POESIA NICARAGUENSE EN EL EXILIO
NICARAGUAN POETRY IN EXILE
FICCION/FICTION: M. Ballagas, J. Bellechasse, F. Cruz Alvarez,
N.L. Romero
POESIA/POETRY: M. Delmar, R. García Ramos, O. Montero
IDEAS: Montes-Huidobro Desempolva “Lunes”
Alfonzo Responds to “Art in America”
LIBROS/BOOKS: Siemens on “Fiery Exile”, Révaluando a Benítez Rojo
US$ 1.50
VOL. II N° 6
INVIERNO/WINTER
1984
BULK RATE
US POSTAGE PAID
PERM. N° 6157
CINNATI. OHIO
LITERARY BILINGUAL PUBLICATION / PUBLICACION LITERARIA BILINGUE
EDITORES/PUBLISHERS: ROBERTO MADRIGAL ECAY y MANUEL F. BALLAGAS.
CONSEJO EDITORIAL/EDITORIAL BOARD: ORLANDO ALOMA, ESTEBAN CARDENAS, RICARDO OTEIZA y JORGE POSADA. PORTADA/COVER: A.L.BALMASEDA
La poesía, al igual que la literatura en general, es un hecho que trasciende como creación artística las limitaciones que atañen a la política y la ideología. Pero la publicación de la poesía es víctima frecuente de los juicios y prejuicios ideológicos y políticos de quienes se esfuerzan en pintar el mundo en blanco y negro. En particular, los cubanos exilados hemos sufrido por largo rato las consecuencias de ese tipo de manipulación que se empeña en la tergiversación política del fenómeno estético.
Quienes para su conveniencia pretenden dividir a Nicaragua en “sandinistas” y “contras” pretenden hacernos ver que la poesía nicaraguense de hoy en día es patrimonio exclusivo de quienes ponen su arte al servicio de los auto-proclamados sandinistas y tratan de entorpecer la difusión de la obra de los restantes poetas nicaraguenses quienes, de hecho, conforman un espectro más variado y amplio. Término abre sus páginas a esos poetas nicaraguenses del exilio que tienen que enfrentar ese diario avatar.
Entre los poetas incluíidos en esta mini-antología que presenta Término se encuentra Pablo Antonio Cuadra, uno de los más importantes poetas latinoamericanos contemporáneos, quien sufre una suerte de exilio interior voluntario y se mantiene desafiante al frente de la página literaria del diario opositor “La Prensa” de Managua. Es tan difícil de ocultar su valor literario, debido a su larga y famosa trayectoria que el difunto Julio Cortázar, semipiterno apologista de los gobierno de La Habana y Managua, al preguntársele en una entrevista reciente para un diario español sobre qué haría una revolución con un Ezra Pound, se vió obligado a reconocer que “habría que respetarlo, como los sandinistas respectan a Pablo Antonio Cuadra aunque dirige el peor diario de la oposición”, frase que aunque en cierta manera despectiva, se convierte en ellogio casi involuntario.
Poetry, as all other forms of literature, is an event that being an artistic creation transcends the limitations related to politics and ideology. But the publishing of poetry is frequently subjected to the political and ideological judgements and prejudices of those who attempt to show us the world in black and white. As Cuban exiles we haven been subjected for long time to such manipulative efforts to politically distort the esthetical phenomenon.
Those that for their convenience try to divide Nicaragua in “Sandinistas” and “Contras”, are trying to make us believe that Nicaraguan poetry today is written solely by those whose art serves the cause of the self-proclaimed Sandinistas, and are trying to avoid propagation of the works of the remaining Nicaraguan poets, that in fact, are of a wider and more varied spectrum. Término offers its pages to those exile Nicaraguan poets who have to confront that situation.
Included in this mini-anthology that Término presents is Pablo Antonio Cuadra, who is considered one of the major contemporary Latin American poets, and who is suffering a sort of voluntary interior exile. he is challenging the Junta’s censorship as the editor of the literary page of “La Prensa” the opposition daily newspaper in Managua. Thanks to his long time worldwide recognition, his literary significance is so difficult to hide that the late Julio Cortazar, that everlasting apologist of the Havana and Managua regimes, in a recent interview for a Spanish newspaper, when asked about what a revolution could do with an Ezra Pound had no choice but to respond “it would be respected, as the Sandinistas respect Pablo Antonio Cuadra, despite being the director of the worst opposition newspaper”, a comment though in a way despective, becomes an unwilling praise.
COLABORADORES/CONTRIBUTORS
CARLOS JOSÉ ALFONZO: (1950) Pintor cubano que llegó a E.U.A. en 1980. En 1983 exhibió en la galería “Kouros” de Nueva York y ha merecido un grant del National Edowment for the Arts para 1984. Reside en Los Angeles.
JAIME BELLECHASSE: (1946) Pintor y escritor cubano. Sufrió presidio político en Cuba. Reside en Nueva York.
FRANCESCA COLECCHIA: Autora, traductora y profesora. Ha publicado cinco libros. Dirige el Departamento de Lenguas Modernas de Duquesne University.
FÉLIX CRUZ ALVAREZ: Escritor y profesor cubano que reside en Miami.
MEIRA DELMAR: Destacada poetisa colombiana. Su obra ha sido ampliamente conocida en Europa y Latinoamérica, no así en los E.U.A. Reencuentro (1981) en su libro más reciente.
H. E. FRANCIS: Narrador, traductor y profesor norteamericano. Ganó el premio de cuento del Iowa School of Letters en 1973. Enseña inglés en University of Alabama at Huntsville.
REINALDO GARCÍA RAMOS: (1944) Escritor cubano. Es co-editor de la revista Mariel. Llegó a E.U.A. en 1980 y reside en Nueva York.
LIGIA GUILLÉN: Poetisa y periodista nicaragüense. Dirige la revista Cuadernos del Éxodo. Preparó para Término la mini-antología de poesía nicaragüense que aparece en este número. Reside en Miami.
OSCAR MONTERO: Poeta cubano que reside en Berkeley, California.
MATÍAS MONTES—HUIDOBRO: (1931) Escritor cubano. Autor de antologías, obras teatrales, novelas y libros de cuentos. Enseña en University of Hawaii, Manoa.
NORBERTO LUIS ROMERO: Joven escritor cuyo primer libro de cuentos Transgresiones mereció el premio Noega en 1983 al publicarse en Espana.
WILLIAM SIEMENS: Ensayista norteamericano. Es profesor en el departamento de Lenguas Extranjeras de West Virginia University en Morgan-town.
CARLOS VICTORIA: (1950) Narrador cubano. Llegó a E.U.A. en 1980 y desde entonces reside en Miami.
ANGEL L. BALMASEDA: (1952) Pintor cubano varias veces premiado. Vive en Miami.
ANDRÉS VALERIO: Joven pintor cubano que reside en Miami.
CARLOS JOSÉ ALFONZO: (1950) Cuban artist who came to the U.S. in 1980. He exposed at the Kouros Gallery in New York last year and has been awarded a grant by the National Endowment for the Arts. He is living in Los Angeles.
JAIME BELLECHASSE: (1946) Cuban artist and writer. A former political prisoner in Cuba, he is now living in New York.
FRANCESCA COLECCHIA: Author, translator and scholar. She has published five books. She is Chairman of the Department of Modern Languages at Duquesne University.
FÉLIX CRUZ ALVAREZ: Cuban writer and humanist now living in Miami.
MEIRA DELMAR: Outstanding Colombian poet. Her poetry is widely known in Europe and in Latin America, but not in the U.S. Reencuentro (1981) is her most recent book.
H. E. FRANCIS: American short-story writer, translator and scholar. He won the Iowa School of Letters Award for Short-Story in 1973. He teaches English at Alabama at Huntsville.
REINALDO GARCÍA RAMOS: (1944) Cuban writer. He is co-editor in María Magazine. He arrived to the U.S. in 1980 and is now living in New York.
LIGIA GUILLÉN: Nicaraguan poet and journalist. She edits Cuadernos del Éxodo. She prepared for Término the mini-anthology of Nicaraguan poetry featured in this issue. She lives in Miami.
OSCAR MONTERO: Cuban poet now living in Berkeley, California.
MATÍAS MONTES—HUIDOBRO: (1931) Cuban writer. He has published several anthologies, plays, novels and short-stories. He teaches at University of Hawaii, Manoa.
NORBERTO LUIS ROMERO: Young writer. Transgresiones his first book of short-stories, won the Noega prize in Spain 1983.
WILLIAM SIEMENS: American essayist. He is a professor in the Foreign Languages Department at West Virginia University in Morgantown.
CARLOS VICTORIA: (1950) Narrador cubano. Llegó a E.U.A. en 1980 y desde entonces reside en Miami.
ANGEL L. BALMASEDA: (1952) Cuban artist. He has been awarded several prizes and is now living in Miami.
ANDRÉS VALERIO: Young Cuban artist who lives in Miami.
El Poeta y las Gracias/ felix cruz alvarez
Fragmento de la novela La Casa de los Angeles Caídos
El Ateneo de Cárdenas ofrece este recital en honor del Día del Idioma, he aquí, señoras y señores, al pilar lirico de la Perla del Norte, fijate quitaron el retrato de Faustino y limpiaron las paredes, ya va a empezar, hace calor y llueve, es sublime, tienen que abrir las mamparas para que pase el ataúd y ella lo contempla desde la puerta de la saleta, hay un poco de sol sobre las puntas altas de la pasiflora, esa flor no sirve para los muertos, trae muchas hormigas, los santos están locos por el cementerio y toda esta gente dale que dale con el llanto y con la condolencia, debes estar aburrido, tú, el geométrico, el que todo lo hacía a punta de lápiz, descansa, hijo, no te vayas a dormir que dicen que el ciclón nos agrava esta noche, crece el mar callejero y hay arpegios terribles en los alambres tensos, Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ruega por nosotros, Agnus Dei, el agua ya le da por la barriga y sigue agarrado a la ventana, qui tollit pecata mundi, súbeteme encima para que sea mejor, hace tantos años, pero todo se acaba,
eso ni se pregunta, mejores de punta, va a llegar lejos, de aquí a que lleguen al cementerio se meten dos horas, hace un calor como nunca, puede Ud. leerlo en la página donde Ortega y Gasset señala eso de que lo que se jode, vamos a examinar el fragmento donde las dos censuras imitan el movimiento de las patas de una rana lista a dar el brinco, ¡oh, Ruben, oh, cisne! ha sido un privilegio tener entre nosotros a Abelardo, poeta preceptista, pss, one dollar, blondy, esa es la gente que anda detrás de la putica nueva, ella conoce cómo serán los días finales cuando cada grieta de estos muros guarde una sombra y en el comedor nadie podrá mirar los espejos sin temor, porque estarán ahí, contigo, atropellándose por llenar las profundidades que se multiplican con una mirada y más terrible y sola que la de los que se mueren la medianoche, ella siempre se quedó con las ganas, por eso se lo tiró, después todo lo mismo se siente a los cuarenta, Gallito Plateado levanta su bastón de nudos en la sesión del Ayuntamiento, ¡la suya al que me gritó!, y ve cómo el ataúd entra en una espiral donde Don Aniceto sopla, con una cara como la de esos vientos cachetudos que pintan en los mapas, y sopla muerto tras muerto, todos girando alrededor de tu sueño y yo lo ve y no puedo decirlo porque cuando las hormigas se coman la última hoja de la pasiflora que cerrar la puerta y echar a andar hacia la casa de la hija que me preñó Juan Baró, sopla Don Aniceto sobre estos ojos y te veo boca arriba, para lo que ella quiera, Juanita puso a colar café, gira y gira la espiral a mediano, por la tarde, nadie pudie pensar que Sagrario lo hiciera, y en su misma casa, es que los novios están muy descarados, ahora dicen que el niño es sietemecino, por eso Ud. comprenderá que si los alemanes ganan la guerra va a ser una desgracia, salió en el Diario de la Marina, todavía luce muy bien, el parto será para diciembre, sopla Don Aniceto sobre mis ojos para que no vea, sopla y la espiral te va dejando frio en el calor de los lloran, para qué lloran, y se veían bien, peinada, pintada, templada, señorita con su clase de música y sus ojos de Santa Teresita enamorando los fales, qué fina es, do re mi fa sol, fa mi redo, la posada de Gloria está al doblar del juzgado, ya ni se cuantos sellos han votado aquí, proclamada hija benemérita por el Ayuntamiento, Herminia baja los ojos con humildad, su devoción a la enseñanza se ve recompensada, pela un platanito en el mediódiad de su portal, la pobre Isabelita, y era lo que tenía que ser e hizo lo que hizo y está bien que lo sepa con sus quince años viendo estirarse aquello bajo un pino de la bahía, sierpongo de cuántos colores, violín violón que se hincha tibio y le sorprende las espaldas, ¡sabrosona!, sopla efebo, sopla profano y hay tres o cuatro alcatraces picoteando en el agua, y ya no se sabe si lo es, si lo será, gloria in excelsis Deo, sopla Don Aniceto las cuatro velas del difunto y ella se acerca al ataúd donde respira Oyá, guarda el recorte del periódico, Abelardo, poeta preceptista, dedica el perfume de sus versos, ¡oh, cultos cardenenses!, a esa maravilla de la obra de Jehová que es la mujer cubana.
