
confederados es un documento histórico, pero
sobre todo es una pieza literaria: “El 9 de abril:
En Appomatox, río estrecho; en el pueblo, cinco
casas: un juzgado, un taller de carrero, una
pulpería, una casa de ladrillos, una taberna; del
pueblo al río, un terrenillo y en él un manzanar,
que daba buena sombra; a un lado del camino,
donde un negro tiene ahora una cabaña,
descansaba Grant”, que es el retrato del general
vencedor. Ahora llega el general vencido: “Venía el
general Lee, despacio sobre un caballo rosillo,
vestido de coronel confederado, a la cabeza de su
Estado Mayor... Ya llevaba la bandera de los
estados sin fortuna caída sobre su corazón”.
Martí escribe también sobre ilustres visitantes,
como Oscar Wilde, en una crónica magistral,
relata: “Llegó un hombre joven y fornido... que
tiene los ojos azules... y lleva corbata azul, sin ver
que no está bien en las corbatas el color que está
bien en los ojos. Son nuestros tiempos de corbata
negra”.
¿Quién lo diría? ¡Martí preocupado por la moda
masculina! Pero no hay que asombrarse. Este
hombre habló de todo: de moda, de boxeo, de
béisbol. Entre su inmensa diversidad aparece un
artículo sorprendente aún en sus sorpresas,
titulado El gimnasio en la casa. Dice Martí: “En
estos tiempos de ansiedad de espíritu urge
fortalecer el cuerpo”. ¿No es verdad que es
inaudito?
Martí, como periodista, escribió de todo, hasta
declararse amante de los animales y amigo de las
sociedades protectoras de perros, gatos y caballos.
BIFRONTE 6
Sus crónicas Escenas norteamericanas relatan las
vidas trágicas del Oeste, como la del bandido Jesse
James, también cuenta la larga vida feliz de Buffalo
Bill, que comienza con un amplio panel pop un
siglo antes de que surgiera el pop art: “Búffalo Bill”,
escribe, “se ve ahora escrito en colosales letras de
colores, en todas las esquinas, cercados de madera,
postes de anuncios y muchos muertos de Nueva
York”.
Juicios literarios
¿Quién escribía así entonces? En esas crónicas hay
juicios literarios tempranos sobre Walt Whitman y
lo compara con Poe al decir de Hojas de yerba: “Es
mucho más hermoso, extraño y profundo que El
cuervo. El poeta trae al féretro un gajo de lilas”.
También hace el elogio de una novelista popular,
Louisa May Alcott, la autora del clamoroso best
seller Mujercitas, al que la noria del cine ha vuelto
a poner de moda. Martí llegó a escribir para sus
lectores suramericanos sobre cómo se hace un
libro, desde la página escrita a mano hasta su
reproducción por la imprenta y su impresión
última, explicando todos los términos de la técnica
del oficio. Martí escribió: “Dos patrias tengo yo,
Cuba y la noche”. Pero en Estados Unidos estaba
bien al día.
Su obra maestra absoluta quedó inconclusa como
su vida y se vino a publicar después de muerto
Martí. Belicistas y belicosos insisten en llamarlo
Diario de campaña, pero en el espíritu de Martí y
porque fue escrito en una campaña en que Martí
finalmente nunca participó, prefiero llamarlo
Diario. Comienza sucinto y seco pero con un dejo
que no es otra cosa que americano y es una
despedida al inicio de la gran despedida. Martí
muere exactamente mes y medio después. La
última entrada es del 17 de mayo, dos días antes
de que Martí se hace matar. El martirio de Martí
fue su exilio y su éxito. Su martirio fue una forma
de fracaso, pero a la vez fue un triunfo. Nunca
exiliado seguro en América perdió tanto con su
destierro -perdió eso exactamente, su tierra- y ganó
más al convertirse de oscuro aprendiz de
panfletista (cuando lo deportaron de Cuba, sin
haber cumplido los 20 años), en uno de los más
grandes escritores de habla española y en nuestro
primer prosista. Sin duda esa prosa densa la
aprendió a escribir en su destierro académico de
España y en su exilio profesional en Estados
Unidos.
La vida de Martí consistió en tratar de recobrar
toda su tierra: terminar su destierro y al mismo
tiempo crear una Cuba libre porque le era
imposible vivir bajo un régimen doblemente
oneroso: totalitario y extranjero. Martí muere
cuando recobra a Cuba. No cuando consigue su
libertad, sino cuando termina su destierro y gana
su tierra. Martí fue todo lo que puede ser un
escritor profesional y mago: Corresponsal
suramericano en Estados Unidos y columnista
americano, escribiendo su espléndido español y
su pobre inglés, y aun cuando escribía en
español, por apremio económico, tenía a veces
que convertirse en hack y hasta cometer ese
pecado que es una virtud del periodista: hablar de
lo que no sabe.
Pero no tengo la menor duda de que la escritura
de Martí -con todos sus excesos, por todos sus
excesos- es el aparato barroco, conceptista y
elocuente más poderoso que ha producido la
literatura en español desde Quevedo. Un trozo de
prosa martiana no sólo es reconocible a simple
vista y a sólo oído, sino que tiene la densidad
mensurable de ciertos metales sólidos, como el
platino, por ejemplo, y líquido como el mercurio,
azogue que falta a su contemporáneo Sarmiento.
Esta prosa es una expresión que se ha declarado
propia del orador con poco tiempo. Es posible. No
soy orador: ya lo habrán advertido ustedes. No sé
cómo escriben los oradores -si es que escriben-.
Pero la aparente simplicidad de su Diario, obra
del guerrillero en la manigua con ningún tiempo,
es igualmente densa y vibrante. No hay dudas de
que en Martí tanto la complejidad evidente como
la aparente simplicidad son buscadas. Son,
además, producto de un oficio preciso y de una
voluntad creadora ejemplar.
Toda su prosa tiene una urgencia contagiosa, aun
cuando reseña una demorada exposición de
cuadros impresionistas. Pero su Diario de
campaña termina no con la nota abrupta del que
va a morir, sino en una calmada descripción de la
vida en el campamento mambí: “Asan plátanos y
majan tasajo de vaca, con una piedra en el pilón
para los recién venidos. Está muy turbia el agua
crecida del Contramaestre y me trae Valentín un
jarro hervido en dulce, con hojas de higo”. Hay
que señalar que ese Contramestre es el río cerca
del cual cayó Martí en Dos Ríos. Este párrafo final
del Diario no creo que signifique mucho en la
indagación de la escritura en el exilio -Martí se
hace escritor fuera de su tierra, pero produce su
obra maestra absoluta al regresar y recobrar su
isla. Quiero anotarlo antes de olvidarlo. Martí,
antes y ahora, es la personificación del escritor en
el exilio, hecho escritor en el exilio, hecho grande
en el exilio- y sin embargo su mejor libro, como se
ve, su más perfecta prosa, su expresión más
propia está escrita en Cuba. ¿Es que el exilio no
es una situación geográfica o histórica, sino una
tierra que el escritor lleva siempre consigo? Para
Martí, Cuba debió ser una isla flotante, porque el
Diario comienza en Montecristi,
en Santo Domingo y es en tierra dominicana que
Martí produce una de las frases más bellas de la
literatura española de los dos últimos siglos. Se
trata de una muestra del arte del escritor formado
en tierra extraña y que va de vuelta a su país con
el afán exotista de los románticos hecho realidad
inmediata. La súbita presencia antillana, tan
próxima a Cuba y un nombre de mujer casi
mítico, memorable, lo hacen anotar voluptuoso:
“Abril 9. Lola, jolongo, llorando en su balcón. Nos
embarcamos”.
Entre el comienzo dominicano y su fin en Dos Ríos
el escritor produce páginas de diario que son en
realidad trozos de memorable, maestra literatura.
Martí no pretende hacer gran literatura, es
evidente, pero no puede evitarlo: según va a la
muerte, la expedición guerrillera es su camino de
perfección literaria. De ahí lo que escribió acerca
del campamento insurrecto, sus tribulaciones y
los mambises que marchan con él rumbo a la
muerte o al triunfo: a una de esas dos libertades
posibles.
Titulé una charla con el nombre de El martirio de
Martí y se ve bien que tratando de huirle al lugar
común caí en él. Todos los que, por razones
políticas, se niegan a reconocer que Martí se
suicidó en el campo de batalla, usan la palabra
martirio, y no están errados. Había en Martí un
ansia de inmolación que era, en realidad, una
voluntad de martirio. Esta necesidad de muerte no
era nueva ni única. Al contrario, ya había sido
expresada por muchos poetas a través de los
siglos y varios poetas románticos escogieron la
muerte, como Martí, mientras peleaban por la vida
-es decir, por la libertad de un pedazo de tierra,
propia o ajena-. Martí murió antes de entrar en
combate propiamente, en una oscura escaramuza.
BIFRONTE 7
Martí estaba protegido por el jefe de las fuerzas
revolucionarias cubanas, general Máximo Gómez.
Apuntaba más lejos -de hecho a nosotros que
vivimos a casi un siglo de su muerte, que creemos
que la política suele ser el último refugio del pícaro
y la primera vocación del vivo-. Sabemos que si no
hay una historia de la política, siempre habrá una
historia de la literatura. Un práctico explorador de
los españoles, que era un mulato cubano, se acercó
lo suficiente como para ver a los caídos y al
reconocer a Martí exclamó: “¿Usted por aquí, Don
Martí?”, ¡como si estuviera en un paseo habanero y
viera a un viejo amigo!
De seguidas levantó su rifle Remington y remató a
Martí, cuyo cadáver cayó en manos enemigas y fue
registrado, expoliado y finalmente escamoteado
hasta el cementerio de Santiago de Cuba por los
españoles. Hay demasiados elementos extraños
para creer en lo extraordinario. Lo ordinario es que
Martí buscaba la muerte romántica en el campo de
batalla y se apresuró a encontrarla en la primera
escaramuza porque la esperaba hacía tiempo y
desesperaba de estar vivo. Los cubanos lamentaron
la desaparición de Martí.
Prosa poderosa
Martí murió en su martirio, pero si no debió de
morir, sí debió de vivir y sin duda la única vida que
queda ahora a Martí está en su prosa poderosa, en
sus ensayos adelantados, y en sus artículos de
prensa que son literatura imperecedera: todo lo que
tocó lo convirtió en prosa pura. Es ésta la que hay
que recordar no importa cuándo, que se acerquen a
ella ojos humanos que saben leer español tendrán
que admitir: “Pero, ¿por qué lamentar que Martí no
debió de morir? Martí no ha muerto. ¡Ah!, está vivo
en su prosa viva. Esa prosa es el hombre. José
Martí es un hombre hecho de prosa”. Lean estos
fragmentos de su prosa de campaña, parca pero
lujuriante como la vegetación del trópico, brillante
como los machetes mambises, siempre
incandescente como una luz que no cesa, como ese
sol en el cielo de su isla recordada, de nuestra isla
perdida. Martí llega a mejorar la historia y la
geografía con su escritura, el artificio de la
literatura es más creíble que la naturaleza. Sin
duda, podrán ustedes apreciar su escritura, que ha
atravesado el tiempo y las modas y los estilos.
Muchos escritores de habla española escriben como
Martí sin saberlo, otros tratan de copiarlo sin
lograrlo. Todavía peor, su obra ha sido usada como
bandera política en todas partes, en Cuba y en el
exilio, antes y ahora, y aunque Martí fue muchas
veces un escritor político, el tiempo ha demostrado
que era eso: primero escritor, luego político y aun
cuando su escritura es obviamente política, vibra
con una trascendencia que nos hace creer que su
autor, José Martí, apuntaba más lejos -de hecho a
nosotros que vivimos a casi un siglo de su muerte,
que creemos que la política suele ser el último
refugio del pícaro y la primera vocación del vivo-.
Sabemos que si no hay una historia de la política,
siempre habrá una historia de la literatura.
