Término, vol. 1, n. 1, otoño, 1982 · Archivo Rialta /

Término, vol. 1, n. 1, otoño, 1982

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TÉRMINO
LITERARY BILINGUAL PUBLICATION/PUBLICACION LITERARIA BILINGUE
EDITORES/PUBLISHERS: ROBERTO MADRIGAL ECAY Y MANUEL F. BALLAGAS. CONSEJO EDITORIAL/EDITORIAL BOARD: ORLANDO ALOMA, ESTEBAN CARDENAS, RICARDO OTEIZA Y JORGE POSADA. DISEÑO/DESIGN: REGLO E. GUERRERO.
REINALDO ARENAS - ALLEN GINSBERG - RICHARD HAGUE - PIO SERRANO
ORLANDO ALOMA. MANUEL F. BALLAGAS. ESTEBAN CARDENAS. STEVE CROSSMAN. ROGELIO LLOPIS-FUENTES.
EMILIO V. LOPEZ-ALONSO. ROBERTO MADRIGAL ECAY. RICARDO OTEIZA. JORGE POSADA.
JUAN MARTIN RODRIGUEZ
US $1.00
VOL. I. No. I
OTOÑO-FALL
1982
BULK RATE
US POSTAGE PAID
PERM. No.6157
CINNATI, OHIO

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Término is a literary quarterly published independently in Cincinnati, Ohio, featuring works written in English and in Spanish. Each author is responsible for his/her own opinions and holds all rights over works published in this magazine.
Término es una publicación literaria trimestral que se edita independientemente en Cincinnati, Ohio, y en la que aparecen trabajos escritos en inglés y en español. Cada autor es responsable de sus opiniones y conserva todos los derechos sobre sus obras aquí publicadas.
EDITORES/PUBLISHERS:
Roberto Madrigal Ecay & Manuel F. Ballagas
DIRIJA TODA CORRESPONDENCIA A/ ADDRESS ALL CORRESPONDENCE TO:
Término Magazine
2517 Spindlehill Drive No. 2
Cincinnati, OH 45230
U.S.A.
Tel: (513) 232-1548 - 232-0755
ACEPTAMOS COLABORACIONES NO SOLICITADAS/ WE'RE OPEN TO NON-REQUESTED CONTRIBUTIONS.
First Quarter Program
Cincinnati Film Society
January 20 Contemporary Arts Center, experimental films and lecture by Warren Bass
January 22 Union Terminal, experimental films by Warren Bass, Bruce Conner, Andy Aaron, and others
January 27 Contemporary Arts Center, documentary films and lecture by Tom Hayes
January 29 Union Terminal, "Refugee Road" by Tom Hayes, "Sympathy for the Devil" by Goddard
Contemporary Arts Center, cartoons and lecture by Sally Cruikshank
Contemporary Arts Center, dream and surrealist films, lecture by Richard Myers
Union Terminal, "Floorshow" by Richard Myers
Union Terminal, "Shadows of Our Forgotten Ancestors," Russian, 1964
Union Terminal, "Love Affair or the Case of the Missing Switchboard Operator," by Makavejez
March 4 & 5 Union Terminal, "Daisies," Czechoslovakia, by Vera Chytilova, 1966
Union Terminal, "Coal Mining Women" by Elizabeth Barrett
March 11 Union Terminal, "The Father" by Istvan Szabo (Mephisto), 1966

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PRIMER NUMERO DE TERMINO
Término abre un camino a los escritores de habla española e inglesa, principalmente a los cubanos, tanto dentro como fuera de la Isla. El camino tiene por meta la discusión y la polémica honestas, la observación aguda y el libre discurrir del pensamiento. Se transita en el vehículo del lenguaje, que crea y trasciende una realidad sin ser presa de ella, sin estar sojuzgada la palabra por connotaciones doctrinarias: la palabra desencadenada y precisa, expresión plena de la imagen.
Término marca rumbo a quien acoja en sus páginas: dará cabida a la derecha, el centro y la izquierda, entiéndase bien, bajo el precepto del pensamiento antitotalitario. No reclama autoridad ni mérito en quienes aspiren a aparecer en sus páginas, y siempre tendrá presente eludir que le encasillen o pongan etiquetas. Su meta última es aportar a la causa del pluralismo cimientos mas amplios y fructiferos entre la diversidad de genes que hablan el español.
FIRST ISSUE OF TERMINO
Término breaks new ground for Spanish and English-speaking writers, mainly for those who are Cuban, both inside and outside the island. Such a new ground paves the way for honest deliberation and polemics, keen observation and the free flow of thought. There is a passageway for the vehicle of language, which creates and transcends reality without being its prey, without subjugating wordage to doctrinaire connotations: wordage unshackled and precise, fully expressing image.
Término sets no course for those who gain publication its pages: it will be all the same wether they express rightist, centrist or leftist views, provided that antitotalitarianism is the abiding principle. No requisites as to authority or merit are laid down for the purpose of any one being published. Término will always seek to evade pigeonholed or labeled. Its ultimate goal is to provide a wider and more fruitful groundwork for pluralism among the diverse peoples of Spanish tongue.
COLABORADORES / CONTRIBUTORS:
ORLANDO ALOMA (1940): Poeta y periodista cubano. Sus poemas han aparecido en varias antologías. Reside en Miami, donde ejercce el periodismo y la crítica teatral.
REINALDO ARENAS (1943): Novelista cubano. Una de las figuras cimeras de la actual generación de narradores latinoamericanos. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Reside en New York, donde continúa escribiendo.
MANUEL F. BALLAGAS (1948): Narra dor, poeta y periodista cubano. Uno de sus libros fue personalmente confiscado por Fidel Castro y luego sufrió presidio político. Ha publicado en varias revistas y periódicos de Estados Unidos y España. Reside en Cincinnati, Ohio.
ESTEBAN CARDENAS (1947): Poeta y cuentista cubano. Colabora y publica en varias revistas de E.U.A. y Latinoamérica. Fue preso político en Cuba y reside actualmente en Miami.
STEVE CROSSMAN (1951): Joven poeta norteamericano premiado por la ciudad de Cincinnati, en donde vive y estudia.
ALLEN GINSBERG (1928): Uno de los más importantes poetas de la lengua inglesa. Su obra ha sido múltiples veces premiadas y su poema 'Aullido' fue el himno de toda una generación. Actualmente enseña en el Naropa Institute, de Boulder, Colorado.
REGLO E. GUERRERO (1946): Joven artista plástico cubano. Reside en Toronto, Canadá, desde envío varias ilustraciones que aparecen esta revista.
RICHARD HAGUE (1947): Poeta norteamericano. Ha recibido varios premios y publicado dos libros. Vive en Cincinnati, donde es profesor de inglés.
ROGELIO LLOPIS-FUENTES (1926): Narrador y ensayista cubano. Ha publicado varios libros de cuentos y colabora con diversas publicaciones de Estados Unidos y España. Sufrió exilio interior en Cuba, pero ahora vive y trabaja en Cincinnati.
EMILIO V. LOPEZ-ALONSO (1948): Poeta cubano inédito, que actualmente vive en la ciudad de Miami.
ROBERTO MADRIGAL ECAY (1950): Escritor cubano residente en Cincinnati. Ha publicado artículos sobre cine, política y literatura en varias revistas norteamericanas.
RICARDO OTEIZA (1945): Intellectual y crítico de cine cubano. Vive en Miami, desde donde escribirá regularmente nuestra secção de cine.
JORGE POSADA (1947): Narrador cubano. Ha publicado fragmentos de su obra inédita en varias revistas estadounidenses. Reside actualmente en Elizabeth, New Jersey.
PIO SERRANO (1944): Destacado poeta cubano residente en Madrid, donde trabaja como editor.
ORLANDO ALOMA (1940): Cuban poet and journalist. His poems have been published in several anthologies. Currently living in Miami, where he is a journalist and a drama critic.
REINALDO ARENAS (1943): Cuban novelist. One of the most outstanding Latin American writers of the present generation. His works have been translated to several languages. Currently living and writing in New York.
MANUEL F. BALLAGAS (1948): Cuban poet and fiction writer. One of his books was personally seized by Fidel Castro. Later, he underwent four years of political imprisonment. He has published in several magazines in the U.S. and Spain. Currently living in Cincinnati, Ohio.
ESTEBAN CARDENAS (1947): Cuban poet and fiction writer. Contributor to several magazines in the U.S. and Latin America. A political prisoner in Cuba, he is currently living in Cincinnati, Ohio.
STEVE CROSSMAN (1951): Young American poet, awarded by the City of Cincinnati, where he lives and studies.
ALLEN GINSBERG (1928): One of the most important poets in the English language. His works have been awarded several times and his 'Howl' was the anthem of the Beat Generation. Currently teaching at the Naropa Institute in Boulder, Colorado.
REGLO E. GUERRERO (1946): Young Cuban artist currently living in Toronto, Canada, from where he sent some of the illustrations appearing in this magazine.
RICHARD HAGUE (1947): American poet. He has received several awards and has published two books. Currently living in Cincinnati, where he teaches English.
ROGELIO LLOPIS-FUENTES (1926): Cuban fiction writer and essayist. He has published several books and contributes with magazines in the U.S. and Spain. He endured inner exile in Cuba, but is now living and working in Cincinnati, Ohio.
EMILIO V. LOPEZ-ALONSO (1948): Un published Cuban poet, now living in Miami.
ROBERTO MADRIGAL ECAY (1950): Cuban writer currently living in Cincinnati. He has published articles on politics, literature and films in several U.S. magazines.