Sí, que eran siete bellas y todas eran monstruos, digo, todas no, menos una, las demás cantaban a coro por las mañana delante del fogón de la cocina en la diaria ceremonia de los pedos. Santamaría el lechero traía leche bien temprano, y la madre de los monstruos, Tertula, la hervia en una paila enorme, y entonces comenzaba la función. Tertula clamaba: —¿Quién trae la leche? y los monstruos respondían: —Santamaría, ¿quién trae la leche? Santamaría, y al mismo tiempo que coreaban movían losculos al compás de un reloj de cuco puesto bien alto en la pared de la cocina, tic-tac, sonaba el relojito, paff, sonaban losculos, tic-tac, prr, tic-tac, plat, tic-tac, plo, ¿quién trae la leche? Santamaría, y entonces salmos de alabanza a la primera olla de presión y al primer colchón de muelles que habían visto en su vida, sí, en toda Hialeah la conocen por la fonda es algo muy serio, si quieres los boletes de Puerto Rico espera a que me traigan los de Nochebuena y en cualquier momento sale el arroz con leche, pretenden con empujar el ataúd dar por terminada la ceremonia del muerto y de la casa, Marcela lllora por todo lo vivido, a Elegguá no le han dado comida y ya están abriendo la puerta, la doble hoja que suena por tantos años de cerrada, eso de ser furia y de la región de la Eubea y de que un par de Euménides se atraquen de café con leche, mi arroz con leche es una noticia definitiva, Galileo nunca fué más preciso, mira por el telescopio e piú si muove, por eso hoy nos levantamos temprano y le dije a Margarita, vamos a visitar a las Cruzadas, vamos a visitarlas, me dijo Margarita, y venimos a visitarlas, hace mucho tiempo que no las visitamos, el pobre Ortiguilla murió de sarampión, el duó dale que dale y los que no quieran verlo es porque son ciegos, es una bandolera, ya está segura de que el sol será tragado por la ceiba y éste no se lleva ni un trabajo pero lo amarraron hace muchos años en Mamá Ungundu, y toda la puñetería de Isolina la sobre la sobrina y el novio y la muerte que bailó la noche de Año Nuevo delante de su casa, está oscuro y casi son las cinco, los velos de Obba festonean las cuatro puntas del cementerio y en cualquier momento sale el arroz con leche, por eso que le digan furia de la Eubea que ella es María Julia y cocina y tiene una sazón que en toda Hialeah no hay quien se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi aunque justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi although justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el rapto de Nereida,jalto, detenga ese coche!, que esto es Cárdenas y no la costa del Mar Negro ni la ciudad de Tomi although justamente acaba de enviar y su marido se llamaba Ovidio, qué es eso, no falta mucho para que todos se la iguale, son tantos los entierros, se murió como mamá y aquellas gravedades de María, que nadie, lo comprendió cuando Julia García Inclan se casó con Juan Darias de la Cosa Seró, relojero, fue cuando el r
sus tetas que para eso se las mamó al nacer y por lo menos que dejen santiguarlo, cesad, cantos funerales, imponente en su negrura de ilealocha avanza por la sala, empuja la silla, agarra la caja y ya ella saludó por el mediodía, que vaya en paz, que no le jodan el camino porque aquí no habrá quien aguante, todo eso que es la parafernalia de la muerte ahora puesto en boato gratuito de entierro municipal, parejo, ahora si que estamos parejos, ya viene el cortejo, santísimo tres veces, Edelmira va al triduo de San Juan Bosco y oyó los gritos de Fefa porque Serapión se moría, se murió de una embolia con la sotana meada, peor que el padre Justo que se entendía con Candita, una tranca es una tranca y una hostia es una hostia, tomad, comed, aquí no se almuerza desde hace dos días, caga prolongadamente sobre el tibor después del procesional de la jeringa hacia el baño y desde el baño, Marcela pitón en mano, la cara fija bajo el cristal y el ataúd lento se mueve por la sala hacia el río espiral de Don Aniceto y Doña Panchitica que saltó los muros y empapó el vals de la emperatriz y se hizo masa, grasa, aguaza, agua-león y agua viento entrando por las calles después que se tragó a Playa Larga, todo el mundo con el culo a dos manos, en dos manos, sin culo, agua de culo y cuelo de viento soplando ahora desde la lona con toda la mierda edilicia fregada en el vertedero del Ayuntamiento, viento gris, negro, rojo, viento que se hace vientecillo, peo del tiempo, bocanada de muerte que se escurre entre las pérgolas del parque y vuelve viento-pájaro pasando el fondo por los postes, huracán, venir te siento, esta sesión del Ateneo se dedica a la memoria del excelso nacional José María Heredia, era tísico, Balbina sabe mucha literatura y el bardo declama su elegía, esto sí es una inundación, beatus ille cuando el sol vuelva a levantarse sobre la bahía y el muerto ya esté en el panteón, hinchándose, pudriéndose, rajándose las tablas bajo el mármol y las flores que tienen olor a puta, amén, viejo, adiós, el siempre es siempre ahora y fue siempre olvidate de la paz y del descanso y de la jodedera cubana, ella mira la nariz afilada, el pellejo blanco, el pelo que peinó su peine fino, la sábana barata, levanta el brazo, Casandra desterrada, Troya-Hialeah, fonda-IIión, que pudo haber venido de la Euba o interpretado el noúmero de Kant, ¡oh, imperativo categórico del arrozo con leche que puede salir en cualquier momento!, baila Panchitica el montije vals, menos mal que llegó la hora del entierro, no rezan, cálate la boca, que era masón y en el filo del cielo vuelan las tiñosas, buitre antillano, clasifique Ud. a esa ave que propicia condiciones tan salutíferas, mató porque el fricasé era de aura y no de guineo, hay que saber jaranear, y ella, virgen, abrirás las piernas en junio cuando Guillermito le presente lo mismo que le vio un día en el patio de la parroquia cuando todavía usaba bombachos, para eso esté eso, nosotros siempre lo quisimos porque como es de tan buena familia, ella baila con el bandó y el collar en la casita de Jerez, lo que se ve no tiene nombre, muerto, achicharrado de blancura, santísimo tres veces y un viejo vals sonando, baila Panchitica que en París está, blanco de arrozo con leche, blanco del alcatraz flotando sobre el agua, llega en la gua de las siete, siempre son las siete cuando la esquina se va poniendo triste, rosada, y alguien se muere para llenar la noche de visiteos, fue a las siete, de repente, ya descansó, Radio Ciudad Bandera interrumpe su programación habitual para informar de la sensible pérdida, sobre la mesa de la Casa de Socorros está Manolo, seventó contra el puente del litoral a ciento kilómetros por hora, claman las plañideras en el barrio, vamos a desarmar la cama, como posada en lo último del pueblo no estaba mal, y hacia la pós-tuma morada se encamina, voy a cerrar a las nueve, victoria cabezuda de Samotracia, María Julia anuncia que en cualquier momento sale el arrozo con leche, como el cuento de Nano, que se mató en un accidente cerca de Limonar y nadie quería crearlo, con el trozo de vidrio clavado entre los pulmones quedó muerto de risa y en la caja se reía y se reía Marcela cuando Isolina decía que tenía colitis, lo que necesita es un macho, de piedra, negra, madre, jialocha, madrina, de la soberbia que fundó la casa tenía hechos los ojos y entre en su reino, aquí está el ataúd y no acaban de llevárselo, qué pasa, ya tienen bastante con la revolcadera que han formado y la barba gris que le apunta es el amanecer en la carne del muerto, despacio sobre el tiempo, estrecho es el camino del bien y ancho el que conduce a la perdición y a pedazos se va cayendo la tarde que parece no tener fin, se murió, se pudrió, ay, que Don Aniceto cogió una pulmonía y esto tiene más vuelta que los caminos del cementerio, los marchantes lo piden, ya yo se los dije, que en cualquier momento sale el arroz con leche, en el camino hacia el altar había un reguero de azahares, avanza lento, de frac, con los espejuelos de plata finísima montados al aire, esto tiene que acabarse porque no hay quien aguante, hace un calor, desde el 88 no se veía un ciclón así, todo vuelva hacia un día y un año que sólo ella recuerda, fijate, se fue la luz y papá está acabando, los ojos del loco giran en la oscuridad de Cárdenas cuando el cuarto con rejas se abre para que entren a amortajarlo, el mandil de masón está encima de la caja y lo cuidad tres velas, el ojo ese que ella no quiere ver porque se parece al Santísimo, al Gran Poder, yo no sé, lo mira y me mira como el ojo de una noche en que llovió tanto que las arecas se partieron y el patio se hizo un mar donde los Pérez, y los Cruzada, y los González y los Hernández y los Martínez se fueron al mismísimo carajo con sus santas costumbres, son de legitimo encaje, lo que pasa es que no saben apreciar, chillan los churrros en la Plaza del Mercadeo cuando Regino Echapallá se orina apoyado en el bastón, esto es un pacto entre caballeros, sobre los harapos que cubren el piso del portal la Petit se ha dormido, ojos azules que gozan mirando la parreda de la cárce y en medio del salón el buen mozo que la sacó a bailar, María Teresa y Pilo suben lentamente por la escalera del comedor, está en todas como el café Pilón, hasta el último buchito, reza por los muertos, los acompaña, oye los pésmes, mulata zorra de la época de Nánaseré, esta es una escuela que parece privada, Casals, saca la cabeza fuera del mosquitero porque los vahos alcohólicos me impiden dormir, ¡madre, contigo se va mi musa, mi musa y mi pluma, madre!, Santamaría el lechero, Santa María del Rosario, Santa María del chulo Hatuey, el caso es que El día se dio candela y está en el hospital, los pezones son dos chicharronicos, que San Lázaro me coma las patas si digo mentira, el altar de los santos tiene más velas que nunca y ella lo está trabajando, Santísimo, con la puerta abierta de par en par y la luz de la tarde huyendo del dintel cuando la iyalocha, la viuda, la hermana, los hijos bracean contra el desconocido aire de la muerte que entra en la casa, sopla, muerte, come de la carne, y Tatajú, el muñeco metemiedo que ponían el balcón que daba sobre el patio viene escaleras abajo y lo ripiamos en el comedor mientras Celina vocifera, ¡Sandalio los va a coger!, suena la tranca sobre la madera del entarimado y hay frío, mucho frío, ¡cuántos juguetes!, les tocó la mala, la época jodida y tantas cosas que dicen como si fuera de Juana y de su hermana y del pipisigallo, Don Ramón está muerto, narizón y flaco ante el llanto de Gertrudis y de Lala, la tapa no cierra y la nariz se aplasta bajo el cristal, traéma unas tijeras, lo de Quieterorijo no tiene nombre, es una falta de respeto, Pablo el bobo se babea cuando la negra Clara le presenta el orinal, alguien tiene que limpiar el culo, de tanto que llueve y vuelve a llover y se descojona el mundo bajo el aguacero que Delfa y Fermina aguantan al abrigo de la cornisa de la panadería, cómoronca Perico, en la estación el tren deja su olor a petróleo y a cangrejos reventa dos, lindo muelle de Tolón, tolón, con los viejos barcos pudriéndose en la marisma, fango del origen que se adueño de esta ciudad desde los días de la llegada de Don Aniceto cuando Panchitica todavía no bailaba el vals y los negros entraban como diamantes por el camino de Lagunillas, ahora que ha llegado tu momento y no tienes otra cosa que hacer sino estarte quieto con la muerte y esperar los gusanos y las cucarachas y la peste de tu podedrumbre, lo amansa, lo estruja y lo bendice para que no haga daño, buena muerte de Isabel, que se fue despechado, Ronquido a Ronquido, era en octubre cuando uno empezaba a sacar los trapos del invierno y había una luna que ella no recordaba haber visto antes, poquito a poco, sobre el almohadón de encaje tibio y el chorro de sangre que acabó de sacarla de este mundo después de haber parido, ¿Versalles?, no, esto es Hialeah, esto es del carajo, garlic, ¿como tú dices?, ajos, nené, ajos, nadie podrá decir que no has muerto como una persona decente, te tocó irte cuando ni la perra tiene para comer, pero vas limpio, santiguado, francmasón, qué horror, Zoila, se te cayó el abanico, y vas hacia lo único que quiseste no es esperaste, sin el sortijón, sin la mulata, sin los celos de Adriana, cordero del mundo que te llevaste los pecados, el viento llega por el sur, mata lo muerto, desploma el mar dentro del parque, luego Marcela anuncia que ya todo ha pasado, ¡oh, maravilla!, el Ateneo de Cárdenas se rinde ante las gracias del poeta.
Nieblas/ manuel f. ballagas
FRAGMENTO
En cierto lugar de La Habana Vieja (cuya exacta ubicación me reservo, por rares obvias) se alza todavía un apuntalado edificio que antaño conoció mejores días. Cubre ahora sus muros exteriores un leve musgo, que le otorga la curiosa apariencia de un monasterio abandonado. Su estilo arquitectónico es rancio y republicano, de pronunciado mal gusto, en contraste con las pintorescas edificaciones coloniales que por alli abundan, huérfanas de la memoria. El musgo, la podredumbre y cierto aire de postergación forzada contribuyen a mitigar, al menos en parte, la severidad de unas lineas que a duras penas traducen la grisura de otro paísaje y otra ciudad, probablemente Nueva York; quizás, más probablemente, Manhattan. Un anciano corredor de la bolsa o un antiguo agiotista que por alli pasara en remembranza tendría la impresión de hallarse ante un perfecto tinglado escenográfico, dispuesto para la filmación de una película de la serie negra. Experimentaría después un ligero sobresalto, al comprender que en una ficción tal sólo a él, a ese improbable transeúnte, correspondería el papel de la victima apuñalada (o simplemente abatida a balazos) en torno a cuya muerte las soñadoras parcas tejerían un laberinto de huellas y pistas falsas.
Para seguir huellas y pistas estoy yo, Nieblas. Y en el viejo edificio de que les hablo, el de estos días peores, se encuentra mi modesta oficina de puerta con cristal navado y sucio salón de espera. Más allá del tabique Linda Darnell custodia con el celo de un perro de presa y la celestial indiferencia de un ruiseñor están mi desordenado despacho, mi mesa y las butacas polvorientas que no han acomodado las posaderas de un cliente desde que la maldita revolución proscribió el misterio y quemó las naves de la fantasía.
Linda, mi secretaria, es todo un esperpento de mujer. Soltera a los cuarentitantos, guarda todavía la compostura de una casta dama victoriana. Su cortedad de vista (que busca refugio tras el grosor de unos lentes sobrecogidos) corre pareja con la larga brusquedad de su carácter. La sonrisa raras veces aflora a sus labios, excepción hecha de esos momentos especiales en que parece tomar en serio mis pingas galanterías.
Pobre Linda. Una incurable afección cutánea robó a su cara la belleza que quizás nunca tuvo. Sus arrasadas mejillas parecen la réplica de un oscuro paisaje lunar, de esa parte de la luna que el se ha negado a animar con sus remotos destellos. El médico le dijo una vez que cuando se casara el cutis se le iría mejorando, pero los legítimos goces del fuero matrimonial parecen esquizar a mi secretaria como la noche al día. Quien la ve no puede imaginarse los descabellados remedios que ha sido capaz de ensayar, desde los lavatarios de saliva y los paños humedecidos con sangre menstrual hasta el baño de los purulentos cachetes con semen de potro bravo. También contempló esperanzada la posibilidad de hacerse ver por un oriate, segura de que algún daño o mala mirada habia arrojado sobre su faz la cruel plaga de aquellos forunculos.
Por mi parte, no me hago ilusiones. Linda es fea, y lo será siempre, a menos que Dios la rescate en su día para la perfección, en cuyo caso incluso yo mismo sería rescatado y así, ¿qué valor podría tener una suerte de belleza compartida, común y por lo mismo te diosa e invisible como una aurora que se repite?
Observe a Linda en sus prolongados lapsos de abstracción. Dada la manifiesta lentitud de nuestro negocio investigativo parece natural que mi secretaria se asome con frecuencia a lectura de novelones vagamente románticos, plagados de alusiones eróticas que la catapultan a un mundo sin inhibiciones, donde su sofocada sensualidad toma la consistencia de un mandible y la abrasante naturaleza de un baño de semen de potro bravo. De todas las mujeres que he conocido Linda Darnell es la única capaz de excitarse con la simple observación de sus dedos húmedos, o con el tenue roce de la tela contra sus inapresables pezones.
Entre tanto, duermo casi el sueño de los justos en esta silla reclinable y giratoria, con los pies afincados a la mesa y los dedos entrelazados por única almohada, mientras las carcomidas aspas del velador baten las telarañas del techo. Duermo mientras mi ayudante Casanova hace pucheros en el clóset, nostalgico por una vida que ya se fue, llevándose consigo nuestros acertijos y, sobre todo, nuestros enigmáticos clientes. Duermo y sólo me despierto cuando Linda tose discretamente para anunciarme lo que a todas luces parece ser una visita imposible.
—La señora Vesubio— dice, y casi en seguida me escucho dialogar con un de guantes de terciopelo negro, con una voz que es más que terciopelo y música y premicionión, la voz de un misterio que creía perdido y que ahora reencarna en esta especie de viuda con pamela que acude a solicitar mis buenos oficios de investigador.
—Nieblas— digo secamente, estrechando uno de esos guantes— ¿En qué puedo servirle?
The Circle: Perfect Figure/ norberto l. romero
As a child, I had an obsession with symmetry, equilibrium and other laws of harmony in general. Later, when studying art, this obsession became systematized and emerged in a concrete form of expression-painting. Despite this exteriorization, involuntary rebellious desires for symmetry often besieged me.
Through the hazardus of electronics and the mathematics of a computer, which wrote on my payroll check an amount of money imbalanced from any point of view (I mean not divisible into two parts), the cashier handed me the ridiculous sum of 41,001 pesetas. I say it’s a ridiculous sum because of the appendage, to the round sum of forty thousand, of one worn goldish peseta so at odds with the brand new bills.
I put the bills in a pocket of my jacket (the one I always wear when I go to collect, which has the singularity of concealing the bulk that the money makes) and the tiny coin instinctively I shoved into my pants pocket.
I walked along window-shopping. Because of the cold, I kept my hands in my pocket and my fingers met the cold metal circle. A button, I thought, but at once remembered, and verified by touch, the coin. I thought of the inharmonious amount I’d drawn, not divisible into two parts, since two-real coins no longer existed—if they did, the amount would come to 20,000 pesetas and 50 centimes, which would also yield a clearly asymmetrical number. I concluded that the peseta was superfluous and decided to get rid of it, but I held back thinking of what people would think, seeing me throw money away. Besides, there would surely be one alert, honest man who would recover and return it, with a smile, telling me I’d dropped it. Of course, I could refuse to accept it on the pretext that it wasn’t mine, but that seemed ridiculous; and I had no desire to talk with strangers or to have to explain to anyone.
An old woman standing at the entrance to the metro held out her hand numbled unintelligible pleas all the beggars do. But to give a peseta to a poor old man, as I intended on first impulse, seemed more a joke than a charitable action. When I was already in front of her and had thrust my hand into my pocket to take out the coin, my confusion and my shame was such that I took out a thousand-peseta bill and handed it to her. The woman looked at me incredulously and clutched the bill to her breast. As I was leaving, repentant of my stupidity and shamed by people's looks of astonishment, I heard a flood of blessings behind me.
To avoid confronting my conscience and to erase the memory of that uncomfortable moment, I decided to consider that money lost. The little, round, guilty coin, flat, with edges worn from use, I kept turning over in my fingers. I had to get rid of it in a logical way: I must spend it.
Sunflower seeds I don’t like because I don’t know how to eat them, and candy gives me cavities. Chewing Chiclets seems to me a deplorable habit. Besides, I don’t think any of these things can now be bought for so little; almost nothing can be had for a peseta. A shop window gave me the solution as soon as I saw it. The shop was one of those which sell embroideries, thread, needles, and other sewing goods.
“I’d like a button,” I said to the saleslady. She stared at me, awaiting further details.
“I need a button,” I repeated, smiling.
“Did you bring a sample?”
“No. I don’t have any,” I said as I squeezed the peseta in my fist and blushed.