B
BIFRONTE 8
de los
muertos (Labrador Ruiz)
El pan
Ismael González Castañer
lmelio está en el Boulevard y voy
rápido a la esquina de FIN DE
SIGLO, la ya antigua y hoy (como
opinara Hemingway de
Constantinopla ayer 18 Octubre
1922) pálida e inesplendorosa
TIENDA POR DEPARTAMENTOS de
Águila y San Rafael
Encuentro primero la mesa donde un Señor
de piel negra, canoso y distinguido, vende ágilmente
lindas cadenas finas:
Tal es la afluencia, a «La Habana», de mulatas/
“Criadas para blancos” dijo Fowler
“Cantidades rosadas” diría (hasta) Lezama
Después, a lo largo de la acera y contra el rodapié de
dos parcas vidrieras del FIN..., Rubén (hermano del
novelista erótico Jorge Alberto Aguiar, y este,
compadre de Almelio) extiende su mercadería:
para/Médicos, Science-Fictions, por supuesto:
Policiales, más Literatura “seria” en todas sus
variantes que en definitiva son dos: Creación, y
Crítica de la Creación; aunque para Cabrera Infante
(como dijo Valéry) la verdad sea una sola: écriture
¿Sigue siendo válido para ti lo que escribiste
en la página 16 de Exorcismos de esti(l)o
“Literatura es todo lo que se lea como tal”?
Ahora acortaría la frase: Literatura es todo
Como quiera que Cabrera Infante no vive Aquí, no
pienso discutir su “acortamiento” sino mostrar cuan
mayor que la Imaginación es la Realidad... porque
un viejo, blanco y su piel llenita de escamas rosas
como úlceras pestilentes o putrefactas, acopia
comida que el Barrio y Vendedores out-side-r (fuera
de juego falta en balompié y poemario del problema
de Padilla) “tiraron”, echaron al Latón de Basura...
La náusea [novela de Sartre / cuento de Agostinho
(pronuncie Agostiño(k) Neto] no me sobre-vino hasta
ver cómo el viejo sacó una mala cuchara de aluminio
y raspó con parsimonia todo el fondo tanquil:
Una pasada Confitura de Coco que probó, gustó y
enseguida raspó más para guardar-la en una «cajita»
de cartón para buffet (gala palabra que significa
armario/ fonda/ caja), de esas que usamos para el
fiambre de las Fiestas de Quince y/o Bodas [las
Bodas también se verifican en un bufete]
Sin embargo, aún de 7ma. Categoría y muchas veces
zurcida, la ropa que el viejo vestía estaba muy-muy-
muy limpia, realmente lavada y planchada.
Pero valió la pena porque para un “neófito” como yo
revela que el pollo fue aceptado por el santo
no creo que exista otra oportunidad de
que la sangre fue bien recibida en la piedra
“conversación” ante 'Lraza: La Puerta primordial/
El Umbral primordial/ Querubín de la Puerta/
Al otro día Catherine entregaría a Lauren nuestra
Guardián que empuña el Florete ardiente/ Dos
Literatura, que necesitaba los retoques de última
Basilisk, o Sima, o Dos Cisnes/ El Tesoro/ El que
hora; pero como de cierta forma “Hacerse santo”
aguarda por el corazón y no por el texto que lo
razonaba Má “es volver a nacer” y un “recién
invoca'; y porque no creo que Chúgar, Nenita o yo
nacido” conscientemente no auto-extiende sus
volvamos a experimentarlo comiendo unas Pizzas
manos, no podía-mos extender-le directamente los
de Vegetales y Chorizo mirando la Serie Play Off de
textos y otros documentos.
Pelota entre los 'Dos Basiliscos' del momento: Azul
contra Naranja, ganada por nuestro Cielo: PdHv no
Para «respetar» las normas del culto al respecto, y a
pudo ver los 'ardientes floretes' combatiendo
la vez despachar nuestro Asunto, procedimos:
porque “renacía” en el otro cuarto y de acuerdo con
«la norma» no podía apartarse de la estera [debió
Hincando mis rodillas en el piso, yo,
ser mágica, como las mil y una alfombras de
“temeroso”, deslizaba las copias en la
Arabia]; ni tampoco, gustándole tanto (en el FAX
estera. “Pablitín” [le llama su madre a
enviado por Lauren ésta lamenta no poderle enviar
PdHv: Pablo demetrio Herrera veitía: poeta
por ESE medio Una: Oh, if I could send you some
del Temor a Dios] las miraba, advertía
pizza!), pudo comer las Pizzas las Chorizo, no
alguna cosa, poníalas en la estera y yo,
recuerdo por qué; y las Vegetales porque,
“temeroso”, recogíalas de allí, les anotaba el
ecologista al fin (Alessandra/ Garaicoa-Mae/
cambio y volvía con “temor” a deslizarlas
Carmen-Víc'/ Caridad-Rito/ Chúgar y yo mismo:
en la estera. De nuevo, y así
nunca olvidamos la comida que nos hizo
completamente a base de vegetales y, no obstante,
Hasta cumplir “tres meses” y hacerse “el Ecbó” (lea
¡sabía a cualquier tipo de carne! / Unicidad de la
el cuento “En el gran ecbó” de Cabrera Infante [tres
materia, del universo) eran para Catherine.
años después recibirá el premio Cervantes de la
Real Academia de la Lengua Española] en el
volumen Delito por bailar el chachachá (Alfaguara,
1995) no podíamos tocarlo, estrechar sus manos o
abrazarle / pobre Pablo: lo más que “los Santos”
permitieron a Catherine y para eso porque
oracularon “En todo lo que hacen y dicen se ve
claramente lo mucho que se aman y quieren” fue
dormir paralela a la dél en otra estera... hasta que
TAXI: 4:00 am: al AEROPUERTO.
¡Y si le brindas un plato de comida recuerda Rubén
quitándose restos de mi nausée se ofende y te lo
deja ahí y uno de bobo, todavía, con el cubierto en
la mano!
I I
Entre las 3:00 y 6:00 pm (ésta, Hora de Recogida
de la Almelio's and Cía, no de la Basura) conté 8-10
supervisores de carroña, y el 5to. (sí sucio y raído
como el culo de los perros del cuento de Charles
Bukowski) se molestó porque no había ya nada en
os Tanques, o, bueno, sólo “desperdicio”
propiamente dicho.
Me disculpé por haber alcanzado mi vómito
algunos libros y ayudé a recoger-los:
“No se lee más”, comentó Antón, “de lo que en
proporción comemos: la gente lee menos, compra
alimentos todo el tiempo”
“Positivo”, asintió Rubén, que me parece miembro
del Ejército de Salvación.
PABLO EN LA ESTERA
Eyife: el signo más “firme” de los cocos
B
BIFRONTE 9
(fragmentos)
Ernesto Santana
Las piedras que dan cuerpo al muro del olvido
no tienen sombra: sustituyen un vacío,
se apoderan del espacio preciso de los agujeros:
tienen un alma líquida y una apariencia sorda.
Si en esta noche miras hacia atrás
verás sombras de sal petrificadas
que miran hacia ti aun que no te ven.
Sólo desean, en su yerta desesperación,
dejar de existir perpetuamente
para no volver a besar con desánimo la tierra
y no perder esa insólita ausencia de espesor.
Sigilosa república
No importa si al abrir tus ojos y tu corazón
alguien marca a escondidas la puerta de tu casa
para que ya no seas uno más sino uno menos.
Sabes que estar alerta es estar en peligro,
que es arriesgado mostrar el pecho desnudo,
que se tornan lunáticas las danzas solares
y que, en fin, día tras día, cae Jerusalén.
La salvación parece un fuego oscuro,
parece ceniza, desolación, parece muerte.
No escogerás sino entre volar hacia el sol
o caer en la tierra, en el mar o en el viento.
Es como elegir entre perecer o perecer.
Han marcado la puerta del que aún osa velar,
del que confiesa su silencio y del que vive su palabra,
de quien sueña fuera de la ley y más allá del muro.
BIFRONTE 10
Intramuros
Nacimientos
Llevo al fondo del mar un puñado de tierra
y una perla profunda al turbión del asfalto.
No tengo fe en las puertas que gritan en el muro,
pues la caverna crece desde su oro escondido
hasta su órgano visible, que es el dragón.
Llevo un mar a la entraña más inerte del barro
y allí en su fondo arrojo una piedra de asfalto.
No tengo fe en las puertas nacidas en el muro,
que son muro también, de piedras invisibles.
La lluvia sólo trae causas perdidas
No habla nunca de encuentros venideros
aun si arrastra vestigios de mundos no nacidos.
Quien escucha llover escucha voces que pasaron
y asume así, del abismo futuro, otros silencios.
No existe el hoy mientras la lluvia cae,
duradera, acompasada, llevándonos
del sueño de las horas a un jamás despierto
que nos dice que las naves que quemamos
son finalmente las únicas naves posibles.
Nínive
Tengo que alcanzar el arrabal de la ciudad que me habita.
No debo aguardar que esa invasión de moradores,
muertos en los sótanos o gastados de anhelar otro día,
llegue a conquistar mi corazón con su pesadumbre.
Tengo que asaltar el muro que circunda mi ciudad
para saber si hay ciudades que devoran a sus soñadores
y caen sólo cuando acaban con el último ensueño.
BIFRONTE 11
na nueva edición de El oficio de
tomo II de la Historia de la literatura
perder, el libro de memorias del
cubana (2004), su nombre aparece
poeta cubano Lorenzo García
ninguneado en un escueto párrafo que da
Vega, ha sido puesta en
cuenta de esos dos primeros libros y los
circulación en Sevilla, España,
elogios de Vitier.
por la editorial Espuela de Plata. Apenas
Al ir un poco más allá de las fronteras
un mes antes había sido editado en
marítimas --y de su excelente prólogo a la
México por la Universidad Autónoma de
edición cubana del Diario de navegación
Puebla.
de Cristóbal Colón (Comisión Cubana de la
Varios volúmenes de poesía, ensayo y
UNESCO, 1961)--, encontramos
narrativa muestra el
que García Vega es el autor de
catálogo de García Vega.
al menos otros ocho volúmenes,
Sin embargo, de solo dos
a saber: Cetrería del títere
de ellos hemos oído hablar
(1960), Rostros del reverso
en Cuba, sobre todo al
(1974), Los años de Orígenes
aproximarnos a las
(1979), Poemas para penúltima
páginas escritas en torno a
vez (1991), Variaciones a como
la historia y la exégesis del
veredicto para un sol de otras dudas
grupo Orígenes: Suite para
(1993), Collages de un notario (1993),
la espera (poesía, 1948) y
Espacios para lo huyuyo (1993), Vilis
Espirales del cuje (prosa,
(1998) y Palíndromo en otra cerradura
1951). En buena medida,
(1999), hasta llegar a las dos ediciones
para los que no pueden
de sus memorias. De algunos de ellos el
estar al tanto de lo que
propio García Vega reniega.
acontece en el exterior con
La nueva edición de El oficio de perder
respecto a la evolución de
cuenta con texto introductorio del poeta
autores como García Vega,
y ensayista cubano Antonio José Ponte.
las líneas que le dedicara
Al trazar el itinerario vital de García
en su momento Cintio
Vega, Ponte refiere que el poeta inició
Vitier siguen siendo el
en los sesenta un largo periplo que lo
único norte referencial
llevaría a habitar Madrid, luego
posible.
Caracas, posteriormente Nueva York
“Tan intensa como la
y finalmente Miami. El prologuista
fijación de Eliseo Diego en lo
explica además que en el libro no se
criollo, es la de Lorenzo
incluye “lo que pudiera ser el mayor
García Vega en lo cubano”,
suceso en la vida de su autor” al
escribió Vitier en Lo cubano en
haber suprimido lo escrito sobre José
la poesía. Poemas de García
Lezama Lima, “menos por censura que
Vega fueron incluidos por el propio
por cansancio”.
Vitier en la antología Diez poetas
Lorenzo García Vega nació en Jagüey
cubanos (1948), junto con José Lezama
Grande, Matanzas, en 1926. Reside
Lima, Gastón Baquero, Eliseo Diego y
actualmente en Miami. Recibió el Premio
Ángel Gaztelu.