RICARDO OTEIZA (1945): Cuban intellectual and movie critic. He lives in Miami, from where he will regularly contribute to our movie section.
JORGE POSADA (1947): Cuban fiction writer. Passages of his unpublished works have appeared in several American publications. Currently living, in Elizabeth, New Jersey.
PIO SERRANO (1944): Outstanding Cuban poet currently living in Madrid, where he works an editor.

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FICCION / FICTION
rogelio llopis
l'homme moyen sensuel
ERA HISTRIÓN consumado; Luzbel antes que Abel. Convocad las serpientes todas del universo y apenas su ponzoña podrá hacer mella en él. Digaseme a mí, pó-cima apta derroché en su oído. Su sangre acorazada no ofrecía resquicio. Murió de apoplejia y de estrangula—ciación. Una ocasión propicia mis manos acechaban. A la obra de natura di remate feliz. Por amor a una adúltera o sed de poderío? Mi conciencia culpable he sondeado hasta el fondo. Ni el poder ni tu madre réprobe de mi han hecho. Ha sido la Venganza, Quimera igual roe, ¡ay desdichado Hamlet!, tu propio corazón, con colmillos vesánicos de león, cobra y aspid. Cuán sencillo es tu agravio frente al mío, cuán simple: vengarte en mi persona de la muerte de un rey, de cuya simiente eres legítima secuela. Quién mejor que yo puede dar fe circunstanciada? (Datan de la primera campaña de mi hermano —balbucias mamá, papá, inclusive tío—, los furtivos encuentros entre tu madre y yo).
Susto te llevarias de conocer verdades de carne y hueso; espectro zahori ni embelecos tendrías por sensato corporeizar ni urdir. Yo para ti sería respetado enemigo, y en tu afan de labrar mi perdición o ruina, de rectitud te ungieras, no de supercherias. Desterrad de mis móviles miras altas, argucias. Mireme fijo, obseso, día gris en espejo. Mi traza cincuentona me devolvió implacable. Voz y barbas temblaron: "¡Quién reine importa un bledo! Guerra, hambruna, epidemias asuelan a Jutlandia." El rey Hamlet, tu padre, veneraba a Mavorte. Veía en su contiene foro Soy bípedo sensual; gozo ante todo ansio. Basta a sola familia dos Hamlets redentores.
¡Ay chiquitín portento de togada ignorancia! Tal vez tus catorce años en Wittemberg te exculpen. Te esculpen ciertamente tu talante engreído. ¿Cómo te portarás en mi trono manana, si es que vida te alcanza para instalarte en él? Ya en punta de arma blanca Laertes pone el ungüento que habrá de privarte de ejercer de Mesías, ¡oh sigiloso salvador de nuestra pérfida y podrida patria con todos sus prohombres no menos pérfidos y podridos!
De rey bueno soy hijo: su único hijo bueno, Cain misericordioso y providencial por obra de la Razón de Estado. No bien asciendo al trono y ya la paz ajusto con el noruego imberbe, belicoso barbián: Fortimbrás, otra victima de la diosa Venganza. Mi reinado de escasos meses ha fulminado el morbo belicista y el culto al poderío, las delaciones rampantes, los calabozos infectos, las exacciones sin cuento, las sevicias y los homicidios, el vasallaje absoluto del hombre y la mujer, la Verdad y la Justicia como objetos de escarnio.
Si escudo en mis sonrisas mi infamia y villanía, y sólo se beber solazarme (mi carne no tiene por calvario ese canon de su cincuentena), y urdir tretas para conservar mi salud y trono, o por mejor decir, mi trono y salud, me absolverá la historia de mi reinado probo.
Aquí te pudrirás, sobrino, en tierra patria! Qué manos sostendrá tu camaleónica calavera? Qué parla escuchará entre el polvo que chorrea? Callará; otorgará; conformará la Nada. Volverás a ser Hamlet cumplido año platónico. Tu calavera y huesos tu pellejo tendrá. Con el anonimato, yo que tu me conformo. El ungüento la ocasion
EN SU biografía de Marco Bruto, Plutarco menciona a Popilio Lena, varón senatorio quien desempeña fortuito rol en la muerte de César. Bástale al autor poner en escena a Popilio Lena, dejarlo actuar atento a sus más caros intereses. Popilio Lena muéstrase político equidistante de todo partido, excepto el que ciñe de laurel nuestra frente, sin hacernos rendir culto veraz a ideales o credos. Acreedor de mayor atención, escatimada quién sabe por qué, quizás por ser demasiado ambidiestro, o por su gélida sabidura, Popilio Lena triunfa del silencio en las páginas de Plutarco, como heraldo de la Ocasión.
A Bruto y Casio el estupor los sume cuando a la vista de los senadores Popilio Lena a su voz entona loa a la arriesgada empresa que acaudillan. Termina por exhortarles a obrar sin vacilaciones, sin perder tiempo, no sea adquieran demasiado bulto, sospechas, rumores habladurias.
Ahora venle con César en vivaz aparte. Perfidia, duplicidad piensan todos. Desátanse en aquellos pechos la tentación de tomar por los pelos la Ocasión; de sacar a relucir todo pérforo—cortante escondido. De paso harían trizas al bribón, al obeso orondo Popilio Lena, sagaz confidente del dictador.
Por la República, por el Senado, laboran todos los dioses de Roma ese marzo fatídico, epocal. Bruto adivina que Popilio Lena trata con César no de delaciones, sino de alguna premiosa gestión cuya feliz evacuación procura. A Casio tranquiliza el continente radiante de tesón que pone Bruto. La despedida de Popilio Lena en todo sujetase al protocolo. Estámpale en el dorso de la mano, al amo y señor de vidas y haciendas, agradecido, cortesos beso; mira de solavo y sus colegas, camino
El rey Hamlet, tu padre, veneraba a Mavorte. Veía en su cortejo timbre de gloria cierta. Sonó una Dinamarca faro y guía de Europa; y él, la espada y la prima cabeza coronada. Cuernos y muerte equívoca le deparó Mavorte.
jorge posada / pueblo embrujado
(Fragmento de la novela inédita 'Los Fieles Rompen Demasiado')
TÚ TIENE que acordarte, monina de aquel niche grande que se pasaba labida en la ejquina del cangrejito: con una ruta del carajo y siempre con una pila esecuase atrá. Seguro que tú te tiene que recordarte del; siempre curdeando y con el coete: ensillao toel tiempo. Carburo le desian, pero no era ná; era un tipo sonao, pero no era ná. Unabé me meto en un bijne conel y el pariente se me enconde y no me daba la jeta, baya, que me quería enmarañar la pajta; pero por fin tallando en la pisiería dela bíbora con un sosito, me encuentro, ban, con el hombrín, y el muy reventao me mete una tabarra ejtraña y entonse agoasi y le digo quebá elermano deje ese mareo conmigo (tú que me conose dejde fiñe sabe, nagüe, que yo pajmao soy un tipo peligroso y má con loj toletone mío) que yo si no soy ningún jil depatalarga, y le digo que no tequiboque si a ti te conosen, ami toel mundo me jama eberdá bien, dejde pogoloti al cerro. Y quien le dise usté, compa, quel fulano lo que tenía era majartijte que otra cosa, quera un fula, baya. Cuadró la caja y me dejó caer la piedra que me debía; y me dijo que, baya, quel no quería armar poblema conmigo y que, baya, que la culpa noera del. Y oyeme, consorte, y agoasi, y le digo que mire compadre paqué la prósima bé aya diafanidá entre nojotro, bamodejarlo aí, pero usté que siempre asio anbea dorlandito el nene, pregúntele paquel le diga quiené lorenso gallo. Pero pérate, quel cuento no terminaqui. Con la mijma, partí pal gao, porque ejtaba matao, asere, y partío endó, figúrate que no abia jamao ná en toel día. Antellegar atrabanqué a un jibaro del barrio, que tiene aora un curralito sabroso, siempre con lo mijmo; fajao con el maní mejicano, y le compré una balita edoj caña que meché antentrar, tú sabe, paqué la pura no se la llebara. Tú que me conose dejde fiñe, sabe cómo mepongo cuando furmo; te puei-milagro; suerte quel chofe quera panguita mío de cuando jalé nel morro, me conosió, sino ni aluna llego. La cosa e que metí en el maní con la monumental y la rimmo-oriental y allí ejtaban emilio el mota y tatárara y coqui el parrandero con Luisito el cama y cepillo, baya tremenda turba, tremenda turba de lauton y de jacomino, cada uno con un pollo fenómeno y planté en la mesa dello y me puse en la cobersadera, a conpartir con toello y lague ban y lague bienen: a recholatear. Como a lojocho o dié lagarto ya yo ejtaba pasao, y quien le dise a usté quen la mesenfrente habia un pollito deso buti, una negra bacana (tú sabe que lo mio son lapietra) que noasía namá que mirarme (así tan flaco y sin diente como ejtoy, pero é quesa noche yo iba cerrao ecajón darribabajo) y canpaneo, y ya yo ejtaba matándola tanbién abierto, baya, sacándole lengua y tó; y ejtaba buena en firme, con tremendosojo y tremendo fanbeco, enpingá eberdá, y el coqui que pinta la cosa me dise que si yo la conojco y le digo quenó y me dise si é lermana machiquita del negro carburo qué una enferma a loj macri. Tú que me conose, sabe estebita, que soy un loco y que si un fenómeno deso se pone pá mi número y tiene arriba lo jl plátano sinpático, me aboca tó, monina. Y la jeba ejtaba pasá y me aterrillé conella y en una desa parto palamesa y llego con una forma bárbara, baya, fino y tó, oficial asere, no te ría y empieso con una muela ejpesa, rarrá, y la chamaca dándome guataca, pero no relajaba y seguí con la muela rarrá, hajta que le dije joben bamo bailar, y yo que soy bueno eberdá, taco al baile, la saqué bailar y estubimo como mediaora girando y girando. Dejpué, pusieron música de lo boni y de bilillou, ya tú sabe, a bolberse loco, y seguí con la nichita en la guara y el material ya ejtaba enchunbao y la jeba se me dejpeina toa y le doy un apretón, de madre, el bijne ya cuadrao, baya, y la jeba pasá completa y le dije a loj cunbila que meiba y aeso elaj cuatro me fui y me llebé a la fiñe, baya, a lermana de carburo paún cufón de marianao y dejpué diuna cola de madre y diuna inperfejta de un anbientoso, le dí un completo hajta elotro día.