“I want a button that costs just a peseta,” I added in a rush. And I saw she gave a side glance at one of her companions, and both smiled silly.
“Any button……” I explained--to end the thing.
The saleslady had decided to pull my leg. Her funny bone had been touched or she’d taken me for a fool.
“We have every size and color,” she said complacently as she set on the counter a cluster of little boxes with innumerable buttons, all bizarre and colorful with fruit, flowers, and life like little sketches on them.
“They’re pretty, aren’t they?” she said, looking at me with a rather mocking smile.
“I want an ordinary, plain button,” I hastened to say.
“White or colored?”
“Colored!” I specified at once, echoing her last word. And again she took out of a drawer countless colored buttons, all around. I chose one at random and handed her the peseta. Behind me I sensed her again when I was leaving the place, but I dind’t care because I had done what I intended--got rid of that ill-timed, ill-fated peseta.
At quick glance a button would seem a minuscular object devoid of importance and beauty, a simple little tortoiseshell circle which serves only to attach the left side of a garment to the right, or vice versa, in women’s clothes; but if you look at it carefully, as I did mine, we would show that, besides its being a useful object, despite its size (and in its day every inch a discovery which made easier the fastidious work of threading, twisting, stitching, and other complicated contrivances), it provides scientific and aesthetic rigor.
The circle per se is the most perfect figure. But, besides the circularity common to buttons, mine had a profile perfectly designed to fit into a buttonhole adapted to its size. In addition, it had four little holes, circular too, equidistant from its circumference, and they made a square whose angles were the little holes themselves, so that my button was full of symmetrical possibilities and constituted a harmonious thing. It was light brown, rather amber, and transparent when placed in strong light.
Although all my clothes have buttons (usually that’s so), this button has revealed the secret of its aesthetic possibilities beyond mere use. It was evident that possessing a button with such characteristics implied taking maximum advantage of it, and I went to my tailor’s.
“I’d like a suit that’s right for this button.” For a long time he looked over his glasses at me, then rose and came toward me, took the button, examined it and asked, “How would you like the suit?”
“Double-breasted.”
The man examined the button with great attention and handed it back.
“It’s too small.”
“What do you mean it’s too small?” I asked, surprised.
“It is. It’s too small for a jacket.”
“But for the sleeves?” I asked, hopeful.
“Too big,” he said sharply and turned it over
and over. "It might be all right for a suit for a boy twelve or thirteen."
"But you know I have no children."
Finally we came to an agreement--he'd make me a pair of pants. The button would be used in the fly, the only place right for its size. I was a little disappointed, thinking how invisible my button would be there.
"You'll have to bring me four more like it," he said as he took my measurements, and added, looking up at me, "The fly takes five."
I couldn't remember where the sewing shop was, and I took my button to any number of dry goods stores, looking for matching buttons. Useless. I found nothing like it. The clerks repeatedly suggested I buy a different set of buttons and throw this one away. I vaguely remembered that the shop I'd found it in was very old, that such buttons were probably no longer made, so I decided to look for that shop despite not remembering its exact location.
I went to my usual bank and from there I repeated, as a mechanism for remembering, the movements I'd made the last time. As I was approaching the entrance to the metro, I saw the destitute old woman, whose eyes lit up with joy. I fled, pretending I hadn't seen her. She shouted to me. I ran down several sidestreets and returned to the metro. Hiding behind a kiosk, I recognized the way I'd taken the first time.
Finally I came upon the sewing shop. Actually it was very old, with high fire escapes, ventholes in the basement for air, and two steps down to the uneven wooden floor. I dared not enter. I was afraid the saleslady might recognize me and make fun of me again.
I waited a few instants and stopped a woman who was about to enter and asked her if she would please buy "four like this" and gave her the button and the money. The woman was glad to because she undestood (rather, supposed) that a man is ashamed to enter such a shop to buy buttons. At that very moment a woman came out with her baby's stroller; the door was opened busquely, striking the woman's hand; the button flew up, fell, bouncing a few times, and began to roll. I tried to step on it, but the button, faster than my reflexes, went through the grating into the sewer.
The woman apologized. I kneeled and pressed my face to the grating. Below, it was dark and I could distinguish nothing. The woman, while she went on apologizing, overcome by a feeling of guilt, bent over too to help me recover it.
In the door of the Police Department two guards were posted. Seeing us, the woman and me, on our knees with our heads together a few inches from the ground, they whispered to each other and one crossed the street to us. Immediately I stood up. The good woman went on searching.
"Did you lose something, Ma'am?"
"No," she replied, rising and straightening her skirts. "This man has just a button..."
The policeman stared at me then for the first time. Silently he took me in from head to toe. Finally he decided to ask:
"What did the lost button look like?"
"Round..."
"Yes, about this size--" The woman verified, showing one of her jacket buttons.
"To me it was valuable," I hastened to explain since I saw signs of incredulity in his face. Then he asked me if it were gold. I sensed a certain irony in his voice and preferred to lie and say that really it was of no importance, that it was only of sentimental value since it was a keepsake from my grandmother--forget the matter--and I went off. Before leaving, the woman again begged my paron.
That night I couldn't sleep, thinking of how to recover my button. My greatest fear was that they'd clean out the sewer and I'd lose it forever. The following morning, with a pair of dark sunglasses, I stationed myself on the corner opposite the Police Department, from which they couldn't see me, and I kept watch till noon. I went home for lunch and went back in the afternoon with a thin stick. I saw the clerks arrive, the ones who had waited on me the day before, and I hid I don't believe they could see me; in any case I was cautious and opened a newspaper to conceal my face. Toward wix o'clock a little boy appeared, a child ideal for no arousing curiosity or suspicion. At once he understood what I asked and ran to the sewer grating. From my hiding place I saw him at work: on his knees, with his little head glued to the metal, he wielded the stick skillfully and from time to time raised his hand made signs to me; in turn I sent back signs, trying to make him understand not to give me away. Amost at once he returned, very satisfied, waving the button in his hand. I breathed deeply, dried the sweat from my forehead, and gave him the hundred pesetas I'd promised him. I canceled my request of the tailor since I did not find similar buttons. But that event was the definitive reason which made me comprehend that my button is unique.
Many years have gone by, fruitful years for me, during which I have given myself completely over to study and research. As the fruit of the observation and constant analysis which I've made of my button, I have two copious volumes in manuscript entitled "Treatise on the Harmony of Buttons" and "Introduction to the Study of the Button As an Aesthetic Object," neither yet given over to a publisher for reasons which I'll now explain.
I'm no longer young. I have neither children nor parents to leave anything to. I inted some years ago to leave the button to a cousin, but that very intention made us enemies. He couldn't understand--or wouldn't--the genuine values of my button, I suppose because of the very envy which I saw on his face when I showed it to him. Envy and misunderstanding are generalized evils. It doesn't surprise me that no one is interested in my manuscripts; people only protect themselves from their own ignorance. This verified: I've called the Director of the Museum of Anthropology. At first he seemed interested. He told me he'd call me as soon as he settled some unfinished business in Egypt, but he still hadn't called.
I've insisted uselessly for more than a month, asking for a personal interview with the Director of the Museum of History. The secretary constantly asks the reason for my request. I explain my interest in donating the Button, and she always tells me he's at a meeting. The same thing happens with the directors of other museums. For the good of humanity, no longer from selfishness, I refuse to let them lose so precious a legacy to the history of man--a button at once harmonious, symmetrical, beautiful, and useful, an irrefutable testimony to human ingenuity.
TRANSLATED BY H. E. FRANCIS
GUANGARA LIBERTARIA
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Agustina la que les Habla/ jaime bellechasse
Mi gracia es Agustina de la Fé Rodríguez Oliveira para servirle. En Figuras 4107 entre Monte y Tenerife, aunque modesta, tiene Ud. su casa. Allí vivo desde hace casi cuarenta años, es decir desde que tenía yo doce. A los veinticinco contraje matrimonio con Pancho Gutiérrez. Para suerte o desgracia nunca tuvimos hijos, mas sin embargo yo estoy criando a una niña que es como si fuese mía... no digo yo si es así! De mi matrimonio pudiera hablar bien o mal, según como se mire. De Pancho no tengo quejas. Era bueno, aunque no es menos cierto que en la intimidad era demasiado bruto, no sabía hacer las cosas como Dios manda. La primera noche de nuestra luna de miel resultó de tal forma. El fue a lo suyo, a la brutalidad. Es más, yo creo que hasta se me escapó algún grito o no sé qué porque el problema fue que oimos a alguien la casa de al lado que se puso a protestar: "Para eso se casan, para estar jeringando y haciendo bulla por las noches". Pancho se encolerizó y quiso formar lío, pero yo le rogué que, para evitar problemas, fuésemos a un hotel por esa nooche. Así lo hicimos pero ¡Qué va! Los muelles de las camas de aquel lugar hacer un ruido espantoso. Finalmente, media encabronada ya por tanto jelengue: el vecino entremetido por un lado, la cama que chillaba por el otro y Pancho que no acababa de hacer las cosas como deben ser, decidí volver para mi casa y, entrando por la puerta, lo primero que hice fue asomarmé a una ventana y gritar: "¡Esa es mi casa y al que no le plazca que yo y mi marido hagamos ruido, lo que tiene que hacer es meterse la lengua en el ojo del culo!" Remedio santo! Yo soy fina y decente, pero que no me cuqueen porque entonces sí que me desplayo.
Ahora bien, me sentí un poco desilusionada por la forma de mi Pancho, aunque, claro, con el paso del tiempo, nos fuiimos acoplando y vivimos con sencillez, pero felices durante muchos años... hasta que la que yo creí que era mi mejor amiga vino a destruir mi hogar.
La verdad es que una no sabe donde la tiene. Cuando esa "amiga" llegó a mi casa desconocía yo que lo que me había sacado era, como aquél que dice, la rifa del elefante. Y si usted la hubiese visto como llegó llorando, la muy hipócrita, con su hija que no tenía ni dos meses de nacimiento en brazos. Yo le dije: "Rosa, ésta es tu casa". La acogí como a una hija. ¡Quién me iba a decir que iba a sacar las uñas tan rápido! Con esa cara de mosquita muerta, guajira de los remates de Guane, que todavía hoy yo me recomo los hígados de pensar que tuvo que venir de tan lejos a cruzarse en mi destino. ¡Por qué no se la llevaría el demonio cuando nació!
Primeramente tuvo ella un mal paso en su vida con un hombre que la verdad es que no valía un kilo prieto. Por ese motivo fue que yo más le cogía lástima, porque yo también soy mujer y sé que cualquiera tiene un tropiezo... y más a su edad que las jovencitas andan como gallinas culecas. El tipo ese con que ella se enredó era chofer de una ruta de gua que iba hasta Pinar del Río, medio mutilo el, de esas gentes de pellejo color cartucho y de pelo malo (no sé lo que esta mujer le habia contrado porque, para mí, como hombre, no representaba más que un gargajo); siempre andaba con una de esas camisitas baratas de "apéame una", con un viso prieto de churre en el cuello y sudabajo del brazo. El asunto es que ella se volvió loca detrás del macho porque siempre fue viciosa. El la trajo para La Habana y se pisieron a vivir cerca de la Plaza de la Revolución hasta que Así tenía que ser! él se aburrió de ella y la botó, dejándola embarazada. ¡Mucha hambre que tuvo que matarle entonces la que les habla! Dígame sinceramente! En quién puedo confiar ahora si esta "amiga" a la que yo calcé y vestí, a la que hice persona porque ni el bidet sabía Rosa para qué se utilizaba, me paga de esta manera? ¡Con mi propio esposo, mi compañero de veintiún años de casados! Le digo, hablando castellanamente, que yo estoy ya curada de espantos con la humanidad.
¡Qué clase de pelandruja, madre mía!... no tenía ni un blumer que ponerse cuando la meti en mi casa, pero lógico, le meneó un poco el fondillo a mi marido y él se puso como bobo detrás de la muy bandolera.
Al principio yo no me di cuenta de nada, en mi mente de mujer decente y limpia no había cabida para tal sospecha. Claro que sí me extrañaban las atenciones de mi marido para con ella. Cierta vez le regaló una guitarra y la guajira no tenía para cuando acabar cuando la cojía por ponerse a canter puntos guajiros. ¡Qué pejiguera! Bueno, al enterarme de los hechos casi me da una embolia. Desde ese entonces me han quedado unas apretaciones en el pecho y unos ahogos que son la muerte. Mire como ando que hace dos horas que me tome un meprobamato y llevo siempre la cartera llena de libriums. No puedo dejar de estar arriba de los calmantes. ¡No es para menos! Estos años de mi existencia han sido de madre, pero los, dos me la pagaron bien pagada: Rosa está hoy en día abajo de la tierra y el otro en la cárcel... ¡Y sabe usted qué hizo ésta que está aquí presente? Me quedé con la niña, que es la que le dije que estoy criando. Por esa huérfana inocente he echado yo rodilla en la tierra porque (Qué culpa tiene la infeliz? Cumplió hace poco seis años y me dice mamá; más sin embargo yo la rectifico: "No, m’ijita, tu mamá está en el cielo, yo soy tu tía Agustina".
Por mí no se enterará de la verdad porque soy una tumba. Fíjese que ya sabiendo inclusive la infidelidad de mi espeso, me lo tragué y seguí viviendo con él, haciéndome la de la vista gorda. ¡Buches de sangre tuve que soportar! La guajira fue cojiendo un ala tremenda, se creía ya dueña de la casa y yo pasé de señora a criada. Primero empezó porque cada vez la mandaba a realizar algo, una diligencia o un trabajo, me hacía el mismo caso del perro. Se achantaba en el sofá y de ahí no había quien la moviera. Para el trabajo era muy muerta, pero para el descaro y la sinvergüenzeria estaba requetebien despabilada la niña. ¡Con la facultad que iba para la coqueta de mi cuarto y se ponía a echarse mis perfumes y mis polvos; se pintorreteaba que parecía una... una de esas de a café con leche... en fin, lo que era! Al caer la tarde se ponía la bata de casa que me había comprado yo en "El Encanto" y la cual no usaba más que en días muy especiales, hasta que al fin me vi precisada de decirle que se quedara con ella! ¡total! ya me la había dejado impregnada con su tufo... ¡Guajira nónga queriéndose tirar el peo más alto que el culo!
No le voy a ir haciendo el cuento punto por punto, pero el jelengue siguió: Yo me fui a dormir para el sofá de la sala y les dejé el cuarto para ella y Pancho. ¡Qué gozaran bastante que ya les llegaría su hora! No, y esto no para aquí... no quiera usted saber... como retozaban por las noches, sin la más mínima consideración ni hacía mi ni hacía su hija. ¡Claro, mi esposo encantado! Como que ella le hacía todas las puercadas que a él le gustaban y que mi decencia y limpieza nunca me permitieron complacer. Esto no es difamación, lo se por boca de la misma Rosa que todo me lo contaba con idea de mortificarme. Por las mahanas yo les llevaba a los dos el desayuno a la cama y después le recogía las sábanas, fundas y toallas y me ponía a lavar porque no quería que se fuesen a quedar manchadas de sus... fijese hasta lo que llegué que... ¡Bueno, creo que fui demasiado apapíia!... a él le compraba los preservativos y se los ponía en la mesita de noche, porque lo que si no admitía yo era que Rosa fuese a salir preñada en mi propia casa. Tuve que enseñarla hasta a usar el diafragma porque los dos estaban desaforados. Había veces en que llegaba yo de la bodega y me los encontraba en pleno dia acabando, ella con la falda alzada y en calzoncillos, detrás del refrigerador, encima del escaparate o de la mesa. Mi hogar se había tornado ya en una casa de mal vivir, en un café cante. Tanta roña me daba la situación que, para desquitarme en algo, el cogía las medias a la muy despretigiada y les echaba acetona para que se le rompieran cuando se las fuera a poner, o le escupía la ropa interior.
Lo que no pude ya resistir fue la tarde en que llegué de la carnicería y no me quisieron abrir la puerta. Los dos andaban enjabonados y en cueros en pelota correteando y brincando por toda la casa. Me cansé de tocar y llamar y ni me contestaron. Con decirle que esa noche no me quedó otro remedio quedarme a dormir en la calle. Me senté en el Parque de la Fraternidad y ahí me estuve dando cabezazos hasta el amanecer, a expensas de que cualquier fresco se hubiese propasado con migo. A esa hora recapacité, se me subió lo que tengo yo de isleña, partí para allá y les caí arriba como un 20 de mayo. ¡Formé tremendo berrinche y poco faltó para que terminásemos en la Cuarta Estación de Policía! Yo estaba tan bestializada que me cogieron respeto y no me contestaron un poño. No es menos cierto que aún me los encontraba a cada rato haciendo relajos, mas sin embargo, como al mes parece que se aconsejaron y se mudaron, dejándome a la niña.