Nacional de Literatura, en Cuba, en 1952.
Lo curioso no es solo que toda huella de
Perteneció al grupo gestor de la revista
García Vega haya sido meticulosamente
Orígenes, donde publicó sus primeros
borrada de ese pesado fardo para
textos. Entre 1994 y 1995, dirigió la
escolares nada díscolos llamado
revista Ujule en Estados Unidos.
Diccionario de Literatura Cubana (1980),
ni que de sus libros posteriores no
tengamos apenas seña, sino que en el
Se trata de perder
Ormany Rodríguez Blanco
BIFRONTE 12
B
pequeño. En las próximas horas
iniciales del suceso. Se da vuelta y la
cámara ensaya una panorámica digna de
informaremos con nuevos detalles sobre
Jean Luc Godard en el documental de los
este horrendo crimen. El cartel se ha ido
Rollins. Ahora han hecho un corte preciso y
de cuadro para dar paso a la figura infame
certero, no sé cómo se las ingeniaron, pero
del que parece más un animador de
estoy tendida como un animal muerto. El
programas sabatinos que un reportero de
camarógrafo me acerca el foco y descubre
noticias, aunque en estos tiempos ambos
los surcos de sangre reseca sobre el rostro.
poseen una desvergonzada semejanza. En
Tengo un ojo sanguinolento. Ahora describe
un plano general los periodistas están cerca
todo el cuerpo, atrapándome entre la luz y
de los autos de patrulla. No se escuchan las
el obturador de la cámara. El hecho de
voces, han puesto una música a rodar para
estar sentada en esta cómoda butaca no
indicar movimiento. El sector derecho de la
significa que no sufra alguna vez el horror
carretera está poblado de figuras azules. Un
de las imágenes. Mi rostro se queda en
enjambre de gentes viene y va de un lado a
primer plano y me atrevo a identificar cada
otro llevando camillas sobre las que han
herida que va saliendo a través de la
puesto sábanas blancas o verdes,
pantalla. Recuerdo ese cordón sobre la
indistintamente. Otra vez aparece la
frente, me lo hicieron al tercer día de estar
cámara. Se mueve con astucia, se regodea
encerrada, le escupí la cara al más joven de
en los hilillos de sangre que aparecen y se
los guardias. La cámara detiene el
esfuman como si hubieran sido hechos con
movimiento y una mano enfundada en un
un atomizador. El cameraman se da gusto
guante de goma color beige le da vuelta a
haciendo planos-detalle que hoy le darían
mi cabeza. Es asombroso. Soy yo misma.
la máxima calificación en la escuela donde
Me reconozco por la forma de la trenza, al
aprendió Fotografía. Se acerca a la camilla
peinarme me la había dibujado sobre el
y los espectadores, al igual que yo, deben
cráneo. La mano enguantada separa los
estar imaginando el cuerpo que está debajo
mechones de pelo y deja al descubierto las
de esa sábana blanca. Otra vez la mano
contusiones más visibles. La cámara sube
enguantada entra a cuadro (desde la
despacio y el hombrecito tiene cara de
derecha) y destapa a la víctima que soy en
consternación, se ajusta la corbata y da
la Televisión Nacional.
muestras de estar indignado ante hechos
tan repugnantes como estos, dice.
Virtual
Luis Felipe Rojas Rosabal
l televisor ha
La pantalla da un flashazo y se queda en
parpadeado dos o
negro, (por lo menos deben admitirlo) son
tres veces y sin
unos sensacionalistas sin recato. El
embargo las
televisor empieza a iluminarse
imágenes son más
gradualmente para dar paso a un cartel.
nítidas que al
Sube desde el borde inferior, junto a él
principio. Estoy
aparece la vocecita aflautada del reportero.
viendo estas escenas
Les está rogando a la ciudadanía que no
y no lo quiero creer.
desesperen, la justicia hará su parte en un
país civilizado como este, un hecho así no lo
Yo misma en la
dejaríamos impune, argumenta.
televisión nacional,
El cuerpo de la joven lo dejaron a un lado
en un programa de
de la carretera, en dirección a la playa
altísima demanda. El
norte. A su lado había una bolsa de cuero
hombrecito de
con fotos de alguien que debe ser el padre
espejuelos está
(no hay dudas que soy yo esa muchacha), y
explicándoles a los
un peine, un cepillo dental y un espejo
telespectadores las
BIFRONTE 13
Tengo las trenzas medio deshechas y aquí
o especialistas (ya lo volverán a decir) está
es lo que yo digo de los detalles del
debatiendo el tema. La señora que habla es
camarógrafo, ahora sí el tipo más hijo de
una genetista, dice el cartel que está
puta del mundo: ha pasado tan de prisa
debajo. Usa una andanada de términos
por las sanguinolencias del rostro, y es
para dirigirse a la reproducción
increíble cómo deja el foco sobre el collar
indiscriminada de mi cuerpo y persona.
que llevo. En realidad es un fragmento del
Empezó hablando de los genes, la
collar, una simple ensarta de piecesitas de
clonación y otras cosas, pero no le atiendo
madera que me regalara una amiga años
más…
atrás y ahora llevo pegado al cuello. Los
Por lo pronto dejaré el televisor encendido,
hombres, de dos en dos, van en fila, camilla
así sólo tengo que levantar la cabeza
contra camilla, pero tienen que hacer la
cuando se acabe la conferencia, pero qué
cola pues no todos van a subir a los
digo cuando se acabe si esto es un
camiones a la vez. Mientras esperan, el
aquelarre que no lo entiende nadie. La
lente del artefacto digital se detiene en una
misma cámara indiscreta (es la misma)
de las amortajadas y una mano cualquiera
está describiendo el Estudio, ha dejado a la
(ahora entra por la izquierda) levanta la
Doctora en Genética y se vuelve sobre la
sábana verde y también soy yo. Describe el
figura del mismo reportero de hace un rato.
cuerpo, tropieza y se tambalea y un
Está mostrando un edificio y (señala de
sonidista entra cámara, pero el fotógrafo se
perfil hacia la entrada) nos invita a los
ha repuesto y encuadra la escalerilla de
televidentes a seguirlo. La policía da visos
uno de los camiones. Hace un corte directo
de una eficacia inusitada, pero no es hora
y ya aparecen las botas subiendo. Otra vez
de discutir estas cuestiones, al fin y al cabo
con los grandísimos primeros planos: una
son un mero pretexto televisivo.
bota, una mano que se aferra a la
Subimos al tercer piso. Hay una muchacha
empuñadura de la camilla, el rostro de un
derrumbada bocabajo, rodeada por dos
policía con una marcialidad traída de Marte
policías y un médico. Todavía no me
o de un campo de entrenamiento nazi.
explico cómo pueden estar pasando esto
Otra serie de planos enormes: mis labios
por la televisión nacional. Si por lo menos
resecos y cuarteados por el frío o el sol, el
fuera un sueño… Mejor me tomo otra
mentón carcomido por los bichos (con
cerveza y sigo en lo que están todos: la
música de fondo), mis jeans estrallados en
muchacha que estaba en la escalera, no
las entrepiernas y un número de planos
está muerta. La tienden en una poltrona
relámpagos que me pierdo por mi escasa
azul y a penas mueve los labios, se sabe
memoria fotográfica. La cámara va en
que quiere decir algo, pero no funcionan
movimiento hacia un camión donde hay
las preguntas estúpidas del reportero, es
varios cadáveres apelotonados en el piso.
un cotorrón de marca mayor. En esa
Varias muchachas con el rostro mío, todas
charla pirofláutica las imágenes se
llevan la misma ropa. A ver si me explico:
detienen y dan paso a otro set al aire libre
todas ellas, reproducidas a imagen mía,
donde está el mismo locutor. Se ve muy
tienen alguna diferencia. Esto lo descubro
agotado. La cámara se acerca. Es la locura
junto con la cámara: en una tengo la cara
mayor. El periodista está herido, viene
intacta, pero la blusa raída y un seno
manando sangre de los labios y los
afuera, desguazado por una garra de cuatro
guardias huyen en direcciones diferentes.
o cinco surcos. La muchacha-yo que está al
El fotógrafo hace girar su equipo ciento
final, junto al banco del fondo, está sin
ochenta grados y mi asombro no da más,
piernas y con un brazo astillado de tal
las muchachas de los camiones se han
manera que no puedo soportarlo más.
puesto de pie y se alejan tomando el rumbo
Apago el aparato y me voy al baño, descorro
de la manigua. Una de ellas regresa y posa
la cortina y la ducha descarga toda la
frente a la cámara, habla, pero no la
presión sobre mi cabeza, cierro la llave y
escuchamos. Noto la sacudida al equipo,
me tiro la toalla encima.
seguramente le ha dado un golpe para
restablecerle la salida de audio. En esta
Después de haberme tomado dos cervezas
operación ella (yo) se marcha.
he decidido poner otra vez la televisión.
En la transmisión hay un corte y el pase es
Son unos descarados, de cualquier árbol
al panel, pero también estoy hablando, me
hacen leña. Han pasado las transmisiones
detesto así.
hacia un estudio, y un panel de periodistas
BIFRONTE 14
Hay dos panelistas amarrados a una silla,
pie. Dos manazas me lo impiden. Estoy
como lo hicieron conmigo, y las
clavada en la poltrona. No puedo mirar a
muchachas conversan diáfanamente, sin
los lados y describir quiénes están metidos
percatarse del cameraman y el equipo de
en mi habitación. Sólo sé que estamos
filmación. La luz del Estudio parpadea
todos de vuelta en el Estudio.
hasta perderse definitivamente. El próximo
El cameraman enfoca hacia mí y, a pesar
corte es hacia el descampado donde estaba
de identificar el salón de grabaciones,
el reportero que está guiando el caso. Con
siento que también estoy en mi casa. Los
morbo y todo una se enamora de ciertas
planos medios que está ensayando
imágenes, la que sigue es un ejemplo claro.
apuntan a los guardas que antes llevaron a
En la parte superior de la pantalla han
las muchachas-yo desde el lugar de la
enmarcado unos pequeños recuadros
matanza hasta los camiones, con la
donde aparecen niños con uniformes
diferencia que ahora entran en la casa,
escolares. Protestan por lo sucedido. No
revisan cuanto hay y lo echan abajo: en los
sabré explicarme bien, pero le veo su parte
cuartos, la terraza, el baño. En este punto
de candor, y eso no tiene discusión. Los
del reportaje el público ríe hasta
niños se desvanecen una y otra vez y
desternillarse, al cameraman le dio por
aparecen en pantalla hasta perderse en un
enfocar una tendedera donde están mis
sepia como en los documentales alemanes.
blúmer's deshilachados. Lo hace plano a
En el estudio los panelistas continúan
plano, como por magia de edición, como lo
amarrados y las modelos comienzan a
hace con el rostro de cada uno de los
desvestirlos, para demostrar que la fiesta
policías. Los ha hecho desfilar delante de
del cuerpo no es exclusiva de los
su artefacto digital. Así pasa a otros planos
seguidores de Sade, lo hacen contoneando
donde identifica a las manos que me
las nalgas hacia la cámara. Es raro, el
sostienen y me trasladan a un lugar que te
va a gustar muchísimo, me dicen en tanto
cameraman se queda así, sin pretensiones
doy las rabietas que puedo antes de que me
de apuntar con un plano distinto al de las
levanten en peso. Lo veo en la pantalla,
Baby's, canilludas y tetonas. No me
igual a las caras del lunetario, como si
preocupa tanto, seguro lo va a enmendar
hubieran venido a un circo o una feria.
en los planos subsiguientes. Así mismo es,
Forcejeo bastante hasta sentir la voz de:
ahora repasa las paredes del local donde
¡ACCION¡ detrás de mí y me hundo en la
(colmo y pasmo) están los cuadros que
poltrona azul de la muchacha-yo. Me
colgaban en mi casa. Entre una cosa y la
hundo. Cierro los ojos. Ya no soporto más
otra compruebo el interés del reportero y
esas luces sobre mí y la cámara otra vez,
su equipo técnico, algo con tinte rayano en
haciendo cuanto quiere con mi cara
la persecución. Las muchachas del
de estropajo.