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Al oscurecer,
¿Habrá ya una danza de dinosaurios, una mujer vociferando su antigua fatalidad, un niño sin habla esperando el mazazo y la opórtunidad del desprecio, una respetable familia?
—Naturalmente.
Al oscurecer,
¿Nos permitirá el silencio de las cigarras la oportunidad de escuchar cabalmente nuestras propias lamentaciones?
—Nada de eso.
Al oscurecer,
¿Habrá una botella sin descorchar, una mesa bajo los árboles, dos toallas, dos cuerpos inconsolables puliendo la gastada retórica del ritual doméstico? La fastidiosa más cara, la tradición, el estado, las buenas costumbres, la familia, la moral del Partido.
—Siempre siempre.
Al oscurecer, remolinos de agua encendidas fluyendo, hacia dónde... Al oscurecer, torbellino de pájaros, llamas, plumas que revolotean, el precipitado corretear sobre la arena aún resplandeciente de las criaturas más antiguas y persistentes; criaturas hechas para huir, para abrir un hueco y desaparecer antes de que un pie venga y las aplaste, antes que el restallar de un palo las triture, antes que el estruendo de una ola enfurecida las arrastre; criaturas a las que toda una tradición de amenaza y acoso, de desprecio y patadas, una vida de "maltalo que es un bicho raro" les ha obligado a sacar los ojos fuera del cuerpo y proyectarlos, como inquietas antenas, con radares que giran, como únicos instrumentos que detectan y salvan. Al oscurecer, precipitarse de cangrejos cubriendo toda la extensión por un momento dorada de esta playa que, milagrosamente, aún me es dado mirar (por tiempo, por poco tiempo, ya), reptar de vientos que buscan el hueco milenario, seguros de que nada ha cambiado. Precipitado reptar, angustioso lanzarse y escarbar, nervioso traquetear y esfumarse, buscando la provisoria salvación, la escasa protección de los pocos sitios aún oscuros y silenciosos. Y mientras tanto, el torbellino de la luz cayendo sobre el mar. Remolinos de agua violetas. El pinar que se encendía y el acompasando planear de aquella bandada, hacia dónde. Ah mi niña de los tules, mi histórica mofeta de las prehistóricas faldas recién estrenadas, crujiendo. Ah anónima marsopa de las camisas recién tenidas, aquí está el mar. Ah lamentable mujerzuela que pretendes consolarme con amantes cartas monocordes; Dime si comes, dime si duermes, dime si vives. Ah mi lamentable mujerzuela, criatura infernal, virgen y martir, antigua bestia de mirar grasiento. Ah recatado útero que solamente abriste dos veces: para albergar y para expulsar. Ah sacrificada, ah puta, ah madre queridísima, a pesar de todo, aquí está el mar que tus ojos jamás podrán interpretar. Ah doliente condición de poeta y humores que se desparraman y solicitan y te enloquecen, inevitable condición de poeta amordazado siempre por los traficantes de la dicha... El mar.
Antiguo y resplandeciente, la Condesa, puta de siete suelas, no te cruzó para admirar tus destellos, sino para ver lo que podía llevarse de esta Isla donde según ella —alardes de romántica trasnochada— una gota de agua llena un vaso, una semilla es árbol al caer en la tierra... La Condesa, realizando el desesperado saqueo. El chulo se llama Charles y es profesor de filosofía (que mal gusto). Ay, Mercedes, y cómo exige el chulo. Ay, mi pobre María Mercedes menopaúsica y más desplumada que la cotorra del cuento.
Aventurate por el mar, dancemos sobre el mar (¿acaso Cristo no dio sobre él algunos pasitos?), sumerjámonos en el mar, o escribe un libro sobre el mar, sácale algún partido a la Avenida de Paula, describe el Muelle de Luz, pero apúrate pues las exigencias del chulo son cada vez más apremiantes— aquí está su último carta—... Escribe, escribe. Alarga aquel párrafo, pidele a Merimé que te revise la ortografía, dedicale el libro a su chocas contra el muro desde el cual te contemplo, ¿es que estás revenando siempre y sólo yo lo presiento? Si te convulsiones, bramas o estillas, ¿es que estás excitado siempre y sólo yo lo presiento? Cuando pálido te lamentas bajo y yo persistimos? Tu y yo, viviendo entre ruinas y venerables estandartes petrificados. Si padecemos, ¿es que hemos muerto o es que somos los únicos que aún vivimos? Dime, si padecemos, ¿es que hemos muerto? Si padecemos, ¿es que hemos muerto? El pinar susurra pero no interpreta; el viento sólo trasmite el grito pero no lo acoge; y la arena recibe nuestro cuerpo sin identificarlo. Dime, pues nadie detiene ya el terror, y él avanza por sobre la Isla amurallada de consignas, y reclama, a través de comunicados altisonantes, todas las estancias, incluyendo esta misma playa poblada de trincheras, unidades militares y guardacostas. Ah mar, se mar, y quita aunque sea el ritmo de este desconcierto. Ah mar se mariquita, se mariquita.
Palabras palabras ya sólo pensadas, temerosas, silenciosamente a veces muradas. Incoherencia de palabras dichas en voz baja. Palabras por las cuales alguien renunció al amor, al consuelo del discurrir callejero, al ocio de oír a los demás, a la posibilidad (siempre remota) de un viaje a los "paises desarrollados", a la dicha de exhibir una camisa entallada, al privilegio de comer un pescado grille, al paseo bajo los árboles, al estruendo del mar. Palabras por las cuales alguien se condenó para siempre, alguien se achicharró. Palabras por las cuales alguien misteriosamente contrajo de pronto un cáncer. Palabras dichas siempre con la certeza de que después vendrá el hacha. Palabras dichas con furia y hambre. Palabras que niegan o dudan pero que no suplican ni acatan, palabras que rechazan el crimen institucionalizado, la imposición de un canon para los pliegues del culo, de un himno para todas las escuelas, de una jerga, de una coraza, de una mentira para todos los hombres. Palabras que se niegan a aceptar la dicha que nos planifican los grandes teoricistas —del mismo modo que planifican la ejecución de un gigantesco plan porcino a nivel nacional—: Alguien se deslumbra ante el terco resplandor de sus negativas? Alguien oye esas voces? Alguien capta el grito reflejado en los rostros de quienes aparentemente sonrien? Alguien detiene el desfile de la nueva retórica que también aniquila? Alguien siente como suya la furia? Alguien aún conserva una indignada memoria inmune a las consignas estupidizantes y a las flamantes amenazas? Alguien recoge estruendo? Alguien ve más allá? Alguien padece padeciendo?
Quién guarda el terror?
Quién se come la caca corriendo?
Quién se bebe la baba del bobo?
Quién masturba a la mustia matrona?
Quién le chupa la picha al fetiche?
Quién alumbra la rancia penumbra?
Quién vislumbra un calambre en el timbre?
Quién cuquea la cueva del coco?
Quién le barre los verros al burro?
Quién se agarra a la barra del garra?
Quién le lanza una lanza a la panza?
Quién se embulla, abandona la silla y le estrella una pulla en la quilla?
En fin, Quién se sube a la mata de cocos y se sopla bien fuerte los mocos?
—Usted!... ¡Tampoco?!
Una cigarra dejó oír su persistente rechinar. Torbellino de luces y estruendo de aguas brevamente violetas. Torbellino de pájaros. Relampagueo de una ola. Un grito. Una pelota que irrumpe. Niños que se van, niños que corren bajo el pinar. El momentáneo desasosiego de un remolino de papeleles elevándose—a dónde, para qué... Muchachos que se retiran. Demonios que se retiran. El acompañado estruendo de las cigarras aumentó pronto. El choque dorado de las aguas. Alguien que llama; una mujer que llama. La voz de una mujer que llama. Tu mujer que te llama. La imagen, también violeta, de una mujer que llama. De una mujer en llamas que llama a otra llama? En fin, tu mujer que te llama—en llamas... Al oscurecer, torbellino de luz violeta, cangrejos violetas, pájaros violetas. Te llaman. Estruendo, golpes de agua, voces que te llaman, voces en llamas. Alguien que viene tocando el mar, el mar violeta. El oscurecer... Voces y voces, pero ningún corazón que escuche?

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manuel f. ballagas la semejanza
EL TENIENTE GÁLVEZ no podía dar crédito a sus ojos. Sentado frente a él, del otro lado de su fría mesa de interrogador, se hallaba una réplica exacta de sí mismo, un sujeto (así se hubiera atrevido a llamarlo de mediar otras circunstancias) que era la viva estampa de José Luis Gálvez, oficial investigador del Departamento de Seguridad del Estado. Se trataba de un hombre recrito encogido y tembloroso cuyo cabello no había escapado a la voraz navaja del sargento barbero y quien vestía, siguiente los reglamentos, el mono amarillo y desman-gado de los detenidos contrarrevolucionarios.