De esta forma comenzó una nueva etapa de esta vida mía tan amarga. Me quedé sola y me consagré a la pobre niña y por ella y por mi le pido noche a mi virgencita, yo le pido salud, que me alumbre a camino y que nos proteja de todo lo malo. Mi Caridad del Cobre me ha dado pruebas muy grandes que, mire, yo me erizo solamente de acordarme... y yo si que no soy de esas que se acuerdan de ella sólo cuando truena. Yo le tengo su altar con su manto de terciopelo y su imagen con crespos naturales.
Eulalia, la lavandera, una malata santiaguera que es buena conocida mía (no voy a decir amiga porque en esa palabra ya no creo) me dijo un día que ella conocía a una señora santera y que debía ir a verla para ver si me ayudaba a superar los majos trances. Yo no quería ir ya que nunca habla practicado en esas cosas del más allá que me daban mucho miedo, pero tanto me embulló y me embulló que al fin fuimos. ¡Cómo me habló verdades! Hasta de estos ahogos que me dan, todo me lo dijo clarito y me mandó a hacer unos trabajos que me ayudaron mucho. Desde entonces la coqí que no salía de un santero para ir a otro.
En una de esas ocasiones fui a un babalao que vivía en Guanabacoa, y que, según decian, era muy famoso. Era un negro prieto como un tizón y usted verá lo que me sucedió con él: Primero me mandó a comprar manteca de cacao y de corojo, cascarilla de huevo y perfume de Siete Potencias. Me expliqué que a mí me habían echado poco a poco y que la que lo había hecho era una mujer joven. De más está el decirle que enseguida me vino a la mente Rosa. Bueno, me mandó a tirar un plato blanco con unos preparos en el Malecón y que me alejara sin mirar para atrás.
A la sesión siguiente el negro me asustó con que el muerto oscuro que tenía detrás era muy fuerte y que era necesario que me hiciese un despojo especial con Rompe Saragüey, albahaca, una paloma y creo que cascos de coco. Yo, de boba, fui el día que el me señaló, vestida de blanco y con todo lo necesario, sin que cruzaran por mi mente sospechas acerca de sus verdaderas intenciones, que ahora le voy a contar. Me introdujo en un cuartito lleno de imágenes y motivos de brujería, y me hizo arrodillar sobre una colcha en el piso. Empezó con sus reczos, su hablaí cono y formar una humedra tremenda con el tabaco; me mandó a quitar la ropa, cosa que hice temblando porque yo estaba medio resentida de desnudarme delante de aquel moreno. Me hizo unos pases con las yerbas y yo me erizaba cada vez que sentía su mano en mi espalda. Entonces fue que empezé a notar que él me iba toqueteando más de lo corriente y me diy cuenta que el muy sinvergüenza lo quería era aprovecharse de mí. Lo fuí dejando maniobrar a ver en qué paraba aquello y en uno de esos pases se aga-
chó detrás de mí, que estaba de rodillas e inclinada hacia adelante. Se me fue acercando y se atrevió ya sin disimulo, a pegárseme por la zona más pudorosa que tenemos las mujeres. Ante esto no me quedó otra salida que decirle: "Oiga, hermano, venga acá... Pero usted el muerto me lo está sacando o me lo está metiendo?".
El negro se puso cenizo. Se imaginaba que ya me tenía bajeada como el majá a la jutia ¡Qué farsante! Le digo a usted que a mí me han pasado cada cosas que son como para escribir una novela.
Después de este suceso no volvi más a ningún otro santero; me entró una desilusión tal que me quité de todo, de lo cual en el fondo me alegro porque yo estaba ya fanatizándome con la santería. No quiero decir que no crea pues yo sigo poniendo sus flores a mi virgencita. Eso para mí es sagrado, pero con los espíritus no quiero más cuento.
Al tiempo me enteré de cómo había acabado lo de Rosa y Pancho, como tenía que acabar, como acaba todo lo malo en este mundo: él la agarró con otro bailando en los Carnavales y le metió cuatro puñaladas. Dicen que ella estaba acabando restregándose con todos los borrachos en el mismo muro del Malecón. Para mí que estaba en mariguanada porque siempre fue una viciosa... ¡no! ¡Y lo más lindo!... que el mal es de familia, si señor, no hace mucho me enteré de que un hermano de ella también vino para La Habana y se metió a pájaro. Pero, para no apartarme del tema, a Pancho por su crimen le metieron diez años de cárcel por la cabeza. De eso supe por mi cuñado porque yo no quise hacer acto de presencia en el juicio ni verlo. El que está allá arriba y todo lo observa es el único que conoce de la procesión que yo llevo por dentro y puede juzgar si hice mal o bien. Así terminó la tragedia: una abierta a cuchilladas como una puerca y el otro pudriéndose en la prisión. A la huérfana, como es lógico de pensar, yo le oculto esta historia y si, cuando sea ya una mujer hecha y derecha, alguna mala idea me le viene a contar y ella, con todo su derecho me pide cuentas, yo la engañaré: "No, hija, eso es una columna, duerme tranquila que tu madre fue una santa". Porque ¿qué gano yo con hacer sufrir a ese angelito y que sienta avergonzada el día de mañana, sabiendo que la autora de sus días no fue más que una perdida?
Ahora que estoy un poco vieja esta niña ha venido a ser la luz de mi vida y hay momentos en que pienso en cuando ella sea mayor y me da miedo. No es por estar anunciando la ruina, no, pero el diablo son las cosas. Ya dentro de unos años será una señorita y (perdóneme la palabra) usted sabe bien que en la calle la puttería está al tolete y si el gobierno me la lleva para esas escuelas en medio del campo... se me encoge el corazón sólo de pensarlo. ¡Déjeme tocar madera! ¡Qué va, no puede salirme mala de la forma en que yo la crío! Mire, mire como tengo las pantorrillas llenas de várices... ¡Y sabe a qué se debe eso? A las colas que tengo que espantarme en las tiendas para que ella tenga sus buenas ropitas y nada le falte. El año pasado estuve diez días con sus noches haciéndole la cola para los juguetes del Día de Reyes. ¡Me costó Dios y ayuda pero ella pudo tener su muñeca y sus chucherías como cualquier niña! Por las noches, cada vez que tengo un chance me llego al Coppelia con un termo y le compro su helado de chocolate que tanto le gusta. ¡Para qué voy a seguir contando?... ella es mi adoración, la niña de mis ojos, y si con todo lo que yo me he sacrificado me sale mala, la mato redonda. ¡Como a un pollo la dejo tiecceita! ¡Lo juro por ésta!.
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Meira Delmar
MELODÍA
He visto
sobre la luna,
una
rama delgada,
en flor.
Nada
más puro.
Era
como pensar tus ojos
cuando la primavera
sale danzando
del invierno oscuro.
SONG
I have seen
upon the moon,
a
slender bough,
in bloom.
Nothing.
more chaste.
It recalled
your eyes
when spring,
dancing, foresakes
the dark winter.
EL RESPLANDOR
Nunca supe su nombre
pudo
ser el amor, un poco
de alegría, o simple-
mente nada
Pero encendió
de tal manera el día,
que todavía
dura su lumbre.
Dura.
Y quema.
RADIANCE
I never knew its name.
It might have
been love, a bit
of happiness, or simply nothing.
But it lit up
the day in such a way
its light
still lingers.
It lingers.
And it glows.
Translated by Francesca Colecchia
Oscar Montero
UNCOMMITED POEM
“dile que'htoy en el exilio
tomando leche'n polvo
por culpa de Fidel. . .”
-from a Cuban exile folk tune
This poem will be eaten by sharks in the Caribbean
ignored by housewives waiting for rations
labelled counterrevolutionary by the Party
shouted down by exiles guzzling demitasse coffee
denounced by sergeant-foremen in the canefields
branded communist by the myopically nostalgic
reviled as propaganda by duelling propagandists
categorized as untrue by those never unfed
repudiated as unacceptable by those deemed irreproachable
and in short, dismissed by both sides
as the idle musings of a misinformed youth.
O my homeland.
History will absolve you of this,
your trial and execution through rhetoric,
and blame the two headsmen
to your right
to your left
who denied you the right to your truth--
consigning your poets and your lovers
to the oblivion of history, folklore, and literature
and forcing your native son
to compose your eulogy
in this language neither his nor yours.
New York-June 1979
Reinaldo García Ramos
GIROS EN TORNO DE LA LUZ
Un lugar lleno del tiempo y de la luz mejor,
Lleno del tiempo en la memoria
Y del esplendor desconcertante, vehemente y limpio
Del tiempo abierto hacia el futuro—
Un lugar donde esté el calor siempre
De un cuerpo humano apresando las cosas,
Cambiándolas de uso,
Gastando pliegos de papel,
Abriendo libros o gavetas, o sorpresivos envoltorios,
Dividiendo pocos alimentos en porciones iguales,
Calladamente iguales—
Un lugar desatendido y algo sucio bajo las inclemencias,
Mientras el acceso enardecido va pasando y se hace tarde;
Un lugar entreabierto y a veces desdibujado,
Adonde llegan los sonidos más heterogéneos
A quedarse en una especie de luminosa precisión sin transcurso,
Sin alma—
Un lugar perdido desde ahora
En imprecisos regresos y despedidas dichosas;
Un lugar sin luz, echado a la espesura de los olvidos,
Cubierto de cadáveres de insectos,
Trastos enmohecidos y viejas madrigueras,
Ni siquiera atacadas por el tacto resuelto del salitre
O las brisas marinas—
Un lugar ya abandonado a la oquedad del cosmos,
En ninguna parte—
La Habana, 1976
MINI-ANTOLOGIA DE POESIA NICARAGUENSE
Exilio Interior y Exterior: Destino de la Poesía
Nicaragüense
Esta es una miniantología de la poesía nicaraguense en el exilio, y no deben sorprenderse los lectores que encuentren aquí al gran Pablo Antonio Cuadra, puesto que es el poeta que está en Nicaragua pero realiza una verdadera oposición beligerante contra el régimen sandinista, especialmente desde la subdirección del periódico La Prensa, en el cual labora hace casi 20 años.
Pablo es un periodista, maestro y poeta valiente, ya que en muchas ocasiones, fuera del país, ha hecho declaraciones francas y sin dobleces sobre la situación que afecta a libertad de pensamiento y expresión en nuestra patria. En su poema “Exilio”, de reciente fecha, nos dice:
“...Quisiera ser extranjero para regresar a mi patria.”
Y en otros versos afirma con dolor y convicción:
“No. No me iré de mi patria. Aquí moriré.”
Para hablar de la poética nicaraguense tenemos que hablar antes de Rubén Darío y de los grandes nombres que le sigueron, dejando su huella magisterial para las jóvenes generaciones. Pero creo que el conocimiento de su voz muchos jóvenes se lo deben a Pablo, quien desde las páginas de La Prensa Literaria ha sido maestro, mentor y guía de todos los que se le acercaron alguna vez.
Las voces de estos poetas escogidos son las que por su esencia permanecen. No decaen ni flaquean. Ahora que en Nicaragua un ferreo aparato burocrático-cultural somete ideológicamente al canto, y la imaginación poética se asfixia en un denso pozo de censura, resulta difícil juntar en este exilio a los poetas que se han desgranado por el mundo huyendo precisamente de esa censura.
Sabemos que en Nicaragua hay varios poetas que se mantienen al margen de todo ese montaje para amordazar al pensamiento, que no participan de organizaciones artísticas o intelectuales que sirven de fachadas internacionales, pero como es compreensible, no resulta prudente incluirlos en esta selección, por su seguridad personal.
Empero, es numerosa la producción poética subterránea que a veces se publica en un acto realmente heroico. Cantar acerca de las necesidades esenciales del hombre, que el régimen no quiere satisfacer, es exponerse a ser enlistado como “contrarrevolucionario”.
En el desarrollo de la poética nicaraguense, después de muchos años en que la mujer no era prácticamente representada, se dio un grupo de mujeres que en los años 70 publicaron sus poemarios: recopilación de obras de varios años atrás. Entre esos nombres están Carla Rodríguez, una de las primeras voces en el movimiento (años 60), Rubi Arana, Yolanda Blanco y la que esto escribe. Siete de estas permanecen Nicaragua, cuatro de ellas curiosamente colaboran con el régimen, y tres se mantienen independientes.
En 1980 apareció una antología bilingue de poesía femenina latinoamericana, titulada “Open To The Sun”, realizada por Nora Jacques Wieser. Según palabras de la antología: “En Nicaragua hay un destacado grupo de mujeres jóvenes poetas. Ellas escriben, están escribiendo, la mejor poesía de su país y clasificarán entre las mejores de Latinoamericana.” Dedica veinte páginas a la selección de las nicaraguenses.
Uriel Arguello ha florecido fuera de la patria. Tiene su primer poemario y su poesía es fresca; se compromete con el hombre y trata de encontrarse en ella con originalidad y fuerza. Actualmente, estudia humanidades en los Estados Unidos.
Boffelli es también de los más jóvenes y trabaja para lograr su primer poemario. Fue colaborador asiduo de La Prensa Literaria y estudia filosofía.
Tanto Boffelli como Arguello son colaboradores de Cuadernos del Exodo, revista cultural que se edita en Miami.
MINI-ANTHOLOGY OF NICARAGUAN POETRY
Inner and outer Exile: the fate of the Nicaraguan poetry
This a minianthology of Nicaraguan poetry in exile. Readers should not be surprised, however, in finding here works by the great Pablo Antonio Cuadra, who remains in his country but opposes vigorously the Sandinista regime from his position as assistant of La Prensa daily newspaper, for which he's been working for the past 20 years.
Pablo is a journalist, a teacher and a brave poet, having made -during his travels abroad- direct and frank statements on the situation affecting freedom of thought and expression in our country. In his recently written poem “Exiles” he declares:
“... I’d rather be a foreigner returning to my native land.”
In yet other verses he states painfully and with conviction:
“No, I shall not desert my land. Here I will die.”
In speaking of Nicaraguan poetics we must refer ourselves firstly to Rubén Darío and the great names which followed, leaving behind their masterly imprint for the younger generations. But then, it is my belief that many young poets owe the knowledge of their voice to Pablo, who from the pages of La Prensa Literaria has been a teacher, mentor and guide to those who approached him at one moment or another.
The voices of these chosen poets are the ones that remain, because of their essence. They do not languish or grow weak. While in Nicaragua a steel-bound bureaucratic-cultural apparat ideologically subdues the song, and poetic imagination suffocates in a dense pit of censorship, it is difficult on this side of the fence to join the poets who have disbanded throughout the world fleeing precisely that very censorship.
We know that there are several poets in Nicaragua who remain marginal in the face of this mind-gagging montage, who do not participate in artistic or intellectual organizations serving as international fronts, but understandably, it isn’t wise to include them in this selection, for their personal security’s sake.
However, underground poetic production is plentiful and at times published as a true act of courage. To sing the essential needs of human beings, which the regime chooses not to satisfy, means to expose oneself to be branded ad ‘counterrevolutionary’.
In the development of Nicaraguan poetics, after many years during which women were practically not represented, a group of female poets appeared. Their books were published in the 70’s, as a collection of works done in several years past. Among them, Carla Rodríguez, one of the first voices in the movement (60’s), Rubi Arana, Yolanda Blanco and myself. Seven of them remain Nicaragua, of which 4 collaborate with the regime and 3 remain independent.
A bilingual anthology of Latin American women poets was published in 1980 under the title “Open To The Sun”. Its author was Nora Jacques Wieser. According to her, “there is in Nicaragua a group of outstanding young women poets. They write, they are writing their contry’s best poetry, one which will be rated as the best in Latin America”. Twenty pages are devoted entirely to the Nicaraguan selection.
Uriel Arguello has flourished outside his native land. he has published his first book, and his poetry is refreshing, humanly engaged as he tries to find himself in it, with originality and strength. At present, he’s a student of humanities in America.
Boffelli is also on of the youngest, and keeps working to complete his first book. He was a steady contributor to La Prensa Literaria, and at present he’s a student of philosophy. Both Boffelli and Arguello have contributed to Cuadernos del Exodo, a cultural magazine currently published in Miami.
Carla Rodríguez
DOS POEMAS
1
La mujer era bella: los hombres de letras la amaban “los intellectuales” la deseaban
La mujer llena de calidad: los maricones palidecian de envidia, con despliegue de ingenio la atacaban Lanzándole sus pétalos envenenados, se desfogaban.
2
Aquellos señores tenían proscrita la Inquietud hubo un mugido saliendo de todas las gargantas cuando olfatearon el aire indiferente que soplaba sus cabezas: arrasémoslo! no permitíremos inquietudes en nuestro dominio así lo hicieron atacando con estudiada pulcritud (descubrieron su grosería bajo el disfraz de ingeniosa ironía dándoselas de eruditos complacientes y de benévolos jueces ante la verdad establecida) hicieron caldo de sus huesos y bebiéndolo recibieron la muerte hasta los óvolos.