Estudio han desaparecido como los demás
personajes del reportaje. Los camilleros,
los policías, las personas comunes y
corrientes que han husmeado ante un
hecho como el que les narro. En
fotogramas fijos que vienen y van de un
lado al otro y de menor a mayor, del centro
del televisor a mis pupilas, ha pasado toda
esa gente que en un momento fue el centro
del reportaje y me han dejado sola. Ahora
aparecen los planos cortos otra vez: mis
tarecos, mi secador de pelo, las ropas
tiradas sobre los trípodes que no quisieron
utilizar, también mis libros, cuadros, ropas
de cama, en fin, mi casa en el Estudio. Es
para tirarse de los pelos. El cameraman
hace un pase al lunetario interior: unas
cincuenta personas dispuestas para
servirse del espectáculo. Por ello decido
apagar el maldito aparato, pero el mando a
distancia no funciona e intento
desconectarlo, mas no puedo ponerme en
B
BIFRONTE 15
Difícilmente su nombre no aparezca citado entre las voces más interesantes y distintivas de la
poesía contemporánea cubana. Es raro que algunas páginas de los recientes muestrarios de
nuestra literatura no estén ocupadas por sus poemas. También su indagador trabajo
ensayístico en torno a algunas zonas de la obra martiana ha llamado la atención de lectores que
parecían condenados a ver cómo se reciclaban periódicamente enfoques y pretextos para
abordar al autor de los Versos sencillos.
No puede ser de otra manera. Caridad Atencio, nacida en La Habana en 1963, ciudad donde
aun reside, es dueña de un singular quehacer intelectual. Estudió Filología en la Universidad
capitalina y ha publicado los libros Los poemas desnudos, Los viles aislamientos, Umbrías,
Salinas para el potro y La sucesión, además de obtener el Premio de poesía de La Gaceta de
Universidad de La Habana me ubicaron en la
- Si nos atenemos a ciertos rigores
Dirección de Cuadros del Ministerio de Cultura
generacionales, debiste comenzar a publicar
en una plantilla especial transitoria. Siempre dije
en los 80, ya que naciste en 1963. Sin
que me gustaría trabajar en algo relacionado con
embargo, tu primer cuaderno, Los poemas
mi especialidad y así tratando de no errar y a la
desnudos, aparece en 1995. ¿A qué se debió
vez dando tumbos, después de haber pasado por
que tus libros llegaran a las editoriales un
el Centro Juan Marinello, me ubican en el Centro
poco más tarde que otros miembros de tu
de Estudios Martianos, aún formando parte de
generación?
esta plantilla. Para no cansarte tuve que
someterme a un examen de oposición para dos
Tengo una vecina que dice que no hay mal que
plazas de aspirante a investigador con cuatro
por bien no venga, ni bien que no traiga nuevos
compañeros más. El día del examen en la
males. En propiedad, mi primer libro, Salinas
recepción me esperaba un sobre. Cuando lo abrí
para el potro, lo escribí entre 1990 y 1991 y no
vi un número de la revista Plural dedicada a
vino a salir hasta el 2001. Cuando lo terminé se
Cuba. Allí estaban publicados mis poemas con
había caído el muro de Berlín y comenzábamos el
otros de gente ya famosa. Para mí fue una gran
llamado Período Especial. No había papel y estuvo
sorpresa y un impulso grandísimo: imagínate que
dando vueltas por Abril y Extramuros 10 años.
a este examen había que llevar copias de las
Seguí escribiendo otras cosas que pude madurar
publicaciones que uno tenía. Entré a la prueba
gracias a esta vicisitud. En 1996 publiqué mi
con mis documentos y mi revista y me comí el
primer libro, Los viles aislamientos, que en
mundo.
realidad era el tercero que escribí, por Pinos
Nuevos y con la edad de Cristo. Fue buena la
-Asumiendo que estás informada o al corriente
demora no sólo para mí, sino para el discurso
de las principales tendencias de la literatura
crítico sobre mis libros que se ha reorganizado en
cubana contemporánea, en especial de la
modos diferentes y con una base no cronológica.
poesía. ¿Prefieres o privilegias alguna de esas
tendencias por encima de otras? ¿Le negarías
-A propósito de ello, ¿cuán largo, accidentado
derecho de ciudad a alguna?
o tortuoso puede ser el camino que va desde
Trato de nutrirme de la buena literatura, venga
de donde venga. Esto parece subjetivo, pero no lo
Siempre hacer la historia te salva, te bautiza. Te
es. Espero que no confundas tendencias con
decía que en 1991 comencé a sentir que ya podía
-Un desprendimiento de la pregunta anterior:
Fatalmente llegué allí el día de su cierre y regresé
¿Todas las tendencias de la poesía cubana
con los textos, los ensobré y envié a la revista
actual hallan igual acomodo dentro de los
Plural, de México, donde trabajaba un amigo
mecanismos legitimadores de nuestra
uruguayo al que había conocido en un evento
literatura? ¿Mantienes algunas reservas sobre
literario en Cuba. Como sabes, soy investigadora
auxiliar del Centro de Estudios Martianos, pero
esos mecanismos, por ejemplo la proliferación
de concursos mal jerarquizados o las
esto también tuvo una larga historia. Cuando me
gradué de la especialidad de Letras en la
facilidades para publicar?
Escapar de las emociones
Entrevista con Caridad Atencio
Luis Felipe Rojas y Michael H. Miranda
Cuba 2005. Actualmente es investigadora del Centro de Estudios Martianos.
comenzar a escribir hasta la letra impresa?
poéticas.
dar a las prensas lo que escribía y decidí entregar
algunos poemas a El Caimán Barbudo.
BIFRONTE 16
Desgraciadamente todos, los noveles y los
libresca. Esta última inquietud y la otra sobre la
consagrados tenemos que salir por la misma
cerebralidad de la poesía me permiten
puerta. Y si quieren un ejemplo, salvando de
recordarles que la misión del poeta en nuestra
algún modo las distancias, ahí tienen el caso de
época es "develar la verdadera complejidad del
Louise Bourgeois. La literatura, según dijo Jorge
mundo”, el poeta ya no es héroe, ni vidente. Por
Luis Borges, no es una carrera de caballos. Ser
esto la poesía se vuelve "difícil" e incorpora a su
tu propio censor y tu propio promotor. No
caudal un fuerte elemento de racionalismo
cansarte nunca y desplegar una energía igual al
escéptico, como ha dicho Juan José Dávila.
amor que sientes por la poesía.
Recuerden que la poesía no consiste en dar
rienda suelta a las emociones, como dijo Eliot,
sino en escapar de ellas, no es la expresión de
-Eres una de las más destacadas estudiosas
una personalidad, sino el escapar de una
de la obra martiana. ¿Cuánto de agotamiento
personalidad. Escribir desgarrado y con todas
padecen hoy esos estudios en nuestra
las esperanzas que merece el conocimiento.
literatura ensayística? ¿Es inagotable el
caudal martiano?
Los agotados son los ensayistas o
investigadores. Los temas y los problemas son
infinitos. Se debe investigar para hallar algo
nuevo. Sé que se vegeta mucho. Sé que en el
caso de Martí hay una saturación del lector, que
quizá ha tenido que vérselas con acercamientos
manidos, pero esto no debe llevar, por ejemplo,
a un jurado o a una editorial a subestimar, a
decir: está bien escrito, pero es de Martí. Se
debe primero verificar la naturaleza y novedad
de los acercamientos. Por otra parte Martí es
canon y mito de la cubanidad, así que los
acercamientos serán constantes, a veces con
más jugo y talento que otras.
-Decía Henri Michaux que el pensamiento
antes de ser obra es trayecto. ¿Cuánta
cerebralidad hay en tu poesía? ¿Es la
condición analítica la que debe prevalecer en
la escritura poética, lejos de esos pretendidos
estados románticos del ser o el espíritu, o la
tan llevada y traída "comunicabilidad", o
incluso la necesaria "ingenuidad" del poeta
de la que habló Char una vez?
Parece una pregunta para los críticos, pero les
daré mi versión. La reflexión es algo inseparable
del discurso poético. Escrutar cada ser, cada
acto es forma de aproximarme. No te puedo dar
normas de lo que debe y no debe ser en poesía.
No soy censor, soy poeta. En la difícil tarea de
conformar un estilo he tratado de hibridar
conceptos, pasiones, habilidades y reconocer
una buena parte de las verdades destructivas
del ser humano, aquello que decía Seamus
Heaney. Esto lleva la vida entera, es como darse
contra un muro hasta que la verdad te obedece,
ya lo dijo un poeta.
.
-Por último, ¿crees que es dable apelar a la
posibilidad de un lector cómplice (así pide
una editora de tus libros) como modo de
completar el acto tan íntimo, singular y
solitario de escribir?
Sus preguntas provocadoras quizá solo sean
saciadas con algunos tramos de experiencia
B
BIFRONTE 17
mensajería- mensajería- mensajería-
Recibido. recuerda que aquí estoy. (…) métele fuerte a tu literatura y a la revista, que
lo otro esté cuando más, en un segundo plano.
adelante con el revistón… que Cacharros empezó así como un sueño que parecía
irrealizable…
aquí estoy para apoyarlos en todo lo que pueda.
jorgito, mil abrazos, bróder.
My dear Felipón:
Me han llamado para que movilizara a todos los futuros miembros de la UNECA y los
urgiera a presentar su solicitud ahora, porque en junio (…) se llevará para La Habana
los papeles (no sé si a principios o a finales, por lo que habrá que hacerlo rápido).
(…) le había dicho a (…) que llevara mis cosas pero fue tan peloteado que nos aburrimos
y nos habíamos dejado de eso. Ahora (…) vuelve a la carga y me convence de que vale la
pena, así que embullaos, tanto tú como el Chama (a quien envío casi el mismo mensaje) ya
que, como dije a alguien, tiene más glamour que a uno lo boten después de haber entrado
que permanecer en el anonimato, como le pasó a cierto conocido nuestro.
Después de mucho preguntar, parece que se necesita lo siguiente:
1. Una cartica de solicitud de entrada, firmada por ti. Una autobiografía pequeña(2 ó 3
páginas) con copia.
3. Un currículum literario, (premios,publicaciones, eventos, talleres, presentaciones,
referencias críticas sobre la obra, etc) con copia.
4. Los datos de contacto (dirección, e-mail, teléfono, No. identidad, etc) con copia.
4. Tres fotos tipo carnet.
5. Un ejemplar de cada libro publicado (NO valen las antologías)...
De: jorge jorge
Fecha: martes, 24 de mayo 2005 14:10
Para: cimarrón 71
Asunto: amanecer en Madrid
De: (...)
Fecha: miércoles, 01 de junio de 2005 12:03
Para: cimarrón 71
Asunto: pretensiones para el día de san juan
BIFRONTE 18
mensajería-mensajería-
Libertad. Ala de la industria
El pensamiento liberal cubano tuvo en Martí un faro, una de esas
guías que perduran por la eficacia de su luz. Un reordenamiento en
la economía norteamericana reclamaba este hombre que sentía las
calles de Tampa y New York como las suyas de La Habana colonial.
in aire, la tierra muere.