El Oficial lucía una almidonada versión del uniforme verde olivo. Encajado con aplomo en su silla giratoria, simulaba no prestar atención al recién llegado. Minutos antes él mismo lo había mandado a sacar de su celda, no sin percatarse primero —como ahora bien recordaba— de la curiosa coincidencia de nombres y apellidos, hecho que atribuyó más al azar que a la proverbial ineptitud del oficial de guardia encargado de transcribir las generales de los nuevos ingresos.
Haciendo lo posible por evitar la mirada de su tocayo y fortuito hermano gemelo. Gálvez estudió brevemente el rostro pálido del caso que tenía delante. No pudo evitar sonreir maliciosamente, felicitándose a sí mismo por la perspicacia con que había actuado al efectuar su inspección ocular. Sin duda los compañeros del aparato clandestino habían pretendido jugar una mala pasada disfrazando a aquel monigote, copiando con peculiariades y mohines los más mínimos detalles de su rostro, sin olvidar la pequeña cicatriz sobre la ceja izquierda.
Así escapó el Che Guevara al cerco de sus perseguidores —pensó Gálvez, no sin cierto dejo de orgullo y de nostalgia— bajo la mansa apariencia de un anciano calvo y desdentado.
Pero una cosa es engañar a una manada de agentes provocadores y otra gastarle una pesada broma a un oficial de tan larga trayectoria como la suya. Gálvez decidió aceptar el reto que sus compañeros de ingrato oficio le proponían y sin dejar traslucir la certeza de su hallazgo procedió a interrogar al detenido con toda la astucia y el rigor que el caso requería.
—Gálvez —dijo el Teniente, arrepintiéndose enseguida de haber pronunciado su propio apellido con el rutinario énfasis en la primera sílaba, énfasis que de notaba suspicacia e ironía al mismo tiempo, y que tenía la virtud de desmoralizar al enemigo apresado, obligándolo a percatarse de su indefensión, de su insignificancia y, sobre todo, de su más que segura culpabilidad.
Confundido, el Oficial reprimió el vago sentimiento de compasión que comenzaba a embargarlo ya. Hubiera querido decirle al detenido lo mucho que deploraba verlo reducido a la condición de prisonero, lo difícil que resultaba interrogar a alguien tan semejante a uno mismo; hubiese querido, en fin, despedirlo y olvidarlo, devoliviéndolo a una precaria semblanza de libertad, pero por alguna extraña razón el tono de su propia voz había suscitado en él temores insospechados, como si al hablar no lo hubiera hecho dirigiéndose al detenido, sino a un mimético y descomunal espejo.
La mirada de José Luis Gálvez se había vuelto ahora implorante (y por lo mismo ansiosa, quizás acusadora). El Teniente experimentó un leve sobresalto, agudamente sentido en el abdómen, donde parecian darse cita sus temblores. Apartó su vista de los ojos del detenido y, por hacer algo, repasó el voluminoso expediente que tenía sobre la mesa, constatando con pánico la gravedad del caso que lo ocupaba: nada menos que un criminal de guerra.
Gálvez sintió cómo la sangre se le iba a la cabeza, cómo se desataba el nudo que indignadamente pugnaba en su garganta.
—Por veinte años has andado escapándote —se oyó decir, al tiempo que agitaba un índice acusador sobre la testa pelada, sobre la bestia sollozante que lo veía ahora erguirse, repuesto finalmente de toda misericordia o simpatía.
Pero en realidad el detenido no estaba llorando. Simplemente asentía a todo cuanto se le estaba diciendo, como un escolar travieso ante el regaño merecido. Sus hombros se estremecían, eso sí, aparentemente a causa de la fría temperatura que se dejaba sentir en aquel cuarto de paredesnudas cuyo único adorno era un retrato del Comandante en Jefe.
—Puedo fumar? —preguntó, haciendo además de tomar el paquete de cigarrillos que había sobre la mesa.
El Teniente denegó enfaticamente la petición.
—Aqui estamos para hacer justicia —dijo con sequedad.
José Luis Gálvez se encogió de hombros, murando una incoherencia.
El Oficial desechó la excusa con un mero gesto. Quiso seguir hablando, pero recordó de pronto que se trataba de una colosal broma urdida en las entretelas del propio Ministerio. Aquella mascara, aquel señuelo jamás se doblegaría ante sus palabras, por dramáticas que estas fueron. Por un momento consideró la posibilidad de llamar al custodio y dar por terminada la frase, pero concluyó que tal norma de conducta no sería muy del agrado del Alto Mando, sin cuya bendición semejante impostura jamás habría sido posible.
Los documentos meticulosamente foliados indicaban que el detenido, cuyas generales se consignaban, había desplegado una inhumana y criminal conducta en el desempeño de sus funciones como oficial de los cuerpos represivos de la tirania. Seguía un pesado cúmulo de testimonios y declaraciones juradas de numerosas víctimas, coincidiendo todos en sustanciar los cargos de abuso de poder, maltratos a prisioneros y sus familiares, difamación y violaciones continuadas de las garantías constitucionales.
Una helada capa de sudor cubrió la frente del Oficial. Aturdido, releyó el texto, buscando en vano alguna fecha, algún punto de referencia al cual anclar la impresionante lista de crímenes cometidos por Gálvez. Sus dedos recorrieron febreromente los párrafos, eludiendo la inquietante sucesión de vaguedades, hasta detenerse en aquel pasaje que hacía mencion del carácter despático y seudopopular del antiguo régimen.
Esto ya pasa de broma, pensó Gálvez, dejándose caer pesadamente en la silla giratoria, a la vez que tropezaba con la mirada cómplice del detenido.
—Todavia estamos a tiempo —le soplaba éste al oído, inclinándose desfachatadamente sobre la mesa, tirándole de la manga, insultándolo con su mal aliento.
En otras circunstancias el Oficial hubiera cortado en seco la provocación, pero experimentaba una opresiva sensación de fatiga que le impedia reaccionar con severidad. De hecho, incluso sus sentidos se mostraban incapaces de distinguir la luz de la sombra.
—Quién eres? —preguntó al fantasma, y casi al instante lo invadió la certeza de encontrarse solo y desarmado, en medio de aquel frío cuarto adonde pronto otros hombres, otros uniformes acudirían a interrogarlo.
JUAN MARTIN RODRIGUEZ
TOBIAS Y EL ANGEL
(con perdón del pintor ramón grau)
un ángel
en el centro de una pintura
que nos dispara a quemarropa
el mensaje candoroso
sin la sal de Job
sin la eternidad de los versos de Dante
un ángel pintado con alas errabundas
que tornan el amor más triste
los hombres bovinos tirados en la vida que se vive
no reciben el mensaje joven y tierra
de un ángel
toda el alba de mi nostalgia
se posó en mis ojos
para advertir la verdad desconcertante
del cuerpo caliente de pie sobre la tierra
hoy yo me acerqué
con mis reacciones sordidas de hombre del siglo XX
a un ángel sin alas
y sin cruces.
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POESIA/POETRY
allen ginsberg/plutonian ode
I
1 What new element before us unborn in nature? Is there a new thing under the Sun?
At last inquisitive Whitman a modern epic, detonative, Scientific theme
First penned unmindful by Doctor Seaborg with poisonous hand, named for Death’s planet through the sea beyond Uranus
whose chthonic ore fathers this magma—teared Lord of Hades, Sire of avenging Furies, billionaire Hell—King worshipped once
5 with black sheep throats cut, priest’s face averted from underground mysteries in a single temple at Eleusis,
Spring—green Persephone nuptialed to his inevitable Shade,
Demeter mother of asphodel weeping dew,
her daughter stored in salty caverns under white snow & black hail, grey winter rain or Polar ice, immemorable seasons before
Fish flew in Heaven, before a Ram died by the starry bush, before the bull stamped sky and earth
or Twinscribed their memories in clay or Crab’d flood
10 washed memory from the skull, or Lion sniffed the lilac breeze in Eden—
Before the Great Year began turning its twelve signs, ere constellations wheeled for twenty—four thousand sunny years
slowly round their axis in Sagittarius, one hundred sixty—seven thousand times returning to this night
O radioactive Nemesis were you there at the beginning black Dumb tongueless unsmelling blast of disillusion?
I manifest your Baptismal Word after four billion years
15 I guess your birthday in Earthling Night, I salute your dreadful presence lasting majestic as the Gods,
Sabaot, Jehova, Astapheus, Adonaeus, Elohim, Iao, Ialdabaoth,
Aeon from Aeon born ignorant in an Abyss of Light,
Sophia’s reflections glittering thoughtful galaxies, whirlpools of starspume silver—thin as hairs of Einstein!
Father Whitman I celebrate a matter that renders Self oblivion!
Grand Subject that annihilates inky hands & pages’ prayers, old orators’ inspired Immortalities,
20 I begin your chant, openmouthed exhaling into spacious sky over silent mills at Hanford, Savannah River, Rocky Flats, Pantex, Burlington, Albuquerque
I yell thru Washington, South Carolina, Colorado, Texas, Iowa, New Mexico, where nuclear reactors create a new Thing under the Sun, where Rockwell war—plants fabricate this death stuff trigger in nitrogen baths,
Hanger—Silas Mason assembles the terrified weapon secret by ten thousands, & where Manzano Mountain boasts to store its dreadful decay through two hundred forty millenia while our Galaxy spirals around its nebulous core.