TWO POEMS
1
The woman was beautiful: men of letters loved her “intellectuals” desired her
The woman of quality: fags pale with envy attacked her in a display of ingenuity Throwing their venemous petals at her, letting off steam.
2
Those gentlemen had banished Unquietness a bellow coming from all throats was heard as soon as the scent of an air of difference blew over their heads: lay it waste! no restlessness shall be allowed in our domain so it was done in attack of studious pulcritude (they faced their own rudeness under the guise of witty irony pretending to be much obliged scholars and benevolent judges standing before the established truth) they boiled their bones to a broth and sipping it they took death to the finish.
MOTIVO
Los rostros
se volvían ajenos a mis ojos
Aun los más antiguos
me fueron desconocidos
ESTRATEGIA
Sin coordinar movimientos
Ejecutando falto de gracia y estilo
Afanado en disimular groseros deseos
Soportando miradas
...reúno fuerzas
para el último impulso
Ligia Guillen
CON LA MANZANA RECIBÍ LA PALABRA DESNUDA DE MI VERBO
Mientras observo bañarse a los pájaros
vienes de nuevo con las hojas
que caen de los árboles.
Te inclinas sobre el agua en la pilajardín
y te quedas inmóvil a mi vista, sin mirarme;
sabes que estoy alli desnuda de mi verbo
que no puedo llamarte por tu nombre
y espero una señal que indique tu voluntad:
volver a la vida mi palabra.
Me ignoras y permaneces para decirme
con tu presencia que estás viva
pero que si deseo recobrarte
debo morir esas pequeñas vidas
cotidianas que esquivo temerosa.
¡Oh cobardes silencios cómplices
de lágrimas maternas!
-la palabra hecha ligia, llena toda de mi
untada con mi olor, yoella reclinada
en la página blanca, majapalabra ligia en fin-
¡Oh gritos filiales encerrados en mudos
caracoles! ¡Oh nocturnos terrores durante
la vigilia después de repetirse
la misma pesadilla!;
ligiacción haciéndose verbo: Palabra,
siendo las dos principio y fin, la primera
y la última palabra;
¡Oh cuenca mirando en nuestra muerte
la otra muerte! ¡Oh gritos que nos aplastan
contra el pecho de otros gritos!
Con aleteos, desordenando el agua
adquieres un aire entre sorprendida y despertando
y sólo entonces miras mi angustia, sin angustiarte,
seriadulce te retiras con los pájaros
porque te obliga de nuevo mi silencio.
GENESIS
En el Génesis la varona
fue de piedra para aguardar al fondo
de esos ojos mis ojos de libertad hablando
mis labios apretando en los suyos
las sagradas palabras.
Eva-piedra que da a luz
pájaros de nubes aladas
olorosas a flores de verano
piedra-vida
dura-vida
de platos enlozados
amarga vida
como deseo eterno cumplido.
Piedra-sustento de la creación eres mujer
para encerrar en tu vientre
la esperanza
para que en tu seno
la vida no se acabe.
Con los brazos en alto sosteniéndome
levantas al infinito
este intimo deseo: eternidad.
-asl la Piedra-
TOGETHER WITH THE APPLE I WAS GIVEN THE WORD NAKED OF MY VERB
As I watch the birds bathing
you return with leaves
falling from the trees.
You lean over the water in my garden fountain
and remain still in sight of me, not looking;
you know I'm there naked of my verb
not being able to call you by your name
waiting for a signal indicating your will:
turn my word back to life.
You ignore me and remain to tell me
with your presence that you're alive
but my wish being to recover you
I must die these small everyday
lives which I avoid, fearfully.
Oh cowardly complicated silences
of maternal tears!
-words made ligia, all full of myself
annointed with my scent, Ishe reclined
over the blank page, beautyword ligia finally-
Oh childish screams trapped in mute
snails! Oh nocturnal terrors on
the wake of the same nightmare
repeating itself!
ligiaction turning to verb: Word,
being both beginning and end, the first
and last word;
Oh eye sockets contemplating our death
the other death! Oh screams that crush us
against the breast of other screams!
Wings flapping, disturbing the water
you seem half surprised and half awake
and only then you stare at my anguish, not anguished yourself,
sweetserious you draw back with the birds forced again by my silence.
GENESIS
In Genesis the Woman
was of stone to wait at the bottom
of those eyes my eyes of freedom speaking
my lips tightly holding in hers
the sacred words.
Eve-stone giving birth
to birds of winged clouds
smelling of summer flowers
stone-life
hard-life
of china plates
sour life
as an eternal unattained wish.
Stone support of creation you are woman
trapping hope
in your womb
so life may not end
in you.
With arms up high holding me
you raise this intimate desire
to the stars: eternity.
-thus stone is-
HOMBRE LIMITADO
Es algo insolente
que de ésta mi risa
salten conejos azules
en tu vientre
y, que de pronto
yo exista...
que de ésta mi risa
salte un cuerpo
con intención de espanta-pájaros.
Es algo insolente
toda ésta mi creación.
(Ajustemos relojes)
horas, minutos, segundos. Ergo,
podríamos medir
la exactitud del sueño; engañoso
malévolo y surrealista.
“(¡Freud, limitador!)”
Es algo insolente
que en plena civilización
los espanta-pájaros y sus conejos azules
salen tu vientre de ciencia.
Es algo insolente
que en este siglo XX
dejen a los niños jugar con pólvora,
desesperando la paciencia de sus padres
que juegan con protones y neutrones.
Así, la lista es larga mis señores,
pero lo más insolente es
que el espanta-pájaros que escribe
se alimente de sus granjas.
O
Nada hace sentido
en la esquina del poema
Una mujer camina desnuda
y un hombre trata de terminar
un absurdo rompecabezas
En los ojos del poema
un niño llora
sin lágrimas
pero está tratando
de pintar globos de colores
para la fiesta
que empieza
mañana
Ahora el poema está muriendo
el juego ha terminado
...y la fiesta?
es el entierro de las letras
El niño ha regalado
un globo al arzobispo
otro al hombre ocupado
y el último
para la mujer desnuda
El hombre ocupado pone
el globo en su rompecabezas
...y lo termina
enajenado
El arzobispo suelta el globo
con un telegrama
...y alucina
Por qué nadie termina de enterrar
estos sucios dedos
del poema?
Todos están ocupados:
El hombre asesina
al arzobispo
el niño y la mujer desnuda
hacen el amor
El globo del arzobispo
explota
...y el telegrama cae
en la puerta del filósofo
En la esquina del poema
alguien rie
y dice: “Nada hace sentido”
busca un cigarrillo
mira el reloj
y advierte que llegará
tarde a la oficina.
LIMITED MAN
It strikes me as rather insolent
the from this laugh of mine
blue rabbit should jump
on your belly
and that, suddenly
I should exist...
that from this laugh of mine
a body should spring
with scarecrow intention.
It strikes me as rather insolent
all this creation of mine
(Let's adjust watches)
hours, minutes, seconds. Ergo,
we could measure
the accuracy of the dream; tricky,
malevolent and surrealist.
“(Freud, limitator!)”
It strikes me as rather insolent
that in the midst of civilization
scarecrows and their blue rabbits
should jump on your science belly.
It strikes me as rather insolent
that in this twentieth century
children should be allowed to play with gunpowder
exhausting the patience of their parents
who play with protons and neutrons.
Thus, the list is long my dear gentlemen,
but the most insolent thing is
that the scarecrow who writes
should feed on their farms.
O
Nothing makes sense
in the corner of the poem
A lady walks naked
and a man tries to complete
an absurd jigsaw puzzle
In the eyes of the poem
a child cries
tearlessly
but trying
to paint colored balloons
for tomorrow's
party
Now the poem is dying
it's the end of the game
...what about the party?
it is the burial of letters
The child has given a balloon
as a gift to the archbishop
another to the busy man
and the last
to the naked lady
The busy man puts
the balloon in his puzzle
...and completes it
alienated
The archbishop sends the balloon off
with a telegram
...and is hallucinated
Why doesn't anybody finish burying
these dirty poem
fingers?
They're all busy:
The man murders
the archbishop
The child and the naked lady
make love
The archbishop's balloon
explodes
...and the telegram falls
at the philosopher's door
In the corner of the poem
somebody laughs
and says, “Nothing makes sense”
fishes for a cigarette
looks at the clock
and realizes that he will
be late to the office.
LA LLUVIA ES HIJA DE DIOS COMO TODAS LAS COSAS
(Oro. Silencio. Crepúsculo: Penumbra y energía universal).
Semilla y muerte: hijas de la tierra, hermanas de la tierra, madres en la tierra del lirio y el silencio, hijos de la blanca tumba madre de las flores sencillas, los árboles llenos de paz, y la resignación del verbo vello terrestre.
El tacto de la tierra funde y confunde el germen de la vida, en la muerte: desde el minúsculo átomo, hasta la solemne putrefacción: allí renace la vida, como la primavera. ¿Loor a la embriagante primavera hija del sol y llena de tumbas floridas!
Rosa y silencio.
Fiebre infinita para morir cantando -orquestal, amarilla- a la vera de los girasoles inmóviles e invadidos de lágrimas del rocío: pobre dolor del cielo.
Ternura de las enredaderas: amo la fuga de las mariposas en tu cuerpo de pulpo verde e inofensivo, donde emigra el gusano a las tejas de barro, y la lluvia la noche, y tu verde infinito de hojas y dulzuras de nido. Amo tu telaraña verde y brisa, vigilante, estival amante infinita del sol, hija de la tierra como la muerte.
Reminiscencias de ángeles vegetales. Vastadad del corazón de la tierra. Del útero de la tierra. ¡Ah refulgencia nocturnal llena de astros puros! (Angeles con cabellera de medusa y hojas, labios en pétalo y corazón que ya no pertenece, sexo de flor en fuga bajo los astros que son incandescentes sexos del cielo).
Arboles, bellos ángeles pavorosos y milenarios, hijos del tiempo, como todas las cosas, insistente creación del tiempo hijo del hombre, porque Dios no hizo el tiempo sino el hombre relojes y calendarios para celebrar las arrugas y prevenir el pavor de la muerte. Pero el tiempo es hijo del miedo y su inmensidad no existe: es relativa, sucesiva locura amarilla como epidermis de girasoles, espectáculo de Dios, vacilación integral.
(Agua y ternura llueve). Amo la lluvia y mojo mi cuerpo y mis manos como ángeles hijos de Dios y la muerte. La lluvia debe ser a los hombres lo que es a los árboles: yo grito de felicidad desnuda y llena de sombra, insatisfecha, doliente como la noche. Sed infinita estruja mi corazón y humedece de lluvia. La lluvia es hija de Dios, como todas las cosas.
RAIN IS A CHILD OF GOD LIKE EVERYTHING
(Gold. Silence. Dusk. Shadow and universal energy).
Seed and death: daughters of earth, earth sisters, mothers on earth of silence and the lily, children of the white grave mother of simple flowers, peaceful trees, and of the yielding verb earthly downing.
The touch of earth melts and confounds the germ of lie in death: from the tiny atom to solemn rottenness: there life is reborn, like spring. Praised be the inebriating spring daughter of the sun, full of flowery graves!
Rose and silence.
Infinite fever to die sing -orchestral, yellow-on the side of still sunflowers by tears of dew invaded: poor heavenly pain.
Tenderness of climbing ivies: I love the butterflies that escape in your harmless green octopus body, where worms migrate to clay roof tiles, rain cleansing the night, and your endless leave-green and nest-like sweetness. I love your green web and breeze, alert, summery infinite sun lover, as death, a daughter of the earth. Memories of vegetable angels. Vastness of earth’s heart. From womb to land. Ah nightly gleam full of pure stars! (Angels with medusa hair and leaves, petal lips and unbelonging heart, flower sex in flight towards the stars burning like sky genitals).
Trees, beauteous angles, frightful and millenary, children of time, like everything, persistent creation of time the child of man, for God did not make time but man bore clocks and calendars to celebrate wrinkles and prevent fear of death. But time is the child of fright and its immensity doesn’t exist: it is relative, continuous yellow madness like sunflower skins, God’s contemplation, integral hesitation.
(It is raining water and tenderness). I love rain and wet my body and hands like the angels children of God and death. Rain must be to men what is to the trees: I scream naked somber joy, unsatisfied, in pain like the night. Endless thirst squeezes my heart and dampens the rain. Rain is a child of God like everything.
A ROBERTO CUADRA
He cortado en minutos la enredadera aquella que se llenó de tarde, de luz, de sangre, que desgarró en tu rostro Dios mío! la lluvia que pasa, que me crece los árboles, que me nace pájaros y serpientes, la segunda voz, la uña, la piel suave de mi rodilla cantando, la mano de mi esqueleto tendido, los pétalos, la locura, la lucidez de una mariposa cortada, el vidrio, el universo todo.
FOR ROBERTO CUADRA
I have cut the ivy into minutes that one full of light, evening, blood, that one which I tear in your face my God! the passing rain, causing trees to grow, causing birds and snakes to be born, the second voice, the fingernail, the soft skin of my knee sing, my living skeleton’s hand, the petals, the madness, the lucidity of a torn butterfly, the glass, the whole universe.
EL TESTAMENTO
Llegó la abuela
con su pausado balanceo de navio.
Cuando ella entraba
la Historia entraba con un fru-frú de páginas innumerables
en el ruido de las enaguas
Sus ojos gobernaban por decretos
de dulces mimos
y maternas severidades,
pero esta vez avanzo cargando la mansedumbre con fatiga
se sentó quejumbrosa
con el monárquico taburete de las amonestaciones
y puso su canasta de tejedora al pie de la silla.
-Hija mía Juliana -muró- este delantal de bambas
es para que bailes al Doctor Jerónimo en nombre de tu raza.
Sé que te gusta el baile y la tremolina
¡baila, mucha! ¡que no se acabe
el ritmo de este pueblo! el día
que nuestros huesos pierdan su música
seremos desplazados por extranjeros.
-Y a vos, Celedonio, te dejo el puño
de plata del bastón de tu padre.
Eres el mayor y tengo años de esperar
que presidas el Cabildo
con la vara de Alcalde en la mano. ¿Qué te pasa
muchacho? ¿Se hizo horchata
tu sangre de cacique? A la casa
de tu padre el pueblo entraba
y salía a buscar sus palabras!
-A Dámaso díganle que le dejo la cutacha del abuelo.
Está colgada del clavo.
Nunca la saqué de su vaina pero el muchacho es levantisco
y anda metiéndose en problemas.
Me gustan sus azares. Dámaso
es un peligro; pero no será por él
que mi pueblo acepte el yugo.
-Y a vos, rinconero, que te gusta fatigarte con letras
te dejo este libro de cantos
que cantaron tus antecesores.
¡Que no se rompa el hilo! ¡Escribe!
¡Pobre muchacho: Cuando tu padre sembraba
y te daba el arado
nunca trazaste un surco derecho! Te dejo
indefenso contra el hambre
pero mi pueblo necesita soñadores!
-Y a vos, Lupita, que te me estás quedando suelta sin tu voluntad
te dejo mi canasta de tejidos con algunos ahorros en el fondo.
¡A ver si te cambias el peinado y te empolvas y haces un esfuerzo
Lupita: no hay que ser tan pasiva, hija mía!
Enciende lirios, enciende pájaros,
quema el borde la noche,
el oficio de la mujer es encender el cielo
de estrellas en el ojo del varón.
...¿A dónde vamos si se apaga la aventura?
Y se recostó en el taburete cansada de su testamento
y se quedó suavemente dormida.
Y nunca despertó.
LYCANTROPIAS
Los sueños
son la aventura nocturna del lenguaje
Mondoy, el poeta, funda su noche
sobre la virtud de la palabra.
Abandona la casa del cuero y va diciendo:
“Sea el amor en el tiempo
como un tigre en el espacio”. Y un jaguar
de ojos pardos
pasa
a paso de estrófas felinas
hacia la piedra lunar donde ella yace.
En las aguas del río
sus manchas
dibujan flores. Y el diente
-espina del beso-
transforma su ferocidad
en un verso lácteo de agazapada inocencia.
Pero en otro espacio la palabra estalla
su furia. Es Norome, el guerrero
que cruza el llanto del río y sus manchas
son la sangre de una espada que gotea gemidos
Herirá la noche un grito. Y mujeres
con ramos fúnebres maldecirán la tiniebla
en que un tigre se hace corazón.
También sobre el Cadejo la fábula nos dice
que si es blanco
defiende a los perseguidos
y si es negro
devora a los amantes.