¿De qué sirve a las inmensas fábricas su
Sin libertad, como sin
capacidad de manufacturar maravillosa
aire propio y esencial,
suma de géneros? ¿A dónde los envía luego,
nada vive. El
luego que está satisfecho el consumo
pensamiento mismo, tan
interior, único en que los productos
infatigable y expansivo,
nacionales pueden luchar, por lo alto de los
sin libertad se recoge
derechos de importación de los artículos
afligido, como alma de
extranjeros, con los géneros rivales? ¿Qué
una niña pura a la
hacen los fabricantes con los productos que
mirada de un deseador
sobran, que el país ya provisto no necesita,
de oficio: o se pone
y que no puede enviar afuera? ¿A qué
albayalde y colorete,
mercado podrán ir a competir los productos
como un titiritero, y
norteamericanos caros, hechos con materia
danza en el circo, entre
prima importada bajo fuertes derechos, y
el befador aplauso de la gente. Como el
con maquinaria cara, por grabar la tarifa a
hueso al cuerpo humano, y el eje a una
la entrada en el país el hierro con que se
rueda, y el ala a un pájaro, y el aire al ala,
construye, y con salarios caros, por haber
así es la libertad la esencia de la vida.
de serlo, para que el trabajador pueda
Cuanto sin ella se hace es imperfecto,
afrontar la general alza de precio en que
mientras en mayor grado se la goce, con
por natural consecuencia, se mantiene todo
más flor y más fruto se la vive. Es la
en un país proteccionista; a qué mercado
condición ineludible de toda obra útil.
podrán ir a competir estos productos, con
Esto, que en todo es cierto, ¿cómo no ha de
los elaborados en países donde ni la
serlo en el comercio y en la industria?
materia prima paga tan exorbitantes
Declamar es echar gas al aire. Nada enseña
derechos, ni el hierro en que se hacen las
tanto, ni prueba mejor, que un caso
máquinas padece tan recios gravámenes, ni
concreto. Se han vendido en estos días en
los salarios, por la baratez general de los
remate en Nueva York los géneros de
artículos de consumo, montan a tanto?
algodón sobrante de la estación anual de
consumo, por valor de cuatro millones de
pesos. Y se han vendido a precio de ruina,
a un veinticinco, a veces a un cincuenta
por ciento menos que los precios de fábrica.
¿Cómo? Se preguntan todos con asombro.
¿Están averiados los géneros? ¿O son de
pobre condición? ¿O están fuera de moda?
¿O hay alguna causa financiera
extraordinaria, algún pánico en el ramo,
que explique la venta? Nada hay
extraordinario: es la situación anormal en
que el mantenimiento de la tarifa
proteccionista mantiene a las industrias del
país.
José Martí Pérez
BIFRONTE 19
No pueden ir a competir los productos de un
país que mantiene la tarifa alta, con los de
países que la han rebajado, y reducido, a la
suma necesaria para pagar los gastos
nacionales, a prorrata con los demás
ingresos. El sobrante, pues, de los artículos
de fabricación nacional tiene que imponerse
al consumo interior. Pero como éste necesita
menos de lo que en el interior se produce, él
es el que se impone a los productos, que se
ven forzados a tentar con una ruinosa
baratura en los precios a un mercado que no
necesita lo que le ofrecen ni puede colocarlo
al detalle a precios normales.
De ahí esa venta enorme de géneros de
algodón por cuatro millones de pesos.
Cuanto entra en la fabricación de géneros de
algodón, paga derechos altísimos: se
repletan las fábricas de productos
invendibles: se queda irremediablemente el
obrero sin obra, por cerrarse el mercado a
sus productos.
BIFRONTE 20
Si pudieran entrar libres de derechos, o con
derechos legítimamente fiscales, los
elementos de la producción, esta podría
hacerse de manera que, constando en la
nación misma menos, lo cual para el obrero
equivale a un aumento en el salario, pudiera
luego ir a rivalizar con los productos
similares en mercados extranjeros, lo cual
significa para el obrero ocupación constante.
A nadie daña tanto el sistema proteccionista
como a los trabajadores.
La protección ahoga la industria, hincha los
talleres de productos inútiles, altera y
descalabra las leyes del comercio, amenaza
con una tremenda crisis de hambre y de ira,
a los países en que se mantiene.
Sólo la libertad trae consigo la paz y la
riqueza.
B
Publicado en La América, New York,
septiembre de 1883.
Permanencia del espía y del fantasma
Antonio José Ponte
n 1937, en el prólogo a
una compilación de sus
cuentos fantásticos,
Edith Wharton proclamó
la poca vida literaria que
quedaba a los
fantasmas. Wharton
dedicaba sus historias a
Walter de la Mare con el
desconsuelo de ser los
últimos seres en el
mundo con imaginación
suficiente para creer en
las apariciones.
Teorizaba allí: “Es en la
tibia oscuridad del
fluido prenatal, muy por
debajo denuestra razón consciente, en donde
se aloja la facultad con que captamos los
aspectos que tal vez no estamos capacitados
para ver”. (Marina Tsvietáieva había escrito:
“Un fantasma, es decir, la condescendencia
más grande del alma con los ojos, con
nuestra sed de realidad”.)
Para la Wharton eran otros los personajes
que por esa época captaban la atención de
los consumidores de literatura -“el gángster,
el introvertido y el borracho habitual”- y
reinaban, para colmo de competencia, el cine
y la radio.
Que una caja fuera capaz de llenar de
orquestas incorpóreas una habitación o que
una pared cobrara vida hasta el punto de
ocurrir episodios en ella, usurpaba el
asombro reservado a criaturas
sobrenaturales. Lo usurpaba hasta
banalizarlo. ¿Qué respeto podía aguardar a
una aparición allí donde tropezara con un
radio o un teléfono? Apostados como
rompehuelgas de lo fantasmagórico, se
alzaban los nuevos aparatos. A juicio de
Osbert Sitwell los fantasmas se habían
marchado con la llegada de la electricidad.
Cultivador (con felicidad distinta) de otra
clase de historias, ciertos cambios históricos
hicieron que John Le Carré llegara también a
interrogarse acerca del futuro de su trabajo
literario.
Al caer el Muro de Berlín desaparecía la
mejor de las oportunidades para una gran
conflagración, y hasta entonces la
especialidad de los agentes secretos de
novela había consistido en evitar esa
conflagración o en volverla, ya que no
imposible, favorable.
La carrera de éxitos de Le Carré se había
iniciado alrededor del muro berlinés. Cierto
que la construcción del Muro constituía el
símbolo más repugnante de un fracaso
político, pero él andaba a la búsqueda de
tema para su libro y vino a encontrarlo en
aquel panorama de frontera. (“Los escritores
no somos más que unos oportunistas”,
aceptaría después.) Así que escribió de
madrugada, a la hora de su almuerzo, en el
transbordador que viajaba entre
Koningswinter y Bad Godesberg. Apenas
alcanzaba a robar tiempo a su trabajo en la
embajada británica se hundía en la escritura
de esa primera novela. Y cenas y cócteles le
servían de reposo y de estímulo, pues en
ellos no se hablaba de otra cosa que no fuese
el Muro y cuánto sucedía a ambos lados.
Luego Graham Greene afirmó que El espía
que vino del frío era la mejor historia de
espionaje conocida por él, y sucesivas
incursiones en los parajes de la Guerra Fría
convirtieron a John Le Carré en el más
reconocido cultivador de esa literatura. Cada
título suyo era un éxito (aunque no lo fue el
segundo), y las tramas de sus novelas
parecían palpitantes debido a que en Berlín,
como ex-libris del autor, se hallaba en pie
aquella construcción de frontera, carcelaria.
Hasta que, pocos años antes de la
demolición del Muro, el olfato político o el
cansancio retórico hizo a Le Carré concluir
allí un ciclo de sus obras y enviar por última
vez a George Smiley a Berlín. En el tercer
volumen de la Karla Trilogy la misión de
Smiley terminaba al pie del Muro, en un
encuentro con el espía soviético que durante
casi treinta años fuera su enemigo principal.
Ambos daban por concluida la partida,
aunque Smiley no pareciera convencido de
salir ganador.
BIFRONTE 21
La crítica, sin embargo, no reparó en ese
adiós de Le Carré a paisajes y móviles de la
Guerra Fría, y en plena euforia por la caída
del Muro decidió extender obituario a su
labor novelística. Avanzó más allá incluso,
hasta declarar extinguida la novela de
espionaje. Al parecer, los espías de novela
corrían la misma suerte de los caballeros
andantes. El fin de la guerra contra el
comunismo equivalía al fin de las órdenes de
caballería.
A causa de sus ínfulas apocalípticas se
habían vuelto insufribles para el lector los
enredos de los servicios de inteligencia. En
caso de continuar con vida, la novela de
espionaje compartiría destino con la novela
histórica. La lucha por el secreto nuclear iba
a interesar a la misma clase de lector a la
que desvelaban las intrigas en torno al Collar
de la Reina.
Para muchos historiadores y politólogos el
fin del comunismo acarreaba sinsentido
histórico. Y de igual modo que antes se
había oído acerca de la muerte de Dios podía
escucharse aviso de que la historia estaba
terminada.
No tardaría en comprobarse que era cierto
trazado lo que se hallaba en vías de
extinción: una teleología, una historia de
fantasmas, un chanchullo secreto... Decidido
a defenderse de la sentencia de muerte
literaria dictada en contra suya, Le Carré
recordó a sus enterradores que el relato de
espionaje no había nacido con la Guerra
Fría, aunque ésta fuera quien le otorgara
preponderancia.
BIFRONTE 22
Nuevos desastres políticos, nuevas
conflagraciones, vendrían a ofrecer escenarios
de escritura a él y a sus colegas. “Lo realmente
emocionante surgirá de donde siempre vino”,
consideró. “De la interacción entre la realidad y
el autoengaño que se encuentra en la base
misma de tantas vidas secretas. De la sutil
relación entre ingenio y estupidez. De la
confianza ciega que los políticos, por
desesperación o impaciencia, depositan en
unos servicios de inteligencia supuestamente
intocables, con resultados desastrosos. De
nuestra capacidad común, sea cual sea la
nación a la que pertenezcamos, para torturar
la verdad hasta que nos diga lo que queremos
oír. Del modo en que una historia de espionaje
nos lleve al centro de cualquier conflicto,
aunque luego resulte que el conflicto está
dentro de nosotros mismos. De la infinita
variedad de motivos para la lealtad y la
traición, y de la manera en que el motivo del
traidor llegue a reflejar como un espejo la
moralidad de nuestro tiempo.”
Desde entonces, 1989 o 1937, espías y
fantasmas se han negado a desaparecer.
Porque viven dentro de nosotros y están
hechos de nuestros miedos esenciales.
(Desmintiendo las cautelas de su prólogo, el
volumen de historias fantásticas de Edith
Wharton ha gozado de sucesivas ediciones.)
Fantasma y espía, dos figuras de infiltración,
tienen suficiente con una frontera para seguir
con vida. La tendencia a considerar peligrosa
toda alteridad, las sospechas cifradas al otro
lado de cualquier límite, hacen suponer nuevos
fantasmas y nuevos agentes secretos. Cae un
muro, pero cuántas fronteras permanecen en
pie. Y la electricidad no hace más que marcar
de otra manera el perenne contraste entre
claridad y sombra.
Por lo que fantasma y espía continúan
viniendo, visitándonos, desde los
nacionalismos y desde la muerte.
B
Isla violeta en entero verde
los jóvenes poetas del país, de la curiosa
Tanto que no sentimos, como lo
relación entre esta mujer y la ciudad
hiciéramos si se tratara de alguno de
Pero todos estos elementos que alimentan
obra de la estulticia, la inercia o la
la leyenda de esa Maga letrada que es
propaganda a veces hasta con el Premio
Reina María carecerían de interés si no
Nacional de Literatura, que haya injusticia
fuera por la extraordinaria calidad de su
en que su nombre aparezca junto a los de
poesía. Atravesada por las tensiones entre
André Breton, Paul Celan y Amelia Rosselli
la voluntad de expresar la intimidad de lo
en el catálogo de 2004 de esa editorial de
cotidiano y los reclamos de una épica
enigmático nombre y bien ganado
colectiva en los primeros poemarios, y
prestigio.
entre la transparencia del estilo
Además de recoger veintiséis poemas de
conversacionalista y la búsqueda de
cinco libros publicados en Cuba entre
Cuando una mujer no duerme
nuevas posibilidades expresivas a partir de
1980 y 1998
En la arena de Padua
Para un cordero blanco
En
, su obra se coloca
(1980),
(1984),
la arena de Padua
Páramos
además en la vanguardia de la poesía
(1992),
(1993)
La foto del invernadero
escrita en Cuba en las últimas décadas.
y
(1998), esta
Dykstra cita al final del epílogo una justa
antología bilingüe incluye un extenso
afirmación de Catherine Davis: “Alrededor
epílogo donde una de las traductoras
de una docena de poetisas nacidas entre
explica a los lectores norteamericanos la
1940 y 1960, comúnmente llamadas las
trayectoria poética de Rodríguez en
poetisas de la Revolución, han publicado
relación con diversas coyunturas literarias,
continuamente a lo largo del período
sociales, políticas y biográficas: las
intelligentsia
posterior a 1959. La más famosa
tensiones entre la
y el estado
internacionalmente es Nancy Morejón; la
después de 1959, la norma
que acaso tiene en Cuba más
conversacionalista y su agotamiento, las
reconocimiento es Reina María Rodríguez”.
dificultades de la vida cotidiana durante el
Con las acertadas explicaciones de su
llamado “período especial”, la participación
epílogo y la relectura que propicia de
de la autora en proyectos y espacios no
poemas entre los que se encuentran
institucionales como Paideia y sobre todo
algunos de los más conocidos de la autora
la “azotea”.