25 I enter your secret places with my mind, I speak with your presence I roar your Lion Roar with mortal mouth.
One microgram inspired to one lung, ten pounds of heavy metal dust adrift slow motion over grey Alps
the breadth of the planet, how long before your radiance speeds blight and death to sentient beings?
Enter my body or not I carol my spirit inside you, Unapproachable Weight,
O heavy Element awakened I vocalize your consciousness to six worlds
30 I chant your absolute Vanity. Yeah monster of Anger birthed in fear O most
Ignorant matter ever created unnatural to Earth! Delusion of metal empires!
Destroyer of lying Scientists! Devourer of covetous Generals, Incinerator of Armies & Melter of Wars!
Judgement of judgements, Divine Wind over vengeful nations, Molester of Presidents, Death—Scandal of Capital politics!
Ah civilizations stupidly industrious!
2: Walt Whitman
3: sea: Pluto, past planets Uranus and Neptune. Doctor. Glen Seaborg, “Discoverer of Plutonium.”
4: Pluto was father to Eumenides, the Furies who return to avenge mindless damage done in passion, aggression, ignorance, etc. Pluto was also Lord of Wealth.
6: Demeter: Pluto’s mother—in-law, the Earth fertility goddess whose daughter Persephone was stolen for marriage by underworld lord Pluto & kept his caverns a half year at a time, released to her mother each spring. Demeter gave wheat to man at Eleusis, site of her temple, one place in ancient world where Pluto was also worshipped with ceremonies indicated above.
W.C. Williams wrote of Asphodel “that greeny flower” as the blossom of Hades.
8: Fish, Ram, Bull, Twins, Crab, Lion: Ages of Pisces, Aires, Taurus, Gemini, Cancer, Leo. 2000 years each age.
11: Platonic, or Babylonian or Sidereal “Great Year” × 24,000 years = half life of Plutonium radioactivity.
12: The 24,000 year span of the Great Year × 167,000 cycles = 4Billion Years, supposed Age of Earth.
13: Six senses including mind.
16: Jehova to Ialdaboath: Archons of successive Aeons born of Sophia’s thought, according to certain Ophitic & Barbelo—Gnostic myths.
20-23: Plutonium Factories, whose location by state and whose fuction in Bomb—making are here described
Canker—Hex on multitudes learned or illiterate! Manufactured Spectre of human reason! O solidified imago of practitioners in Black Arts
35 I dare your Reality, I challenge your very being! I publish your cause and effect!
I turn the Wheel of Mind on your three hundred tons!
Your name enters mankind’s ear! I embody your ultimate powers!
My oratory advances on your vaunted Mystery! This breath dispels your braggart fears! I sing your form at last
Behind your concrete & iron walls inside your fortress of rubber & translucent silicon shields in filtered cabinets and baths of lathe oil,
my voice resounds through robot glove boxes & ingot cans and echoes in electric vaults inert of atmosphere,
40 I enter with spirit out loud into your fuel rod drums underground on soundless thrones and beds of lead
O density! This weightless anthem trumpets transcendent through your hidden chambers and breaks through iron doors into the Infernal Room!
Over your dreadful vibration this measured harmony floats audible, these jubilant tones are honey and milk and vine—sweet water
Poured on the stone block floor, these syllables are barley groats I scatter on the Reactor’s core,
I call your name with hollow vowels, I psalm your Fate close by, my breath near deathless ever at your side
45 to Spell your destiny, I set this verse prophetic on your mausoleum walls to seal you up Eternally with Diamond Truth! O doomed Plutonium.
II
The Bard surveys Plutonian history from midnight lit with Mercury Vapor Street lamps till in the dawn’s early light
he contemplates a tranquil politic spaced out between Nations’ thought—forms proliferating bureaucratic & horrific arm’d, Satanic industries projected sudden with Five Hundred Billion dollar Strenght
around the world same time this text is set in Boulder, Colorado before front range of Rocky Mountains
50 twelve miles north of Rocky Flats Nuclear Facility in United States on North America, Western Hemisphere
of planet Earth six months and fourteen days around our Solar System in a Spiral Galaxy
the local year after Dominion of the last God nineteen hundred seventy eight
Completed as yellow hazed dawn clouds brighten East, Denver city white below
Blue sky transparent rising empty deep & spacious to a morning star high over the balcony
55 above some autos sat with wheels to curb downhill from Flatiron’s jagged pine ridge
sunlit muntain meadows sloped to rust—red sandstone cliffs above brick townhouse roofs
as sparrows waked whistling through Marine Street’s summer green leafed trees.
III
This ode to you O Poets and Orators to come, you father Whitman as I pass you by, you Congress and American people,
you present meditators, spiritual friends & teachers, you O Master of the Diamond Arts,
60 Take this wheel of syllables in hand, these vowels and consonants to breath’s end
take this inhalation of pure poison to your heart, breathe out this blessing from your breast on our creation
forests cities oceans deserts rocky flats and mountains in the Ten Directions pacify with this exhalation,
enrich this Plutonian Ode to explode its empty thunder through earthen thought—worlds
Magnetize this howl with heartless compassion, destroy this mountain of Plutonium with ordinary mind and body speech,
65 thus empower this Mind—guard spirit gone out, gone beyond me, Wake space, so ah!
24: 240,000 years the supposed time till Plutonium becomes physically inert.
26-27: Ten pounds of Plutonium scattered throughout the earth is calculated sufficient to kill 4 Billion people.
29: Six worlds of Gods, Warrior Demons, Humans, Hungry Ghosts, Animals, & Hell Beings held together in the delusion of time by pride, anger & ignorance: a Buddhist concept.
33: Divine Wind = Kamikaze, typhoon, wind of Gods
36: 300 tons of Plutonium, estimate circa 1978 of the amount produced for American bombs.
37: “I sing yur from” etc. “The Reactor hath hid himself thro envy. I behold him. but you cannot behold him till he be reveald in his System.” Blake, Jerusalem Chapter Plate 43 1. 9-10
43: Traditional libation to Hades poured at Temple of Eleusis, and by Odysseus at the Necromanteion at Acheron.
45: Diamond: ref. to Buddhist doctrine of sunyata, i.e. existence as simultaneously void and solid, empty and real, all-penetrating egoless (empty void) nature symbolized by adamantine Vajra or Diamond Sceptre.
48: Estimated World Military Budget, 116 Billion U.S. share, Oct. 1978.
61-63: Four characteristics of Buddhia-nature activity: to pacify, enrich, magnetize & destroy.
65: Americanese approximation & paraphrase of Sanscrit Prajnaparamita (Highest Perfect Wisdom) Mantra: Gate Paragate Parasamgate Bodhi Svaha.

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PIO SERRANO
(Del libro 'Cuaderno de Viajes', publicado por Ediciones Playor, Madrid)
SALUDO A ELISEO DIEGO
Llegado a usted,
que es decir el mediodía feliz,
el patio umbroso,
los pueblos olvidados,
la repetida calzada que todos habitamos
o el forzado equilibrista de mortal cabriola,
es descomponer la generosa imagen
y cubrirla de una piel que siempre estrena un silabario
y escuchar fantasmas luminosos
y trasegar las horas más quietas de los días.
Es difícil imaginarlo tan tranquilo,
agazapado en la palabra,
con su jacquet de cuero,
haciendo como que permanece,
pero sabiendo más.
Usted, Eliseo Diego,
no vive del cuento,
por eso asombra oírlo tan callado,
acariciando sonidos y sombreros,
ampliando la mirada al signo,
resucitando fronteras
y augurios.
Qué lástima, Eliseo,
que los estrechos cercos de la historia
—y su invitado de piedra, el miedo—
le hayan ido lamiendo
brevemente
—no imagino ninguna repentina alteración en su mirada—
sus mejores perfiles, su soledad serena,
su mesurada palabra,
su consabida cita callada con el verso
y en su lugar lo expongan al lamentable y torvo gesto
que del funcionario exige un expediente.
STEVE CROSSMAN / TWO POEMS
SHADOW & ANGEL
A man forges his luck
out of fool's gold,
quicksilver,
and iron nerve.
If he lies down
by the roadside,
there's a chance
he will never arise.
He might find coins
weighting down
his eyelids.
A man may draw
comfort from
the morning star,
the evening star,
his constant heartbeat
and obstinate footsteps.
But scarce are the men
who consider him
their brother;
women will rarely
be closér than flesh.
It is his shadow
that companions his days.
And in the night,
an angel coalesces his dreams.
CONVOLUTION
on summer stallions
we ride
the spiral road
to the core of day
beneath a sun
that plants its flames
in our chests
we smolder
collapsing into ash
night passes
with a soft shadow
drowsy-eyed
we phoenix
to the zenith
of a cresting sigh
lifetimes painted
the length of its skin
the serpent
tastes its tail
on solstice eagles
we fly
the spiral wind
to the core of day
ORLANDO ALOMA / CRITICA Y AUTOCRITICA
Los intelectuales se lanzaron entusiastamente a realizar sesiones de crítica y autocrítica... con la esperanza de que así se acercarán al pueblo al querían servir. Sólo Wang Shih-wei se negó a seguir el movimiento. Aun después de las Charlas siguió defendiendo su punto de vista. Se le acusó de trotskysmo, se ejercieron sobre él presiones, se trató de persuadirlo: en vano. El 2 de junio de 1942 presentó su renuncia al Partido, trabajó en lo sucesivo en Yenán como obrero en una fábrica de cerillas, pero nunca hizo su autocrítica.