BEQUEATHAL
Grandmother came along
gently rocking like a vessel.
Whenever she walked in
History followed with a swish/swish of countless pages in the
noises of her petticoat.
Her eyes ruled by decrees
of sweet petting
and maternal severities,
but this time she pushed forward bearing tirefully her meekness
she sat grumbling on the admonishing stool
and put her weaver’s basket at the foot of the chair.
“Juliana my daughter”, she whispered. “This coin-lined apron
is for you to dance for Doctor Jerónimo in the name of your race.
I know you love dancing and romping, so
dance, girl! let rhythm be endless
in this town! the day
our bones lose their music
we’ll be pushed out by strangers”.
“And unto you, Celedonio, I bequeath the silver hilt
of your father’s walking stick.
You’re the elder and I have waited years
for you to preside the Cabildo
with a Mayor’s staff in your hand. What’s wrong with you
boy? Has your princely blood
turned to almond pulp in your veins? Into your father’s house
did the people go
and only did they come out to search for his words!”
“Tell Dámaso I leave for him his grandfather’s cutlass.
It is hanging on a nail.
Never did I bring it out of its scabbard but the boy is quarrelsome
and goes around looking for trouble.
I love his hazards. Dámaso
is a danger; but it will not be for him
that my people agrees to bear a yoke.”
“And unto you, corner wanderer, so given to tire yourself with
letters
I bequeath this book of songs
sung by your ancestors.
Let the thread not be broken! Write!
Poor boy: When your father sowed
and put you at the plough
you never managed a straight furrow! He left you
helpless in the face of hunger
but my people needs dreamers!”
“And to you, Lupita, whom I see cutting lose despite your will
I bequeath my basket of knitting with some savings in the bottom.
Let me see you something about your hair and powder yourself
and try hard
Lupita: one must’t be so passive, my daughter!
Light up lilies, birds,
burn the edge of the night,
a woman’s craft is to light up a sky
of stars in the eyes of man.
...Where are we headed to if adventure fades away?”
And she leaned on the stool weary of her testament
and softly fell asleep.
And never woke up.
LYCANTHROPIES
Dreams
are the nocturnal adventure of language
Mondoy, the poet, lays the foundation of his night
on the virtue of the word.
Slips away from the body house and goes, saying:
“Let love be in time
as a tiger in space”. And a brown eyed
jaguar
passes by
on step with feline stanzas
toward the moonstone on which she lays.
In the waters of the river
its spots
draw flowers. And the tooth
-a kiss thorn-
transforms its ferocity
into a milky verb of shrouded innocence.
Yet in another space the word explodes
its fury. It is Norome, the warrior
crossing the weeping river and his spots
are the blood of a sword dripping with moans
A cry will hurt the night. And women
with mournful strings of flowers will curse the darkness
in which a tiger turns into a heart.
Also, about the Tassel, the fable goes,
being white
it protects the fugitives
being black
lovers it devours.
El Pez Muere por la Boca o de Lunes al Escambray
matías montes huidobro
PERSONAJES
(por orden de aparición)
Conferenciante, el autor. Rine Leal, critico burgués. Ramón Ferreira, dramaturgo. Vicente Revuelta, stanislavkista brechtiano. Graziella Pogolotti, objeto dramático. Virgilio Piñera, dramaturgo. Nati González-Freire, pitonisa. Carlos Felipe, dramaturgo. Miriam Acevedo, Lizzie. Oscar Hurtado, esposo de above. Humberto Arenal, viajante. Matías Montes, dramaturgo. Cándido Fernández, vecino de Concordia 557. Hugo Ulibe, murguista. Antón Arrufat, dramaturgo. José Triana, dramaturgo. Entrevistador, entrevistador. Enrique Buenaventura, sepulturero. ¡Número final a cargo de Los Escambrayes!
Los textos son transcripción fiel de lo que los personajes dijeron en varias publicaciones, pero en particular Lunes de Revolución, Revolución y Teatro Escambray. Cada cual es responsable de lo que escribió, dijo o dejó de escribir o decir; el transcriptor no se hace responsable de lo que los otros escribieron o dijeron. Se agradece, sin embargo, su colaboración involuntaria, sin la cual no hubiera sido posible documentar esta obra otras por venir. Ahora bien, cualquier parecido con persona viva o muerta, incluyendo el autor, es pura coincidencia
***
Conferenciante: Abril 13, 1959. Rine Leal acaba de ver Cañaveral de Paco Alfonso.
Rine Leal: (Seguro de sí mismo). “Por de pronto, Paco Alfonso trata el cubano exterior, grandilocuente, el de las altas de nuncias y los gritos angustiados, el guajiro con sus males de siempre, el folletin y la historia lacrimosa, el campesino sin tierra y sin mediodía. Pero el interés del nuevo autor nacional no es este precisamente. (Enfático). Teatro cubano se ha internacionaliza a fuerza de aburguesarse.”
Conferenciante: Junio 1º, 1959. Se acaba de estrenar El hombre inmaculado de Ramón Ferreira.
Rine Leal: (Revolucionariamente). “La Revolución toca en todas las puertas y el teatro cubano es remiso a abrir sus telones a las nuevas corrientes. Por eso el estreno de El hombre inmaculado de Ramón Ferreira, cuyo personaje central es una version esencica del asesino Esteban Ventura Novo, ha termi-
prédica al pie de la letra, sin valores teatrales de ninguna clase... He pretendido con El flaco y el gordo darle al público lo fundamental del teatro --y esto es más importante que el mensaje social-- y distraerlo. En las carcajadas, aspavientos, sacudidas, etc., va incluido el mensaje social pero indirecto, para que la gente se lo trague.”
Conferenciante: Octubre 1º, 1960. Natividad González Freire: “Sin embargo, en El gordo y el flaco, el pasado traicionó a Piñera y la obra que pretende simbólicamente revolucionaria resulta lo opuesto. Su conclusión lo evidencia: el flaco termina por comerse al gordo y sólo le importa vencer-lo para convertirse en gordo. O sea, la justicia vence a la injusticia, pero cuando alcanza el poder se convierte en injusticia a su vez.”
Conferenciante: Junio 27, 1960
Virgilio Piñera: “El Teatro Nacional me ha pedido un par de escenas para una serie de representaciones teatrales de carácter popularísimo que se representarán por las distintas cooperativas y zonas de desarrollo agrario... La idea me tentó... Procurar, sobretodo, que la atención de ellos (los obreros y campesinos) no decayera, un solo momento, y, por último y más importante, que el tema resultara constructivo, a tono con la obra del gobierno revolucionario.”
Conferenciante: 1978. Graziella Pogolotti interrumpe con decisión e innegable desprecio.
Graziella Pogolotti: “Tenian, si, mucho que aprender. Las condiciones en que habían crecido, en que habían adquirido el oficio, los condujeron irremisiblemente a trabajar para sí y para un público que resultaba, de hecho, su propio reflejo. Profesionales en cuanto al dominio de la técnica, eran en cambio, desde el punto de vista de la práctica social, dilettanti.”
Virgilio Piñera: “...a tono con la obra del gobierno revolucionario. Todo ello no es, en verdad, cosa de coser y cantar. Resulta mucho menos riesgosome escribir con el lenguaje y los temas habituales...”
Conferenciante: El de Ionesco, por ejemplo.
Virgilio Piñera: “...que verselas de buenas a primera con una materia casi descozida. En este sentido, y aunque desconozco del todo la vida del campo, me pareció oportuno limitarme, aunque parezca perogrullada, a pisar terreno más o menos firme. Fue que escribe este “naso” de comedia que titulo La
1960.
Humberto Arenal: “Durante nuestra larga estancia en los Estados Unidos... Practicamente hemos visto todas las obras que José Quintero ha dirigido de Greenwich Village, Circle in the Square, y algunas de las producciones de Broadway... Hemos visto sus mejores producciones... y sus peores cosas. Ahora en nuestro reciente viaje a Nueva York... Para nosotros, que hemos visto mucho teatro, bueno y malo...”
Conferenciante: Agosto 2, 1960. Humberto Arenal, algo confundido con el cambio inesperado de su texto, de espaldas a Broadway.
Humberto Arenal: “...bueno y malo...” “Con las montañas de la Sierra a la espalda y al frente, a izquierda y derecha...”
Oscar Hurtado: “De esta fecha al presente” (ahora que se pone en la Sierra Maestra) (La Cantata) “fue reescrita y ampliada por el autor en la que incorpora frases en forma de versos de otro poeta del pueblo, Fidel Castro... Dos cuartetas han sido tomadas del discuro de Fidel a los Metalúrgicos... No hay que destacar otras virtudes del poema, pero creo importante señalar otros elementos que lo integran. Quién no reconoce en algunos versos al Manrique de las ‘Coplas’, en otros a Martí o a Quevedo? Quién que haya vivido en Santiago no reconocerá la autenticidad de los pregones callejeros?”
Conferenciante: Matías Montes, 20 de marzo de 1961
Matías Montes: “No hay que olvidar jamás que las manifestaciones más populares han demostrado siempre la presencia de una constante: la imaginación. La prueba palpable estuvo en la presencia de ‘Realengo 18’, el espectáculo más refrescante del Festival de Teatro Obrero y Campesino. Fue simple e imaginativo como pocos espectáculos lo fueron. “Una Guajira en La Habana” y “La Sombra” demostraron la capacidad viva y natural para expresar, mediante los movimientos escénicos—pocas escenas mostraron el festival destreze—, la gracia y la imaginación de nuestro pueblo. Demostraron un sentido innato de la escena, ya que fue la acción rica y viva, leña de detalles—contrastando con un estatismo delicioso y primitivo en otros elementos—lo que predominó sobre la simple exposición verbal de otras presentaciones del festival. No hay duda de que “Realengo 18” fue el espectáculo más simple, imaginativo y popular, que esperamos se mantenga sin dudos mixticaciones y con toda su espontaneidad.”
Conferenciante: Carta que le escribe Cándido Fernández a Matías Montes el 21 de marzo de 1961
inmaculado de Ramón Ferreira, cuyo personaje central es una versión escénica del Lahabana Esteban Ventura Novo, ha terminado por llenar La Lahabana y su mundillo teatral de miles de versiones a favor o en contra..."
Ramón Ferreira: (Mesuradamente). "Mi obra no tiene nada que ver con la Revolución, es una obra moral, no política. El teatro cubano tiene que ir más allá del guajiro y sus temas de siempre, hay que hacer teatro dentro de las corrientes actuales, no buscar solamente la temática de un desolado de solar. Hay que volver a los griegos: todos los conflictos esenciales del hombre están ahí."
Conferenciante: Ramón Ferreira empieza a hacer las maletas y se va de Cuba. Rine Leal se queda algo pensativo.
Conferenciante: Mayo 4, 1959. Muy irritado, aparece Vicente Revueltas.
Vicente Revueltas: (Airado, molesto). "El momento demanda la creación de un tipo de teatro social y revolucionario, pero sabemos que no tenemos derecho a obligar a nadie..."
Rine Leal: (Pone el grito en el cielo). "¡Pero ustedes han blado de la existencia de tres temas únicos (antimperialismo, reforma agraria y unidad nacional)... ¿No es eso una posición totalitaria?"
Conferenciante: Septiembre 21, 1959. Graziella Pogolotti acaba de terminar su trabajo "Máscaras del teatro contemporáneo". Está encantada con el.
Graziella Pogolotti: (Romántica). "Estamos a punto de cerrar la gran parábola romántica. (Existencialista). Angustiado en su soledad, el hombre encuentra en su propia condición el objeto de su interés y de su risa. Gide y Valery inauguraban el siglo bajo el signo de Narciso... (Pensativa) ¿Gide y Valery inauguraban... el siglo... bajo el signo de Narciso...?"
Conferenciante: La ensayista, mira espantada sus "máscaras del teatro contemporáneo." 1978. Transición burguesa.
Graziella Pogolotti: (Revolucionaria). "Lo que Fernando Ortiz había denominado años atrás cacocracia --gobierno de ladrones-- servidora siempre del imperialismo, había acentado progresivamente su afán desmedido de enriquecimiento rápido... Aunque sigueran funcionando las salas teatrales, era entretenimiento, via de escape. Al triunfo de la Revolución, a su manera, las gentes de teatro no tenían nada que perder, salvo las cadenas que los ataban al radio y a la televisión comercial. Tenían, si, mucho que aprender..."
Conferenciante: Flashback rapidísimo. Graziella está horrorizada ante la monstruosidad de su propia obra.
Graziella Pogolotti: "Gide y Valery inauguraban el siglo bajo el signo de Narciso..."
Conferenciante: Septiembre 7, 1959. Virgilio Piñera tiene la palabra.
Virgilio Piñera: "La mayoría de las obras sociales de las que tanto se habla ahora no son realmente teatrales. En meses pasados vi una obra pretendidamente social que no era ni social ni teatral porque se había caído en la ingenuidad de hacer la co del todo la vida del campo, me parecza perrogrullada, a pisar terreno más o menos firme. Fue así que escribi este "paso" de comedia que titulo La sorpresa..."
Graziella Pogolotti: "Los intentos vanguardistas de romper es marco mediante el empleo de un lenguaje anticonvencional y agresivo fracasaron en la medida en que quisieron ignorar las reglas del juego impuestos por los mecanismos financieros que dominaban la sociedad en que se hallaban insertados."
Conferenciante: Aterrado ante lo que dice Graziella en 1978, Virgilio Piñera se declara culpable el 28 de marzo de 1960.
Virgilio Piñera: "Maldigo mil veces mi timidez, o lo que sea, que me impidió salir por las calles remedando a un jefe griego, vestido con una sábana y llevando una palangana en la cabeza a modo de casco... Envidio al hombre que salió desnudo por la calle, envidio a eise otro que asombró a La Habana con sus bigotes de gato, envidio al que se hizo el muerto para burlar al sacerdote, y por supuesto, a Fidel Castro entrando a La Habana..."
Conferenciante: Carlos Felipe, 1960
Carlos Felipe: "Se me ha preguntado donde busco mis temas. En realidad, no busco un tema: lo encuentro sin buscarlo. ¿Donde? En la vida, en la calle... Por otra parte, busco mi ajuste. Seré el más feliz de los cubanos cuando logre un tema, un personaje, a situación, que hechos teatro, es decir, concretados a los limites y necesidades de la escena encierren el espíritu de la obra en que vivimos, que sea un equivalente dramático a la palabra humeda y encendida de Fidel. Pero esto ha de llegar por el camino, para mi imprescindible, de mi propia emoción."
Conferenciante: Miriam Acevedo, Lizzie, La ramera respetuosa, abril 4, 1960
Miriam Acevedo: "Fidel, F
ya un teatro para destacar entonces otro, es decir, 'la obra de este autor es nacional y la obra de este no lo es'; o si debemos aceptar que todos los autores que escriban en un país representan a esa nación aunque la parte que ellos representan sea menos reconocida por loscriticos... Yo considero como autor que la palabra nacional en un sentido muy amplio... Cada persona que escribe en Cuba escribe cubanamente, porque no se escribe en el aire... La gente refleja la realidad pasada por su imaginación."
Rine Leal: "A mí me gustaría conocer la opinión de dos autores aquí presentes que son Matías Montes y José Triana".
José Triana: "Yo sólo quiero trabajar".
Matías Montes: "Creo que si, que cualquier obra de autor cubano es cubana?"
Conferenciante: "No me quedaba otro remedio que hacer como Arrufat y bajarme con una verdad, aunque parezca de perrogrullo."
Matías Montes: "Creo que si, que cualquier obra de autor cubano es cubana?"
Conferenciante: "Una pregunta enrique Buenaventura, unos veinte años después."
Entrevistador: "¿Qué pasó del gran teatro de autores que aparece en los 1960, como Triana, que hacían un teatro tradicional dentro de los esquemas artudianos, absurdistas, etc.?"
Buenaventura: "De Tirana no sé qué pasaría... Hay otros... que siguen escribiendo y montando obitos. Otros, sin embargo, se callaron. Quizás como sintiendo que ya no funcionaba mucho esa fórmula." Marzo 13, 1961. Se crean Las Escuelas Populares de Arte.
Rine Leal: "...miles y miles de campesinos con un mayor nivel de vida, alfabetizados y con nociones elementales de featro, música y danza, promete que nuestro teatro dentro de veinte años digamos, por ejemplo, puede poseer la vitalidad, sinceridad..."
Escambray 1: "La primera investigación que llevó a cabo por el Grupo antes de su traslado definitivo al Escambray fue entre el 5 de noviembre y el 6 de diciembre de 1968. La conclusión a la que se arribó sobre los Testigos de Jehovah fue la siguiente..."
Escambray 2: "Son los que más entorpecen y enfrentan la Revolución".