Duanel Díaz Infante
donde habita.
nuestros mediocres poetas “laureados” por
(otra ocasión para leer
a Reina María Rodríguez)
ecién publicado por
En su acercamiento a una obra poética tan
Green Integer Books,
marcada por el trazo confesional no
Violet Island and
soslaya Dykstra el aura poética a la que se
Other Poems
ha referido Antonio José Ponte cuando
hará
afirma en reciente homenaje dedicado a
llegar a los lectores
Reina María Rodríguez por la revista
de habla inglesa una
Encuentro de la cultura cubana que es ella
muestra de la ya
la única leyenda literaria que hoy tiene La
considerable obra
Habana. A partir de entrevistas inéditas y
poética de Reina
publicadas concedidas por la poeta a sus
María Rodríguez.
traductoras nos enteramos de una
Considerable, valga
formación literaria marcada por una
enseguida la
temprana vocación poética, de la
aclaración, no sólo
construcción de la “casa de Ánimas” y su
cuantitativa sino
conversión en sede de la tertulia donde se
sobre todo
dieron cita en los años noventa muchos de
cualitativamente.
de Páramos “deudas”, “remordimientos
para un cordero blanco”,
BIFRONTE 23
“las vigas”, “poliedros”, “al menos, así lo
lo inanimado se integra al mundo del
veía a contraluz”, “Violet Island” , esta
hombre. Mundo esencialmente religioso, el
antología viene a reafirmar una jerarquía
de García Marruz es un orbe ordenado,
poética que en su reciente “Introducción a
signado por el ideal del límite en cuyo
un texto infinito sobre el canon
respeto encuentra el católico la auténtica
cubano”(Unión, La Habana, abril-junio,
libertad. (Nótese, a propósito, que en las
2003.) Jorge Luis Arcos reconoce cuando
antípodas de la rebeldía feminista está la
incluye a Reina María Rodríguez, con José
aceptación de la obediencia que preside la
Kozer, Raúl Hernández Novás y Ángel
poética de García Marruz, explícita en
Escobar, en el selecto grupo de poetas de
escritos reflexivos publicados en Orígenes
su generación a los que está reservado un
en la segunda mitad de la década del 40,
lugar en el canon de la poesía cubana del
sobre todo en su interesante reseña de
siglo XX.
Espacios métricos, de Silvina Ocampo.)
Muy distinta a la casa “con alma” de Loynaz
En el canon de nuestra poesía femenina la
Cuando una
o a la de García Marruz es esta de
preeminencia de la autora de
mujer no duerme es naturalmente mayor.
Rodríguez, metáfora de sí misma: “llegar a
Sin desconocer el valor de poetas como Lina
mí. Una casa vacía / y ni un solo tesoro /
de Feria y Damaris Calderón,
todo desierto en las esquinas. / cargo con
representantes respectivas de las
mi casa inmueble-desperdicio” (“Alguna vez.
promociones poéticas que preceden y
Algún tiempo”) Dificultosamente construida
siguen a la suya, las llamadas “generación
en la azotea del apartamento de su madre,
del primer Caimán” y “generación de los
aprovechando para ello lozas y maderas de
ochenta”, creo que Reina María conforma
antiguos edificios derruidos de Centro
junto a Dulce María Loynaz y a Fina García
Habana, la “casa de Ánimas” no es ya la
Marruz un insoslayable trío canónico de
casa familiar que vivifica una tradición
poetas cubanas del siglo XX.
amenazada por impías potencias exteriores.
Más moderna, marcada por otras
La casa de Reina está llena del afuera: el
experiencias y otras lecturas, la obra
vecindario, el bullicio de la calle, el abismo
poética de Rodríguez manifiesta, a
tentador de la azotea. Adentro y afuera se
diferencia de las de Loynaz y García
confunden como ocurre en “luz acuosa”,
Marruz, la presencia del cuerpo y sus
donde la ciudad invade desde la vista de la
flujos, la sexualidad y el impacto del tiempo
azotea y todo se vuelve amenazante,
biológico, el horror. Fina dice la dulce
extraño. “por la ventana de barco, luego de
nevada que cae perennemente, los
atravesar la tela, envejecida y floreada, de
interiores del mimbre y la costumbre, Dulce
una pequeña cortina blanca, entraba una
María los juegos de agua, el amor ideal por
luz acuosa que me hacía mirar aun sin
un faraón momificado, la Isla cantada en
querer las rejaduras del edificio, el peso de
versículos bíblicos, Reina el horror de
los tanques de agua destapados, las vigas
decapitadas muñecas frígidas de El
de hierro que han perdido su revestimiento
Encanto. Si en estas tres poetas, cuyos
y crujen al pasar las bandadas de palomas
nombres aluden, por cierto, a atributos o
[...]”.
arquetipos tradicionalmente atribuidos a la
Cruzando los límites de la verja del jardín
mujer, la feminidad aparece asociada al
de Dulce María y de la católica Habana de
espacio doméstico, hay un notable abismo
García Marruz, he aquí al desastre. Pero no
entre las significaciones de la casa en la
aquel que en su poema Loynaz lamenta y
poesía de Rodríguez, por un lado, y en las
que García Marruz resiste en los suyos: la
de Loynaz y García Marruz, por el otro.
casa de Rodríguez está signada desde
La casa “íntimamente maternal, nutricia”
siempre por la ruina y la pérdida:
que toma voz en “Últimos días de una
construcción y destrucción aparecen
casa”(1958), uno de los mejores poemas de
simultáneamente, como aclara Reina
Loynaz, es la casona republicana cuya
refiriéndose a su poética. Es en este sentido
demolición simboliza el empuje arrasador
que cabría llamar a esta poética
de la modernidad. Afín es la percepción de
“deconstructiva”, no sólo por sus
García Marruz del hogar como reducto de
contaminaciones con cierta teoría de sesgo
resistencia al caos y la desintegración: allí
posestructuralista o posmoderno, sino
lo nimio gana sentido, los objetos se hacen
sobre todo por el impulso crítico que la
familiares,
anima.
BIFRONTE 24
Poesía crítica, más que por sus dimensiones
Algo similar a los
civiles, por ser poesía de la crisis y poesía
siempre en crisis.
monstruos de
Violet Island and Other Poems alcanza a
ilustrar cómo de Para un cordero blanco a
mañana
En la arena de Padua se produce una crisis
en la escritura poética de Reina María
Rodríguez. Crisis que debe entenderse sobre
Iosmar López
el fondo del paulatino agotamiento de la
norma conversacional y del reconocimiento
de su obsolescencia en los años del pivote
Me gustaría hablar de escritores cuyos
que para Cuba significó la caída del muro de
nombres están siempre a prueba de canon.
Berlín.
De libros que jamás serán lectura obligatoria
en ninguna escuela.
Me agrada que el tiempo reserve olvidos
merecidos para una legión de autores que
jamás debieron serlo.
Daría una mano porque la irreverencia y
hasta el descreimiento fuera el pan nuestro
de la crítica literaria cubana. Prefiero el
riesgo a la convención. Prefiero preferir.
De un escritor puede que interese todo,
hasta lo que dijo en entrevistas y lo oculto en
“era a finales de siglo y no había escapatoria
viejas cartas que solo la muerte permite
/ la cúpula había caído, la utopía / de una
revelar. Ni siquiera por el placer de la
bóveda inmensa sujeta a mi cabeza, / había
sospecha o el hallazgo de ciertas claves.
caído.”
A ese escritor comienzo a sentirlo como mi
Y aparece una Habana, la de sus aun
alter ego.
inéditas Variedades de Galiano, también del
¿Cuánto daño puede aportar el silencio?
Centro, pero muy distinta a la de García
¿Y la negación de la negación?
Marruz, que resulta, como la que esbozara
La literatura cubana ha hecho de la
Lezama en el Diario de la Marina, una
endogamia una norma y del espaldarazo un
antañona “ciudad de cariños a la mano”.
estilo, un sello. Sus adalides la promueven
Lejos de aquel simbólico Encanto de la
como lo que en realidad es: la caricatura de
Habana republicana, la decadencia de la
un islote a la deriva que se aleja de los
ciudad capital en el “período especial” ofrece
muchos centros. Alguien, tal vez Roberto
la imagen perfecta para una crisis de la que
Bolaño, se refería en términos similares al
Reina, más frágil pero más lúcida, obtiene
estado actual de la literatura chilena: “recibe
una ganancia poética que sus lectores le
con los brazos abiertos a los turistas, pero
agradecemos. Si a comienzos a los ochenta
mira con desconfianza a los hijos pródigos”.
la poeta pudo decir “todo es sencillo y firme”,
“La cantinela, entonada por latinoamericanos
ahora escribe: “observamos las vigas que
y también por escritores de otras zonas
soportan tanto peso. / mi vida está ladeada
depauperadas o traumatizadas, insiste en la
/ los demás colocan travesaños / apoyo el
nostalgia, en el regreso al país natal, y a mí
centro de la mano contra el muro / y el arco
eso siempre me ha sonado a mentira”, dijo
agita / la humedad el vicio de la herrumbre.”
también, además, Bolaño. Y después se
(“Las vigas”)
murió.
¿Cuán autónoma es una literatura?
Todo cuanto admita o asimile del criterio de
un solo lector.
Violet Island and Other Poems,
traducción de Kristin Dykstra y Nancy Gates
B
Madsen
epílogo de Kristin Dykstra
Green Integer Books, København & Los Angeles,
1994
B
BIFRONTE 25
ra sábado y 15 de mayo en la noche. Año 2004. Primavera. Pasadas las
diez Martha María Montejo y Michael Hernández bajo la lluvia (aquí que
la lluvia no es gracia cotidiana) dijeron: murió el Guille. Me duele
repetirlo.
No había dudas que fuera Guillermo Vidal.
A estas alturas no lo creo.
Su primer libro que llegó a mis manos y leí fue Se permuta esta casa,
premio David 1986. Lo conocí a finales de 1993 o en los primeros meses
de 1994, en la Casa del Joven Creador de Las Tunas, en la presentación
de su novela Matarile. Nos presentó Tony Borrego. Ahí supe cuánto lo
querían y respetaban los escritores y quienes lo leían. Sus libros no
alcanzaron pero logré llevarme un ejemplar dedicado a mi Vado del Yeso,
luego una mano amiga lo desapareció de mi biblioteca. Fue una novela
que me marcó y recuerdo con respeto, junto a La ciudad y los perros, de
Vargas Llosa, El gran Meaulnes, de Alain Fournier, La novela del
adolescente miope, de Mircea Eliade, La invención de Morel, de Bioy
Casares, Celestino antes del alba, de Arenas, Lo peor, de Ray Loriga,
Cañón de retrocarga, de Alejandro Álvarez, La leve gracia de los desnudos,
de Garrido, aún me siguen rondando cuando intento escribir o reinventar
mis historias y mis personajes.