K.S. Karol: China: el otro comunismo
Un hombre puede firmarse demasiadas veces
criado de Vuestra Excelencia -al fin y al cabo
son fórmulas cortesanas de la época;
puede escribir, sin convicción y por encargo, un panfleto
en defensa de la política económica del reino;
o un romance y dos sonetos para elogiar
la buena puntería del monarca;
puede opinar, una letras otra, seriamente,
que nunca el discurso de los escritores
se igualará al talento superior del príncipe.
Todo le es olvidado
porque una escuálida mañana de diciembre
(agonía del otoño de mil seiscientos treintinueve)
bajo su servilleta encuentra el rey
ciento setentiocho dodecasilabos pareados
contra la corrupción, el despilfarro, el fraude,
las inútiles guerras, el alto costo de la vida, la pobreza,
las lisonjas palaciegas, el silencio.
Pero qué pensar si ya preso el autor,
solicita de hinojos perdon, piedad, misericordia;
si para conseguir sólo mudanza de cárcel
y de tierra, compara al Conde - Duque
en virtudes, estilo, doctrina y eminencia
con el simpático y locuaz Plinio Segundo, sobrenombrado el Joven.
¿Que está viejo dec. -pasa de los sesenta-, ciego
del ojo izquierdo, tullido, con tres heridas mal cicatrizadas?
Qué decir del gran Francisco de Quevedo finalmente.
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lunes a sábado
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AIR BURIAL
There is also a custom called "air burial" in which the body of the deceased is set out on a wild crag... to be rended and devoured by the wild beasts; when only the bones are left, these are broken and ground down to powder, then mixed into lumps of dough, to be set out again for passing birds...
Matthiessen, The Snow Leopard
On the mountainside, nothing is felt: even the teeth of the leopards, those cloud-shapes strangely warm, gnash soundlessly at our marrow-bones, our thinly meated skulls. We wake only when carried away, wrapped in animal darkness, in a kind of resurrection.
Still, a few splinters remain, catch a blue light off the scarp. At dawn, small men, bare feet cracked like rocks, come laughing toward us, gather what little remains, bundles of grease-smeared sticks, smudged potsherds of our ruin.
And again, we awaken to warmth, this time the cereal heat of baking. Ground down, flattened by hand, our dust a magical leavening we rise in the clay-barrow oven, push back the rock, are delivered:
beyond cold Khatmandu, gods' doves devour and redeem us.
RICHARD HAGUE / TWO POEMS
SLUGS
Always the last guests at the banquet, arriving from old cisterns and plant-heaps long after dark, they mark their trails neatly, wandering laces of slime of interest to crickets and house cats.
I watch them, the largest four inches long, patterned like tigers on pike, nose the round bits of potato into evening's senescence.
I admire their delicate eyestalks, the fluid contentment of their bodies, the way they go back where they came from saying nothing, gleaming and muscular as silence.
EMILIO V. LOPEZ-ALONSO / CARIBEIDA
Mi silla y la esfera fulana (una tragedia sería la maravilla el tótem) la comadrita canta en su balanceo bajo félido florívoro
Amelia Peláez
todo acontece a nivel del boquete y la palmada jalón de oreja anti-europeo la linterna de Yara fuera del sueño en la colombina displicente refranera del zapateo inaumentable de Baracoa presiéntese entre palmeras, sí circunloquios o rumores torbellinos iridiscentes secreteos a la Cantón, a la Varsovia (a la Chetumal) (a la Sikasso) ilíaco malacitano con cuña arrancada narcotizante iluminaciones ecuestres por océanos descuartizados
LLEGO UN DIA AQUEL DIA (santidad delimitable en el conferenciamiento de la mata de güira) con sumas de aristas se hinchó el caldo de cultivo desequilibrio apaciguado de la desproporción y kikirikí un bacilo hilarizante que mura su concuro inicial meneo galvanizado espiralide rampa de conciliación a media-noche con su modulación trocada hacia un sin-rumbo impostulable (fabuleo destemplado, único, a lo marañón)
lanzas de punta transplanetada surgiendo así de las troneras y sin rumbo bajo las almohadas alquitrán el ombligo y más tarde en el ano (tropical deporte, y también, justo, enarbolamiento de la esteatopigia sabrosona y mierdas intrascendentes)
Caruca descamada del crujimiento cipriota agua salada marina en cazuela que huele a sopa de vegetales (se apresa en el volteretaje de aire huidizo y empachoso yo sé la sangre no emerge, se adentra en la carne y exabrupta la piel)
Copado sin código alzo los brazos hacia los resoplidos y al bajo vientre mío entre ombligo y verga le sale como carcajada ya explosiva trompetilla (¿Qué fué?)
IDEAS
esteban luís cárdenas operación profilaxis
Considerando seriamente a la objetividad, resulta difícil escribir sobre la actual situación del arte y la literatura en Cuba. Al menos, para ser más exactos, es imprescindible correr el riesgo (y a veces no sólo el riesgo) de ser acusado de agente de la derecha, anti-comunista tradicional u oportunista de izquierda. Sin embargo, bien visto, es sólo un ligero riesgo, pues estas consideraciones tienen y tendrán siempre una decidida connotación política, cuando no fuesen, simplemente, la proyección del fanatismo o la imbecilidad.
Atendiendo a este fenómeno es por lo que algunos hombres, aún residiendo en países cuyos regímenes sólo garantizan la violencia, en cualesquiera de sus sentidos y, por consiguiente, la destructividad, han decidido establecer un distanciamiento con relación a los sentimientos íntimos, que sirva de catalizador o antibiótico a la errática subjetividad de una sensibilidad, indiscutiblemente dañada—en el caso de Cuba, dos veces dañada—por este tiempo alucinante y malévolo, en cualquier rincón de la tierra.
La policía política cubana (DSE), ha llevado a cabo las más diversas actividades contra artistas e intelectuales de la Isla. Como es fácil suponer, la mayoría de esas actividades han estado fundamentala das en el mecanismo de control conocido universalmente con el nombre de terror. (No pienso exponer definiciones, pero no puedo dejar de señalar que la palabra "terror" y el concepto contemporáneo que de ella se infiere no podrián brindar una explicación, por la propia limitación semántica de esta palabra, de lo que ha sucedido en Cuba con referencia al auto—silencio o los agónicos gritos del arte, la literatura y la vida misma o su apariencia durante los últimos 22 años).
Es indiscutible que esas operaciones de la policía de Fidel Castro no han dependido, exclusivamente, como asegurarian velozmente diversos estudiosos y observadores de la naturaleza perversa y destructiva del comunismo. Pienso que esto no sería exacto y que afirmaciones de esta naturaleza son, precisamente, puntos de apoyo, que le sirven al régimen de La Habana, como argumentaciones justificativas, por lo menos en el interior de la Isla. Me parece que el llamado comunismo cubano (castro - leninismo) ha dependido, en un alto por ciento, de las enrevesadas circunstancias históricas de esa pequeña nación, de su personalidad antropológico—cultural, que en estado catártico, durante 22 años, ha ido perdiendo su inexistente (aunque posible

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operación... de alcanzar) identidad. Por supuesto, además de lo señalado, es imposible olvidar las actuales condiciones de nuestra maltrecha civilización y, sin lugar a duda, su gran parte de culpa.
En relación con los intelectuales y artistas y la malsana represión a que han sido sometidos, también han funcionado diversas contradictorias motivaciones. Una de las razones más evidentes o aclaratorias la relativa complicidad de esos mismos intelectuales y artistas, surgida a veces de la razón y el miedo a veces de la simple demencia. (No es posible olvidar que Cuba es el Caribe español y africano, por lo que la realidad y la magia se confunden hasta extremos en que resultan imposibles las demarcaciones objetivas o las definiciones verdaderamente radicales). Es decir, de algún modo los mismos hombres, ulteriormente destruidos, justificaron y colaboraron para perpetuar el motor que ganantizaría de manera perversa la galvanización de sus almas.
Son muy pocas las excepciones de intellectuales o artistas —sin contar los periodos de crisis definitorias que afectan a cualquier sociedad de este corte: Polonia y Hungria en 1956, Checoslovakia después de Agosto de 1968 o la propia Cuba en los primeros 6 años del nuevo gobierno revolucionario —que luego de haberse comprometido, esencialmente, con una revolución como la cubana, permaneciendo como sus defensores teóricos (a veces, prácticos) durante años, renuncien, objetivamente, a este principio de apoyo. En cierta medida es una autoconfirmación imprevisible, pues, desacertadamente no o, se le entregó el espíritu a aquel proceso sobre las bases siempre dubitables de la fe, la patria y la condenable historia de la explotación del género humano, sobre todo en los países pobres. No puede olvidarse, pues, que muchos de esos hombres pusieron toda la potencialidad aspiratoria de sus menes y sus sensibilidades, al servicio de aquel fenómeno socio—político y que, por tanto, sus humanidades plenas, incluso en los intimos minutos de hacer el amor o escribir un poema, estuvieron en función de conquistar el sueño, la realización completa de cada ser que se moviera dentro el onirico marco de la Isla, bajo la tutela y los discursos de los nuevos líderes y su gobierno. No obstante, a pesar de toda la confusión, los compromisos, los espíritus entregados o aniquilados, el gobierno de La Habana se tomó el trabajo de establecer su posición con la maxima claridad posible, para de este modo evitarse inutiles contratiempos y preocupaciones. Algunos expertos economistas argumentan que la sistematización de una alta dosis de represión contra el pensamiento en Cuba—an el de tendencia marxista ortodoxa—es la ineludible consecuencia provocada por el fracaso económico de la administración soviético castrista.