Escambray 3: "La enorme mayoría son agricultores".
Escambray 2: "Los testigos se propagan. Se aprovechan del malestar que produce la escasez, de los errores cometidos, de la ignorancia que aún la Revolución no ha podido erradicar..."
Escambray 3: "Los Testigos trabajan bien. Son amables, humanos, caríñosos... La mujer del Testigo tiene máquina de coser (a veces dada por la Revolución), le hace ropas y arreglos gratuitos a todo el vecindario; el Testigo se preocupa por sus semejantes, si hay un enfermo es el primero en ofrecerse para ayudar a transportarlo; comparte sus alimentos, sus recursos, creándose alrededor un sentimiento de gratitud..."
Escambray 2: "Si a esto agregamos el caso de los niños, los niños Testigos son, la mayoría de las veces, los más puntuales, trabajadores, los de mayor indice de aprovechamiento."
Escambray 1: "Ejercer la violencia contra ellos es inutil y, además, se les otorga la razón. Están preparados para ella, su religión los condiciona para el martiariologio y lo reciben como una prueba ya prevista y señalada en su camino a la eterna felicidad."
Escambray 2: "Por todo lo dicho, creemos que en las zonas de Testigos la Revolución tiene que hacer más de lo que hacerca de having a Cuban artist defecting for political reasons. He assures Ms. Cockroft that they leave the country "only as the result of personal or private reasons". Being one of those defectors, I would ask him what personal or private reasons may be strong enough to justify leaving behind the homeland, the family and a career. Who in the world would dare to jump out of the paradise for personal or private reasons? Only for political reasons we hit the ocean and left. We were fed up with daily threats and by a nightmarish reality. We were burnt out but a powerful mechanism that dreadfully manipulates the process of thought us until we exercise upon ourselves and our artwork, a severe and humiliating self-censorhip based upon the necessity of social survival. We were tired of fearing the political gossiping that could always spread into grotesque proportions determining your eventual destruction as an artist and as a human being.
Which are the young artists from Cuba that Mr. Martinez states are so well known around the world. They are only a small troupe of performers and very far from being young Only the Holy Cows, who live in a status of fine comfort and embarassing privileges far away from the Cuban people lifestyle, go steadily on tour. Well know world-wide, the Cuban government let them do as freely a possible and support their activities in order to use them as a propaganda weapon and as a way to ship-in a few bucks always in demand. They must be seen hanging around Western countries every once in a while to build up an open hand image for the Cuban bureaucracy that on the other hand use it to manipulate the national state of confusion.
It is a pity that in her attempt to picture the Cuban artistic panorama, Ms. Cockroft has given the opportunity to express though a major American magazine to the official spokesperson of the Cuban establishment. Someone interested in the links between art and politics as Ms. Cockroft is supposed to be, should have paid some attention to what many prestigious Cuban artists who have arrived to the U.S. in the last four years have to say, or try to find out the real opinions of Martinez and Haya de la Joya. Does Ms. Cockroft know that would they dare to express the private opinions we should be by now add two more members to the exile community to the number of inmates in Cuban prisons.
Many artists have left Cuba in the last year. Very few of them to carry out some dirty work for the Cuban Intelligence. The most of us convinced anti-communists, to create a heathy art away from the island. We are a vitreous and a creative part of Cuba After the Revolution, we can assure Ms. Cockroft and other like her that our beloved Patria with its most beautiful hopes, joined us in the boat Mariel and that we are --definetely--, the Cuban New Man.
TERMINO
Parallel Transformations in “Desterrados al Fuego”
Matias Montes Huidobro, one of those talented novelists who have left Cuba for the United States, has transformed his experience into literature in the form of the novel Desterrados al fuego (Fiery Exile), and one is reminded of Kenneth Clark’s quote of Ruskin to the effect that “great nations write their autobiographies in three manuscripts, the book of their deeds, the books of their words and the book of their art. Not one of these books can be understood unless we read the two others, but of the three the only trustworthy one is the last.”1 While both Ruskin and Clark no doubt have the visual arts in mind, if by the book of words we understand essentially a nation’s chronicles, and if we include the novel as one of the arts, Montes’ work is a good indication of what some of the exiles have been going through—a far better one than the journalists have been able to produce. In it, all the wrenching agony of his narrator’s loss of one identity to assume another is portrayed in the semi-hallucinatory style characteristic of the Cuban novel of exile. What is especially striking about is the way in which the production of the text is interwoven with the emergence of the protagonist’s new identity. The two are absolutely interdependent, so that neither is possible without the successful realization of the other.
In the narrator’s case the rites of passage are rather traditional with regard to content, though within a strictly modern context. Essentially they take the form of a heroic quest issuing in the classic Meeting with the Goddess, who in this case is the narrator’s wife, significantly named Amanda. In the traditional hieros gamos, or sacred marriage, there is a final encounter of Logos and Eros, representing the beginnings of a new cosmos. On the first page of the text, Amanda, whose name is not far from a translation of “Eros,” has her wedding gown confiscated as she and her husband leave Cuba. It reappears only at the novel’s conclusion, in Hawaii, the other tropical island that figures in the text. There Amanda wears it to bring the hero’s adventure to a conclusion.
Between the two islands, one representative of chaos and the other of cosmos, there is a descent into Hades, conceived as a voyage to the north, as in the case of Odysseus. As is the case with many mythologies, hell here is not a “flaming inferno” but a frozen wasteland, that of New York in midwinter. Thus the fire of the title ultimately becomes a positive image, that of the volcanoes of Hawaii. It is curious that the New York destination seems to be determined for the couple by the fact that they have been handed fur overcoats by a relief organization upon their arrival in Miami. For the narrator in particular, the coat becomes the skin of an animal inside which he will have to die in order to be reborn with a new identity. As such it is analogous to the case of Hercules as he wears the skin of a lion to carry out his great labors, or that of Gilgamesh even earlier, wrapping himself in the pelt of a lion he has slain order to enter the Garden of the Gods.
The fur coats isolate the narrator from his wife, and the isolation becomes total with time, as she drops from view during the final stages of his transformation. During this time she obtains employment in a mask factory, being forced to deal with the apparatus of false identity, while he allows himself virtually to rot inside the coat, refusing to bathe or change clothes. It is only in a delirium produced, presumably, by his negligence of his health that he is finally capable of abandoning the coat. He has returned to the airport, which from his first arrival has constituted a microcosm, an imago mundi, for him, and finds himself in a strange restaurant, where there appears a magician—obviously corresponding to the archetype of the Wise Old Man with mysterious powers of transformation—who undresses him almost completely before the audience; only to dress him then in a new and appropriate costume. The narrator notes that his body has been cleansed as well.
Earlier he has undergone a strange preparation for this final transformation. He has gone into a delirious state, falling face down in the snow while moving his fingers as if he were typing on the machine has had to leave in Cuba along with Amanda’s wedding gown. He remarks that it “is as if I were a dream of myself, writing me.”2 In his imagination he is assaulted by a flock of black birds which, on approaching him, prove to be made up of three-letter sets, the first and last letters of each set being identical, recalling the beginning typing exercises in which one produces endless strings of DED, FRF, DCD and the like.; Presently the sets take on certain sexual connotations; these are “mythological birds in quest of fertilization,” and the narrator realizes that is a matter of “a language… awakening me and aiding in my resurrection.” It is “as if they wished to come together in order to say something” (p.106). This turns out to be the case, for the birds return, this time forming, not simple meaningless palindromes, but combinations which in a few cases represent words in English, language of the narrator’s emerging identity. Furthermore, these tend to be popular expressions of fatherhood and motherhood: “pop,” “dad” and “mum.” The only non-palindrome combination in “don,” a gift in Spanish and a proper name in English.
At this point there emerge words in various languages, among them “wahini” (p.117), which means “woman” in the Hawaiian tongue. This proves to be prophetic of the end of his quest, when he will be reunited with Amanda in Hawaii. His reaction to the overal phenomenon is expressed in the words, “That language must have had a hidden meaning” (p.107), and he then becomes involved in a rather frenetic sexual bout with the creatures, in the process becoming “a pagan structure fertilizing birds” (p.117). Earlier he has stated, “The creation of words was the first step that I proposed” (p.108), and it is clear that this the rebirth proper to a writer. At the very center of the text he asks, “Was it exactly I who was being resuscitated? And who was I?” (p.116). A more important question for the reader is, when a writer is born writing, what sort of birth is it, and what is it that is born with him?
The image of a sexual relationship between author and words is significant as well, as he “fertilizes birds who have come in quest of seed.” There is only the random nonse of the typewriter keyboard at first, but once the writer a-borning becomes as deeply involved with them as a man is in a sexual union with a woman, both creative writer and creative language emerge from the process. Another Cuban writer, and a friend of Montes who has mentioned him in both of his novels, is Guillermo Cabrera Infante, who has said of his La Habana para un Infante difunto, which involves the erotic adventures of a young man in Havana, “I admit that within the sexual metaphor I am generating verbal texts. The book involves my erotic relationships with words.”3 One wonders as well about the seemingly extraneous remark of a character in Gabriel García Márquez’ Crónica de una muerte anunciada concerning the man who seduced her: “He was my author.”4 It seems that several authors are interested in the analogy between physical sex and the birth of a literary work.
Previous to this time the author who is Montes’ narrator has been a none too successful writer in Cuba, and it becomes evident that is in part because his style belongs to the nineteenth century. This reflected in the text at first in expressions such as “exile, a place at which we had arrived several pages back” (p.15), and in a sometimes suffocating clumsiness—the excessive use of parentheses, for example. In the course of the narration these remnants of the past—both his past and that of the novel as a genre—are gradually lost, and phrases such as “speaking of the Boom” (p.125) begin appearing, this last referring to the successful movement of the Spanish American novel into the realm of world fiction in the 1960s. The well-being of the text reflects that of its author. In the course of this transformation the narrator imagines himself burning all the pages he has written before, apparently because they are so closely tied to his own previous self, which has now proved to be inadequate within his radically altered circumstances. He remarks, “The pages burned, the words of my deception were in flames, I myself the creator of the burning circle that was scorching me, (and) all that was to remain was the sole final reality of the Phoenix who was emerging from the ashes of my own words” (p.199). In fact, the next chapter, the last, is entitled “The Phoenix.”
It becomes clear, then, that the destiny of the narrator and that of the
words he creates are inextricably linked. It is for this reason that from the beginning the paralinguistic factor has been so strong. This a fiercely self-conscious text. In the view of the narrator it too, as well as exile, is a place, through which the protagonist and his supposed reader move, side by side. The narrator is thoroughly preoccupied with this fictional reader, and it turns out to be for a very important reason. The narrative begins with the loss of his typewriter, an event indicative of the impossibility of a novel, and ends as the testimony of a finished novel. If the text is judged to be a viable one, it not only provides testimony by its content to the fact of the narrator's transformation, but exists in itself as proof such transformation the part of the narrator as author. It is not read, it exists only as a personal diary; only if it is read is it a novel, and its creator is now a novelist. Throughout the text are scattered phrases such as "he who may be reading" and "impatient reader," along with explanations of why another explanation is necessary for the construction of the text. There appears to be a genuine fear that the reader may not go on reading. The fact is that the text's creation depends on the narrator's transformation, and vice versa, and both effects depend in turn on the reader's transformation.
A phenomenon dealt with by modern psychology and reflected in some Spanish American novels is that of the necessity of one person's being perceived by another, preferably the mother, in order to exist entirely. R.D. Laing has pointed out that a child cries when its mother leaves the room, not because it feels unprotected, but because it fears that it may no longer exist if unperceived by her: "It seems that the loss of the mother, at a certain stage, threatens the individual with loss of his self. The mother, however, is not simply a thing which the child can see, but a person who sees the child." This reflected in Carlos Fuentes' novel Cumpleaños, in which the protagonist, upon being reborn in a different time, becomes obsessed by the need to be noticed by Nuncia, an incarnation of the feminine archetype. In Fuentes' Terra nostra as well, three heroic youths, upon arriving at the Cabo de los Desastres, must be picked up by an equal number of women, who impart life and personality to them according to the women's personal preferences. In Juan Rulfo's Pedro Páramo, moreover, the death of Juan Preciado takes place as soon as he imagines his mother saying, "No, son, I don't see you."6
It is similar in the case of the narrator of Desterrados al fuego. In the entire course of his metamorphosis, his new birth, he finds himself obsessed with the need to find Amanda again. At one point he has a vision similar to that of an initiate in one of the several cultures in which the subject is made to observe, in a trance, his own "death" and the disintegration of his body so that he may be born as a new person. In some cases the initiative watches as his very bones are stripped of their flesh and torn apart. Montes' narrator says, "I felt myself quartered, divided into pieces" (p.196). In his case this represents the end of the process that began with the putrefact of his body inside the overcoat, and his perception of himself from a distance reflects the fact that he has now become alienated, distant from everything. In the style employed, this phenomenon is expressed in a strong tendency to use "aquel" as nearly the only demonstrative adjective in the course of several chapters, even when the reference is to the narrator's own body or its parts.
It is significant, however, that holding the saw that cuts the body in pieces there are two manifestations of the eye of God, concerning which the narrator says, "The (eye and) face of God in his majesty represented the pre-existence of my own" (p.101). That is, God's existence is a previous condition for that of the protagonist, and specifically with regard to the former's ability to perceive his creature's renewed existence. The narrator's reality is derived not so much from God's reality as it is from God's perception of him.
Upon his arrival in Hawaii, already dressed in the Hawaiian style, he observes the marvelous landscape of the island of Oahu, but it seems a desert to him; even after his perception by the eye of God, something is lacking, and his situation becomes analogous to the biblical creation story, in which God creates Adam and the text states that "God saw all that he had made, and behold, it was very good" (Gen. 1.31), but later notes, in the words of God himself, "It is not good for the man to be alone; I will make him a helper suitable for him" (Gen. 2.18). Montes' narrator too has been created and perceived by God, placed in a location whose name means Paradise, but is not good without a definitive encounter with the proper woman. Joseph Campbell states that for the hero "the ultimate adventure, when all the barriers and ogres have been overcome, is commonly represented as a mystical marriage (lépos yáuos) of the triumphant hero-soul with the Queen Goddess of the World."7 In fact, from the airliner the narrator sees an apparition which is Amanda dressed in the wedding gown that had been lost on the other island. Her perception of him completes the long process of transformation.
Shortly before this time two phrases have appeared in apposition: "I in disintegration" and "the word in disintegration" (p.195). If the writer finds himself reintegrated, it will be the same in the case of the text. If he is the Phoenix of the last chapter, arisen from the flames, this the case of the text as well, rising up from the ashes of the pages previously written on the typewriter left behind with the wedding gown and burned as the expression of an earlier self. So the writer's rebirth implies the imminent creation of the text that was possed, and the creation of that text depends on that of the author. Then the next in turn serves a double testimony to the author's new existence, containing as it does a description of the process, but at the same time communicating by its very existence the fact that the writer is now able to create. Still, the problem is that according to the author one step in the process is still lacking, and it seems that up to very near the end of the text he feels quite unsure of his efficacy as a writer, stating, "A long time ago... my novel-writing ships were burned." In that case, what is the text we have in hand? But he continues: "This that I am writing so poorly is nothing more than a mirage created by anyone who may be reading it (since in modern novelistic technique the reader completes the picture with what the novelist omits)" (p.201). The allusion to theories of Julio Cortázar is recognized at once, but in my opinion the statement is not as ironic as it would appear. I say this because throughout the text the narrator has indicated his concern for the reaction of his fictional reader, whom he sometimes terms "he who may be reading (if he has gotten this far)" (p.200). There is a constant fear that the reader will lack the patience to go on reading.
The fact is that both the text and its creator must be perceived by the designated person in order that their existence may be complete. If there is no sustained interaction between reader and text, there is no text, and if there is no text there is no testimony to the new existence of the narrator, which, on this account, turns out to be defective. This interaction between fictional reader and text goes so far that appears in parentheses a supposed correction of what the narrator has said, followed by the words, "...you probably want to say." The receiver has been metamorphosed into a sender.
As has been indicated, the cosmos within which this double transformation takes place is similar in some essential points to the world of Genesis, in which Adam, endowed with life by the Creator, beholds an incomplete creation and gives it life by the word, naming its phenomena. In the novel the narrator, with his new existence, gives life to the cosmos of the text by the word. But there is more to it than that; in a participatory universe in which theoretical physicists tell us that events, at least on a subatomic level, are only potential until perceived, one more act of observation is necessary. In the case of a novel relating the whole experience of its own creation and that of its narrator, it is imperative that another Adam, known as Reader, enter to confer the gift of life on both text and narrator, who are only potentially real as long as they remain unperceived.