Fue el Guille junto a Alberto Garrido, José Fernández Pequeño, y los escritores del grupo
literario Espiral, de Bayamo, quienes leyeron el original de mi primera novela.
En un Encuentro Debate de Talleres Literarios en esa misma ciudad leí un cuento, Guillermo
era el presidente del jurado y me fui sin nada, pero por una gentileza de esa gran amiga, la
poeta Zoelia Frómeta, almorcé con él en el Hotel Central (hoy Escuela de Artes Plásticas). Me
pidió mientras esperábamos el pedido que le hablara de la historia que me había motivado a
escribir el cuento, cuando concluí me dijo: eso da para más, ahí tienes una novela. Eran sólo
dos cuartillas. Sentados en La Plaza de la Patria me leyó un fragmento de la novela No se lo
digas a nadie, del peruano Jaime Bayly, que en la cubierta traía unas palabras de presentación
de Mario Vargas Llosa. Escucha qué genial está esto, y el ritmo y el tono que tiene. Me estaba
tratando de enganchar con la novela, le gustaba que los demás escribieran novelas.
Tiempo después me abrazó en la Plaza Cultural de Las Tunas: se acababa de leer mi primera
versión de lo que serían los Ángeles desamparados, novela que había nacido de aquel cuento y
de aquel encuentro.
Amigo. Hermano. Padre en los predios literarios. Fue para nosotros lo que para él fue José
Soler Puig.
Tuve la satisfacción de compartir muchas veces con el Guille. Ahora sé que no fueron tantas.
En Manatí, año 1996, en la casa de Lucy Araújo, junto a Torralba, Amir, Yoss, Nelton, Remigio
Ricardo, Marcos González, Carmen Morales, Juan Manuel Maestre, Casanova, María Liliana, y
otros escritores que ahora no recuerdo, escribimos un cuento a todas las manos posibles, y sus
manos también estaban ahí.
En Jiguaní nos bañamos en el Río Los Cantiles, donde quedó una foto, o quizás sólo esta
expresión de él: Dentro de unos años esta foto será la foto de Guillermo Vidal y unos
desconocidos (entre los desconocidos estaban Víctor Hugo Pérez Gallo, Norge Batista, Juan
Isidro Siam, Yunier Riquenes, Lucy Araújo, Orman Cala, Alexander Machado, Alejandro Ponce,
Carlos Manuel Pérez, Gelasio Barrero, Manuel Navea y otros desconocidos). Eso fue
culminando una edición tortuosa y divina del evento de narrativa: ¿Serán los últimos los
primeros?
Rafael Vilches Proenza
BIFRONTE 26
El otro Guillermo
Recorrimos varios meses después las salas del Museo de Bellas Artes de La Habana en su
inauguración. Estuvo en la presentación de la novela que me impulsó a escribir, aquella
tarde en la sala José Lezama Lima, en San Carlos de la Cabaña, durante la Feria
Internacional del Libro de La Habana, 2002. Compartimos en Santa María del Mar, donde
nos hospedábamos.
Jugamos béisbol en el Puerto de Manatí con los hijos de los pescadores, el mismo año del
cuento a todas las manos, y en Varadero con los escritores que asistimos al Encuentro
Nacional de Narrativa, Matanzas, 2000.
Alguna vez me escribió una carta y una nota en el original de Ángeles desamparados.
Siempre con tiempo disponible para dedicar a los amigos, para asistir a sus presentaciones y
recitales, leer originales de sus libros de cuentos o novelas. Mientras él escribía: pero en lo
que más estuve pensando es si cuando nos despedíamos ya el cáncer estaba oculto en sus
células, ya gorjeaba aquello allá adentro sin que ninguno se diera cuenta y después le habían
comenzado los dolores, casi nadie se alarma de golpe por un simple dolor en el vientre, lo
atribuye a miles de cosas pero nunca a que está comenzando un proceso como aquel… como el
día de la muerte de uno, que sucederá, de todas formas aunque no lo esperes.
No sabía, en marzo cuando fui a la Feria del Libro de Las Tunas, a que me dedicara sus
novelas (Los Cuervos, II Premio de novela Dulce María Loynaz, y
La saga del perseguido, Premio Alejo Carpentier 2003), en el
patio de la UNEAC, que serían los últimos libros que me
firmaría. Estaba compartiendo con Amir, Rogelio Riverón,
Rebeca Murga y Lorenzo Lunar. Al otro día lo vi por última vez
con vida, entrando a la Dirección de Cultura o a la oficina de
Carlos Tamayo. Iba muy molesto por unos libros de la Editorial
Plaza Mayor de Puerto Rico robados a un amigo en el Hotel Las
Tunas, a pesar de que éste le había pedido encarecidamente que
olvidara lo sucedido. Pero a Guille la ofensa lo estaba hiriendo y no
pudo amordazar su lengua que siempre fue un látigo al que le
temían los que un día lo dejaron sin trabajo, los que no le
concedieron una casa a su hijo Guillermo de Jesús, a su
esposa Solángel, a él mismo, que esperó hasta la ahora de
su deceso. Esos mismos que lo mesuraron y lo cortejaron
hasta su póstuma morada para estar seguros de su viaje, de
su silencio. Pero él no dejará de joderlos, era de clase, y los
amigos lo sabemos, ahí estarán saliendo sus libros y su
palabra:
basta un parpadeo para que seamos perseguidos y llevemos dentro una
muerte y huyamos de esa muerte para siempre y sea lo que nos ha tocado a pesar de todo,
una muerte en el sitio más oscuro del mundo.
Nos moriremos y seguiremos de luto.
Pediremos a Dios por todos nosotros.
Hasta que Dios no tenga más remedio que mirarnos.
Un día, cualquier día Dios se me aparecerá.
Y le diré lo malo que está todo esto.
La carne lo cara que está.
La suerte lo mala que se ha puesto.
Le diré por qué te has demorado tanto, Dios.
Y yo entonces podré morirme sin esta angustia.
Ni seguiré llorando mientras me entierran en este país.
…
Un nombre en la cruz.
Galopas en la casa con silencio de música rota
Con todos los amigos y la culpa
Con las miserias agrupadas en el corazón
Sin un solo grito
BIFRONTE 27
Tengo muy mala memoria y los amigos me hacen olvidar con
facilidad los momentos humillantes.
Leer Escribir en provincias, de Guillermo, marzo de 2001, Las Tunas,
me vino como una patada propinada al centro del pecho o en los testículos o
para quienes lo prefieran: en los güevos. Aquella mañana de 2000 en la UNEAC de Matanzas,
nos abrazamos frente a esa institución y éramos dos mugrientos orientales desorientados, y
por qué no, palestinos y con hambre.
Ahora que leo Hace unos meses fui a un encuentro de narradores cubanos a Matanzas y como
vivo muy lejos llegué temprano. Un tipo que llega sucio de tren por la mañana no suele caer
bien. Allí estaba otro escritor de los que la gente dice de provincias, muerto de cansancio, sucio
y con hambre, así pudo el Guille comenzar cualquiera de sus cuentos o novelas. Pero nada de
novelas ni cuentos.
Yo había llegado a las seis de la mañana. El día anterior me enteré, de paso por una librería
en Bayamo, que alguien de La Habana estaba insistiendo hacía días en hablar conmigo,
fueron las palabras de una librera amiga, que había anotado el recado en una libreta: debes
llamar urgente a la UNEAC, a La Habana. Lo hice. Me atendió Grisel y me pasó a Sacha. Me
estaban invitando al Segundo Encuentro Nacional de Narradores (el primero había sido en el
hotel Guacanayabo en Manzanillo, ya para entonces había desaparecido el Evento de
narrativa de Manatí, el mejor de los que recuerdo), que comenzaría al día siguiente en la
llamada Ciudad de los puentes, donde viven excelentes amigos. Viajé esa tarde noche por la
ruta Bayamo-Vado del Yeso-Las Tunas-Camagüey-Ciego de Ávila-Puente de Madruga-
Matanzas.
Llegué a la ciudad a las cinco de la mañana sin brújula, preguntando logré localizar el lugar
donde se suponía debían recibirme. El CVP no supo decir nada sobre el encuentro, aún el frío
de la noche en la carretera y el sueño no me abandonaban. Me dijo: si quieres puedes poner el
equipaje en esa oficina.
Cuando vi al Guille bajar por aquella calle mi alma retornó de algún lugar. Destimbalao y con
olor a tren rió, antes del abrazo soltó sus palabrotas y yo pensé: Ya no estoy perdido.
A las ocho de la mañana me informó el presidente de la UNEAC: hasta que no lleguen Sacha y
Zurbano con los invitados nacionales no se sabe nada, el evento es de La Habana.
Ese mismo año me ocurrió algo parecido en Santiago de Cuba en el I Congreso Mundial de
Poesía. Un escritor de provincias, como yo, no me permitió leer en una lectura que harían
todos los participantes, pues al inscribirme me preguntó de dónde era, le dije: de Cuba, un
escritor cubano… Se rió, jamás me llamó a leer quizás por no decirle: soy del Cero de Las Mil
Nueve, Vado del Yeso, Río Cauto, Granma, Oriente, 1965.
Guillermo, después de dejar su equipaje junto al mío, sin desprenderse del tufo ferroviario,
me acompañó a buscar algo de desayuno, almuerzo y comida, a falta de los amigos y las
estatuas. No recuerdo haber comido el día anterior, quizás un bocadito con algo en la
Terminal de ómnibus de Ciego de Ávila … y mucha agua. Nos instalamos frente a un
mostrador de cafetería a unas cuadras de la UNEAC, donde pudimos comer comida nacional,
conversar y para no sudar y andar con el rostro más grasiento que cualquier escritor de
provincia, nos metimos en una TRD a refrigerarnos.
Ni una palabra de arrepentimiento
Los amigos dejan todos los árboles desnudos
Y un sabor en la palabra a la hora del café
Con un silencio a voces que espanta
Que nos pone a rotar en la cruz.
…
bien que tú no me escuchas que estarás donde el Señor
hasta el día del Juicio Final.
Yo soy ese escritor de provincias
BIFRONTE 28
perdida la fe dudamos.
M.H.M.
Luego, sin saber cómo encontrar a los
Escribir en provincias
amigos residentes en la ciudad, nos
enclaustramos en el patio de la
Guillermo Vidal
UNEAC, donde nos hicieron pasar
A nadie le importa desde dónde uno escribe.
horas de perros, y sentirnos intrusos,
Sólo el resultado, sin interesar demasiado los trabajos, las
menores, mediocres, sin dirigirnos la
humillaciones, el rencor.
palabra, no nos brindaron ni agua
Un lector cualquiera se lee el libro y ahí debe quedar todo.
Últimamente he leído algunos trabajos sobre el escritor de
gentes que también viven en provincia.
provincias.
Se los agradezco, Guille, porque tuve
Se supone que debo ser un escritor menor, un tipo sin lustre.
tu palique para mí solo toda una
La culpa la tienen en realidad los escritores menores y sin lustre que
mañana.
se quejan o hablan con menosprecio de los que no estamos en la
capital.
Al mediodía desembarcó otro escritor
Uno puede vivir al lado de la Seix Barral y ser un verdadero idiota.
que por ser de un municipio de la
Ahora que lo pienso, también debo ser un idiota por no vivir al lado
provincia sede, de Pedro Betancourt,
de la Seix Barral.
nos atendió: Alberto Abreu. Luego llegó
Siempre que por la tele presentan a un escritor que vive en la capital
dicen el escritor fulano, pero cuando entrevistan a uno que no vive
José Manuel Espino desde Colón.
allá le endilgan el lugar de nacimiento.
Seguro se sintieron tan incómodos y
Al gran José Soler Puig le decían el escritor santiaguero, mientras ese
ofendidos como nosotros, a decir de
tal por cual adquiría la condición de escritor cubano.