En el mes de julio de 1978 se celebraría en La Habana, el conocido Festival Mundial la Juventud y los Estudiantes. Para un evento de esta naturaleza y trascendencia el gobierno cubano estimó imprrescindible, con un año de antelación, preparar al país, sobre todo a la capital de la República, en donde serían mayores las actividades de dichos festejos. Así se organizaron de modo sistemático fiestas de fin de semana en las empresas, fábricas y entre los vecinos de todas las barriadas y regiones para recaudar, supuestamente los fondos que ayudarán a la celebración de la “fiesta mavor”. También se procedió, por orientaciones que descendieron de las altas esferas, a cubrir de bardas, adornadas de colores (sobre todo en el reparto del Vedado) a los edificios semi-destruidos que brindaban a la ciudad de La Habana, históricamente festiva y llena de luces y brillos, un incuestionable aspecto de miseria y desolación. Pero además de esta preocupación con respecto a la visión no alentadora que podía ofrecer la ciudad, el gobierno cuestionó los resultados del encuentro de aquellos juventudes de todas partes del mundo, repletas, por lo general, de vida, de sueños, de “juventud”, con la otra, la cubana, ligeramente aniquilada, con los cabellos largos y los ojos tristes y desando, desde un frenesí imposible disimular, poder vestirse con un Levi-Strauss, unos botines de cuero o gamuza y una camisa de círculos y colores. El gobierno cubano reflexionó, sin duda con temor, sobre un problema de esta naturaleza. De ello surgió que durante ese año de 1977 tuviera lugar uno de los más notables esfuerzos de represión contra la juventud. De este modo y por esta razón circunstancial —la supuestamente más explicita, al menos— el Departamento de la Seguridad del Estado cubano, en los 12 meses de ese año, desató las más extraordinarias operaciones de detenciones y terror en contra de los jóvenes, a lo largo de toda la historia de la revolución castrista. La precondición de miedo en todo el país se convirtió en el estado sicológico normal de una generación entera. Una determinada edad se transformó, velozmente, en un probable delito y por supuesto en el inocente e inconsciente complejo de culpa de los propios jóvenes, que en un cierto momento llegaron a considerarse a sí mismos como delicentes políticos potenciales y prácticos por no tener hijos, sentir placer ante los colores de un film, ante el ritmo de una música o admiración por los cosmonautas que descendieron sobre la superficie de la Luna y que, por desgracia para los inmaduros cubanos, fueron norteamericanos.
Como ya he anotado, en este tortuoso año de 1977, la represión estuvo generalizada, pero hubo una particularidad, referida especialmente a los intelectuales y artistas menores de 40 años. Esta actividad la policía cubana, según el entonces subteniente Oriol Pino Rios, se denominó Operación Profilaxis y su principal objetivo fue la discusión y el esclarecimiento con algunos intelectuales y artistas (un alto número), acerca de ciertas sucias concepciones de estos (Diversionismo Idelológico), sostenidas por la deformación de indecuadas lecturas y la observación, como expectadores de filmes que, a pesar de ser una supuesta version revolucionaria de la realidad en los países desarrollados de Occidente, eran sólo sutiles glorificaciones del individualismo y la sociedad de consumo, cuando no veladas críticas al socialismo y al marxismo—leninismo.
roberto madrigal ecay
EL HECHO de que un alto funcionario de cualquier país comunista solicite asilo político mientras se encuentra en misión oficial del régimen al cual abandona, tiene la importancia de evidencer el nivel de degradación moral que engendra ese sistema, lo cenagoso de su estructura, y los tortuosos laberintos de traición y mascarada que subyacen bajo el esquema del terror. Es un acontecimiento que amerita divulgarse a voz en cuello y titulares destacados. Así ha sucedido en varias ocasiones, como en los no muy lejanos casos de los embajadores polacos ante Washington y Tokio, y el representante afgano ante la ONU, y vale que la práctica se siga repitiendo.
También debe destacarse que el otorgamiento de asilo político en estos casos representa una valiente toma de posición ideológica y un desafío al esquematismo legal por parte del país que lo concede, ya que lo hace sobre bases interpretativas altamente subjetivas, pues sólo parte de considerar que a partir del momento en que el individuo decide cambiar de camiseta, este puede ser severamente castigado si se le devuelve a su punto de origen, ya que no existe ningún indicio de que hasta ese precio instante el sujeto en cuestión haya sido victima de persecución política, ni de que su vida se haya visto en peligro. Pero de eso a considerar que el antiguo camarada funcionario es un disidente, va un trecho insalvable. Nadie ha osado calificar abiertamente disidentes a ninguno de los personajes arriba mencionados, a pesar de que el representante afgano declaró públicamente que sumaría a las fuerzas que combaten por la libertad de su pueblo. A ello siguió el silencio, y ya el mundo no conoce de su paradero.
En fecha relativamente reciente, el antiguo gendarme literario César Leante, al descender de su avión cuando este hacia una escala técnica en Barajas, decidir embarajar y no retomar el vuelo que lo llevaba con destino a no recuerdo cual país de la Europa socialista (da lo mismo), y favorecido por la influencia de cierta tendencia errada que existe entre algunos intelectuales y disidentes legítimos, ha realizado una relampagueante transformación ideológica de funcionario de la burocracia cultural castrista a escritor disidente, como todo un Clark Kent antillano.
Por su obra literaria (de alguna forma hay que llamarla), sus declaraciones oficiales, su trabajo en las instituciones culturales en Cuba, su cargo de censor y algunos comentarios de quienes le conocian de cerca, siempre he tenido a Leante como un oscuro y diligente apologista del estalinismo cultural.
Este Dr. Jekyll de los laboratorios de Guillén y Retamar, cuyo libro más conocido es nada menos que la laudatoria “Con las Milicias”; que se pasó veinte años de coctel en coctel y de gira propagandística conciliábulos literarios; de lengua y conducta siemprestas a defender los logros de la Revolución cubana, parece tener el tejido moral hecho con fibras de corcho. Si bien debe apllairse su acto definitivo en Madrid, resulta inadmisible que se le incorpore a las filas disidentes y anticomunistas.
¿Cómo puede justificar César Leante que mientras Jorge Valls, Armando Valladares y Angel Cuadra se podrian en las mazmorras de Castro, el se apresuraba a tomar el avión para representar la política cultural de la Revolución? Qué excusa puede ofrecer a que cuando Lezama Lima, Virgilio Piñera, René Ariza, Pepe Triana, Oscar Hurtado, Rogelio Llopis y Reinaldo Arenas, entre tantos otros, eran condenados al silencio o al exilio interior, el firmaba diligente cartas y manifiestos, condenaba a Vargas Llosa, o se hartaba de comida en alguna recepción del Cuerpo Diplomático?
Por supuesto que de nada vale esgrimir el argumento de que en un régimen totalitario, donde el estado es el único amo, todos trabajamos para este necesariamente. Hay muchas formas de subsistir con mayor o menor dignidad. No se puede comparar el efecto que puede tener sobre el prójimo la tarea de un profesor de inglés, un corrector de galeras, un médico o una simple secretaria de cualquier empresa estatal, con la de un oficial de la Seguridad del Estado o un mercenario ideológico.
Resulta difícil predecir la conducta de quien se ha acostumbrado a llevar una mascara durante tanto tiempo, cual personaje o actor del teatro griego. Más aún; cuando todavía revela públicamente su dolor ante la posibilidad de que se le excluya orwelianamente de la historia de la literatura cubana que elaboran los vasallos de Castro, y en la cual, eso si, se habia merecido un puesto destacado.
Ya ha comenzado a mostrar sus cualidades miméticas. Si allá recogió genuflexo las migajas del poder y disfrutó de los pequeños privilegios que se le reservan a la clase dirigente, aquí, en su version de Mr. Hyde del exilio, aprovecha oportunamente la mano que honesta, pero equivocadamente, algunos le han tendido. Ya apareció, editada por Argos—Vergara, su novela “Los Guerrilleros Negros” que en Cuba le valió el premio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en 1975. Con ella trató de installarse en una tradición literaria que se desencadenó tras los estudios realizados por Fernando Ortiz, dentro de la cual José Luciano franco ha realizado valiosísimos aportes, que Lidia Cabrera ha elevado a su máximo exponent narrativo, y que, ya después de la Revolución, explotó con mejor suerte otro payaso obediente, pero más talentoso, Miguel Barnet (quien nada me sorprendería si algún día se decide también a dar el salto) con su obra “Cimarrón”, y que ultimamente se puso de modo como tema en la cinematografía cubana, con los filmes quedaron bautizados como negrometrajes. Ahora, para su edición española y ante la esterilidad que parece provocarle el choque con la libertad, realizó cambios sustanciales de contenido a la obra (quizás sobre un ejemplelar de los que ti

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no bastan los héroes
En Mi Jardín Pastan Los Héroes. Heberto Padilla. Novela. Editorial Argos Vergara. S.A. Barcelona.
QUÉ CLASE de novela ha escrito Heberto Padilla? Una abominablemente reacciónaria y plagada incluso de desviaciones morales, como declaró el poeta en su forzada autoacusación de 1971, o acaso sencillamente una que se limita a reflejar "algunos caracteres y conflictos que sólo surgen un proceso revolucionario", como dice el novelista en el prólogo de la recién publicada En Mi Jardín Pastan Los Héroes? Se verá el crítico obligado a acatar con desgano el juicio emitido por el agente represivo cubano que la calificó de "novela inconclusa"?
Las interrogantes se desvanecen —en la medida de lo posible— si empezamos por tomar En Mi Jardín... por lo que realmente es: un mero roman a cef cuyo personaje central no es otro que el propio autor de Fuera del Juego enfrentado a sus obsesiones y a su peculiar concepto de la angustia en función de la Historia.