At one point in the narrative, when the success of the narrator's transformation is very much in doubt, he notes that many of the Cuban immigrants have "turned to stone," and expresses his fear that the same thing may happen to him. He feels that the world from which he is alienated begins where his body ends, somewhat in the manner of Neruda's "Ode to My Feet." This narrator comes to life only in the words of a page as it is read. It would appear that the message of this work, if such there be, is that all those recent immigrants who are in danger of turning to stone for lack of anyone to interact creatively with them are in need of the best that a society can offer them, which is to be noticed, perceived as potentially creative persons, able to pass on the gift of life as they receive it.
NOTES:
1-Civilization (New York and Evanston: Harper, 1969) p.1.
2-Matías Montes Huidobro, Desterrados al fuego (México City: Fondo de Cultura Económica, 1975), p. 102. Translation mine. Further references to this volume will appear as page numbers in the text.
3-"Cain by Himself: Guillermo Cabrera Infante, Man of Three islands," compiled by William L. Siemens, Review 28 (Jan./Apr. 1981), p. 11.
4-(Bogotá: Editorial La Oveja Negra, 1981), p. 131.
5-The Divided Self (Baltimore: Penguin Books, 1965), p. 116.
6-(México City: Fondo de Cultura Económica, 1955), p. 60.
7-The Hero with a Thousand Faces (Cleveland New York: World Publishing Co., 1956), p. 109.
RELECTURAS
Dos Libros de Antonio Benítez Rojo/carlos victoria
Siempre he mirado los libros como si fueran personas. Me gusta aprender sus nombres y apellidos, observar de cerca sus personalidades, estudiar los rasgos que los hacen ser attractivos o desagradables, amados u aborrecidos, deslumbrantes o sencillamente insipidos. Entro en relación con ellos de tú a tu, o de usted a usted, dependiendo del respeto que me inspiñe, y mientras busca con frecuencia la compañía de algunos, rehuyo a la vez la presencia de otros, y es así como he llegado a considerarlos en términos de amor, caríno, simpatía, aversión e indiferencia. Estas relaciones varian a lo largo de la vida, sujetas a los intereses del presente, a lenta maduración de las ideas, e incluso a los estados de ánimo, y sucede a veces que con el paso del tiempo ciertos libros se acercan o se alejan, se engrandecen o se vuelven pequeños, resultando al final que son muy pocos aquellos a los que llego a conferirle la categoría de amigos inseparables.
En la multitud poco atrayente de los libros escritos por autores cubanos en las décadas de los sesenta y setenta -me refiero a los que fueron publicados por las editoriales nacionales- sólo Paradiso ocupó el lugar de un fiel acompañante, dándome la justa medida de una relación amorosa. Sin embargo, conocí también algunos individuos memorables, como el Teatro Completo de Virgilio Piñera, Celestino antes del alba de Reinaldo Arenas, y El justo tiempo humano de Heberto Padilla. En especial la novela de Arenas tuvo un extraordinario significado para mí, porque fue el primer libro publicado de un escritor joven, "formado"
dentro de la Revolución -es decir, un contemporáneo genuino, un hombre de mi generación, un semejante- que pude disfrutar sin limitaciones; una novela donde el desgarramiento y la poesía se mezclaban como sólo ocurre en los libros “adultos”, “grandes”, con los que desde muchacho me ha gustado dialogar a solas. Celestino... era a la vez una demostración de que la maquinaria del socialismo cubano habia logrado destruir la sensibilidad de los nuevos creadores; por lo tanto, era una invitación a permanecer fiel a literatura, a la belleza, a la veracidad, a pesar de lo tenebroso de la circunstancia.
Con los libros de Carpentier sostuve durante largo tiempo una relación ambigua, que por alguna razón se me hacía difícil definir con claridad; era esa relación que se mantiene con las personas que nos gustan fisicamente, pero cuya superficialidad o pedantería tienden a disminuir nuestro entusiasmo. Fue la aparición de La consagración de la primavera, en mi opinión un derroche desvergüenza y senilidad, la que me obligó a admitir -y ya era hora- que tanto El siglo de las luces como El reino de este mundo, dos libros que lei con verdadero placer en mi adolescencia, no eran más que una colección de palabras bien escogidas y cuidadosamente ordenadas que desbodaban vacuidad y falsificación; pura escenografía, pura función de marionetas, pura hojalata barnizada, puro fuego artificial.
Quiero dedicarme en esta ocasión al breve repaso de una relación de simpatia y afecto que mantuve con dos libros de un autor cubano desconocido para mi hasta finales de los años sesenta; hablo de Tute de reyes y El escudo de hojas secas, de Antonio Benítez Rojo. Debo admitir que nunca sentí por ellos un apego especial, pero el contraste que ofrecian ambos frente a toda la seudoliteratura publicada en esa época, con su carga de mediocridad e hipocresia, me hizo cobrarles un aprecio y una admiración que aun hoy, en una situación tan radicalmente distinta, me satisface recordar. Se trata también de subrayar los aciertos de una obra que hasta ahora no ha sido valorada como merece, pues soy de los que creen que el respeto a literatura debe ir acompañado por un profundo sentido de justicia.
Tute de reyes se inicia con una cita de Julio Cortázar, un cuentista cuya obra no era fácil de ignorar en la Cuba de los años sesenta. Su volumen de cuentos, publicado por la editorial Casa de las Américas a principio de esa década, tuvo una repercusión bastante notoria en la nueva narrativa cubana, y son muy pocos los escritores de la época que no se vieron tentados a imitar en algún momento el pegajoso estilo de este escritor argentino. En mi caso personal, recuerdo algunos cuentecitos lamentables escritos entre los quince y dieciocho años, vergonzosamente “cortazarianos”, que luego no me atrevía a destruir por razones afectivas. (Debo añadir que en el año 1978, la Seguridad del Estado cubana, exenta de sentimentalismos y debilidades de llevar a cabo tan ingrata tarea). Sin embargo, en este primer libro de Benítez Rojo, la influencia de Cortázar, aunque palpable a lo largo de todos los cuentos, ha pasado por un proceso de asimilación, y el resultado es una voz con dejos personales, donde el acento del inventor de los Cronopios no resulta molesto ni engorroso.
El primer cuento de este volumen, que a la vez le da título al mismo, nos revela algunas de las claves primordiales de la obra de Benítez: la lucha por la sobrevivencia de los personajes, sometidos al aislamiento y a la frustración; los esfuerzos baldios de los mismos por superar un destino adverso; el invariable triunfo de la fatalidad; el enfasis especial en las situaciones grotescas; la atmósfera de irrealidad que continuamente roza lo onírico y absurdo.
El humor negro es también un elemento esencial en este mundo de pesadillas, y aunque a veces resulta excesivo, como en Salto atrás y Puesta de sol, está habilmente manejado en Evaristo, Peligro en la Rampa, y sobre todo en el cuento más efectivo del libro, Estatuas sepultadas. A pesar de que este último se escucha también el eco de Cortázar -uno piensa sobre todo en Final del Juego- se percibe ya la nota de un escritor maduro, dueño de un lenguaje y una expresión, si bien no originales, al menos en vías de converirse en propias. En esta recreación de un universo en miniatura, aislado de todo contacto con el exterior, están plasmadas las complejidades de la adoLESCencia, con sus obsesiones eróticas y su crueldad a veces inconsciente. El relato rebosa ambigüedad y misterio de principio a fin, y la limpieza de su ejecución lo convierte en una pieza memorable.
En Recuerdos de una piel, nos enfrentamos con un curioso tema: un hombre que está a punto de salir definitivamente de Cuba se enfrasca en el recuerdo de una relación amorosa, por menoriza sus altas y bajas, y describe el progresivo deterior que culmina finalmente en la separación. Aquí reparece el conflicto interracial que se menciona por primera vez en Salto atrás, pero dibujado en esta ocasion con un humor más refinado, con una elegante ligereza.
Pero superior en todo sentido a Tute de reyes, es el segundo volumen de cuentos de Benítez, El escudo de hojas secas.
Resulta significativo que este libro fuera premiado en el concurso UNEAC de 1968, el mismo donde Heberto Padilla y Antón Arrufat ganaron con Fuela del Juego y Los siete contra Tebas, respectivamente, inaugurando así un capitulo en la historia de la literatura cubana que merece ser analizado en otro momento.
En El escudo..., Benítez muestra una riqueza de recursos, un aplomo narrativo que lo libera en gran medida de cualquier influencia evidente, y lo sitúan de paso como uno de los cuentistas cubanos más destacados de los últimos tiempos. El sentido del humor adquire matices brillantes en El escudo de hojas secas, una crónica de los disparados éxito y fracasos de una familia cubana en los años cuarenta y cincuenta. La ambientación es excelente, y la mezcla de los mitos religiosos con los sucesos cotidianos introduce una variante de gran fuerza en la secuencia totalmente caótica del relato. También La tijera rota, donde la alucinación y la pesadilla trasladan a un bibliotecario de La Habana post-revolucionarias a las vicisitudes del período colonial, ofrece un anecdotario muy imaginativo con obvias implicaciones satíricas. Menos relevantes resultan Primer balcón y A la gente le gusta el azul; especialmente el primer entreteje una historia camp con ribetes fantasmagóricos que no me parece lograda.
Pero es en este libro donde aparece el cuento que le confiere a Benítez la categoria de un verdadero creador, de un auténtico artista: se trata de La tierra y el cielo, un relato digno de figurar en cualquier antología del género. Fue por mucho tiempo una de mis narraciones favoritas dentro del contexto de la literatura hispanoamericana; todavía lo es. Tomando como base las penurias de un grupo de haitianos establecidos en Cuba, antes y después de la Revolución, el cuenta explora la validez de los mitos, y a la vez nos descubre una interpretación personal del folclor, una integración de este a la circunstancia histórica. Pero el autor avanza hacia metas más profundas, propone la eterna encrucjada entre el materialismo y el idealismo, entre la realidad y la fantasía, entrel escepticismo y la creencia. Narrado con gran originalidad y soltura, La tierra y el cielo es una sólida muestra de talento e inteligencia creativa, y sin duda uno de los aciertos más indiscutibles de la cuentística cubana.
Tute de reyes y El escudo de hojas secas fueron publiados en un momento crucial de la historia de la Cuba revolucionaria. Todavía no se había llevado a cabo la purga de intelectuales que contribuyó a ensombrecer los años setenta; todavía algunos ingenuos -el que escribe estas lineas se cuenta entre ellos- pensábamos que era posible crear una obra valiosa y honesta en el país donde nos había tocado nacer, sin que tal acción nos costara la persecución y la cárcel. Esta actitud incauta, esta risible inocencia se pagan a veces a un precio muy caro.
Pero en la galería personal de los libros que me comunicaron en aquel tiempo algún valor y esperanza, estos dos volúmenes de cuentos ocupan un lugar excepcional; sus defectos y torpezas no logran estropear su agudeza, su sensibilidad y también su valentía.
Como dije al principio, los libros para mi son personas, acompañantes, rostros que hacen gestos, voces que se esfuerzan o susurran. Con ellos llegó a enfrentarse en planes de enemistad, y también a contraer deudas de gratitud. Creo haber saldado una de estas últimas al cabo de tantos años, en un país extraño y rodeado de gentes ajenas a mi pasado, pero donde siempre puedo acudir a mis silenciosos confidientes: los libros que le han dado a mi vida una riqueza inigualable, un alieno en las épocas de cansancio, una señal de fe, un mayor esclarecimiento.
En esta nueva sección Término comentará todas aquellas notas de prensa, publicaciones y anuncia redacción.
In this section Termino will comment all those press releases, publications and cultural announcements that would be received in its editing office.
Al parecer la andanada de nuevas publicaciones y la creciente actividad cultural de los cubanos en el exilio han desatado la ira y el terror en la claque cultural de la isla. Prueba de ello son dos artículos aparecidos casi simultáneamente (entre octubre y noviembre de 1983) y firmados por los comisarios Lisandro Otero y Luis Suardiaz en las revistas Prima y Cuba Internacional respectivamente. En ambos, utilizando la consabida jerga Marxistioide, los gastados insultos y las aburridas calumnias y acusaciones de vinculos truculentos con la CIA, revitalizan nuevas polémicas, lanzan furiosos ataques contra figuras como Cabrera Infante, Montaner y Valladares y responden veladamente las afirmaciones divulgadas por quienes hemos llegado al exilio más reciente.
La editorial SLUSA anuncia la publicación del libro de poesía Vencido el Fuego de la especie, de la escritora Lourdes Gil, cubana que reside en los Estados Unidos desde 1961 y que dirige la revista literaria Románica.
Rafael Bordao y Miguel Correa fueron los merecedores de los premios de poesía y cuento respectivamente que concedió recientemente la Academia Literaria del Hunter College.
Recibimos los números 130, 137, 138 y 144 de la revista Plural, suplemento mensual del diario mexicano Excelsior. Plural tiene un punto de vista muy singular sobre la literatura.
Bebiendo Luna es el último libro de poesía de la profesora y escritora costarricense Betty R. Gómez Lance que enseña en Kalamazoo College. Fue impreso en San José de Costa Rica por LIL S.A.
A Enrique Labrador Ruiz está dedicado esta vez el último número de la Revista Mariel llegado a esta redacción (Vol. I, N° 3). En el mismo también aparecen trabajos de Reinaldo Arenas, Ana Maria Simo, Rogelio Llopis Fuentes, Reinaldo García Ramos y Carlos Victoria, entre otros.
Guángara Libertaria es una revista de orientación anarquista que combina habilmente artículos de candente actualidad con excelentes ensayos de fondo sobre política, filosofía y literatura. En su número más reciente (Vol. IV, N° 16) aparecen colaboraciones de Reinaldo Arenas, Stefan Baciu y miembros del colectivo Guangara como Santiago Cobo, Morató y Benito García junto con ilustraciones de Mijares y Balmaseda.
The New Southern Literary Messanger is an interesting literary quarterly that features poetry, short stories and satire. It is edited by Charles Lohmann and in recent issues has featured works by Barbara Mujica and J. Francisco Simón. Address 400 S. Laurel St., Richmond, VA 23220.
La obra musical “Sarita” de Maria Irene Fornés abrió la temporada de 1984 de IN- TAR Teatro Hispano-Americano, en New York. Mientras el también neoyorquino Teatro Ensemble Studio anuncia el estreno de “Huevos Rotos” nueva obra de cubano Eduardo Machado.
Guaguasi the several times awarded film by the Cuban exile Jorge Ulla which is also the official entry of the Dominican Republic to the Os
Spanish for Medical Personnel
Talk to the Patient in Spanish (V691) is a bilingual book designed to emphasize the functional aspect of language learning and to focus on language and communication as interdisciplinary subjects.
Members of the health professions will find this book to be the ideal instrument for learning how to communicate quickly and effectively with Spanish-speaking patients and hospital personnel. The narrative reflects actual conversations that would take place in hospital departments, using an informal style.
English and Spanish narratives are printed side by side, with Spanish on the left-hand page, the corresponding English translation the right. Users should read the narrative in their second language but can refer to the corresponding version in their native language, if necessary.
As a reference manual or as a text for the development of language skills, Talk to the Patient in Spanish can improve one's ability to communicate in either Spanish or English in a medical environment.
LANGUAGE OF THE HEALTH PROFESSIONS
The terminology used and the explanations offered deal strictly with the language of the health professions. This functional text/manual is not just for students! Talk to the Patient in Spanish is useful for medical office personnel; hospital administrators; hospital support clerical staff (including medical secretaries); and members of the health care team such as physicians, nurses, therapists, technicians, and dietitians.
EASY-TO-FOLLOW FORMAT
Throughout the book, concepts are expressed in the way that they would be best understood in either Spanish or English. Instructions are stated clearly and directly. Questions are formulated to elicit responses that are brief and to the point. Many of these require only a yes-or-no answer.
The material is handled in a style that is deliberately informal and conversational. Guides for pronunciation and grammar, as well as optional exercises, are included to reinforce the text material.
FULL COVERAGE!
Talk to the Patient in Spanish consists of two parts. The first part includes everything related to the different departments of a hospital and the diagnostic and therapeutic procedures used to care for patients. The second part deals with Oncology, from the diagnosis of cancer to the various treatments applied. Discussions about counseling relatives of the patient are included.
TALK TO THE PATIENT IN SPANISH was formerly published under the name TELL THE PATIENT IN SPANISH.
AUTHOR
Dr. Berta Savariego
Southern Methodist University
MAY WE ALSO PRESCRIBE...
A series of video tapes and pocket references to teach busy Medical Personnel survival skills in Spoken Spanish. For additional information about this SPANISH FOR HEALTH PROFESSIONALS series, please write to the Marketing Director, Department of Biomedical Communications, The University of Texas Health Science Center at Dallas, 5323 Harry Hines Blvd., Dallas, TX 75235.