Cuca, la abuela de la escritora Laura
Hace unos meses fui a un encuentro de narradores cubanos a
Matanzas y como vivo muy lejos llegué demasiado temprano. Un tipo
Ruiz, sintieron vergüenza ajena.
que llega sucio de tren por la mañana no suele caer bien. Allí estaba
Muchísimas horas después llegaron
otro escritor de los que la gente dice de provincias, muerto de
muy frescos y felices Sacha y Zurbano
cansancio, sucio y con hambre.
con los escritores nacionales, solo
Los escritores que venían de la capital llegaron muy frescos y felices
muchísimas horas después y sólo entonces parecimos adquirir la
entonces parecimos adquirir la misma
misma condición que el resto.
condición que el resto, a partir de ese
El encuentro fue excelente, pero no pude olvidarme de esas horas de
momento todo fue de maravillas.
perro que me hicieron pasar gentes que también viven en provincia.
Fuimos los últimos en hospedarnos y
Muchos colegas de acá me dicen: si nos vamos para la capital le
estuviéramos dando la vuelta al mundo, tendríamos dinero,
almorzar en el Hotel Guanima. A
conoceríamos a medio mundo, habríamos firmado contratos jugosos,
Guille lo instalaron en la habitación
estaríamos siempre en la tele, en las recepciones, tendríamos acceso
con Sacha y Padura, a mí con Jesús
a internet, etc.
David Curbelo; compartíamos el piso
A veces me indigno.
Me pregunto qué coño hago aquí.
con Adriana Zamora, Aymara
Pero lo mío es escribir las novelas.
Aymerich, Roberto Zurbano y Alberto
Hay quienes escriben desde lugares desérticos, haciendas, estudios
Abreu.
confortables, pero cada uno a lo suyo.
Después todo fue lecturas, cerveza,
Acaso hubiera deseado un mínimo de condiciones y un máximo de
información.
refrescos, amistades. Ahí comenzó la
No tengo el menor deseo de ser los otros, si no fuera yo, estaría
historia de amor de Curbelo y Susana
deseando serlo a pesar de todo.
Haug.
Escribo siempre lo que se me antoja, no tengo el menor interés de
El encuentro terminó con almuerzo en
complacer a nadie, mucho menos a los que tienen el poder.
Es por ello que pago mi precio sin quejarme, siempre será menor al
un hotel en Varadero. Lo más grato de
de aquellos que se pliegan para dormir en paja caliente.
esa última jornada, aparte de la
Mis libros desaparecen demasiado pronto de las librerías y hasta se
lectura de un fragmento de la novela
los roban de bibliotecas. Es mucho el placer que siento cuando estas
de Alberto Guerra, titulado El muerto,
cosas suceden. Acaso también alguien haga una fogata con una
parte de mis libros y a nadie suele ocurrírsele una reedición. Sé muy
fue el juego de voleibol de playa que
bien que es parte del precio.
nos hizo sudar. Ahí recuerdo a los
Me digo que voy a esforzarme aun más por escribir una novela mejor.
antes mencionados, además a Nelton
Mis colegas que duermen en paja caliente, suelen demostrarme que
Pérez, Amir, Eduardo Heras, Ángel
no soy como ellos y me alegro, me saludan y siguen su camino.
Cada día escasean los amigos verdaderos.
Santiesteban, Raúl Aguiar, Sergito
Un amigo verdadero es mejor que toda esa farándula que se forma en
Cevedo, Eliseo Altunaga, Agustín de
los corrillos literarios.
Rojas, Alberto Garrido y otros mirando
No logro comprender el sentido de emulación de algunos de mis
a las turistas en cueras.
colegas y la manera de colarse para que los tomen en cuenta en
antologías o periodizaciones literarias.
El encuentro fue excelente, y ahora
Ahora todo el mundo habla de Dulce María Loynaz, pero durante
que Ya no tenemos un Soler Puig ni a
muchísimo tiempo la ocultaron. Y también a Lezama. Y a Soler.
un Guillermo Vidal a los que le
Con Soler Puig porque amaba mucho a su Santiago.
roncaban los cojones, ahora que todos
Y nunca se dejó de nadie.
A uno se le muere la gente y eso va dejando un vacío.
quieren agenciarse un pedacito de tu
Ya no tenemos un Soler Puig al que le roncaban los cojones.
gloria recuerdo esas horas de perro
No hay que lamentarse demasiado por ser de provincias si a uno
que nos hicieron pasar gentes que
también le roncan.
también viven en provincias.
En Las Tunas, marzo del 2001.
Holguín 8 de julio y 2004.
B
B
BIFRONTE 29
Sobre un fondo de arena. Israel
Lino Novás Calvo: periodista
Domínguez. DIPUTACIÓN DE
econtrado, Norge Carlos
CÓRDOBA, COLECCIÓN SUR,
Céspedes Díaz. EDICIONES
ESPAÑA. Un poemario con una
ALDABÓN, MATANZAS, CUBA,
sonoridad cercana a la música del
2004. No acaban de compilarse en
mar, ese mar en que el matancero
Cuba los trabajos periodísticos de
Israel Domínguez ha echado a
Lino Novás Calvo y por eso el joven
navegar sus sueños. Un poeta,
periodista Norge Céspedes entra en
alejado de los corrillos literarios que
la enmarañada madeja y saca a
por estos días alimentan a la isla,
flote cuatro reportajes publicados
pone sobre la palabra sinceridad el mejor de sus
en la revista Bohemia entre los años 1931 y 1948. La
tesoros. El agua corre/ y en la resaca de los
obra periodística de este genial autor cubano se ha
mares/trae la suerte de los peces. /El agua corre/ y
visto eclipsada por su obra de ficción entre la que
aún así nos preguntamos:/ dónde está el número.
cuentan Pedro Blanco el negrero y Angusola y los
Visión de los poetas, imago, principio y fin.
cuchillos. Sus ficciones marcaron un hito en la
narrativa cubana junto a Carpentier, Labrador Ruiz y
Montenegro. Entre la frescura y jovialidad de lo
Cuba: fundamentos de la
democracia. Antología del
cubano Lino Novás supo encontrar la cuerda justa
para retratar las situaciones de su entorno
pensamiento liberal cubano desde
sagacidad del joven investigador, sumado a la precisa
siglo XX. Beatriz Bernal
Paso de los vientos, Antonio
ESPAÑA. Con un estudio
Benítez Rojo. EDITORIAL PLAZA
introductoria de de esta jurista y
MAYOR. PUERTO RICO. 1999.
estudiosa de la política cubana, y
Este año que vivimos nos trajo bien
prólogo de Carlos Alberto Montaner, esta antología
temprano la triste noticia de la
recibe a 58 autores que develan los antecedentes
muerte de Antonio Benítez Rojo en
liberales del pensar cubano. Entre el Discurso sobre
Amherst, Massachussets. Vueltos
la agricultura… de Arango y Parreño, pasando por la
los ojos sobre estos diez cuentos,
obra de Varela, Agustín Caballero, Martí, hasta
los últimos que llegó a publicar en
terminar con Armando Rivas y Rafael Rojas en el siglo
vida, reparamos que no perdió
XX, apreciamos los distintos estadios del
jamás su pulso narrativo, a pesar de no ser muy
pensamiento liberal cubano. Los ensayos, cartas,
prolífico. Para proteger del olvido son estas historias
artículos de prensa que aquí aparecen han sido
sobre diversos tramos epocales en el escenario de
reunidos bajo el anuncio de filosóficos, filosóficos-
estas convulsas islas del Caribe. Toda una
políticos, históricos-jurídicos, políticos, y en ese orden
especialidad para él, si cabe tan feo término. Un
hasta llenar cualquier expectativa. Dan fe estos
acierto de Plaza Mayor, editorial que apuesta con
escritos de la riqueza de pensamiento en la Cuba
denuedo por acercar las múltiples orillas de las letras
nuestra.
origenistas, Antonio José Ponte.
Luisa Guerrero. FUNDACIÓN
EDITORIAL ALDUS. MÉXICO.
ELENA MEDEROS. MADRID,
2002.
2002, ESPAÑA. Constituye este
Antonio José Ponte salva del polvo
libro un retrato vivaz de la insigne
de hemerotecas una decena de
luchadora cubana. Sus enseñanzas
excelentes ensayos y los reúne en
y sus esfuerzos en pos de una más
este volumen. El hilo es, otra vez, el
equilibrada justicia social la
grupo Orígenes (y algunas figuras
convirtieron en una adelantada en
tutelares: Martí y Casal), desde
términos de trabajo social. Su vida en el Lyceum de
perspectivas menos reverenciales que las conocidas
La Habana, el exilio en Nueva York y su incorporación
hasta hoy. “Este podría considerarse un libro
como gestora principal al UNICEF, son un símbolo de
político”, dice Ponte, y tal entrecruzamiento con lo
permanencia, tenacidad e inteligencia. Un retrato del
desacralizador, sopesando los resultados, es de
valor y tesón humanos.
edición de Alfredo Zaldívar.
(Compiladora). FUNDACIÓN
LIBERAL JOSÉ MARTÍ. MADRID.
cubanas.
Elena Mederos. Una mujer con
BIFRONTE 30
El anaquel
republicano. Es una obra encomiable por la
fines del siglo XIX hasta fines del
El libro perdido de los
perfil para la historia. María
agradecer. Su autor cuya poesía acaso sea lo más
conocido de su obra en Cuba, en detrimento de su
narrativa y su ensayismo, un mal que evidentemente
demorará en conjurarse, nos prodiga momentos de
prosa inteligente e irónica. Lezama, Piñera, García
Vega, Vitier: un universo inacabable. Y este libro, más
que una finesse.
Ernesto Santana: Puerto Padre, 1958.
Bestiario pánico, cuentos, Edic. Abril,
La Habana, 1996; Escorpión en el
mapa, poesía, Edic. Arlequín,
Guadalajara, México, 1998; y Ave y
nada, novela Premio Alejo Carpentier,
2001, Edic. Letras Cubanas, La
Habana, 2002. Ormany Rodríguez: La
Habana, 1977, escritor y realizador
audiovisual. Reside en España. Luis
Felipe Rojas Rosabal: San Germán,
Holguín, Cuba, 1971. Poeta y narrador.
Ha publicado los poemarios Secretos
del monje Louis, Edic. Holguín, 2001 y
Cantos del mal vivir, Edic. Loynaz,
2004. Michael Hernández Miranda:
Cueto, Holguín, 1974. Tiene
publicados, entre otros, los poemarios
Viejas mentiras de otra clase, Edic.
Santiago, 2000 y En óleos de James
Enzor, Col. Calendario, 2001. Es editor
y periodista. Duanel Díaz Infante: San
Germán, Holguín, 1975. Ensayista y
traductor. Su libro Mañach o la
República obtuvo el Premio Alejo
Carpentier en 2002. Iosmar López:
Santiago de Cuba, 1973. Escritor y
ceramista. Reside en Madrid. Rafael
Vilches Proenza: Vado del Yeso,
Granma, 1965. Poeta y narrador.
Ediciones Bayamo publicó en el 2001
su novela Ángeles desamparados.
Ismael González Castañer. La
Habana, 1961. Su libro de poesía
Mercados verdaderos, Edic. UNIÓN, fue
merecedor de los premios David y de la
Crítica. Recibió el premio de La Gaceta
de Cuba, 2002. Antonio José Ponte:
Matanzas, 1964. Entre otros ha
publicado los libros Contrabando de
sombras, Barcelona, 2002 y El libro
perdido de los origenistas, México,
2002. Es poeta, narrador y ensayista,
además de miembro del Consejo de
redacción de la revista Encuentro de la
Ilustraciones. Nilo Julián González Preval.
Cultura Cubana. Guillermo Vidal
Pintor, dibujante, performero y artesano de
Ortiz: Las Tunas, 1952-2004. Autor de
formación autodidacta. Es fundador e
las novelas Matarile, Las manzanas del
integrante de los proyectos Omni y Zona
paraíso y La saga del perseguido
franca. Los dibujos que aquí se incluyen
(Premio de novela Alejo Carpentier,
fueron cedidos por él.
2003), entre otras. Uno de los
narradores cubanos contemporáneos
más prolíficos.
BIFRONTE UNO HA SIDO:
BIFRONTE 31
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