El mismo Padilla nos presenta su coartada en las primeras páginas del libro, cuando afirma: "Son inconclusos los destinos de cada uno de estos personajes, las situaciones en que están envueltos, porque inconcluso y fragmentario es todo cuando se escribe en una atmósfera política de asfixia... Los libros que se escriben el socialismo son generalmente imperfectos".
Podríamos contentarnos con esta aseveración (que más bien parece una disculpa) si la ficción literaria fuese una simple transposición de la realidad a que alude el discurso. Pero todo intento de recrear la realidad presupone la voluntad de superarla estéticamente, en este caso mediante la palabra, herramienta que Padilla no demuestra ser capaz de dominar en la misma medida que otros novelistas igualmente inmersos en el contexto de una atmósfera política enrarecida por el totalitarismo, mas no por eso truncados en su capacidad creadora o imaginativa.
No ocurre lo mismo, me temo, con la novela que Heberto Padilla sacó clandestinamente de Cuba en una bolsa de poletileno. Su posterior revisión, ya en el exilio, no ha agregado a la obra ninguna cualidad que la redima de manera perdurable, ni como mensaje desnudo, ni como texto.
No resulta difícil adivinar que en el personaje Julio —intelectual caido en desgracia y relegado a un oscuro puesto de traductor— Padilla ha volcado una buena parte de su turbado y a ratos exuberante mundo interior.
Sin embargo, más que introducir al lector en una galería de literatos asediados por los mecanismos de poder (como muchos suponen), Padilla ha elegido presentarnos todo un compedio de burócratas desencantados cuyo empeño más sostenido parece ser el de llevar a feliz termino y entregar puntualmente las traducciones que les han sido encomendadas como penitencia, al tiempo que discuten furiosamente entre sí y hasta con los autores de los libros que traducen, a falta de mejor contrincante.
En Mi Jardín Pastan Los Héroes carece, además, de una adecuada progresión argumental, privada de la cual, la mentablemente, la novela abandona todo reclamo de credibilidad. En su lugar, el autor se contenta con delinear apresuradamente una abigarrada serie de anécdotas cuya finalidad escapa a todo esfuerzo de nuestra imaginación.
Tomemos por caso el contrapunto dramático entre Raimundo y Rodríguez, dos funcionarios de la todopoderosa Comisión Orientación Revolucionaria. No sólo un abismo generacional separa a ambos hombres al enjuiciar el caso de Julio; se trata de una concepción enteramente distinta de las relaciones humanas y sociales, como si dos especies (una emergente y otra en vias de extinción) se enfrentaran en la eterna batalla por la supervivencia. Pero Padilla se las ingenia para anular la riqueza potencial de esta confrontación al tratarla de modo superficial.
Narradas en un estilo excesivamente llano, casi forense, las situaciones se amontonan unas sobre otras hasta componer un tedioso mosaico que apenas logra trasmitir la atmósfera de acoso en que el autor, a todas luces, se proponía introducirnos.
E. T. (THE EXTRA_TERRESTRIAL)
Elogio de la cordura
Resulta imposible escribir sobre E. T. sin hacer un paréntesis sobre su joven realizador. Creo que nunca en la historia de Hollywood —o de cualquier industria cinematográfica— ha habido un director que de forma tan consistente y abrumadora a una la complacencia del público y las alabanzas de la critica. En efecto, un amplio espectro de especialistas, desde Pauline Kael hasta Vincent Canby, pasando por David Denby, Bill Cosford, Joel Siegel, René Jordan, Katheleen Carroll, Red Reed y Janet Cowan, coincide en emplear sólo superlativos elogiosos cuando se refieren a esta película. Resulta singular este consenso entre público y critica y, sin embargo, Spielberg lo ha logrado en mas de una ocasion. Si DUEL fue una sospresa y SUGARLAND EXPRESS una confirmación, el experimento de JAWS le abrió las puertas de los presupuestos multimillonarios, anticipando los formidables éxito financieros que jalonan su carrera. Al igual que las cintas ya mencionadas, CLOSE ENCOUNTERS OF THE THIRD KIND, RAIDERS OF THE LOST ARK Y E. T., poseen ingredientes comunes que conforman la personal magia de Spielberg: su desarrollo dramático es lineal y sin complicaciones, se hace gala de una depurada técnica que ofrece un montaje muy dinámico y efectos especiales, asimismo el dibujo de los personajes elaborado con amplias dosis de ternura y buen humor. Baste recordar que el guión de DUEL se puede reducir a una linea y que JAWS juguetonamente utiliza su elemento de terror —el escurridizo tiburon gigante— en escasisimas oportunidades con un notable y perverso sentido del suspenso, economía que no es usual en el género y mas bien remite al maestro Hitchcock. A esta efectiva formula se agrega el empleo de los valores tipicos de la sociedad norteamericana, o mejor, occidental, creando una identificación multifacética cuyo resultado es la aceptación mayoritaria, en otros términos, el éxito de taquilla.
A priori, esta receta parece sencilla pero, como lo demuestra la experiencia, en cine como en otras muchas actividades, no hay reglas previas que conduzcan con seguridad al éxito, de ahí que sea legítimo hablar de Spielberg en términos de genio, ya que el cuenta con ese elemento imponderable que le da vida a lo que en otros son muertos componentes. Afortunadamente el realizador es joven, ama su officio y aún puede esperar mucho más de él. En la actualidad es el más firme exponente del tradicional cine norteamericano y su arte se hace más singular cuando se constata que tiene los pies firmemente plantados en la tierra, evitando caer, hasta el momento, en las catastróficas extravagancias de un Copola o un Orson Welles o, peor aún, bastardeando al mejor postor su talento como numerosos de sus predecesores lo han hecho. Ni Enfant—Terrible ni decidente, sólo el justo medio—la cordura—es la difícil posición que tiene que mantener el cineasta.
La Vida al Revés
Qué ocurre en una película de ciencia ficción cuando se desde otro planeta no nos invaden, sino vienen una pacifica misión científica, cuando en vez de poser armas o poderes mortíferos y desconocidos se dedican a recolectar plantas, cuando uno de esos seres abandonado accidentalmente por sus semejantes y no ocurre una persecución espectacular sino que florece una extraña y tierra amistad entre el olvidado extraterrestre y un niño de las cercanías? Ante tal planteamiento, la respuesta del público seria un enorme bostezo, la de los productores una negativa financiera y ningún director se atrevería a aparecer en los créditos de una historia tal. Sin embargo, estos elementos se encuentran en E. T. y Spielberg se atrevió a correr el riesgo con los resultados que todos conocemos.
El argumento de E. T. es sencillo, sólo que en el se violan todos los preceptos del género. El ente espacial es un ser desvalido y enfermo, que sólo desea regresar a su remoto planeta de origen y se encuentra a merced de Elliott, un generoso niño que le brinda ayuda y protección. Entre Elliott—maravilloso retro del actor infantil Henry Thomas—y E. T. surge lentamente una de las más conmovedoras relaciones que nos haya ofrecido el cine. Se puede acusar a Spielberg—es cierto—de manipular sentimientos, pero ello es también un recurso válido dentro de un cine que cuenta con una poderaosa tradición humanista y, por ende, sujeto a espereotipos que explotan elementos medodramáticos, algunos condenables, pero existentes en la vida real. No obstante, el realizador no abusa de dichos recursos y contrarresta sus efectos salpicando la obra con situaciones hilarantes que balancean el producto final E. T. es un filme noble y, por tanto, muy particular, en él no existen escenas de violencia física, matanzas, lenguaje vulgar o desnudos, como ocurre en la mayoría de las cintas actuales. Los efectos especiales carecen de gran espectacularidad, son usados de forma muy orgánica y discretaamente a sordina. Las secuencias de mayor violencia—más por sus implicaciones que de por si— giran en torno a la agonía y muerte de E. T. y son tratadas con sensibilidad y calor humanos. Como era de esperar, la obra técnica es impeccable con su ritmo sólido y agil producto del montaje característico del realizador. La camara hábilmente busca los mejores ángulos, explotando con efectividad el expresivo rostro de Elliott y la inusual figura de E. T. Existen varias escenas—homenajes, destacándose particularmente los tributos a George Lucas (STAR WAR) y Vittorio De Sica (MILAGRO EN MILAN). Pero hay más, el mensaje de Spielberg trasciende los límites de la historia. La pelicula pretende demostrar que bondad, inocencia y generosidad sólo son atributos de la infancia. Los personajes adultos incluso los adolescentes, estan marcados por la historia, la violencia y la intolerancia que caracterizan nuestras sociedades. No por gusto E. T. sólo logra entenderse con Elliott, ambos son extraterrestres en sentido más amplio y el cineasta nos ofrece una pista al darle a ambos personajes las mismas iniciales. Las reacciones de los adultos ante el intruso, ridiculizadas por desproporcionadas, son trágicamente reales. La muerte de E. T. representa figuradamente la muerte de Elliott (utilizando poeticamente una extraordinaria identificación) y también la nuestra, dicho en otras palabras, la perdida de nuestros mejores valores, requisito indispensable para la feroz lucha que significa la adultez. Un timido final optimista y piadoso nos abre una débil rendida de esperanza.
No me apena confesar que con E. T. rei y lloré. Convencido estoy que THE EXTRA-TERRESTRIAL es un triunfo total para Steven Spielberg y—por supuesto—para nosotros.

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V04 BRIEF HISTORY
OF SPANISH AMERICA
Dr. Ricardo R. Sardiña
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